ERASE UNA VEZ… UNA MÁGICA HISTORIA.

15

La Historia de un Licántropo.

Luna llena.

Aquel astro brillante que emanaba una tenue luz blanca en medio de la oscura noche. Testigo de amantes y juramentos de amor, compañera de animales nocturnos, pero para alguien como él, ella era una enemiga eterna...

Un aullido se oyó en medio de la oscuridad, el último de la noche que dejaba paso al día. Un día sin luna, un día que hacia que ese ser se llene de alivio, calma, sosiego... Las estrellas, eternas compañeras de ese astro odioso, se despedían del cielo y el firmamento de aquel mes invernal se aclaraba poco a poco. Sí, el dia ya estaba apareciendo en Hogsmeade y con él desaparecía una maldición.

Poco a poco, el hocico fue reduciéndose, las garras encogiéndose, la columna enderezándose mientras el pelo que la cubría junto con todo el cuerpo, iba desapareciendo. El gruñido poco a poco se convertía en un grito humano. Pero a pesar de sufrir esa metamorfosis, el ser monstruoso que habitaba en él, no quería irse, por lo que mordió, rasguñó, arañó partes de su propio cuerpo como si con ello evitara la transformación. Pero, al igual que ésta no espera al momento de sentir los rayos lunares en la piel de aquel ser, tampoco espera cuando deja de sentirlos. Y cuando finalmente la luna se aleja del cielo, el ser desaparece con ella y deja en su lugar a un débil muchacho que cae desnudo en aquel suelo rasgado y lleno de polvo, sumido en la inconciencia.

Abrió los ojos, trató de levantarse pero un dolor agudo en la espalda lo retuvo. Tocó con su mano su hombro y luego de hacer una ligera mueca de dolor, pudo notar que de nuevo se había hecho las mismas heridas. Se levantó con dificultad, el dolor de las heridas era muy intenso. Cogió la túnica, aquella prenda intacta en aquel cuarto de cosas rotas y paredes y pisos rasgados. Se la puso y antes de salir miró a su alrededor.

—Nunca podré ser una persona normal —dijo—. Nunca podré tener una vida normal, mientras siga así. Mis amigos me repudiaran si se enteran que soy... —apretó su mano con fuerza—. ¡Que soy un licántropo!

Y es que las cosas eran así para Remus Lupin. No podia evitar trasformarse cada mes en un hombre lobo, un ser que al no tener victimas se lastima a sí mismo por el deseo reprimido de no poder cazar, no poder matar. Un ser completamente inconsciente que obedece a sus instintos, que carece de razón. Un ser que no podia tener contacto con ningun humano... Esos eran los pensamientos del joven Remus mientras salía del árbol que protegía la entrada a su refugio de todos los meses. Aquel refugio que el director de Hogwarts había hecho prohibir la entrada con la astuta treta de que el lugar estaba encantado por fantasmas que aullaban las noches de luna llena, con la finalidad de que ningún humano pudiera entrar y encontrarse con un licántropo hambriento de carne.

Eso resultaba gracioso y estaba seguro de que a sus amigos también les parecieria asi. Especialmente a Sirius, quien es el más loco del grupo, pero con la sola alusión a sus amigos en esas fechas hacia que lo deprimiera más. Ellos no sabian nada y estaba completamente seguro que el dia en que se enteraran lo rechazarían como lo hiceron muchos niños y que tenían derecho hacerlo. ¿Quién en su sano juicio seria amigo de un licantropo? No podia contarles ese secreto, no podia exponerse al riesgo de perderlos. Era como decidir entre el todo o la nada.

Pensar en lo ultimo le recordó lo que habia pasado con su amigo Thomas. Él comprendió perfectamente el problema de su amigo cuando lo descubrió. Él sabia lo que se sentia tener miedo a que tus amigos te rechacen por estar relacionado con algo maligno, porque él lo vivía a carne propia. Pero Thomas fue un caso distinto. No podia comparar el caso de Thomas con él del suyo porque no eran parecidos. Además, si bien fueron comprensivos con Thomas es porque el chico no tenia la culpa de ser el hijo de un mago tenebroso y porque Thomas no era un peligro cada mes.

La señora Pomfrey al verlo, sacó un frasco, lo hizo sentar en una camilla y le desnudó la espalda. Luego de echar crema en las heridas para cicatrizarlas, las vendó para que no se infectaran. Le indicó recostarse mientras iba por la profesora McGonagall para que le trajera el uniforme de su casa. Aunque la crema era un excelente hechizo para cicatrizar heridas de cualquier tipo, era muy lenta para cicatrizar las suyas, por ser tan profundas y a la vez las de un ser nocturno. Aquellas que tardarían en sanar por lo menos una semana.

Después de recoger su baúl del despacho que la jefa de casa, se dirigió a la torre Gryffindor, cavilando en la excusa que iba a decirles a sus amigos cuando volvieran de Grimmauld Place si en caso le preguntaran del porqué volvió de casa al colegio antes que empezaran las clases. Podía decir su madre se recuperó y le sugirió que volviera. Aunque ésa era un excusa muy escueta, ya la reforzaría durante los próximos días en los que lo pasaria repasando las lecciones.

