ERASE UNA VEZ… UNA MÁGICA HISTORIA.
16
Las jugarretas de cinco animagos
en Hogwarts
—¡Mira¡Allí están los Potter y su grupo!
—¡Potter no se ve nada mal!
—¿Cuál de los dos?
—¡Qué importa¡Los dos se ven bien!
—¡Yo prefiero a Black, es el más guapo!
—¿Acaso no has visto a Ryddle¡Ese chico no está para despreciar!
—¿Y qué me dicen de Lupin¡A que es el más lindo de los cinco!
Todos los años era lo mismo. Los murmullos siguieron a un grupo de cinco chicos desde el momento en que salieron del dormitorio en el primer día de clases. Los alumnos que esperaban fuera de las aulas (más que nada las chicas) se ponían de puntillas para mirarlos, o se daban la vuelta en los pasillos, observándolos con atención. James y Jimmy Potter sonreían con arrogancia mientras que su amigo Sirius Black ladeaba de un lado a otro la cabeza ante los murmullos emocionados de las ilusas que esperaban que él se fijara en ellas. Por su parte Thomas deseaba que no lo hicieran, a pesar de que debería estar acostumbrado siempre era molesto sentir que las miradas caían en él.
Y es que los tres años venideros de aquel segundo curso habían hecho que los niños que habíamos conocido dejaran atrás su apariencia inocente -obviamente estamos hablando de la apariencia física- para dejar pasar a la complexión adolescente que dejaba embelezadas a muchas chicas. Complexión que ahora tenían esos cinco chicos caminaban hacia el aula de encantamientos destilando arrogancia a su paso. Y es que James, Jimmy, Sirius, Remus y Thomas ya no eran esos niños que hacían excursiones al bosque prohibido o eran castigados por la Jefa de Casa por encantado los libros de Madame Pince. Cada uno había en su apariencia física, aunque sabemos que hay cosas que nunca cambian...
—¡Potter!
Como esto, por ejemplo...
—Mi querida Evans —contestó con una voz zalamera el aludido mientras rápidamente corría su mano sobre la cabellera negra y despeinada hacia una pelirroja que estaba en frente de él delante de la puerta al aula de Encantamientos—. ¿Qué tal te fue en las vacaciones? veo que saliste escogida como prefecta. No es de extrañar, tú siempre has sido tan correcta.
—¡Sólo un idiota que no sabe hacer bien las cosas! —gritó la pelirroja—. ¿Crees que es fantástico hacer un desfile¡Es patético!
—Es el precio de la fama.
—¡Eres insoportable!
—Sólo soy James Potter —contestó el muchacho recargándose en el hombro de su hermano—. El muchacho más apuesto e inteligente de esta escuela.
— ¡Querrás decir el más egocéntrico!
—James —intervino Remus mirándolo con reproche—. Deja de molestar a Lily. Recuerda que debes respetarla, ella es prefecta.
—¡Al igual que tú, Remus! —dijo Lily dirigiéndose a él—. Deberías parar este espectáculo.
—Ellos son muy tercos y aunque le quite todos los puntos que se me pueda ocurrir, nunca lograría frenarlos, Lily —se defendió el muchacho sonriendo levemente.
—No culpes a Remus, Lily —intervino Thomas—. Los muchachos son indomables.
—¡Vaya, Evans¡Así que eres prefecta! —comentó Sirius apareciéndose detrás de la pelirroja quien bufó al reconocer la voz de Black—. Ya me lo esperaba, supongo que bailaste saltando de un pie cuando te enteraste. Después de todo, eres la muchacha más inteligente de esta escuela. Incluso antes de Remus y después que nosotros.
—Me pusieron de prefecta por mis meritos, Black —respondió muy molesta la pelirroja—. Y además, porque yo no paro encantando a los alumnos solo porque se me da la gana.
—Evans¿cuándo aprenderás que hay que verle el lado divertido de la vida? —intervino Jimmy con una sonrisa divertida—. Vives tan metida en tus libros que ya no sabes lo que es bueno. Por cierto¿dónde está tu inseparable amiga que también es otra come-libros?
—Si te refieres a Annie...
—Sí, me refiero a la muchachita que desde hace dos años nos deleita con una brillante sonrisa —comentó Jimmy con maldad.
Lily lo miró furibunda. Pero antes que pudiera replicar, unos dedos tocaron la espalda del mellizo sin gafas haciéndole voltear. Cosa que pudiera haber evitado si hubiera sabido que un puñetazo iba a estrellarle el rostro, puñetazo propinado por una delgada muchacha de cabellos castaños sujetados en una larga trenza que le llegaba hasta la cintura cuyos ojos cafés expresaban furia.
—¡McCainer! —musitó Jimmy Potter totalmente adolorido—. ¡Eres una histérica¡No tenias que tomártelo así!
—Gracias por el cumplido de mi brillante sonrisa, Potter. Pero cuando quiera comentarios sarcásticos acerca de mis frenillos, te los pediré.
