Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y demas asociados.

Solo Entre Amigos

By Ishtar_Moon

Ocho años despues...

La señorita Gertrudis Smith apreto las nalgas tratando de deshacerse de un calambre que le roia. La silla de madera en la que el señor oficial de la policia la habia incrustado practicamente era demasiado incomoda para sus sesenta años. Gertrudis lo vio husmear las gavetas del mostrador de su floristeria maravillandose de los instrumentos de jardineria que encontraba en ellos, e incluso lo vio urgar una maceta de begonias que una clienta dejo sobre el mostrador luego de la repentina explosion en la calle alrededor del medio dia. Aparentemente, Gertrudis habia sido testigo auditivo de un acto terrorista a un miembro de la comunidad hindu que rentaba un edificio de apartamentos un par de casas mas abajo.

Gertrudis carraspeo la garganta incomoda. El detective que le habian asignado vestia como un incompetente imitador de caricaturas. Era un hombre en sus treintas con una peluza rojiza como cabello y facciones huesudas como si fuera por el mundo muerto de hambre. Dijo que era miembro de Scotland Yard y le lleno el rostro de humo de pipa mientras le miraba por debajo de un par de cejas desaliñadas.

El detective, quien se presento como "Holmes a secas", derribo la puerta de cristal de la floristeria junto con un grupo de hombres tan sospechosos y zarraspastrosos como el. Uno de ellos, un negro de aspecto formidable que parecia rey de una tribu africana, meneo la cabeza en exasperacion ganandoce el aprecio de Gertrudis instantaneamente.

Holmes a secas determino que preguntar a la testigo era mas importante que apreciar los artefactos que ella coleccionaba y caminando hacia Gertrudis con aires sabiondos halo una de las sillas que Gertrudis tenia para los clientes y se sento frente a ella.

"Señora Smith..."

"Señorita..." Interrumpio Gertrudis. Holmes a secas asintio.

"Señorita Smith, hace cuanto que vive en este lugar?"

"Hace sesenta años. Este local pertenecia a mi madre."

"Que tan bien conocia a sus vecinos?" Indago haciendo una extraña mueca con el labio inferior. Gertrudis, insultada le pego una bofetada y exigio hablar con alguien cuerdo.

Kingsley, el dios de ebano, tomo asiento frente a Gertrudis y le brindo uno de los cojines alcochonados que encontro en la floristeria. Agradecida Gertrudis tomo el mismo.

Con un leve sonrojo en los cachetes y un brillo de quinceañera en sus ojos azules, Gertrudis ofrecio una respuesta sincera a las preguntas del oficial. Su voz gruesa revervia como un caldero en el estomago de la mujer.

"Desde hace cuanto que conoce al señor Sharma?"

"Alrededor de once años, desde que le compraron el edificio al dueño anterior y lo habilitaron para alquilar. Hicieron un excelente trabajo, si ve el estado en el que estaba antes de que lo compraran. Gracias a el y a su familia, esta cuadra ha dejado de ser un caldero de vagabundos." Kingsley anoto la respuesta de Gertrudis en una libreta que saco del bolsillo de su camisa. Gertrudis apreto las piernas y descanso las manos en las rodillas.

"Alguna vez le escucho tener problemas con alguno de los inquilinos?"

Gertrudis nego vehemente. "Imposible, son una familia muy amable y muy limpia." Estreso pillando a Holmes a secas por encima del hombro de Kingsley.

Kingsley escondio una risita involuntaria tras una tos fingida y saco una fotografia de entre las paginas de la libreta.

"Conoce a esta persona?"

Gertrudis tomo la foto en sus manos y monto sus espejuelos de cerca en la punta de la nariz. Escudriño el rostro acercandola hacia ella, hasta que finalmente un bombillo de reconocimiento se encendio en sus ojos. "Por supuesto que lo conosco! Es ese jovencito zalamero que se mudo hace alrededor de un año a la cuadra." Gertrudis dejo escapar un suspiro. Si tan solo tuviese veinte años menos, se lo hubiese traido a casa. Ese chico era una tentacion con patas.

Kingsley la trajo de regreso con un carraspeo. Gertrudis enrojecio. "Si conosco al joven Black." Incluso su apellido era una lujuria. " Me hacia compañia en la floristeria de vez en cuando." Kingsley asintio aun escribiendo en la libreta. "Alguna vez declaro tener opiniones racistas, o confeso tener planes de atacar al señor Shamar y a su hermano?"