Pero, después de pasar por el retrato de La Señora Gorda -que parecía muy animada conversando con su amiga Violeta mientras comían unos bombones de licor- se dio con la sorpresa de sus amigos habían vuelto, al ver unas cartas explosivas tiradas al lado de la chimenea acompañadas de envolturas de Goma de Mascar Explosiva y Ranas de Chocolate. Subió por las escaleras, rogando porque no le preguntaran nada del porqué de su regreso de casa y pensando en proponerles la idea de jugar a una batalla de bolas de nieve en las orillas del lago.

—¡Chicos, ya llegue! —dijo Remus entrando a la habitación sonriente.

Pero esa sonrisa desapareció de su rostro al ver los ojos de sus amigos en él. Estaban los cuatro parados frente a él con los brazos cruzados mirándolo como si hubiera cometido un enorme delito.

—¿Que les pasa? —preguntó el muchacho nervioso.

—Queremos hablar contigo, Remus —dijo Thomas con los brazos cruzados.

—¿Hablar?... No entiendo... ¿De qué?

—De tus extrañas desapariciones cada mes —respondió James sacando la varita —, durante las noches de Luna Llena.


Luna llena.

Aquel astro brillante que emanaba una tenue luz blanca en medio de la oscura noche. Testigo de amantes y juramentos de amor, compañera de animales nocturnos como su amigo...

Su amigo, su compañero de juegos...

Aquel endeble y frágil muchacho que los acompañaba en sus aventuras...

Un licántropo...

La verdad los había golpeado en esa noche de navidad. No sabían, ni siquiera se le hubiera ocurrido por la cabeza que ese muchacho al que llamaban amigo se convertía en un monstruoso licántropo al salir la luna llena.

Eso explicaba muchas cosas. El licántropo que habia detrás del Sauce Boxeador que casi los mata la noche pasada, el miedo a la luna llena, las excusas de la madre enferma... ¿Cómo pudo mentirles¡La madre enferma¡Esa era una excusa absurda cuando se notaba que él era el enfermo¿Cómo pudo ocultarles su verdadera identidad por más tiempo? Lo que había hecho no tenía perdón.

Pero lo que aun no se explicaban era porque Dumbledore había permitido que un licántropo entrara a Hogwarts. ¡Vaya que ese viejo cada día reafirma la opinión que muchos alumnos le tienen acerca de estar chiflado!

Se acercaba el día y aún era navidad. Era increíble las cosas que les habían pasado en noche buena y navidad. La corta visita a la familia Black, enterarse de la pobre vida de la madre de uno de ellos y regresar a Hogwarts para enterarse que su mejor amigo era un licantropo. ¡Increíble realmente!

El cielo se aclaraba con lentitud al igual que las miles de cosas que pasaban por su mente en esos momentos. Ellos estaban esperándolo allí, en su dormitorio, el mismo que compartían con él. Él vendría en cualquier momento, seguramente con alguna excusa que tratara de ocultar la terrible verdad que guarda. Pero ellos ya estaban listos, buscarían la verdad de sus labios así sea por la fuerza. Por ello, las varitas estaban en sus bolsillos, listas para usarse cuando debían. En ese momento, se abrió la puerta y todos se volvieron hacia él...

La hora de verdad había llegado...

—¡Chicos, ya llegue! —dijo Remus entrando a la habitación sonriente.

Pero esa sonrisa desapareció de su rostro al ver los ojos de sus amigos en él. Estaban los cuatro parados frente a él con los brazos cruzados mirándolo como si hubiera cometido un enorme delito.

—¿Que les pasa? —preguntó el muchacho nervioso.

—Queremos hablar contigo, Remus —dijo Thomas con los brazos cruzados.

—¿Hablar?... No entiendo... ¿De qué?

—De tus extrañas desapariciones cada mes —respondió James sacando la varita —, durante las noches de Luna Llena.


El muchacho se quedó estático en la puerta mirándolos. Lentamente empezó a retroceder poco a poco con la intención de escapar, cosa que hubiera hecho si James no hubiera sacado su varita y...

¡PUM!

Cayó al suelo, incapaz de moverse. Al volverse vio asombrado que sus tobillos estaban fuertemente sujetados por unas cuerdas delgadas. Sirius y Jimmy lo cogieron por los hombros y lo sentaron en una silla.

—Es inútil que trates de escapar, Remus. —murmuró Thomas—. No sin antes de hablar con nosotros.

—¡No hay nada de que hablar!

—Te equivocas —le espetó Sirius—. Hay mucho de que hablar.

—Empezando por el hecho relacionado con tus desapariciones mensuales siempre con la excusa de ir a ver a tu madre —apuntó Jimmy.

—¡No es excusa¡Es verdad! —el muchacho estaba visiblemente nervioso—. ¡Ya les dije que mi madre es muy débil¡No me gusta verla enferma pero me necesita! Y generalmente se pone peor...

—... en las noches de luna llena¿no? —terminó James—. ¿Sabes qué pensamos, Remus? Pensamos que tu madre no es la que está enferma. Aquí el único enfermo eres tú.

—¿Enfermo, yo? —dijo Remus tratando de reírse inútilmente—. ¡Es absurdo!

—¿Absurdo? —preguntó Thomas acercándose hacia él—. Pues podría parecer absurdo si no presentaras malestares antes de irte.

