Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer no me pertenece, es de nuestra diosa Jo Rowling... todo lo demás es producto de mi traumada y viciosa mente...

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Bueno, ya sé que no es el primero de diciembre, pero igual aun es la primera semana ¿Debe contar cómo puntos extras no? Jejejejejjejejejjejeje. Vengo rapidísimo porque debo terminar de estructurar los exámenes extraordinarios de mis alumnos, pero primero quería venir para dejar el capítulo como prometí.

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Solo es Sexo

10

Nadie quiere a una chica fácil

—¿Ahora si me vas a decir a que vino todo eso?—dijo Harry cerrando la puerta del cuarto tras de sí. Ron bufó y se quitó la camisa mojada para después aventarla al suelo.

—No sé de que hablas.

—No te hagas al idiota, sabes perfectamente a que me refiero ¿Hermione Granger?—Ron rodó los ojos con fastidio.

—¿Recuerdas a la chica que me arrolló?—Harry frunció el ceño sin comprender, Ron suspiró asintiendo lentamente y entonces la mandíbula del moreno cayó abierta de manera dramática.

—¿Ella es la compañera de apartamento de tu hermana?¿Hermione Granger?

—¿Por qué carajos sigues repitiendo su nombre de esa manera?

—¡Diablos amigo, eres un suertudo!—exclamó Harry conteniendo un poco la voz con emoción. A Ron le pareció que si le conectaban tenazas con electricidad a los testículos tal vez la tortura sería más misericordiosa; y no lo decía simplemente por sonar tétrico—todos en el ministerio se desviven por llamar su atención, pero nunca ha dado muestras de interés en nadie.

—Nadie está a su altura—musitó Ron para sí con cierta amargura.

—Hace poco escuché que Mclaggen hizo correr el rumor de que iba a salir en un cita con ella—continuó Harry sin borrar la sonrisa de su rostro, ajeno al estado de ánimo de su amigo—pero como es un tipo bastante farol y mentiroso supongo que sólo estaba fanfarroneando—comentó provocando que las entrañas del pelirrojo se retorcieran—Por cierto ¿Porqué estas mojado?—la pregunta tomó a Ron fuera de guardia, por lo que parpadeó incómodo tomando aire para sonar neutral.

—Hay un lago al este—Harry alzó una ceja extrañado.

—Si, colinda con la casa creí que lo viste cuando jugábamos Quidditch en la tarde—respondió el moreno casual haciendo a Ron notar su error.

—Bueno, lo olvidé—masculló de malas mientras se quitaba los pantalones llenos de agua insultando una vez más su maldita suerte. Definitivamente todos tenemos nuestra cuota de malas decisiones que pueden llevarte a situaciones embarazosas, pero había alguien encargado de ajustar una sádica cuenta con Ron sino ¿Cuántas eran las posibilidades de que fueras a treparte precisamente al árbol que da a la ventana del cuarto de la mujer de tu vida? Exacto, casi inexistentes, pero por alguna extraña razón él había terminado persiguiendo a la estúpida snitch de Harry hacia aquel endemoniado árbol. Lo siguiente que supo era que observaba a Hermione salir del baño enfundada en una toalla. Fue sólo un segundo antes de que un hechizo impactara contra la rama y lo hiciera caer al lago.

—¿Disfrutando la vista?—preguntó George con una enorme sonrisa en el rostro cuando Ron sacó la cabeza para tomar aire.

—¡Idiota, pudiste haberme ahogado!—bramó furioso.

—Ese es el menor de tus problemas, si Ginny o mamá se enteran te van a sacar los ojos con sus propias manos—se burló George y sin más continuó su camino dejándolo ahí. Esta situación definitivamente no lo tenía tranquilo. Si George sabía, muy probablemente el asunto no tardaría mucho en llegar a oídos de sus otros hermanos… y de su madre.

Un aire sombrío le recorrió la espina dorsal ocasionándole un escalofrío.

—¿Sigues ahí?—preguntó Harry chasqueando los dedos frente al rostro del pelirrojo.

—Ehm… si—balbuceó aun con la mente inundada con la aterradora posibilidad.

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Neville se encontraba dormido en una posición incómoda sobre una de las sillas del bar, ya que el sueño lo había vencido esperando a que Hannah regresara. El crujir del cerrojo lo hizo despertar notando que la luz del sol comenzaba a colarse por las ventanas. Se restregó los ojos para mermar un poco el ardor que le provocaba mantenerlos abiertos y se puso de pie. Entonces la puerta se abrió.

—¿Dónde dormiste?—preguntó el castaño con preocupación cuando vio aparecer a Hannah a través de la abertura de la puerta, pero la rubia lo ignoró y pasó de largo sin dirigirle la mirada.

—Hannah necesitamos hablar—dijo Neville persiguiéndola hacia las escaleras.

—No tengo nada que hablar contigo—espetó ella sin siquiera detenerse.

—Te aseguro que estas sacando las cosas de contexto—soltó Neville un poco desesperado. La rubia se detuvo abruptamente antes de poner un pie en el primer escalón.

—¿Ah si?—soltó ácidamente y entonces se giró para enfrentarlo—entonces explícame el contexto en el que esto 'no es la gran cosa'—Neville abrió y cerró la boca repetidas veces sin ser capaz de pronunciar palabra. Hannah endureció el gesto mirándolo como si fuera la peor porquería del mundo y nuevamente se dio la media vuelta para retomar su camino escalera arriba.

—¡Hannah espérate!—gritó subiendo tras ella— escúchame por favor, todo esto tiene una explicación perfectamente lógica.

— Mira Longbottom—dijo la rubia sin detener su camino hasta llegar al segundo piso—lo entiendo, sólo te estoy haciendo menos complicado el proceso—tras decir esto la rubia entró a su cuarto y le cerró la puerta en las narices. Neville resopló sintiéndose impotente ¿Cuánto había escuchado Hannah realmente? Esta pregunta hizo que el pecho se le oprimiera automáticamente casi asfixiándolo por el miedo que a continuación lo arremetió. La iba a perder. Pese a todo su empeño por evitarlo iba a terminar perdiéndola.

El castaño aporreó la frente sobre la madera de la puerta provocando un ruido sordo.

—No quise decir nada de lo que dije, yo… yo solamente entré en pánico—murmuró en tono suave y suplicante hacia la puerta—creí… creí que si te pedía que vinieras a conocer a mi abuela tú… tú me ibas a… dejar, o algo así.

Neville cerró los ojos fuertemente rogando porque ella abriera, pero pasaron varios angustiosos minutos antes de que por fin la cerradura sonara avisándole que la puerta nuevamente se abriría. Con el corazón latiéndole acelerado se separó lentamente y a través de la abertura pudo ver la figura de Hannah aparecer. Fue entonces que Neville pudo notar que sus ojos lucían algo hinchados y con un velo opaco que escondía el hermoso brillo que normalmente los cubría.

—¿Por qué se supone que iba a dejarte?—preguntó con voz firme; a Neville la pregunta le cayó como un balde de agua fría, ya que venía a terminar con la poca dignidad que le quedaba; pero el tono de la rubia le indicaba que no iba a aceptar nada menos que la absoluta verdad. Se mojó los labios nervioso antes de hablar de nuevo.

—Pues tú… eres … ehm… y yo…—las orbes azules de Hannah se mantuvieron inexpresivas sobre él, indicándole que debía ser más claro. Neville bajó la cabeza incapaz de sostenerle la mirada ante lo que estaba apunto de decir—Las… mujeres como tú, no salen con… tipos como yo—inmediatamente después de que las palabras salieron de sus labios sintió como sus mejillas se ruborizaron. Un prolongado y agonizante silencio siguió a esta confesión.

