Scort
Capitulo 9:
Mellizos
(Gemelli)
Hola nenas ¿Cómo están? Yo ¡cansadísima! Mi semana ha sido horrible :S así que paso rápidamente a dejarles el cap, Cuidando está listo así que actualizo mañana al llegar de mi trabajo, las amo con todo mi corazón… ¡always!
Con amor…
Tiwii Cullen
Cada vez que venía a Jacksonville recordaba la historia de mi vida, ahora más se agolpaba en mi mente porque el cuarto y silencioso protagonista había aparecido en ella.
― No puedo creer que estés aquí mama— me decía Reneesme mientras se apretaba mas a mí.
― Créelo cariño porque aquí estoy y prometo quedarme un poco más que la vez pasada
― ¡si!— gritaron mis ángeles al unisonó, hice acopio de todas mis fuerzas para tomar a mis dos pequeños de casi siete años, solo faltaban unos cuantos días para que eso se volviera realidad, eran unos niños inmensos, habían heredado el porte y la estampa italiana de su padre.
― Bueno, bueno vamos adentro, el sol está muy fuerte para que todos estemos asoleándonos aquí afuera— comenzó a decir mi madre— preparare una rica limonada.
― ¡qué bien!— gritaron los mellizos al unisonó.
Mientras los sujetaba entre mis brazos y el sol bañaba sus sonrientes rostros tuve miedo, un maldito miedo que descontrolo hasta el mas ínfimo de mis nervios, estaba en peligro, lo sabía, Edward podría descubrir en cualquier momento a los mellizos pero ¿Qué podía hacer si la mentira ya estaba dicha? Camine hacia el interior de la casa seguido por mis padres, cuando llegamos al sofá baje a mis dos pequeños quienes de inmediato se pegaron a mi lado como era común cuando venía a verlos. Nos sentamos y comenzamos a disfrutar del momento preferido de mi visita, estar con ellos, hacer cosas que hacen los padres normalmente.
― Y díganme ¿Cómo les fue con el proyecto de ciencias?— comencé a preguntar ambos con sus enormes rostros sonrientes comenzaron a contarme sus historias
― Bien— dijo Reneesme mientras jugaba con uno de sus bucles de color cobrizo— la profesora nos dio un diez y tres estrellas mamá ¡puedes creerlo! Nos dio tres— dijo haciendo alusión con sus pequeños dedos.
― Fue genial, todos nos envidiaban mama, los mellizos Swan siempre somos los mejores— Anthony parecía feliz, dios mío ahora que había encontrado a Edward y comparándolo con mis hijos hasta un ciego se daría cuenta de que son padre e hijos, el parecido es alarmante, si ya sus cabelleras cobrizas y ojos de color intenso los delataban ahora podía ver que era más parecidos de lo que yo pensaba, eran una copia de él en miniatura.
― Lo mejor fue cuando tomamos la clase de lenguas esta semana
― ¿ya tienen lenguas?
― Si mami— dijo Reneesme— desde hace unas semanas los alumnos del tercer grado tomaremos lenguas y nosotros ya escogimos. Lo mejor de todo es que ya se decir muchísimas cosas en italiano, es genial mama me encanta hablar así.
― ¿italiano?— pregunte casi dando un brinco, mire a mis padres quienes solo me dieron una mirada de comprensión, ¡dios mío! Estos niños hasta amaban su lengua y ni siquiera sabían que eran italianos.
― Si mama, Ness y yo vamos muy adelantados. Somos los mejores de la clase.
La charla siguió su curso no fue hasta la hora de la cena que los niños no me terminaron de contar todo lo que hicieron estas semanas que no los había visto, cuando fue hora de servir la comida fui a la cocina a ayudar a mama, deje a mi padre y a mis hijos viendo la televisión.
― ¿Qué sucede Bella?— pregunto mi madre a penas me vio entrar, mire por encima de mi hombro y observe esos sonrientes rostros que estaban en frente de la televisión
― Ha vuelto mama, Edward Cullen regreso a mi vida
― ¡Bella!— exclamo mi madre con una cuota de horror, sus palabras me confirmaban lo grave que podría ser la situación— ¿Cómo sucedió esto?
