ERASE UNA VEZ… UNA MÁGICA HISTORIA.
12
Los misterios de Remus
—Remus —le cortó la muchacha—. No finjas más que sé lo que tienes...
Remus miró impactado a la niña.
—¿Lo-lo... sabes? —preguntó
—Bueno, la verdad es que lo no sé exactamente —respondió ella sonriendo débilmente por unos momentos—. Pero tengo se que es un secreto que guardas que, por lo que veo, te avergüenzas de ello.
El muchacho se estremeció.
—Soy lo peor, Lily.
—Nadie puede ser lo peor —dijo la muchacha.
—Yo soy diferente a los demás. Lo que padezco... es terrible.
—¡Oh, Remus! —exclamó Lily con tristeza y lo abrazó, haciendo que el niño volviera a experimentar esa sensación tan extraña que le sacudía el estomago—. No pienses que eres diferente por lo que padeces. Una persona es por lo que tiene dentro de sí. Eso es lo que vale y no la apariencia del exterior porque eso se pierde al morir. La carne es sólo carne. Este corazón —tocó su pecho— es el que te define. Sus buenos sentimientos. El valor de una persona está en su interior. Y eso, Remus —se separó y lo miró a los ojos—, tú tienes mucho.
La muchacha le sonrió y se levantó.
—Nunca lo olvides, Remus.
Remus la vio alejarse, pensando en lo que su amiga le había dicho. Tenía las mejillas calientes pero sentía una sensación de regocijo que no había sentido desde hace mucho tiempo. Miró la luna creciente, que en esos momentos estaba ocultándose entre unas tenues nubes.
Suspiró.
"Este corazón es el que te define. Sus buenos sentimientos. El valor de una persona está en su interior"
Una frase que lo llenaba de fuerzas...
El muchacho miró al lago y sonrió.
Que bonita se ve Lily con la luna iluminándola...
Después de la fiesta de celebración por el nuevo equipo; James, Jimmy y Thomas recién se dieron cuenta lo duro que era pertenecer al equipo de Grynffidor. El primer día de entrenamiento fue el sábado de esa semana, en la mañana. Los tres muchachos dormían profundamente en sus cómodas camas, abrigados puesto que el tiempo estaba empeorando a medida que se acercaba el invierno. Hubiera sido un sueño placentero sino fuera porque las tres sabanas de los dos golpeadores y del cazador del equipo volaron en el aire, cuando sus dueños, al igual que todos en ese cuarto, se sobresaltaron al oír un: "¡Despierten!" amplificado.
—¿Qué¡¿Qué pasa¡¿Mamá descubrió que le puse sapos en la comida de Narcisa! —se sobresaltó Sirius jalando su sabana hasta el cuello, medio dormido pero muy asustado. Los demás niños miraron a Prescott muy confundidos.
—¡Prescott! —se quejó James, que estaba en el suelo, cogiendo sus gafas de la mesita de noche—. ¿Por qué demonios nos despiertas a está hora del día?
—¡Entrenamiento de quidditch! —respondió el capitán—. ¡Vamos!
Thomas miró por la ventana, entornando los ojos. El sol ni siquiera salía y el cielo aun estaba de color morado.
—Joseph—observó Thomas sobándose los ojos; mientras Jimmy, con el cabello más alborotado que un plumero, abrazaba a su almohada volviéndose a quedar dormido en el piso—, si recién está amaneciendo...
—Así es—respondió Prescott, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes de entusiasmo, abriendo las ventanas—. Forma parte de nuestro programa de entrenamiento.
—O dicho de otra forma, su manera de malograrnos el sueño —musitó Henry McGuirre desde el umbral de la puerta, vestido con su uniforme de quidditch pero con los ojos entrecerrados y reprimiendo un bostezo—. Veo que los despertaste al método tradicional ¿eh, Joseph?
—¡Deja de decir tonterías y llama a Greg! —dijo Prescott con decisión, mientras zarandeaba a Jimmy, quien parecía muy dispuesto a no abrir los ojos—. Sarah nos está esperando abajo y no quiero encontrarla dormida porque tiene que estar despejada para practicar una estrategia que he pensado — zarandeó con fuerza a Jimmy, logrando que el niño abriera un ojo—. ¡Vamos¡Cojan su escoba y andando! Thomas¿ya conseguiste escoba?
—Ya hice el pedido, pero todavía me la van a entregar el martes —contestó el niño sacando de su baúl, el uniforme escarlata del equipo de Gryffindor.
—Entonces, tendrás que usar una de las escobas que hay en los vestuarios.
—Pero¿por qué van a empezar tan temprano a practicar? —preguntó Remus, desde su cama.
—Porque ningún equipo ha empezado a entrenar todavía... ¡Vamos¡Apúrense! Nos veremos en el campo dentro de quince minutos —dijo terminantemente, saliendo del cuarto junto con Henry.
Bostezando, los tres jugadores se cambiaron para ir a entrenar.
—Nos vemos—musitó James a Remus, Peter y Sirius; antes de irse con Thomas y Jimmy.
—Bueno, supongo que podemos ir a ver el entrenamiento ¿no? —sugirió Peter.
—¿Estás loco? —exclamó Timothy Carter echándose en su cama de nuevo—. Es muy temprano. Ese loco de Prescott se le ocurre venir a despertarnos a las cuatro de la mañana para entrenar a sus jugadores.
—No sé ustedes, pero la próxima vez que haga eso, le hecho la maldición de los mocomurcielagos—dijo John Parker malhumorado.
Y dicho esto, los demás niños se volvieron a dormir.
El resto del equipo de Gryffindor ya estaba en los vestuarios. El único que parecía realmente despierto era el capitán, ya que Henry McGuirre estaba roncando con la cabeza apoyada en el hombro de su novia, Sarah Spencer, quien a su vez, se estaba quedando dormida apoyada en la pared. Mientras que Carmichael los miraba con los ojos hincados y el cabello alborotado que no era competencia para el cabello que los hermanos Potter tenían en esos momentos.
—Muy bien —dijo Prescott mostrando unos planos del campo de quidditch, en donde se movían los dibujos de los supuestos jugadores—. Este año vamos a ganar la copa de Quidditch. ¡He ideado una estrategia que no fallara, tenemos tres nuevos integrantes en el equipo que se lucirán en el campo y todos los ánimos de ganar!
Pero en ese momento, Henry emitió un ronquido que hizo notar al capitán que todos sus jugadores estaban soñando en esos momentos.
—¡DESPIERTEN! —vociferó el capitán haciendo saltar a todo el equipo—. ¡No es hora de dormir!
—¡Joseph¡Ya pues¡Aun tenemos sueño! —se quejó Henry sobándose los ojos.
—Estamos muy cansados —musitó James mientras Jimmy estaba bostezando.
—Escuchen, este año tenemos que ganar la copa de Quidditch sí o sí —dijo Prescott con el entrecejo fruncido —. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras Slytherin se burla en nuestra cara. Este año esa copa será nuestra. ¡Tendremos nuestros nombres grabados en las placas premios como ganadores de este año y no tendremos que escuchar de nuevo ninguna mofa de ese maldito equipo de Slytherin! —terminó casi gritando—. ¿Están conmigo sí o no!
Todos los jugadores asintieron asustados por la actitud de su capitán.
—Como se ve que la derrota del año pasado lo traumó —le susurró Carmichael a los mellizos y a Thomas.
