Scort
Capitulo 7:
Lejanía
(Lontananza)
Hola nenas, perdón por no poder publicar ayer, mi trabajo me paso la cuenta el fin de semana y cai rendida ante el sueño. Aquí les dejo el 7 de Scort,
tomen este cap como una especie de "trancision", el siguiente se llama Jacksonville y es donde debelaremos el mejor secreto de Bella que le dara un giro dramático a la historia,
todo cambiara nenas, todo cambiara, Ada decía que se auguraban muchas cosas para la "segunda parte" de esta historia, después del capitulo 9 las cosas cambiaran jojojojoj….
Bueno mi amores, las amooo, estoy muerta de sueño asique ahora ire a dormir J,
recuerden que adoro sus comentarios :D
Con Amor…
Tiwii Cullen
Edward POV:
El teléfono sonaba impaciente en la habitación, abrí mis ojos con pereza para mirar el reloj de la mesa de noche, las doce del día con veinte minutos. Era bastante tarde, me levante lentamente aun siendo taloneado por el sonido del teléfono, camine hacia el estudio y levante el maldito aparato.
― Perezoso— una risa acompaño a aquella palabra, era Bella
― Aun no se me olvida que te fuiste sin despedirte esta mañana Isabella Swan—
― Lo lamento Edward pero tenía una prueba importante y no lo había recordado, esta semana será horriblemente estresante.
― Te perdono— dije con fingido enojo, anoche habíamos pasado la sesión más espectacular de sexo que podría haber imaginado, primero fue en la escalera de emergencia y luego en mi habitación del hotel, dio… Bella Swan era una adicción de la cual no me quería recuperar— ¿tienes muchas cosas esta semana, cara?— pregunte refregando uno de mis ojos, mire hacia mi cuerpo y me percate que estaba completamente desnudo.
― Sí, creo que difícilmente nos veremos en estos días
― ¡demoni!— gemí ante el horror que eso significaría, privarme de sus besos, de sus caricias, de su calor ¡seria una tortura!— te voy a extrañar cara mía pero solo permitiré estas restricciones porque estas en busca de tu sueño y no seré yo el que te coarte— ya había entendido de sobre que no podía obligarla a nada de lo que ella no quisiera, me había dado cuenta de aquello cuando ofrecí mantenerla, con los días me percate que había sonado mas a un insulto que a una ayuda.
― Nos veremos pronto, no te preocupes— aligero el ambiente— me tengo que ir llego el profesor
― Besos cuore mío—
― Besos para ti también, adiós
― Adiós— mordí mi labio inferior al cortar, no la veía hacia horas y la extrañaba a mares.
¿Qué había hecho Bella en mi? Había una palabra que intentaba no traer a mi vocabulario aun, sabía que si el amor entre nosotros volvía a resurgir me volvería loco por ella y jamás saldría de mi vida, el problema es que en este momento me sentía así, con solo tenerla entre mis brazos podía sentir mi vida completa ¿A qué se debía ese nivel de conexión? Con gran pesar arrastre mis pies hacia el cuarto de baño, en estos días había descuidado por completo mis asuntos laborales, estaba en América por una sola razón, el "Dea Greca" que se estaba construyendo. Al recordar el nombre de mis hoteles pensé de inmediato en Bella ¿le diría algún día el origen del nombre de los hoteles? O tal vez ella se daría cuenta sin hacerle mención, mi Dea Greca otra vez estaba en mi vida, solo de pensarlo sentía felicidad, cada vez que la veía sonreír, disfrutar, pensar, hasta respirar era algo nuevo y emocionante para mí, Bella era una caja de sorpresas y sabia que con ella me encantaría cada vez mas, día a día mi admiración y adoración por ella crecería. Al cabo de unas cuantas horas estaba desayunando en mi habitación, un suave golpe me hizo reaccionar, Bella otra vez estaba en medio de mis pensamientos.
― Avanti— concedí el permiso al individuo que estaba por fuera
― Permesso signore Cullen — anuncio Andrew Hennings, mi asistente.
― Pasa Andrew, dime ¿Qué tenemos para hoy?
― El día de hoy señor, tendremos pocas salidas, tiene que ir a supervisar los avances de la construcción y lo que queda es revisar algunos contratos cosas que requieren de su directa supervisión— perfecto respondí con mi mente en otra parte ¿Qué estaría haciendo Bella en este momento? Aleje mi pensamiento ya que no podía estar todo el tiempo pensando en ella, demonios…
― Bene entonces prepáralo todo asistiré a la construcción y luego almorzare con Missy para saber de nuestros avances, agenda mis compromisos perfavore.