—¿Qué clase de mierda es esa?—replicó Hannah bruscamente. Neville sintió cómo un frío le empezaba a llenar las entrañas y mantuvo la mirada clavada en el suelo temeroso de enfrentarse a la realidad frente a él. Entonces las suaves manos de Hannah se posaron sobre sus mejillas—mírame—pidió la rubia y el castaño obedeció, encontrándose con el rostro de Hannah a pocos centímetros del suyo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas contenidas—Saca esas idioteces de tu cabeza Neville; eres el hombre más asombroso del que me eh enamorado y ni tu abuela ni nadie va a hacerme cambiar de parecer—en el rostro de Neville estaba dibujada una expresión indescifrable que poco a poco fue dando lugar a una enorme sonrisa que se extendió por su rostro.

—¿De verdad?—Hannah esbozó una amplia sonrisa permitiendo que las lágrimas por fin descendieran por sus mejillas.

—¿No compartimos la misma cama?—Neville cerró los ojos con fuerza para evitar que las malditas emociones lo traicionaran mientras sentía cómo los labios de Hannah se juntaban delicadamente con los suyos apresándolos en un tierno beso—Significas mucho para mi Neville—le susurró aun con los labios sobre los de él. Se habían besado infinidad de veces (y casi podía asegurar que de todas las maneras humanamente posibles), pero esta era la primera vez que Neville sentía que las piernas le temblaban como si en cualquier momento fuera a perder el equilibrio mientras el mareo que comúnmente sentía nacer en el estómago se transformaba en millones de mariposas revoloteando libremente. Por primera vez se sentía libre de la presión de hacer algo fuera de lo común para que la mujer que en este momento lo besaba deseara besarlo.

Ella lo quería.

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El desayuno de aquella mañana definitivamente había entrado fuertemente a la disputa de los desayunos más incómodos en los que Hermione se había visto forzada a formar parte. Entre el embarazoso saludo que intercambió con Harry cuando éste se sentó a la mesa, los inoportunos momentos en que su mirada se había topado con la de Ron provocando que George Weasley (quien parecía estudiar cada uno de sus movimientos) la mirara con una expresión extrañamente jovial y su constante vigía hacia Ginny para evitar que la pelirroja se pasara de la raya en sus comentarios hostiles hacia Fleur, definitivamente esta mañana se iba abriendo paso para posicionarse muy arriba en el tablero (Un privilegiado lugar del que, hasta ese momento, nadie había logrado destronar a aquel desayuno con el grupo de oración que la tía abuela Doris había llevado a su apartamento para alejar las malas vibras—o sea a Ginny—; la cereza en el pastel de aquel idílico desayuno había sido la pelirroja caminando casi como un muerto en vida, enfundada en nada más que un top y boxers de hombre, hacia la mesa).

Después del desayuno la señora Weasley, ignorando completamente el ofrecimiento de Fleur, le había pedido a Ginny que levantara la mesa. Nada cómoda con el panorama de quedarse un segundo más en la mesa, Hermione se ofreció a ayudarle a la pelirroja, gesto que la señora Weasley alabó casi al punto de que Fleur se viera tentada a hechizarla. O al menos así le pareció a ella cuando la rubia se disculpó mecánicamente para retirarse del comedor. Este hecho a Ginny le alegró la mañana mientras se desternillaba de la risa imitando en un exagerado acento afrancesado el momento en el que Fleur se levantó de la mesa.

—Fleur sólo buscaba ser cortés—dijo Hermione en desacuerdo secando los platos con un trapo.

—Si, peggro cgrreo que ya debegrría comenzaggrrr a aceptaggrr que nunca va a ganarrrg el favogr de mi madggrre—comentó de buen humor—te debo todo el crédito por ofrecerte de voluntaria para ayudarme con la tortura. ¿Es que viste su cara?—se burló una vez más tallando los platos mientras la castaña negaba con resignación esperando para secar el siguiente. A Hermione le parecía extraña la manera en la que la señora Weasley obligaba a sus hijos a realizar ciertas tareas domésticas de manera muggle. A su parecer era una manera de inculcarles disciplina.

—Estoy harta de los platos—dijo Ginny sacando su varita—como estas aquí no va a sospechar que lo hice con magia—tras decir esto agitó su varita y dejó los platos relucientes. En este punto la castaña tuvo que evaluar que tan eficaz era aquel método, porque era claro que no les estaba funcionando mucho con Ginny.

—Creo que tus celos hacia Fleur no tienen razón de ser—comentó Hermione una vez que salieron de la cocina con dirección al patio donde la familia estaba reunida llevando a cabo el acomodo de mesas para la fiesta.

—Lo dices porque tú eres hija única y no tienes que cuidar el honor familiar que la bola de trogloditas que tienes por hermanos pisotean por andar tras las faldas de tipas cualquiera—aquel remate fue como una bofetada, pero Hermione aguantó el tipo sin inmutarse.

—Tal vez tengas tus reservas hacia Fleur porque comenzó a salir con Bill antes de terminar su anterior relación, pero yo conozco a la novia de George y para nada es una tipa cualquiera—rebatió mientras salían al césped—así que creo que tu teoría no cuadra.

—Eso es porque no conociste a la tipa con la que Ron se acostaba—dijo mordaz y a Hermione se le formó un apretado nudo en la garganta—a mi madre se le cayó la venda de los ojos cuando se dio cuenta de que al muy idiota le gusta ir saltando de cama en cama como un primate en celo—agregó la pelirroja ácidamente.

Maldito Hipócrita—pensó Hermione con el corazón repentinamente palpitándole en la garganta, pero su orgullo fue más rápido e impuso una férrea barrera—Él no es nada tuyo, así que no te importa en la cama de quien se mete—razonó con fría lógica restregándose la lengua en el paladar para intentar controlar el furtivo sentimiento que tensaba sus cuerdas bucales.

—Me mato—dijo Ginny tan pronto como estuvieron a unos cuantos metros de las mesas blancas de herrería donde estaban algunos miembros de la familia reunidos resguardándose del sol bajo enormes sombrillas. Por unos instantes Hermione miró la imagen (un poco aliviada de no encontrarse con aquel sucio manipulador entre la pequeña concurrencia) sin comprender, hasta que cayó en cuenta de que la mirada de la pelirroja estaba puesta en la joven rubia que hablaba con Percy.

—Es…

—Gabrielle Delacour—completó Ginny displicente.

—Que bueno que se nos unen—dijo la señora Weasley sonando aliviada cuando estuvieron lo suficientemente cerca.

—Gabgrielle al fin ha llegado—anunció la madre de Fleur llamando la atención de la aludida quien detuvo su charla con Percy y dirigió la mirada hacia donde ellas estaban para entonces comenzar el recorrido para acortar la distancia.

—¿Ginevra 'la furia pelirroja' Weasley?—dijo la chica rubia con una sonrisa jovial.

—Gabrielle 'la veela' Delacour—respondió Ginny con un tono monótono.

—¿Se conocen?—preguntó el señor Weasley sorprendido.

—Gabgrielle juega pagra un equipo de la liga fgrancesa—respondió Fleur.

—Con el Quibegron Quafflepunchegrs—confirmó ésta orgullosa depositándo un beso en cada mejilla de Ginny—un equipo mucho más modesto que las Hagrpies, pegro con las mismas ganas de juego; pogr ciegrto, este año espegrabamos vegrte pogr la selección inglesa—comentó provocando que el rostro de Ginny se tensara.

