Peeta

Finnick se acerca a mi con una sonrisa resplandeciente en el rostro, detiene una de sus manos en mi hombro derecho y alza las cejas.

-vas a hacerme alguna propuesta indecente? -le pregunto divertido- siempre supe que te gustaba -añado, él suelta rápidamente mi hombro y me mira, esta vez serio.

-muy gracioso -dice, haciéndose el ofendido- venia a decirte algo importante pero si no quieres saber...-comienza a caminar, me froto la frente con las manos y lo alcanzo.

-no dejaste embarazada a mi hermana ¿verdad? -pregunto aun bromeando pero de pronto su cara se vuelve blanca como el papel. Yo siento algo de repulsion y trato de tranquilizarlo- solo era un chiste -respira fuertemente y vuelve a su color normal

-no bromees con eso -me dice acomodando su mochila.

-igual no estoy de acuerdo con que te aproveches de mi hermanita -suelto y Finnick me mira perspicaz

-no tengo la culpa hermano -dice con sorna- soy irresistible -flexiona sus brazos y me río con ganas hasta hacer que el ruede los ojos

-solo por eso no me molesta que salgas con ella -digo aun riéndome.- Bueno que querías decirme?

-a si! -sus ojos se abren bastante y me mira con una sonrisa de picardia- Le gustas a alguien. -dice con voz de misterio.

-no es gracioso -sentencio y Finnick me mira sin entender por un segundo, luego se palmea la cabeza.

-no es Madge! -dice divertido. Trago en seco al escuchar su nombre. Madge es o era mi mejor amiga de toda la vida. Le contaba todo, absolutamente todo hasta que un día me dijo que estaba enamorada de mi, yo no sentía lo mismo pero para no lastimarla decidí darnos una oportunidad. No fue buena idea, ahora a penas nos hablamos y se que en el fondo me odia.- ¿Sigues ahí? -mi amigo atrae mi atención moviendo los brazos frente a mi.

-si -digo sacudiendo un par de veces la cabeza- Entonces...¿de quién se trata?

-Delly Carwright -dice parándose en seco y me mira expectante. Abro mis ojos por la sorpresa.- Lo se -dice él- es la chica mas ardiente que conozco -lo miro acusador- después de Annie por supuesto -aclara. Sacudo mi pelo desde la nuca hacia adelante, en un gesto cotidiano. Estoy por preguntarle algo, cuando una bocina penetra en mis oídos. George me saluda desde su auto negro y brillante. Le devuelvo el saludo y me despido de Finnick con un choque de manos.


Subo al auto en el momento en que George trata de sintonizar alguna radio que se oiga bien, pero no lo logra y termino haciéndolo yo antes de que destroce el estéreo.

-tu madre dijo que nos tiene una sorpresa -comenta mientras hacemos el corto camino a casa.

-mmm -exclamo aun pensando en lo que me dijo Finnick acerca de Delly.

-¿cómo fue el estudio? -pregunta esta vez, y puedo notar que esta nervioso. Conozco a George desde que tengo 2 años, el se caso con mi madre después de que mi padre se fue y luego tuvieron a Annie, solo 3 años menor que yo, aunque siempre dicen que parecemos de la misma edad. Por alguna razón nunca me acostumbre a llamar a George ''papa'' aun cuando ni me acuerdo de la cara del mio. Cuando nació mi hermana estaba tan acostumbrada a escuchar que lo llamaba por su nombre que se le pego y ella también lo hace. De todas maneras a George no le molesta, es mas parece gustarle que lo hagamos, como si fuera mas un compinche que un padre, y lo es, ambas cosas, a demás de una excelente persona.

Mi mamá echa los brazos a mi cuello a penas cruzo la entrada.

-te ves cansado -me regaña- Deberías dejar de trabajar -me dice mirándome a los ojos- no necesitas el dinero, nosotros tenemos el fondo para pagar la universidad. -suspira- Siempre fuiste así, desde niño, queriendo hacer todo lo que esta en tus manos para ayudarme. Que tu padre nos haya abandonado no quiere decir que pienso que tu lo harás. -la detengo en ese momento, porque ya premoniciono la típica charla de "tu miedo interno" y bla bla, es lo que me pasa por tener una psicóloga de mamá.

-se que no necesito el dinero -le digo, tratando de sonar lo mas suave posible- pero me gustaría ahorra -dejo la mochila en una silla y me saco el abrigo mientras que George observa divertido nuestra conversación. -ya sabes -comento subiendo las escaleras- para el futuro. -ella me sonríe desde abajo, no del todo convencida pero bastante como para no volver a sacar el tema por hoy.


Entro a mi habitación y me arrojo en la cama, para luego levantarme e ir hacia el escritorio. El cuaderno familiar me mira desde su esquina y lo agarro rápidamente. Paso las hojas hasta encontrar el ultimo dibujo sin terminar. Comienzo a trazar lineas y la música llena mis oídos, envolviéndome con ella. Pasan unos minutos cuando escucho que mi madre me grita desde abajo, diciéndome que vaya. Suspiro pesadamente y me levanto, salgo de la habitación al pasillo pero cuando estoy por bajar las escaleras, descubro que el cuarto de mi hermana esta entreabierto. Lo que es sumamente extraño porque ella siempre se encierra allí. Me acerco con el único fin de molestarla. Abro la puerta de un golpe con una risa distraída, pero esta se corta de golpe al ver el interior.

Una chica no mucho mas chica que yo me observa desde la punta de la cama, donde se encuentra sentada en una posición despreocupada. Sus ojos azules chocan con los míos y no puedo evitar ver el moretón que tiene echo en uno de ellos, como también la lastimadura debajo del labio. No se mueve de su lugar pero observo como el viento entra por la venta abierta tras ella y le mueve suavemente el cabello oscuro y despeinado. Aun sorprendido y con algo de intriga me acerco a ella y en un tono demasiado duro le pregunto:

-¿quién eres? -se que no es amiga de mi hermana, porque las conozco a todas. Y también se que no es paciente de mi madre, porque siempre que las trae las esconde en su despacho. Dice que vernos podría ser incomodo para ellas. Pero al ver a esta desconocida en mi casa, el único incomodo aquí soy yo. Ella me mira de arriba a abajo, entrecerrando los ojos en el proceso. Cuando llega a mi cara de confusión gira la vista hacia otro lado y hace una mueca. Por alguna razón esto me hace enfadar un poco.

Mi madre entra en ese mismo momento, alternando sus ojos de ella a mi. Luego se acerca a mi oído y en voz baja me dice:

-debería haberte avisado.

-¿es una de tus pacientes? -pregunto confuso. Ella asiente no muy convencida.

-Katniss -habla la chica de golpe, y su voz es mucho mas fría de lo que imaginaba.- No soy una paciente. Soy una persona y mi nombre es Katniss. -sus ojos desafiantes me miran ahora con enojo.

-sera mejor que hablemos -dice mi madre hacia mi y dirige una leve sonrisa hacia la chica. La sigo sin protestar hacia fuera y cuando estoy por salir echo una última mirada a la desconocida llamada Katniss.


Buen día! muchas gracias por su apoyo constante, me super alegra que les guste el fic :). Parece que estos dos no se van a llevar muy bien...qué dicen? jajaja.

Espero les siga gustando. Nos leemos en el próximo!

Besos, Ro.