― No te contare lo que ya sabes, en resumen el me encontró y está dispuesto a quedarse en mi vida el problema es… ¿Cómo le digo que tengo dos hijos con el sin que quiera tomar represalias?
― Demonios, esto es grave Bella— sus ojos reflejaban el pánico que sentía en estos momentos, Edward tal vez no me mandaría a matar y puede que en un remota posibilidad ni siquiera me quite a los niños pero tendría que vivir con su odio toda la vida porque estaba segura de que el no me perdonaría haberle escondido lo que sucedió.
― Lo sé mama, no te preocupes pero espero poder solucionarlo. Hoy hable con Vera.
― ¿y qué te dijo?
― Ella me dice que tome una decisión, está claro que tengo solo dos opciones, callar para siempre e irme de San Francisco a un lugar en donde Edward no me encuentre o contarle toda la verdad y creo que sería la única opción que tendría, he estado pensándolo dentro de la tarde mama y creo que tendré que contarle a Edward la verdad
― ¡no puedes!— grito casi saliéndose de sus casillas, sus ojos se llenaron de lagrimas
― Mama por favor baja la voz…— me acerque para calmarla
― Te los va a quitar Bella
― No lo sé mama, no lo sé. Por primera vez en mucho tiempo ya no tengo poder sobre esta situación lo único que sé es que pasare la semana aquí, Edward está de viaje y puede que regrese aun después de ese tiempo. Tengo que pensar mama, solo tengo unos cuantos días para saber que hare con mi vida y la de mis hijos.
― Dios mío— susurro con pesar— no puedo creer que este día llegara, sabes que pensé en que jamás te volverías a encontrar con él.
― Yo pensé lo mismo mama pero lamentablemente no fue así y ahora debo asumir lo que hice.
― ¡lo hiciste por la Bella! ¡te alejaste para que se casara con la otra mujer! ¿lo olvidaste?— mi mama trajo uno de los peores recuerdos a mi mente, el dolor de ese día revivió como fuego en mi interior
― No mama no lo he olvidado— baje mis ojos y mordí mi labio para contener mis lagrimas— pero no puedo vivir de aquellos recuerdos, mis hijos están vivos, grandes y déjame decirte que son la viva copia de su padre.
― Lo sé, el hombre al que amaste en el pasado es idéntico a mis nietos— sonrió pero la luz de su risa no llegó a sus ojos— ¿Qué haremos Bella?
― ¿haremos? No mama, yo hare todo, ustedes no tienen la culpa solo me ayudaron a cuidar de mis hijos, sin ustedes yo no sería nada.
― Lo siento tanto hija— se acerco y me abrazo fuertemente.
― Yo también mama, tengo un miedo terrible pero no me caeré, ahora vamos que los chicos están esperando.
Comencé a servir la cena con mama pero el ambiente ya estaba cargado, mi madre le contaría a mi papa y no tardaríamos mucho en sentarnos a hablar del tema, sabía que tenía que enfrentar la realidad pero no sería hoy, por ahora solo quería disfrutar de mis pequeños.
― ¿Qué haremos mañana?— pregunte mientras les servía la comida
― Tenemos clases, es viernes— respondió Anthony ensartando un vegetal
― Bueno creo que podríamos hacer la excepción del día y faltar ¿no creen?
― ¿enserio?— pregunto Nessie abriendo sus enormes e intensos ojos.
― Si creo que tus abuelos lo permitirán, ¿cierto papa?
― Claro que sí, estamos de fiesta así que mañana no hay colegio
― ¡Si!— exclamaron ambos elevando sus brazos.
― Ahora coman su cena, se irán a bañar y mañana pasaremos todo el día juntos.
― Qué bien mama.
