Scort
Capitulo 8:
Jacksonville
Bueno nenas ha llegado el momento, en este capitulo dilusidaremos el gran secreto de Bella, creo que ya muchas lo saben pero nunca duden
de mi poder para sorprenderlas porque las cosas no serán como muchas creen, todo cambiara en los próximos capítulos, estoy feliz porque hoy pude hablar nuevamente
por Skype con Ada (mi Twins) asi que este capitulo se lo dedico a ella, Ada mi amor, sabes todo lo que te adoro, gracias por estar siempre en mi vida, ¡FUI FELIZ ESCUCHANDO TU VOZ!
Aunque digan lo que digan, que hasta parecemos lelas, me importa un HUEVO, te amo amiga mia y siempre lo hare, tu sabes, juntas por siempre.
Con Amor…
Tiwii Cullen
Bella POV:
Aceleré el auto al máximo del límite de velocidad permitido, estaba un poco ansiosa por este viaje, no había nada más importante para mí que venir a esta ciudad. Cuando el auto entro en la calle donde vivían mis padres sentí una enorme alegría, mi corazón estallaba en millones de sensaciones que solo se manifestaban cuando pisaba esta ciudad, estaba contenta, eufórica, gritar seria una reacción calmada en frente a todo lo que sentía. Aparque el auto en la enorme casa que estaba en el medio del césped, mis ojos recorrieron todo el lugar, había estado aquí hace unas cuantas semanas y parecían meses, ¡como había extrañado este lugar! Aunque todo parecía diferente a pesar de estar como siempre.
Al momento de bajar del auto esperaba que las puertas de la casa se abrieran de inmediato pero no sucedió así, camine por la vereda hacia la puerta principal y con mi propia llave abrí, noté que estaban los seguros pasados y las alarmas puestas de seguro mis padres no estaban, una mueca de formo en mi boca ¡tenía tantas ganas de verlos!, con un poco de decepción entre en la casa y apague la seguridad. Camine con mis molestas hacia la sala de estar y me deje caer en los cómodos sillones del living, me sentía tranquila y relajada como hace mucho tiempo no lo estaba sabia de sobra que aquí era una de las pocas partes en donde me podía sentir yo misma y ser como siempre he querido, en los brazos de Edward también he sido así, mi mente me jugó una mala pasada trayendo esa frase a mis pensamientos, ¿Qué estaría haciendo en este momento?, llevaba tres días en Italia y a pesar de llamarnos todos los días sentía su ausencia y extrañaba no tenerlo cerca pero aun así quería estar aquí, las ganas de ver a Edward y de estar una semana en Jacksonville tenían el mismo tamaño, se sentían de la misma manera.
Mire el reloj de la pared y marcaba las tres en punto, sabía que mis padres no estaban y por alguna razón también tenía claro que no volverían hasta unas hora más. Mire hacia el techo y suspire, el silencio me hizo relajarme por completo y desear permanecer así y aquí toda la vida pero aun tenía que pelear un poco más, ya no faltaba mucho para cumplir mis sueños, solo quedaban unos cuantos meses y estaba segura que comenzaría a vivir todo lo que siempre he querido. El ruido de un auto estacionarse me hizo levantar la cabeza, mire por la ventana hacia donde provenía y sonreí alegremente al ver de quien se trataba, me levante del sillón y observe la figura de una persona increíblemente importante para mí, Vera Watson mi mejor amiga. Rápidamente agarre mis llaves y Salí de la casa, me encamine hacia su encuentro esperando que notara mi presencia, estaba de espaldas y sacando unas cosas de la cajuela de su auto.
― Siempre trabajando Sra. Watson— mencione, ella se giro rápidamente y al verme no contuvo la enorme sonrisa que siempre me regalaba
― ¡Bella!— grito antes de correr a abrazarme, extendí mis brazos y correspondí ansiosa a su abrazo, la había extrañado demasiado— ¿Por qué no me avisaste que venias? ¡te habría ido a buscar!
― Lo siento, pero fue un viaje de sorpresa, ni siquiera yo sabía que vendría.
― ¡qué bueno!, no te regañare solo porque tenía muchísimas ganas de verte ¿Cómo has estado?— pregunto evaluando mi rostro, una inevitable mueca salió de mis labios— ¡demonios! parece que no muy bien
― Han pasado muchas cosas Vera— la avise antes de contarle todo lo que en estos meses me había atormentado
― Dios… entonces vamos adentro, ni Josh ni mi pequeño diablillo están así que estaremos solas toda la tarde.
― Vamos.
Entramos en la enorme y hermosa casa de mi amiga, conocía a Vera desde que nacimos, ella siempre ha sido mi vecina. La única diferencia entre nosotras es la edad, Vera tiene treinta años y yo veinticuatro, también otra diferencia es la vida ella está casada y tiene a Max su pequeño hijo de casi nueve años, es maestra en la universidad y psicóloga de profesión.
