N/a: Maldita sea... soy débil. Hoy en la mañana me estaba diciendo: "No los subiré, sólo me pondré en ridículo. Además, ni siquiera tengo idea de cómo hacerlo... Mejor espero para el próximo año...", sí, claro... sólo ví el topic en el foro y me arrepentí ¬¬. Aquí está mi contribución (del asco.. soy pésima escribiendo en épocas..) a la Semana Shipping del País de Agni. http : // pais de agni . foro latin . com / forum . htm
Nivel: Nivel B
Tema: Comedia/Prehistoria
Ship: Yukka
Nota de la que me acabo de acordar xD: Se supone que Sokka, Katara, Yue... etc, son cómo de unos trece años (Sokka); y Kya existe porque... ¡bueno, es un AU! Tengo derecho a ser que Katara no esté traumada con que le quitaron a su madre... xD.
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—Sokka... ¿Te encuentras bien? —Preguntó Katara por enésima vez, al ver a su hermano mirar una pared de su cueva embobado.
—Sí... —Suspiró—. Es... bueno... tengo ideas.
—¿Ideas? —Katara lo vio irónica, se cruzó de brazos y se paró entre la pared y su hermano, divertida—. ¿Qué clase de ideas?
—¿Qué, me tomas por tonto? —Y antes de que Katara pudiera decir "Sí", él prosiguió—. No estoy tan tonto como para decirte...
—Ah... —Dijo ella, escrutándolo con la mirada.
—No te lo diré, Katara —Repitió Sokka con fingido desinterés.
—De acuerdo... —Entonces se le abalanzó encima, provocando que Sokka gritara por auxilio.
—¡Ah! ¡De acuerdo, de acuerdo! —Gritó, antes de que Katara pudiera hacerle algo—. ¡Te lo diré, hermana! Pero no te burles, ¿eh?
—No, si yo nunca me burlo de ti, hermanito mío —Dijo con marcado sarcasmo, al tiempo que esbozaba una sonrisa "angelical".
—No te aproveches —Le recriminó su hermano, mirándola con esa carita de perro abandonado... —. ¿Ves éstos dibujos? —Señaló los garabatos que se encontraban detrás de Katara.
—Ah... ¿son dibujos? —Preguntó ella, mirándolos por vez primera con sumo asombro.
—Sí, tonta... por eso lo dije —Contestó Sokka con sorna.
—Mira quién habla, Sokka... —Lo fulminó con la mirada—. Pero, ya... ¡dime!
—¡Espera! ¡Tranquila, niña! —Se burló.
—¿No quieres otro "ataque", o sí...?
—No me hiciste nada —Le sacó la lengua, triunfante.
Error.
Katara se abalanzó encima de su hermano, pensó en hacerle algo de agua-susto-control, pero decidió optar por lo más efectivo en esos casos: Cosquillas.
—¡Ah! ¡Katara! ¡Basta! —Decía entre jadeos, y forcejeos con su hermana menor—. ¡No es justo! —Katara no paraba—. ¡Si no paras... eh... LE DIRÉ A MAMÁ!
—Mamá está con papá cazando —Le sacó la lengua mientras lo tiraba de lado y le hacía más cosquillas.
—¡Bueno, bueno! ¡Si no paras no te cuento!
Eso sí funcionó.
Katara soltó a Sokka en el acto y se sentó a su lado, con los ojos brillando de emoción.
—Dime —Pidió.
Sokka se levantó y caminó por la oscura cueva en la que se encontraban. Sólo un pequeño rincón era alumbrado por una pequeña fogata que pudieron hacer con muchos esfuerzos su papá y él. Ahí era donde se encontraba Katara, mirándolo expectante.
Las "pinturas" que hacían se veían borrosas desde ahí, sólo alcanzaba a distinguir un mamut que había pintado cuando era más pequeño (y eso sólo porque el mamut era del tamaño de casi toda una pared, siendo absurdamente desproporcionado desde los pies hasta la... esperen, ¿eso era una cabeza?), y aquel dibujo que había hecho hoy.
Una luna.