—Ya sabes como es la furia pelirroja, le gusta hacerla de emoción—dijo una voz femenina uniéndose a la plática de la nada. Ginny apretó la mandíbula.

—Supongo que grecuegrdas a Lavendegr Bgrown—dijo Gabrielle estirando la mano para tomar con un gesto cariñoso la de una mujer rubia que apareció de detrás de ellas. Ante este acto la señora Weasley torció el gesto.

—Solías jugar para los Bigonville Bombers —dijo la pelirroja a manera de reconocimiento—no sabía que ahora jugabas para los Quiberon Quafflepunchers.

—Ya sabes cómo son las negociaciones—dijo Lavender sin darle importancia—Veo que el talento para el Quidditch es de familia—agregó haciendo un ademán con la cabeza señalando hacia el área detrás de los árboles. Ginny la miró de mala manera.

—Tu debes segr Hegrmione Grangegr—dijo Gabrielle para cortar un poco con la tensión del momento—Fleugr siempgre se desvive en elogios a tu tgrabajo con los elfos, así que es todo un honogr pogr fin conocegrte en pegrsona—de igual manera como lo había hecho momentos antes con Ginny, la rubia depositó un beso en ambas mejillas de Hermione.

—El placer es mío—respondió la castaña sintiéndose algo incómoda con la situación.

—Supongo que no te opondrás a que nos unamos a un partido amistoso en el campo improvisado—dijo Lavender sin abandonar su premisa—por los viejos tiempos—agregó provocando que en los ojos de Ginny se encendiera una chispa asesina. Para Hermione era claro que a Ginny ninguna de las dos mujeres le agradaba, pero en este momento estaba segura que si las miradas matasen Lavender Brown definitivamente estaría muerta.

—No creo que sea tan buena idea—intervino la señora Weasley con cierto recelo—Arthur cariño, creo que será mejor que le digas a los muchachos que es momento de que se preparen porque en poco van a comenzar a llegar los invitados—el señor Weasley asintió y disculpándose se levantó de la mesa.

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—Esa maldita perra—despotricó Ginny saliendo del baño—¿Podrías subirme el cierre?—preguntó dando la espalda a Hermione.

—Te refieres a la amiga de Gabrielle ¿verdad?—inquirió la castaña mientras subía el zipper—¿Por qué la odias tanto?

—Cuando yo era novata en la liga competí con esa zorra por un lugar para entrar a los Heidelberg Harriers —confesó mirándose al espejo—pero la muy perra me lesionó durante un partido de práctica y no pude dar la prueba final, por suerte era tan mala que ella tampoco lo logró.

—Nunca me habías hablado de ella.

—Normalmente suelo evitar las cosas desagradables y créeme, esa perra es una cosa bastante desagradable; no puedo creer que Delacour la haya traído—rumió estirándose la parte baja del vestido para que cayera sobre sus rodillas—supongo que deben estar acostándose.

—¿Cómo?—soltó Hermione en shock.

—Oh, Gabrielle Delacour es súper lesbiana—aclaró sin darle demasiada importancia—durante mi primera copa en la liga europea nos tocó hospedarnos en el mismo hotel que los Thundelarra Thunderers, el equipo para el que jugaba en ese entonces, y me la topé completamente ebria en un elevador—la pelirroja arrugó la nariz—para no hacerte largo el cuento, me saltó encima como una sanguijuela y yo le reacomodé el cerebro. Desde entonces desarrolló una extraña fascinación por mí.

—No sabía…

—Debe ser de familia; lo promiscuas—aclaró recogiéndose el cabello con una mano para apuntarle con la varita formándose un perfecto moño.

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—De verdad no tienes que hacerlo—aseguró Neville observando a Hannah revisar su armario—No vale la pena cerrar el bar por esto.

—Neville ya envié la lechuza con la confirmación, tu abuela va a estar esperándonos—se dio la media vuelta para mirarlo y con una radiante sonrisa caminó hacia a él para plantarle un beso en los labios—además quiero hacerlo—dijo reafirmando este hecho con otro beso.

—Mi abuela es una persona horrible—murmuró el castaño sin abandonar el contacto con la rubia.

—Entonces es mejor hacer esto lo antes posible—dictaminó ella separándose para dirigirse nuevamente al armario y reanudar su búsqueda—además si está tan interesada en conocerme no creo que se porte tan horrible.

—No la conoces—afirmó Neville de manera sombría.

—Tu dramatismo me asombra—replicó Hannah rodando los ojos.

—No me creas, ya te tocará experimentarlo en carne propia—advirtió el castaño cruzándose los brazos.

—Amenazas vacías—se burló la rubia sacando un par de túnicas para aventarlas en la cama.

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Tal y como la señora Weasley había previsto, dos horas después del medio día uno a uno los familiares tanto del novio como de la novia habían comenzado a llegar. Hermione observaba asombrada como decenas de cabezas pelirrojas se arremolinaban alrededor de Bill y Fleur para felicitarlos, y de tanto en tanto algunos varones de la familia se quedaban mirando atontados hacia algún grupo de mujeres de hermosas y brillantes cabelleras rubias que platicaban en fluido francés. Para la ocasión el patio había sido adornado con cientos de mesas redondas cubiertas por elegantes manteles blancos, en cuyo centro se hallaba un arreglo de flores de iris blancas. A Hermione le parecía excepcional el trabajo que Fleur había hecho con el arreglo, ya que cada determinado tiempo se cubría de gotas de agua frescas que evitaba que se marchitaran.

—La delegada de asuntos Internacionales—dijo un hombre con una elegante túnica de gala que estaba parado junto a Hermione para llamar su atención—Broderick Bode—se presentó extendiendo la mano en una exagerada muestra de modales que a la castaña le recordó a un pavo real; junto a él habían otros tres hombres que también vestían de impecable etiqueta.

—Hermione Granger, un placer—respondió ella estrechando la mano que le ofrecía y extendiéndola hacia sus acompañantes por cortesía.

—Eh escuchado mucho de tu asombroso trabajo—comentó Bode con una enorme sonrisa petulante—pero al parecer las alfombras voladoras han mantenido a tu departamento muy ocupado a últimas fechas; creo que ya sabemos lo que ocurre cuando juntas a muchas mujeres brillantes en un mismo asunto—agregó de manera desagradable; el comentario fue secundado con algunas risas de burla mal disimuladas por parte de sus seguidores.

—Es una situación difícil de controlar cuando hay magos que insisten en incumplir los decretos en contra del comercio de estos artefactos—apuntó ella sin alterar el tono cortés—pero no me extraña, es un negocio que llena de mucho galeones los bolsillos de muchos funcionarios—la sonrisa se borró inmediatamente del rostro de los cuatro hombres.

—En efecto—concedió Bode y esbozó una sonrisa forzada—las leyes no siempre logran ser lo suficientemente severas contra esa clase de delincuentes.

—Tal vez el Wizengamot debería comenzar a contemplar algunos cambios en sus legislaciones—opinó Hermione de manera resuelta.

—Y lo ha buscado por años—comentó Harry interviniendo de la nada en la conversación—pero al parecer al parlamento no le parece una buena idea.

—Señor Potter—saludó uno de los acompañantes de Bode extendiendo la mano para estrechar la de Harry—supe por el profeta que las cosas se pusieron algo tensas con los rusos en su última visita.