Ann McCainer había empezado a usar unos frenillos desde tercer año (recomendación del dentista) y desde el primer momento, Sirius (quien era el más malicioso del grupo) y Jimmy no habían dejado de molestarla al respecto. Pero claro, como ya pudimos apreciar, la señorita McCainer sabia defenderse de bromistas sin nada de educación.
—Tranquilízate, McCainer —trató de calmarla James, pero se ganó una mirada de furia por parte de la muchacha—. ¡Está bien¡Está bien¡Pero no te enojes!
—Este año no voy a aguantarles nada, Potter —los amenazó la pelirroja—. No importa que sean de mi casa, les bajaré tantos puntos como cualquier profesor.
—Siempre y cuando no te dé un ataque al hígado, Evans —dijo Sirius—. Este año presiento que vas a rabiar mucho...
Todos se rieron a excepción de Thomas y Remus. Las puertas del aula de encantamientos se abrieron y las dos muchachas entraron después de regalarle una mirada de ira a los mellizos. Pasaron por costado de un muchacho gordito de cabello castaño que las miró algo asustado. Ese muchacho era Peter Pettigrew que al parecer no había cambiado mucho. Se acercó a los muchachos mientras Jimmy golpeaba a Sirius por sus comentarios sarcásticos acerca del precioso color morado que se había puesto su ojo derecho. Remus ladeaba la cabeza de un lado para otro con calma, mientras que Thomas sonreía débilmente ante lo acontecido.
Si pudiéramos contar como habían cambiado estos chicos, tendríamos que empezar por el último. Thomas Ryddle había cambiado mucho estos años. El cabello rubio que le cubría la mitad de las hermosas pupilas azules, sujetado con una pequeña coleta que le llegaba hasta el cuello de su camisa, una pequeña argolla plateada brillaba en la oreja derecha, la complexión delgada pero no debilucha delataba que se mantenía en forma, debido a las múltiples prácticas en el equipo.
Por su parte, el hijo de la notable familia Black también había cambiado. ¡Y vaya cómo había cambiado! Cabello negro como ébano, ojos grises, tez blanca y una sonrisa que mataba a las chicas que estaban rodeadas. ¡Oh, sí! Sirius Black era un joven conquistador que aunque no le interesara mucho el papel de "el más guapo de la escuela", le gustaba sentirlo.
Cabello castaño, tez lívida, ojos cafés y una sonrisa en los labios que cautivaría a cualquiera. Remus Lupin no tenia un especto tan impactante como lo tenían sus dos amigos pero lo que hacia que fuera atractivo al grupo de ingenuas (como las llamaría Sirius) era esa humildad que destilaba. Podríamos decir que el muchacho era el único cuerdo de ese grupo de revoltosos.
El cabello negro azabache, rebelde sin someterse nunca y que hacía contraste con su blanca piel; ojos avellanados y que uno los llevaba detrás de unas gafas de montura fina, tez blanca y complexión delgada eran los rasgos comunes de los mellizos Potter.
Y es que las apariencias físicas son lo que más cambia con el tiempo. Lo que un día vemos como un brote pequeño se convierte en un arbusto verde que después se convertirá en un gran árbol.
Cuando todos los alumnos entraron al aula de encantamientos, el profesor Flitwick empezó la clase. Los hizo practicar encantamientos que se usarían para el TIMO que se acercaba. Sí, los TIMOs (Título Indispensable de Magia Ordinaria) eran la principal preocupación de los chicos de quinto curso este año. Pero, por razones que ya conocemos, los únicos que no parecían preocupados eran el grupo mencionado. Que solo se limitaban a jugar con las plumas y agitar un poco la varita.
Sirius emitió un ligero bostezo, mientras garabateaba un pergamino que utilizaba como borrador.
—¡Que aburrido¡La luna llena es dentro de hoy pero ya quiero que llegue la noche!
—Pues deberías tratar de entretenerte con otra cosa, Sirius —dijo Remus mientras repasaba el libro de Encantamientos una vez más—. Los TIMOs son este año.
—Los TIMOs no son problema para nuestra pandilla —dijo Sirius con arrogancia—. Es cosa fácil¿verdad, Thomas? —se volvió al muchacho que tenía la mirada pérdida—,. ¿Thomas?... ¿Thomas?... ¡Thomas! —lo zarandeó.
—¿Eh? —se volvió el muchacho a su locutor—. ¿Qué pasa?
—Mas bien¿qué te pasa a ti, Thomas? —preguntó Sirius—. Hoy has estado muy ido.
—No es nada —evadió Thomas cogiendo su pluma y abriendo su libro.
—Pues vaya que no es nada —comentó Sirius—. Porque la próxima vez que te pierdas en tu mundo tendré que hacerte traer a tierra de la misma forma que McCainer le hace cariños a Jimmy.