Ambos comieron rápidamente sus cenas y comenzaron a contarme como iban con sus amiguitos. No faltaban tantos meses para que cumplieran años, solo esperaba poder hacerles una fiesta sin problemas, mire sus sonrientes caras y por más que lo intentaba no podía apartar los malos pensamientos, el rostro de Edward lleno de rabia y rencor poblaba mis pensamientos, mi cuerpo se estremecía con violencia cuando pensaba en la reacción que podría tener. Estaba atrapada completamente atada de manos y lo peor de todo es que si las cosas se complicaban el podría llegar a pelear por la custodia, aunque era precipitarme mucho, no creo que Edward fuera capaz. Respire hondo y evite que ellos vieran lo mal que me sentía pero sobre mis hombros podía sentir las miradas de mi madre, en sus ojos se veía la enorme preocupación que sentía por la situación, no pasaría mucho tiempo antes de que tuviéramos esa larga conversación.
― Bueno pequeños a dormir, mama también necesita descansar.
― ¡no abue! No queremos— Nessie se cruzo de brazos y comenzó a hacer un puchero— non voglio
Dios mío… ahí estaba nuevamente, un escalofrió que me hizo cerrar los ojos recorrió toda mi espalda, helo hasta el más recóndito rincón de mi cuerpo. Edward estaba muy cerca de la verdad, había algo que me lo decía. Nessie no se percato de mi tensión pero mis padres si, papa hizo ademan de llevárselos para contarles un cuento antes de que subiera a bañarlos. Cuando nos quedamos solas no pude evitar preguntar.
― ¿Quién los inscribió en la clase de Italiano?— susurré mientras aun miraba las escaleras que conducían al segundo piso.
― Ellos, hace unas semanas vieron un programa sobre la cultura Italiana y de inmediato comenzaron a preguntar sobre cómo era allá, no te preocupes, mi reacción fue aun peor.
― Demonios mama, ciento que esto se está estrechando cada vez más.
― Lo sé Bella, lo sé, esperemos que se solucione pronto, hoy en la noche hablaremos tu padre, tu y yo ¿está bien?
― Claro, iré a dormir a los pequeños— le dije y comencé a subir la escalera.
Como los chicos aun eran pequeños dormían en la misma habitación, intentamos separarlos pero siempre amanecían durmiendo juntos por lo que dejamos de intentarlo. Llegue cuando mi padre recién había escogido un cuento por lo que pare la lectura y los mande a bañar.
― Ya pequeñuelos vamos a bañarnos, no quiero niños sin olor a jabón en esta habitación
― ¡mama! Mañana tengo un partido de futbol— me dijo Anthony mientras se desvestían en el baño.
― Genial, entonces yo los llevare mañana— le conteste con una sonrisa.
― Oye mama ¿puedes llevarme a mi clase de ballet?
― Claro cariño, ¿Cómo están tus amiguitas de ballet?
― Bien mamita, estarán felices de verte.
― Y yo a ellas— toque el agua para comprobar que estuviera bien de temperatura— ya mentase a la tina.
Tome los juguetes usuales que se llevaban y los arroje al agua, todo consistían en unos cuantos patos de agua y buzos tácticos. El baño lo pasamos entre juegos y anécdotas sobre el colegio, tenía la suerte de tener a los niños más inteligentes de la clase como hijos, me sentía completamente orgullosa de ellos. Después de un rato y cuando ya estaba tibia el agua los saque de allí, ambos se pudieron sus lindas pijamas y se fueron a la cama.
― Mami— me llamo Anthony mientras acomodaba las cortinas— puedo preguntar algo— me pidió, gire mi cuerpo y pude observar la mirada atenta de mi hijo, Nessie quien estaba en la cama de enfrente se bajo rápidamente y corrió al lado de su hermano, mis hijos generalmente no me hacían preguntas difíciles de contestar pero con su semblante supe de inmediato que se trataba de algo importante. Camine hacia ellos y me senté en frente.
― ¿Qué sucede niños?
― Mami…— comenzó Anthony, sus ojos iban de Nessie a mi— hay algo que queremos saber.
― ¡yo no dije nada mama!— se defendió la pequeña mientras una risa que reprimí se junto en mis labios.