― Si señor— Andrew se retiro del la habitación dejándome solo inmerso en mis pensamientos.
Todo lo que había sucedido ayer me daba mucho para pensar, no podía evitar sentir rabia con Ángela por comportarse así con Bella, creo que tenía que arreglar este asunto y cuanto antes, no porque ella haya sido mi novia tiene que enfrentar a Bella, lamentablemente es Ángela la que saldría perdiendo no hay nadie que pueda con el espíritu de mi donna. Mientras terminaba de tomar mi desayuno, mi cabeza pensó la solución, lo que tenía que hacer era aclarar las cosas con ella, no quería problema y por ningún motivo permitiría que Bella se alejara de mí. Saque mi celular y marque su número, al tercer tono me contesto.
― Buongiorno caro mio — saludo la alegre voz de Ángela, el adjetivo que utilizo en vez de agradarme me sacaba de mis casillas, al parecer ella aun no entendía "nuestra relación"
― Ángela devo parlare con te, ora— necesitaba dejar claro en este instante todo con respecto a ella
― charo caro mio, staró nella tua stanza in alcuni momenti—
― bene, ti aspetti sperando— ambos teléfonos fueron colgados al mismo tiempo.
No paso mucho tiempo antes de que la mujer que antes era una gran amiga entrara por la puerta, decía antes ya que si ella no aprendía a respetar a Bella sin duda mi cariño le seria negado, no podía permitir que alguien la pasara a llevar, cada vez se hacía más fuerte la convicción de que aun la seguía amando, Bella al parecer se había incrustado nuevamente en mi corazón. La chica se acerco a mí con la clara intención de besarme en los labios sus deseos fueron interrumpidos por mi propia mano que se interpuso en su camino.
― No— le dije antes de que ella intentara nuevamente— creo que debemos hablar Ángela
― ¿ya no hablas nuestra lengua Edward? ¿tanto has cambiado en este país?
― Ángela, creo que seré claro y directo contigo, no me gusto la forma en la que trataste a Bella, no quiero que vuelvas a hablar mal de ella, ni siquiera oses insultarla en mi presencia— mi tono de voz era relajado, quería hacer lo menos estresante posible esa situación, claramente ella no lo vio así porque su ceño se frunció de inmediato y comenzó a blasfemar en italiano
― ¡no puedo creer que hagas esto! ¡non posso! Esa maldita ragazza te ha cambiado hasta el punto de ponerte en mi contra ¡maledetta donna!— sus puño estaban apretados.
― ¡Ya basta!— subí mi tono de voz y ella dio un respingo, jamás le había gritado a ninguna mujer— ¡ya te lo dije! No lo volveré a repetir, si quieres conservar mi amistad, respeta a la mujer que está a mi lado, no tienes porque agredirla, ¡te prohíbo que la maltrates!
― ¡ella es una puta Edward! ¡es una maledetta prostitutta! Tu madre se sentiría muy decepcionado con esta situación.
― No metas a mi familia en esto— gruñí conteniendo las ganas de expulsarla del pent house.
― Mírame Edward Cullen, yo, Ángela Weeber giuro che ti pentirai di qesto, non sarai ma felice con lei— sus ojos estaban hinchados y sentía la potencia de su veneno, poco me importaba, Ángela para lo único que me quería era por la enorme fortuna de mi familia, ella era codiciosa, una mujer que no descansaba hasta tener todo lo que quería.
― No me amenaces— suprimí la maldición que estaba por salir— ahora vete de aquí, creo que ya todo está dicho pero te aseguro que seré feliz con quien se me dé la gana con o sin tu consentimiento.
― Maledetto traditore— gruño por última vez y salió de la habitación, respire profundamente, ya había dejado las cosas en claro con ella, ahora solo esperaba que nos dejara en paz.
