ERASE UNA VEZ… UNA MÁGICA HISTORIA.

8

Enfrentamiento en la Cámara de los Secretos

Abrió los ojos y trató de incorporarse, pero el dolor a causa del golpe que había recibido en la cabeza empezaba a actuar. Se sentó mientras se pasaba la mano por la zona adolorida. ¿Quién pudo ser el desgraciado que le había propinado ese golpe? Fue en ese momento que se dio cuenta que ya no estaba en el patio del colegio. Se incorporó mirando a su alrededor. Las cabezas de serpientes a los costados de ese frío y húmedo piso de piedra parecían verlo desde donde estaban esculpidas.

—Ya era hora que despertaras.

Thomas volteo la cabeza. Debajo de la boca de la cabeza esculpida de Salazar Slytherin, justo donde empezaba la barba; estaba sentado él, mirándolo con satisfacción, como si le alegrara verlo tirado y adolorido a frente suyo. Estaba más pálido desde la última vez que lo vio, ya que su túnica verde oscura resaltaba su lividez.

—¡Tom¿Para qué demonios me trajiste a este lugar?

—Para que empieces a cumplir tu deber.

—¡Por favor, Tom! —se burló Thomas—. ¿Es que Yo-no-lo-haré no se te entra a la cabeza?

Tom se levantó de su asiento y avanzó lentamente hacia él, y volvió su rostro al niño. Levantó su varita:

¡Crucio!

Si el golpe que le dieron en la cabeza fue doloroso. Esa dolencia no se comparaba en nada con lo que sintió al momento de recibir el hechizo. El dolor era intensamente terrible. Demoledor. Era como recibir unas estocadas abrasadoras en el interior del cuerpo. Los huesos le ardieron, los muslos de sus extremidades parecían romperse y sentía como si un millón de latigazos le cayeran encima y se reiteraran incontables veces. Sin poderlo evitar, gritó y su grito se oyó por toda la cámara, despertando a la serpiente que dormía tranquilamente al costado de Tom.

Cuando cesó, cayó al suelo, sin fuerzas y sin poder mover ningún solo músculo del cuerpo. Levantó la mirada hacia su agresor y notó algo raro en la mirada de su progenitor. Sus ojos habían adquirido un rojo impresionante, algo que asustó a Thomas. Tom, con una sonrisa diabólica en su rostro, se inclinó de cuclillas hacia el cuerpo de su hijo:

—Eso no es nada comparando a lo que se siente morir por uno de mis hechizos.

—Bastardo —musitó Thomas entrecortadamente.

—Vamos, Thomas. Es el único método con que aprenderás a respetarme. Y aunque me has causado muchos problemas, tengo un regalo para ti

Sacó del bolsillo de su túnica un broche para corbata que tenia una gran gema verde, que le reflejaba distorsionadamente su rostro asombrado, pero que en su interior, había una serpiente en forma de "S".

Para Thomas, esa serpiente le parecía muy rara.

—No quiero nada.

—¡Póntelo!

—¡No lo haré, Tom! —se negó Thomas mirando con extrañeza ese broche— ¡No me pondré esa cosa!

—Bueno, tengo otros medios para doblegarte.

Chasqueó los dedos, y apareció Deborah

—¡No lo hagas, Thomas¡No dejes que…!

Pero Tom volvió a chasquear los dedos y unas cuerdas aprisionaron a Deborah amarrándola de manos y pies con una mordaza en la boca para que no hablara.

—¡Deborah! –exclamó asustado, tratando de quitarle las cuerdas pero la muchacha desapareció antes de él pudiera llegar a ella.

—¿Ahora que dices?

—¡Déjala ir!

—Lo dices como si fuera fácil. Pero solo porque eres mi hijo, te haré una propuesta que no podrás rechazar. Tú ponte el broche y cumple con tu tarea hereditaria y a cambio, yo dejó libre a la sangre sucia. ¿Qué decides?

Thomas cogió el broche verde que brillaba en la mano de Tom, pero no se lo puso. Sino que lo miró fijamente. Esa serpiente le inspiraba temor aunque no sabia porque.

—No quiero matar a esas personas…

—Lo sé —dijo Tom acercándose a él llevando a Deborah haciéndola flotar con la varita—. Esa es tu debilidad. Sólo piensas en los demás pero es en vano. No hay ni habrá gente que te estime.

—¿Por qué dices eso? —preguntó Thomas temeroso de su respuesta.

—Porque todos te tendrán miedo. Nadie querrá acercarse a ti por temor que los mate, aunque tú idea no sea eso. Te repudiaran sólo por ser más poderoso que ellos. ¿Recuerdas cuando eras niño¿Recuerdas cuando te molestaban aquellos niños muggles¿Recuerdas como huían de ti como si fueras un monstruo?

Tomas miró a Tom indeciso. Todo lo que decía era verdad. Nunca tuvo amigos. Ni siquiera sus amigos, que se alejaron de él cuando supieron que era el heredero de Slytherin. Nadie se acercaba a él por temor de lo que podría hacerle. Empezó a sentir rabia hacia las demás personas. Y sí… ¡No¡No podía¡No podía hacerlo!

