¡Hola de nuevo!
Como todos los días de esta semana, hoy les traigo mi nueva entrega para Semana Shipping HoL Music Box.
Antes que nada, como siempre, agradezco a: Saku (¡No me comas! Comerme es malo…), Paris, Liilu y Hinoiri-san (2 veces). ¡Qué dicha que les gustó el cap!
Para empezar, mi disclaimer: Ni Avatar ni cualquiera de los personajes que aparezcan en esta historia me pertenecen. Sólo los uso por diversión y sin fines de lucro. El título y el epígrafe tampoco me pertenecen, son de una canción de La Oreja de Van Gogh, que pueden encontrar en su disco A las cinco en el Astoria, de 2008.
Con esta historia pasa lo mismo que para mi historia Hermanas, sólo que con una variante: líneas circulares largas (°°°°°°°) para saltos de época; líneas circulares pequeñas (°°°) para cambio de POV de personaje; líneas de estrellas (***) pequeñas para saltos temporales dentro de una misma época.
Ahora sí, gocen de esta historia (no apta para depresivos, para que después no digan que no advertí…):
********************************************************************************************************
IV Renacentista
Inmortal
An Ursroh Story
******************************
Seré inmortal porque yo soy tu destino
(La Oreja de Van Gogh, 2008)
*****************************
-Es triste- decía una niña en uniforme de escuela a sus compañeras. –Muy triste…
Uno de los guías del Museo de Arte Renacentista de la Isla Ember se acercó al grupo de niñas de la Academia para Señoritas de la Nación del Fuego que se había detenido frente a la gran pintura de una dama, que impresionaba por la tristeza que transmitía, como si estuviera viva.
-"El llanto de la Dama" es una de las obras más hermosas y con mayor historia de nuestra colección- les explicó.
-Pero es triste- volvió a insistir la niña que había hablado primero.
-Lo es…- replicó el guía. –Porque su historia fue triste… ¿Ven esas manchas que recorren sus mejillas?- inquirió, señalando la pintura. Las niñas asintieron. –Se dice que la Dama a veces llora… La leyenda cuenta que…
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
El artista se mostró gratamente complacido cuando recibió aquella misiva del palacio real de la Nación del Fuego. No creyó que volvería a saber de su hogar desde que fue desheredado por desertar de la guerra y decidir dedicarse a su primera pasión: el arte.
Ahora, lo llamaban del palacio, no como hijo ni como hermano, sino como "maestro", alabado como era por sus grandes dotes artísticos.
Sin embargo, su expresión cambió rápidamente… Su hermano menor, Ozai, estaba próximo a contraer matrimonio con una joven noble con cuya familia sus padres habían acordado que se casaría desde hacía varios años. El muchacho había hecho cientos de ostentosos regalos a su prometida para cortejarla, pero ella no había respondido de la manera que él esperaba.
Por eso quería que su último regalo antes de la boda fuera monumental, algo por lo que la chica recordara toda su vida lo bueno que él había sido con ella: un retrato; el más grande y magnífico que se hubiera pintado jamás.
El artista no había hallado cómo negarse ante aquella exigencia. Rechazar una orden directa del palacio era sinónimo de perder el gran renombre del que se había hecho acreedor, su taller, sus aprendices… Además de tener que pasar meses enteros en una horrible mazmorra.
¡Ahora entendía perfectamente lo que sentía el pueblo, oprimido bajo el yugo de su familia!
000
No sabía exactamente qué estaba haciendo ahí. Nunca le había llamado mucho la atención el arte, mucho menos si se le obligaba a acercarse a él, que era justo lo que su prometido pretendía.
Sin embargo, ahí estaba, en las afueras del taller del artista más renombrado de la Nación del Fuego; tras de eso, el hermano de su prometido.
Pensó en regresar por donde llegó, pero parte de sí la traicionó, obligándola a llamar a la puerta.
No pasó mucho tiempo antes que un joven le abriera y la invitara a pasar.
-Busco al maestro Iroh Sozin- le dijo sin perder tiempo. Cuanto antes dejara las cosas claras y saliera de ahí, mejor.
El muchacho la guió por un ancho pasillo, cuyas paredes de piedra gris estaban tapizadas con gran cantidad de cuadros pintados por Iroh Sozin o alguno de sus aprendices…
No comprendía cómo muchas de esas cosas podían ser consideradas arte: paisajes que podían verse con sólo asomarse a la ventana; mesas con jarras y platos con frutas; un tablero de Pai Sho con una única ficha, el loto blanco, colocada en el centro… y lo peor de todo: ¡los retratos de mujeres desnudas! ¿Cómo podían llamar arte a… eso que la hacía sonrojar con sólo mirarlo?
Finalmente, el muchacho se detuvo frente a una gran puerta doble al final del pasillo. Entró por un momento y salió casi inmediatamente a decirle:
-El maestro espera por usted, señorita.
