N/a: ¡Wa! ¡Amo la música! xD. Me ayudó en este shot... aunque no tenga nadita de nada que ver con lo que a continuación le presento, me ayudó a seguir. También éste me gustó mucho (tomando en cuenta que es rompecannon y que es Kataang), así que espero que les guste a ustedes también :D

Tema: Rompe Cannon

Ship: Kataang

Disclaimer: Avatar, The Last Airbender (c) Brian Konietzko, Michael Di Martino || You're beautiful (c) James Blunt

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Cuántas historias existen en este pequeño pueblo.

Desde cuentos fantasiosos para los niños, leyendas urbanas de amor prohibido para los jóvenes, hasta los mitos más aburridos para los mayores.

Las chicas piensan que los hombres no sienten cómo lo hacen ellas.

Y es cierto, ellos no lloran por ver una película de amor pegajoso que termina siendo odiosamente empalagosa y aburrida.

Pero varias de ellas se cuestionaban el hecho de que un chico pueda estar en la Luna por una chica... que sería capaz de hacerlo todo y más por ellas... que cuando la mirara su corazón latiera de una forma terriblemente fuerte, casi con el corazón saliendo de su pecho.

Había una chica que escribía pequeños fragmentos de historias de amor. Todas y cada una de ellas eran de chicos así, enamorados de la mujer que amaban. Y no estoy siendo bromista, ni nada, me refiero a enamorados de ellas.

No simplemente interesados.

Escribía cosas tan hermosas, que hubo un tiempo en que todas las chicas del pueblo querían conseguir un chico que fuera así, que entregara su cuerpo y alma por ellas.

Pero los chicos del pueblo no eran así. Y muchos corazones fueron rotos.

Cómo el de la escritora...

Tiempo atrás...

Katara era la chica más amargada del pueblo. Nadie se le acercaba porque con solo una mirada de esos grandes ojos azules podían pasar cosas malas. O simplemente terminabas gravemente herido, pero nada del otro mundo.

Ella escribía, escribía mucho.

Pero escribía cosas terribles, historias escalofriantes, o simples fragmentos de gente muerta que contaban lo que sentía al morir.

Claro que exagerado al mil por ciento.

Nadie nunca supo qué fue lo que la amargó tanto, o si así siempre fue.

Pero definitivamente solo la gente rara leía lo que escribía, y eso la enojaba más, escribiendo cosas peores.

Hasta que un chico llegó al pueblo.

Él encontró varios pedazos de sus historias regadas por el pueblo.

Eran tan... atrapantes. Tan sencillas y escalofriantes.

Pero había algo detrás de todo eso..., eran dramáticas, bien narradas, bien explicadas... cada movimiento que hacía cada persona (o cada muerto) descrito maravillosamente.

Ella tenía un talento que él nunca antes había leído. Y lo atrapó por completo al encontrarla. Al verla, al hablarle y conocerla.

Fue el primer amigo que Katara tuvo.

Pero, mientras más la conocía, y más leía lo que escribía, Aang (el chico) se enamoraba de ella.

Además que era muy hermosa. Aang no podía entender por qué nadie se le acercaba. Era maravillosa.

Era como un ángel. Un hermoso, talentoso y perfecto ángel.

Mientras más la conocía, más la quería, más la necesitaba, más la buscaba. Simplemente para un hola, o para cualquier tontería que se le ocurriera. O tal vez para darle su opinión sobre la última obra de arte que acabara de crear.

Una vez la vio llorar, y se le destruyó el alma.

La observaba, miraba cada movimiento que hacía cuando escribía y así la recordaba cuando no estaba ahí, con él.

Un día se le ocurrió escribir, pero de manera diferente. Algo dramático, pero romántico.

Se lo mostró a su amor, y ella quedó atónita.

Era una confesión de amor. Una clara descripción de los sentimientos que él tenía. Lo que Aang sentía por ella.

—Sé que no soy muy bueno —Se disculpó—, pero quería ver qué pensabas...

—Es hermoso —Dijo Katara, mientras las lágrimas se comenzaban a formar en sus ojos.

—No, no llores... yo... perdona, sé que es horrible —Aang tomó el pedazo de papel y lo partió en dos.

—¡No! ¡¿Qué crees que haces?! —Lo miró ella mientras lloraba—. ¡Es lo mejor que he leído en mucho tiempo! ¡Es perfecto! ¡Aang! —Tomó los pedazos de papel—. Realmente tienes talento.

Lo abrazó firmemente.

—Si tan sólo yo pudiera escribir así... hacer llorar a la gente que lo lee... hacerlos sentir como... como tú me hiciste sentir...

Lo tomó del rostro y lo besó.

—Eres increíble —Le dijo cuando se separaron—. Realmente me hiciste hacer lo que querías.

—¿Qué? —Dijo él, sin entender nada.

—Sé que era una confesión —Dijo suavemente—. Y fue hermosa.

Aang se ruborizó, y Katara lo besó nuevamente.