Me pare en los enormes ventanales de mi habitación, la luz del sol brillaba con enorme intensidad y se colaba por cada rincón del lugar, mi mente voló sin poder evitarlo hacia la mujer que ocupaba la mayoría de mis pensamientos, aun era temprano ¿habrá entrado a clases? ¿Estará ocupada en estos momentos?, por mi boca paso una delicada sonrisa, ¡me estaba volviendo completamente loco y dependiente! Y no podía negar que se sentía muy bien la sensación, creo que mis sentimientos por Bella eran aun más fuertes de lo que pensaba pero todavía era muy pronto para hablar primero tenía que tantear mi terreno y ver qué es lo que ella siente por mí, aun no podía quitarme de la cabeza que el corazón de Bella tenía muchas cosas guardadas y tarde o temprano descubriría cada una de ellas. Mi teléfono móvil comenzó a sonar en mi pantalón, cuando vi el visor una sonrisa se deslizo nuevamente por mis labios.
― Buongiorno mama ¿come vai? — salude con alegría a una de las personas más importantes en mi vida.
― Bene figlio ¡sento la mancaza di te!— su voz sonaba triste, me extrañaba al igual que yo a ella.
― Io anche mama, io anche— sonreí.
― Figlio te llamaba para contarte lo que sucede qui—
― ¿che passa mama?—
― Creo que lo más recomendable es que vengas a Cerdeña caro, tu padre está algo atareado con sus negocios y necesita de tu ayuda.
― ¿ha problemi?— mi boca formo una mueca, sabía que tenía que ir pronto a mi ciudad natal, estaba retrasando lo que más podía ese viaje, quería estar seguro de que Bella no escaparía de mi a la primera oportunidad— ¿es muy grave?
― Creo que si caro mio sabes que no te pediría ayuda si así no fuera, el no ha querido llamarte figlio porque sabe que estas ocupado con tus negocios pero lo veo tan estresado que no puedo dejarlo sin ayuda, necesitamos que vengas a Cerdeña lo antes posible.
― Bene mama, andrò presto, dejare listas unas cosas aquí e iré lo más pronto posible
― Grazie figlio, sabía que podía contar con tu ayuda. Tus hermanas también están locas por verte.
― Y yo a ellas mama, te llamare mañana para confirmar la hora de mi vuelo.
― Bene figlio, ti amo e ci vediamo presto, arrivederci
― Arrivederci mama—
Colgué el teléfono sintiendo un poco de culpabilidad, sin duda no quería ir a Cerdeña y menos en estos momentos pero también tenía que velar por mi familia, esperaba que al volver Bella aun estuviera en este país y no se fuera a esconder en el último rincón del mundo, aunque poco le serviría ya que movería cielo, mar y tierra por encontrarla. El día paso rápidamente, arregle todos los asuntos más importantes y fije la fecha para mi vuelo, seria pasado mañana, marque mi celular en reiteradas ocasiones pero el numero de Bella me pasaba inmediatamente a buzón de voz, por la noche cuando ya no insistí mas en llamar le dejé un mensaje en su contestadora, tenía que respetar un poco su privacidad, tampoco quería parecer un acosador.
El día siguiente estuvo aun más ajetreado, debido al viaje que realizaría al otro día todo tenía que quedar listo y dispuesto. La mayor parte de la mañana firme papeles y revise balances de los hoteles del país, teníamos uno en cada ciudad importante de esta región, al parecer todo marchaba perfectamente así que podría ausentarme los días que hicieran falta, yo manejaba todo desde Cerdeña, mi casa y las oficinas principales de los Dea Greca estaban allí lamentablemente yo solo había venido a este país por negocios pero me sentía más unido que nunca a esta ciudad, aquí se encontraba la donna que moraba en mis pensamientos y de la que no me podría librar nunca. Cuando llego la hora de almorzar marque nuevamente el celular de Bella
― Su llamada será transferida a un buzón de mensajes… ¡hola! En este momento no puedo contestar— la voz de Bella hizo que mi corazón diera un brinco de alegría— deja tu mensaje y tu numero y luego te llamare— salió la señal— Bella soy Edward, necesito verte desde ayer que me trato de comunicar contigo y no he podido, llámame por favor, besos donna del mio cuore— colgué y suspire cerrando mis ojos, la extrañaba y no podía negarlo, el solo pensarla a millones de kilómetros de distancia me ponía de mal humor, intentaría apurar lo que más pudiera mi viaje, quería estar de regreso lo antes posible para estar con ella.
Mientras estaba almorzando Andrew me conto que Ángela había dejado el hotel el día de ayer, me dijo que había pedido una limusina hacia el aeropuerto y que no había dejado mensajes para mi, sonreí sin poder evitarlo, una preocupación menos yo iría a Italia y ella se había ido quizás para donde ahora más tranquilo podía partir sabiendo que Bella estaría segura y sin ser molestada, de igual forma dejaría a alguien velando por su seguridad. Con el pasar de las horas mi ánimo decaía y mi molestia crecía, Bella no se había comunicado en todo el día conmigo y por más que la llamaba su teléfono no me contestaba.