—¿Cuál derrota? —preguntó James.
—Ah, verdad! Ustedes que estaban en la enfermería, creo —dijo Carmichael—. El año pasado, en nuestro ultimo partido, perdimos contra Ravenclaw y éste ganó la copa de quidditch. Los Slytherin se mofaron de nosotros en venganza a la paliza que les dimos en el primer partido. A todos nos valió un rábano sus mofas, pero Prescott parecía muy afectado.
—Estaba muy deprimido y nuestros intentos de animarlo eran vanos —añadió Sarah.
—¡Cuando dejen de cuchichear, préstenme atención! —gritó Prescott a sus jugadores
En media hora, Prescott explicó los esquemas de un plano. Lo malo fue cuando sacó el siguiente... y luego el siguiente... y el siguiente... y así hasta que los mellizos empezaron a adormecerse al igual que los demás jugadores.
—Bueno —dijo Prescott al final, enrollando todos los planos y a la vez, haciendo que sus jugadores se despertaran de sus fantasías sobre la calientita y acogedora cama y el suculento y delicioso desayuno—. ¿Ha quedado claro¿Alguna pregunta? Porque si quieren puedo repetir...
—¡NO! —exclamaron todos a la vez
—¡Vamos, salgan y pongan en práctica las nuevas teorías! —gritó Prescott, cogiendo su escoba y saliendo él primero de los vestuarios.
El equipo montó sus escobas, dando todos los jugadores, una patada al suelo a la vez. Se elevaron en el aire; chocando sus caras con la fría brisa de la mañana. Eso logró despertarlos que la larga exposición de Prescott.
Estuvieron practicando durante dos horas, cuando los estómagos empezaron a retorcerse. Los mellizos y Thomas habían esquivado con facilidad las bludgers, utilizando las estrategias que Prescott había ingeniado que eran buenas en realidad. Una lechuza gris, los esperaba en los vestuarios, trayendo una carta para los mellizos.
Estamos en la casa de Hagrid desayunando. Nos vemos allí.
Sirius, Remus y Peter.
Después de una ducha fría en los vestuarios, los mellizos y Thomas se dirigieron a la casa de Hagrid, con las escobas sobre el hombro.
—Pasen —dijo Hagrid sujetando a Fang que quería saltar sobre ellos—. Aquí estan los demás.
Sirius, Remus y Peter estaban sentados en las enormes sillas de Hagrid, comiendo unos raros pasteles. Por lo menos, eso hacia Sirius.
—Mira James¡Esto esta delicioso! —dijo Sirius mordiendo un gran bocado a su pedazo de pastel.
—¡Gracias, Sirius! —dijo Hagrid de lo mas animado—.Vengan, chicos, siéntense.
James, Jimmy y Thomas se sentaron entre Remus y Peter, quienes solo bebían te.
—Haber... —dijo James mordiendo un pedazo de pastel, junto con Jimmy y Thomas a la vez. Pero el pastel casi le rompió los dientes.
—¿Les gusta? —preguntó Hagrid mirándolos desde la cocina.
—Sí, Hagrid, está delicioso —dijo Jimmy sonriendo con los dientes cerrados—. ¿Cómo puedes comerte esta piedra? —le susurró a Sirius.
—Es lo mismo que le pregunté —dijo Remus tomando otro sorbo de leche.
—¡Vamos¡El hecho que no sepan apreciar la buena comida no quiere decir que yo no! —contestó Sirius comiendo otro gran bocado.
—¿Prefieren leche o té?—preguntó Hagrid trayendo una jarra de leche y una tetera.
—Té, por favor, porque somos alérgicos a los lácteos —dijo Jimmy mientras Hagrid llenaba su taza con té.
—Con razón están enanos —dijo Sirius sirviéndose otro pedazo de pastel
—¿Y que tal el entrenamiento, muchachos? —preguntó Hagrid—. Ya los chicos me han contado su ingreso al equipo.
—Un poquito pesado por culpa de Prescott —dijo Thomas tomando unos panecillos del gran cesto de Hagrid—. Está obsesionado con la idea de ganar este año la copa de Quidditch.
—Pero tiene razón —dijo Jimmy comiendo un panecillo—. Este año, nuestros nombres estarán gravados en la placa de los ganadores de la copa. ¡Ya lo verán!
—Además, esta vez le haremos morder el polvo de la derrota a esas serpientes —dijo James tomando un sorbo de su taza de té—. Jugaremos contra Slytherin y le ganaremos.
—¿Cómo es que estás tan seguro de ganar? —preguntó Remus.
—Simple, porque en el equipo de Gryffindor están tres grandes talentos que el Quidditch haya podido tener en décadas —contestó James con soberbia—. Este guapo muchacho, mi hermano y mi amigo Thomas.
Todos sonrieron.
—Tu autoestima es muy grande —dijo Remus sarcástico. En ese momento tocaron la puerta de Hagrid, quien se apresuró a abrir.
—¡Niñas¡Que gusto de verlas! —exclamó Hagrid alegre pero luego preguntó alarmado— Lily¿por qué traes a Horus entre tus brazos¡Ya, Annie¡No llores¡Horus se pondrá bien!
Automáticamente, al oír el nombre de la pelirroja, James Potter hizo algo que nunca había hecho antes. Se llevó la mano al cabello, despeinándolo un poco más de lo acostumbrado, como si recién bajara de la escoba.
—Evans¡Qué gusto de verte! —dijo despreocupado cuando la pelirroja entro a la casa con una lechuza gris maltratada en sus brazos. Hagrid llevaba a Annie que estaba llorando, algo que hizo preocupar a Jimmy; y a Debbie que sonrió levemente a Thomas, quien se ruborizó por completo y continuo con su desayuno sin mirarla.
—Yo no diría lo mismo, Potter —contestó Lily con el ceño fruncido por unos momentos. Entregó a Horus a Hagrid, quien entró a la cocina junto con Annie y Debbie, y miró a James fijamente.
—¿Qué te pasa, Evans? —preguntó James mirando sus labios que reprimían una sonrisa—. ¡Por favor¡Ahora que estoy en el equipo no quiero que sonrías tontamente delante de mí¡Todavía no soy una celebridad!
La pelirroja no aguantó más y se puso a reír a carcajadas, desconcertando al cazador de Gryffindor.
—¿Puedo preguntar qué es lo gracioso? —preguntó James un poco molesto.
—Tu cabello —decía entre carcajadas—... ¡parece que te hubieras peleado con el peine!
James se ruborizó y fulminó a la pelirroja con la mirada, mientras sus demás amigos se reían silenciosamente.
—Por si no lo sabias, he estado practicando con el equipo.
—¡Ah, bueno¡Perdóname! — se disculpó la pelirroja sin dejar de reír—. ¡Pero aun así tienes la cabeza de plumero!
—¡Riete si quieres! —exclamó indignado, tomando de un sorbo su todo su té—. ¡Muchas gracias, Hagrid! —golpeando la mesa con la taza—. ¡Me voy! —cogió su escoba y la puso sobre el hombro. Pasó por el lado de la pelirroja, pero antes que saliera de la cabaña, le gritó—. ¡Adiós Cabeza de Zanahoria! —y cerró la puerta antes que la pelirroja le apuntara con la varita.
La pelirroja dio un resoplido de furia.