― Ven aquí cariño— me llevo hacia la terraza y se perdió en la cocina, cuando volvió traía en sus manos una bandeja con dos cafés y un montón de panecillos— creo que con esto será suficiente por el momento— añadió, se sentó a mi lado y saco un cigarrillo— háblame Bella ¿Qué sucede?
― Lo he vuelto a ver Vera— dije directamente, ella conocía perfectamente mi vida— ha vuelto a aparecer en mi vida
― ¿Quién?— pregunto con duda, levante mis ojos y le di la mirada precisa para que entendiera de quien se trataba— ¿el italiano? ¿el… el… él?— comenzó a balbucear— ¡oh por Dios Bella! Pero ¿Cómo fue? ¿te encontró? ¿sabe…?
― ¡NO!— grite presa del pánico— no, por suerte he podido disimular todo lo demás pero temo que tarde o temprano se dé cuenta
― Pero ¿Por qué no te has ido? ¡demonios Bella! Corres peligro
― Lo sé, tener a Edward a traído cosas que pensé olvidadas— acepte con resignación
― ¡demonios Bella!— gimió pasando una de sus manos por su cara, aspiro su cigarrillo y entrecerró sus ojos— ¿te has enamorado de él nuevamente?— no tuve ni siquiera que pensar en la pregunta, del hecho de estar aquí hablando de lo desastroso que sería mi vida si el indagara mas y al mismo tiempo extrañarlo me decía que sí, me había enamorado del él otra vez.
― ¡dios mío! Eso sí que es grave Bella, sabes lo mucho que arriesgas ¿verdad?
― lo sé… créeme que no ha día que no lo piense, pero ¿Qué más puedo hacer?— Vera miro hacia el enorme jardín que había atrás de su casa, era muy parecido al mío
― realmente me dejas sorprendida Bella, no sé que podrías hacer, temo por ti pequeña, temo por ti. ¿has hablado con Jasón?— pregunto refiriéndose a mi abogado
― no, el sabe que Edward volvió a mi vida pero no que ha sucedido todo lo demás— por un momento nos silenciamos y comprendí lo mucho que deje ver con ese comentario
― ¿tienes una relación con el italiano?— abrió sus enormes ojos color caramelo para mirarme con asombro, asentí lentamente— ¡BELLA!— grito con reproche— cariño estás jugando con fuego
― ¡ya Vera! Lo sé— me agarre la cabeza y comencé a lloriquear— lo sé, por eso vine, tengo que hablar con mis padres y solucionar todo este embrollo.
― Tendrás que hacerlo porque el día que el Italiano venga aquí…— ni siquiera pudo terminar esa frase, un violento escalofrió recorrió mi cuerpo.
― No lo digas— susurre con miedo— el no podría venir nunca aquí, ni siquiera sabe donde estoy.
― ¿Cómo fue que se encontraron nuevamente?— pregunto de repente
― Contrato mis servicios como Scort
― Eso quiere decir que tiene dinero
― Mucho, es dueño de los hoteles "Dea Greca"
― ¿Qué? Maldita sea Bella, estamos batallando con un gigante— susurro aspirando su cigarro con fuerza— siento pánico por lo que pueda sucederte, ¿tienes en cuenta de que el podría…?
― Si— acepte sabiendo a lo que se refería— el dinero compra muchas cosas Vera, los Jueces no son una excepción y creo que para Edward nada es imposible— Vera se paró de su silla y la acerco junto a la mía, paso sus brazos por encima de mis hombros y me pego junto a ella.
― Lamento que todo esto haya llegado tan lejos pero ¿no has pensado en contarle la verdad?— preguntó en señal de tantear el terreno
― Si, lo he pensado pero ¿Qué crees que le diría?
― La verdad, el debe entender tus motivos Bella, todo lo hiciste por amor, por nada más.
― Tu y yo sabemos eso al igual que la gente que me conoce pero ¿crees que él me podría perdonar algo así?
― No lo sé, para eso tendrías que contarle la verdad— ambas nos dimos miradas de compresión, Vera sabia mejor que nadie los motivos por los que había ocultado mi secreto pero ¿Edward entendería aquellos motivos?
― Creo que no le diré por ahora, Edward planea quedarse en mi vida por lo que él ha dicho, puede que en el futuro le cuente lo que sucedió en mi pasado
― ¿Cuándo? ¿Cuándo ya estés casándote con él?— me increpo Vera
― No— susurre— no creo que él quiera casarse conmigo, tiene a una loca prometida que lo sigue a todos lados
― ¿la morena?— pregunto sabiendo de quien se trataba— ¿la de las revistas?