—Si, los soviéticos siempre con sus trabas innecesarias para el paso de pociones—dijo el moreno con cierta farsa.

—Es por eso que los bolcheviques comenzaron a destruirse los unos a los otros, al parecer la cooperación siempre ha sido su punto débil—dijo Bode riendo de su propia broma sólo para ser inmediatamente secundado por su séquito. En el rostro de Hermione se dibujó un gesto de incredulidad ante la desfachatez de aquellos hombres.

—uhm… Hermione, la señora Weasley me estaba preguntando por ti—comentó Harry mirando a la castaña de manera significativa.

—Entonces supongo que no hay que hacerla esperar—dijo ella siguiéndole el juego—si nos disculpan—acto seguido ella y Harry se retiraron.

—No sé que fue en realidad lo que te motivó a hacerlo, pero te lo agradezco mucho—le dijo al moreno una vez que estuvieron prudentemente lejos.

—Estaba ayudando a acomodar a las personas y noté cómo te asediaban—explicó él encogiéndose los hombros.

—Pues estoy en deuda—dijo la castaña con una sonrisa ligera.

—Creí que la hermana de Ron estaba contigo—comentó el moreno esforzándose por sonar casual, pero su rostro traicionero se ruborizó levemente provocando que sus manos comenzaran a sudar.

—Hace un momento el señor Weasley vino por ella—dijo Hermione frunciendo el ceño con extrañeza—supongo que aun no terminan de hablar.

—Si, debe ser eso—concordó Harry de manera exagerada—creo que entonces te convendría más buscar un lugar seguro, porque yo tengo que regresar a mi labor—le dijo a manera de excusa.

—Claro, no te retengo más—el moreno soltó una risita nerviosa y con la misma caminó en sentido contrario para dirigirse nuevamente a su puesto junto a las mesas vacías.

Al parecer la hermana de Fleur no es el único fan de Ginny en la fiesta—pensó Hermione divertida mientras se dirigía hacia la barra de bebidas.

—¿Qué puedo ofrecerle su señoría?—preguntó Fred (a quien su madre había colocado de bartender) con una sonrisa traviesa.

—Supongo que un poco de jugo de arándanos estaría bien—dijo ella con una sonrisa—y no soy juez, soy delegada.

—Aún así me puedes refundir el trasero en Azkaban—dijo él encogiéndose los hombros mientras servía el pedido de Hermione—las diferencias son mínimas.

—Si tú lo dices…

—Uno de lo mismo—pidió Gabrielle Delacour parándose en la barra muy cerca de donde estaba Hermione. La castaña no pudo evitar observarla con ojo analítico después de lo que Ginny le había contado sobre sus preferencias sexuales; no es que ella fuera una prejuiciosa o que censurara a las personas con preferencias homosexuales, pero definitivamente lo último que se hubiese esperado era alguna vez encontrarse a una veela que fuera lesbiana.

—Aquí tienen—dijo Fred poniendo los dos vasos sobre la barra.

—Es el sabogr que mejogr queda con el Vodka—comentó la rubia con humor—¿tú también tgraes tu pgropio licogr?—preguntó dirigiéndose a Hermione.

—No, no, yo no bebo—respondió la castaña agarrando su vaso.

—Entonces es un despegrdicio de jugo—opinó Gabrielle sacando del interior del chaleco negro que llevaba sobre su vestido una botella delgada llena de líquido transparente que a continuación vertió en el jugo de arándano.

—Ya lo creo—apoyó Fred haciendo girar en el aire una botella de hidromiel para atraparla en el acto y servir un poco en un caballito de tequila—esta va por cuenta de la casa—dijo ofreciéndoselo a la rubia.

—Los integrantes de tu familia son muy talentosos—dijo ella con una encantadora sonrisa que hizo que el rostro de Fred se ruborizara comenzando a lucir un poco atontado—Bill es un excelente grompedogr de maldiciones, Ginny es una fogrmidable cazadogra, tú egres un habilidoso bagrtendegr y Gron es un magravilloso pgrestidigitadogr—Hermione miró a la rubia extrañada por el comentario—aunque con Pegrsy tengo mis gresegrvas—agregó mirando a la castaña con una mueca de desagrado que al parecer pretendía buscar un gesto cómplice por parte de ella, pero después de un momento de fallar estrepitosamente en la tarea la rubia se despidió educadamente con un 'Mademoiselle, monsieur' que acompañó con un movimiento reverencial de la cabeza mientras tomaba sus bebidas para retirarse. De manera involuntaria Hermione siguió su recorrido hacia un lugar cercano a la verja a un costado de la barra donde Lavender Brown se encontraba prácticamente encima de Ron mientras éste extendía en forma de abanico un mazo de cartas.

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Ginny miraba a su padre caminar de un lado al otro de la habitación haciendo ademanes con las manos en un intento de expresar con mayor precisión su punto. Tal vez la técnica tuviera algún efecto real si no fuera por el hecho de que llevaban como una hora en la misma situación y la pelirroja simplemente había optado por dejar de prestar atención para mirarlo andar como león enjaulado.

—…servicio comunitario…—escuchó vagamente cuando intentó seguir el hilo de la perorata comprobando que aún se encontraba estancado en el mismo tema. Su papá era tan predecible. Con la intención de distraerse un poco comenzó a tamborilear los dedos en los brazos de la silla al ritmo de una canción imaginaria que en ese momento iba inventando. Al menos eso mantendría a su mente ocupada para que el tiempo pasara más rápido.

—¿Si quiera estás prestándome atención?—chilló el señor Weasley deteniéndose frente a ella. La pelirroja parpadeó mosqueada encontrándose repentinamente con la mirada inquisidora de su padre. En verdad se había inmerso en su creación.

—Claro—aseguró de manera sobre actuada haciendo que su padre resoplara enojado.

—Ginevra no comprendo esta nueva actitud—dijo con cansancio sentándose en el borde del escritorio frente a la silla donde ella estaba—tu madre y yo te educamos mejor que esto, y ya no sé si es tu manera de castigarnos o simplemente estas en una de esas etapas de rebeldía por la que todos tus hermanos pasaron; pero lo que más me aterra cariño, es que no nos permites estar ahí para ti… ¡hija, fuiste condenada a servicio comunitario!—la pelirroja rodó los ojos con fastidio—y si Watson no hubiese intervenido, muy probablemente te iban a dejar recluida por un tiempo; no quiero ni imaginar lo mucho que tu madre hubiese sufrido por ello…

De alguna extraña manera su madre sufriendo era la última reacción probable que a Ginny se le venía a la mente; lo más cercano era un escenario en el cual un auror se interponía entre ellas para evitar que su madre la alcanzara.

—Papá, yo no tuve nada que ver con las cosas que los idiotas del ministerio me están cargando.

—No hay necesidad de ese lenguaje—reprendió el señor Weasley—y te conozco lo suficiente como para saber que posiblemente sí estuviste involucrada de alguna forma—Ginny torció la boca con desagrado. Lo que le faltaba, ahora incluso su padre estaba en su contra—¿Qué no es ese chico Michael Corner el joven con el que saliste hace algún tiempo?

—Ese imbécil me provocó—se defendió comenzando a sentirse furiosa.

—Modera tu lenguaje—pidió su padre con autoridad provocando que ella se cruzara los brazos enfurruñada—no dudo que lo que sea que ese muchacho haya hecho mereciera tu enojo, siempre lo eh considerado bastante desagradable, pero definitivamente no amerita ninguna de las acciones que tomaste, y mucho menos los problemas que estas teniendo con tu propio equipo—ahora fue turno de Ginny para resoplar furiosa.

