ERASE UNA VEZ… UNA MÁGICA HISTORIA.
13
Gryffindor contra Slytherin
El licántropo los miró uno a uno mientras los niños estaban quietos delante de él. Peter estaba a punto de sollozar, Thomas no podía moverse, Jimmy aferraba la espalda de James mientras que Sirius empezaba a murmurar el padrenuestro y el credo con desesperación.
Sin embargo, James miraba al licántropo a los ojos y la pregunta que seguía en su cabeza no se alejaba a pesar de estar a punto de morir. ¿En donde estaba, Remus Lupín¿Por qué se había metido a un lugar donde estaba un licántropo¿Por qué...?
Detuvo sus pensamientos al ver el color de los ojos del licántropo. El color de los ojos era el único rastro humano que poseía el licántropo después de su transformación. Esos ojos... ¿Dónde los había visto antes?
El aullido del licántropo alejó sus pensamientos. Todos dieron un salto atrás y cuando el licántropo se arrojó hacia ellos, exclamaron con ecuanimidad:
—¡Desmaius!
Los rayos rojos de las cuatro varitas levantadas aventaron al hombre lobo hacia atrás, dejándoles paso para escapar. Aquel autoreflejo les salvó las vidas. Corrieron mas veloces que fechas por el pasillo viejo, llegando al túnel que se volvía mas angosto conforme avanzaban. No miraron atrás para asegurarse si el licántropo los seguía. No importaba. Salieron del hueco del Sauce boxeador que al sentir la presencia de los niños empezó a agitar sus ramas para golpearlos, pero en esta ocasión, los muchachos lograron ser más rápidos. Finalmente llegaron al patio del colegio que conectaba al Gran Comedor y fue allí cuando pudieron respirar tranquilos.
—¡Estamos... vivos... ¡ —musitó Peter jadeante.
—¡No sé ustedes, pero yo no vuelvo a ir al Bosque Prohibido en mi vida! —manifestó Sirius jadeando con la mano en el corazón.
—No jures... en vano,... amigo mío —jadeó James que apoyaba sus manos en las rodillas.
—¡Un licántropo en Hogwarts! —exclamó Jimmy ya recuperado—. ¿Dumbledore lo sabrá?
—Debe saberlo —respondió Thomas agarrándose sus rodillas y respirando con dificultad—. Para haber plantado ese árbol que te devuelve los golpes.
—Por eso lo plantó —dijo James —. Porque había un licántropo aquí...
—¡Está loco! —se escandalizó Sirius —. ¡Pudimos haber muerto¡Nos hemos llevado el susto de nuestras vidas!
—No hubiéramos pasado por eso si no lo hubiéramos desobedecido —señaló Thomas sonriendo débilmente.
Los niños se miraron sonrojados.
—Al final, nunca supimos a donde se fue Remus —comentó Jimmy.
—¿Ustedes creen que esa bestia lo haya... matado? —preguntó temeroso Peter.
Todos se quedaron en silencio por unos momentos.
—¡No! —exclamó con fiereza James—. Esa bestia no tenia sangre en su hocico. Si hubiera atacado a Remus, su hocico estaría manchado con sangre.
—Entonces¿en dónde esta Remus? —preguntó Sirius.
James se quedó callado mirando la luna llena que iluminaba todo el colegio.
Remus llegó a la semana siguiente causando extrañeza y asombro entre sus amigos. Durante los días que le siguieron al casi suicida día que fueron detrás de él, pensaban con desesperación sobre lo que le pudo haber pasado a su amigo. Sin embargo, el día de su llegada, su amigo se presentó ante ellos con la misma tranquilidad y sonrisa que lo caracterizaba. Ya era evidente que Remus Lupín ocultaba algo que guardaba celosamente bajo esa fachada de serenidad que mostraba cada mes después de visitar a su dizque madre enferma. Pero la pregunta era¿Qué es¿Qué podía ser ese asunto? Entre los más intrigados eran Thomas y James, ya que fueron ellos los que notaban continuamente los leves quejidos y leves muecas de dolor que el muchacho hacia cada vez que alguien le tocaba la espalda. Pero no decían nada ya que ante la ligera mención de tema, su amigo cambiaba la conversación o se limitaba a no responder. Así que lo único que les quedaba era averiguarlo por su cuenta.
El tiempo pasó con rapidez dando paso a Noviembre, que llegó con algarabía en el colegio. El primer partido de Quidditch de la temporada se daría lugar el segundo sábado del mes. Provocando así muchas practicas después de las clases y muchos sermones por parte de Prescott a sus jugadores sobre las tácticas para el dichoso partido. Si algo bueno había sido para los mellizos estar en el equipo es que acaparaban la atención de los alumnos de su casa por las jugadas y piruetas que hacían en el aire. Y es que nuestros dos amigos les gustaban que los ojos se quedaran abiertos mientras demostraban sus habilidades en los aires, que las bocas omitieran un grito cuando parecían que estaban a punto de impactarse al suelo y los aplausos de la gente cuando bajaban tranquilamente de sus escobas. Pero a pesar de tener una buena popularidad, todavía había una ligera manchita que ensuciaba la inmaculada tela de la fama. Mejor dicho, unas dos ligeras manchitas de color castaño y rojo. Las dos "manchitas" eran las únicas que no se dejaban impresionar por las arriesgadas piruetas de los nuevos integrantes del equipo. Y eso era algo que volvía amargo el glorioso día de entrenamiento. Y Thomas, quien era más espectador que participe de esas gloriosas tardes de los gemelos, solo sonría al ver que sus piruetas mortales no conseguían arrancar siquiera alguna ligera sonrisa de las dos niñas.