Bueno, sólo hay una. Y a Sokka le encantaba verla. Le encantaba salir de noche (independientemente de los gritos atemorizantes de su madre, y de una que otra amenaza de su padre), caminar hasta cansarse, y echarse al suelo a verla. Esa hermosa luna...
Claro que había veces en las que se tropezaba a causa de la ausencia de luz. ¿Qué acaso la luna estaba triste en ocasiones, y por eso desaparecía? Sokka tenía tantas ganas de saberlo...
Había veces que se quedaba dormido, tumbado en el suelo, con la luna cuidándolo. Soñaba con una hermosa figura que provenía de su luna querida que le hablaba... y que le causaba tanta paz, y tanto calor en su pecho, que sólo esperaba por las noches a salir y encontrarse con esa figura nuevamente... aunque fuera sólo en sueños.
Esa noche en particular había soñado que ella quería verlo. Físicamente.
Y Sokka estaba tan emocionado que en todo el día, sólo pensaba en eso... Era por eso que había pintado la luna en la pared, porque podía quedarse todo el día ahí a verla en lo que oscurecía realmente, para pensar en la belleza que quería verlo.
Verlo, a él.
—¿Sokka? —Preguntó Katara, mirándolo desde el otro extremo de la cueva. Sus ojos azules brillaban desde lejos, siendo el fuego lo único que iluminaba en aquella cueva. Éste reaccionó y se dio cuenta... ¡ya era de noche!
Salió corriendo, sin decir nada; Katara se alarmó tanto que se paró rápidamente, corriendo tras él.
—¡Sokka! ¡Sokka, ven acá! —¿A dónde se dirigía?—. ¡Sokka! ¡Sokka, por favor!
Cada vez estaba más alarmada, pero Sokka no le prestaba atención. A lo mejor si no estaba solo, la chica de la luna no saldría a hablar con él... Tenía que hacer que Katara regresara...
—¡Vete! —Era lo único que su cerebro brillante pudo ingeniar para hacerla volver—. ¡Vete, es muy peligroso! —Agregó, aunque sabía que no lo era.
Corrió entre la selva húmeda que rodeaba su cueva; corrió, tratando de perderse entre la maleza y, consecuentemente, Katara regresara.
Y lo logró.
Pero Katara regresó con más personas...
—¡Sokka! —Gritaba su madre.
—¡Sokka! —Gritaba su padre.
—¡SOKKA! —Gritó una alarmada Katara.
—¡Déjenme solo! —Era lo único que gritaba. Si antes lo dejaban salir de noche, ¿por qué ahora se ponían como locos?
La locura lo poseyó y tomó una rama (la cual no quería zafarse de su posición original, y Sokka tuvo que hacer malabares para soltarla) blandiéndola ante ellos con gesto amenazador.
—¡Déjenme! ¡Tengo algo que hacer! —Decía mientras seguía moviendo la rama de un lado a otro, hasta que su padre, Hakoda, se la quitó de una arrancada.
—¡Deja de jugar! —Le reclamó.
—¡Ustedes dejen de seguirme!
—Si tan sólo nos dijeras a donde vas...
—¡Sólo déjenme! —Dijo, mientras retomaba su brillante osadía de correr sin parar.
¡Tenía que ver a la chica de la luna!
Corrió, corrió y corrió. Hasta que sus piernas no lo soportaron, e hicieron que cayera cerca de una laguna.
Rápidamente se incorporó, fingiendo que no había pasado nada, aunque no hubiera alguien a quien probárselo. Se levantó y trató por todos los medios de quitarse la suciedad del pedazo de ropa que tenía, pero no lo lograba... llegó al punto de querer arrancar el pedacito de tela que estaba estropeando todo.
—Calma...
—¡Es esta maldita cosa! Si... tan... sólo... se... quitara... la... mancha —Decía entre forcejeos con la tela, sin darse cuenta a quién le hablaba.
—Estoy segura de que no importa.
—¡Sí, sí importa! ¡Maldita tela! —Había pasado de las manos a la boca, tratando de romper la tela con los dientes.
—¿Y por qué importa tanto? —Dijo aquella voz después de una risa suave, que hizo que la piel de Sokka se estremeciera.