—¿Cabeza de zanahoria¡Pero que se ha creído ese tarado despeinado! —exclamó furiosa, mientras los demás niños se reían—. ¡Cállense! —les gritó con ira, que hizo que todos los niños se callaran.
—Esa pelirroja si que da miedo —le susurró Peter a Sirius, mirando con temor a Lily, quien seguía refunfuñando por lo que le había dicho James.
—¡James estaría muy loco si algún día llega a ser novio de esa energúmena! —le contestó Sirius, mirando a Lily del mismo modo—. ¿Te imaginas la clase de hijos que le saldrían?
El día siguiente, los mellizos decidieron hacer las tareas que habían dejado acumuladas. Y realmente si que eran muchas tareas, asignaciones y trabajos que tenían que hacer. Pergaminos debajo de la cama, libros abiertos con uno encima del otro, olvidados en el baúl. ¡Oh, si¡La tarea olvidada había sido encontrada! James suspiró resignado. ¡Ese si que iba a ser un día muy largo!
—¡Bueno! —les dijo a los demás—. Cogamos lo que nos toca esta semana y empecemos.
A la media hora ya estaban en la biblioteca, investigando todos los libros para redactar las respuestas. Buscando un poco de ello, otro de aquello, añadiéndole más información a su trabajo. Se pasaron todo el día haciendo sus deberes, a excepción de la hora del almuerzo. había sido una mañana y una tarde muy productiva para los niños y hubiera sido más si no fuera por...
—¡Bah¡Estoy aburrido! —dijo Sirius cerrando el libro y poniéndole el punto final a su trabajo sobre Los magia del Mundo Islámico para el profesor Binns mientras miraba por la ventana. El sol se estaba despidiendo del cielo poco a poco—. Leer mucho sobre alfombras voladoras y genios es desesperante. No sé para que ponemos tanta información si con lo que escribimos en las dos primeras líneas nos pondrán un "Extraordinario"
—¡No hay que pecar de vanidad, mi estimado Sirius Black! —dijo James sonriente, mojando con tinta su pluma—, aunque tengas razón. Además, si quieres divertirte, mira a quien tienes detrás.
Sirius volteo y lo único que vio fue a una concentrada Lily Evans escribiendo con rapidez y deteniéndose de vez en cuando para consultar el libro y mojar su pluma con más tinta.
—¿De nuevo vas a meterte con Lily, James? —preguntó Thomas mirando a su amigo con diversión e interrumpiendo su redacción sobre la preparación de la pócima infladora para Slughorn—. ¿No te cansas de molestarla?
—¡Nunca! —sonrió James malignamente haciendo crujir sus manos—. Cabeza de Zanahoria lamentará de haber reído del gran James Potter.
Y fue directamente hacia ella, mientras se despeinaba un poco el cabello, que no tenia la necesidad de estar más despeinado. Todos los muchachos los miraban a excepción de Remus cuya cabeza estaba oculta en un libro, por lo menos eso parecía.
—¡Hola, Evans! —dijo James sonriente delante de ella.
Lily lo miró de reojo e inmediatamente, cogió sus cosas y se levantó de su silla, sin dirigirle la palabra. James la miró confundido pero la siguió.
—¡Ah, esto tengo que verlo de cerca! —dijo Sirius con una sonrisa de oreja a oreja metiendo sus cosas a su mochila y siguiendo a James.
—¡Espera Sirius! —dijeron Peter y Jimmy tirando sus cosas a la mochila, siguiendo a Sirius.
—James va salir mal parado si sigue provocando a Lily ¿no lo crees, Remus? —preguntó Thomas mirando a su amigo—. ¿Remus? Remus¿qué ocurre¿La lectura esta tan entretenida? —bromeó quitándole el libro y descubrió que su amigo estaba con la cabeza en el pergamino sudando frío. —. ¡Remus! —lo sacudió—. Remus despierta!
—¿Eh? —se despertó el muchacho—. ¿Qué pasa?
—¿Estas bien? —inquirió Thomas.
—Sí, claro —contestó Remus acomodando sus cosas—. ¿Por qué me preguntas eso?
—Porque estás sudando y no está haciendo calor.
Remus vio sus manos. Estaban casi mojadas. ¡Oh, no, hoy no...!
—Iré a la enfermería.
—Espera Remus —le retuvo Thomas mirándolo confundido—. Todos los meses presentas esos síntomas y dices que vas a la enfermería. Y a la semana apareces y dices que fuiste a ver a tu madre enferma. ¿No será que el enfermo eres tú, Remus?
Remus miraba atónito a su amigo. Tratando de parecer más calmado, dijo:
—¡Que tonterías dices¡Lo que pasa es que mi madre esta enferma y si tengo que verla por lo menos una vez al mes¡Yo no estoy enfermo!
—No me mientas, Remus.
—Si no me crees, pregúntale a McGonagall. Ella puede corroborarte —Thomas lo miro no convencido—. ¡Por favor, Thomas¿Acaso crees que McGonagall se prestaría para ayudarme a mentirles a ustedes?
Eso era verdad. Minerva McGonagall nunca se prestaría para una mentira entre alumnos.
—Puede ser que tengas razón, pero... —contestó Thomas.
—Estoy bien –dijo Remus acercándose a la puerta—. No te preocupes, Thomas. Estaré bien.
Sin embargo Thomas aún no estaba convencido, pero no dijo nada mientras se amigo desaparecía por la puerta de la biblioteca.
—¡Esto ya es el colmo!
James Potter simplemente sonrió mientras una furiosa pelirroja lo miraba con rabia contenida en una verde mirada. Ya se estaba preguntando cuando iba a estallar después de haberla seguido, como si fuera su sombra, de la biblioteca, del patio, del lago, del campo de quidditch, de la cabaña de Hagrid, del gallinero, del jardín de las calabazas, del vestíbulo, del Gran Comedor, de los Invernaderos 1,2 y 3 hasta allí, el pasillo cuatro del segundo piso. Una larga caminata.
—Puedo tolerar que te creas el núcleo del universo, Potter, pero...
—Corrige algo, Evans —la interrumpió James—: El núcleo de Hogwarts,
—¡Eres desesperante!
—¡Oh, vamos¡Tranquilízate, Cabeza de Zanahoria! —dijo James cruzando los brazos.
—¡Deja de llamarme así! —chilló la niña—. ¡Ya es exasperante que me sigas por todo el castillo!
—¡Oh, pobrecita Cabeza de Zanahoria¡No quieran que le sigan a todos lados¡James, malo¡Muy malo!
—¡Eres peor que Peeves! —le espetó furiosa mientras James se reía—. ¿Por qué lo haces¿Por qué te gusta molestarme?
Esa pregunta lo tomó por sorpresa. ¿Por qué molestaba a esa pelirroja¿Tenia algo que ver la agradable sensación que le producía al oír su voz ya sea airada o feliz¿El motivo por el cual la molestaba tanto era porque le gustaba que la pelirroja le prestara atención¡No¡Por supuesto que no!
—¡Oh, vamos, Evans¡No seas ridícula! —contestó el muchacho—. ¡Ni que te molestara siempre!
—Te recuerdo que esta es la quinientos cincuenta y una vez —le espetó la pelirroja. James sonrió débilmente.
—Bueno, quizás un poquito.