Cuando por fin llegó el día del partido Gryffindor contra Slytherin. La profesora McGonagall le había pedido a Remus que conduciera los partidos con el parcial y nada equitativo en los comentarios Sirius Black, para que por lo menos pudiera controlar a su amigo antes de decir un comentario poco justo, ya que la paciencia de la jefa de casa de Gryffindor tenia su limite. Sirius aceptó con buena gana a su compañero pero no pareció prestarle mucha atención cuando le dijo que su amigo trataría de evitar sus "fantásticos y objetivos" comentarios.
Por otra parte...
—¿No entiendo porque insistes en venir a ver este partido, Debbie? —preguntaba una pelirroja en las gradas más altas a una muchacha de cabellos negros que miraba con avidez la entrada por donde saldrían los jugadores de Gryffindor—. Yo no quiero ver al estúpido de James Potter jugar quidditch.
—¡Yo tampoco quiero ver al tarado de Jimmy! —dijo una castaña con los brazos cruzados.
—¡Pero chicas! —decía Deborah con voz tranquilizadora—. ¡Ya les dije que también juega Thomas¡Quiero ver que tal vuela!
—Bueno, esa es una buena respuesta—dijo Lily Evans—. Pero ¿por qué justamente nos teníamos que sentar aquí?
—¿No te gusta?
—No es que me sienta incomoda, sino que mira quien esta delante
Delante de ellas estaba Peter Pettigrew, que miraba todo el campo con unos binoculares raros, ya que estaban llenos de botones y ruedecillas.
—No te agrada Peter? —le preguntó Debbie en voz bajita.
—No es que no me agrade —se excusó la pelirroja mirando con desconfianza los binoculares del niño—. Lo que pasa es que siempre encomia exageradamente las niñerías de Potter y Black como si ellos fueran los reyes del colegio. Es un espectáculo realmente patético pero Potter ni siquiera se limita a decirle que no lo haga. Ese engreído con gafas le agrada que todo el mundo lo admire.
—No solo él, Lily. También está el otro Potter —resopló Annie—. Recuerda que ambos hacen el dueto perfecto de idiotas.
Para sorpresa de las dos niñas, Debbie se rió.
—¿Se puede saber que es gracioso? —preguntó Annie.
—Pues que se la pasan comentando de ellos cuando escuchan su nombre, amigas —contestó Debbie sonriente—. Aunque sea para hablar mal de ellos, siempre hablan de ellos. Y ahora están aquí, hablando mal de ellos, antes que salgar al campo a representar nuestra casa.
—A ti te consta que si estamos aquí es porque Thomas juega no para ver a los tarados Potter —dijo la pelirroja.
—Yo no dije que ustedes venían a ver a los "tarados" Potter —señaló la niña—. Eso es algo que ustedes dijeron. ¿O que¿Ustedes se dejaron convencer porque los mellizos vendrían a jugar y ahora quieren evadir la verdad diciendo que solo vienen para ver a Thomas?
Las niñas la miraron sonrojadas
—¡Cómo detesto cuando te pones tan deductiva! —chilló Annie con el ceño fruncido.
James, Jimmy y Thomas estaban en los vestuarios poniéndose su uniforme escarlata. Era su primer debut en un partido oficial y para ser la primera vez, el nerviosismo nunca se manifestó.
—¡Hoy es un día perfecto para pisar cabezas de serpientes! —exclamó James echando un vistazo al campo de Quidditch, donde el público de las cuatro casas esperaban impacientes—. ¡Miren esto muchachos¡Nos aclaman!
—¡James, no seas así! —dijo su mellizo acercándose mirando a la gente—. ¡Nos adoran!
—El termino "humilde" no está en su vocabulario ¿verdad, muchachos? —preguntó Thomas, ajustándose los mitones de cuero en las manos.
—Para que ser humilde si es la verdad —le contestó James acomodándose los googles—. Además, después de lo que vamos a hacer hoy, no me sorprendería tener un grupo de fans.
—¡Vaya¡Aún son pipiolos y ya están pensando en un grupo de fans! —dijo Henry McGuirre con diversión a los niños mientras se ponía la capa escarlata.
—Es lo lógico, Henry —contestó Jimmy—. Los Slytherin no tienen oportunidad contra nosotros. ¡Te apostamos cualquier cosa que uno de nosotros hará que ganemos este partido!
—¿Cuánto quieren perder? —preguntó McGuirre sonriente.
—¿Qué tal la pedida de mano a Sarah en medio de la fiesta en la Sala Común después del partido? —propuso James apoyándose en su hermano.
Las mejillas del cazador se tiñeron de carmín, mirando de reojo a su novia que muy concentrada sujetando su cabello con una coleta.
—¿A ustedes no se les puede confiar un secreto, verdad? —respondió el muchacho apenado.
Los mellizos sonrieron maliciosamente mientras Thomas ladeaba ligeramente la cabeza de un lado a otro con resignación. El cazador del equipo fue sorprendido por los tres cuando pensaba en voz alta la proposición de matrimonio para su novia. La verdad es que el muchacho había sido descuidado al no percatarse de la presencia de los tres niños entrando a los vestuarios en el momento en que él le pedía a una Sarah imaginaria que compartiera su vida con él. Se dio cuenta de su presencia cuando los mellizos imitaron chillonamente el "sí" de Sarah en medio de un ataque de risa que les costó dos golpes en la cabeza por parte del cazador. Pero ellos ya habían oído lo que McGuirre trataba de ocultar y al cazador no le quedaba otra que pedirles que guardaran el secreto.