― ¡maledizione! — gruñí molesto mientras tiraba el teléfono contra el sofá, ya era tarde, el día había pasado y me encontraba haciendo las maletas para partir a mi país, no podía irme sin verla aunque sea una vez, no me lo perdonaría jamás, tenía que estrecharla entre mis brazos y sentir sus besos para poder resistir días sin su calor. Mis pasos se hicieron energéticos sobre el suelo de la suit, guarde con rudeza mis cosas en la maleta y la cerré de mala gana.
Cuando el reloj marco las nueve con treinta me sentí perdido, el día se estaba yendo entre mis manos y no tenia forma de saber donde estaba, solo me quedaba una solución, empaque lo poco que me faltaba y dejé todo preparado para el siguiente día, tome mis documentos y Salí en busca de Bella, iría a su departamento y acamparía la noche completa si era necesario con tal de verla. Baje rápidamente al vestíbulo en donde me encontré con Missy.
― Señor Cullen ¿Cómo esta?
― Bene Missy, necesito un auto— le dije mientras caminaba hacia los estacionamientos.
― bien señor, llamare enseguida a su chofer— la mujer se movió rápidamente y en menos de diez minutos ya estaba de camino hacia el departamento de Bella.
Le pedí al chofer que viniera cuando lo llamara y el asintió sin problemas, subí los escalones de dos en dos para llegar más pronto a su puerta, cuando por fin estuve en frente de ella toque en reiteradas ocasiones pero nadie contesto a mis llamados.
― Bella, Bella ¿estás ahí?— pregunte cerca de la madera, nada se escuchaba ni tampoco se veía la orilla iluminada, ¡maldición! ¿Dónde estaba? Necesitaba verla a como diera lugar, estaba ansioso, mis manos sudaban y mis dedos jugaban nerviosos con mis cabellos. No sé cuantas veces pasé mis manos por mi cabeza casi arrancando la piel que había allí, estaba algo nervioso por no saber de ella ¿y si le hubiera pasado algo? ¡jamás me lo perdonaría!
Esperé y esperé, el reloj marcaba los minutos cada vez más rápido, sin un ápice de esperanza me senté al lado de esa puerta, dejé caer mi cuerpo y espere alguna señal. Cuando mi reloj de pulsera marcaba casi las once en punto el ascensor se abríó y mis ojos viajaron rápidamente hacia sus puertas, la figura de Bella apareció frente a mis ojos pero tenía un aspecto que produjo dos sentimientos, orgullo y compasión. Mi pobre ragazza venia con sus manos llenas de papeles, tubos contenedores y algunas maquetas en sus manos, traía un bolso cruzado y una cara que denotaba todo el trabajo que había tenido el día de hoy, avance rápidamente hacia ella sin que notara mi presencia hasta estar frente a frente.
― Cara mia— susurré quitándole un poco de cosas de sus manos, abríó sus cansados ojos y estos brillaron al mirar los míos.
― Edward, ¿Qué… que haces aquí?— preguntó con una pequeña sonrisa que lleno mi corazón, la esperaba había valido la pena, completamente.
― He venido verte y parece que llegue en el momento preciso cara, te he añorado todo el día— ella sonrió aun mas dulcemente y sentí mi alma retozar en mi pecho ¡me volvía loco! Una sola sonrisa suya llenaba por completo mi corazón— ven aquí, creo que necesitas que cuide de ti.
― Lamento no haberte podido llamar— susurro mientras la conducía hasta su puerta tomada de la cintura, le quite las llaves de sus manos y abrí el departamento.
Entramos y la despojé de toda la carga que traía ella no hizo más que desplomarse en el sillón y suspirar, mi corazón estaba aliviado pero a la vez sentía pena por verla así de cansada, sin duda ella peleaba día a día por sus sueños y eso siempre seria el valor más grande que alguien pudiera reconocer, Bella jamás se rendía.
― Podría adivinar que no has comido nada en todo el día— le dije mientras tomaba su teléfono, llame al restaurant del hotel y pedí una cena completa para dos a domicilio, hable con el encargado dándole la dirección y pidiéndole que fuera mi chofer quien la trajera, colgué y fui directamente a la cocina a prepararlo todo.