"Black? Por supuesto que no! Simpre me hablaba de los ensayos para una telenovela que estaba filmando, y de vez en cuando me coqueteaba, pero nunca dijo nada malo acerca de su rentero." Kingsley la miro directamente a los ojos, y Gertrudis se vio invadida por una memoria.

"Oh Dios, sera por la esposa de Shamar?" Kingsley levanto una ceja incredulo.

"Elabore por favor."

"Una tarde." Comenzo Gertrudis inclinandose en la punta de la silla. "Black vino antes de que yo cerrara la floristeria y me conto acerca de que habia visto a la esposa de Shamar mirandole coquetamente cuando fue a lavar la ropa a la lavanderia. Desde ese entonces la mujer le lavaba la ropa."

Kingsley penso en la mujer obesa con ojos de demonio y boca lista para matar a latigazos. Sintio un escalofrio aterrador. "En que estado mental estaba el señor Black cuando le conto esto?"

"Sabe que? Estaba bien palido, pobrecito, tuve que prepararle una taza de tila para que se calmara."

Kingsley no podia culparlo. "Cuenteme lo que usted vio o escucho alrededor de las doce del dia."

Gertrudis torno el cuerpo hacia la vitrina que anunciaba el nombre de la floristeria en cursiva elaborada. "Alrededor de las doce, Elisa, una clienta mia habia venido a recoger las begonias que me habia encargado. Recuerdo que vi a Black correr en direccion al edificio. Elisa me comento que los jovenes de hoy no sabian vestir adecuadamente, que con los pantalones apretados, que si las camisas sin botones; pero en fin, que lo escuchamos discutir con alguien, y que escuchamos un estruendo de vidrios contra la calle. Elisa creyo que se trataba de una pelea entre borrachos, asi que se asomo a la puerta y en ese entonces una luz intensa, como si tuvieras a un faro alumbrandote directamente en la cara lleno toda la floristeria y de pronto Elisa fue lanzada hacia dentro como una muñeca de trapo y cayo contra el suelo." Apunto Gertrudis hacia una porcion del pasillo frente a ella. Kingsley levanto la vista de la libreta y anoto los detalles.

"Alcanzo a escuchar la discucion?"

"Creo que se trataba del alquiler, Black me comento algo acerca de estar en aprietos financieros."

"Muy bien." Finalizo Kingsley cerrando la libreta y guardando el lapicero en el bolsillo de la camisa. "Señorita Smith, muchas gracias por su testimonio." "Arthur!" Llamo por encima del hombro. Holmes a secas camino hacia ellos deteniendose junto a Kingsley quien se habia incorporado de la silla. Gertrudis le miro con recelo. "No se preocupe señorita Smith." Intervino Kingsley posando una mano sobre el hombro de Holmes a secas. "A pesar de su apariencia, Arthur es un excelente detective."

Aun no convencida, Gertrudis dejo que Arthur tomara asiento frente a ella.

"Disculpe mis maneras. Es dificil adaptarce a la moda de los muggles." Pero cuando Gertrudis estaba a punto de demandar una explicacion, Arthur saco una camara con una bombilla de tubos finos y un flash cegador le ilumino el rostro.

Para cuando pudo pestañar sin ver manchas moradas, se encontro a Elisa roncando en el suelo. Se levanto de la silla, abrio la puerta de la floristeria y miro hacia la calle. Encontro al esposo de Elisa en la cafeteria del frente endulzandole la oreja a la mesera.

"Hey! Simon! Deja el pisteo y ven a recoger a tu esposa!" Cuando el hombre entro protestando entre dientes, Gertrudis se hizo a un lado. "A ver si le das comida en ves de coquetearle a las jovencitas, viejo verde!"

Gertrudis lo vio marcharce hacia el edificio que Shamar rentaba; algo en su mente le decia que estaba olvidando un evento importante, pero no podia recordar que exaptamente. De pronto un calambre entumedecedor calo su pierna.

"Ah valgame Dios." Protesto Gertrudis dandoce palmaditas en las nalgas. "De donde saque este calambre?"

0_0_0_0

Sirius cayo de bruces contra el piso mohoso de la celda. A tientas se volteo de lado e intento incorporarce pero estaba atado de pies y manos envuelto en un capullo de una goma pegajosa. "Que cojones creen que hacen! Exigo una explicacion!" Bocifero a todo pulmon, pero por respuesta recibio silencio. Arrastrandoce hacia la reja de la celda, intento buscar al guardia de turno, pero el pasillo parecia culebrear bajo la luz pobre de una bombilla de 25 watts punzando sus ojos.

