Card Captor Sakura, no me pertenece sino a sus respectivas dueñas (CLAMP). Por lo que esta historia únicamente busca entretener a quien la lea. Gracias.
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Voces del paraíso
Por Ireth I. Nainieum
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Capitulo IV
La voz de un ángel
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"La esperanza es un árbol en flor,
que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones".
-Severo Catalina -
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―¿Sakura? –la miro- ¿por que realmente estamos en Japón?
Expreso con seriedad su hermano. Poco después de la cena en el hotel.
―Busco mi destino –expreso tranquila-
La mirada de su hermano se transformo del tedio a lo inverosímil ante su infantil afirmación; expresada por su hermana. Suspiro molesto, en ocasiones aún actuaba como una niña mimada.
―¡Eso es una gran tontería Sakura! –frunció el ceño- el destino es algo que o se vende en la esquina de las calles –se movió incómodo en su silla- Sakura…
―Tan solo quiero más hermano –toco su vaso- saber…, que hay afuera, -le dio una mirada de determinación- se que algo grandioso me espera fuera. Quiero…, quiero… -silencio- enamorarme de alguien con todo mi corazón –miro su plato vacio- deseo saber que hay alguien especial para mí ahí fuera –lo contemplo con aprehensión- entre toda la multitud de gente
Ambos se miraron fijamente durante un largo tiempo, en silencio.
―¿Por qué precisamente Japón?
Fue el primero en romper el silencio.
―Mamá era japonesa, lo olvidaste –le recrimino y luego sonrió- papá solía decir que la gente nipona es maravillosa, así…
Touya interrumpió sus palabras.
―Así… -carraspeo- que viajamos mil kilómetros para "encontrar a ese maravilloso hombre" –le reclamo-
Y se hubiera reído de las palabras de su hermana menor, pero la seriedad de su rostro le hicieron pensar mejor las cosas. Se levanto y la abrazo con ternura en la mesa, a lo cual ella respondió gustosa el tacto de su hermano mayor.
―Pero… -arrugo su frente- seré yo, el que te dirá si acepto o no tu relación –suspiro- a falta de nuestro padre, es mi deber el velar por tu futuro –la soltó- y si te digo que no –la miro fijamente- aceptaras mi respuesta –silencio- ¿entendiste Sakura?
―Si –susurro- pero –lo miro fijamente- tengo el presentimiento de que algo maravilloso sucederá aquí
Minutos después ambos salieron del restaurante y caminaban rumbo a sus habitaciones. A partir de mañana comenzaría la aventura de Sakura y el infierno de Touya Kinomoto.
―¿Tienes planes para mañana hermano?
Rasco su cabeza, iba a contestarle con sarcasmo pero se resistió por el momento. Abrió la puerta de su hermana, mientras la escucho hacerle la pregunta. Ahora que le salía con que le ayudase a buscar a su "alma gemela!. Mucho a su descontento, pero bien intencionado actos.
―El día de hoy en la galería Tsubasa hay una exposición de fotografía de una mujer muy interesante –le informo- según las críticas vale la pena darle una visita a su trabajo –jugo con sus dedos- lo leí en internet
―¿Tienes pases?
―¿Qué?
Pregunto extrañada. Él por su parte rodo sus ojos ante el descuido de su hermana. Con ella siempre era lo mismo.
―Conseguiré un par de boletos para mañana
Se movió para dejarla entrar.
―Gracias hermano –lo miro- ¿es un si? –le sonrió.- Por cierto el nombre de la fotógrafa es Kaho Mizuki –tomo aire, para recordar lo que leyó- nació en Japón hace veintinueve años, pero se mudo a Inglaterra hace años y …
Touya se quedo pasmado y su rostro palideció. Al escuchar el nombre de esa mujer, salir de los labios de su hermana. Una incontrolable ira comenzó a inundarlo lentamente.
―Pasaré mañana por ti Sakura –le informo- estate lista porque no pienso esperarte más de cinco minutos, nos vamos al medio día
Camino presuroso por el pasillo.
―Hermano…
La mención del nombre lo hizo quedarse estupefacto, algunos instantes. Sería posible que se tratase de la misma persona, se repetía una y otra vez. Apretó sus puños con fuerza, aún no había podido olvidar lo sucedió hace tiempo, en ese entonces su hermana aún era una niña.