—¡Vamos, Henry! —lo animó James—. Ya es hora que lo hagas. Sarah se puede cansar de seguir esperando a que le des el anillo.
—Está bien, mellizos. Acepto su apuesta —contestó McGuirre viendo a su novia—. Solo si uno de ustedes logra hacer ganar este partido, aunque no creo que lo hagan.
—Muchachos —dijo Prescott entrando a la tienda cogiendo su escoba—. Alístense que vamos a salir.
Mientras tanto, en el podium del comentador, se encontraban dos muchachos en medio de una discusión muy entretenida.
—¡Ya te dije que podré hacerlo, Remus¡No te preocupes tanto!
—Sirius, McGonagall fue muy clara... Si haces alguno de tus comentarios...
—¡Ya sé¡Ya sé! —se exasperó el niño—. Tratare de no decir nada que sea parcial
—¿Cómo que "trataré"...?
—¡Bienvenidos al partido de quidditch que inaugura la temporada! Soy Sirius Black comentando el partido junto con mi mejor amigo Remus Lupin.
—Hola a todos, soy Remus Lupin —empezó a decir Remus mirando mal a su amigo—. Es mi primer partido como comentarista así que tratare ser imparcial al momento de decir mis comentarios. Algo que mi compañero también lo hará ¿verdad?
—¡Claro que si! Nosotros nos encargaremos en distraer en todo lo que se pueda la atención de las serpientes del par…
—Sirius...
—¡Pero si todavía no ha empezado! —se defendió su amigo—. ¡Está bien amigo¡Pero ya veras que terminaras cayendo en la parcialidad¡Sí, señores¡Hace un día magnifico para un partido! y pisarle las cabezas a las serpientes de...
—¡Empieza la temporada con el primer partido de la fecha: Gryffindor contra Slytherin! —interrumpió Lupin—. Gryffindor ha encontrado nuevas figuras para su equipo¡Los Potter y Ryddle!
—¡Llámalos James, Jimmy y Thomas, Remus¡No seas tan correcto!
— Slytherin, por su parte—dijo Remus omitiendo el comentario de su amigo—, solo tiene una nueva unión...
—Morrigan, conocido por todos como cabeza de corcho.
—¡Sirius!
—¡Vale¡Vale!... ¡Y ahí salen los del Gryffindor!
Los jugadores salieron disparados del vestuario, rodeando el campo, entre los vítores y los aplausos del público.
—¡Sí, señor¡Eso es lo que yo llamo volar¡Allí están los leones de Gryffindor: el capitán Greg Prescott, el buscador y héroe del año pasado, Carmichael; los cazadores Spencer y McGuirre... ¡Y por supuesto¡Ahí están los grandes...!
—¡La nueva incorporación del equipo! —interrumpió Remus antes que su amigo hiciera sus característicos comentarios—. ¡Los jugadores más jóvenes¡Thomas Ryddle y los mellizos Potter! James y Jimmy nos han prometido darnos un show espectacular. ¿Tú que crees Sirius?
—¡Que les partiré la cara si no lo hacen¡Tienen que ganar para así burlarme en las caras de Narcisa y la loca de Bellatrix!
—Ese no es el objetivo del juego.
—Pero igual es satisfactorio.
—Omitiré que dijiste eso... Por parte allí salen los de Slytherin¡Con el capitán Lucius Malfoy a la cabeza!
—El que se revuelca con mi pri... —dijo Sirius pero fue tapado por Remus.
—¡Ya vale, Sirius¿Quieres que McGonagall nos bote?
—¡Está bien¡Vale¡No más comentarios personales! —dijo el muchacho—. ¡Y Madame Hooch se acerca al centro del campo!
La señora Hooch, que siempre hacía de árbitro, llegó al centro del campo con la escoba en una mano y la quaffle en la otra. Siendo esperada por los dos equipos y el baúl donde se guardaban las pelotas.
—Bien, ya conocen las reglas: quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos —dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.
Los mellizos y Thomas miraron con sorna a los de Slytherin.
La señora Hooch abrió el baúl, liberando a las blugders y la snitch dorada que salieron disparadas al cielo. Y dio un largo pitido con su silbato de plata, mientras lanzaba la quaffle al cielo.
—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Sarah Spencer de Gryffindor... En los entrenamientos la pobre sufrió una lesión que le costó unos días en la enfermería pero al parecer ya se encuentra mejor. Lo demuestra su forma de volar. ¿Qué opinas tú, Sirius?
—Qué es muy guapa... —contestó Sirius—. Pero, lamentablemente, está separada para Henry McGuirre... ¡McGuirre, decídete de una buena vez! —gritó—. ¡Mas vale que tengas el anillo listo para Sarah antes que otro -como yo- te la quitemos!
James, Jimmy y Thomas se rieron cuando vieron como Henry echaba una mirada asesina hacia el podium del comentador.
—¡Sirius! —le increpó el muchacho—. ¿Cómo puedes decir eso?
—Es la verdad, Remus —contestó Sirius mirando con complicidad a su amigo—. ¿O es que acaso no lo crees?