—No pienses en los demás que nada harán por ti —continuó Tom—. ¡Piensa en ti! Tienes que ser fuerte y tomar una decisión. Que prefieres a ellos, que siempre te tendrán miedo por ser el heredero de Slytherin —cogió a Deborah del rostro—, o Deborah, la única amiga que te ha querido—La niña negaba con la cabeza para que no aceptara—. Piénsalo, Thomas. Ni siquiera tus amigos que tanto estimas se acercan a ti. Sólo la tienes a ella. No querrás perderla como perdiste a tu madre ¿verdad?

Thomas sabia que no debía aceptar, no debía. Miraba a Deborah en busca de una respuesta, pero sólo lograba confundirlo más. Por un lado, el rostro asustado de Deborah que le decía que debía salvarla; y por otro, los ojos angustiados de su amiga que le decían que no. Pero desgraciadamente, Tom tenía razón. No tenía a nadie que lo estimara sólo a ella. En ese momento recordó cuando Deborah se acercó a él cuando estaba llorando en el lago después que descubrió que Tom era Voldemort. Ella lo había apoyado, ella le dio el pañuelo cuando se sentía culpable, ella estaba con él en esas solitarias vacaciones de navidad mientras que sus amigos lo dejaron solo. Ella…

—¡Jura que la dejaras ir! —vociferó Thomas.

—Si te pones el broche y me obedeces, ella estará libre.

—¿Lo juras?

—Lo juro

Ante ese juramento, Thomas se puso el broche en el cuello de su corbata. Tom sonrió y con un chasquido de sus dedos las cuerdas y la mordaza que aprisionaban a Deborah desaparecieron. La muchacha cayó al suelo húmedo y frío de la cámara produciendo un ruido sordo. El niño se acercó a levantarla pero de pronto sintió que sus brazos y sus piernas eran sostenidos por una cuerda invisible. Se volvió atrás, Tom lo estaba sujetando con un hechizo de su varita, esbozando una sonrisa contrahecha.

—¡Suéltame!

—Yo que tú no me precipitaría —dijo Tom con una sonrisa contrahecha—, además ella está bien… por ahora

—¿Qué quieres decir con eso?

Tom no respondió y con un movimiento ágil de su varita soltó a Thomas, quien miró a su padre muy confundido. Tom Ryddle se volvió al rostro de la estatua de Slytherin, que estaba ante ellos en la oscuridad. Abrió la boca y sil­bó:

Sal de ahí una vez más, bestia legendaria, una victima más para ti... sal a cumplir tus órdenes... Sal de ahí con tú poderosa mirada... ¡Sal de ahí, te lo ordeno¡Yo, Tom Ryddle, heredero de Salazar Slytherin¡Ven ahora! Ven por Deborah Dawson... ¡Ven por ella!

Thomas entendió, horrorizado, lo que había dicho y gritó:

—¡NO!

Deborah empezó a despertar en ese momento. Estaba mareada y confundida. Thomas iba a gritar para que se fuera, pero se calló de pronto. Siendo la mirada de su amigo, Deborah miró atrás.

El gigantesco rostro de piedra de la estatua de Slythe­rin se movió. La boca se abría lentamente más y más, hasta convertirla en un gran agujero. Thomas sentía que su corazón empezaba a latir fuertemente. Notó que algo se movía dentro de la boca de la estatua. Presintiendo que era, empezó a gritar:

—¡NO MIRES LO QUE HAY ALLI, DEBORAH¡SAL PRONTO DE AQUÍ¡CORRE!

Deborah no necesitó escucharlo dos veces. Se volteó y empezó a correr rápidamente hacia la salida. Pero, en ese momento, oyó el golpe de una gran mole contra el suelo de piedra, seguido con un ligero temblor en toda la cámara. Ella sabía lo que estaba ocurriendo y empezó a correr más deprisa.

Thomas se dirigió caminando firmemente hacia la gran serpiente que estaba desenroscándose de la boca de la estatua. Si Tom podía dominar a esa bestia sin que lo atacara por ser el heredero de Slytherin, él también podría. El basilisco, al verlo acercarse, inclinó su cabeza hacia él sin mirarlo, diciendo:

Háblame, Slytherin, el más grande de los Cuatro de Hogwarts.

Cuando iba a ordenar que se metiera, escuchó un grito desde la entrada que captó la mirada del basilisco y Thomas... Tom estaba elevando en el aire a Deborah con su varita. La muchacha, con los ojos fuertemente cerrados, trataba de liberarse pero era en vano.

—¡SUÉLTALA!

—Me temo que no —contestó Tom—. Ella también es una sangre sucia.

—¡Lo juraste¡Juraste no hacerle nada!

Tom sonrió malignamente.

—Mentí. ¡Nagini! Mátala

El basilisco se dirigió hacia donde estaba Tom, quien soltó a Deborah dejándola inconsciente. La serpiente se estaba acercando y cuando ya iba a atacarla, una piedra cayó en un cabeza haciendo que se detuviera. Los dos Ryddle y la bestia buscaron el origen de la piedra, pero no había nadie, cuando se volvieron a donde estaba la muchacha, ya no estaba.

Deborah había desaparecido.