Cuando volví al estar Bella se había hecho un ovillo en el sillón y dormía plácidamente, baje un poco la intensidad de las luces y la contemple por unos momentos mientras llegaba la comida, veía lo exhausta que estaba y poco me importaba dedicar mi última noche a consentirla, ella se lo merecía. Al cabo de unos quince minutos mi chofer toco la puerta con nuestra entrega, le di las mismas instrucciones que antes, debía esperar a mi llamado para venir por mí, el nuevamente asintió y se retiro rápidamente. Puse la mesa y prepare la comida para ella, cuando ya todo estaba preparado la desperté suavemente.
― Bella amore mio, despierta, debes comer— ella rezongó un poco y se removió en donde estaba, le di pequeños besos en sus mejillas y en la piel de sus hombros, los escalofríos que la recorrieron me ayudaron a poder despertarla, sin duda su cuerpo coludía conmigo cuando se trataba de ella.
― Está bien— susurró mientras refregaba sus ojos— iré a lavarme la cara y las manos.
― Bene aquí te espero— mientras ella volvía apagué las luces y encendí las velas, había puesto la mesa para dos y esperaba que fuera una romántica cena, este sería un memorable momento antes de partir, estaba seguro que las cosas cuando volviera mejorarían y todo sería muy diferente.
― qué hermoso— susurro al momento de ver en donde cenaríamos, había puesto la mesa en la orilla del ventanal, las luces de la ciudad nos daban un paisaje estupendo.
― No más hermoso que tu vitta mia, ven siéntate qui— saque la silla y espere a que ella se sentara, besé sus labios y pasé a sentarme a su lado, no quería comer en frente de ella lo único que deseaba era estar lo más cerca posible de su corazón, quería llevarme cada latido conmigo para soportar todos los días que no la vería.
― Gracias por todo, no sabes lo duro que fue hoy. Estuve todo el día en la universidad, llena de trabajos y de exposiciones además preparando lo que será mi examen final ¡ha sido un caos! Pero gracias a ti todo ha valido la pena, de verdad gracias Edward— busco mis ojos y se acerco para besarme lentamente, mordí su labio inferior para lamerlo delicadamente, era tan satisfactorio tenerla entre mis brazos, besarla, abrazarla y poder estar así.
― Es un privilegio cara mia, aunque tengo malas noticias, he venido aquí porque quería verte pero también porque he venido a despedirme— susurré mientras le daba pequeños y sensuales besos, la reacción inmediata de Bella fue separarse abruptamente de mi, su expresión me indico que a ella no le hacía gracia lo que yo decía, aunque me gusto el saber que mi partida no le era indiferente.
― ¿te vas?— preguntó de repente en un hilo de voz
― Si, debo partir pero es por algunos días cara mia— tome su rostro entre mis manos— espero que cuando vuelva sigas qui, porque siempre tengo la impresión de que saldrás corriendo lejos de mi Bella— ella se quedo en silencio y desvió su mirada, ahí estaba la prueba, lamentablemente lo que pensaba tenía algo de cierto, siempre temeré que ella salga corriendo de mi lado.
― Aquí estaré— susurro mirándome nuevamente— cuando vuelvas estaré esperándote
― Qué bueno amore, iré tranquilo entonces, ahora cenemos porque más tarde te daré un baño
― ¿te daré un baño?— preguntó con una sonrisa
― Si, hoy serás consentida cielo mio, quiero que descanses y te relajes.
Bella asintió y comenzó a cenar, mientras comíamos me conto todo lo que había hecho en el día y yo le relate el infierno que serian los días que estuviera fuera. Le conté sobre lo que sucedía en mi país y por las razones que viajaría, ella entendió perfectamente mis motivos y los apoyo completamente. Terminamos de comer y nos sentamos a conversar, acaricie con ternura su cuerpo, de seguro cada partícula de el dolía por los esfuerzos que había hecho en el día, antes de que la invitara a darse un baño se estaba quedando dormida por lo que casi al lleve en mis brazos.
― no me dejaras bañarme sola ¿verdad?— preguntó mientras se quitaba lentamente la ropa y yo la observaba atentamente, a pesar de no haber pensado en la posibilidad mi mente rápidamente pensó en la respuesta
― depende si tu quieres, podría jabonarte mucho mejor la espalda si estoy contigo
― entonces ven aquí— me dijo mientras metía sus piernas a la bañera y abría la llave del agua caliente, saque mis ropas y las dejé al lado de las de ella, apague mi celular ya que no quería ningún tipo de interrupciones, esta noche seria solo para Bella.