—Ja, ja, muy gracioso, Sirius —contestó Jimmy Potter con sequedad volviéndose a tocar con suavidad el ojo derecho—. McCainer cada vez va mejorando esa derecha. Tendré que medir mis palabras cada vez que ella esté a veinte metros de mí.
—Siempre te he dicho que mantengas tu boca cerrada, pero no haces caso —le dijo James—. Ahora no te quejes de las consecuencias.
—Estarías bien, si no molestaras constantemente a Annie — dijo Remus mirándolo con seriedad—. Ella no te molesta¿por qué tú a ella?
—No sé —dijo el muchacho sacando una hoja de pergamino de su mochila—. Me gusta molestarla. Es divertido verla furiosa...
—Así como Evans —dijo James sonriendo.
—Espero que no se estén enamorando de ellas —comentó Sirius mirándolos mal—. ¡Por favor¡Echaran al agua su futuro!
—¡Claro que no! —saltó Jimmy—. ¡Por favor¡Tengo un club de fans que matarían por salir conmigo¡Jimmy Potter no se enamora de nadie! Al contrario, todas se enamoran de mí.
—Tu humildad es realmente increíble, amigo mío —comentó Remus con sorna.
—Enamorarme no está en mis planes, Sirius —contestó James mirando a la pelirroja que leía atentamente el libro de la clase—. Pero siempre es bueno salir con alguien con cerebro de vez en cuando —sonrió cuando Lily hizo el encantamiento que decía en el libro—. ¡Sí, está decidido! Este año, le pediré a Evans que salga conmigo.
Todos los muchachos lo miraron impresionados.
—¡Estás loco!
—¿Por qué? —dijo James a sus amigos—. Evans no es fea.
—Es que simplemente porque es Evans, James —dijo Jimmy a su hermano—. Hermano, esa chica te odia.
—Pues eso será divertido. Porque me odia, quiero salir con ella.
—¿Acaso eres masoquista? —preguntó Sirius—. Viejo, nunca he visto a Evans golpear a alguien, pero si McCainer golpea así —señaló a Jimmy—. Imagínate como será Evans. Viejo, no corras el riesgo de que toda la furia contenida se plasme de esta forma.
—Ya lo plasmó una vez, Sirius —contestó James recordando cuando había recibido un derechazo por parte de la pelirroja una vez en Florish y Botts—. Y créeme que su aspecto frágil es pura apariencia. Pero estoy cansado de salir con chicas que lo único que hacen es decirme lo bien que se sienten conmigo o lo felices que serian si les compro esto o lo otro. Evans podrá ser una histérica feminista pero no creo que sea tan patética como las que nos rodean.
—Yo prefiero a esas patéticas antes que salir con Evans —comentó Jimmy colocando sus brazos detrás de la nuca y poniendo sus pies en la carpeta.—. Prefiero que mi esperanza de vida sea tan larga como la de Dumbledore a que cortarla por salir con una chica tan irritable.
—¿Tú que opinas, Remus? —preguntó James a su amigo—... ¿Crees que tengo oportunidad con Evans?
Remus, quien desde el momento en que James empezó a hablar de Lily dejo de opinar, se volvió a él con seriedad.
—Lily es una muchacha muy sensata, James —comentó— y lo más conveniente es que quiera salir con chicos que son sensatos.
—Siempre puede hacer excepciones, Remus —respondió James sin tomarle importancia—. Evans saldrá conmigo, esto ya no es un capricho es un reto. Ya lo verán.
Remus ladeó la cabeza y se concentró en su lectura. Mientras que Thomas miraba de reojo que sus amigos no le prestaran atención para volver su mirada a la cabellera negra que estaba sentada al costado de Ann McCainer, trabajando en silencio. Talvez para los mellizos, el amor no era algo que podía estar planeado en su divertida vida, pero para otros podía ser que el amor decidiera aparecer.
Caminaba con la mochila en el brazo. Había sido demasiado odioso evadir a ese grupo de admiradoras que los esperaron después de las clases de Encantamientos y Transformaciones. Para los mellizos no era una molestia sino un halago, pero para él, realmente le incomodaba. Estaba seguro que también a Sirius, pero parecía disimularlo muy bien. Antes de eludir a ese mar de chicas, les susurró a sus amigos que los encontraría en la Sala Común después del almuerzo Y cuando ya se estaba dirigiendo hacia la torre de Gryffindor, se encontró con Deborah y un chico de Slytherin, que abrazaba a su amiga y la besaba ferozmente como si estuviera pegado a ella.
En ese momento, el muchacho sintió algo similar a un puñetazo en el estomago. El tiempo se había detenido y no pudo hacer otra cosa que mirar petrificado esa escena, mientras sentía urgencia salvaje de hacer jalea al chico que besaba a su amiga de manera tan descarada ante él.
El chico y Deborah se separaron al notar su presencia.
—¿Se te perdió algo, Ryddle? —preguntó el tipejo.