—¡Escúchame bien, James Potter! — amedrentó la pelirroja—. ¡Estoy harta de ser el centro de tus burlas¡De que me persigas todo el tiempo para decirme estupideces y media¡De que le eches maleficios los amigos con quienes hablo, que para tu información son más tratables que tú¡Así que, mantente alejado de mí por lo menos unos cien metros si no quieres que yo te eche una maldición a ti!
—¿Y qué podrías hacerme tú a mí? —preguntó James sonriendo zalameramente.
—¡Esto!—exclamó la pelirroja apuntando a James con su varita.
Sirius, Jimmy y Peter, que recién estaban llegando, vieron a un James Potter salir disparado hacia el final del pasillo, delante sus narices. Mientras que la furiosa pelirroja se alejaba de aquel lugar guardando su varita.
Los muchachos corrieron hacia donde estaba su amigo, tirado y muy adolorido. Pero al llegar a él...
—¡Eso me dolió! —se quejó levantándose mientras se sacudía el uniforme—. ¡Vi suponer que Evans haría eso en cualquier momento! —se dirigió a sus amigos que no decían nada—. ¿Y ustedes¿Qué les pasa?
Los niños no pudieron aguantar más y soltaron una ruidosa carcajada que hacia eco por todo el pasillo.
James estaba perplejo.
—¿Qué diablos les pasa!
—Es que... —decía Sirius entre risas—... Mira como te dejó la pelirroja...
—¿Qué¿Qué me hizo? —preguntó James volviéndose hacia un espejo que estaba por allí—. ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!
Su cabello, el característico pelo negro azabache desordenado de la familia Potter, estaba de teñido de verde. Y no digamos de un verde normal, sino ¡un verde fosforescente! que hacia resaltar la blancura de la tez del muchacho, algo que no le importaba al niño en esos momentos.
—¡Si mamá te viera le daría un infarto! —comentó Jimmy desternillándose de risa.
—¡Evans, yo te mato! —susurró James cubriéndose la cabeza con la capucha de su uniforme.
—Lo mejor será que vayas a la enfermería, James —dijo Peter, tratando de no reírse.
—Y después a matar a una pelirroja —dijo James mientras corría hacia la enfermería.
—¡Muchachos! —dijo Thomas corriendo hacia Sirius, Jimmy y Peter—. ¡Los he estado buscando por todas partes¿En donde...? —no continuo pues lo niños todavía seguían riéndose—. ¿Puedo saber el chiste para reírme también? —preguntó sonriendo extrañado.
Jimmy se enjugó las lágrimas que le hacían salido, producto de la broma de la pelirroja, y le pasó un brazo por los hombros de Thomas.
—Cuando lo sepas, te mataras de la risa. Vamos a la Sala Común, mientras te cuento que...
Y se alejaron de ese lugar entre risas y comentarios.
Cuando llego a la enfermería, después de haber evadido a unas chicas de Ravenclaw y a Snape que estaba muy concentrado en la lectura de un grueso libro, Madame Pomfrey le dio un ataque de risa que molestó mucho a James. Aunque no podía culparla: El cabello verde fosforescente se veía ridículo. Talvez le hubiera caído muy bien al grasiento de Snape pero no a él. Madame Pomfrey le cambió el color al agitar su varita y le dijo que dejara de molestar a la chica que le había dejado el cabello así.
—¿Cómo sabe que era una chica? —preguntó el muchacho.
—Porque solo una niña muy molesta dejaría de un color verde fosforescente el cabello de un niño. Es un hechizo común entre ese tipo de chicas.
James salio de la enfermería maldiciendo a Lily. Ahora sí, que la pelirroja lo iba a pagar caro. Nadie la cambiaba de color de cabello a James Potter y vivía para contarlo.
Estaba volteando por el pasillo. Cuando oyó la voz de Madame Pomfrey de la puerta:
—¿Cómo qué no habías controlado la fecha¿Te das cuenta de ese descuido, muchacho?
James se volvió mientras oía una voz conocida que hablaba entrecortadamente.
—¡Lo sé¡Pero es que las tareas... y mis amigos...!
Era Remus. Asomó la cabeza y vio como su amigo estaba siendo sostenido por Madame Pomfrey y tenía un aspecto cansado, como si estuviera a punto de desfallecer.
—¡Vamos, muchacho¡Resiste¿Ya le dijiste a la profesora McGonagall que estas aquí?
—Si... —murmuró el muchacho jadeando.
—Muy bien. —dijo Madame Pomfrey sosteniéndolo por los brazos—. ¿Puedes caminar? —el muchacho asintió—. Muy bien, vamos. La noche no tarda en llegar.
Los dos salieron corriendo. James hurgó su bolsillo y sacó de prisa la capa invisible. Se cubrió con ella y los siguió. De vez en cuando se detuvo cuando la enfermera miraba a ambos lados del camino cuando se encontraban una esquina del pasillo. Cuando llegaron a las afueras del castillo, el sol estaba metiéndose y la luna , James se preguntó como había hecho la Señora Pomfrey para llegar hasta allí sin ser vista. Remus palidecía rápidamente y su aspecto era cada vez peor.
—¡Resiste muchacho! —decía Madame Pomfrey—. ¡Resiste¡Ya llegamos!
Los dos se encaminaron hacia el Bosque Prohibido. James no se percató, por estar viendo como Madame Pomfrey llevaba a Remus, que un Jimmy Potter se acercaba a él con la misma velocidad de una bala de cañón que había sido disparada.
¡PATAPUM!
El choque entre los mellizos fue tan estrepitoso que la capa salio volando, dejando al descubierto al mellizo con gafas. Es de más decir que a ambos les dolió hasta el alma e el impacto.
—¡Demonios! —se quejó James muy adolorido, debajo de su mellizo.
—¡Jimmy! —se oían voces desde lejos. Al acomodar bien sus gafas, James vio a sus amigos correr hacia ellos—. ¿Estas bien?.. ¿James¿Qué haces aquí?
—¡Estoy bien! —dijo Jimmy levantándose pero limpiándose la sangre que salía del labio inferior partido con la manga de su túnica—. ¡Snape¡Me las vas a pagar! —gritó furioso el mellizo.
—¿Qué ocurre? —preguntó James mientras Snape se acercaba a ellos con una sonrisa odiosa ante el espectáculo.
—Pues, Jimmy se burló acerca del cabello de Snape mientras lo vimos pasar —explicó Thomas— y Snape se desquitó diciéndole que al menos él no babeaba por una sangre sucia como McCainer. Jim saltó hacia él hecho una furia.
—¡Imbécil! —saltó Jimmy sacando su varita—. ¿Por qué no le haces un favor a todos y te matas, Snape?
—No voy a darte ese gusto, Potter¡Y que suerte que tu hermano recibiera tu caída¡Así he golpeado a dos pájaros de un tiro! —James sacó su varita—. ¿Y que haces tú aquí, Potter¡La sangre sucia de Evans no esta por aquí¡Al parecer a tu gran cabezota no le entra la idea que esa sangre sucia no quiere andar contigo¡Y yo que creía que tu familia era digna!
—¡Estúpido! ¡Everti Static! —gritó James blandiendo su varita.
—¡Protego! —susurró y el hechizo rebotó—. Eso es todo lo que sabes hacer, Potter. —soltó una risa despreciable— ¡Das lastima! Me toca... ¡Incen...!