― ¡mentirosa! Ella también quiere saber— acuso el pequeño de cabellos cobrizos y alborotados.
― Ya chicos calma, ¿Qué quieres saber Anthony?
― Yo… esta semana nos dieron una tarea en nuestra clase
― ¿y de que se trata?— pregunte.
― Es... eso sobre
― Es sobre lo que hacen nuestros papas— interrumpió Nessie con valor, definitivamente todo estaba en mi contra hoy ¿sería capaz de dormir en paz? Creo que no.
― Niños…— mis palabras se congelaron en mi boca, ¿Qué podría decirles? Niños su padre está muerto o mejor aun niños, no sé quién es su padre.
― Queremos saber porque no tenemos un papa como nuestros compañeros
― Pero y ¿el abuelo? ¿acaso no es como su papa?
― Mami— nuevamente hablo Nessie— es como… no es nuestro papa, que tengamos siete años no significa que no queramos saber lo que pasa, ¿tenemos un papa?
El peor momento de mi vida había comenzado, ¿Cuándo me iba a imaginar que mis hijos iban a preguntarme sobre esto justo el día de hoy? Antes habían insinuado su curiosidad por el tema pero había sido tan habilidosa con respecto a la situación que poco a poco habían ido perdiendo el interés pero ahora me doy cuenta que no, solo acrecenté su curiosidad. Suspire profundamente y reuní el valor para mirarlos a los ojos.
― Si cariño, ustedes tienen papa— confesé con dolor en todo mi cuerpo
― ¿y donde esta?— pregunto Anthony con mucho interés.
― Lejos, vive en otro país— por el momento, susurro mi perspicaz mente. La mirada de decepción de los niños me partió el alma, ambos intercambiaron miradas y lentamente se fueron a recatar a sus camas.
― Chicos…
― Al juego de la próxima semana…— susurro Anthony— todos mis amigos irán con sus papas— por primera vez en mucho tiempo sus ojos brillaron con pena
― Cariño yo no… lo lamento, aun puedes ir con tu abuelo
― ¡no es lo mismo!— grito con lagrimas en sus ojos, la imagen me congelo, mi pequeño que aun no me llegaba ni siquiera al cuello estaba retándome, diciéndome que no quería a un abuelo si no a su padre, creo que esto era más de lo que podía aguantar.
― ¡Anthony!— le grito Nessie desde la otra cama— deja a mama
― ¡no! Estas haciéndote la tonta, tú tienes las mismas dudas que yo y también quieres saber.
― Pero no así— nessie soltó un suspiro y se paró de la cama, camino rápidamente y saco un libro del estante— léenos este mama, la abue nos está leyendo el capitulo cinco.
― Bi… bien— susurre con torpeza.
― No quiero que leas— dijo Anthony evitando mi vista y cruzándose de brazos, mire embelesada su gesto, se parecía tanto a Edward, era escalofriante lo mucho que los niños se parecían a su padre, habían heredado las características físicas que gritaban el apellido Cullen y además la personalidad, ese avasallador carácter. En la posición en la que estaba se parecía mucho a él, de pronto sentí nostalgia, añoraba uno de sus abrazos, sus besos o caricias a mitad de la noche. Después de que supiera la verdad dudaba que el nuevamente me hablara.
Me fui a sentar al lado de Nessie, Anthony se movió hacia el otro extremo de la cama pero se recostó, no quería hablar conmigo. No paso mucho tiempo en leerle el libro a Nessie para que ella se quedara dormida al igual que el otro pequeño. Contemple sus pequeños cuerpos, sus pechos subían y bajaban con un ritmo lento y en un compas perfecto.
― ¿estás bien?— pregunto una voz desde la puerta, era mi madre
― Creo… aunque aun estoy confundida.
― Te entiendo, escuche lo que el niño te dijo
― Le diré la verdad mama— confesé mientras acariciaba la frente de Anthony.
― ¿Qué?— mi madre se altero por completo pero tuvo que acallar un grito de horror— ¿a Anthony?