—No quiero hablar de eso ahora.

—¿Entonces cuando va a ser Ginny?—cuestionó el señor Weasley.

—Papá, soy consciente de las consecuencias de mis actos ¿No es eso lo que hace un adulto? Creo que soy lo bastante autosuficiente como para hacerme cargo de todo lo que mis malas decisiones acarreen.

—Permíteme ponerlo en tela de juicio—rebatió su padre provocando que la pelirroja se hundiera furiosa en la silla—hija, estas equivocando el camino…

—Tengo derecho a equivocarme—replicó la pelirroja.

—Es verdad, pero no puedes esperar que me siente y vea a mi única hija echar su vida al caño sin querer hacer nada. Somos tu familia—esta última frase tocó una fibra sensible en Ginny. La pelirroja dio un profundo suspiro antes de ponerse de pie.

—Papá, en serio aprecio que te preocupes, pero considero que esto es algo que debo hacer por mí misma—el señor Weasley negó con la cabeza.

—No esperes que me mantenga al margen—advirtió poniéndose también de pie. Ginny encogió ligeramente los hombros.

—No, lo único que espero es que no le digas a mamá—dijo sonando más preocupada de lo que pretendía aparentar. Sin poder evitarlo el señor Weasley esbozó una sonrisa llena de ternura. No importaba el tiempo que pasara o cuan adulta fuera, Ginny seguía siendo su pequeña.

—Ven acá—le dijo envolviéndola en un abrazo cariñoso—yo confío en ti Ginny, eres una excelente chica y sé que sabes que lo que está pasando no está bien.

—Ya sé, y te prometo que voy a portarme mejor—aseguró la pelirroja acomodando la cabeza sobre el hombro de su papá—dame algo de tiempo sin que mamá sepa de esto y me voy a encargar de arreglar las cosas—el señor Weasley depositó un beso sobre la frente de su hija antes de agregar con resignación.

—Espero que esta vez sea de verdad hija.

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—¿Estas segura de esto?—preguntó por milésima vez Neville mientras atravesaban el pequeño jardín al frente de una enorme casa con apariencia de haberse quedado estancada en el siglo XVII—Una vez que llamemos a la puerta ya no hay marcha atrás—advirtió provocando que Hannah nuevamente rodara los ojos.

—Si continúas con tus 'advertencias' voy a tener que aturdirte—amenazó la rubia antes de subir los tres escalones que separaban el camino de piedra de la puerta de entrada.

—Quiero dejar en claro que ella es mi abuela por parte de mi padre, así que la mayoría de las cosas que haga muy probablemente yo no las heredé, y te aseguro que mis padres eran personas completamente normales—Hannah soltó una risa nasal y lo tomó del rostro para depositar un beso en sus labios.

—Tranquilo, te prometo que nada de lo que ocurra va a cambiar la imagen que tengo de ti—aseguró con una sonrisa—así que será mejor que te relajes y me sirvas de apoyo ¿Está claro?—Neville hizo un leve puchero y asintió con resignación—ok, entonces creo que es hora de tocar—acto seguido la rubia dio un par de golpes a la puerta.

—¿Quién es?—preguntó una voz amenazante del otro lado de la puerta. Neville suspiró con resignación.

—Soy yo abuela, Neville—por arte de magia la puerta se abrió permitiendo que ambos entraran. En el recibidor los esperaba una mujer bastante mayor, que apenas atravesaron el umbral caminó a paso majestuoso hacia Neville.

—Neville querido, que agradable sorpresa—dijo apretando las mejillas del castaño con un gesto cariñoso.

—¡Abuela!—se quejó él rojo de la vergüenza—ya estoy bastante grande para estos recibimientos.

—¿Crees que porque traes a una mujer a la casa ya eres lo suficientemente adulto como para que tu abuela te mime?—le reprochó la señora Longbottom dándole un coscorrón. Hannah no pudo evitar soltar una suave risa—y tú debes ser a la que encarcelaron con mi nieto—dijo la mujer ahora dirigiendo su atención a Hannah.

—Hannah Abbott—se presentó la rubia con una leve reverencia—es una placer conocerla.

—Aun no puedo decir lo mismo—difirió la señora Longbottom mirándola de pies a cabeza mientras Neville observaba la acción mortificado por lo que su abuela pudiera decir a continuación—Neville, guía a la señorita a su habitación.

—Creí que iba a quedarse en la mía—replicó el castaño extrañado.

—Para nada, tal vez fuera de aquí estén acostumbrados a vivir como esos muggles liberales, pero en mi casa se van a comportar como la gente decente y van a dormir cada uno en una habitación separada.

Neville encorvó los hombros avergonzado y sin decir palabra tomó la maleta de Hannah.

—Sígueme—pidió a la chica con tono lúgubre, resignado a que aquel iba a ser el fin de semana más largo de su vida.

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Ginny caminaba de regreso al patio de la tortura enfurruñada por tener que participar en la asquerosa fiesta cuando vio una cabellera rosa chicle que de inmediato reconoció.

—¿Tonks?—soltó llamando la atención de la aludida que se giró mosqueada.

—¡Ginny!—saludó elocuente extendiendo los brazos en clara petición de un abrazo. La pelirroja sonrió y correspondió el gesto.

—¡Se me había olvidado que eres amiga de la zorra de Fleur!—celebró jovial.

—Si, y a mi se me había olvidado lo mucho que odias a tu cuñada—la sonrisa de Ginny se congeló al instante.

—Tenías que recordármelo—masculló separándose del abrazo.

—Tarde o temprano ibas a terminar en garras de una Delacour—se burló Tonks—por cierto, vi a la resbalosa de Lavender coqueteando muy animadamente con Ron, a lo mejor y por ahí anda otra boda—Ginny la miró como si la joven hubiese insultado a su propia madre.

—Ni aún en su puta faceta de lesbiana cierra las piernas—soltó furiosa. Pero Tonks no le prestó atención ya que notó a Hermione caminando entre la gente con dirección a la casa.

—¡Hey, Granger!—la castaña dio un pequeño salto y entonces dirigió la mirada hacia donde ellas estaban.

—Tonks—dijo a manera de saludo.

—¿Has visto a Ron?—preguntó Ginny de mala manera provocando que el rostro de Hermione adoptara un gesto mas sobrio.

—No.

—Que extraño—comentó Tonks ajena a esta situación, o al menos así pareció—hace un momento lo vi en la entrada, y a menos que su compañía lo haya mudado a un lugar más privado supongo que ahí deben seguir—las entrañas de Hermione se contrajeron.

—Sobre mi puto cadáver—bramó Ginny extrañamente dando voz a sus involuntarios pensamientos antes de salir como un huracán hacia la zona que Tonks había indicado.

—Creo que hay que asegurarnos de que no lo mate—sugirió Tonks un par de minutos después. Hermione se encogió los hombros de manera apática.

—Me da igual—Tonks levantó una ceja inquisidora—bien, evitemos que la metan a Azkaban—dijo con cierto tonillo de hastío.

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—Si no quieres que te corte las manos será mejor que las retires del brazo de mi hermano—amenazó Ginny llegando hasta el lugar donde estaban Gabrielle, Lavender y Ron junto a la verja.

—Ginny este no es el mejor momento para tus ataques de locura—dijo Ron con las orejas rojas mientras tomaba del brazos a su hermanita para alejarla de sus acompañantes.