—¡Por favor, muchachos¡Esto es absurdo! —exclamó el muchacho—. ¡Toda esta conversación está fuera de lugar¿Por qué no dejamos esto aquí? Yo estoy bien. ¡Lo juro!

Los cuatro se miraron entre si.

—Tienes razón, Remus, buen amigo —dijo Jimmy.

El muchacho suspiro aliviado, sin darse cuenta que el mellizo sin gafas se puso detrás de él y le propinó un no tan fuerte pero sí duro palmazo en la espalda, justo en la parte donde estaban las heridas recién curadas. El dolor fue tan duro como el golpe que no puedo evitar emitir un quejido.

—¿Sigues insistiendo que estás bien, eh? —replicó James—. Tenemos muchas interrogantes y sólo tú puedes darnos las respuestas, Remus. Explicamos¿cuál es la verdadera razón de tus desapariciones mensuales?

—¿Por qué tienes heridas profundas en la espalda?

—¿Por qué ese pánico a la luna?

—Y sobre todo¿por qué hay un licántropo oculto en el bosque prohibido, eh?

—Mejor dinos la verdad, Remus. Es lo mejor para todos. Ya hemos escuchado tus mentiras durante un año entero.

En medio del escozor que le producía las heridas, Remus se sintió acorralado.

—¿A qué verdad se refieren?

—¡No trates de evadirlo más, Remus! —dijo James—. Ya sabemos lo que eres.

—¡No...!

—¡Dinos de una buena vez que eres un licántropo!

Silencio...

Nadie dijo nada después de esa declaración...

El joven Lupin estaba impactado. Los miró asustado antes de decir:

—¿Cómo lo supieron?

—Eso no interesa, lo que importa es por qué nos mentiste.

Remus se sintió avergonzado. No sabia que hacer sin embargo, sentía que no podia seguir mintiendo. Sus amigos prácticamente lo sabían todo pero querían su explicación, algo no podía seguir negándoles.

—No quería que se alejaran de mí—respondió con la mirada en el piso—. Supuse que si lo hubiesen sabido me repudiarían.

—Pues no nos diste oportunidad de actuar porque lo ocultaste —le recriminó Sirius.

—¿Cómo asi tienes esa enfermedad? —preguntó Jimmy.

—Fue hace mucho tiempo —comenzó Remus—. Mi padre afrentó a un hombre lobo que en venganza me mordió. Yo, en ese tiempo, tenía cinco años. Mis padres trataron de buscar una cura pero...

—Aun no se ha creado —contestó Jimmy.

Remus asintió.

—Yo me convierto una vez al mes en un peligroso lobo. Antes de venir al colegio, mis padres me escondían en mi cuarto durante mis transformaciones. Sellaban la puerta y las ventanas con un hechizo para que no escapara. Asi fue durante cinco años y cuando me llegó la carta de Hogwarts, mi padre no sabía que hacer. Era imposible que pudiera venir a Hogwarts. No era probable que los padres quisieran que sus hijos estuvieran a merced de un licántropo. Pero Dumbledore se hizo cargo de mi problema. Nos dijo, a mis padres y a mí, que mientras tomáramos ciertas precauciones, no había motivo para que yo no acudiera a clase. Fue por eso que el sauce Boxeador está plantado...

—¡Espera un momento! —lo interrumpió Jimmy—. ¿Qué tiene que ver el sauce boxeador en tu historia?

—El sauce boxeador lo plantaron el año que llegué a Hogwarts. La verdad es que lo plantaron porque vine a Hogwarts.

—Pero si tú llegaste el año pasado y el sauce lo plantaron recién este año —dijo Sirius.

Remus negó con la cabeza.

—El sauce estaba plantado desde que llegue, sólo que estaba en la entrada de una cueva del Bosque Prohibido. Lo cambiaron de lugar porque una vez herí a unos potrillos de unicornios que pasaban por allí. No llegue a matarlos porque Hagrid los salvó. Por ello, Dumbledore replantó el árbol en la entrada al Bosque, en donde habia un tunel que me llevaba a...

—...a una casa abandonada —terminó Thomas—. Sí, ya lo sabemos. Te seguimos en una ocasión y casi nos matas. Pero no sabíamos que eras tú.

—Esa casa y ese túnel se construyeron para que los usara yo. Una vez al mes me sacan del castillo furtivamente y me traen a ese lugar para que me transforme.

—Eso explica la vez que te vi con la señora Pomfrey salir rápidamente del castillo.

—Es muy doloroso convertirse en licántropo. La metamorfosis es dura porque se estiran algunos músculos del cuerpo, pero lo más terrible es el instinto animal que se apodera de ti. Es... es... como si tu razón se perdiera y no sabes cuando volverá. No eres consciente si estas haciendo algo bueno o malo, sólo eres consciente de tus instintos, si tienes hambre, miedo o ganas de matar.

—Tus heridas...

—Sí, mis heridas —dijo Remus—. Por ello, me aislaba de los humanos para que no los mordiera, de forma que me arañaba y mordía a mí mismo.

Durante su relato Remus no se atrevía a verles la cara a sus amigos. Sentía vergüenza y miedo.

—Debe ser terrible convertirte en un licántropo cada noche de luna llena — dijo Jimmy.

—Sí, es terrible... —musitó Remus antes de suspirar con tristeza—. ¿Qué harán ahora conmigo?