Fue allí que Thomas reaccionó y lo primero que dijo fue:
—¡Depulso!
El muchacho salio disparado hacia el fondo del pasillo. Deborah miró horrorizada a Thomas antes de correr a auxiliar al muchacho. Pero el Slytherin también estaba furioso. Cogió su varita y dijo:
—¡Everti Static!
—¡Protego! —exclamó Thomas y el hechizo rebotó cayendo en la pared explotando como si fuera fuegos artificiales.
Thomas blandió su varita de nuevo y de ella salió un flash de luz, el muchacho había lanzado un grito. El chico estaba balanceándose de cabeza como si un gancho invisible lo tuviera agarrado del tobillo
Deborah estaba horrorizada.
—¡Mal nacido! —masculló Thomas apuntándolo con la varita—. ¿Quién demonios te has creído para besar de esa forma a Debbie, eh¿Crees que no te conozco para saber la asquerosa reputación que tienes? —alzó su varita y el muchacho levito hasta el techo, lanzando palabrotas e improperios.
—¡Thomas¡Ya déjalo! —exclamó Deborah
—¡NO VUELVAS A TOCAR A DEBORAH, GRANDÍSIMO...!
—¡Ya déjalo! —repitió Deborah—. ¡Es mi novio, Thomas¡Bájalo!
El muchacho la miró como si a la muchacha le hubiera salido un tercer ojo. bajó la varita y el muchacho cayo estrepitosamente al piso.
—¿Qué dices?— dijo Thomas perplejo mirando a su amiga, sin importarle el muchacho.
—¡Lo que oíste, idiota! —le espetó Casius incorporándose —. Su novio¿acaso no se lo dijiste, Deborah?
—Casius, déjanos solos —le pidió Deborah.
Casius miró a Thomas y le lanzó una odiosa sonrisa que Thomas no respondió, pues el demonio dentro de el urdía en planes para torturar a Callahan. Lenta y dolorosamente...
—¡Que significa eso!
—Lo que oíste —contestó Deborah poniéndose a la defensiva—. Estoy saliendo con Casius Callahan .
—¡¿Cómo puedes salir con un tipo como él¡Deborah, es un Slytherin!
—¡El hecho que esté en una casa diferente no quiere decir que sea malo!
—¿Malo? —bufó Thomas—. ¡Estamos hablando de un Slytherin¡Toda esa casa es una escoria como lo fue su fundador!
—¡Fundador de quien desciendes, Thomas!
—Sabes muy bien la historia de mi familia y como soy yo para saber que no hay lazo que me una a Slytherin. —le espetó el muchacho—. Además ése no es el tema... El punto es que... ¡No quiero encontrar a mi mejor amiga besuqueándose con ese tipejo!
—No quiero hablar de eso —dijo Debbie haciendo ademán de irse, pero Thomas la sujeto del brazo y lo hizo volver hacia él.
—¡No, tú no te vas hasta que aclaremos las cosas!
—¡Bien! — dijo Deborah mirando ferozmente a Thomas—. ¡Entonces, vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas¡No es de tu incumbencia con quien salgo o que hago con ellos, Thomas!
—¡Sí es de mi incumbencia¡Soy tu amigo y tengo que cuidarte!
—Esto es absurdo! —mascullo la muchacha dándole la espalda—.Prefiero hacer las tareas en la Sala Común que oír tus replicas sin fundamento.
—¡Tú no te vas hasta escucharme, Deborah¡Deborah¡DEBORAH! —vociferó el muchacho pero la muchacha lo ignoraba—. ¡Maldición! —masculló antes de seguirla.
La sala común estaba llena de alumnos que comentaban las cosas que le habían pasado en ese verano. Los muchachos no eran la excepción. Estaban sentados en una mesa, supuestamente haciendo el trabajo de Pociones para el profesor Slughorn, quien los había invitado a una de sus reuniones especiales que ellos amablemente lograron evadir, cuando en realidad estaban comentando los planes de esa noche. Después de tres años de dedicación, los frutos se cosecharían esa noche. Y es que durante tres años, los muchachos se habían dedicado en cuerpo y alma a un proyecto que esa noche tendría resultados. Algo que ningún alumno hubiera podido ocurrirle, algo que sólo ellos lo habían logrado y en esas vacaciones de verano, en la casa de Remus, había dado sus primeros frutos.
Y es que algo había pasado en la casa de Remus aquel verano...
Thomas entró por el agujero de la Señora Gorda, acompañado de Deborah. Sus amigos no se inmutaron, era normal ver a ese par conversar y salir juntos desde aquel año en que Thomas la salvó de los sombríos planes de Tom Ryddle. Sin embargo, los rostros enfadados no eran normales en la expresión de los muchachos cuando estaban juntos. Ella se acercó con paso raudo hacia donde estaban sentadas sus amigas mientras que Thomas Ryddle se acercaba hacia la silla que estaba vacía entre los asientos de Jimmy y James.