—Nunca pensé que alguien... que alguien me...

—¿Qué alguien te amara? —Completó él mirándola tiernamente.

—Sí... —Suspiró, y ahora fue ella la que se ruborizó.

Katara y Aang pasaban todo el tiempo juntos desde entonces; Katara se hizo más alegre y comenzó a escribir poesía dramática...

Pero un día su suerte cambió. Aang se enfermó gravemente y no podía salir de su casa.

—Estaré bien, tu sigue escribiendo —Le ordenaba cada que Katara lo iba a ver.

—No puedo escribir sin ti... No quiero que te pase nada —Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—No me pasará nada... no tiene porqué pasar algo malo —Sonrió y le secó una lágrima que corría por su mejilla—. Te amo.

—Yo también te amo... —Dijo entre sollozos.

Pero sí pasó algo. Aang cada vez empeoraba más, y Katara no podía escribir nada porque todas las pequeñas cosas alegres que comenzaba a narrar terminaban en las peores catástrofes. Y no quería que así fuera con ellos dos.

Claro que, por más que se resistió a la idea de que Aang iba a estar bien, no fue así.

Ella se culpaba. Sabía que era su culpa.

Había salido esa mañana a comprar cosas, porque Aang le había dicho por enésima vez que no tenía porqué estar encerrada con él toda su vida. Cruzó la calle para ir al mercado del pueblo, y al llegar vio a varios niños jugando.

Uno de ellos se tropezó y tiró al niño que tenía delante de él. Éste tenía un dibujo en la mano, que salió volando al ser empujado, Katara se quedó viendo el dibujo volando... el papel era tan parecido al que usaban ellos para escribir (bueno, todos usan papel, pero ellos lo traían de un pueblo vecino)... De pronto, el papel se fue, salió del mercado y simplemente se fue. El niño empezó a llorar y Katara lo miró, mientras sentía cómo un agujero se formaba en su pecho.

Tiró las cosas que tenía en las manos y fue corriendo a su casa. Cuando llegó Sokka ya estaba ahí.

—Katara, lo siento mucho... —Fue lo que dijo.

—No... —Intentó entrar, pero Sokka la tomó de los brazos.

—Ya se fue, Katara...

—¡No! —Lo miró, enojada—. ¡Él no se fue a ningún lado! ¡Todavía es muy joven!

—Lo sé, pero se enfermó...

—Todo es mi culpa... mi culpa... —Comenzó a murmurar.

—No, Katara, tu no tienes la culpa de nada, ¿me oyes? De nada...

—¡Sí! ¡Si no hubiera salido, él me diría que no le pasaría nada, entonces no le hubiera pasado nada!

Sokka rió amargamente. Había veces que Katara todavía le parecía una niña...

—Mírame —La volteó—. Las personas mueren, Katara. No puedes hacer nada contra eso.

—¡Pero él era muy joven! —Siguió llorando.

—Lo sé —Repitió.

—¿Por qué me dejó? —Se arrodilló y cubrió su cara con sus manos.

Sokka sólo le acariciaba la espalda, mientras ella lloraba y lloraba.

—Él hubiera querido que escribieras —Le dijo después de un rato.

—Lo sé —Contestó ella—. Pero no sé qué escribir.

—¿Qué crees que le hubiera gustado a él? O... ¿qué piensas que lo define más? No sé... ¿alguna vez escribió algo?

—Sí... —Katara comenzó a llorar más—. Me escribió lo que sentía por mí usando otros nombres —Rió lastimeramente.

—Escribe algo así —Le sugirió.

—¿Historias de amor? ¿En serio?

—Dramáticas... Eso es lo que sabes mejor, ¿no?

—Ahora no me quedaría de otra... ya la viví yo —Se secó las lágrimas.

—Entonces varíalo... haz algo distinto. Pero escribe algo, Katara. No has escrito nada desde hace mucho tiempo.

Su hermana asintió con la cabeza.

Y desde entonces comenzó a escribir pequeñas historias de chicos que son felices si la mujer que aman lo es. Chicos que no le temen a nada con tal de hacer feliz a la chica que aman... o esos chicos que describen su amor en una carta, todos basándose en él.

En Aang.

¿Si se recuperó? No lo sé... ella dice que sí, pero hay veces en las noches que se pueden oír sus sollozos.

Tal vez Aang no sintió lo que ella escribía antes cuando murió, pero de que Katara se conecta con él escribiendo, haciendo todas estas pequeñas historias de versiones de Aang enamorados de ella, definitivamente los une de nuevo.

Aunque no fuera en lo físico, ellos siempre estarían juntos.

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N/a: Bien, con éste termino toda la Semana Shipping ^^. Repito, como siempre: Espero que les haya gustado, muchísimas gracias por leerme, y gracias por dejar review (si lo hicieron xD). No sé, creo que no tengo comentarios en éste... sólo espero los suyos. Gracias, ¡hasta siempre! :)