Los cuatro muchachos se miraron entre sí.

—Ya sabemos lo que haremos contigo—dijo James con seriedad.

El muchacho simplemente asintió, esperando la sentencia. Imaginándose como volvería a ser su vida. Como volvería a ser el muchacho solitario que era antes de venir a Hogwarts. Como...

—Hemos decidido... ¡ser animagos! —lo soltó James con una gran sonrisa en su rostro...

¡¿Eh?!

—¡¿QUÉ?! —Exclamó el muchacho completamente extrañado desde la silla a la que estaba sujeto—. ¡¿Se han vuelto locos¿Animagos?

—Así como lo oyes, Remus — dijo Sirius con una gran sonrisa.

—No podemos dejarte solo en esto, Remus —dijo Jimmy apoyandose en James.

—Eres nuestro amigo y si tienes un problema, lo tenemos todos —añadio thomas.

—¿O acaso creíste que te dejaríamos solo o te delatariamos? —preguntó James.

Remus los miró conmovido. Eso era precisamente lo que habia pensado desde el principio.

—Pero... pero... Generalmente, se necesita el permiso del Ministerio de Magia...—dijo Remus—. McGonagall lo tiene, pero no creo que el ministerio querría darle el permiso a muchachos como ustedes.

—Remus, Remus, Remus —dijo Sirius acercándose a el—. ¿Acaso has olvidado quienes somos?

—Somos los chicos más inteligentes que Hogwarts haya tenido nunca —dijo James con altanería.

—Para nosotros no hay imposibles —añadió Jimmy.

—Además, es cuestión de averiguar el método y dominarlo... ¡Cosa de niños! —concluyó Thomas.

—Yo leí que convertirse en animagos es muy riesgoso —comentó Remus.

—¿Te has olvidado que a nosotros nos gusta el riesgo, Remus? —le preguntó sarcástico, James.

—Pero... Aun no entiendo porque deberían hacerlo. ¿No se dan cuenta?... ¡Soy un licántropo!

—¡Oh, vamos! —dijo James—. Solo tienes un pequeño problema peludo. ¡No es para tanto! Sirius, suéltalo para explicarle lo que vamos a hacer.

Remus no podía dejarlos de mirar con asombro mientras Sirius desamarraba la cuerda que se había enredado en sus talones. El muchacho se acercó a ellos y James le mostro un libro grueso.

—Este libro es de nuestra familia —explicó James abriendo el libro—. Mamá no sabe que lo tenemos porque nos mataría pero aquí hay buenos encantamientos que podrían servinos para la transformación.

—No será riesgoso si lo hacemos con cuidado, Remus —dijo Thomas—. No te preocupes.

—Mas bien confírmanos algo que sospechamos —dijo Jimmy a su amigo—. Un licántropo no puede atacar a animales¿no?

—Creo que no, el licántropo sólo está hambriento de sangre humana —dijo Remus dubitativo—. Aunque es probable que pueda atacar a animales pequeños...

—Entonces nos convertiremos en animales grandes —añadió James pasando las hojas del libro—. Pero tienen que ser originales. Tampoco nos vamos a transformar en cualquier cosa¿no?

—Claro, mi estimado James. — sonrió Sirius.

—¿Cómo es que supieron que soy un... licántropo? —preguntó Remus confundido.

—Pues, fue una rara casualidad, amigo mío —dijo James sonriendo maliciosamente.


James saltó de su cama y se fue corriendo hacia la Sala Común. Los muchachos seguían jugando a los naipes explosivos y desde que se había ido James, Jimmy tenía la ventaja. El muchacho sonreía maliciosamente, muy concentrado en su jugada y estaba a punto de ganar cuando…

¡Chicos!

Las cartas saltaron de las mano de su mellizo explotando en el aire.

¡James! —le recriminó su hermano —. ¿Se puede saber que te pasa¡Estuve a punto de ganar…!

¡Remus es un licántropo! —soltó el mellizo con gafas.

¡… a este par de perdedores…¡¿QUÉ?! —exclamó Jimmy atónito y al mismo tiempo con Thomas y Sirius.

¡¿Te has vuelto loco, James?! —preguntó Sirius muy asombrado.

¿Y qué tiene eso de malo? —preguntó Jimmy despreocupado.

¡¿No me escuchaste, Jimmy?! —le gritó su hermano.

¿Qué? Remus es un licántropo y qué... —dijo calmado pero al darse cuenta de sus palabras los miró atónito—. ¡Esperen! Remus es un...

¡Cállate o quieres que todo Hogwarts se entere? —lo reprendió James.

¡Cómo lo supiste, James? —preguntó Thomas.

Evans me habia dejado un ejemplar del libro de New Scanmande para el trabajo del profesor de Defensa Contra las Artes oscuras y cai en cuenta de que los síntomas de la licantropía eran los mismos que tiene Remus cada noche de...

... de luna llena —terminó Thomas por él—. Eso explica muchas cosas...

No... No es verdad —musitó Jimmy incrédulo—. ¡Eso no puede ser verdad, James!

Pues tenemos que aceptarlo —dijo James dejándose caer en el sillón más cercano—. Remus es un licántropo.

¿Has pensado en lo que vamos a hacer? —le preguntó Sirius a su amigo.