—¡Vaya, amigo¡Está que te lleva el diablo!—comentó Jimmy mirando la expresión del rostro de su amigo—. ¿Debbie te hizo algo que origino esa mirada de fuego en tus ojos?
—Debbie está saliendo con Casius Callahan —contestó Thomas con furia e ignorando la sonrisa socarrona de su amigo.
—Eso lo explica todo —comentó Sirius mirándolo divertido.
—Supongo que eso te duele —preguntó Remus.
—¡No es eso!—contestó Thomas furioso—. ¡Callahan no es un buen tipo para ella¡Ya se lo he dicho pero es una terca! Por eso he planeado que le haremos algo a ese tipo.
—¿Nosotros? —preguntaron todos a la vez.
—¡Oh, vamos! —exclamó el muchacho mirándolos con diversión—. ¿No me digan que pensaban que no íbamos a hacerle algo a Callahan?
—Pues, si Debbie significara tanto para nosotros como ella significa para ti lo haríamos sin chistar —respondió Sirius.
—No es lo que tú piensas, Sirius —dijo Thomas extrañamente serio—. Debbie es mi hermana.
James lo miró con resignación. Otra vez el asunto de la hermana...
Deborah Dawson había empezado a significar para Thomas como una "hermana" desde que la salvó de su padre, Tom Ryddle, aquel primer año. Desde ese entonces, Deborah era la "hermanita" de Thomas. Y es que él hacia bien su papel de hermano mayor que nadie que le temiera a la ira del rubio; y con él la rabia de su grupo de amigos, se atrevía a hacerle algo en su contra. Eso pasaba hasta que Casius Callahan, un muchacho de sexto curso de Slytherin, empezara a salir con su "hermanita".
Eso significaba un golpe bajo para Thomas. Sin embargo, sus celos "fraternales" tenían fundamento. Callahan , como un buen alumno de Slytherin -calificación ganada por el grupo- era un tipejo que paraba saliendo con una que otra chica apareciera en su camino, sin importar que fuese de familia de magos puros -porque el muchacho se las alardeaba de sangre pura- o si pertenecía a una familia de muggles como de la que provenía Deborah. Pero bien dicen que cuando el amor llega, ciega; y la hermana menor de Thomas al parecer no oía las razones de su amigo, al juzgar por la mirada furiosa que Deborah lanzaba hacia el muchacho de cabellos dorados como lo llamaban sus admiradoras. James sabía que Thomas daría lo que fuera por no permitir que alguien volviera a hacerle daño a su hermana y es que con lo que había pasado en la Cámara de los Secretos había sido suficiente para él. Lo malo es que eso no lo sabía Deborah.
Sin embargo, ellos sabían que el asunto de la hermana sólo era un escudo para lo que verdaderamente sentía Thomas. Lo malo es que ni el propio Thomas quería creérselo porque ante la menor insinuación...
—Ella ha estado conmigo en los peores momentos, por ello significa mucho para mí —contestó Thomas con seriedad—. Por ello, no quiero que Callahan le haga nada de lo que se pueda arrepentir. Además —cambió de expresión a una sonrisa divertida—. Es un Slytherin¿hay algo más que decir?
Todos los del grupo dieron su visto bueno ante el último comentario, Remus era el único que otorgaba callando. James simplemente sonrió. Siempre era así cuando Thomas Ryddle quería defender a su "hermanita".
—Bueno, será lo que tú digas, Thomas —dijo James—. Pero primero tenemos un asuntillo pendiente para esta noche¿recuerdas?
La sonrisa de Thomas Ryddle se amplió.
—Por supuesto, la operación Luna Llena.
—Exacto —corroboró James apoyando su barbilla en sus manos entrelazadas—. Todo está planeado. Después de que coordinemos todo, Remus saldrá del castillo y esperará en la Casa de los Gritos hasta que nosotros lleguemos. Esta noche será recordada, muchachos.
—Todo el producto de tres años —comentó Jimmy mirando con solemnidad a su hermano—. Realmente es verdad lo que dicen que la perseverancia da buenos frutos...
Todos sonrieron confirmando con las miradas la aprobación del plan.
—Desde hace rato esos idiotas están tramando algo —comentó Lily Evans después de mirar por enésima vez hacia su espalda.
—¡Déjalo ya, Lily! —comentó Samantha Armstrong—. Me vas a matar de la desesperación si sigues volteando hacia atrás.
—Yo sé que ellos están planeando algo —dijo la pelirroja dirigiéndose a su amigas.
—Lily, deja tu papel de prefecta a un lado —comentó Annie McCainer quitándose las delgadas gafas que utilizaba para leer de su rostro—. Potter no puede hacer nada. Remus es prefecto y no va a dejar que ellos comentan tonterías.
—Remus no se impone ante ese grupo de tarados —contestó la pelirroja, quien al ver la mirada desaprobatoria de Annie, añadió—. ¡Es la verdad, Annie! Remus es un chico lindo pero debe imponer su autoridad ante ellos porque sino no lo respetaran.
