¡Hola a todos! Sorry por no dejar tiempo entre una historia y otra, pero no sé si hoy vaya a tener tiempo de conectarme más tarde, así que les dejo ahora mi entrega de Semana Shipping HoL Music Box.
Antes de empezar, agradezco a Paris por su review (y también por dejarme betear su historia). Los demás, supongo que los deberé para el capítulo de hoy.
Como siempre, les dejo de una vez mi disclaimer: Ni Avatar ni cualquiera de los personajes que aparezcan en esta historia me pertenecen. Sólo los uso por diversión y sin fines de lucro. El título y el epígrafe tampoco me pertenecen, el título es de una canción de la Oreja de Van Gogh, que pueden encontrar en su disco Lo que te conté mientras te hacías la dormida, del 2003; el epígrafe es de un bolero del autor Italo Pizzolante, llamado Motivos.
Ahora sí, disfruten mi intento de hacer algo fluffy:
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V Contemporánea
Rosas
A Kataang Story
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Una rosa pintada de azul es un motivo
(Italo Pizzolante, s.f.)
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Una rosa… Siempre había sido su flor favorita y esa, especialmente, fue pintada con extremo cuidado del color que más le gustaba. Estaba pegada a la puerta de su casillero junto con una invitación al baile de primavera dedicado a los grandes maestros de las cuatro naciones.
¿De dónde había salido? No estaba segura.
No era la primera vez que recibía una rosa de esa manera tan inesperada, y sin la más mínima idea de quién la enviaba. Muchos momentos de su vida, tanto tristes como alegres, habían sido marcados por esas hermosas flores.
*** FLASHBACKS ***
1- Preescolar:
Lloraba desconsoladamente. La única Barbie que alguna vez había tenido yacía en el suelo, totalmente destrozada y quemada.
Había escuchado que los niños eran crueles por naturaleza, pero esa niña, Azula, le daba un nuevo significado a esa expresión. Sólo porque provenía de una de las familias más poderosas, se creía con derecho de humillar y maltratar a los demás.
No era la destrucción de su muñeca lo que más la lastimaba, sin embargo, sino que al hacerlo esa niña había insultado la memoria de su querida madre, a quien había perdido hacía no más de un año.
¡No era justo! ¡Si pudiera pelear con ella, lo habría hecho!
Decepcionada, se dirigió hacia su salón de clase y se sentó a su mesa, con la cara oculta entre sus manos. No iba a darle el gusto de verla llorar más; no quería que los otros niños pensaran que era débil y llorona.
El recreo terminó. Levantó la cabeza y secó sus lágrimas rápidamente, al tiempo que los niños comenzaban a entrar en el aula. Entonces fue que reparó en que había una flor en la mesa, justo frente a ella: Una rosa rosada. Atada a esta, había una hoja en la que podían distinguirse varios garabatos que, con sus ojos de niña, pudo descifrar como un mensaje:
"Una sonrisa te queda mejor"
Eso fue suficiente para hacerla feliz por el resto del día.
2- Primaria:
Era su cumpleaños número diez. Gran Gran había preparado una tarta de ciruelas para compartir, pero todos los demás parecían haberlo olvidado.
No había recibido la clásica carta que su padre le enviaba cuando se encontraba fuera, que era mucho más frecuentemente desde que su madre murió. Sokka estaba demasiado ocupado preparando sus exámenes finales para poder entrar a la secundaria. Sus compañeros y compañeras parecían haberlo olvidado por completo… Y ella no se los iba a recordar; tenían que hacerlo ellos mismos.
Cuando llegó la tarde, estaba frustrada. ¿Cómo era posible que ni siquiera sus propios amigos recordaran que era su cumpleaños?
Tenía planeado invitarlos a su casa después de la escuela… Ahora no estaba tan segura…
A la salida de clases, fue a sacar un libro de su casillero. Entre sus páginas sucias y desgastadas había una rosa amarilla, junto con una hermosa tarjeta de cumpleaños.
¡Alguien lo había recordado!
3- Secundaria:
¡No podía creerlo! ¡Era una de las pocas mujeres que habían logrado entrar a la clase avanzada del profesor Pakku!
La prueba fue dura, y ahora tendría que trabajar el doble, pero había valido la pena.
Todos sus compañeros y amigos celebraron con ella su gran logro… ¡No podía esperar contarle a Gran Gran! ¡Seguro estaría orgullosa!