Tom, confundido y muy molesto, preguntó a su hijo:

—¿Dónde está?

—¡Yo no lo sé! —dijo Thomas de igual forma.

¡Búscala! —le gritó a la serpiente—. ¡Debe haberse metido en una de las cañerías!

La gran serpiente se metió a una de las cañerías buscando a la muchacha, pasando por el lado de Thomas, quien era muy desconcertado ¿Dónde estaba Deborah¿Cómo pudo desaparecer de esa forma? Trataba de explicarse que fue lo que había pasado cuando vio a James Potter saludándolo desde una de las cabezas de serpiente que estaba detrás de Tom y haciéndole un gesto de silencio con un dedo en los labios. Thomas quiso sonreír porque sabia que si lo hacia, Tom sospecharía de algo. Así que se limitó a hacerlo internamente. ¡Sus amigos no lo habían abandonado¡Ellos estaban allí para ayudarlo!

En ese momento, sintió que algo se expandía dentro de él. Una fuerza que no podía dominar estaba produciéndole una sensación desagradable. No sabia que era, pero se sentía horrible. Sus piernas parecían no querer sostenerlo y en cualquier momento caería al piso si dejaba de aguantar.

Tom ya había sentido la presencia a alguien más en la cámara. Por lo que sacó su varita y dijo un hechizo que hizo que de la punta saliera un viento fuerte que hizo botar en el aire una gran capa plateada y tumbó al suelo a cinco niños que sostenían a la desaparecida Deborah.

—¡Así que estos son tus amiguitos! —dijo Tom burlonamente mirando a James, Jimmy, Sirius, Remus y Peter, muy asustados—. ¡Vaya¡Nosotros pensamos que lo habían abandonado! Soy el padre de Thomas, Tom Ryddle.

—Mejor dicho, el asesino Lord Voldemort ¿no? —dijo rudeza James. Tom lo miró fijamente antes de apuntar su varita ante él:

¡Crucio!

James profirió un grito lleno de dolor y empezó a revolcarse en el suelo. Sus amigos y Thomas lo miraron asustados. Cuando todo acabo, James no podía levantarse. Sus ojos estaban empañados de lágrimas pero él trataba que no salieran. Thomas maldijo a Tom por lo que le había hecho a su amigo, quiso ayudarlos pero sentía que esa cosa que se expandía por su ser no dejaba que movía sus pies.

—Nunca vuelvas a decir mi nombre con tus indignos labios—dijo Tom seriamente—. Agradece que estas vivo. Muchos han muerto con solo pronunciar mi nombre. No se si eres un niño muy valiente o muy estúpido al atreverte a decir mi nombre sin temer a lo que pasara.

—¡Déjalos, Tom! —vociferó Thomas desde el lugar donde estaba—. ¡Ellos no tienen nada que ver!

—No lo creo. Estos niños pueden ser un gran bocadillo para Nagini. Empezando por tu amiguita Deborah.

Peter se acercó a Tom con la cara empapada de lagrimas y sollozando patéticamente-

—¡Por favor¡No nos mate¡Nosotros no diremos nada¡Lo juramos!

—¡Cállate, Peter! —lo reprendió Sirius—. ¡Deja de hacerte el llorón!

—¡Al menos su amiguito aprecia su vida! —dijo Tom mirando a Peter con sorna—. Pero no lograran con sus lloriqueos librarse del gran rey de las serpientes.

—Pero al menos tenemos derecho a un último deseo ¿no? —dijo Jimmy sonriéndole a Tom

Tom frunció el ceño.

—¿Cómo que?

—¡Como esto! —dijeron James, Jimmy, Sirius y Remus al mismo tiempo empuñando sus varitas—. ¡Everti Static!

Una luz blanca salió de las cuatro varitas que hizo que Tom saliera disparado hacia la estatua de la cabeza de Slytherin. Los niños echaron a correr a todas direcciones, metiéndose por las entradas de las cañerías. Thomas quería seguirlos pero, esa horrible sensación seguía expandiéndose. Cayó de rodillas al suelo sosteniéndose con sus manos. Miró a Deborah que trataba de seguirlos pero Tom la volvió a atrapar.

—¡Esos estúpidos niños! ¡Nagini, busca a esos niños¡Están en las cañerías¡Mátalos! Yo me encargaré de esa niña

—¡Déjame! —gritó Deborah.

—¡No¡Te torturare hasta que sientas que la muerte es tu amiga y luego, Nagini hará el resto!

—¡NO! —gritó Thomas—. ¡SUELTALA!

—¿Y si no lo hago?

—¡Entonces, yo haré que la sueltes!

Tom sonrió.

—No lo creo, ya es demasiado tarde para hacer lo que quieres. Ahora tu única voluntad será ese broche

Thomas parpadeó incrédulo. Cuando trató de quitarse esa cosa, sintió que sus sentidos se inmovilizaban. La sensación que lo estaba molestando hace unos momentos se apoderó definitivamente de él. Empezó a sentir, de pronto, mucho odio. Un odio tan grande que parecía querer salírsele del cuerpo.