¿Acaso lo vamos a dejar solo? —preguntó Thomas a sus amigos mirándolos con el ceño fruncido—. Oigan, Remus y ustedes me apoyaron cuando el mal nacido de Tom quiso manipularme. ¡Yo iba a ser un asesino como él y ustedes me ayudaron a alejarme de Tom! Ahora que Remus necesita de nuestra ayuda¿lo van a abandonar? Porque si es así, pues yo no lo haré... ¡No me importa que sea él, yo averiguaré un método para ayudarlo¡Me dio la mano y también haré lo mismo con él! —declaró con fuerza.

Los tres miraron a su amigo muy sorprendidos.

Tienes razón —corroboró James—. Lo haremos. No podemos dejarlo solo con esa carga.

—afirmó Jimmy—. Es nuestro hermano y no podemos dejarlo asi.

Yo también estoy de acuerdo con ustedes —añadió Sirius—. Remus es nuestro amigo y hay que ayudarlo.


—Fue así como lo supimos —terminó James con una gran sonrisa.

—Yo.. —empezó a decir Remus muy conmovido—. No tengo palabras para decirles cuan agradecido estoy...

—Ahórratelas porque aún no somos animagos —lo cortó Sirius—. Tenemos que encontrar el método primero

—No es necesario que se conviertan en animagos por mí, chicos. Con solo demostrarne esto me ayudan demasiado...

—pero no será suficiente para nosotros, Remus —dijo Thomas pasandole un brazos por los hombros—. No podemos dejatrte solo en esto...

—hay algo que hemos olvidado —dijo Sirius y todos los muchacho se volvieron a él—. Han pensando qué haremos con Peter. No podemos decirle que Remus es un licántropo porque...

—¡¿QUÉ REMUS QUÉ?!

Todos se volvieron hacia la puerta, asustados por el grito. Un niño gordito con baúl en mano los miraba con una expresión de susto e impacto ante semejante declaración que acababa de escuchar.

—¡Atrápenlo!

Sirius, Thomas y Jimmy saltaron encima de él antes que el muchacho tuviera tiempo de reaccionar. Lo cogieron por los hombros y lo sentaron en la silla que habían sentado a Remus.

—Peter, lo escuchaste se puede explicar... — empezó a decir Remus, muy asustados.

—Cállate, Remus —dijo Sirius algo molesto—. Yo se lo voy a explicar —sacó la varita y apuntó con ella el cuello del muchacho—. Mira Peter, si dices algo acabaras muy mal...

—¡Sirius¡No puedes hacerle eso! —le reprendió Remus quitándole la varita.

—¿Por qué? —se defendió Sirius—. ¡Sólo así no se atreverá a abrir la boca!

—Sirius, si sigues así, un día de estos acabaras en Azkaban —comentó Jimmy sonriendo.

Peter los miraba muy asustado, pero especialmente a Remus, después de enterarse de una forma digamos muy sorpresiva quien era.

—No pensábamos decirte nada, Peter, porque sabemos como te pones —dijo Thomas mirándolo—. Pero ahora que lo sabes, no queremos que reveles a nadie lo que acabas de escuchar. Remus es un licántropo pero eso es algo que tú y nosotros sabemos. Nadie más debe enterarse.

—O lo pagaras muy caro —concluyó Sirius con la varita en mano.

—¡Sirius! —dijeron todos a la vez.

—¿Qué?

—Yo no diré... nada... —contestó Peter algo asustado—. Pero¿que harán con él? —miró a Remus.

—Bueno, no es algo que nosotros haremos; es algo que nosotros y tú haremos —dijo James con seriedad.

—¿Yo?

—¿Él? —preguntó Sirius muy confundido.

—Seremos animagos, Peter —dijo Thomas con decisión—. Nos convertiremos en animagos y acompañaremos a Remus en sus transformaciones.

—¡Pero... pero,... eso es imposible!

—¿No es imposible! Solo un poco latoso —comentó Jimmy.

—Pero... yo no sé como... hacerme animago...

—Nosotros te ayudaremos —dijo James.

­—No tienes otra opción, Peter —dijo Jimmy—. O estás con nosotros o no.

Peter asintió con rapidez. En esas cosas era muy bueno. Cuando se trataba de su propia conveniencia, Peter Pettigrew no parecía pensarlo dos veces. Además, los Potter y su grupo de amigos eran lo chicos más populares de toda la escuela. Ni siquiera los muchachos de sétimo se metían con ellos. Era mejor estar con el diablo que meterse en su camino como dice un dicho.

—Bien —dijo James—. Empezaremos la transformación para convertirnos en animagos mañana. Chicos, —los miró con seriedad—. Nos espera un largo camino.

Todos asintieron imaginándose lo que podría venir en los próximos días, meses o quizás años. Porque con lo que habían decidido, lo único que sabían era que duraría mucho tiempo antes de convertirse en unos auténticos animago.

Remus los miró de reojo a todos, muy conmovido. Su madre tenía mucha razón al decir que sus amigos eran fantásticos, tanto que iban a convertirse en animagos para estar con él. Y es que hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y descubrir que un amigo es un licántropo sediento de sangre humana es una de esas cosas.