—¡Quítame las manos de encima!—bramó la pelirroja arrebatándose—Delacour, yo que tú mantendría a la fácil de tu novia con correa, no vaya a ser que le ocurra un accidente.

—Vamos Weasley, sólo nos estaba mostrando algunas de sus habilidades, mejor no le des promoción extra porque se me puede antojar—se burló Lavender con saña. Ginny comenzó a forcejear con Ron para intentar arrebatarse.

—¿Quieres calmarte por un segundo?—pidió el pelirrojo aplicando un poco más de fuerza. Ginny lo miró de forma asesina.

—¿Te vas a poner del lado de esa perra?—Ron puso cara de circunstancia.

—Merlín Ginny, es una invitada, sólo intentaba ser amable con ella y con la hermana de Fleur.

—¡Amable mis ovarios!—replicó la pelirroja—esa golfa tiene toda la facha de la otra golfa con la que te acostabas—las orejas de Ron adoptaron una tonalidad más oscura de rojo.

—Ya te dije que Luna no es ninguna golfa—rebatió avergonzado.

—¿Todo bien?—preguntó Bill tomando a su hermanita por los hombros. Ginny se arrebató.

—No, nada está bien—masculló furiosa.

—Enana, será mejor que te calmes—advirtió su hermano mayor mirándola seriamente—hoy es un día es muy especial para mí y espero que lo respetes—la pelirroja sacó aire por la nariz como si se tratara de un toro a punto de embestir y después de un momento asintió a regañadientes.

—No te preocupes Bill, yo me encargo de que así sea—dijo Tonks interviniendo. Ron la miró cayendo en cuenta de su presencia e inmediatamente su mirada se vio atraída hacia Hermione que lo observaba a unos pocos metros. Cuando Tonks y Ginny pasaron junto a ella, la castaña se limitó a seguirlas apartando la mirada de manera orgullosa. Por un momento Ron se preguntó si seguiría enojada por la discusión de la noche anterior, pero inmediatamente se prohibió pensar en eso.

—Oye ¿Podrías echarle un vistazo por mi?—pidió Bill sacándolo de sus cavilaciones—la conozco y sé que esto no va a parar aquí—Ron asintió aceptando la encomienda—y por favor aléjate de Lavender si no quieres que ocurra alguna clase de homicidio. Mamá tampoco está muy contenta con su presencia y no quiero ni imaginar la batalla campal que se va a armar si se enteran que tuviste algo que ver con ella.

—Eso ya se acabó—aseguró Ron incómodo.

—Si, algo de eso me dijo George hace un rato—comentó Bill con una sonrisita insinuante.

—George es un maldito mentiroso—replicó el pelirrojo avergonzado—¡Merlín! ¡Ya no se puede confiar ni en la propia familia!—Bill soltó una carcajada y le dio un par de palmadas en la espalda.

—Por mi está bien a quien elijas, pero espero que seas conciente de que estas poniendo los ojos muy en alto—si la intención de Bill era darle alguna clase de apoyo moral, estaba fallando funestamente. Ron apretó la mandíbula y simplemente asintió sin decir palabra.

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Cuando el momento de la cena llegó Neville había rogado a Merlín que su abuela se comportara, pero estaba claro que las cosas para él nunca funcionaban para bien; era esa misma maldición la que lo tenía en este momento en medio de un encarnizado bombardeo hacia Hannah, quien hasta ese momento había soportado estoicamente los ataques.

—Los Abbott siempre han sido una familia de conformistas, ¿A qué se dedican tus padres actualmente?—preguntó Augusta mirándola inquisidoramente. Neville le dirigió una mirada incrédula a su abuela, pero cuando estaba a punto de replicar Hannah lo interrumpió respondiendo con simpleza:

—Fallecieron hace un par de años—la señora Longbottom se limpió la boca con la servilleta de tela que descasaba sobre su regazo, al parecer un poco incómoda con la respuesta.

—Que lamentable, a pesar de su falta de ambición eran buenas personas—comentó de forma rígida—supongo entonces que ahora comprendo un poco mejor el hecho de la mala vida que llevas.

—¡Abuela!—exclamó Neville mortificado.

—Eres dueña de un bar ¿No?—ratificó la vieja mujer regresando la atención a su plato.

—Así es.

—Lamentable—murmuró mientras se llevaba a la boca el tenedor con un trozo de carne de cordero—¿Y ya has considerado que vas a hacer con él cuando tengan hijos?—a Neville se le atragantó el bocado que en ese momento estaba a punto de tragar.

—Neville y yo aun no hemos hablado de eso; es algo precipitado tomar ese tipo de decisiones…

—Pues creo que ya va siendo hora de que lo piensen mejor, porque no te vas haciendo más joven querida.

—Abuela eso es inapropiado—soltó Neville después de tomar un poco de jugo para tragar.

—No niego que tienes muy buena estructura para cargar una o dos crías—continuó la mujer sin prestar atención a su nieto—pero si dejan pasar el tiempo no vas a tener la suficiente energía para el parto.

—Lo tomaré en cuenta—dijo la rubia antes de beber un poco del contenido de su vaso.

—¿Están utilizando alguna poción para evitar los embarazos?—esta pregunta fue más de lo que Neville pudo soportar.

—Muchas gracias por la horrible velada abuela—farfulló levantándose bruscamente—Hannah, no tienes por qué soportar sus preguntas de mal gusto—acto seguido la tomó de la mano y la obligó a ponerse de pie para que ambos se retiraran de la mesa dejando a su abuela con una expresión perpleja.

—Neville detente—pidió la rubia cuando a penas habían avanzado unos pasos fuera del comedor. El castaño se giró hacia ella con el rostro contorsionado por la furia.

—Hannah, lo hace apropósito, sabe lo que ocasiona lo tiene bien planeado—la rubia apretó la mano de Neville con más fuerza.

—Comprendo como te sientes, para mí tampoco ha sido muy agradable, pero es tu abuela y tarde o temprano vamos a tener que enfrentarlo. Si te soy honesta prefiero que sea ahora para irme preparando—Neville suspiró desencantado.

—Lo lamento tanto—susurró. Hannah le acarició el rostro negando con la cabeza.

—No tienes de qué disculparte, tienes toda la noche para compensármelo—Neville la miró con los ojos muy abiertos.

—Pero no nos va a dejar dormir juntos—en el rostro de Hannah se extendió una sonrisa traviesa.

—No tiene por qué enterarse.

—¿Te eh dicho lo maravillosa que eres?—dijo Neville con fascinación y la sonrisa de Hannah se hizo más grande.

—Lo acabas de hacer—el castaño la tomó por la cintura y le plantó un beso—Ahora quiero que te disculpes con tu abuela—pidió prendida a sus labios.

—Que manera de arruinar un momento—se quejó él sin apartarse y entonces ambos sonrieron.

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—Esa perra—masculló Ginny por milésima vez.

—Pelirroja creo que va siendo hora de que le bajes un poco a tus fumarolas—dijo Tonks colocando un brazo sobre sus hombros—porque si entras en erupción Bill jamás te lo va a perdonar—Ginny nuevamente resopló.

—No me recuerdes al bruto de mi hermano—replicó furiosa—es por su culpa que esas asquerosas francesas se están emparentando con nosotros.

—Granger ayúdame—pidió Tonks soltando el aire con cansancio.

—No creo que nada de lo que diga vaya realmente a ayudar en algo—respondió Hermione tensamente mientras a lo lejos veía a Ron platicar con un grupo de chicas rubias que coqueteaban descaradamente con él—voy al baño—dijo a manera de excusa y acto seguido se puso de pie para emprender el camino hacia la casa.