―Kaho –musito- ¿eres realmente tú? –se detuvo en el pasillo del hotel- si en verdad eres tú… -silencio- entonces me debes un par de explicaciones –expreso a la nada-
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La inauguración fue todo un éxito. Lo pudo comprobar con facilidad por los comentarios escuchados durante en transcurso de la noche. Sonrió para sí, luego de años de ausencia en su país natal, regresaba como toda una prodigio. Suspiro con nostalgia al recordar todo aquello que abandono, cuando se fue de Japón, hacia más de diez años; esa noche de abril.
El movimiento en la cama, la hizo girarse un poco. Hasta quedar frente a la persona que dormía a su lado. Sin sus anteojos, su rostro se volvía mucho más inocente y delicado. Acaricio con sutileza una de sus mejillas.
―Eriol
Murmuro casi inaudiblemente. Instantes después se levanto de la cama, daría un paseo por la ciudad si bien no regresaría a Tomoeda; por lo menos el estar en Tokio le traería un grato recuerdo. Se levanto y escribió algunas palabras en un trozo de papel, que más tarde su prometido leería, estaba segura. Ahora tan solo debía prepararse para salir.
Poco después Eriol, abrió sus ojos y contemplo el espacio vació junto a la cama. Se giro hasta quedar boca abajo y sujeto la almohada. Estaba feliz por la suerte de Kaho, eso lo ánimo bastante; sin embargo, pudo notar cierta melancolía en su mirada. La misma que solía manifestar cada vez que se hablaba del país o lo recordaba. No obstante, su preocupación desapareció casi al instante cuando recordó a la mujer de la pequeña cafetería. Dejo su rostro caer sobre su cama y se relajo cuando memoro lo dulce de su voz.
El sonido del celular le alerto. Con flojera se levanto y camino hacia el aparato.
―¡Hey que tal Japón Eriol! –casi le grito- ¡perdón!. Primero que nada buenos días para ti y buenas noches para mí
Eriol se rió entre dientes por su amigo.
―Yamazaki –carraspeo- todo es tan diferente a Inglaterra –suspiro- buenos noches para ti –lo saludo- la gente es menos extrovertida y hay muchas cosas raras que nunca antes había visto en casa…
Escucho la risa de su amigo al otro lado de la línea.
―Es natural, culturas opuestas por completo
Camino nuevamente hacia la cama y percibió el recado, el cual lo tomo. Pero no lo leyó por el momento.
―¿Cómo va todo?
―Sin problema alguno –le informo- hemos completado la compra y venta de la Compañía Piffle –tosió- así que lo único que falta es tu firma y el trato estará cerrado, a más tardar a finales de mes
―…
Silencio.
―¿Me has escuchado?
―…
―¿¡ERIOL!?. ¿Estás ahí?
―Finales de mes…
―¿Perdón?
―Has dicho que pueden esperar hasta finales de mes para que firme...
Fue interrumpido.
―Entendí a la perfección Eriol. ¿Qué tonterías estas diciendo? –comenzaba a impacientarse.- ¿Qué no se supone que solamente ibas a la inauguración y regresarías pasado mañana –silencio- es decir mañana en el vuelo de las tres…
―Yamazaki, yo…
―¿Problemas con Kaho? –indago- ya te he dicho que…
―No
Una afonía.
―¿Entonces?
―Creo que he visto un ángel
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―¡Shaoran! –expreso alegre- ¡te tengo grandes noticias!
El aludido miro por sobre su monitor y la vio dar un par de volteretas. Las cuales hacían que su amplia falda turquesa se moviese a la par de sus actos, sin que su camisa blanca se inmutase. Instantes después coloco frente a él un par de boletos.
―Y antes de que digas algo, esto fue idea de Yukito –se defendió- tienes que estar en este lugar a las tres de la tarde y escribir un artículo para mañana
Tomo los pases y lo examino un par de veces. Para comprobar su veracidad, luego la miro francamente molesto.
―¡Nakuru!. Intento sonar amablemente- esto le pertenece la sección cultural –tosió- y yo –le señalo la puerta- estoy en la zona deportiva –aclaro su garganta- así…, que me parece que tal vez y solo tal vez –hablo con sarcasmo- te equivocaste un par de puertas
Le devolvió los pases.