Entró en la habitación. Era un cuarto grande y desordenado, lleno de lienzos y pinturas sin terminar, iluminado por grandes ventanales que cubrían una pared completa.
-Lady Ursa- dijo el hombre, mientras acomodaba un poco unos lienzos. –No la esperábamos por aquí hasta dentro de un par de días…
-Tenía que aclarar unas cosas antes de empezar esta locura…
000
Había escuchado sobre la virtud y belleza de la prometida de su hermano, pero nadie había dado crédito real de ella.
Sin embargo, no podía entender lo estrecha que podía ser su percepción del arte: ¡No comprendía la belleza de sus mejores obras! Al menos eso le decía la manera en que enumeraba todas las cosas que no le gustarían en su retrato. ¡Estaba coartando toda su inspiración artística! ¡Nunca había conocido a alguien tan exigente… y era una verdadera lástima!
***
Casi tres semanas habían pasado desde la primera visita de su nueva modelo a su taller y, por más que lo había intentado, no podía dar inicio a su obra: ella seguía negándose a cooperar, aunque no lo dijera expresamente.
Finalmente, decidió que lo mejor que podían hacer por esa tarde era tomar una buena taza de té en el jardín. Ella aceptó gustosa.
Sirvió dos tazas de té y tomó asiento en una larga banca de madera que se encontraba bajo un robusto sauce frente a una pequeña fuente donde nadaba un grupo de patos-tortuga. No pasó mucho tiempo antes que la dama se sentara junto a él.
-Nada mejor que una buena taza de té a media tarde- dijo el artista a manera de comentario.
Por primera vez pudo ver una sonrisa y tranquila asomar al rostro de la joven. ¡Cuánto le gustaría tener sus pinturas a mano! ¡Esa era precisamente la belleza que quería captar!
-¿Disculpe?- preguntó ella, dirigiendo su mirada hacia él.
Fue entonces que se dio cuenta de que había estado pensando en voz alta.
-Pues… sí- dijo finalmente. –No sé por qué le extraña, Lady Ursa. La belleza puede encontrarse en cualquier parte. El ojo del artista es especialmente sagaz para encontrarla en la naturaleza, en la vida, en las proporciones y formas del cuerpo, o en una simple sonrisa iluminando el rostro de una jovencita… Es una lástima no haberla visto antes. Realmente me gustaría plasmarla en la pintura.
-Tal vez se lo permita…- respondió ella, regalándole la misma hermosa sonrisa mientras tomaba un trago de su té.
000
No entendía cómo había llegado a eso: En poco más de un mes, sus visitas al taller del artista se habían vuelto cada vez más frecuentes, aunque era muy poco el tiempo que se trabajaba en el retrato. Nadie se lo reprochaba: Toda la gente de la Nación del Fuego sabía de su magnífico regalo de bodas y esperaba el resultado con ansias.
Mientras tanto, ella pasaba las tardes tomando el té con su futuro cuñado.
-¡No puedo creerlo!- reía ante el comentario.
-¡Hablo en serio!- repetía él. –Dentro de algunos años, a como están avanzando las cosas, el ser humano encontrará la manera de volar por los aires, sin la necesidad de ser maestros aire… y un viaje en barco durará menos, porque ya no dependerán del viento…
-Ustedes, los artistas, creen cosas increíbles.
-No sólo nosotros- respondió el artista. –Está aumentando el número de pensadores libres, que creen que la monarquía ha de caer y el pueblo podrá elegir quién lo represente… y que la gente debe tener derechos y libertades básicos.
-Suena bien un mundo así… Tal vez entonces no me vería obligada a casarme con alguien que no me interesa, sólo para darle posición social a mi familia.
Se hizo un incómodo silencio. Tal vez no debió haber hablado al respecto.
-Nadie debería estar sometido a la voluntad de alguien más- replicó él.
Aquella sabia expresión le arrancó una nueva sonrisa. Tenía la certeza de que, si algún día esos ideales se hacían realidad, él sería uno de sus principales propulsores. Sin embargo, era imposible que eso sucediera antes de lo que ya estaba predestinado para ella.
000
Su trabajo en el retrato de su futura cuñada no había avanzado en lo más mínimo. Había logrado plasmar su silueta, pero aún no le había puesto rostro, y no era capaz de conseguir la mezcla perfecta de luz y sombra para iluminarla debidamente.
Sin embargo, su hermano comenzaba a perder la paciencia. Exigía que la pintura estuviera lista para la fecha que había sido fijada para la boda, que sería en un par de semanas más.
-Dice que tendrá que estar listo en dos semanas, que no sabe por qué está demorando tanto, con la cantidad de tiempo que paso aquí- le decía ella cuando llegó con la misiva del palacio esa tarde. La expresión en su rostro era de total consternación.
-Algo más tuvo que haber dicho- respondió, pensativo. –Conozco a mi hermano. No puede haberlo dicho tan tranquilo…
-N… no dijo nada más- replicó ella, esquivando su mirada.