El niño pareció considerarlo.
—Bueno, analizando lo que dices... Sarah no se puede quedar soltera de por vida por esperar a McGuirre...
—¡LUPIN¡BLACK!
Los dos niños soltaron un respingo al escuchar la voz de su jefa de casa. La profesora McGonagall se había acercado al podium, cansada de escuchar los comentarios de Sirius.
—¡Lupin¡Te puse como comentador para que evitaras los comentarios de Black¡No para que te unieras a él!
—¡Perdón, profesora! —se disculpó Remus muy apenado mientras miraba mal a su amigo—. ¡Mira lo que me haces decir! —le recriminó
—Tranquilo, amigo. Eso le pasa a cualquiera.
—¡Dejen de hablar y comenten el partido! —les ordenó la profesora
—¡Vale¡Vale! —dijo Sirius dirigiéndose de nuevo al público—. Spencer se la pasa a James, el nuevo descubrimiento de Prescott. ¡Realmente es admirable el talento de este muchacho!
—Potter se la pasa a McGuirre que zigzaguea por todo el campo logrando acercándose hacia la portería pero una bludger le obstruye el pasó y la quaffle es arrebatada por Morrigan... Pero Spencer se la quita velozmente...
—¡Vaya que sí es talentosa esta chica, aparte de ser sinceramente bonita— se escuchó la voz de Sirius—. ¡Esta bien, profesora! Fue una opinión constructiva... Otra vez McGuirre... No, Slytherin ha vuelto a coger la quaffle y Potter se dirige a recuperarla...
—¿Qué demonios pretende Potter? —exclamó Lily desde las gradas, sin alejar la mirada del pequeño cazador—. ¡Ese tipo le triplica el tamaño¿Cómo piensa arrebatarle la quaffle?
—El cazador de Gryffindor se dirige a toda velocidad al cazador de Slytherin... —comentaba Remus—. Se acerca como una bala... Parece que le va a hacer un tacleo...
—¡VAMOS JAMES! —gritó Sirius—... ¡Tú pue...!
—¡CUIDADO CON ESA BLUDGER, JAMES! —gritó Lily con todas sus fuerzas.
James la oyó, apresar del griterío de la gente, por lo que volteó y se encontró con una bludger que pasó peligrosamente cerca de su cabeza. La esquivo dando una vuelta con la escoba y haciendo que se quedara colgado, aferrándose con fuerza a la escoba con ambas manos, provocando un grito de los todos los espectadores, pero especialmente de la pelirroja que le había prevenido del golpe, que en esos momentos lo miraba asustada sosteniendo con fuerza los pliegues de su capa.
—¿Pero qué demonios...?
Miró a su alrededor y vio como Lucius Malfoy le entregaba a su golpeador el bate.
—¡Ah¡Con qué esas tenemos! —se dijo. Se movió hacia delante para subirse a su Nimbus 1000.
Lily se sentó en las gradas suspirando de alivio.
—Eso estuvo muy cerca —dijo Debbie también aliviada pero mirando a su amiga con picardía—. ¿Pensé que no te importaba Potter?
—¡Oh, cállate! —musitó la muchacha.
—¿Estás bien, James? —le gritó Jimmy, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Lucius Malfoy
—Sí —contestó James mirando con detenimiento los movimientos de Malfoy.
—Entonces, ¿qué haces allí sin hacer nada? —preguntó es mellizo—. ¡Juega!
—Espera... —dijo James sin apartar la mirada de los movimientos de Malfoy.
Jimmy lo miró perplejo por unos minutos pero luego entendió lo que estaba haciendo su hermano y sonrió maliciosamente antes de alejarse para esquiva la bludger que se dirigía peligrosamente hacia Sarah.
Por su parte, Sirius no estaba nada contento con la falta aun no cobrada de Lucius Malfoy.
—Bueno,... después de esta obvia y desagradable trampa...
—Sirius... —lo regañó Remus.
—Está bien, después de esta evidente y asquerosa falta...
—Sirius...
—¿Y que quieres que diga Remus¿Qué eso le pudo pasar a cualquiera¡Ese cretino casi bota a James de la escoba y nuestro amigo no estaba en una altura solicitada para un ligero golpe en la frente!— se exasperó Sirius.
—Sirius, solo dirige el partido sin comentar nada personal¿quieres?
—Bueno, bueno... Gryffindor toma la quaffle para un penalti por la asquerosa y repug... ¡Esta bien¡Esta bien!... McGuirre lanza y ¡diez puntos para Gryffindor!
Había pasado media hora de juego y el marcador era de ciento sesenta a diez. Gryffindor estaba perdiendo desde que James se había quedado en el aire mirando como perdían sus compañeros. Prescott iba a reclamarle pero Jimmy le decía que James tenía un plan, aunque la voz dubitativa del mellizo no convencía mucho al capitán.
—Sigue el juego, Jimmy Potter y Ryddle evaden las bludgers de sus compañeros, Spencer trata de impedir que Parlow y Morrigan le quiten la quaffle, seguida de McGuirre. Carmichael pelea con King por la snitch y Prescott cuida los aros como si su vida dependiera de ellos. Pero¿qué hace James Potter allí sin hacer nada?