Tom empezó a reír soltando una carcajada que hizo temblar a Deborah, quien veía horrorizada lo que le estaba ocurriendo a su amigo. De pronto, él se quedó rígido, de rodillas, con las manos al suelo y la mirada puesta en el suelo. Se levantó lentamente sin mostrar el rostro, haciendo que Deborah se asustara de la actitud de su amigo. Tom soltó a Deborah pero ésta no corrió. Se acercó lentamente hacia Thomas que estaba parado como si fuera piedra y con el rostro sin mostrar.

—¿Thomas? —preguntó Deborah tímidamente.

Pero al levantar su rostro hacia ella, la niña se llevó la mano a la boca para reprimir un grito. La cara del niño estaba blanca y sus ojos claros habían adquirido el mismo color que los de Tom: estaban rojos. Thomas empujó a Deborah haciéndola que cayera al suelo. Se dirigió lentamente hacia Tom, quien sonría complacido. Una voz silbante y tétrica salió de los labios del niño:

Háblame Slytherin… el más grande de los cuatro de Hogwarts… Tom Sorvolo Ryddle... Lord Voldemort.

Thomas Ryddle— respondió Tom en lengua pársel— Continua con el legado de Slytherin.

—¡No! —Deborah se acercó al niño cogiéndolo del hombro—. ¡No lo hagas!

—¡Suéltame, asquerosa sangre sucia! —dijo con despreció botándola hacia los pies de la estatua de Slytherin. Deborah lo miró horrorizada, pero al niño no le importó y se dirigió hacia las cañerías entrando en una de ellas.

Deborah sabia que debía detenerlo. El problema era ¿cómo? El broche lo tenía manipulado. ¡Eso era¡El broche¡Si lograba quitarle el broche, él volvería a ser como antes! Iba a seguirlo, pero de pronto sintió un dolor tan horrible como si mil espadas atravesaran su cuerpo.


En su intento de huida no se habían percatado de que la serpiente podía seguirlos. James estaba asustado y corría por donde sus piernas lo llevaran. Su hermano, sus amigos y él estaban en peligro. Las cañerías eran como el laberinto del Minotauro, con la única excepción de que no era una bestia mitad toro y mitad hombre la que lo perseguía, sino un basilisco, una serpiente enorme que mataba con la mirada. Eso ponía la situación muy crítica. Tenia que salir de allí como sea. Mientras pensaba en ello, tuvo un choque que lo hizo caer de bruces al suelo de la cañería. Cerró sus ojos fuertemente, esperando su fin, pero no pasó nada por unos largos segundos. Al abrirlos, vio a sus tres amigos y su mellizo con los ojos muy cerrados.

—¡Amigos! — Los niños abrieron sus ojos y suspiraron de alivió—. ¡Tenemos que salir de aquí!

—¡Sí, claro¿Cómo si sólo pensáramos en acampar aquí y tomar té con esa asquerosa serpiente que nos sigue? —dijo Jimmy con sorna—. ¡Claro que nos tenemos que ir! Pero el problema es ¿cómo? Aparte de librarnos de ese Voldemort

Peter gimió al oír ese nombre, pero no pareció importarles a los demás.

—No lo sé —dijo Sirius cruzando los brazos—. Thomas puede librarse de él, pero el problema es la chica de Thomas. Si Thomas está aquí es por ella. Tenemos que sacarla de aquí.

—Sólo que hay un pequeño problema —dijo Remus.

—¿Cuál? —preguntaron los Potter.

—¡Qué ella está allá!—indicó Remus señalando por una salida obstruida con barrotes que permitía ver como Tom lanzaba maldiciones a la pobre niña que se retorcía de dolor.

—¡Cielos¡La está matando!

—Como pronto lo estarán ustedes.

Todos se voltearon asustados pero suspiraron al ver que era Thomas. Todos, excepto James. Su amigo no parecía ser el mismo chico que meses atrás hacia bromas junto con ellos. Tenia una mirada fría y tétrica que causaba miedo con sólo fijarse en ella y su rostro estaba tan lívido que parecía como si un tuviera vida. Pero, eso no lo notaron los demás.

—¡Uf! —suspiró Sirius con alivio y acercándose a su amigo—. ¡Pensamos que eras el basilisco!

—¡Sirius, no te acerques! —gritó James, pero Thomas con un sólo movimiento de su mano hizo que el niño de ojos grises saliera disparado hacia los barrotes.

—Thomas¿qué te pasa? —le replicó Jimmy mirando a Thomas consternado por lo que acababa de hacer, mientras ayudaba a levantar a un casi inconsciente Sirius junto con las demás.

—Todos los que estén en contra de la limpieza de la sangre deben morir.

—¿Qué? —exclamó Sirius—.¡Ahora hablas como el maniático de tu padre!

Thomas no contestó y alzó lentamente su mano en dirección a Sirius.

—¡No! —exclamó James interponiéndose entre Sirius y Thomas, quien sin importarle quien era, hizo un ademán como quien jalaba una soga y haciendo que James se acercara a él como si fuese sujetado por la imaginaria cuerda

Todos se alarmaron por lo que pasaba. Thomas estaba agarrando a James del cuello fuertemente que el chico ya se estaba poniendo morado. Los pies del muchacho estaban a unos centímetros del suelo, ya que Thomas lo sujetaba con la mano levantada.