Notas de Autora:

Hola a todos¡Por fin me integrado¡Después de tanto tiempo¡En fin! Disculpenme que no haya podido publicar, pero es que he decidido aprovechar las fiestas para redactar el fic. No sé cuando podre publicar de nuevo, pero lo que sí les digo es que el capi 16 esta en proceso y en ese capitulo, nuestros chicos ya no seran los niños dulces e inocentes que conocemos... ¡Chicos, ahora si! Los niños ya no estarán en la edad de "cándidos e inocentes" (aunque creo que nunca lo fueron). Ahora están en la etapa más difícil: la adolescencia. Espero que entiendan si el fic se pone un poco cursi a partir de ahora, pero es que tienen que comprender que son adolescentes y los juegos que hacían de niños quedó en su pasado. Pero, alégrense las fans de Thomas, Jimmy, James, Sirius y Remus. Si antes eran unos niños lindos ¿cómo serán ahora que tengan 15?... (La autora babea). Bueno, mejor lo dejamos hasta aquí porque no quiero que me demanden de corruptora de menores. Me despido.

Ah... ¡Feliz navidad y prospero 2007 para todos ustedes¡Espero que pasen una mejor navidad que la mía que para variar no recibiré regalo!

Bueno, ya saben, para críticas, comentarios, chiste, amenazas de muerte menos declaraciones de amor, mandadme un review.

Ah, antes de irme, una disculpa publica a ToWaChAn por haberle errado la fecha de publicación. Sorry, vecinita, pero que pasaron tantas cosas estos últimos dias que no pude publicar el capitulo 15 ni el extra el 24 ni siquiera el 25. Espero que me disculpes.


Extra: Entrevista a Sirius Black.

AdvertenciaEsta entrevista es a pedido de una de las fans (que al parecer creo que se convertirá en la entrevistadora de los personajes). Todo lo que esa fan le pregunte es netamente de ella, yo no he inventado nada, excepto los comentarios personales que hace, a pedido de ella y conociendo su carácter.

Cuarto de la autora (Día: sábado, 30 de diciembre del 2006. Hora: 11: 42 de la noche)

Autora (suspirando triste) ¡Caray, ya se acaba el año y yo no sé que voy a hacer para celebrarlo¡Este año me han pasado tantas cosas! Lo único bueno es que aprendi a dominar un poco las matemáticas. Lo malo es que aun no acabo mi fiction... (recordando con cara de madre)... ¡Ah, lo recuerdo cuando era solo una idea loca en mi cabeza y ahora lo leen en la Web¡Me estoy volviendo vieja! (se abre la puerta)

ToWaChAn (Entra al cuarto sonriendo y se sienta en la cama)Hola de nuevo!

Autora (sorprendida)¿Tú aquí de nuevo? Si vienes a entrevistar a Remus, lo más conveniente es que...

ToWaChAn (La interrumpe)No, no vengo para eso... Mi licántropo precioso no es tema por el que vengo hoy (lo piensa por un momento y se vuelve a ella)... Pero... ¿Está él aquí? Porque de ser así...

Autora (cortándola)¡No, no está aquí! Entonces, si no es por Remus¿para qué has venido?

ToWaChAn (emocionada)¡Para entrevistar a mi Siri-boy!

Autora (pensando)¡Caray, la generación de ahora está terrible! Si no es por Remus, es Sirius... (le dice en voz alta) Está bien... Pero, recuerda... Todo tiene que ser adecuado a la trama.

ToWaChAn (con solemnidad y la mano levantada) Palabra de licántropa.

Autora (sonriendo débilmente)Consideraréeso como un sí. (Sale del cuarto y al rato entra discutiendo con un niño de cabello negro y ojos grises que la sigue)

ToWaChAn (da un salto de felicidad)¡Sirius! (y trata de irse encima de Sirius)

Sirius (la para) ¡tres metros, por favor! Este hermoso rostro no puede ser profanado por manos histéricas.

Autora (Dándole un golpe en la cabeza)¡Deja de afanarte y limítate a responder, Black!

Sirius (sobándose el golpe)¡No tienes que ser tan brusca! (pensando)Con razón Evans es tan histérica...

ToWaChAn (serenándose)Es verdad. Bueno, comencemos... (Tose ligeramente mientras Sirius se sienta en la cama de la autora).Ante todo, preséntate:

Sirius: (Tose ligeramente) ¿presentarme¿Yo? Por favor, si todo Hogwarts me conoce... Seria un estúpido el que no me conociera. Pertenezco a la mejor banda que Hogwarts haya tenido jamás...

Autora (Murmurando): En mi opinión, yo diria que es una gavilla.

Sirius: ¡Soy el gran Sirius Black¡El más guapo de ese grupo!...

Autora: ¡No es cierto¡El más guapo es Thomas!

Sirius (molesto): No bromees... Para ti, será es más guapo, pero si hacemos una encuesta a nivel mundial, yo gano.

Autora (contestándole)¡Eso no es cier...! (se detiene al pensar en la cantidad de fans de Sirius que han leido los seis libros y comparando dicha cantidad con la de personas que leen su fic. Suspira resignada)... Tienes razón... (Sirius sonrie satisfecho)

ToWaChAn: 1era pregunta¿Qué signo eres?

