N/a: Este me lo beteó mi 'manita Ruby... ya lo tenía hecho, es el único que no escribí ahorita.

Tema: Colonial/Leyenda

Ship: Maiko

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, les pertenecen a Brian y Michael...

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Cuenta la leyenda, que en una lejana parte de la Nación del Fuego, una chica era terriblemente infeliz.

Sus padres estaban en una buena posición económica, eran unidos y todo parecía siempre estar en orden. Pero aún así la chica se sentía vacía, sin sentido alguno ni nada que pudiera valerle la pena.

No le importaba nada; había veces en las que no pensaba en nada… Solamente se quedaba sola, viendo por el balcón que ofrecía su habitación, esperando por algo, lo que fuera, que la trajera a la realidad, a la vida.

Porque Mai, la chica, no sentía estar viva.

Pero parecía ser que no era la única.

Un chico, un muchacho que había sufrido mucho toda su infancia, soportando los terribles abusos de su padre, también sentía estar sin vida.

Él tenía esperanzas, tenía sueños..., claro que en una forma diferente a los de Mai. Era listo, era talentoso, era muy buena persona, pero él no se sentía cómodo consigo mismo. Sentía que le faltaban cosas, además del amor de su familia, algo más... algo que no podía conseguir.

Quería encontrarlo. Se alejó de su familia (más por sobrevivencia que otra cosa) y buscó. Buscó aquello que le faltaba, eso que su corazón anhelaba infinitamente.

Unos de esos días en lo que uno está aburrido en su casa, o en el caso de Mai, en su posada, y no se tiene nada que hacer... a Mai sólo se le ocurrió una cosa: salir.

Un milagro, si les soy franca. Mai nunca salía de su casa, mucho menos en estos tiempos donde no sabes qué podrías encontrar a la vuelta de la esquina. Era una de las razones por las cuales estaba tan pálida...

Pero la verdad, ella era como una hoja seca. No le encontraba sentido a la vida, ni a la razón por la cual ella se encontraría ahí, si no lo deseaba... y para nada que lo hacía.

En fin, como sigue la leyenda, Mai caminó por todo el pueblo... dando vueltas y vueltas con una de sus criadas, Ty Lee, detrás de ella en todo el tiempo.

Pero no encontraba nada interesante, nada llamativo. Nada que tomara sus ojos por sorpresa e hiciera que su corazón viviera al fin. Nada, ni nadie harían que la chica de piedra, la chica que lo tiene todo pero no quiere nada, pudiera sentir algo...

Claro que, si les cuento esto, es porque algo pasó. Efectivamente, Zuko (el chico soñador), se encontraba en ese mismo lugar. No puedo decirles qué lugar es, porque nunca me lo contaron, yo sólo cuento la leyenda como la tengo entendida.

Él seguía buscando ese "algo" que necesitaba. Ese algo... o alguien.

Si les soy honesta (tal como lo fue mi madre, y su madre, y la madre de mi madre... bueno, ustedes entienden), la primera vez que Zuko vio a Mai... no sintió nada.

La vio como otra más de las personas que se encontraban ahí. Pero Mai... ¡Oh, Mai sí sintió algo! Sintió como si algo al fin la trajera de vuelta a éste planeta y le abriera los ojos de golpe.

Sintió cómo su corazón latía con fiereza, y sus manos empezaban a sudar. También percibió el nerviosismo que su cuerpo experimentaba. Sentía que era una tonta por no haberse arreglado al menos esos cabellos tan maltrechos que tenía. También se sentía estúpida, sentía que si se acercaba, con la fama que tenía en su pequeño pueblo, la ignoraría por completo...

Así que hizo exactamente lo que una mujer tiene que hacer en esos casos...

Se fue.

Así es, se fue. Zuko no se percató de eso; ni siquiera se percató de... nada.

Sí, es estúpido, lo sé. ¿Cómo alguien que está buscando algo no se percata de que nuestra otra protagonista se acababa de ir?

Pues sí, Zuko era estúpido en aquel momento.

Mai asomaba la cabeza todos los días. Sabía que se veía como una estúpida, pero no le importaba. Era tan fácil para ella hacer como si las cosas no le importaran, que esto no fue la excepción.

Claro que sus padres se percataron del cambio en su pequeña hija. Cuenta la leyenda que trataron, por todos los medios que tienen los padres que olvidan hablar con su hija, de buscar la razón por la cual su hija lucía tal cambio.

Contrataron detectives (sí, niños y niñas, ya existían detectives en la época colonial... si no, ¿cómo explican tantas cosas que se dicen en las leyendas? Alguien tuvo que investigarlas... no cualquier persona contaría su historia para que fuera contada por generaciones...), también trataron de meter espías en la vida de Mai, pero ella estaba tan apegada a Ty Lee que sus padres hicieron una locura aún mayor.

Trataron de convertir a su amiga en su espía. La hicieron ver a un especialista en espías secretos de tiempos coloniales para que le explicara qué hacer. Claro que antes de que el plan tomara efecto, Ty Lee les contó de Zuko sin tener que hacer todo el espionaje.

Sus padres lo buscaron e hicieron que pasara tiempo con Mai. Le hicieron creer a Mai que ellos habían escogido a Zuko porque lo veían como un chico perfectamente creado para ella. Y sí, se lo dijeron con él ahí.

Pero no importó. Al poco tiempo, y conociendo a Mai, Zuko se dio cuenta de muchas cosas.

Primero: Que seguía sin sentir nada por ella, pero hacía todo esto porque sabía que podría llegar a amarla algún día... si dejaba de ser tan fría.

Segundo: Que estando con Mai y su familia, llenaba ese vacío dentro de él. Era lo que estaba buscando desde un principio, y él estaba agradecido de haber conocido a los padres de Mai.

Pasó el tiempo de una forma tan caprichosa... cuando querían pasar tiempo juntos, pareciera que el reloj estaba en su contra, y aceleraba el tiempo de forma atroz... y viceversa.

Poco a poco Zuko fue admitiendo que Mai no estaba del todo mal... y que, aunque fuera fría y extraña, había algo en sus ojos cada que cruzaban la mirada. También que, la primera vez que la besó, sintió cómo un calor reconfortante le cubría el pecho por completo, y lo hizo sentir tan bien...

Tal vez estaba enamorado... o tal vez estaba empezando a quererla. De una u otra forma, ellos se complementaban, o eso decían todos.

La leyenda termina con el día que se casaron... sé que faltaría el felices para siempre, pero... bueno, en el matrimonio no siempre todo es color de rosa, ¿no? Claro que, siendo maestros fuego... sería rojo...

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N/a: ¿Y? ¿Qué tal? ¡Espero les haya gustado ^^!