—Incárcero
Unas gruesas cuerdas volaron en medio del aire, envolviéndose tensamente alrededor del torso de Snape y atrapando sus brazos; perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo. Jimmy había aprovechado el descuido de Snape y ahora era el que sonreía triunfante parándose delante de él.
—Nadie ataca a mi hermano sin pagarlo —susurró el mellizo sonriendo malignamente.
—Espera y veras...
—Sí, claro —contestó el mellizo.
Blandió su varita y hubo un flash de luz. Snape había lanzado un grito, seguido por una cantidad de palabrotas, mientras estaba balanceándose de cabeza como si un gancho invisible lo tuviera agarrado del tobillo.
—¿Dónde demonios aprendiste a hacer eso! —gritó Snape con furia y asombro.
—Snape, Snape, Snape —dijo Jimmy con una sonrisa de oreja a oreja—. Si fuiste tú mismo. ¿Creíste que no estaba viendo cuando cogiste a Aubrey de los tobillos solo porque te dijo la verdad al decir que tenia el cabello grasiento?
—¡Maldito copion!
—¿Y qué vas a hacer, eh? —preguntó James con sorna poniéndose de lado de su hermano—. ¿Acusarnos con McGonagall¿Acaso vas a llorar como niña ante ella, Quejicus?
Todos sus amigos se rieron mientras Snape empezaba a amedrentar a los mellizos con palabras y gestos groseros.
—¡Uy, que no te escuche tu madre hablar así, Quejicus! —dijo James con sorna.
—Muchachos¿qué hacemos con él? —preguntó Jimmy moviendo la varita arriba y abajo haciendo que Snape hiciera lo mismo.
—Yo creo que Quejicus le encantaría darle de comer a las lechuzas ¿no crees, Thomas?—opinó Sirius sonriendo malignamente.
—¡Creo que sí, Sirius! —contestó Thomas mirando a Snape colgado.
—¡Excelente idea, Sirius! —exclamó James sonriendo—. Pero antes de proceder con el despegue: Nunca vuelvas a llamar sangre sucia a Evans, ni a McCainer ni a nadie ¿te quedó claro?
—¡Maldito hijo de ...!
—¡Adiós, Quejicus! — sonrió Jimmy—. ¡Depulso!
Y Snape fue arrojado hacia la torre de las lechuzas con la misma velocidad que fue arrojado Jimmy. En el suelo, todos los muchachos se chocaban la mano con una fuerte risa. Peter era el único que seguía mirando hacia donde había ido a parar Snape.
—¡Eso debe doler! —dijo Peter cuando vio a Snape chocar estrepitosamente con la ventana.
—¡Seguramente cayó de cara en el excremento de las lechuzas! —comentó Thomas riéndose.
—Yo creía que le tenias consideración a Quejicus, Thomas —comentó Jimmy—. Como antes parabas con él y con Piers Carey...
—Deje de tenerle consideración cuando me dijo que quería aplicarle la maldición cruciatus a todos los sangre sucia.
—Y a todo esto —dijo Sirius mirando a James—.¿Se puede saber como llegaste aquí y por qué tenias puesto la capa invisible?
—¿Cómo supiste que tenia la capa invisible? —preguntó James confundido.
—Porque está allí, botada —contestó Sirius con voz elemental.
—Pues porque vi a ... —empezó a decir James pero en ese momento notó que alguien se aproximaba—. Rápido, todos cúbranse bajo la capa!
Cogieron la capa y se cubrieron los cinco en ella. Madame Pomfrey se acercaba a ellos muy fatigada y con algunos mechones desprendidos de su moño. Tenia el ojo morado y pasó delante de ellos quejándose silenciosamente. Cuando ella se fue, James se quitó la capa.
—¿En donde está Remus? —preguntó James perplejo.
—¿Por qué preguntas eso? —le preguntó Sirius—. ¿Acaso Madame Pomfrey estaba con Remus?
—Sí, pero mejor se los cuento en el camino. ¡Vamos! —dijo James guardando la capa en su bolsillo y corriendo hacia el Bosque Prohibido.
Sirius, Thomas y Jimmy corrieron para seguirlo pero Peter les grito:
—¡No vayan¡Es el Bosque Prohibido!
—¿Y eso qué? —preguntó Sirius.
—Pues... pues que allí... hay... hay... —titubeó Peter.
—¡Déjate de estupideces, Peter y vamos! —dijo Jimmy cogiéndole de los brazos junto con Thomas y llevándoselo hacia el Bosque.
Pero la noche los sorprendió cuando James les terminó de contar acerca del estado de Remus y como había seguido a Madame Pomfrey cuando se llevaba a Remus hacia el Bosque Prohibido. La luna llena estaba oculta entre las nubes, quienes impedían que el iluminado astro emitiera su tenue brillo a la tierra. Haciendo que todo estuviera oscuro.
—Vi como Madame Pomfrey lo llevaba aquí —dijo James.
—¡Maldición¡Todo está muy oscuro! —susurró Sirius.
Entonces, algo surgido de no se sabía dónde golpeó a James tan fuerte en la cara que volvió a derribarlo y haciendo que sus gafas se desprendieran de su rostro.
—¡James!
—¡Lumos! —susurró Thomas.
La luz de la varita iluminó un grueso árbol. Un árbol muy grande y de ramas que se movían ferozmente...
—Ese árbol... —musitó Sirius.
—¡Oh, no!—exclamó Jimmy asustado.
James apenas los oía. Estaba más ocupado gateando y tanteando con la mano en el suelo, buscando sus lentes. Al encontrarlas, pudo ver que era lo que le había atacado.
Era el sauce boxeador, cuyas ramas crujían como azotadas por un fortísimo viento y oscilaban de atrás adelante para impedir que se aproximaran. Hasta allí era donde habían perseguido a Remus
—¡Tenemos que pedir ayuda¡Tenemos que pedir ayuda! —chillaba Peter.
—¡Cuidado!— gritó Thomas.
Una rama los empujó hacia atrás a los cuatro botándolos más atrás. James se incorporó y empezó a andar hacia el árbol.
—¡Viejo¡Tenemos que irnos! —gritó Sirius. Estaba sangrando. El sauce le había hecho un corte en el hombro.
—¡No¡Remus está mal¡Tenemos que ayudarlo!
—¡No conseguiremos pasar!—gritó Thomas siguiéndolo junto con los demás.
Otra rama les lanzó otro latigazo, con las ramitas enroscadas como puños. Pero esta vez, Thomas, Peter y Sirius se agacharon, pero James y Jimmy fueron golpeados, botándolos más atrás. James se incorporó rápidamente y empezó a esquivar los atacas del sauce.
—¡James! —gritó su mellizo— ¡Cuidado!
James se volteó. Una rama le iba a propinar un terrible trallazo si Sirius no se hubiera lanzado sobre él tumbándolo al suelo.
Una rama se dirigió a golpear a Jimmy, pero éste la esquivó saltando encima. Pero una segunda rama lo tomó por sorpresa y se lo llevó. El niño se aferró fuertemente a la rama.
—¡Dumbledore tenia razón¡No podremos pasar! —exclamó Thomas esquivando un golpe.
—Si Remus ha podido entrar, nosotros también —jadeó James, corriendo y zigzagueando, tratando de encontrar un camino a través de las ramas que daban trallazos al aire, pero era imposible acercarse un centímetro más sin ser golpeados por el árbol. Mientras tanto, Jimmy gritaba aferrado a la rama, que lo agitaba fuertemente con el afán de que se soltara.