― Claro y a Edward también
― ¡oh por dios Bella! Dios mío… esto, esto es…
― ¿el fin? Si mama, ya no quiero más mentiras, ese será el primer ataque de muchos y creo que irán cada vez más en aumento, no permitiré que la infancia de mis hijos este más marcada por la ausencia de un padre, no puedo hacerlo mama, no puedo causarles ese daño.
― Bella hijita, recapacita, ese hombre ni siquiera sabemos cómo va a reaccionar, debes hablar con Jasón el sabrá que hacer.
En mi vida habían solo algunas personas que conocían mis secretos y lo que tenía en Jacksonville, Tyler se entero debido a que deje escapar el nombre de mis hijos, Jacob sabia porque yo misma se lo había contado él era mi amigo por lo que no teníamos muchas cosas secretas entre nosotros y por ultimo estaba Jasón, con el mi relación era de hermanos, por lo menos de mi parte. Jasón había sido una de las primeras personas que conocí cuando llegue a San Francisco, el me ayudo con todos mis trámites legales y con Tyler, sin duda era que gracias a él contaba con tantos beneficios en este negocio, me había cuidado siempre y le debía muchísimo, estaría en deuda de por vida por todo lo que él hizo por mí.
― Mañana lo llamare mama pero no desistiré, tengo pánico de contarle a Edward la verdad pero tendré que hacerlo, cuando vuelva a San Francisco le diré la verdad, buscare la mejor forma de contarle
― Respeto tu decisión hija pero no la comparto, estoy aterrada por lo que nos pueda hacer, no me importa mi vida pero estoy asustada por ti Bella, no quiero que te dañe
― No te preocupes— susurre— a mí solo me importa que ellos estén bien, los amo más que a nada en el mundo, son mi vida y no dejare que mis miedos los dañen mama, eso jamás.
Bese sus pequeñas cabezas y le hice una seña a mi madre para que saliéramos, cuando estuvimos nuevamente en el comedor mi padre nos llamo para hablar.
― ¿Qué sucede Bells? Me tienes preocupado.
― Papa… es hora de que sepas que el padre de los niños apareció nuevamente
― ¿Qué? ¿el tipo italiano?
― Si y creo que ya es tiempo de contarle la verdad, ya tome la decisión— mi padre me observo por unos minutos, sus ojos cambiaron a mi madre quien tenía una expresión de completo desacuerdo, volvió a fijar su atención en mi y soltó un suspiro
― Yo no soy nadie para decirte nada, a pesar de haberte dado la vida llegue a esta historia mucho tiempo después por lo que haz lo mejor que creas para tus hijos Bella, yo siempre te apoyare.
― Gracias papa.
― Yo no puedo decir lo mismo Charly, yo sé que esto no terminara bien.
― Yo también lo sé— asumí con valentía— pero también sé que ellos son sus hijos, si quiere enojarse conmigo ¡que lo haga! Pero a ellos que no los meta entremedio y será precisamente lo que le diré, si todo sale bien tendré a Edward presente aunque sea en la vida de los chicos, eso es lo único que me importa.
Conversamos por unas cuantas horas más, al final de la charla mi madre estaba un poco más abierta a lo que sucedía pero de igual forma expresaba la renuencia que tenia hacia Edward, aun sin conocer el maravilloso hombre que era mi mama dudaba de su juicio al momento de saber la noticia, sin duda tendría que escoger bien el lugar, esperaba que estuviéramos solo para poder decírselo. Subí a mi habitación y encendí la luz, aun seguía como la había dejado al partir de esta casa, los recuerdos eran dolorosos pero aun así habíamos salido adelante.