—No está de muy buen humor ¿Eh?—comentó Tonks cuando la castaña estuvo a algunos metros de ellas.

—No tengo ni la menor idea—respondió Ginny sin apartar la mirada de su hermano.

—Hey Tonks—dijo un hombre de la nada.

—¡Harry!—exclamó Tonks poniéndose de pie para abrazar afectuosamente al recién llegado. Por primera vez en lo que llevaban sentada en aquella mesa Ginny se distrajo en su labor no pudiendo evitar mirar al joven.

—Espero no ser inoportuno, pero no había tenido la oportunidad de saludarte—dijo el moreno con una sonrisa nerviosa intentando enfocarse con todas sus fuerzas en su amiga.

—No seas tonto—aseguró Tonks apartándose del abrazo—supongo que ya conoces a Ginny, la hermana de Ron—las piernas de Harry inmediatamente comenzaron a temblar.

—Ehm… si, ya… ya nos conocíamos—dijo torpemente atreviéndose a mirar hacia aquellos ojos marrones, pero al instante una corriente de electricidad le recorrió el cuerpo completo obligándolo a rehuir al contacto.

—Entonces supongo que no será nada extraño que te quedes en la mesa—dijo Tonks tomándolo del brazo.

—E-en realidad sólo venía a saludar, porque la señora Weasley me pidió de favor que fuera a buscar más bocadillos.

—Pues que lástima—dijo la chica plantándole un beso en la mejilla—me voy a tener que esperar—Harry asintió abrumado y se despidió tímidamente antes de salir huyendo como un corderito asustado.

—¿Te estás acostando con él?—preguntó Ginny cuando su amiga se sentó de nuevo a su lado.

—¿Con Harry?—dijo Tonks sonando descolocada y a continuación soltó una carcajada—No quiero romper el corazón de Ron—la pelirroja frunció el ceño confundida.

—¿Ron?—repitió como si considerara que no había entendido bien sus palabras. Tonks de nuevo rió neciamente.

—Estoy bromeando, es un estúpido rumor que corre por el departamento de aurores.

—¿Que es gay?—inquirió Ginny con curiosidad. A ella no le había parecido nada gay.

—Bueno, algo así… en realidad dicen que se está reservando para Ron—la información tardó un completo segundo en tomar sentido dentro del cerebro de Ginny; mientras la comprensión la iluminaba, su rostro se iba contorsionando para dar paso a un gesto de completa estupefacción.

—¿Con reservarse te refieres a algo así como que es virgen?—se las arregló para preguntar encontrando su voz.

—Si, lo sé a mi también me agarró por sorpresa cuando me lo confesó, pero es una excelente persona, es muy atento, comprensivo y si le gustan los chicos pues aun así lo voy a querer un montón…—Tonks continuó con su monologo, pero Ginny ya no le prestaba atención; de repente se sentía extraña, como si el mundo como lo conocía hubiese sido una mentira que había considerado plausible al grado de ser realidad, pero que en ese momento le escupía en la cara. Alguna vez había escuchado mitos relacionados con esos extraños hombres que pasando los veinte aun conservaban su virginidad, pero hasta ese momento las había considerado mentiras para bajar las defensas de las mujeres y atraerlas a la cama, o mitos como el unicornio rosa invisible.

—Mierda—musitó llevándose la mano a la parte posterior del cuello. La había cagado. En grande.

—Es una fiesta excelente ¿No?—preguntó Lavender sentándose en la mesa—van por mi cuenta—agregó con una sonrisa mientras extendía un par de vasos hacia las dos ocupantes de la mesa. Fue todo lo que Ginny necesitó para recuperar su previo estado iracundo.

—Preferiría mil veces beber orina de troll antes que aceptar algo que tú me regalaras.

—Ginny no hay necesidad de ser grosera, Lavender está teniendo un gesto de paz—dijo Tonks acercando los vasos a ellas.

—Si Weasley, no seas amargada, esto es una celebración no la arruines con tu mala leche.

—Mejor no agregues nada más Brown que no lo estás mejorando—intervino Tonks—bueno, un trago no va a matar a nadie ¡Salud!—acto seguido tomó el contenido del vaso. Ginny rodó los ojos.

—Creo que de verdad necesito un trago—dijo levantándose de su asiento para dirigirse a la casa.

—La barra no está por ahí—dijo Tonks extrañada. Lavender torció el gesto y también se puso de pie.

—Una lástima que no aceptara mi humilde disculpa—dijo la rubia con una falsa mueca de resignación.

—De todas maneras gracias—le dijo Tonks.

—Fue un placer. Con su permiso delegada—dijo dirigiéndose a Hermione que acababa de llegar a la mesa y entonces se retiró.

—Ya sé porque Ginny estaba furiosa ahora que me la tope en mi camino de regreso—dijo la castaña irritada cuando se sentó junto a Tonks.

—¿Estás celosa?—preguntó Tonks haciéndola sobresaltarse.

—¿Qué? ¿Yo? ¿De qué?—Tonks bufó divertida.

—Creí que Ginny era la única que no sabía de Ron y Lavender, no creí que a ti también te tomaran con la guardia baja—Hermione apretó la mandíbula.

—El hermano de Ginny se puede acostar con quien quiera porque él y yo no tenemos nada que ver. Saca esa absurda idea de tu mente—Tonks arqueó las cejas divertida.

—Esta bien—Hermione resopló y miró el contenido del vaso frente a ella.

—¿Es tuyo?—Tonks negó con la cabeza.

—Es de Ginny pero no lo tocó—sin esperar más confirmación Hermione se tomó el contenido de un trago.

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Ginny estaba sentada en la barra de la cocina con una botella de whisky de fuego pensando en las injusticias de la vida: primero la sacaban de la alineación principal del equipo, después la condenaban a servicio comunitario, su papá le había hecho prometer que no se iba a meter en problemas, cosa que se podía traducir en que no iba a poder saltarse el asqueroso servicio comunitario, y ahora su hermano mayor (aka el orgullo familiar hasta que conoció a la arrastrada de Fleur) se casaba precisamente con esa tipa que era peor que un dolor de ovarios. Bufó enojada y tomó otro gran trago directo de la botella. ¿Que mierda pasaba con el jodido mundo?

—Creo que a tu mamá no le va a gustar mucho encontrarte así—dijo Harry haciéndole notar su presencia.

Oh, si; había olvidado el hecho de que desvirginó al mejor amigo de su hermano.

Diablos. Maldito Karma.

—¿Cuánto llevas ahí?—preguntó dejando la botella a un lado. Harry tragó saliva tímidamente.

—No mucho, vengo por más bocadillos—dijo avanzando hacia la meseta para tomar otro plato de canapés.

—Déjalo, en algún momento mamá a descubrir que Ron está de calentón y lo va a mandar de las orejas a ayudar—Harry obedeció y dejó la bandeja en la mesa. Esta acción hizo que algo en el pecho de Ginny se inflara.

—¿Siempre vas a estar así de dispuesto a cumplir todo lo que te pida?—dijo bajando de la barra. Harry no supo como responder, simplemente le mantuvo la mirada. Los ojos de Ginny inmediatamente se posicionaron en los labios ligeramente abiertos del moreno—¿Por qué no me dijiste que yo era tu primera vez?