Cediendo por el momento, opto por permanecer tranquilo en una esquina de la celda. Todo fue tan repentino que a penas podia recordar lo que paso. En un momento se encontro con que el rentero lo estaba desalojando a la fuerza, lanzando toda su coleccion de discos a la calle. En el otro estaba discutiendo con el, luego saco su barita magica para darle una leccion al tipejo ese y kabum! Se encontro atado como una oruga y lanzado en un tanque de basura que resulto ser un portal a una celda.

Sirius Black dejo escapar el suspiro mas largo de la historia.

"Si que te metiste en buena mierda, eh?"

Al instante levanto la vista hacia la voz familiar y sonrio divinamente. "Prongs! No sabes lo bueno que es verte!"

James sonrio, pero no alcanzo sus ojos, y con un ademan de la mano uno de los guardias a cargo abrio la reja. Sirius intento levantarce, pero fallo majestuosamente. James pronuncio una encantacion y lo levito del piso guiandolo por el pasillo.

"James, viejo, que alegria verte. Como has estado?"

"Mejor que tu, aparentemente." Murmuro James venenosamente. Sirius trato de levantar la cabeza, pero era dificil cuando su cuerpo inmovilizado flotaba boca abajo.

"James, hermano. De veras lo siento. Perderme el bautizo de Pixie y Mixie."

"Es Gissell y Carmen."

"Eso, Gissell y Carmen. Ya me conoces, bromeando todo el tiempo." A falta de una respuesta, Sirius aprovecho la cercania de una columna y catapultandoce con la misma giro boca arriba. No habia mucha diferencia entre el marron mugroso del techo con el del piso pero al menos podia ver a James.

"Hombre, estos ocho años no han sido muy buenos contigo, eh? Es esa mancha clara que veo desde aqui calvicie?" James, a quien la vida de matrimonio y la paternidad le traian con los nervios de punta se toco la cabeza olvidando mantener la encantacion desplomando a Sirius al suelo.

Sirius sintio la puñalada trapera de un bloque sobresaliente en su espalda y gimio adolorido.

"Es cierto? Se ve tan grande? Esta es la ultima vez que compro la porqueria esa de Peludo al instante!"

"James, era broma hombre, todavia eres un peluche! Un puto peluche!" Ladro Sirius. "No tenias que soltarme, quieres matarme?"

Notando que se trataba de una broma, James pateo a Sirius por el estomago y camino un par de pasos indignado, antes de detenerce, levantar su varita magica y murmurar otro encantamiento de levitacion.

Sirius permanecio en silencio gravitando por los pasillos como una momia. Ciertamente habia sido un cobarde por perderce de la vida de sus amigos por ocho años aun cuando estaban en la misma ciudad. "Oi que dejaste a los Chudley Cannons por un trabajo de oficina."

"No todos tenemos el privilegio de andar de trotamundos." Murmuro James. "No le podia pedir a Lily que cuidara de tres niños y que terminara su carrera mientras yo andaba de gira con el equipo." Sirius enmudecio contemplativo. Parte de el sabia que si en lugar de huir de Remus, se hubiese quedado cerca para ayudar a Lily y a Prongs con los niños a lo mejor las cosas fueran diferente.

"Hermano, lo siento." James recibio la disculpa de corazon, y dejo a un lado su resentimiento, a fin de cuentas, James Potter no era hombre de guardar rencores.

"No importa. Al menos me fui en el mejor momento de mi carrera."

0_0_0_0

Harry Potter estaba aparapetado detras de una mesa vieja volcada en el patio de su casa. Por un hueco estrategicamente cincelado en la madera de la misma vigilaba el portal de la casa donde el enemigo aguardaba. Su escondite habia sido forrado con hojas secas de los arces que rodeaban la propiedad y en sus manos tenia la metamorfosis de una escopeta de agua y un rifle de globos de pintura. Sabia que el enemigo tenia escudo de invisibilidad, y por eso, el, y su segundo al mando habian construido una red de hilo de pescar cubierta por hojas que al pisar tensarian una serie de alarmas mudas que les dirian la ubicacion exapta del enemigo sin delatar la posicion del equipo de Harry.