—¡Deja a mi hermano! —exclamó Jimmy corriendo a socorrer a su mellizo. Thomas, al verlo, lanzó a James en dirección hacia él, haciendo que los dos Potter se impactaran contra los demás muchachos.

—No son más que unos débiles —dijo fríamente.

—¡Thomas¿No nos reconoces¡Somos nosotros, tus amigos!

—¡NO DIGAN QUE SON MI AMIGOS CUANDO ME DEJARON SOLO! —vociferó furioso. Sus ojos empezaron a ponerse rojos como los de su padre, haciendo que los muchachos se asustaran—. ¡Ustedes deben morir¡Morir como todos los traidores! —luego gritó con aquella voz silbante—. ¡VEN AQUÍ, BESTIA LEGENDARIA¡VEN POR ELLOS!

—¡Corran! —gritó James.

Todos le siguieron pero la voz de Thomas se oía por toda la cámara.

—¡Pueden correr todo lo que quieran pero el basilisco los encontrara!

—¡Diablos¿Qué le hizo ese loco de su padre para que se comportara así? —preguntó Sirius corriendo al costado de James —. ¿O es que ser psicópata viene de familia?

—¡No es eso! —le contestó James—. ¿No te fijaste en lo que tenía en la corbata?

—¿En la corbata¡Sus ojos era lo que miraba¡Por si no te habías dado cuenta: estaban rojos¡Parece como si un demonio se hubiera posesionado del él!

—¡Sí, un demonio está en él, pero no se ha posesionado sólo lo tiene manipulado! —apuntó James—. Y está manipulado por ese broche.

—¿Cómo demonios sabes eso? —preguntó Jimmy.

—Porque ese broche tenia algo raro en su interior. Lo noté cuando me estaba ahorcando. Tenia en su interior una gran "S" en forma de serpiente.

—Lo que quiere decir que Voldemort lo está posesionando —dijo Remus.

—Exacto.

—¡Chicos¡Esa cosa nos está siguiendo! —chilló Peter.

—¡Ya lo sabemos, Pettigrew! —gritó Sirius exasperado—. ¿Acaso crees que estamos corriendo por gusto o…?

—¡Cállense los dos! —gritó James sacando la varita—. ¡Accio capa invisible!

Pasó unos pequeños segundos y por una de las salidas de las cañerías, entró la capa invisible volando hacia ellos.

—¿En donde aprendiste a hacer encantamientos convocadores? —preguntó perplejo Sirius.

—¡No hay tiempo para explicárselo! —dijo James cubriéndolos con la capa a los niños. —¡Vamos! —señalando hacia la pared.

Era una salida de la cañería pero estaba trancada con una reja. Los cinco se metieron en ella y esperaron a que el basilisco pasara de largo. Fueron los minutos más largos de su vida, ya que el miedo y la ansiedad de que ese desagradable animal pasara de una buena vez los tenía con el corazón en la boca. Sirius y Remus le tapaban la boca a Peter, ya que el niño no podía dejar de chillar, mientras que Jimmy y James estaban a la expectativa de la entrada del basilisco.

En ese momento, los niños oyeron la respiración de un animal que pasaba por la cañería. Todos cerraron los ojos aguantando la respiración y recostándose en la reja temblando de miedo. Sintieron como el basilisco empezaba a olfatear el lugar y los cincos tuvieron que contenerse la respiración. El basilisco se volvió a la salida de la cañería pero al no ver nada, siguió su camino dejando a sus presas que esperaban que todo el cuerpo del animal se alejara. Cuando la serpiente se fue, los muchachos suspiraron de alivio.

—Eso estuvo cerca —musitó Jimmy con la mano en el pecho. Peter se desmayó en ese momento siendo auxiliado por Remus y James.

—Vi mi vida en segundos —dijo Sirius muy preocupado pasándose la mano por la cabeza; pero de pronto adquirió una expresión de extrañeza—. ¡Vaya, como es posible que hasta ahora no le haya podido hacer una travesura a la loca de Bellatrix!

—Lo mejor será que nos vayamos de una buena vez, mientras podamos —sugirió Remus llevando a Peter junto con James.

Todos corrieron hacia el lado opuesto, saliendo por el mismo lugar que entraron a la cañería. Pero al salir, vieron a Tom destrozando con la varita una cabeza de serpiente en donde estaba escondida detrás de ella, Deborah quien estaba muy aterrorizada.

—¡Dawson¡Cuidado! —gritó Remus, la niña al oírlo corrió hacia ellos antes que Tom destruyera la cabeza de serpiente por completo.

—¡Vaya, vaya! Veo que lograron escapar del basilisco y de Thomas, pero no escaparan de mí. ¡Crucio!

¡Protego! —gritó Jimmy. La maldición rebotó hacia su emisor pero éste se movió a un costado antes que le cayera a él.

—Muy bueno, niño —lo felicitó Tom—. Muy bueno para tu edad pero no lo suficiente como para vencerme… ¡Avada Kedavra!