―Me parece que no Shaoran
Ingreso por la puerta Yukito Tsukishiro, con una gran sonrisa y un traje negro.
―Se que eres el mejor en esta sección y por muchos eres considerado un genio –ocupo el asiento frente a él- sin embargo –miro a Nakuru- me gustaría comprobar tus otras habilidades –tomo los boletos de la mano la mujer y se los entrego- se que tienes mucho más potencial y no te recomiendo que te encierres solo aquí Shaoran –le sonrió- es tu oportunidad para demostrar todos tus dotes periodísticos
El citado suspiro y se recargo en su asiento.
―Son ambos consientes que nunca he escrito nada sobre el tema –los miro- al menos no profesionalmente
Yukito se levanto.
―Se que puedo esperar mucho más sobre ti Shaoran, además no te sentirás tan incomodo en la entrevista –miro a Nakuru- la artista es japonesa
Salió de la oficina dejándolos solos.
―¡Nakuru! –iba a reclamarle-
―Tiene mucha fe en ti Shaoran –miro hacia la puerta- siempre me dice que tu potencial no ha sido forzado al máximo –lo observo- ánimo y no te rindas –le sonrió.- ¿Qué te parece si almorzamos?. Yo invito
―¡Son las diez!. Y estamos en horario de trabajo –le informo exaltado- ¡no podemos salir así como así!
La escucho quejarse.
―Venga que estas con tu jefa y me hago responsable –camino hacia la puerta- ya se –lo miro- iremos con Tomoyo seguro que le dará gusto el vernos ahí
―Cualquier problema es tu culpa
Un par de minutos después, ambos llegaron al pequeño café y una muy perpleja chica los miro con mucho entusiasmo. Junto con una gran sonrisa enmarcada en su rostro. Corrió y abrazó a su amigo de la infancia, quien gustoso le devolvió el gesto. Instantes después caminaron hacia una de las tantas mesas del establecimiento. Nakuru noto que tan solo otras cuatro mesas más estaban ocupadas y la barra estaba vacía. Les entrego la carta.
―¡Cuéntale Shaoran!. Sobre tu nuevo proyecto
Exclamo feliz al contrario del chico que la miro con cara de pocos amigos. Al tiempo que Tomoyo les entregaba sus bebidas, y suspiro rendido ante la energía de su editora.
―Tengo que hacer un reportaje sobre una exposición cultural –rasco su cabeza- aunque –tosio- ya les he dicho que esa sección no es precisamente mi fuerte –miro a su jefa de soslayo- ¿realmente no es una broma entre ustedes?
Debía despejar cualquier duda.
―¡Claro que no! –se indigno- ¡oh! –miro hacia la entrada- ¡ERIOL! –agito sus manos para que lo viese- ven y siéntate con nosotros –señalo la silla vacía- ¡es tu día de suerte Shaoran –le guiño un ojo-
Tanto Tomoyo como Shaoran miraron al hombre en cuestión. Él cual le sonrió abiertamente a Nakuru y camino hacia ellos. Tomoyo se sorprendió por verlo por segundo día ahí.
―Tomaré su oferta
Miro brevemente a los ojos de Tomoyo, la cual le sonrió complaciente.
―Shaoran, es el prometido de tu entrevista –le informo- así que desde aquí puedes indagar un poco
Los varones se miraron, había algo que le molestaba del recién llegado.
―Lee Shaoran
Se presento.
―Hiragizawa Eriol
Hizo lo mismo.
―Tal parece que ambos somos extranjeros –cuestiono, al momento de sentarse- ¿no es cierto mi estimado reportero?
Hubo un breve silencio.
―Eso parece –bebió un poco.- Su prometida es la artista –quiso comprobar- debe sentirse satisfecho que todo ha salido magnifico, por lo que me ha contado mi jefa
―Gracias
―Le dejo la carta
Le pronuncio y miro nuevamente sus cautivantes ojos. Esos que tenían una expresión incomprensible y magistral. Sus orbes eran como dos joyas colocadas sobre una bella estatua de porcelana finamente esculpida. Esa mujer…
―Gracias
La miro marcharse hacia otra mesa. Justo en ese instante y sin comprender la imagen de la fotografía de Kaho volvió a su mente y se asusto por ello.
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Nos vemos.
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