—¡Socorro, socorro! —gritó Peter—. ¡Por favor...!
Pero en ese momento, la rama en la cual se aferraba Jimmy se acercó a James. El mellizo que estaba aferrado, estiró su mano y cogió el brazo de su hermano, llevándolo.
—¿Qué haces? —gritó James.
—¡Cállate y mira! —le contestó Jimmy arrojándolo a un hueco del árbol, en el cual llegó a pasar cayendo al piso.
Adolorido y confuso empezó a levantarse, pero volvió a yacer en el suelo, al caer, Thomas, Sirius, Peter y por ultimo Jimmy, encima de él.
—¡Auch! —musitó James.
—Lo siento —musitaron los demás.
Se levantaron pero sus cabezas chocaron con el techo.
—¡Este lugar es muy pequeño! —dijo Sirius parándose doblado por la cintura.
—Por lo menos logramos entrar —contestó Jimmy sacudiéndose los polvo del uniforme—. ¿En donde estaremos?
—No lo sé —dijo James empezando a mirar a su alrededor. Todo estaba muy oscuro —. Lo único que nos queda por hacer es seguir el pasadizo. ¡Lumus! —susurró y con la luz de la varita hizo notar que el pasadizo no se acababa. Se parecía al que estaba entrando por la joroba de la bruja tuerta. Era tan húmedo y sucio como aquel y muy largo.
—¿A donde nos llevara este túnel? —preguntó Thomas.
—Eso tendremos que averiguarlo —contestó James empezando a caminar agachado, seguido por sus amigos.
Conforme avanzaban, el túnel empezaba a elevarse, y luego a serpentear. Se veía una tenue luz que penetraba por una pequeña abertura. Luz que no los tranquilizaba. Avanzaron con cautela hasta la abertura, sosteniendo la varita fuertemente en su mano derecha, por si cualquier cosa se les presentaba por delante. Era habitación muy desordenada y llena de polvo. El papel se despegaba de las paredes. El suelo estaba lleno de manchas. Todos los muebles estaban rotos, como si alguien los hubiera destrozado. Las ventanas estaban todas cegadas con maderas.
Los chicos salieron por la abertura mirando a su alrededor boquiabiertos. La habitación estaba desierta.
—¡Increíble! —exclamó Jimmy en un susurró mirando los muebles rotos.
—¿En donde crees que estamos? —preguntó Sirius a James.
—Nox —pronunció James y la luz de la varita desapareció—. En cualquier otro lugar menos Hogwarts —contestó su amigo asombrado mientras tocaba las manchas del suelo—.Y en un lugar muy macabro —añadió.
—¿Po-por qué lo-lo di-dices, Ja-James? —tartamudeó Peter, con el rostro muy pálido y sosteniéndose fuertemente de Thomas.
—Porque estas manchas son de sangre —contestó James oliendo su dedo.
Todos lo miraron impactados.
—No bromees así —le dijo Sirius muy turbado.
James miró a su alrededor. Posó la mirada en una silla de madera que estaba cerca de ellos. Le habían arrancado varios trozos y una pata.
—Eso no es obra de fantasmas—observó Thomas asustado.
En ese momento oyeron un crujido en lo alto. Algo se había movido en la parte de arriba. Todos miraron al techo.
—Remus debe estar aquí —dijo James mirando el techo—¡Vamos!
—¡Estás loco! —saltó Sirius—. ¡Estamos lejos de Hogwarts y si algo monstruoso se aparece delante de nosotros no podemos gritar porque nadie acudirá ayudarnos¡Debemos irnos de aquí!
—¿Acaso el gran Sirius Black tiene miedo? —se burló James.
Metió el dedo en la llaga. Sirius cambió automáticamente su expresión de miedo por una de arrogancia.
—¿Miedo¿Miedo, yo¡Por favor!
—Pues eso parece.
—¡Yo no tengo miedo! —sentenció Sirius sonrojado—. ¡Y vamos de una buena vez a buscar a Remus! —espetó entrando en el vestíbulo.
Lo siguieron y subieron por la escalera, que se estaba desmoronando. Todo estaba cubierto por una gruesa capa de polvo, salvo el suelo, donde algo se había arrastrado escaleras arriba y había dejado una estela ancha y brillante.
Cuando llegaron hasta el oscuro descansillo, se oyó un aullido agudo que les puso la piel de gallina.
—Chicos¿han oído eso? –preguntó Thomas asustado.
James iba a contestar cuando oyeron otro aullido...
—¡Yo cre-e-o que... que... me-me-mejor nos va-vamos! —musitó Peter temblando.
—Por primera vez tienes la razón, Peter —susurró Sirius.
—No, tenemos que encontrar a Remus —espetó James con terquedad.
—Pero James...
—¡Dame un motivo para irme sin Remus, Sirius! — le gritó James a su amigo en la cara—. ¡Dámelo!
—¡Porque hay algo que nos está mirando que no es precisamente Remus y que nos quiere como cena, detrás de ti! — dijo Sirius muy asustado, señalando detrás de James.
Un rostro feroz y peludo los miraba desde la oscuridad. Y al juzgar por su aspecto no indicaba que estuviera contento con su visita.
—Buen motivo —susurró Jimmy totalmente lívido, mirando al animal detrás de Thomas.
James se volvió a los demás:
—¿Y QUÉ ESPERAN¡CORRAN!
De inmediato, todos empezaron a correr hacia abajo tan rápido como se los permitían sus piernas. Salieron del vestíbulo y se iban a meter por la abertura si un enorme animal peludo no hubiera saltado hacia ellos, obstruyéndoles el paso.
Era un hombre lobo, no había ninguna duda de ello. Sus dientes largos y colmilludos, el hocico largo, la piel cubierta de pelo... No había duda que era un licántropo furioso el que estaba delante de ellos, pero la pregunta que brillaba en esos momentos en la cabeza de James Potter, en medio de el miedo y la excitación, era¿En donde estaba, Remus Lupín?
Notas de Autora:
¡Hasta que al fin¡Ya era hora! Por fin pude acabar el capitulo 12. Discúlpenme por no haber publicado durante este tiempo, pero las ocupaciones de una no la dejan hacer inspirarse en la computadora. Y me temo que esas ocupaciones van a ser extensas durante este año, pero trataré de hacerme un tiempito para esto.
He cambiado el titulo del Cáp. 12 porque no iba de acuerdo con la trama. Además, creo que J.K Rowling me ha fregado un poco el fic con lo que dice en "Harry Potter y el misterio del príncipe". Mi amiga Rocio me prestó el libro oficial (de la editorial Salamandra) y supe que Tom (Voldemort) llamaba mortífagos a sus "amigos" desde antes de salir del colegio. Lo cual esa noticia de los Caballeros de Walpurgis tendré que modificarlo o arreglarlo en el próximo capitulo. Lo de los Caballeros de Walpurgis fue algo que J.K. Rowling pensaba ponerle a los mortífagos cuando estaba escribiendo el cuarto libro pero que quedó en borrador y nunca se publicó. Yo tome ese nombre y a diferencia de J.K lo puse como diciendo que primero se llamaron así, pero después cambiaron el nombre a mortífagos, pero al parecer J.K le gusta fregar fictions. Pero bueno, eso tiene arreglo. Lo que no tiene arreglo y eso es uno de las pocas cosas en las que he inventado sin adecuarme a lo que dice J.K es: esa teoría de que Voldemort nunca amó a nadie. Porque tenemos a Sylvia Smith... aunque, si lo vemos desde la perspectiva de Tom, talvez Dumbledore tenia razón al decir que Tom no amaba a nadie, ya que Sylvia era un capricho para Tom. Una obsesión que nunca fue amor. ¡En fin!