Con tantas felicitaciones, no había pasado por su mente recibir algo más, pero ahí estaba: una rosa blanca sobre su bandeja de almuerzo, con una simple hoja arrancada de cuaderno que decía:
"¡Felicidades, Karata! ¡Sabía que podrías hacerlo!"
*** FIN DE LOS FLASHBACKS ***
No podía concentrarse en su clase de Historia. Evaluaba mentalmente uno por uno a todos los chicos con los que había salido alguna vez, pensando cuál podía haber enviado las flores. Anteriormente había intentado comparar la letra de todos con la última nota, pero ninguna coincidió.
Estaba Jet, pero no… Generalmente él no escribía, del todo… Haru, más bien habría escrito de más… Theo utilizaba demasiados códigos extraños en su caligrafía, como para poder escribir algo que se entendiera fácilmente… ¡Y ni hablar de Zuko, cuya letra era totalmente incomprensible!
Pero, si no era ninguno de ellos, entonces, ¿quién?
Entonces, recordó la posibilidad de que pudiera ser una trampa; una treta de Azula y sus amigas para seguir haciéndole la vida imposible… ¡Pero entonces las dos primeras rosas no tendrían sentido!
Abrumada, salió del aula por un momento para tomar agua y despejarse un poco. Ahí se encontró con Aang, quien era un par de años menor que ella, pero se había convertido en un buen amigo.
Al verla acercarse, la saludó con una mano y después se apresuró hacia su salón de clases sin cruzar palabra con ella.
Era un tanto extraño, porque el chico acostumbraba hablar mucho, todo el tiempo… más bien, a veces consideraba que tenía una mente hiperactiva…
Pero tampoco podía esperar una gran conversación en el pasillo durante horas lectivas. Ella sería la primera en regañarlo y recordarle que no debería perder clases.
En el momento que el muchacho desapareció tras la puerta del aula, recordó una cosa que no había contemplado antes: ¡había algo en común, además de las flores, en todos los momentos que había recibido aquellas rosas!
Cuando era niña y lloraba por su madre y su muñeca rota, había un par de ojos grises que la miraban preocupados desde el otro lado del patio de juegos…
Cuando creía que nadie recordaría su cumpleaños, un niño calvo de ojos grises se había esforzado por hacer cosas por ella: había cargado sus libros, había jugado lo que ella, quiso… ¡Había cargado sus libros! ¡Y la rosa había aparecido en uno de ellos!
Cuando todos sus compañeros la felicitaban por haber entrado en la clase avanzada, el muchachito había saltado la barda que separaba la primaria de la secundaria, pero lo habían atrapado antes de alcanzarla (o al menos eso le habían dicho…).
Ahora, un año más tarde, la invitación al baile de primavera venía junto con una rosa pintada de azul… Muy pocos sabían que, si había algo que le gustaría encontrar, sería una flor de ese color… ¡Él era el único que no había pensado que aquello era un deseo absurdo! ¡Aquel había sido un muy buen intento por complacerla, además!
Sonrió ligeramente. Había resuelto el misterio de las rosas.
***
La noche del baile había llegado finalmente.
Estaba completamente lista desde hacía unos minutos y, no era por presumir, pero se veía hermosa en aquel vestido strapless de falda ancha, color azul marino, que Gran Gran había hecho para ella.
Cuando sonó el timbre, estaba ante el espejo de cuerpo entero de su habitación, dando los últimos retoques a su vestido y maquillaje. Escuchó a Sokka abrir la puerta y saludar muy alegremente a quien se encontraba en la puerta.
Su corazón daba grandes saltos dentro de su pecho, mientras se forzaba por bajar lenta y tranquilamente por la escalera. Sin embargo, podía sentir el mismo calor en sus mejillas que percibía cada vez que se sonrojaba.
En el vestíbulo esperaban por ella su hermano y Suki, junto con el muchachito calvo de ojos grises, quien vestía un traje negro con camisa blanca y corbata naranja. Traía en su mano un botón de rosa color azul.
El muchacho caminó hacia ella y le entregó la flor.
-Espero no haberte decepcionado- dijo él, bajando la mirada.
Ella negó con la cabeza, regalándole una tierna sonrisa.
-No habría esperado a nadie más.
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¡Listo!
¿Qué les pareció? ¿Quedó lo suficientemente rosa? ¿Destiló miel?
¡Háganme saber, por favor! = Dejen review.
En fin… Creo que eso es todo por hoy. Mañana viene una de mis favoritas, así que espero que puedan leerla.
Se despide de ustedes: La Mod Felina del País de Agni (o sea yo)… ¡Nya!
¡Nos vemos mañana!