― Si, Ángela es su nombre, tuve el placer de conocerla mientras estaba con Edward.
― ¿y cómo es?
― Hermosa— fue la primera palabra que se me vino a la mente— pero tan altanera que todo lo demás se pierde entre su personalidad
― Debe ser una víbora la desgraciada
― Algo así, solo espero que cuando los dos estemos nuevamente en San Francisco ella no interrumpa, no quiero estar corriendo de su lado
― ¿él le da preferencia?
― No— le dije con una enorme sonrisa— la preferencia la tengo yo— rápidamente la felicidad se disipo de mis labios— pero no puedo quedarme con eso… no puedo.
― Claro que no— apago su cigarro— lo que tenemos que hacer ahora es pensar— antes de que pudiera terminar sonó mi celular, lo saque de mi bolsillo y mire la pantalla, Edward.
― Es el…
― Contéstale pero ¿Qué le dirás?
― Que estoy en la casa de una amiga, no tengo porque decirle donde ¿o sí?— el incesante ruido no me dejaba pensar, apreté el botón y conecte el altavoz— ¿Edward?
― ¡Bella!— exclamo haciéndonos sobresaltar a ambas— Cara mía hasta que contestas, te he estado llamando a la casa, estaba preocupadísimo ¿dove questi?
― En la casa de una amiga, como me quede sola en la ciudad he venido a visitarla
― ¡ah! Me lo hubieras dicho cara, he movido a medio de mi personal buscándote amore.
― Lo lamento— mordí mi labio inferior ¿Cómo has estado?
― Bene, tengo mucho trabajo además de unos cuantos asuntos familiares que debo resolver, pero sabes ¡te extraño como un loco!— dijo con evidente alegría, cerré mis ojos y Vera se llevo sus manos a la boca.
― yo también— conteste rápidamente— ¿Cuándo vuelves?
― Creo que una semana mas amore o puede que sean dos, no lose, te llamare para pasar por ti a tu casa, me habría encantado que vinieras conmigo Bella, ti strano molto—
― Al igual que yo pero sabes lo mucho que debo hacer, solo he tenido un día libre— mentí
― Lo se amore y comprendo que debes estudiar, nos veremos cuando vuelva
― Esta semana casi no pasare en casa porque tengo muchas entregas por lo que deberás llamarme al celular
― Está bien, lo farò— un silencio se extendió— bada molto, amata mia— la frase me dejo perpleja "amada mia"
― Tu igual, vuelve pronto.
― Lo hare cara, nos vemos
― Adiós.
― Adiós.
Colgué rápidamente y un torrente de lágrimas cayo por mis mejillas, apreté fuertemente el teléfono y solté los sollozos que tenía contenidos. Vera se limito a mirar y a acariciar mi espalda, ella sabía todo lo que implicaba esta situación
― Lo amas Bella, no puedes negarlo— dijo mientras acariciaba mi cabeza, yo solo asentí
― Tengo miedo Vera, tengo miedo de lo que él pueda hacer
― Si le cuentas la verdad ahora es mucho menos el daño, mientras más tiempo pase Bella mayor será la destrucción de tu secreto
― ¿Por qué todo tenía que ser así? Tal vez en este momento…
― Si, lo sé, todo podría ser perfecto pero debemos concentrarnos en el futuro, por ahora tienes estos días para decidir, cuando vuelvas tendrás que tomar una decisión Bella, esto no puede continuar así. Estas metida en una bomba de tiempo.
― Pensare en que podre hacer, también hablare con mis padres y además con Jasón, tengo que estar preparada para todo.
― Tienes un buen argumento Bella, sabes que podrás solucionarlo todo.
― Eso espero.
Esa tarde logre desahogarme con todo lo que sentía, mi alma estaba más liviana, sin duda haberle contado todo mi sufrimiento a mi amiga liberaba un poco la culpa que sentía, ella tenía razón, era momento de tomar una decisión. Mientras degustaba sus panecillos sentí el sonar de unas ruedas, me levante rápidamente y con alegría pude ver el auto de mis padres estacionarse en la cochera.
― Han llegado Vera, al fin— aplaudí con emoción
― Si, ve con ellos, te hará bien volver a ver a tu familia.
― Lo sé, por ellos es que he hecho esto Vera, por amor—
― Créeme que lo tengo más que claro, por ahora piensa en lo que te he dicho, toma una decisión Bella, hazlo
― Si, lo hare, nos vemos otro día ¿verdad?
― Si claro que si, ven cuando quieras.