—Bueno, lo de lindo, eso ya lo sabe Annie ¿no? —comentó Samantha mirando a Annie con picardía.
—¡Oh, cállate! —comentó Annie ruborizada.
—Annie, no me digas que... —empezó a decir Lily muy asombrada.
—¡Por supuesto que no! —contestó la castaña poniéndose tan roja como el cabello de Lily—. Remus no podría fijarse en una chica tan fea como yo...
—Con eso sólo estás admitiendo que él te... —dijo Samantha.
—¡No! —la cortó Ann—. No es lo que ustedes piensan y ya no quiero seguir hablando de esto.
—No trates de negar lo que es obvio, Annie —dijo Samantha con una sonrisa en sus labios—. Si hasta te brillan los ojos cada vez que él...
—¡Debbie, ayúdame! —dijo Annie volviéndose ante la muchacha que estaba a su costado y también miraba furibunda hacia el grupo—. ¿Debbie?
—Perdón —se disculpó la muchacha volviéndose ante ella—. No escuche lo que decían...
—Eso ya se sabe —dijo Samantha con sorna—.Estabas tan ocupada echándole miradas asesinas hacia el grupo que estamos hablando. "Si las miradas mataran...".
—¿Te hicieron algo? —preguntó Annie—. No creo que te lo hagan, Thomas no lo permitiría.
—¡No me hablen de ese idiota! —gritó Deborah muy molesta—. ¡No quiero oír hablar de Thomas Ryddle!
Las tres muchachas la miraron muy extrañadas.
—¿Y a ti qué te pasa? —preguntó Lily muy extrañada—. Nunca te habías expresado así de Thomas.
—Eso era antes de hacerme un numerito ante mi novio—contestó Deborah con el rostro ceñudo—. ¿Sabes lo que me dijo? Me dijo... No... ¡Prácticamente me ordenó que dejara de salir con Casius!
—Pero Debbie, tú sabes lo que significas para Thomas —intervino Annie con voz pasiva—. Has sido su mejor amiga, casi una hermana para él desde que se conocieron...
—¡Pero eso no justifica que se ponga tan cabeza dura! —chilló la muchacha.
—Lo que a mí me parece es que nuestro amigo de ojos oceánicos está celoso —dijo Samantha con sorna—. Celos de hermano, si quieren llamarlo así.
—Pues, aunque me mandes una maldición, Debbie; yo estoy de parte de Thomas —comentó Lily mirándola con seriedad. La muchacha la miró indignada—. ¡No me mires así! Callahan no es un tipo de fiar. Tiene fama de mujeriego, amiga. Así que no me extrañaría que Thomas quiera defenderte de un patán así.
—¡Ah, no¡Lo que faltaba!—musitó Deborah indignada—. ¡Que mis amigas me den la espalda!
—¡Por supuesto que no, Debbie! —exclamó la pelirroja—. Sólo te estoy diciendo lo que yo pienso. No te molestes conmigo, por favor.
—Lo siento —se disculpó la muchacha—. Pero es que me saca de quicio me sale los celos de Thomas.
—Pues lo que tiene Thomas se llama orgullo herido, amiga mía —respondió Samantha esbozando una sonrisa comprensiva—. Thomas se ha enorgullecido durante estos cuatro años de cumplir bien su papel de hermano protector y el hecho que tú le vengas ahora con la noticia de un novio realmente debe ser un golpe muy bajo para él. Y peor será si algun dia te casas con Callahan y tengas hijos, como los tendra Sarah McGuirre.
—¡Sammy! —exclamó Debbie roja como un tomate, mientras Samantha se reia.
Sin embargo, Lily estaba extrañada.
—¿Sarah McGuirre¿La esposa de Henry McGuirre, nuestro ex cazador?
—Tiene el mismo puesto en la selección nacional —contestó Sammy emocionada—. ¿Se acuerdan cuando McGuirre le dio el pase a su esposa en el Mundial del año pasado¡Yo digo y seguiré diciendo que fue espectacular aunque a ustedes les canse oirlo¡Ay, si ese muchacho no se hubiera casado yo seria la primera en la lista de candidatas!
—¿Cómo es que sabes tú de estas cosas? —preguntó Lily a su amiga.
—Porque se la pasa leyendo la hoja de espectáculos que escribe Rita Skeeter —contestó Debbie mirando a Samantha de manera desaprobadora—. Todas las tardes que ustedes dos estan en la biblioteca se la pasa en el Gran Comedor chismoseando con Agnes.
—¡No es chismosear! —repuso la muchacha indignada—. Solo es cuestion de compartir información.
—¡A mi no me importa eso! —masculló Lily cansada de tanta discusión—. Lo que yo quiero saber es ese asunto de que Sarah está encinta.