Y la verdad es que James no se había movido desde que recuperó el equilibrio de su escoba. Miraba atentamente los movimientos de los cazadores de Slytherin con avidez. De pronto, movió su escoba hacia delante y se dirigió velozmente hacia Lucius Malfoy, que sostenía en esos momentos la quaffle que había logrado arrebatar a Sarah después de golpear brutalmente a Henry. El joven cazador logrando arrebatarle la quaffle sin que este se diera cuenta mientras que Carmichael seguía peleando con King, por arriba de él, por la snitch.
La tribuna de Gryffindor estaba con la boca abierta mirando atentamente lo que hacia su cazador. James iba a toda velocidad por el terreno de juego con la quaffle en sus manos, seguido por los tres cazadores de Slytherin. Al pasar por los costados de Thomas y Jimmy, le mostró el pulgar a su hermano.Jimmy sonrió yle dijo algo en el oído a Thomas, quien sólo asintió antes de seguirlo. Lorimer le lanzó la bludger con el fin de detenerlo pero Thomas y Jimmy se encargaron de proteger a James. El muchacho atravesó el campo con rapidez y estaba a punto de llegar a los aros de gol cuando Lucius Malfoy se apareció en su camino. El niño sonrió y cuando el capitán de Slytherin iba a arrebatarle la quaffle, el muchacho la lanzó fuertemente encima de su contrincante mientras lo esquivaba y antes que cayera la lanzó hacíael aro del medio. El guardián la paró y la lanzó hacia su capitán pero al hacerlo, James se adelantó y golpeó con fuerza la quaffle dejando perplejo al guardián, que no se esperaba esa jugada y logrando meter un tanto para Gryffindor justo en el instante en que Carmichael capturaba la snitch después de dejar a King fuera de combate.
Nadie dijo nada durante unos segundos hasta que...
—¡LO HIZO¡GRYFFINDOR GANA EL PARTIDO POR CIENTO SETENTA A CIENTO SESENTA¡GRACIAS A UNA JUGADA ESPECTACULAR DEL CAZADOR JAMES POTTER QUE MARCÓ LA DIFERENCIA A ULTIMOS MINUTOS DEL PARTIDO!
—¡Así es, Sirius! —decía Remus con una sonrisa de oreja a oreja mientras toda la casa Gryffindor salía corriendo de la tribuna para dirigirse hacia los jugadores—. ¡Estoy realmente impresionado¡Realmente James Potter lo tenia todo planeado desde el principio¡Espectacular!
—¡Claro! Pero¿Qué demonios hacemos aquí, Remus¡Vamos a celebrar con el equipo!
Los dos comentaristas salieron corriendo del podium para unirse a la tribuna que llevaba a cuestas a unos cansados jugadores.
—¿Lo tenias planeado, verdad?
—¿Qué cosa? —preguntaba James con falsa inocencia durante la fiesta que se celebraba en la torre Gryffindor. Su hermano y sus amigos estaban a su costado en uno de los sillones que estaban frente a la chimenea, mientras la fiesta estaba en su apogeo.
—Lo que le hiciste a Malfoy —le dijo Remus—. Me quede impresionado al ver lo que hacías y no solo yo, sino todos.
—Tú también lo sabias, Jimmy —le dijo Thomas al mellizo sin gafas.
—Lo que pasa es que ese truco lo inventamos nosotros cuando jugábamos en casa.
—Sí, y yo siempre lograba engañarte con ese truco —dijo James bebiendo un poco mas de cerveza de mantequilla—. La desventaja es que tienes que analizar con rapidez los movimientos del contrincante antes de atacar así. Eso quita tiempo.
—Pero vaya que sirvió —comentó Thomas—. Un poco mas y él que te hubiera matado habría sido Prescott.
—Pero sirvió —dijo el muchacho desviando la mirada hacia una personita. —Disculpen pero tengo que hacer algo primero.
Se separó de sus amigos, despeinándose un poco el cabello mientras Peter les mostraba los binoculares raros que había usado en las tribunas. después de dejarse felicitar por John Parker y Tim Carter se acercó hacia la persona que havia divisado.
—¡Hola, Evans¿Disfrutas de la fiesta?
La pelirroja, que comía un pedazo de pastel cerca de la mesa, lo miró con indiferencia.
—La estaba disfrutando hasta que llegaste tú.
—¡Oh, es que siempre eres tan esquiva? —sonrió el muchacho.
—Solo contigo —contestó la niña desviando su mirada hacia el pastel que tenia en sus manos.
El muchacho se rió con suavidad y acercó su rostro hacia la oreja de la pelirroja.
—Muchachas gracias por salvarme, Cabeza de Zanahoria —dijo con suavidad antes de darle un beso en la mejilla.
La pelirroja se puso del color de su cabello haciendo sonreír al muchacho; y antes que James le pidiera para ir a bailar...
¡PLAT!
La niña se alejó de la Sala Común hacia su dormitorio agitando su hermoso cabello de fuego mientras James tenia una buena porción de pastel en la cara.
—¡Mujeres! —suspiró con ligero disgusto mientras se quitaba con un dedo un poco de pastel que tenia en toda la cara y llevando ese dedo a la boca—. ¡Mmm! Melaza... ¡esta bueno! —y se alejó probando todo el pastel de melaza que tenia en el rostro hacia donde estaba su hermano Jimmy, que discutía con Henry McGuirre, y Thomas.
—¡No lo haré!
—Lo prometiste. Mejor dicho, lo juraste.
—Si, pero...
—Pero nada, Henry. Lo hiciste.
—¡Thomas, apoyame!
—Lo siento, Henry. Tú mismo te metiste en este lío.