Baje las escaleras no sin antes abrazar y besar a mi mejor amiga, corrí por los pastizales de su jardín para llegar pronto al frente de mi casa, al momento de ver la fachada de la construcción miles de recuerdo vinieron a mi mente, ha sido tanto lo que pase en esta casa que es increíble al pensar todo el tiempo ha pasado. Camine lentamente disfrutando del mejor de mi vida, siempre que volvía aquí esta era mi mejor parte, era la razón por la que estudiaba, por la que trabaja y me esforzaba día a día por cumplir nuestros sueños, esos sueños que tienen nombre y apellido, que son mis sueños. Rodee la casa sabiendo la rutina de siempre, camine lentamente escuchando las voces de las personas a quien más amaba en el mundo, sentí escalofríos y múltiples sentimientos recorriendo mi cuerpo, era tan maravilloso estar aquí, podría quedarme para siempre.
Me pare en una esquina de la casa y observé el cuadro, en la parte del jardín de atrás había un enorme pastizal verde que cubría todo el suelo, un poco más atrás estaba un pequeño lago, nuestra casa siempre había sido de ensueños, mi padre y madre me habían dado lo mejor de sí y habían hecho de mi vida una muy feliz. Los amaba por sobre todas las cosas ellos fueron los únicos que siempre me apoyaron cuando las cosas se pusieron difíciles, jamás me abandonaron y es por eso que nunca los dejare, son mi vida y ayudaron a que todo pudiera seguir adelante. Mi corazón se apretó al recordar los difíciles momentos que habíamos pasado, en especial los que yo tuve que sortear, pero a pesar de todo podía decir que fui inmensamente feliz y lo seguía siendo, por ellos, por mi, por todos nosotros, era completamente feliz.
― Bella— exclamó la voz de mi madre, iba corriendo escapando del agarre de mi padre, las risas y juegos siempre habían sido parte de su vida pero ahora eran algo permanente— ¡Charly, es Bella!— grito mi madre con evidente alegría, René Swan.
― ¿Bella? ¿Dónde?— preguntó papa mirando hacia todos lados, Salí de la oscuridad que me cubría y avance hacia la luz, la que alumbraba esos recuerdos y la que me daba esperanzas para el futuro. De pronto tres pares de ojos intentos se fijaron en mi— ¡Hija!— grito papa y en el mismo momento pude ver y escuchar lo más hermoso del mundo.
― ¡Mamá!— grito la pequeña tercera voz que había en el momento.
Corriendo bajo la luz del sol, bañada en la pureza y hermosura que poseía se acercaba hacia mí jadeando ella, Reneesme, la luz que alumbraba mis días y daba sentido a toda mi vida. Su pequeño cuerpo colisiono contra el mío soltando risas y lagrimas de alegría, abrace su pequeña figura apretándola contra la mia para sentir su calor y saber que el momento era real, una vez mas había vuelvo y tenía el privilegio de verla… mi hija.
― Mamita, mamita— decía incesantemente mientras acariciaba mi cara llorando— ¡qué bueno que estas aquí!— mire una vez más con detención su cara y grabe cada forma en mi memoria.
― Si pequeñita, aquí estoy y esta vez he venido por un poco mas
― ¿estaremos juntas?— pregunto con su infantil y dulce voz
― Si mi bebe, estaremos— mire hacia su espalda y mis padres venían acercándose felices
― ¡Bella hijita!— dijo mi madre apurando su carrera para abrazarme
― Hola mamá— la salude con Reneesme en mis brazos, ella escondió su cara en mi cuello para absorber mi aroma.
― Qué bueno que estas de vuelta— me dijo mientras besaba mis mejillas— te hemos extrañado
― Y yo a ustedes— les dije mientras sentía las lagrimas quemar en mis ojos
― Pero parece que hay alguien más que no sabe que llegaste— menciono mi padre dirigiendo su mirada hacia la terraza de la casa y prediciendo lo que venía con una enorme sonrisa. Seguí la dirección de su mirada y una vez más mi corazón se acelero por completo, en sus pequeñas manos sujetaba un balón de futbol que no duro mucho en aquella posición, sus ojos de intenso color se abrieron y comenzaron a soltar lagrimas de felicidad, Reneesme salió de su escondite y grito fuerte
― ¡Es mamá!— al momento pronunciar sus palabras aquel pequeño e inmóvil cuerpo comenzó a moverse, me arrodille en el césped para recibirlo.
― ¡Mamá!— grito extendiendo sus brazos y uniéndose a nuestro reencuentro— ¡estás aquí! ¡Mamá!— grito mientras me daba un abrazo que caló en mi alma.
― Anthony— susurre y llore por la emoción que me daba al verlos— mis bebes, mis pequeños, no saben cuánto los he extrañado— les dije soltando las lagrimas que había intentado contener.
El sol brillaba de otra forma, más alegre y con más vida, en mis brazos tenia a las dos personas más importantes del mundo, mis bebés, mis hijos… mis mellizos.