—El hecho es que Sarah se habia retirado del equipo hace unos meses por razones que Henry no quiso explicar. Pero la semana pasada, Henry y Sarah anunciaron públicamente la espera de su primer hijo y la confirmación de esa noticia se reflejaba en la barriga de seis meses que Sarah cargaba.
—Es increíble saber eso —dijo Annie las chicas—. Considerando el hecho que conocimos a esa pareja como novios.
—Era natural que esos dos terminaran asi —comentó Lily—. Henry le pidio matrimonio a Sarah el dia que esos dos idiotas de atrás —señaló con su pulgar hacia donde estaban James y Jimmy— hicieron su debut en el equipo. Lo que siempre me he preguntado es de dónde sacó Henry el valor de pedirle a sarah que se casara con él. Porque aunque lo hizo, estaba muy nervioso y comento que lo habian obligado.
—Debio a haber sido por la emoción del momento —contestó Samantha sin darle tnta importancia.
—Lo que yo estoy de acuerdo con Lily es con lo de idiotas —dijo Debbie mirando con furia hacia la mesa donde estaban sentados los muchachos, cuayas cabezas estaban tan juntas que se percataron de las miradas asesinas de las chicas—. Pero hay que corregir: no son dos¡son tres! —miró con intensidad la cabellera dorada de uno de ellos.
—Debbie, no es bueno que estes asi con Thomas. Habla con él —le aconsejó Annie—. No es muy grato verlos enfadados.
—Además que Thomas es el único cuerdo de esa pandilla de idiotas —dijo Lily y al notar la mirada reprobatoria de Annie, añadió—. Él y Remus, por supuesto —concluyó volviendo su mirada hacia la mesa de los muchachos
Samantha iba a replicarle por devolver la mirada, pero en ese momento se acercaron John Parker y Timothy Carter a hacerles compañía que la replica quedó olvidada.
Era de noche. Luna llena... Los tenues rayos iluminaban el bosque prohibido del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Era una noche despejada y tranquila en el que solamente el silencio de la noche era roto por los constantes aullidos de un lobo que le cantaba a la noche. Aullidos que provenían dentro del agujero de un árbol, el primero de la entrada al oscuro Bosque Prohibido y que agitaba con violencia sus ramas ante cualquier insensato que se atreviera a acercarse. Sauce Boxeador lo llamaban...
De pronto, una rata corrió hacia las raíces del árbol, escabulléndose entre ellas y llegando a una en especial que tenia en forma de nudo. Se subió a ella y apretó su pequeño cuerpo a ella, logrando que las violentas ramas quedaran paralizadas.
Un chirrido se oyó después y un ave apareció en el cielo azulino posándose entre una de las ramas. Observó a la rata, quien apretaba el nudo de la raíz con fuerza y emitió un chirrido potente como si estuviera llamando a alguien. Al escuchar el llamado, tres figuras se acercaron corriendo hacia el sauce y se introducieron con rapidez hacia el agujero del sauce. Tres figuras enormes... Al ver entrar a aquellos tres seres, el ave extendió sus alas y los siguió. Al ver que ya había entrado los animales, la rata se desprendió del nudo de las raíces, haciendo que el árbol volviera a agitar sus ramas con violencia. Escabulléndose como cualquier rata, el pequeño ser fue el último en ingresar a aquel oscuro agujero que estaba debajo de las raíces del Sauce Boxeador.
Aclaraciones:
¿Se acuerdan cuando McGuirre le dio el pase a su esposa en el Mundial del año pasado?Aquí Samantha se refiere a los Mundiales de Quidditch que se dieron cuando nuestros amigos estaban en las vacaciones de verano, antes de entrar a su 4to curso. Esa parte del mundial es un capitulo inedito, las que como ustedes sabran (sacando cuentas y cronología), se lleva a cabo el Mundial de Quidditch, acontecimiento que ninguno de los personajes que conocemos querrá perderse. Digamos que este capitulo es un especial, algo que no se ve en la serie pero que está relacionado con la trama. Será un oneshot y realmente espero que no pase de un capitulo. Aquí volveremos a ver a la primera pareja del fic: Henry y Sarah McGuirre (Hay que ponerle el apellido de casada¿no?) y algunas travesuras que los casi merodeadores (aun no se le ha ocurrido el apelativo, sean pasientes¡ya se les ocurrira! No será el único, porque este fic tiene capítulos que no se publicaran en la "serie" (que gracioso llamarlo serie, pero lo llamó asi porque es una historia muy larga). Anuncio que lo publicaré antes del capitulo 17. Pero esperemos que no quede en planes.
Ahora si, aquí estan... ¡Las Notas de Autora!:
(Esta nota lo escribí en Año Nuevo a las 12, cuando ya tenia terminado gran parte del capitulo)
5... 4... 3... 2... 1... ¡CERO¡FELIZ AÑO NUEVO!!! (La autora empieza a saltar como loca por toda su habitación) Discúlpenme pero es que ya llegó un nuevo año. Bueno, al fin puedo publicar el capitulo 16. Pensaba extenderlo más pero me temo que eso tendrá que aguardar. ¡En fin!