Sirius (molesto)¿Signo? Pues la verdad, no sé... ¿Importa eso? Yo pensé que me iban a preguntar acerca de mi vida, de mis proyectos, de mis estupendos comentarios en los partidos...

Autora: Omitamos eso de los comentarios, Sirius.

ToWaChAn: Bueno, bueno... 2da pregunta¿Te gusta el día o la noche?

Sirius (pensando)¿Por qué me pregunta eso? (respondiéndole en voz alta): La noche.

ToWaChAn (emocionada)¿Por qué?

Sirius: Porque es oscura y te oculta muchas cosas, travesuras que nunca serán descubiertas(pensando)Por ejemplo, la broma que vamos a hacerle a Quejicus. ¡Sí¡Esa broma sera la mejor del año... jeje...(Se rie solo, sin saber porque. la autora y ToWaChAnlo miran extrañadas)

Autora: ¿Y ahora que te pasa? (Sirius no le responde y sigue sonriendo maliciosamente) ¡Ah, no¡Si te vas a poner a pensar cochinadas lo mejor sera que te vayas de aquí¡Eres un púber, mocoso¡Aún no puedes pensar en esas...!

Sirius (indignado) ¡¿Qué crees acaso que estoy pensando, EH?!

ToWaChAn (molesta)Sí¿Qué crees que está pensando mi Siri-boy, eh?

Autora (ruborizada)Nada, nada en especial...

ToWaChAn (un poco más animada)Bueno, mejor pasemos a la siguiente pregunta¿Dulce o salado?

Sirius (pensándolo un rato) Dulce...

ToWaChAn: ¿Cabello corto o largo? De preferencias...

Sirius: Da igual... No soy selectivo en la moda...

ToWaChAn: ¿De que sabor prefieres el helado?

Sirius (empezándose a poner incomodo) Vanilla y chocolate...

ToWaChAn: ¿Cual es tu color favorito?

Sirius (muy incomodo)Negro...

ToWaChAn: ¿y tu animal favorito?

Sirius (totalmente incomodo) ¿Qué es eso¡¿Un interrogatorio para ver si tengo antecedentes penales?!

Autora (a ToWaChAn)Le estás preguntando demasiado... ¿Por qué?

ToWaChAn (con malicia): Tengo que saber que cosas le gustan a mi Siriboy si algun dia pienso casarme con él.

Sirius (totalmente alterado¡¿QUÉ TÚ QUÉ¡Jamás¡No hay mujer que amarre a Sirius Black¡Por favor¡No quiero acabar mis días celado por una espesa mujer que tenga que decirme que hacer¡Con Orion y Walburga ya tengo bastante! Ademas, soy un niño...

Autora (molesta)¡Oye¡No puedes decir esas cosas¡Él todavía es un niño!

ToWaChAn (emocionada) ¡Sí, pero los niños crecen! Y además¡es que es tan kawaii como mi Remus!

Sirius (confundido)¿tan ka... qué cosa?

Autora (resignada)Olvídalo, Sirius. Mejor sigamos con la entrevista...

ToWaChAn: ¿Objeto muggle preferido?

Sirius (malhumorado)Mmmm... No sé, nunca he entendido por qué los muggles utilizan cosas que no tienen magia.

Autora (con voz elemental)Por la misma razón que no poseen magia, Sirius.

Sirius (defendiéndose)¡Pero es que parecen idiotas! Por ejemplo, esas cosas que llaman felefono...

Autora (con voz calmada)Se dice "teléfono"

Sirius (molesto)¡Como sea que se quiera llamar esa cosa¡No entiendo para qué sirve!

Autora (calmada)Sirven para comunicarse entre ellos desde distancias muy lejanas que... (se exaspera). ¡Pero, ya¡Eso no me corresponde decírtelo, sino a tu profesor de Estudios Muggles!

ToWaChAn (medio aburrida) ¿Podemos seguir con la entrevista? (los muchachos asienten y ella sonríe) Esta es la pregunta más importante:¿James o Remus?

Sirius (confundido)¿Ah¿A qué te refieres con eso?

ToWaChAn (con mirada maliciosa)¡Oh, ya sabes¿A quién de ellos prefieres?...

Autora (recelosa)Espero que no te refieras a lo que yo estoy pensando...

Sirius (pensándolo un rato)Mmmm... Pues a James, porque Remus es muy moralista...Sí, James. Él es tan gamberro como yo.

Autora: ¡Caray! Ya lo dice el dicho: "Dios los crea..."

ToWaChAn (confundida): ¿Qué no era Remus?

Sirius (receloso)¿Y por qué Remus?

ToWaChAn (muy emocionada y con los ojos brillándole) ¡Pues como ustedes dos juntos hacen tan bonita pareja!

Sirius (totalmente molesto)¡¿CÓMO ES LA COSA?!

ToWaChAn (calmándolo)¡Me refiero al hecho de la amistad! (pensando) aunque también a lo otro... (En voz alta) Ya, pasemos a la siguiente pregunta (Sirius quiere reclamar pero la autora lo detiene). Según tu propio criterio¿cuál de tus amigos es el más atractivo?

Sirius (cruzándose de brazos)¡Siempre pense que ese asunto de la belleza es pura patraña de las niñas! (imitando una voz chillona) "¡Ay, que yo soy mas bonita que fulanita¡No que menganita es mas bonita que ella!"... ¡BAH¡Tonterías! Por eso existimos nosotros, para que las muy ilusas no crean que son la maravilla del mundo.