― Que tentadora oferta— mencione mientras me sentaba atrás de ella, pasé mis manos por su cintura y pegue su espalda a mi pecho.
Con sumo cuidado tome la esponja y el jabón liquido, unte un poco y comencé a frotarla contra su cuerpo, Bella cerro sus ojos y se recargo en mi hombro. Lentamente todos sus músculos se fueron relajando el agua caliente estaba haciendo maravillas en su cuerpo. Pasé la esponja por sus hombros y baje hacia el nacimiento de sus pechos, frote delicadamente sobre los dos montes que salían de su piel, mi cuerpo rápidamente se entro en combustión pero tenía que controlar mis impulsos ella estaba agotada y no sería capaz de forzarla a estar conmigo, creo que lo mejor sería guardar todas mis ganas para el regreso, al saber que ella me estaría esperando mi ansias por volver se hacían cada vez mayor y eso que todavía ni siquiera partía.
Masajee suavemente su piel, estuvimos ahí besándonos y acariciándonos por mucho tiempo, el agua paso de caliente a tibia y supe que era momento de irnos a la cama, tome a Bella en mis brazos, ella iba envuelta en una toalla de color blanco. La lleve a la habitaciones y la recosté sobre la cama.
― ¿puedo dormir aquí esta noche?— pregunte en un susurro, ella me dio una dulce sonrisa
― Claro que puedes, ven conmigo— extendió su mano y yo la tome feliz, nos recostamos en la cama, desnudos pero solo disfrutando del contacto de nuestra piel, la besé y pasé mis manos por su cintura, hoy iba a dormir con ella y me llevaría el calor de su cuerpo grabado en el mio
― Buenas noches amore mio
― Buenas noches— susurro en respuesta, cerré mis ojos y aspire lentamente el aroma de su cabello, la delicia del aroma se coló por mis sentidos para ser grabado en mi memoria, tenía que llevarme todos los recuerdos posibles, serian ellos los que me ayudarían a soportar la lejanía.
Pasé una noche con mi donna en mis brazos, Bella al momento de acomodarse se quedo completamente dormida, no fue hasta la madrugada que despertó. Lentamente y seguido por su mirada me vestí y arregle para volver al hotel mi vuelo salía en unas cuantas horas y debía partir a prisa.
― ¿Cuándo volverás?— preguntó con sus ojos tristes y una mueca en sus labios, me acerque a la cama y besé su coronilla para luego bajar a sus carnosos labios
― Pronto amore, lo más pronto que pueda, prometo llamarte todas las veces que me sea posible
― Estaré esperando, cuídate mucho— se levanto y me abrazo, pasé mis manos por su desnuda espalda siendo preso del deseo, mi miembro comenzó a reaccionar por su contacto pero debía mitigar mis deseos, sabía que la recompensa cuando volviera seria aun mayor.
― Lo hare amore mio cuídate tu también, si necesitas algo llámame
― Está bien— respondió pero sabía que no lo haría, ella era demasiado independiente como para pedirme algo— me voy, adiós cara mia — busque sus labios y la besé con pasión, devore su boca con lentitud y disfrutando de la humedad del beso.
― Te extrañare demasiado— susurro mientras se separaba de mi para respirar, cuando tomo suficiente aire prosiguió con lo que dejamos pendiente, nos besamos por largo rato solo disfrutando del otro
― Y yo a ti, volveré pronto amore espera por mi— susurré separándome con dolor
― Así lo hare, vuelve pronto
― Adiós cara mia
― Adiós— dijo mientras salía de su habitación.
Con gran pesar cerré la puerta del departamento al salir, esperaba que todo saliera bien y que pudiera volver lo más pronto posible, había estado hacia segundos con ella y ya la extrañaba, cuando volviera tendría que poner mis sentimientos en claro porque sentir así la partida no era otra cosa más que amor por ella, aunque era pronto para decirlo, me había enamorado nuevamente de Bella.
Bella POV:
Tres días después…
― ¿iras a la conferencia hoy?— preguntó Irina mientras hablábamos por teléfono.
― No, creo que no iré, realmente no tengo ganas
― Vamos Bella llevas toda la semana así ¿Qué sucede?— preguntó preocupada
― Nada solo tengo añoranza, ando con nostalgia.