Paró lo que estaba haciendo, pero siguió sin mirar al frente.
—Porque quiero verme bien —Murmuró.
—¿Para qué?
—Porque hoy iba a verme con alguien... —Contestó, mientras sentía cómo sus mejillas enrojecían, lo bueno era que estaba oscuro, y no se podía ver...
—¿Y eso qué? —Preguntó, otra vez, aquella voz.
—¡Pues que quiero verme bien para ella! —Exclamó, mirando con furia a quien sea que le hubiera preguntado eso, ¡qué pregunta!
Pero súbitamente se quedó helado.
—Hola —Le sonrió esa chica...
—Hola... —Contestó como bobo.
—Eres Sokka, ¿cierto?
—S-sí... ¿T-tú...? —Comenzó a tartamudear, era tan linda...
—Yue —Dijo después de reír, nuevamente...
—Ho-o-la, Yu-ue —Tartamudeó de nuevo, y Yue rió otra vez, tapándose la cara.
—No... ¿hice algo malo? —Preguntó Sokka mientras se acercaba.
Yue bajó sus manos a la altura de su nariz, haciendo que sus ojos azules brillaran hermosamente.
—¿Por qué lo preguntas?
—Es que... bueno... ¿por qué te tapaste la cara?
Yue rió otra vez.
—No lo sé —Y comenzó a reír, Sokka hizo lo mismo.
Tardaron un poco en recuperarse, pero ambos se miraban fijamente.
—¿Te reirás cada que diga algo?
Yue se tapó la boca a propósito.
—Trataré de contenerme —Sus ojos brillaron nuevamente.
—Y yo trataré de no hablar entonces...
Ambos rieron, esa chica era linda, pensó Sokka.
—No es necesario... —Miró hacia arriba—. ¿Te gusta venir a ver a la luna, verdad?
—Yo... bueno... sí, pero... ¿cómo lo sabes?
—Conozco a alguien que me dijo eso —Le guiñó un ojo.
—¿Qué fue eso?
—¿Qué cosa? —Yue sonrió.
—Eso, en tu ojo...
—¿Hay algo en mi ojo? —Se acercó a él.
Sokka la miró acercarse a él, y fue entonces que vio algo particular en su mirada.
—Tú... tú eres la chica de la luna, ¿cierto?
Yue se alejó de él.
—No... —Susurró Sokka al tiempo que se acercaba a ella.
—¿No qué? Sé que soy un espíritu, pero esperaba que te dieras cuenta después de... —Se sonrojó.
—¿Después de qué? —Él se acercaba cada vez más.
Yue cerró sus ojos fuertemente, y Sokka no supo que hacer ante eso. Siguió acercándose, pero no sabía qué haría después.
Antes de pensarlo siquiera, juntó sus labios con los de Yue, y se sintió tan bien... Era tan suave, trató de abrazarla, pero no pudo...
—¡Sokka! ¡Sokka, por Dios!
Katara lo zarandeaba de un lado a otro.
—¿Qué? ¡Yue! ¡¿Dónde está Yue?! —Dijo Sokka al tiempo que se incorporaba del suelo, y se soltaba de su pequeña hermanita, quien lo miraba con miedo.
—¿Quién es Yue? —Preguntó.
—¿Cómo que quién es...? —Se heló a la mitad de la frase—. ¿Fue un sueño?
Levantó la mirada, seguía fuera de su cueva, pero estaba amaneciendo. ¡Demonios! La luna ya estaba desapareciendo...
¿Había sido un sueño, o realmente había pasado?
¡Y ¿cómo saberlo?!
Sokka se sintió tan desdichado... Katara se sentó a un lado suyo, mientras ambos miraban cómo la luna se iba por el horizonte.
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N/a: Buu... ya sé... no es ni la mínima parte de gracioso... pero... bueh, ya aquí está. Tenganme piedad... :S (En serio, soy terrible escribiendo en épocas... ni siquiera se nota que es la época en específico. Es más, ni siquiera escribo bien lo importante ¬¬'... perdón u.u').