Una luz verde salio de la varita de Tom pero antes que los muchachos recibieran el impacto, en un abrir y cerrar de ojos aparecieron delante de la enorme cabeza de Salazar Slytherin. Tom miró extrañado y se volvió hacia las cañerías. Thomas estaba parado por donde habían salido los muchachos y sonreía complaciente.

—Yo voy a matarlos. Usted, no.

—Ya que insistes —dijo Tom sonriendo complacido y cediéndole el paso.

Deborah se alejó de los muchachos. Ellos trataron de detenerla, pero no pudieron. La niña se acercó hacia Thomas.

—¡Aléjate, sangre sucia! —exclamó Thomas.

—¡No lo haré! —contestó ella mirándolo desafiante—. ¡Si quieres matarlos, tendrás que matarme a mí primero!

—¡Deborah¿No sabes de lo que estás diciendo! —le advirtió James, pero ella no le prestó atención.

—¿Acaso crees que una anodina sangre sucia puede ganarle al heredero de Slytherin? —preguntó Thomas burlonamente—. Yo no lo creo.

—¿Ah, no?... ¡Filipendo!

Al recibir el impacto, Thomas salió disparado hacia atrás cayendo al suelo bruscamente. Lo había tomado por sorpresa. Deborah no desaprovechó la oportunidad.

¡Incárcero!

Unas gruesas cuerdas sujetaron a Thomas dejándolo inmovilizado. Los niños se quedaron boquiabiertos al ver lo que su amiga había hecho.

—¿Cómo supiste eso? —preguntó James.

—Lo aprendí de Lily y Annie. —contestó Deborah acercándose a Thomas—. Y tú ya no vas a necesitar esto —dijo apuntando con su varita el broche.

—Eso es lo que tú crees —contestó Thomas y con un chasquido de los dedos, las cuerdas que lo aprisionaban desaparecieron haciendo que la niña se sorprendiera—. Es mi turno… ¡Depulso!

Al igual que Thomas, Deborah salió disparada hacia atrás pero a diferencia de su atacante, está cayó mas lejos, costándole trabajo levantarse.

—¡Admítelo, sangre sucia! No puedes ganarme

—¡Ella no; pero nosotros, sí! —dijeron los Potter y Sirius con las varitas en la mano— ¡Everti Static!

¡Protego! —dijo Thomas y el hechizo rebotó hacia ellos haciéndolos caer al suelo: —Ahora van a pagar por lo que me hicieron.

—¿De que? —preguntó James levantándose—. Nosotros no te hemos hecho nada!

—¡Cállate! —gritó Thomas agitando la mano. James sintió como una fuerza lo levantaba en el aire.

—¡James! —gritaron los demás. Tom empezó a reír mientras observaba los intentos de James por liberarse del poder que estaba ejerciendo en él, Thomas. El niño hizo que su amigo se acercara a él.

—Todavía tienen el descaro de decir que no me han hecho nada —incriminó Thomas empezando a cerrar la mano. A medida que hacia ello, James sentía como si una mano invisible lo estuviera ahorcando—. Me dejaron solo en todo este tiempo. Pase las navidades sin ninguna compañía. Mis amigos no estaban cuando yo los necesitaba. ¡ME TIENEN MIEDO PORQUE YO SOY EL HEREDERO DE SLYTHERIN¡PENSABAN QUE LOS IBA A MATAR¡Pues bien¡No estaban equivocados, porque los mataré!

—¡Eso no es cierto! —gritó Deborah—. ¿Acaso no recuerdas la navidad que pasamos juntos?

Thomas frunció el ceño, mirándola confundido.

—¿De qué demonios estas hablando, sangre sucia?

—¡Tú no estabas solo en navidad! —le contestó Deborah—. Nosotras lo pasamos contigo. Nosotras: Lily, Annie y yo¿No lo recuerdas? Y eso de que ellos te tienen miedo ¿Por qué crees que han venido aquí¡Han venido para ayudarte!

Thomas soltó a James, mirando a Deborah muy confundido. James cayó al suelo tosiendo y empezó a gatear hacia sus amigos, quienes trataron de ayudarlo a levantarse.

—¡Es mentira!

—¡Entonces si es mentira¿qué demonios hacemos aquí¿Adelantar nuestra muerte? —le preguntó Jimmy sarcástico—. ¿Tú crees que nosotros estaríamos aquí , arriesgando nuestro pellejo, si no fuera para ayudarte?

—¡Ese broche esta borrando tus recuerdos felices, Thomas¡Ese broche te está manipulando!

Thomas los miró muy confundido. Tom, al ver el efecto de las palabras de la niña, gritó:

—¡Malditos mocosos¡Es suficiente¡Si él no los mata¡Yo lo haré! ¡Crucio!

¡Protego! —exclamó Remus antes que el hecho les cayera.

Thomas mientras tanto estaba en una especie de trance. ¿Era verdad lo que decía esa sangre sucia¿Cómo? Trató de recordar y su mente le mostró la imagen de las navidades de ese año. El, solo, llorando, en las orillas del lago, sin nadie más…

Trató de hacer un esfuerzo. Trataba de recordar más… Eso no era todo… Alguien más estaba allí…

"¿Por qué lloras, Thomas?"

¡Esa voz¿De quien era esa voz¡Entonces, era cierto¡Alguien más estaba allí con él ese día! Pero¿quién? Al parecer, era la voz de una niña.

