Tal es mi furia cuando lo veo aprovecharse de Ken, que cuando le quita la mochila salgo corriendo hecha una fiera , lo empujo con toda la fuerza que tengo y cae a unos paso de donde estaba. Le grito a Kentin que tome las cosas y que se vaya, el chico bastante obediente hace caso y sale huyendo del lugar quedándome a solas con Castiel que se encuentra tan rojo como su pelo del enojo. Se levante tirándome una mirada asesina, es entonces que se que me excedí. Por experiencia, conozco lo que es capaz de hacer cuando se encuentra en este estado y no pienso averiguar si haría lo mismo aunque sea una chica.

Por reflejo le lanzo uno de los libros que cayeron del bolso de Kentin y salgo corriendo lo mas rápido posible hacia la parte centro de la ciudad. No quedaba muy lejos pero para cuando llego ya me quedaba sin aire, siento como Castiel agarra velocidad y sigue acercándose. Me meto en una zona donde veo amontonada una multitud para perderlo de vista y aprovechando la distracción, me dirijo a un callejo donde encuentro una pequeña tienda de aspecto algo gótico. Veo hacia fuera pero no veo al pelirrojo demente.

Yo: -Por suerte ya lo perdi…-

¿?: -¿Se le ofrece algo, señorita?-

me giro por el susto y me encuentro con una señora mayor junto a un gato negro bastante lindo. Ambos fijan la mirada en mi esperando a que diga algo. Supongo que tendré que esperar aquí hasta que Castiel se canse de buscarme. Inspecciono el lugar junto con los artículos en venta y le pregunto con una dulce sonrisa si de casualidad no tenia algún libro de invocaciones… Sinceramente no tenia la menor idea de que se podría comprar en un lugar como este pero necesitaba ganar tiempo.

La mujer me examina con la mirada y sube unas escaleras para ir a buscar que es lo que le queda. En plena soledad en un lugar tan diferente, sola y con un extraño gato mirándome de forma tan inquietante, solo se me ocurre distraerme curioseando las mercancías. Encuentro joyerías raras, con huesos o piedras oscuras, libros de espíritus, hierbas con nombres que nunca he oído y algunos muebles viejos llenos de polvo , pero mas allá de todas las cosas exóticas que halle, algo al otro lado de la habitación me llamo la atención . No se exactamente qué sea porque esta cubierto por una enorme lona ¿Sera ara protegerlo del polvo?

De curiosa, primero me aseguro de que la anciana aun siga buscando el libro y luego, siempre seguida por la mirada del gato, me acerco sigilosamente al mueble. Retiro de un tirón en seco la tela y me encuentro con un espejo de cuerpo entero de aspecto muy antiguo.

Comienzo a sentir un escalofrío acompañado de una sensación muy extraña. Observo el marco dorado detenidamente adorando cada mínimo detalle pero desvío la mirada al reflejo donde me encuentro en unos tonos azulados intensos. Los bordes del espejo y el reflejo marino hacen una bellísima combinación sin embargo algo andaba mal. Me detengo a mirar esos ojos con los que no lograba identificarme.

Fijamos la mirada la una a la otra mientras la distancia se va achicando. Inconscientemente, levanto la mano siendo atraída a tocarlo. El Felino mirón maúlla queriendo llamar mi atención y sacándome del trance, pero ya era tarde… Lo toco con las puntas de mis dedos que se unen en el mercurio. Busco ayuda desesperadamente pero solo me encuentro con el gato, ese maldito gato y su mirada clavada en mi con suficiencia, como si supiera que todo esto pasaria, esperando el final… ¡Mi Final!

Me rindo a la fuerza que me funde en el cristal, siguiendo el ejemplo del felino.

Al otro lado, Veo todo negro, no hay nada a lo que sujetarse, solo el suelo oscuro y vacio, nada que hacer, nada a donde ir, solo hay oscurid…

-¡Autch! Pared -

Abro uno de los ojos, mientras que me siento y masajeo mi cabeza donde me he llevado por delante una pared también de una madera algo mohosa.