—¿Qué pasa? —preguntó James terminando de limpiarse toda la tarta de melaza que tenia en el rostro.
—Henry no quiere cumplir con lo que prometió.
James sonrió con picardía.
—Verdad. Henry, hazlo. Aprovecha que están todos.
El cazador lo miró mal.
—¡Ya quisiera que tú estuvieras en mi lugar!
—¡Algún día, McGuirre¡Algún día! Pero, a ti ya te llegó el día. ¡Ve!
—Es que no sé como.
—Así, Jimmy haz los honores.
Jimmy hizo una señal de aprobación como lo hacen los marineros y corrió hacia la mesa que estaba en el medio de la Sala Común. Se levantó y dijo en voz alta:
—¡Escúchenme por favor un momento! —Todos los chicos que conversaban alegremente y bailaban detuvieron lo que estaba haciendo y miraron al mellizo con curiosidad—. ¡Tengo que hacer un anuncio¡Aquí todos estamos alegres por lo que acaba de pasar! Pero también por algo que va a pasar en estos instantes. Un amigo nuestro de sétimo año que está en nuestro glorioso equipo de quidditch en donde yo también juego, quiere hacer una declaración publica muy importante que estoy seguro que marcara su vida y de la persona que ama. ¡Estoy hablando del gran cazador Henry McGuirre!
MiGuirre se quedó como piedra cuando todas las miradas cayeron en él, mientras James Potter le daba unas palmaditas en la espalda para que recuperara el movimiento.
—Acércate, Henry y dinos tu importante declaración.
—Los odio... —masculló mirando con rencor a James.
—Lo sé, pero es por tu bien y el de Sarah —le dijo James con una gran sonrisa.
Sarah miraba con extrañeza a su novio que se había puesto pálido. Jimmy se bajo de la mesa y se acercó donde estaba su mellizo y Thomas que miraba todo lo sucedido con son una sonrisa dibujada.
—Bueno —empezó a decir Henry tosiendo ligeramente—. No soy bueno para decir esto... Esos mellizos me chantajearon... Pero en parte tienen razón, ya es hora... Y como dicen por allí, a mal paso darle prisa... Bueno, lo que quiero decir es...
—¡Al grano, McGuirre! —gritó Sirius.
—¡Cállate, Black! —contestó Henry molesto y se acercó a Sarah con timidez, arrodillándose delante de ella y cogiendo su mano—. ¿te casarías conmigo, Sarah?
Todos los espectadores se quedaron boquiabiertos mientras la aludida miraba perpleja a su novio.
—Sé que no es el mejor momento para pedirte esto —dijo McGuirre mirándola a los ojos— y que el escenario tampoco lo es... ¡La culpa es de los mellizos!... pero¿te casarías conmigo, Sarah? Es algo que ya venia planeando desde hace tiempo y lo que me inquietaba durante nuestras citas porque no encontraba las palabras de cómo expresarlo. Trataba de buscar la manera de decírtelo sin parecer apresurado y loco, pero los mellizos me quitaron esa oportunidad —miro de reojo a los mellizos fulminándolos con la mirada mientras ellos sonrían con picardía—. Pero eso ya no importa, porque realmente estoy enamorado de ti, Sarah. Te amo tanto y por eso te pido que te cases conmigo.
Sarah no podía hablar, miró a un costado y vio a sus amigas asentir. Miró a otro lado y vio a los mellizos levantar los pulgares. Miró a su novio, que la miraba impaciente.
—Henry, yo...
—Lo sabia —dijo el muchacho levantándose mirando el suelo—. Sabía que era apresurado. No te preocupes, no te molestare más... —dijo dándole la espalda.
—¡Henry! —gritó y el muchacho se volteó solo para sentir que sus labios eran capturados por los de su novia. En ese momento toda la sala estalló en aplausos.
—¡Conmovedor¡Cursi pero conmovedor! —decía Sirius enjugándose discretamente una lagrima.
—¿Estás llorando, Sirius? —preguntó Peter.
—¡Claro que no, idiota! —masculló Sirius—. Lo que pasa es que estas cosas me lagrimean los ojos.
—¡Ah, yo pensé que estabas llorando! —contestó el niño, Sirius ladeo la cabeza mientras pensaba que no podía hacer chico más bobo que Peter Pettigrew.
El mes de Noviembre trascurrió con normalidad después del partido. Nuestros amigos se habían olvidado de tenían tareas que presentar durante todas las tardes puesto que salían a jugar en la nieve que había cubierto todo el castillo para extrañeza de los muggles y culpa de un mago loco que le gustaba la nieve y no podía esperar para mediados del mes navideño. El Departamento de catástrofes mágicas del Ministerio de Magia había dejado que los encargados del servicio meteorológico del país creyeran que se debía a un temprano cambio climático, tal como había informado El Profeta días después del amanecer blanco. Pero volviendo a los muchachos¡vaya que las tardes de inicios de Diciembre no podían ser mejores! Hacer muñecos de nieve, patinar en el lago congelado p, por encima del calamar gigante que de vez en cuando se asomaba a la sólida orilla, jugar con Fang cuando visitaban a Hagrid, molestar a unos cuantos chicos de Slytherin, etc., etc. y etc. Y lo mejor de todo era que la fecha de entrega del trabajo acerca de los Hombres Lobos para el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras había sido pospuesta para la segunda semana después de las pascuas. Algo que alegraba a los niños y desilusionaba a una pelirroja.