Cuando volvimos de nuestro viaje a Grecia, yo regrese devastada, me vine sin ni siquiera poder despedirme de Edward. Pasaron algunas semanas y mi condición empeoro cada vez más, mi madre quien estaba preocupada por lo que sucedía me llevo al doctor y ahí fue cuando supe. La noticia cayó como bomba en mi casa, mis padres que siempre habían vivido en una constante armonía se peleaban todos los días, Phil no comprendía como había sucedido esto y me reclamaba a mi por haber sido una especie de libertina, el tenia sus principios muy arraigados. Por otra parte mi madre me apoyaba en todo, ella vio en mi lo que ella misma había cometido, yo fui producto de una relación corta y en la cual ella jamás volvió a ver a mi padre por lo que en cierto modo reflejo sus vivencias en mi. Los problemas iban creciendo al igual que mi enorme vientre, al cabo de unos meses nos enteramos de que serian dos bebes y eso hizo que Phil explotara del disgusto, esa noche la pelea fue tan fuerte que el renegó de nosotras diciendo que no mantendría a mis "bastardos" por lo que mi madre lo hecho de la casa y el jamás volvió. Desde ese momento nos quedamos solas y todo se volvió aun más complicado, mi madre dejo de trabajar y yo a duras penas termine el colegio pero en el momento que tuve a mis hijos y los sostuve por primera vez entre mis brazos todo valió la pena, ver esos enormes ojos de color fuerte y sus distintivas cabelleras de color bronce me decían que todo había valido la pena, tenía a mis propios clones de Edward y los tendría para siempre a mi lado.
Cuando me preguntaron qué nombres quería ponerles de inmediato Anthony estaba entre mis posibilidades ya que era el segundo nombre de Edward pero a la niña ¿Qué nombre le pondría? Mientras estuve en el hospital pensé en muchísimos pero no había ninguno que se asemejara a lo que ella era, una hermosa flor. Mire libros y revistas, lamentablemente no había ninguno que me gustara, un día mientras estaba en la habitación, solo faltaban horas para que me dieran el alta recordé a Edward y de mis ojos brotaron lagrimas de tristeza y añoranza, como me gustaría verlo entrar con esa hermosa sonrisa y el brillo latente en sus ojos pero mis hijos no contarían con aquella suerte vivirían sin su padre. La sola idea me deprimió, era una realidad que debía aceptar y cuanto antes mejor.
― ¿en qué piensas?— pregunto mi madre quien estaba recargada en el marco de la puerta.
― En Edward— susurre abatida
― No pienses en el cariño, sabemos que el ni siquiera sabe de nosotras y es mejor así, con estas dos preciosidades— se acerco al cunero en donde dormían mis hijos— es mejor que no te encuentre.
― Si lo sé, solo espero que no vuelva a aparecer en mi vida, no tendría como explicarle.
― No te preocupes, no será así, el está en un continente y tú en otro, no hay forma de encontrarte— sonreí sin alegría
― Tienes razón
― Y ¿ya pensaste en el nombre de la bebe?
― Reneesme— susurré con mis ojos perdidos en la ventana
― ¿Qué? ¿ese es un nombre?
― Es un juego de palabras, use tu nombre y el de la madre de Edward
― Nena ¿hasta cuándo dejaras de pensar en él?— mi mama se acerco a la cama y acaricio mi mejilla
― No lo sé, no creo que mucho, ahora debo preocuparme por mis angelitos.
― Y eso es lo que haremos, entonces…— se acerco al cunero nuevamente— bienvenidos al mundo Anthony y Reneesme.
Lo bueno fue que desde ese tiempo nuestra vida comenzó a cambiar lentamente, mi madre un día llego a mi casa diciéndome que había encontrado a un viejo amor del pasado y que la estaba comenzando a cortejar nuevamente, los meses fueron pasando y Charly entro en nuestra vida, lo más impresionante es que mi madre nos confeso a ambos que éramos padre e hija y el lazo que teníamos se hizo indestructible, fue genial. Siempre recordare a Phil con aprecio por todo lo que nos dio pero no podía perdonarle las últimas palabras que había dicho se habían grabado con fuego en mi corazón. La vida se hizo aun más fácil, mi madre se volvió a casar y Charly pasó a ser nuevamente mi padre. Desde ahí que vivimos juntos hasta cuando tuve que ir a trabajar para mantener a mis bebes y fue así como llegue a San Francisco y comenzó mi nueva vida.