Nuevas cosas les está pasando a los chicos ahora. ¿Qué opinan de los merodeadores teens¡Son tan...! (La autora babea)... Bueno, espero que las cosas les salga bien. ¡Ah! Como habrán podido notar, hay dos animagos que figuran en el fic. Les propongo un reto: Descubran quien es quien y por que se transformó en ese animal. Créanme que el motivo de esos animagos está escondido en el fic. Aunque, me parece que es un reto muy fácil. Confió en que lo descubrirán rápidamente.
Bueno, yo me voy cantando no sin antes desearles un Feliz 2007 y que todo lo que esperan que se cumpla este año se haga realidad. (Al igual que mis deseos, jeje...) Ahora me voy, porque acabo de ver a una vecina corriendo por toda la cuadra con una maleta (es una kabala de año nuevo que se usa en mi país aunque no sé si también en otros país) y los juegos artificiales han empezado junto con la quema de muñecos (kabala de año nuevo). Mi calle parece como si hubiera sido producto de atentados porque han quemado muñecos en cada cuadra.
Ya saben: Para críticas, insultos, opiniones, amenazas de muerte o declaraciones de amor, mándeme un review.
Reviews:
Lia Du Black: Gracias por tus buenos deseos y también te deseo lo mismo. Es verdad, espero que este año sea un año de las realizaciones de todos mis proyectos, incluido este. Sigue escribiéndome y mandándome tus opiniones.
Andy Yogima: Gracias por tus deseos, yo también espero que se te cumplan los tuyos. Mas bien, discúlpame al igual que todos los lectores por ni publicar tan seguido pero es que todo el 2006 he estado tan ocupada y aún sigo. Pero esperemos que pueda publicar pronto porque por lo menos este año quiero llegar a la mitad o unos tres cuartos del final… Dependiendo que tan larga se me haga la historia. Lo bueno es que pienso publicar el día de mi cumpleaños (que por cierto ya se acerca y es el 21 de este mes, Enero, respondiendo a tu posdata)... ya veré si es el oneshot junto con el capitulo 17 o simplemente el oneshot, porque creo que estaré desocupada ese día. Si en caso ocurre lo contrario, disculpas de antemano.
Vuelvo a pedirte disculpas por Remus, pero yo ya te había advertido que el muchacho iba a sufrir un poco. Apartar de ahora como que la vida empieza a sonreírles un poco a los chicos, pero lamentablemente solo será un poco, considerando los hechos de los años venideros. Como siempre, tus deducciones se acercan a la verdad, pero digamos que solo las rozan. Respondiendo a tu pregunta acerca de saltarme los años, queda contestada en este Cáp. Lo de las entrevistas, creo que tendrán que esperar. Porque las preguntas no las hago yo, sino una amiga mía que lee el fic y es fanática de los merodeadores. Yo solo le pongo el matiz satírico a dicha entrevista y a los personajes. Pero, no solo mí amiga puede hacer las entrevistas. Yo había dicho antes que cualquiera podía hacerlo, solo que las preguntas tenían que ser de acuerdo a la trama del fiction, no de la saga Harry Potter. A mi también me gustaría escribir la entrevista a James y a Jimmy. Jajaja, creo que seria extremadamente graciosa y le quitaría el titulo de egocéntrico a Sirius, porque los mellizos son diez veces peores que el "gran" Sirius Black.
Reitero los agradecimientos y aunque no creo en las kábalas de año nuevo, admito que si comí uvas esa noche… (Jeje…-¡) Yo creo que fue más por costumbre que por suerte… Pero he vuelto a prometerme varias cosas este año que tendré que cumplir. Espero que sigas leyendo este año como también tus reviews que tanto me gustan.
Ah, lo olvidaba… ¡Feliz año 2007 para ti también!
Avances del próximo capitulo 17: El mapa del merodeador.
—Muchachos —dijo James a sus amigos extendiendo un pergamino en la mesa—. Es hora de plasmar todo lo que hemos descubierto en esto.
—¿Quieres que encantemos este pedazo de pergamino? —preguntó Sirius escéptico.
—No, quiero que hagamos una guía para magos traviesos que vendrán después —contestó James con solemnidad—. Generaciones a las cuales tenemos que enseñar como debe ser un buen merodeador. Y esto, será nuestra huella... —señaló el pergamino con la varita—: "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"
Nota: El contenido de este avance puede variar o aumentar a medida que se me vengan las ideas. ¡Para no prometer en vano!
Advertencia: Los personajes que aparecen en los libros de Harry Potter son propiedad exclusiva de la señora J.K. Rowling. Los demás personas son invención mía. A las nuevas autoras, les pido que no toquen los apellidos de mis personajes. Háganlo por cuestión de ética profesional.