-Mi lady Ursa- dijo, tomando la mano de la chica. –Conozco a Ozai. Cuénteme lo que haya dicho. No podría amedrentarme.
Ella le contó la escena: los gritos que había dado el príncipe Ozai, las llamaradas de furia que habían salido de su boca, cada una de sus palabras… Luego le mostró la marca roja que rodeaba su muñeca, señalando el lugar donde la había sujetado.
Él miró la marca asqueado. ¿Cómo se había atrevido su hermano a hacer algo semejante? ¿Ponerle una mano encima a su prometida? ¡Era inconcebible!
-No sé qué voy a hacer- continuó ella, volviendo a cubrir la herida con la manga de su vestido. –Pero no me casaré con él. Es un monstruo.
-En ese caso… Tengo una idea.
Sabía que ella diría eso en algún momento. En el poco tiempo que tenía de conocerla, la había llegado a conocer muy bien. Por eso había ideado un plan para abandonar la Nación del Fuego antes que su hermano pudiera maltratarla (más aún, ahora).
Ella escuchó atentamente mientras le explicaba su idea paso por paso y estuvo de acuerdo en llevarla a cabo.
-No entiendo cómo dos hermanos pueden ser tan distintos…
-Afortunadamente, yo salí al lado de la familia de mi madre, mi lady… Es lo único que se me ocurre.
Aquello fue lo único que se le ocurrió para responderle. Sin embargo, había valido la pena. Realmente lo complació poder devolverle la sonrisa, aunque fuera por un corto instante, a aquel hermoso rostro que se mostraba tan consternado.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
-La leyenda cuenta que la joven y el artista nunca llegaron a encontrarse en el muelle, como había sido planeado- continuó el guía para las niñas que lo miraban atentamente. –El príncipe despechado descubrió el plan de su hermano y prometida y, cegado por los celos, aprovechó la astucia que lo caracterizaba para separarlos y alejarlos de su vida para siempre. El artista fue aprisionado y condenado a vivir en el exilio bajo vigilancia en esta isla. La mujer fue desterrada, puesta en un barco que zarpaba a un destino desconocido. Se dice que su barco desapareció en altamar y nunca más se supo de ella.
-¿Entonces el artista terminó el retrato en honor a ella?- preguntó una de las niñas. -¿Por qué la pintó triste si le gustaba tanto su sonrisa?
-Todo a su tiempo…- continuó el hombre. –Todo a su tiempo…
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
El artista despertó sobresaltado. Aquel sueño había sido demasiado real. Tras varios años desde su desaparición, Lady Ursa volvía a aparecer en sus sueños para pedirle, con expresión llorosa, que terminara su retrato y encerrara en él su alma inmortal.
Dijo que únicamente tenía que tomar agua del mar y mezclarla con sus pinturas y que Tu, el espíritu del océano, se encargaría de irle devolviendo su alma, hasta que finalmente quedara inmortalizada en el retrato.
Sin embargo, pasaron varios meses para que él antepusiera la petición de la doncella sobre su propio dolor.
Para ese entonces, por más que lo intentara, no podía recordar la hermosa sonrisa de la mujer, aquella que tanto había querido inmortalizar; así que cuando tuvo su lienzo, sus pinturas y su agua de mar, la inmortalizó como recordaba haberla visto por última vez, atrapándola en un estado de tristeza perpetua.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
-Por eso es que la Dama siempre está triste y llora a veces, ante el cruel destino que le tocó.
-¿Y qué pasó con el artista?
-Se dice que el artista aún ronda su antigua casa en esta isla, tratando de recordar la sonrisa de la Dama y la manera de devolvérsela, para que así los dos puedan quedar libres finalmente.
-Realmente es una historia muy triste…
Se hizo un minuto de total silencio, que se rompió con el llamado de una grave voz de mujer:
-¡Xelay, Kira, Rizah y Ciam! ¡Tenemos que irnos!
Las niñas abandonaron el salón rápidamente, sabiendo la regañada que les daría su maestra si permanecían ahí un segundo más. Sin embargo, una de ellas regresó para agradecer en nombre de las cuatro la historia que el hombre les había contado.
Lo encontró al pie del retrato, pasando su mano suavemente sobre el lienzo, al tiempo que se desvanecía mientras decía con voz cansada:
-Algún día, mi lady Ursa… Algún día…
********************************************************************************************************
¿Qué tal? Conste que yo avisé que no era apto para depresivos.
Antes de despedirme, en esta historia y también en la anterior, tengo agradecimientos extra que dar: Esciam y Hector RZK por las maravillosas ideas que me dieron cuando más estancada estaba en el proceso de construcción de estas dos historias. ¡Gracias!
Ahora sí… ¡Háganme feliz dejando su review del día!
Me despido, por ahora…
La Mod Felina del País de Agni… ¡Nya!
O sea, Ruby.
¡Saludos!
