Sin comentarios…

Card Captor Sakura no me pertenece sino a las chicas CLAMP.

Nota: texto en cursiva, palabras leídas por los personajes.


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Voces del paraíso

Por Ireth I. Nainieum

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Capitulo III

Pensamientos

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"No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos".

-O. K. Bernhardt -

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Eran poco antes de las diez de la mañana, la vida y las actividades en el país del sol naciente comenzaban muy temprano. Por todas partes había una gran cantidad de individuos moviéndose de un lado a otro; tanto en el metro como en los autobuses y calles en general. Hombres mujeres y niños que se apresuraba a sus actividades diarias y él aquí tan solo vagando por las calles niponas.

Se detuvo frente a un pequeño café y entre sin mucho entusiasmo. Necesitaba algo en que distraerse y perder el tiempo hasta que comenzará el evento. Además por las prisas no había tomado su desayuno de la manera apropiada. El local en si no era muy grande ni ostentoso, como los eran en su tierra natal. Pequeño y básico así lo juzgo muy rápidamente, tenía una pequeña repisa con los elementos necesarios para preparar diversas variedades de de la bebida; unas cuantas mesas al frente cinco para ser exactos. Todo en colores cálidos lo que generaba un cierto aspecto hogareño. Solo una mesilla se encontraba ocupada, por un par de ancianos.

No queriendo estar solo, se encaminó hacia la barra. Nadie estaba ahí para atenderlo, se extraño un poco para ver algún empleado y poder ordenar algo, o de lo contrario tendría que seguir buscando otro sitio para desayunar. Suspiro algo molesto, acto seguido dirigió su mirada hacia la pared donde estaba pintado el menú. En ese momento vio salir de lo que supuso sería la cocina a una mujer que le sonrió de una forma muy dulce, poco después se coloco frente a él detrás de la barra lista para atenderlo.

—Buenos días, deme un expreso doble y un pay de limón por favor

—Si –le susurro-

Se giro algo incomodo por la mujer, Eriol se percato del pequeño aparato colocado en su oído izquierdo, su primera impresión fue que se tratase de algún reproductor de música; después de todo cualquier cosa era posible en Japón. Pero eso a él que le importaba. La contemplo en silencio, mientras le preparaba su café. Sus movimientos eran sumamente elegantes cada uno de ellos realizado minuciosamente casi con una perfección envidiable, se sorprendió enormemente por esa extraña observación.

Finalmente le entrego su pequeña taza, le indico con sus manos donde estaba el azúcar, poco después camino hacia el frigorífico y extrajo el pay lo llevo hacia donde preparó antes la bebida y corto una generosa porción. Se la coloco en un curioso plato rojo y lo entrego. Eriol estaba maravillado por la joven japonesa. Sonrió cuando meneo su cabeza a los lados para sacarse esas extrañas ideas, se concentro en sus alimentos mientras meditaba en las palabras de la futura madre Rika Terada, antes de marcharse de la galería.

—"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante" –tomo un sorbo- es una frase muy profunda para alguien tan joven –musito y suspiro- el destino es algo inverosímil y extraño ningún encuentro ocurre porque sí, hay algo que motiva esas circunstancias.

Memoro las palabras de su difunta abuela.

Escucho un ruido y se giro hacia la mesa que compartían los ancianos. El hombre había roto en un descuido la taza y pedía disculpas moviendo las manos hacia la mesera, pero nunca pronuncio ninguna palabra, su mujer bajo su cabeza avergonzada por el desliz de su marido. El anciano continuaba excusándose, entonces ella hizo algo que lo sorprendió y conmovió como jamás lo imagino. Tomo con delicadeza las nerviosas manos del longevo mientras las acariciaba con cariño y a la vez le sonreía tranquilamente. Poco después lo solo y movió sus manos en el mismo lenguaje silencioso del varón. Diciéndole algo que no pudo comprender. Volteó su vista algo avergonzado por ver esa escena en la cual se sentía un completo extraño, había una frase debajo del nombre del café.

—"En este mundo no existen las coincidencias solo lo inevitable" –leyó-

Regreso a mirar extrañado por la frase, pero ya no era un trío lo que miraba sino un cuarteto, debido a la presencia de una joven de lentes.

—Tomoyo –lo escucho decir- ¿traerías la escoba y el trapeador?

Se levanto y la perdió de vista cuando ingreso a una puerta.

—Tomoyo

Susurro con una extraña alegría, estaba lleno de una serenidad extraña. Deseaba conocer a esa mujer, estaba más que seguro que eso deseaba ahora más que nada en el mundo.