"Por nada —era la voz de él—. Ya te dije que yo no lloró.

Otra vez haciéndote el orgulloso —decía esa voz—. No es malo llorar, siempre es bueno para desahogar todo lo que llevamos dentro"

El estaba conversando con alguien ese día de navidad. Una niña. ¿Era ella¿Era Deborah?

"¿Por qué no pasas la navidad con nosotras? Está bien que no seamos niños pero es mejor eso a que lo pases solo.

Vale".

¡Sí, era Deborah¡Ella era la que estaba con él en navidad! Estaba muy confundido. ¿Quién decía la verdad? Miró a los niños, quienes hacían todo lo posible para protegerse de Tom. Si era verdad lo que decían; entonces¿por qué se sentía muy solo?

Tom les quitó las varitas con el hechizo de desarme, mientras los torturaba horriblemente. Peter, Sirius y Remus habían caído en la inconciencia, pero los mellizos tratan de recuperar sus varitas. Tom los apuntó con la varita y los expulsó hacia la pared. Luego, se dirigió a Deborah, quien se arrastraba para recuperar su varita. Tom le impidió cogerla, pisándole la mano.

—Esto se pone muy divertido. Todos tus amigos serán la comida de Nagini pero primero, tú serás su entrada.

Deborah no sabia que hacer. Miró a Thomas que observaba lo que ocurría, al costado de Tom.

—¡Ayúdame, Thomas! —musitó desesperada—. ¡Por favor, ayúdame!

Thomas no contestó.

—¡No dejes que él te manipule! —gritó Deborah—. ¡Thomas¡Tú no eres como él¡Tú eres Thomas Ryddle, no el heredero de Slytherin!

Al oír esas palabras, Thomas abrió los ojos mirando a Deborah. Las palabras resonaban en la cabeza del muchacho. ¡La visión¡La visión de Deborah! Fue el arma que tomó su conciencia para empezar a penetrar en su mente. Thomas gritó tan fuerte que Tom hizo que la muchacha saliera disparara hacia la estatua de Slytherin y cayera inconsciente. Algo dentro de él, estaba luchando para salir ¿Qué era? Era como si un prisionero que estaba a punto de morir hubiera conseguido la salida para librarse de ese cruel infortunio. ¡Su conciencia volvía a ser la misma! El verdadero Thomas estaba luchando contra el poder maligno del broche.

—¡NO! —gritó mientras se sujetaba la cabeza con las manos. Tom se volvió a su hijo. Si esos niños seguían hablando, el mocoso recuperaría el control de sí mismo.

¡Nagini¡Ven aquí y acaba con esto! —siseó fuertemente.

—¡Thomas¡No lo hagas!

Thomas los miró. Peter seguía desmayado junto con Remus y Sirius. Jimmy y James mientras tanto, seguían de pie.

—Por favor… no lo hagas

—Se ven que aún no sienten el dolor, mocosos? —dijo Tom furioso— ¡Crucio!

Los gritos desesperados de sus amigos estaban penetrando en su mente. No podía permitir que el bastardo de Tom dañara a sus amigos. No podía matarlos… ¡Tanto tiempo juntos¡Tantas alegrías y risas compartidas!

No los escuches… ¡Ellos te abandonaron!

Era una voz tétrica que hablaba en su cabeza. Thomas cogió su cabeza con las manos. Había una guerra de dos personas dentro de él. Una, que le decía que los matara y la otra, que quería volver a la normalidad.

Los Potter, exhaustos de tanto gritar de dolor, cayeron al suelo. Miraron a Thomas tratando de convencerlos con la mirada.

Ellos te dejaron cuando mas lo necesitabas

—¡Me dejaron cuando más los necesitaba!

—¡Eso no… es cierto! —contestó James a jadeando desde el suelo—. ¡Estábamos buscando… la manera… para ayudarte¡Lo juramos!

—¡No! —dijo Thomas—. ¡Los juramentos no sirven!

¿Por qué?

¡Porque me engañaron¡Porque alguien me juró algo y no lo cumplió!

¿Quién?

Thomas miró a Tom que se reía de los débiles esfuerzos que hacían los muchachos por hacer que él entrara en razón. Y en ese momento, recordó aquella misma risa cuando le juro librar a Deborah y no lo hizo.

¡Fue él!

¡No necesitas a nadie¡Ni a tu padre ni a ellos!

¡Nada ni nadie puede estar solo. Siempre necesita a alguien para que se sienta acompañado, alentado… Eso te dijo Lily¿recuerdas?

NO¡Tienes el poder necesario para ser el mago más poderoso!

Pero ¿de que te sirve ese poder, si estás solo y sin nadie que te estime?

¡Es tu destino andar solo!

No existe el destino, eso lo forjas tú. Nadie tiene el derecho de decir lo que tienes que hacer o decir, eso lo decides tú.

¡Tú siempre has estado sólo!

¿Y tu madre¿Tú amada madre? Ella nunca te abandonó…

Mi madre…

Su madre. La adorable Sylvia Smith. La única que siempre lo amó y nunca dejó de quererlo. Ella fue su primera mejor amiga que tenia en este mundo. Ella no hubiera querido verlo en ese estado.