Recordar mi pasado era doloroso, eran muchos los sentimientos y heridas que aun estaban abiertas, por ahora debía concentrarme en pasar el mayor tiempo con mis hijos y juntar energías para lo próximo que se venía, la noche estaba estrellada, en el firmamento brillaba con fulgor un lucero por favor, que todo salga bien, que Edward entienda mis motivos… lo amo y no soportaría que se convirtiera en mi enemigo. Mis ruegos podrían ser escuchados solo esperaba que se hicieran realidad, deseaba con todas las fuerzas de mi corazón que esta historia terminara bien pero algo me decía que la vida no me lo dejaría tan fácil, hoy era día Miércoles y Edward no volvería hasta pasado del domingo aun tenía tiempo para pensar en mis palabras, debía buscar las precisas con las cuales llegaría a su corazón.
POV Edward:
― ¿Qué haces en la ventana figlio?— pregunto a mis espaldas la dulce voz de mi madre.
― Miro las estrellas máma—
― Yo diría que piensas en una donna, no eres el mismo que salió de esta casa hace unos meses Edward ¿Che passo en América?
― Niente, solo vi una estrella habitar en la tierra, uguale a quell'astro, igual a ese lucero que alumbra esta noche
― ¿un astro? Edward creo que estas…
― ¿Pazzo? Si mama, sono pazzo per una donna.
― ¡Edward! No tenía idea figlio, no es Ángela ¿cierto?— me gire de la ventana y con la sola expresión que le di a mi madre le di a entender que no era la misma persona
― ¿de verdad no sabias nada mama?
― Bueno…— su expresión la delato— Ángela vino hace unos días y nos conto algo de una chica pero tú sabes que nunca prestamos atención, nos gusta saber por tu boca, ¿ti piace la donna?
― Mucho pero por ahora no te diré nada tengo que resolver mi situación quien sabe si pronto venga a la ciudad.
― Bene caro mio bebe, tua mama sa sperare.
― Grazie mama—
Los días sin Bella pasaban largos y tediosos, cada vez se hacían más difíciles, estábamos a viernes y el trabajo por fin estaba decayendo por lo que le había dicho a Bella volvería la próxima semana pasado del lunes pero no aguantaría tanto, la extrañaba demasiado. Me encontraba en la oficina de mi papa, en el último piso del edificio más grande de Cerdeña, mis padres tenían viñedos y eran dueños de una gran productora vinícola que abastecía a toda Europa y América.
― ¿Qué haremos el fin de semana?— le pregunte a mi papa en el idioma natal de Bella, añoraba hasta su forma de hablar.
― Niete, creo que descansaremos, ha sido una semana agotadora— respondió mi padre
― ¿niente?— pregunte elevando mi cabeza— ¿seguro?
― Si hemos tenido mucho que hacer por lo que invitare a tu mama a pasear a alguna parte y renunciare a la oficina hasta el lunes.
― ¡bene!—grite con entusiasmo y levantando mis brazos— entonces me voy.
― ¿A dónde?— pregunto sonriendo y enarcando una ceja
― ¡a América! ¿Dónde más?
― Y ¿Por qué?
― Tengo algo muy importante que hacer papa— le ceñí un ojo— vuelvo el lunes, nos vemos.
― ¡Pazzo!— me grito a mis espaldas pero sintiendo la risa y la diversión de la situación— chao figlio.
Me despedí de él y rápidamente abandoné la oficina, hoy era viernes y si me iba en el Jet podría llegar el sábado en la madrugada a San Francisco y darle una sorpresa a Bella, ella no me esperaba por lo que sabía se alegraría de verme devuelta tan pronto y por algunos días aunque fuera.
Lo único que deseaba era verla, ahora que tenía claro mis sentimientos solo debía hacérselos saber y esta era la ocasión perfecta, ni siquiera le avisaría solo iría hasta donde ella y le diría que tan loco estoy por esa loca donna que me robo el corazón. No podía aguantar mis ganas, solo esperaba que el avión volara más rápido que de costumbre para poder llegar pronto a donde Bella, seria genial estar con ella aunque sea por unos cuantos días.