Pero, como no todo es felicidad, el sabor amargo de esos dulces días le llegó a uno de ellos una mañana de la semana antes de navidad, durante el desayuno; cuando las lechuzas llevaban el correo a los alumnos. Precisamente una de ellas dejo una carta sobre la panera que estaba al frente de Sirius Black.
—Tienes correo, Sirius —dijo James mordiendo un gran trozo de pan.
—Sí —contestó secamente el muchacho sin prestarle atención a la carta.
—No la piensas abrir? —preguntó Thomas.
—No —respondió el muchacho.
—¿Por qué?
—Porque seguramente es de la loca de mi madre —dijo Sirius untando mantiquilla a un pan.
—¿La puedo abrir?—preguntó Remus cogiendo la carta.
—Si quieres —contestó el muchacho con indiferencia.
Remus abrió la carta y la leyó para sí.
—¿No podrías leerla en voz alta, Remus? Todos queremos enterarnos—le preguntó con sequedad, James.
—Sirius, no es una carta de tu madre; sino de una de tus primas —dijo Remus.
—Tampoco me importa las tonterías que me escribirán Narcisa y Bellatrix
—Aquí no la firma ninguna de ellas, sino una tal Andrómeda Black.
—¡A ver! —saltaron Thomas, Jimmy y James entusiasmados, quitándole la carta a Remus y peleándose por ella.
—¡Traigan para acá eso que es mío! —dijo Sirius arrebatándole la carta.
En efecto, la fina caligrafía con la estaba redactada la carta delataba que su emisor era Andrómeda Black y decía:
Querido primo:
Sé que no disfrutas la navidad en Grimmauld Place con nuestra familia. Pero te ruego que vengas. Tengo una importante noticia que darles a todos ustedes y necesito de tu apoyo. ¡Por favor! Eres el único que puedo contar porque sé que me entenderás. Necesito que estés a mi lado para lo que tengo que decir.
Por favor, ven a casa esta navidad.
Tu prima
Andrómeda Black.
—Se nota que estaba preocupada —comentó Thomas.
—¿Qué le habrá pasado? —preguntó Sirius muy extrañado—. Ella sabe que a mí no me gustan las reuniones en Grimmauld Place, pero si dice que venga es porque algo le habrá pasado. Tengo que ir pero no quiero verles las caras a los locos que tengo por padres.
—Debes ir a verla —le aconsejó Remus—. Si ella te ha pedido que vayas, debes hacerlo.
—¡Sí y nosotros te acompañaremos! —dijeron en coro los mellizos y Thomas.
—¿Ustedes? —preguntó Sirius perplejo—. ¡Chicos, mi familia es muy desagradable!
—No te preocupes por eso —dijo James con una sonrisa en el rostro—. Jimmy y yo somos de la familia Potter.
—¿Y Thomas? —preguntó Sirius.
—¡Podemos decir que es un primo nuestro! —respondió James.
—Además nuestra familia es una de las pocas familias de sangre limpia que hay en nuestro mundo —dijo Jimmy—. Nos aceptaran.
—¡Pues eso es mezquino! —dijo una voz a la espalda del mellizo, quien se volteó sonriendo con picardía—. ¡Eso no es mas que puro racismo!
—¡Tranquilízate Annie! Yo no pienso así.
—Soy McCainer para ti, Potter.
—¡Oye¿Qué manía tienen Evans y tú para llamarlas por sus apellidos y no por sus nombres? —saltó Jimmy.
—Pues porque solo nos llaman por nuestros nombres las personas que les tenemos confianza —contesto la castaña.
—¿Y yo no tengo esa confianza?
—¡No!
Jimmy la miró mal.
—A veces eres insoportable, McCainer.
—Y tú a veces te portas como uno de las "pocas familias" de magos puros.
—Sangres puras, McCainer —la corrigió James.
—Ni que fueran caballos —saltó la castaña con la mejillas rosadas—. ¡Ay, ni siquiera sé porque hablo contigo¡Mejor me voy a buscar a Lily!
Y se fue resoplando furiosa.
—Cada día que pasa entiendo menos a McCainer —dijo Jimmy mirándola.
—Yo creo que esta coladita por ti como Evans lo está por mi. Pero ellas saben que nosotros no estamos para esas niñerías, por eso siempre están molestas —comentó James sonriendo—. ¿Qué dices, Remus¿también iras con nosotros a la casa de Sirius?
Remus sonrío ligeramente.
—No puedo. Mi madre ha estado muy delicada y debo ir a verla. Creo que para las fiestas se pondrá mal.
Thomas y James se miraron de reojo.
—¿Y tu, Peter? —preguntó Jimmy.
—Pues... yo no puedo. Mis tíos vendrán a la casa a visitarnos. Tengo que estar allí.
—Bueno, entonces iremos Thomas, James y yo —dijo Jimmy a Sirius.
—Pues esperemos que esta navidad no sea tan mala —dijo Sirius metiendo a la boca una cuchara de avena.
Un día antes de navidad, en un compartimiento del tren del expreso Hogwarts, James, Jimmy, Sirius y Thomas jugaban a los naipes explosivos. Pero, a pesar de ganarle a los mellizos que pedían constantemente la revancha, Sirius no podía dejar de sentir un mal presentimiento de esa carta de su prima. Algo le decía que esa reunión no traía nada bueno.