Ella siempre me quiso…

¡NO¡NO LE CREAS¡Eres poderoso y no los necesitas!

¡Sí, a ellos los necesito!

¡No es verdad!

¡SÍ¡Sí es verdad y no voy a dejar que me manipules!

El broche de la corbata de Thomas se desprendió cayendo al suelo frío de la cámara. Thomas cayó al suelo. Al abrir los ojos, lo primero que vio fue a Tom riéndose delante de sus amigos que habían recibido muchas maldiciones.

—Digan sus últimas palabras. Se lo merecen. Han peleado muy bien.

—¡Eres… un bastardo!

—¡Inmundo… hijo de muggle!

Las últimas palabras no le gustaron a Tom.

—¡Pues por esto, morirán horrendamente¡Ava…!

¡Everti Static!

Tom salió disparado hacia cayendo al pie de la estatua. ¿Quién había sido el que lo había atacado?. Miró hacia donde estaban James y Jimmy, quienes se habían incorporado del suelo, aprovechando el momento, para recuperar las varitas que estaban a un extremo de la cámara. Los niños se acercaban poco a pocos hacia donde estaban Remus, Sirius y Peter, quienes también recuperaban la conciencia. Ellos no podían haberlo atacado, estaban muy débiles. Pero más allá de ellos, vio que su hijo lo apuntaba con la varita.

—Pero¿qué demonios te pasa?

—Ya no vas a volver a manipularme, Tom —dijo Thomas apuntándolo con la varita.

—¡Oh, ya veo! —dijo Tom mirando el broche brillando a sus pies—. Bien hecho, engendro. Rompiste el hechizo. Pero todavía tengo un as sobre la manga: Tu amiguita que será un buen platillo para el basilisco. ¡Mata a Deborah Dawson!

¡Alto!

La inmensa serpiente se detuvo en el acto.

Pero que estas esperando¡Mátala¡Es una sangre sucia¡Mátala!

¡Nagini¡No la mates!

¿Qué demonios estas diciendo?

¡No la mates!

La serpiente estaba confundida. No sabía a quien debía obedecer. Tom gritó con fuerza y la serpiente decidió hacer caso a Tom y se lanzó para matar a Deborah, quien al ver la sombra de la serpiente, cerró los ojos fuertemente y esperó su muerte. Algo que nunca llegó. Abrió los ojos y pudo ver por las sombras, que la serpiente estaba petrificada en el aire.

—¡Nagini! —exclamó Tom.

Thomas había suspendido al basilisco en el aire antes que atacara a Deborah. Los niños lo miraban perplejos. Thomas estaba utilizando todo el poder que tenia conteniéndola en la varita, para evitar que la serpiente le cayera encima a Deborah. Con un último esfuerzo, movió la varita hacia las cañerías, y la serpiente fue arrojada hacia la parte donde la había apuntado Thomas. Dejándola inconsciente.

—¡Maldito mocoso! —vociferó Tom—. ¡Ahora veras!

Apuntó su varita hacia su hijo dispuesto a matarlo. Y cuando de sus labios salió él hechizo asesino, el hechizo desapareció en el acto. Tom estaba sorprendido por lo que había hecho su hijo e iba a embestir pero Thomas no se lo permitió. Sus ojos claros estaban opacos y eso que ya no tenia el broche manipulándolo. Tom empezó a imaginar que su más grande temor se estaba haciendo realidad: su hijo había heredado sus poderes y por ello, podía matarlo. Con ese pensamiento, trató de acabarlo, pero Thomas fue mas rápido e dijo un hechizo que ninguno de sus amigo logró oír haciendo que Tom saliera disparado de la cámara.

Todos estaban impresionados. Thomas sonrío satisfactoriamente antes de perder el conocimiento.


Avances del próximo capitulo: 09 Una nueva vida para Thomas.

Se lo que les hiciste Tom y solo espero que ellos estén bien, porque sino…

¿Sino qué? —saltó Tom—. ¿Qué vas hacerme¿Matarme¡Por favor! —lo retó Tom con un tono burlón pero con cierta preocupación en sus voz—. ¡No me das miedo!

Dumbledore dijo unas cuantas palabras y Tom cayó al punto sin poder respirar.

Es una buena opción, pero eso no me corresponde a mi —dijo Dumbledore chasqueando los dedos. Tom volvió a respirar fuertemente—. Pero podría llevarte al Ministerio. Ellos te están buscando por lo que le hiciste a todas esas personas, Voldemort.

Tom lo miró con furia.

Te pido Tom —añadió Dumbledore—, que te alejes de mis alumnos y de entre ellos a Thomas. Nunca vuelvas a mortificarlo y mucho menos manipularlo.

¿Y si no lo hago?

Entonces me enfrentaré a ti—dijo el director de Hogwarts haciendo que Tom lo mirara preocupado.


Advertencia: Los personajes que aparecen en los libros de Harry Potter son propiedad exclusiva de la señora J.K. Rowling. Los demás personas son invención mía. A las nuevas autoras, les pido que no toquen los apellidos de mis personajes. Háganlo por cuestión de ética profesional.