Autora: ¿a qué te refieres con "nosotros"?

Sirius: Nosotros, los chicos guapos... Mira, soy guapo no porque quise, sino porque Dios me hizo así... Lo sé, soy conciente de ello, pero yo no lo ando alardearlo como esas ingenuas.

Autora (sarcastica) ¡Ya veo que no!

Sirius (mirándola receloso): Sé lo que estas pensando pero al menos soy más atractivo que Snape¡Ese chico si es un insulto a lo que es arreglo personal!

ToWaChAn: Bueno, pasemos a la siguiente y ultima pregunta¿Que jugada le harías a Snape si lo tuvieras para ti solito por una noche?

Sirius (sonriendo maliciosamente): Cosas malas...

ToWaChAn: ¿En serio?

Autora (preocupada)¿Qué tan malas?

Sirius: extremadamente diabólicas.

Autora (suspirando calmada) ¡Uf¡Por un momento pensé que te referías a lo que estaba pensando esta chica malograda.

Sirius (receloso)¿Y a que te referías tú?

Autora: Nada... Nada... Bueno, si eso es todo (se levanta y coge a Sirius del cuello) Este jovencito ya se tiene que ir porque mañana tiene clases.

Sirius (gritando): ¡Suéltame!

ToWaChAn: Pero... (Pero la autora no hace caso y bota al personaje por la puerta de su cuarto). ¡Oye, todavía me faltaba que me diera su autógrafo y preguntarle si sentirá algo por Remus!

Autora (pensando) Pues menos mal que lo bote a tiempo.


Reviews:

Dany Elric-Ryddle: Me alegro que te haya gustradoi el capitulo 14. Supongo que por ser la familia de Sirius todos los integrantes tenian que tener el racismo que tienen los Malfoy a los sangre sucia por ser ellos (los Black) de sangre pura. El padre de Sirius no creo que haya sido tan bueno (pertenecer a esa familia, da mucho que decir...) Pero era necesario que se comportara asi para la madre de Thomas salga a flote. Trataré que no sea la ultima que use a este personaje como a los otros integrantes de la familia Black, pueden que me sirvan para más adelante. Bueno, espero que te guste este capitulo :-)

Caro: Me alegro que te haya gustado el cap anterior, espero que te guste este.

Andy Yogima: Gracias por esperarme!! Generalmente me siento muy feliz cuando recibo tu review. me anima mucho... Ahora no se cuando podre dedicarme a esto pero espero poder regresar pronto porque no me gusta dejar esto a medias.

Bueno, respondiendote: lo del partido de Quidditch fue una idea loca que se ocurrio de la nada. (a veces las locas ideas son tan buenas) y lo de los detalles en la relacion de James y Lily, pues creo que aun está algo "verde" pero esperemos que a partir de ahora comienze a madurar. Los comentaristas, estoy pensando que sean dos. tendre que modificar a Roewlingf porque en un fic (que publicaré más adelante) pongo a dos comentaristas en vez de uno. Ademas¿Quiénes seran mejor que estos dos para comentar el partido?. lo de no hacer sufrir a Remus, puyes me disculparas bastante por lo que leeras hoy pero como dice un dicho: "Si no duele, no sirve". Lo de remus y Lily, ya veremos como se pone la situación entre los muchachos. No queremos que haya un triangulo amoroso entre James, Lily y Remus ¿no?... ¿O sí?

La propuesta de matrimonio es algo que no comentaré mucho,ji, ji, ji porque puede ser que se vuelva a repetir. Lo del capitulo 14, la visita a los Black me consta que fue muy intensa y si Sirius adopta una postura algo madura es por el simple hecho que sabe que está en un lugar que repudia. Eso es lo que me dio a entender Rowling cuando lei el capitulo 5 y 6 de La orden del Fénix. Acerca de Andrómeda, esytoy pensando meterla mucho más adelante (a pedido de Thomas, James y Jimmy) y sobre como Sirius abandonara Grimmauld Place es obvio que se tratara. Pero todo a su tiempo...

Espero que sigas leyendo. Trataré en lo posible de pubnlicar el proximo cap que esta en proceso. Cuidate.

Karitt0: muchas gracias por los animos. Trataré en lo psible de publicar lo más pronto posible.


Avances del próximo capitulo 16: Las jugarretas de cinco animagos en Hogwarts

"... Los murmullos siguieron a un grupo de cinco chicos desde el momento en que, el primer día de clases, salieron del dormitorio. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas, más que nada las chicas, se ponían de puntillas para mirarlos, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolos con atención ...

Y es que los tres años venideros de aquel segundo curso habían hecho que los niños que habíamos conocido dejaran atrás su apariencia para dejar pasar a la complexión adolescente que dejaba embelezadas a muchas chicas ..."

Nota: El contenido de este avance puede variar o aumentar a medida que se me vengan las ideas. ¡Para no prometer en vano!


Advertencia: Los personajes que aparecen en los libros de Harry Potter son propiedad exclusiva de la señora J. K. Rowling. Los demás personajes son invención mía. A las nuevas autoras, les pido que no toquen los apellidos de mis personajes. Háganlo por cuestión de ética profesional.