Notas de Autora:
Sé que esto lo he dicho muchas veces pero¡Hasta que al fin¡Ya era hora! Por fin pude acabar el capitulo 13. Sorry un millón de veces, pero es que por fin he podido sentarme a teclear un rato porque durante estos meses he estado muy ocupada estudiando formulas e investigando cosas. Ha pasado tantas cosas durante este tiempo que me han servido mucho y preocuparme más por mis estudios. Pero hoy me he dado un tiempo para hacer esto. Ustedes saben que paró ocupada y que durante este año van a ser pocas las veces que actualice. Y peor aún ya que la universidad a la que yo postulo ha vuelto a cambiar el examen. De los nueve cursos que tenia que estudiar, ahora tengo que añadirle diez más. Dicho en otras palabras, es como para querer sacarle la miércoles al nuevo rector (porque el sugirió eso) y estudiar el doble de veces que lo venia haciendo.
Cambiando de tema, he cambiado otra vez el titulo del Cáp. porque no iba de acuerdo con la trama. El avance que puse va a suceder en el próximo capitulo que por cierto lo estoy acabando y que talvez para fiestas patrias (las de mi país) voy a actualizar. Esta vez en serio porque esos días los tengo libres en donde estudio y porque quiero darme esos días para mis historias.
Bueno, me despido: Para críticas, insultos, opiniones, amenazas de muerte o declaraciones de amor, mándeme un review.
Ah, antes de irme. La entrevista de Remus me quedo linda que me dio ganas de poner la entrevista de otro personaje. Así que en sus review manden las preguntas que personaje les gustaría entrevistar. Towa Chan ya me manifestó como próxima victima... digo, entrevistado a Sirius Black, pero todavía no me manda las preguntas.
Reviews:
karipotter: Hola, hace tiempo que no me escribías. Con respecto a tus preguntas, no puedo decirte si Lily tendrá algo con Remus pero si puedo afirmar que James se sentirá celoso de algunos buenos tratos que la pelirroja tendrá con el joven Lupín.
Mikodani: Hola, discúlpame por actualizar tarde. Contestando a tu review, solo puedo decirte que la pobre Lily debe ser odiada por todos los que leen este fic, ya que tiene a James Potter coladito por ella y tiene una buena amistad con Remus. Es ya es para envidiarla todas las fans de esos dos merodeadores, hablando de ellos, espero que el capitulo que trate del nombre del grupo llegue pronto porque cuando las ideas se me vienen me hace larga la trama. Sigue leyendo y mandándome más reviews.
Caro: Gracias por leer y la fecha de actualización es indefinida porque a veces no logro terminar el cap. a tiempo. Sigue escribiéndome.
Andy Yogima: ¡A ti es con quien más debo disculparme¡Sorry por la fecha de actualización errada!Pero tú sabes que las ocupaciones a una no la dejan escribir. Respondiéndote, yo creo que si es posible que Remus llegue a sentir 'algo' por Lily, dado que J.K lo dijo una vez según las averiguaciones que tengo. Tienes razón al decir que la relación entre James y Lily va cada vez peor, pero con lo que paso en este capitulo creo que poco a poco las cosas irán cambiando.
Hablando del "glorioso" equipo de quidditch de Gryffindor (conste que eso no lo dije yo, sino Jimmy) ¡pobre Henry McGuirre¡La vergüenza que habrá sentido al pedirle la mano a su prometida delante de toda la Casa no se la deseo a nadie! Pero al menos, no sufrió la negación de Sarah, sino todo lo contrario¡Habrá boda!
Acerca de cómo es que Sirius puede comerse los mortalmente asesinos, mundialmente conocidos y por todos rechazados, pastelillos de Hagrid es algo que ni yo sé pero que 'algo' dentro de mi me dijo que Sirius podía comer esos pasteles.
La batalla campal contra el sauce boxeador esta inspirada en la tercera película y perdóname bastante, pero creo que está para un par de capítulos mas antes de descubrir el misterioso secreto de Remus, pero tratare de no hacerla tan larga esta vez.
La entrevista si fue muy graciosa es porque la persona que me dio las preguntas me pidió que fuera así. Es una amiga que es mi vecina y lee la historia. Además es fanática de Remus y ya te imaginaras de quien más, je, je... Ella me dijo que quería entrevistar a Sirius pero aun no me ha mandado sus preguntas, espero que para el sgte. Capitulo pueda publicar esa entrevista. Cuídate mucho y escríbeme.
Avances del próximo capitulo 14: La muy distinguida familia Black.
—Estoy embarazada ...
—¿Es cierto? —dijo el señor Black con una voz mortal, avanzando uno o dos pasos hacia la chica, quien estaba aterrorizada—. Mi hija, descendiente de la familia Black, la más notable familia de sangre pura que ha existido¿EMBARAZADA DE UN ASQUEROSO SANGRE SUCIA?
La joven era incapaz de hablar, presionándose contra la pared.
—¡TÚ, DESAGRADABLE Y ASQUEROSA RAMERA¡SUCIA TRAIDORA DE LA SANGRE! —rugió su padre, perdiendo el control volteando la cara de su hija de un solo golpe.
Nota: El contenido de este avance puede variar o aumentar a medida que se me vengan las ideas. ¡Para no prometer en vano!
Advertencia: Los personajes que aparecen en los libros de Harry Potter son propiedad exclusiva de la señora J.K. Rowling. Los demás personas son invención mía. A las nuevas autoras, les pido que no toquen los apellidos de mis personajes. Háganlo por cuestión de ética profesional.