Observo el sitio, es todo de madera, solo una habitación, hay una mesa con un par de sillas aparentemente hechas a mano, un par de ventanas, una cama, una puerta entreabierta y… EL ESPEJO!

Me alejo a arrastradas del espejo temiendo de lo sucedido. Pero recapacitándolo un minuto, me levanto y me dirijo nuevamente al espejo mágico tratando de volver pero es inútil, no hay regreso... Comienzo a temblar. No sé donde estoy, ni como llegue aquí ¿Esto será un sueño? ¿Me abre desmayado en el local? Si, tal vez fue eso. La huida de Castiel me había dejado muy agotada. Esto debe ser solo una pesadilla, solo eso.

Salgo del cuarto echándole una última mirada a todo. Fuera, veo que la ciudad ha desaparecido ¿Estaré en el campo? Escucho un ruido a mi lado y brinco del susto, pero solo se trataba de un gato negro. Ja que suerte, lo último que quería era ver ratas por aquí… esperen…

-¡TU! ¿Qué haces aquí? ¿Qué me paso? ¡¿Qué me hiciste?!- Comienzo a gritarle y a mover el dedo índice señalando

Lo observo esperando una respuesta pero él como cualquier gato ajeno a todo, pasa entre mis piernas ronroneando y se sienta junto a mi fijando la vista. Parece querer transmitirme algo pero no logro entender qué es.

-¿En que estoy pensando? Es solo un gato, Luce. Solo un Gato- Mejor voy a inspeccionar alrededor a ver qué encuentro, lo veo- ¿Tu vienes conmigo, Gato?- Pregunto sarcásticamente.

Sin esperar nada, me dirijo a una colina no muy lejos de la choza. Y para mi sorpresa, el pequeño felino me sigue.

Al llegar a la cima, miro el paisaje y lo único que encuentro es verde. No hay casas, ni campos, ni siquiera caminos, sólo arboles, flores y la choza de donde salí. Siento la brisa fresca y comienzo a temblar. No solo porque mi remera sin mangas es bastante inapropiada para la situación, sino que comienzo a pensar que tal vez esto no sea un sueño. Siento todo tan real. Los colores, el viento limpio, el aroma fresco, y el calor del sol. Nunca tuve un sueño tan real, y no creo que lo sea.

Admirando el hermoso paisaje, mi estómago me recuerda que no he comido nada en todo el día.

-Pues… será mejor que busquemos algo que comer, ¿verdad?- Le digo al Gato, que como respuesta me dirije un extenso maúllo.

Creo que hemos caminado por horas. Al no conseguir ningún árbol con frutos decidí entrarme a un bosque donde nos hemos cruzado con algunas criaturas del lugar, pero no tengo el valor suficiente como para matarlas y comer carne cruda. La densa caminata me distrajo del hambre un poco pero ha aumentado mi sed. Nos hemos alejado demasiado de la choza y sin conocimientos de supervivencia mas que de las películas, no creo sobrevivir mucho en este lugar, y eso me aterra.

Me siento en un tronco caído para descansar un rato. Me duelen los pies y dudo encontrar algún banquete si sigo así. Mi nuevo compañero, siempre a mi lado, busca mi mano para que lo acaricie; supongo que ya siente pena por mí, que bajo he caído. Le lanzo una sonrisa, me observa y sale corriendo hacia unos arbustos a la derecha. Sin pensarlo dos veces, salí en su búsqueda. No puedo dejarlo, después de todo, es el único que me mantiene cuerda en este lugar, lo único que me recuerda que debo seguir y volver a casa.

Más de una vez le perdí el rastro, sin embargo, él siempre me ha esperado y dado señales para que sepa donde encontrarlo y seguir adelante. Cuando comienzo a escuchar un sonido, se por qué me trajo aquí. Agua. Se escuchaba un pequeño arrollo no muy lejos de donde me dirigía.

Cuando llegamos, Gato se esconde entre unos arbustos. Lo imito y al otro lado, me encuentro con el arrollo que había oído y un chico. De pelo rubio, bastante largo, de ojos claros y apariencia bastante fuerte.