A Harry se le bajó la presión mientras sentía cómo el color abandonaba su rostro convirtiéndolo en cera pálida. Los ojos marrones de Ginny subieron imperturbables de nuevo hasta encontrarse con los suyos, provocando que su corazón latiera acelerado y que su respiración aumentara de velocidad. Si en ese momento la tierra decidía tragárselo no se molestaría. A decir verdad si le diera un ataque sería muy bien recibido. Sin previo aviso Ginny lo tomó del mentón para obligarlo a subir el rostro a la altura del suyo (Harry podría jurar ante un tribunal de magos oscuros que hasta ese momento no había notado lo mucho que se había encogido debido a la tensión); inmediatamente sus pupilas se contrajeron mientras sentía cómo los labios de Ginny se juntaban con los suyos.

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Hermione no se sentía nada bien. Después del vaso de vodka que había tomado, su cuerpo le pulsaba acelerado y parecía que se movía controlado por una mente aparte de la suya; una mente que se regía por sus instintos más básicos; una mente cuyo único deseo era romper todas sus enormes barreras y exponer este oscuro lado primitivo ¿Cómo estaba tan segura de ello? Simple; acababa de interceptar a Ronald Weasley de su camino a la cocina y en este momento lo obligaba a entrar al primer cuarto vacío que se encontró.

—Ok, aquí estamos delegada ¿Qué quieres?—preguntó él de mala gana. Un asomo de remordimiento palpitó en la mente de Hermione recordando que lo había amenazado con ocasionarle un accidente amparándose de su inmunidad diplomática.

—La amenaza fue sólo un recurso—se excusó un poco avergonzada. Pero sólo un poco, porque inmediatamente ese instinto primitivo volvió a tomar control de ella—además sabes que tu supuesto enojo sólo es un pretexto.

—¿Ah si? ¿Y para que se supone que estoy poniendo pretextos?

—Para hacerme sentir culpable por haberme acostado con Cormac—para Ron aquello fue peor que una bludger golpeándole los testículos. Repetidas veces. No era que no lo supiera, pero escucharla admitirlo a viva voz era otra cosa totalmente diferente. Endureció el gesto.

—Tú y Cormac—dijo casi escupiendo el nombre de Mclaggen—pueden revolcarse cuantas veces quieran, a mi me da exactamente lo mismo.

—Eres tan hipócrita—contraatacó Hermione despechada—¿Y tú cuando pensabas decirme que no soy la única con la que te acuestas?—Ron frunció el ceño profundamente.

—No sé a qué te refieres.

—¿A Lavender Brown?—preguntó con sorna—Y yo de estúpida sintiéndome culpable porque creí que en realidad…—Hermione se detuvo sin encontrar las palabras que quería decir y bufó enojada.

—¿En realidad qué?—la instó Ron recibiendo a cambio una mirada asesina.

—¿Crees que puedes tomar al sexo de rehén así como así y después venir a hacer exigencias?—replicó la castaña sintiendo como le hervía la sangre.

—Ah, entonces todo esto es porque comienzas a tener problemas con ciertas necesidades—dijo Ron con tono mordaz. Hermione abrió la boca ofendida.

—Soy perfectamente capaz de vivir sin… eso—él asintió con una expresión sarcástica.

—Lo que sea que digas—Hermione soltó el aire por la boca de manera sonora, componiendo una expresión arrogante.

—Si ese fuera el caso perfectamente podría prescindir de ti—espetó. La expresión en el rostro de Ron cambió súbitamente a una mucho más intimidante, ante la cual ella se plantó con pose altiva.

—¿Entonces por qué sigues buscándome?—su voz denotaba enojo y algo más que Hermione no alcanzó a descifrar debido a que su mente parecía no estar conectada con su lado racional del cerebro—Respóndeme—insistió. La castaña parpadeó confundida, no había notado que se había quedado mirándolo sin pronunciar palabra.

—Yo…—vaciló no sabiendo realmente que decir. El pelirrojo endureció más el gesto y dio un paso más, pero a diferencia de todas las veces en las que se habían visto envueltos en una situación similar, lo sentía invasivo, dominante.

—¿Por qué estás aquí Hermione?—lo profundo y varonil de su tono hizo que algo en su estómago revoloteara provocándole una sensación de vértigo. Se mojó los labios sintiéndose repentinamente nerviosa. ¿Porqué estaba tan nerviosa? Parpadeó un par de veces intentando recobrar el control, pero sentir a Ron tan cerca no ayudaba a mejorar las cosas.

—No lo puedo controlar—admitió un tanto aturdida haciendo que en el centro del pecho de Ron algo explotara como si se tratara de una enorme montaña de dinamita. El pelirrojo la miró directamente a los ojos intentando asegurarse de que lo que acababa de escuchar era completamente cierto ya que sentía cada poro de su piel cubierto por una electrizante dosis de adrenalina que estaba despertando la esperanza que él se había obligando a perder.

—Creí que esto sólo se trataba de sexo—dijo cálidamente dando un paso más hacia ella, colocándose a una distancia que difícilmente podría ser considerada segura cuando sus ojos aterradoramente azules albergaban ese fuego que tantas veces había metido a Hermione en problemas. De pronto el respirar se había vuelto un trabajo dificultoso.

—Y así es—reafirmó casi en un suave susurro.

—¿Entonces por qué necesitas saber de Lavender?—le preguntó y no pudo reprimir una sonrisa cuando ella arrugó los labios.

—Porque no me gusta compartir—respondió. La sonrisa de Ron se hizo más grande.

—A mi tampoco me gusta compartir—le confesó casi en un susurro mientras acercaba su rostro hasta quedar a centímetros de ella.

—¿Entonces qué propones?—preguntó la castaña cerrando los ojos la cercanía la hacía sentirse mareada. Justo en la distancia en la que se encontraba Ron la miró deteniéndose a pensar un poco en lo que ella le acababa de preguntar. Aquel momento se sentía como un hermoso sueño.

—Que seamos exclusivos—dijo cálidamente. Hermione abrió los ojos para encontrarse con los ojos azules de Ron mirándola; sin permitirle pronunciar palabra el pelirrojo unió sus labios ansiosamente a los de ella.

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Bueno, por el momento esto es todo jejejeje; quiero agradecerles muchísimo el apoyo que han brindado a la historia, y los puntuales reviews. También agradezco enormemente a las personas que la han agregado a favoritos y que continúan pendientes mes con mes de las actualizaciones. Prometo seguirme portando bien y tratar de actualizar a este ritmo de cada mes.

Se les quiere mucho y siempre son enormemente bienvenidos sus comentarios, sus dudas y sus saludos.

Les mando un abrazo de navidad, año nuevo y de una vez reyes magos (para aquellos países que lo celebren) en caso de que la actualización llegara un poco después de esa fecha.

CIAO.

EN RESPUESTA AL REVIEW DE MI QUERIDA PAQUI:

¡Hola Paqui!, por supuesto que estoy de regreso, bien dicen que mala hierba nunca muere jejejejejejejje. Que bueno que la reunión familiar te haya gustado, jejejjejeje fue un pasaje que simplemente no me podía saltar; ya sabes lo que dicen: la ropa sucia se lava en casa jejejejejejeje y si, definitivamente entre conocidos las cosas se ponen bastante densas y caóticas como vimos en este capítulo.

Espero que te haya gustado la actualizacion, y espero que haya compensado la espera. Sabes que tu fidelidad siempre se agradece mucho.

Te mando un enorme saludo y reitero mis felicitaciones por todas las fiestas decembrinas (por supuesto también los buenos deseos :p).

CIAO.