Bueno, para los próximos capítulos, les pido paciencia¿sí? Este miércoles 12 de abril empiezo clases y van a ser muy pocas las veces que me dedique a publicar. Pero procuraré que sea por lo menos una vez al mes.
Bueno, me despido. ¡Bueno, ya saben que hacer: Para críticas, insultos, opiniones, amenazas de muerte o declaraciones de amor (aunque en ese aspecto estoy comprometida, jaja...), mándeme un review.
Extra: Entrevista a Remus Lupín.
AdvertenciaUno de los lectores me pidió que entrevistara al personaje principal de estos últimos capítulos. Una de sus fans. Todo lo que esa fan le pregunte es netamente de ella, yo no he inventado nada ni he metido nada. Soy neutral en esa entrevista, exceptuando el hecho de evitar que sus comentarios personajes afecten la sensibilidad de este personaje de 12 AÑOS -edad que tiene temporalmente en el fiction
Sabado, 08 de abril de 2006 (un día antes de las elecciones presidenciales)
Cuarto de la autora (Hora: 11: 42 de la noche)
Autora (suspirando) Ah, que vida la nuestra... Hoy hemos ido a votar y los resultados hasta ahora son nefastos. No tengo predilección por ningunos de los candidatos de mi país pero han salido para segunda vuelta dos que no me gustan nada: Ollanta Humala y Alan García. ¡La pucha¡Ahora solo me queda juntar mi plata para irme del país porque si uno de los dos gana, el Perú se friega. (Tocan la puerta) ¡Ya voy¡Espero que Ollanta no me haya oído hablar lo ultimo y ahora ha venido a fusilarme! (abre la puerta)
ToWaChAn (Entra al cuarto sonriendo y se sienta en la cama)Hola¡Hasta que al fin publicaste¡Vine a entrevistar a mi Remus!
Autora (sonriendo)¡Ah, si, claro¡Espera aquí¡Ahora lo llamo! (sale y al rato entra de nuevo sola y un poco ruborizada) Remus está cambiándose, dice que viene dentro de un ratito.
ToWaChAn (emocionada y queriendo abrir la puerta con una sonrisa maliciosa en los labios)¡A ver!
Autora (reteniéndola)¡No¡Mejor esperado¡Ya viene!
Al rato...
ToWaChAn (aburrida y mirando a cada rato el reloj de mesa que esta en el escritorio de la autora): ¡Vaya¿Cuando llegara el licántropo de mi vida?
Autora (pensando)¡Vaya, esta si que alucina con el pobre lobito¡Niña, que esta en segundo año! (le dice en voz alta) ¡Tranquila¡Sólo se está demorando diez minutos!
ToWaChAn (chillando)¡Pero es mucho tiempo!
Autora: ¡Tranquila mujer¡No te desesperes! En cualquier momento tocara esa puerta (en ese momento, tocan la puerta, la autora se levanta de la silla, sonriendo)No te dije (La autora abre la puerta y entra Remus Lupín. Pálido y con algunas heridas en el rostro, pero sonriendo amistosamente) ¡Pasa, Remus¡Aquí alguien quiere entrevistarte!
ToWaChAn (da un salto de felicidad)¡Remus! (y trata de irse encima de Remus)
Autora (sujetando a ToWaChAn mientras Remus la mira confundido)¡Tranquila¡Considera que el muchacho está débil¡Recuerda que acaba de transformarse de nuevo a humano, ya que aquí no hay luna llena!
ToWaChAn (serenándose)Es verdad. Bueno, comencemos... (Tose ligeramente mientras Remus se sienta en la cama de la autora).1era pregunta¿Remus por que te encierras tanto en ti mismo respecto a tu licantropía? Yo creo que Sirius, sobretodo él y tú hacen tan linda pareja, (Remus la mira perplejo, levantando la ceja mientras la Autora se tapa la cara con la mano derecha mientras susurra: "¡Dios mío!") Estoy segura que los demás te comprenderían...además no te hace ver un poco de que si es que ellos siguieron del lado de Thomas a pesar de que se enteraron de lo de su padre siguieron a su lado, creo que lo tuyo es algo similar y no deberías ocultarlo.
Remus (mirando el suelo sin ver nada) Lo de Thomas era muy diferente... El no era un monstruo como yo (ToWaChAn lo mira con pena)No creo que los muchachos me comprendan. Nadie quiere exponer su vida siendo amigo de un licántropo...
ToWaChAn: Bueno, 2da pregunta: de todos tus amigos merodeadores¿a cuál estimas mas¡Ya se que a Sirius pero quiero que el me lo diga!
Remus (ignorando el ultimo comentario y meditando la pregunta) Mmmm... Un pregunta difícil... Por cierto... ¿Qué es eso de merodeador? (mira confundido a la autora)
Autora (sonríe débilmente)Nada... nada... Invenciones de tus fans... ya sabes como son...
Remus: ¡Ah, bueno! A todos... James, Jimmy, Thomas, Sirius (ToWaChAn sonríe maliciosamente) y hasta Peter.
ToWaChAn (asombrada) ¿Te agrada Peter!
Remus (asustado)Este... si... No veo motivo para que me desagrade...
Autora y ToWaChAn (suspirando)Si supieras...
Remus: También me agradan Ann McCainer, Deborah, Agnes, Samantha y Lily (se sonroja y ToWaChAn refunfuña)
ToWaChAn: 3era pregunta¿por qué te encierras tanto en ti mismo y no buscas a alguien que te quiera?... ¡Como Sirius que te quiere te alaba te necesita¡Sirius necesita que estés a su lado Remus no lo dejes pasar!
Remus (Escandalizado) ¿Cómo es la cosa!
Autora: Nada, nada. (Lo calma y le susurra a ToWaChAn) ¡Es un niño¡Por favor, mídete!
ToWaChAn: ¡Esta bien¡Esta bien! Quiero decir, sigue el ejemplo de Thomas que tiene a Deborah y a James que tiene a Lily -o bueno la tendrá-, o como a Jimmy que tiene a Ann. ¿Por qué no sigues su ejemplo y sales conmigo? (Remus la mira con una ceja levantada) También soy licántropa y nos comprenderíamos a la perfección.
Remus: ¿Eres licántropa? Debe ser horrible ¿no? Poder aislarte cada mes... Y eso de que Jimmy tiene a Ann¿has leído bien? Annie está molesta con Jimmy, yo no creo que se lleven bien, aunque... puede ser ¿no¡Lo de Thomas con Debbie, se nota que Thomas está coladito por ella! Aunque, no creo de James y Lily... ¡Lily lo detesta! O por lo menos eso manifiesta...
Autora: Y no se inmuta al afirmarlo.
Remus: Eso de encerrarme a mi mismo, yo no me encierro... Bueno, tal vez un poquito... (ToWaChAn lo mira dubitativa) Y eso de buscar a alguien...(se sonroja)
ToWaChAn: Y salir conmigo.