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—Espero que los críticos no sean tan exigentes y que aprueben mi exposición –comento nerviosa- Dios espero que todo salga bien

—Todo saldrá de maravilla, Kaho. Si en Europa fue bien recibida no tengo la menor duda que en Japón no será la excepción, además recuerda que tus trabajos son espectaculares

Eran casi las seis de la tarde y Eriol guiaba a su prometida por el pasillo del hotel. Ambos vestían formalmente para la ocasión, ella con un fino vestido de cóctel negro y el usaba un sofisticado esmoquin azul marino. Tan solo importaba que la exposición fuese un completo éxito. Llegaron puntuales a la galería, había una gran cantidad de personas, muchos de los cuales la ponían nervios. Sin embargo, se alegro cuando algunos de ellos se le acercaban para felicitarla por tan extraordinario trabajo expuesto. Kaho no podía ser más feliz en ese momento de un momento a otro se alejo de Eriol. Sintiéndose un extraño trato de ocultarse en algún lugar familiar para él, solo hasta que acabara el evento social, camino hacia un rincón no tan concurrido.

—¿Intentando ocultarse?

—¿Tan obvio he sido señora Terada?

Observo a la mujer en un vestido lila que no la ayuda a disimular en lo absoluto su abultado vientre, junto a ella un hombre sostenía su mano con cariño.

—Mi marido Yoshiyuki Terada –lo presento- señor Eriol debería recorrer la galería, a su prometida no le gustaría que no lo hiciera

Sonrió por su inocente comentario.

—He visto tantas veces esas fotografía que ya me las se de memoria –se coloco en una actitud pensativa- es más –los miró divertido- si gustan yo mismo puedo darles un recorrido. ¿Qué les parece?

Los tres rieron por el comentario, y más porque la propia gerenta estaba ahí presente.

—Bien, en ese caso me gustaría presentarle a una persona muy especial, ella puede ayudar a la señorita Kaho a que su exposición tenga una mayor aceptación en el país

Alzo sus cejas con curiosidad. Los futuros padres se movían junto a él. Camino hasta que vislumbró a una mujer no mayor que él que le sonreía muy alegre, junto a ella estaba un hombre un poco mayor. Ella portaba un vestido rojo, él por su parte un traje gris oscuro, el cual hacia resaltar su grisácea cabellera.

—Me alegro de conocerlo finalmente joven ¿Hiragizawa? –miro brevemente a Rika quien le afirmo- disculpe es que conozco a tanta gente que tiendo a olvidar sus nombres –comento apenada- le presento al jefe del departamento de redacción del periódico Clow, Yukito Tsukishiro

Ambos hombres estrecharon sus manos.

—El trabajo de su novia me parece muy innovador y creativo –expreso gustoso- además creo que Rika hizo un buen trabajo, excelente –corroboro- con la decoración de la galería –la miro brevemente- resalta aún más el tema de la exposición

Expreso a manera de saludo. Eriol se alegro por el comentario del hombre.

—Ella es Nakuru Akizuki quien por cierto olvido presentarse –le sonrió, ella se golpeó ligeramente su frente- es la segunda al mando del periódico. Le pediré que haga un reportaje extenso sobre este trabajo, tiene mucha calidad y además estoy muy alegre que algo tan bueno llegue al país

—Gracias señor Tsukishiro, en nombre de mi prometida y el mío le estamos muy agradecidos

—No hay de que, Naraku

—Tengo a la persona indicada para esto –golpeo su espalda con amistad- estoy segura que estará encantado de salir un poco de la sección de deportes, se lo pediré prestado un poco a Meiling –comento eufórica- tengo deseos de ver sus otras cualidades de redacción –lo sujeto de la mano- vamos Yukito a terminar de ver la exposición y luego te invito a cenar. Hasta luego joven Hiragizawa, señora Rika, señor Terada. Mañana haré llegar la invitación para la entrevista a su hotel, buenas noches

El mencionado sonrió, esa fue su conversación más corta. Pero no importaba ya que Yukito era halado fuertemente por la mujer.

—¿Necesitan algo más?

Pregunto Rika, Eriol había olvidado que aún ellos estaban junto a él. Era evidente el rostro cansado de la mujer, supuso que por eso Nakuru dio por terminad tan abruptamente su conversación.

—No muchas gracias, si me permite un consejo señora; debería ir a descansar –comento preocupado- una mujer en su condición no debe de estar sometida a tanta presión

—Gracias, cariño –miro a su esposo-

Ambos se marcharon, Eriol aflojo un poco el nudo en su cuello y suspiro resignado. Esa iba a ser una noche muy larga. Camino un poco hasta que se detuvo en una de las tantas fotografías y la contemplo con curiosidad, era una hermosa ave del paraíso en pleno vuelo.

—Tomoyo –musito una vez más-

Mañana iría al café de nueva cuenta.


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Nos vemos.

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