― Y ¿Por qué no te vas a ver a tus padres?- repuso creyendo que era por ellos mi tristeza, en parte si pero Edward formaba también parte de aquel sentimiento— Esta semana ya no tenemos nada y la próxima tampoco, vete a Jacksonville a ver cómo va todo, créeme que te hará bien.
― Si lo sé, ya lo había pensado solo estaba esperando que ternáramos con todos los exámenes ayer para poder irme.
― Qué bueno, entonces cuando regreses me llamas ¿sí?
― Claro, cuídate mucho
― Tu igual, nos vemos
― Nos vemos, adiós— colgué.
Habían pasado ya tres días de que Edward se marchó a Italia y creo que todo ha sido un completo infierno, he recibido llamas y atenciones todos estos días pero lo extrañaba a él, además estaba loca por marcharme a mi ciudad, lo único bueno de que él estuviera lejos es que podría ir a Jacksonville sin tener que dar una explicación, lamentablemente no podía hacerlo, el no podía saber nada sobre mi ciudad natal. Antes de poder seguir en mis ensoñaciones el teléfono de mi casa sonó.
― Hola— salude a quien fuera
― Te extraño demasiado cara mia — una sonrisa se extendió por mi cara y cerré mis ojos para disfrutar completamente de su voz
― Y yo a ti Edward ¿Qué haces?
― Estoy en el medio de una junta de accionistas, mi padre está hablando sobre unos temas de la empresa y yo me escabullí para llamarte, tengo malas noticias
― ¿Qué sucede?
― Creo que mi estancia se alargara un poco, al parecer estaré aquí más de una semana
― ¿más de una semana? Demonios, estarás bastantes días
― Si, lo sé pero tendré que hacerlo
― No te preocupes que entiendo
― Demoni debo irme ya vienen por mí, cuídate mucho Amore
― Tu igual
― Besos Vitta mia, adio
― Adiós.
Colgué el teléfono soltando un cumulo de respiración contenida, al parecer el destino me estaba dando la oportunidad que deseaba, creo que mi viaje a Jacksonville era un hecho. Aparte mis pensamientos de Edward por un momento, estaba feliz de poder ir, desde que Edward llegó a mi vida nuevamente no había podido abandonar la ciudad a pesar de que llamaba todos los días a mis padres en diferentes horarios intentaba ir lo que mas pudiera, tenía que hacerlo, era una necesidad. Fui hasta mi habitación y mientras sostenía el teléfono guarde toda mi ropa en una maleta, estaría alrededor de una semana en mi ciudad y necesitaría mucha ropa. Llame a la aerolínea y reserve un pasaje para el siguiente vuelo que salía en dos horas, estaba feliz por poder regresar. Lamentablemente antes de volver tenía que hacer algo que me desagradaba completamente.
― Oficina del señor Crow— saludo la secretaria cuando contesto.
― Soy Lucia Bicallo, necesito hablar con Tyler
― La comunico señorita Bicallo— el timbre comenzó a sonar y en unos segundos Tyler contesto
― ¡Lucia Querida! Qué alegría escucharte ¿Cómo has estado?
― Bien gracias— respondí fría— llamaba para avisarte que saldré de la ciudad
― ¿con Cullen?— preguntó con asombro
― No, el está de viaje por lo que aprovechare para ir a Jacksonville— Tyler guardo silencio, él sabía perfectamente a que iba a mi ciudad natal, demonios odiaba que supiera mi mas preciado secreto, solo habían tres personas que lo sabían Jake, Jasón y Tyler.
― qué bueno querida, se que tu corazón está en esa ciudad, ve entonces. Espero que lo pases bien y avísame cuando vuelvas cualquier cosa te estaré llamando
― está bien, nos vemos
― adiós
― adiós.
Listo, ya todo estaba dispuesto para mi viaje, estaba ansiosa y tenía nervios, lo único que deseaba era regresar. El tiempo paso raudo cuando menos lo esperaba ya estaba sobrevolando el país para llegar a mi ciudad, aterrizamos en Florida a eso de las dos de la tarde. Como siempre lo hacía rente un automóvil y maneje con cuidado por las calles hacia Jacksonville ¡qué bueno era estar en casa nuevamente!, cuando entre en la ciudad mis nervios estaban a flor de piel, tenia ansias de llegar pronto, estaba completamente segura de que pasaría una inolvidable semana.