Remus (se ruboriza más)Eres muy amable pero... No, por el momento no... ¿No crees que sea un poco prematuro hablar de eso¡A mí no me gusta nadie! (en ese momento la imagen de Lily pasador su mente y ladea su cabeza con el fin de espantarla)
ToWaChAn: 4ta pregunta: Oye¿verdad que es lo que te pasa con Lily, ah¿Te gusta?
Remus: ¿Li-lily? (se sonroja más)... ¡No, claro que no¡No me gusta... Lily¡Ella es sólo una amiga! Aunque admito que es muy bonita (se sonroja mas)... ¡pero eso no quiere decir que me guste!... ¿verdad? (mira a la autora)
Autora: ¿Ah? ... ¡Si, si, claro!
Remus: ¡Además, James parece mas interesado en ella que yo! (se molesta sin saber porque)
ToWaChAn: 5ta pregunta¿Por qué te gusta tanto el chocolate¿Desde cuando es que te gusta¿qué sientes cuando lo comes?
Remus (sonriendo) ¿Chocolate?... En realidad no es que me guste tanto como para idolatrarlo, pero si es muy rico y te devuelve la calma. Mi madre me lo daba después de mis transformaciones cuando estaba deprimido. Ayuda a subir el ánimo.
ToWaChAn: ¿te gustaría que te preparara uno?
Remus (sonriendo apenado)Si quieres...
ToWaChAn (sonriente y dando saltitos)¡Entonces es una promesa! (serenándose) 6ta pregunta¿cual es tu método de estudio¡He sabido que tienes unas notas magnificas! (le susurra a la autora) ¡debe ser para que ser profe en el futuro!
Remus (se apena y sonríe). Este... si... tengo algunas notas altas.
Autora: Más de diez extraordinarios en cada curso.
Remus: Mi método de estudio es solamente estudiar... Leer libros y nada más. Conforme más sigas leyendo, más legas a saber... Claro que este año me estoy descuidando un poco por estar con los muchachos... Ah, y porque Sirius (ToWaChAnlo mira maliciosamente y Remus piensa: "¿Por qué me mira así cada vez que menciono a Sirius?") se la pasa diciéndome los comentarios que dirá en el partido. Especialmente ahora que James, Jimmy y Thomas están en el equipo. La profesora McGonagall me dicho que comente los partidos con Sirius para ver si puedo controlarlo al momento de sus comentarios personales.
ToWaChAn: y por ultimo¿te gusta Sirius?...
Remus (Totalmente escandalizado) ¿QUÉ¡¿Sirius¡Por favor¡Que asco¿De donde has sacado la descabellada idea de que a mi me gusta Sirius Black¿Acaso me ves con cara de homosexual para decirme eso?
ToWaChAn: ¡En serio no te gusta Siri...? (La autora le tapa la boca antes de que termine de hacer la pregunta)
Autora: ¡Suficiente por hoy! (le susurra aToWaChAn) ¿Acaso quieres que este personaje presente su carta de renuncia por una acusación de esta índole¡No puedes dudar de su condición sexual, mujer¡Es un niño! (a Remus) ¡Muchas gracias, Remus! Vuelve cuando quieras y olvida lo último. (Remus sonríe a la autora y ToWaChAn que se despide con la mano sin ser soltada por la primera y se sale del cuarto cerrando la puerta)¡Cuando quieras preguntar sobre las cuestiones sexuales de mis personajes pregúntame primero, mujer! (le dice soltándola)
ToWaChAn: ¡Es que esos dos hacen bonita pareja! (dice con voz soñadora)
Autora (ladea la cabeza resignada)¿A dónde vamos a parar?
Reviews:
Mikodani: Hola, discúlpame por actualizar. He estado muy ocupada todo este tiempo. Contestando a tu review puedo decirte que Jimmy siempre tendrá mala suerte con Annie. Ya veremos que le pasa a través de los capítulos. Para el próximo capitulo habrá un momento en que tratare a la familia Black. Sigue leyendo y mandándome mas reviews.
Andy Yogima: Gracias por escribirme y disculpa. Ya leí tu fic y casi me hace llorar, snif, snif! Especialmente la parte en la cual citas el último párrafo del primer capitulo de la Piedra Filosofal después de haber descrito la muerte de James y Lily.
Leyendo tu review, Lily sabe que Remus tiene un secreto que lo hace sentir mal, pero lo apoya como apoyó a Thomas. Ella no sabe que es un licántropo y que Thomas es el heredero de Slytherin. Sino, como dice Remus en la película del prisionero de Azkaban, ella poseía una cualidad de ver la belleza interior de las personas cuando estas no se daban cuenta si la poseían o no. Hablar de Snape quizás será mas adelante. En este capitulo, el futuro profesor de Pociones ya tenido una pelea con los mellizos en la cual si Harry supiera legeremancia lo hubiera visto en los recuerdos de su "amado" profesor. Tom todavía no va aparecer pero si va a ser nombrado. Pero tienes razón al decir cuando reaparezca va a traer más de un cambio, algo que va a afectar a los muchachos.
La Navidad con los Black se va a saber en el próximo capitulo. Y si, Sylvia y Lily tiene una relación en común, ya que la primera le ha hecho algo a la pelirroja pero por el momento no te voy a decir que. Jimmy nunca podría alejarse de Sirius y James por la simple razón de que es un niño todavía y siempre los pondrá por delante a sus amigos antes que una chica. El no piensa que su hermano y su amigo sean una mala influencia para él, ya que él tampoco es una mansa paloma. Y la pregunta acerca de que le espera a Jimmy Potter solo yo sé. Pero si te digo que tienes razón, su futuro muy amargo...
Sigue escribiéndome¿vale?
ToWaChAn:¡Vecina¡Hasta que al fin me mandaste un review¡Que loca para entrevistar a Remus, ah! Bueno espero que me sigas mandando tus opiniones y creo que para la próxima entrevista me vas a pedir que sea Sirius. Por si acaso le voy avisando, jajajajaja!. Espero que te guste la entrevista y ya veremos quien será la siguiente victima de ToWaChAn. (Pero no te metas con mi Jimmy y mi James¡Ellos son míos!)
RaiPotter: Gracias por mandarme tu review y espero que me sigas escribiendo.
Avances del próximo capitulo 13: Investigando a un amigo.
—Estoy embarazada ...
—¿Es cierto? —dijo el señor Black con una voz mortal, avanzando uno o dos pasos hacia la chica, quien estaba aterrorizada—. Mi hija, descendiente de la familia Black, la más notable familia de sangre pura que ha existido¿EMBARAZADA DE UN ASQUEROSO SANGRE SUCIA?
La joven era incapaz de hablar, presionándose contra la pared.
—¡TÚ, DESAGRADABLE Y ASQUEROSA RAMERA¡SUCIA TRAIDORA DE LA SANGRE! —rugió su padre, perdiendo el control volteando la cara de su hija de un solo golpe.
Nota: El contenido de este avance puede variar o aumentar a medida que se me vengan las ideas. ¡Para no prometer en vano!
Advertencia: Los personajes que aparecen en los libros de Harry Potter son propiedad exclusiva de la señora J.K. Rowling. Los demás personas son invención mía. A las nuevas autoras, les pido que no toquen los apellidos de mis personajes. Háganlo por cuestión de ética profesional.