"Por la libertad." Bautizo Harry behemente. Al ver a su segundo al mando dormitando pasivamente contra el tronco de un arbol, Harry se avalanzo hacia el iracundo.

"Zio Remus!"

Remus atajo el caldero que llevaba como casco sobre su cabeza y la ballesta que el y Harry habian hecho con recortes de madera recicladas de una carpinteria y apunto a todos lados aun medio dormido. " Donde? Donde?" Harry le arrebato la ballesta de la mano antes de que le disparara con las bolsas de polvo que habian preparado como municion y se sento al lado del hombre cruzado de brazos. "Zio Remus, te quedaste dormido en el medio de la pelea."

Remus dejo a un lado el caldero y sonrio apenado. " Ah, lo siento mucho bambino. Este zio tuyo esta viejo." Harry, aun enojado, permitio que Remus le desordenara el pelo. Sabia que la letargia de Remus se devia a que una par de dias antes habia sido luna llena. Finginedo enojo contraresto. "Si a los 27 ya eres viejo cuando llegues a los cuarenta tendre que comprarte una silla de ruedas y darte sopa de arroz." Remus rio de buena gana, y trayendolo hacia el en un abrazo de lado, beso la corona de su cabellera. Harry aparento desprenderce, pero al final se dejo vencer. Lo conocia desde que habia nacido practicamente. Remus era como un segundo padre para el.

"Ah, ni modo." Suspiro dejando a un lado su arma tomando lugar al lado de Remus. "Gissell y Carmen se demoran demasiado." Remus estiro los brazos sobre su cabeza, traqueando musculos y huesos en el intento. Harry rio divertido. Remus le sonrio.

"Como anda la escuela?"

"Igual de aburrida." Contemplo Harry imitando a Remus. "Multiplicacion es un dolor de muelas, y tu me has enseñado cosas mas interesantes de ciencias naturales que la misma profesora." Harry estudio las lineas en sus manos. "Realmente me gustaria poder hacer magia como Carmen y Gissell. Sabes que les estan enseñando como hacer encantos sin varita magica?"

Remus tiro un brazo sobre el hombro de Harry y lo trajo hacia el enmarañando su pelo furiosamente. "Zio Remus, eso duele!" Se quejo el niño.

"Que hemos hablado acerca de la magia?"

"Que todavia es temprano para mi; y que no deveria preocuparme." Recito Harry algo adolorido. Remus asintio complacido.

"Entonces cambia esa cara."

"Pero no es justo que Carmen y Gissell esten estudiando materia mas interesante que yo! Si algun dia puedo hacer magia, lo unico que sabre hacer es multiplicar hasta el diez y que las orugas hace capullos."

"Y eso es la base primordial de la magia en si!" Proclamo Remus.

"Mentiroso." Resongo Harry cruzado de brazos. Remus sonrio divertido.

"Cuando entres a Hogwart, no solo aprenderas como manipular la magia, sino que tambien sabras la estructura basica de la misma, y si te decides a estudiar Rompedor de Magia como yo, esto te sera muy util."

Harry cedio el arugmento, aunque parte de el temia quedarce fuera de ese mundo en el que toda su familia vivia. Gissell y Carmen, con tan solo unos meses de nacida tenian una fuente inagotable de magia, mientras que Harry, a sus ocho años, ni tan siquiera podia mover una tirita de papel.

Su boca se entreabrio para preguntar algo, pero una banderita blanca amarrada a un cordel se tenso. Remus le miro y de inmediato se armo con la olla y la ballesta. Harry le imito tomando el casco rosado de bicicleta de Gissell y su escopeta. Mentalmente contaron hasta tres, y con unas piruetas calculadas seguidas por gritos de guerra saltaron del escondite pegandole al enemigo una rafaga de pintura y bolas de polvo.

James limpio su rostro y el frente de su camisa, hasta ese momento inmaculadamente blanca, y trato de sonreir.

"Papa? Que haces aqui? Donde estan las gemelas?" Pregunto Harry haciendo el casco a un lado.

"Estan en la cocina comiendo del pastel que les traje. Mejor te apuras si quieres que te dejen algo."

"Ok."

"Y no te olvides de quitarte los zapatos antes de entrar o tu madre me colgara de los pies!" Llamo James, pero tan solo alcanzo a escuchar el portazo. Remus aprovecho para quitarce el casco improvisado y sacudir las hojas secas de sus jeans.

"Llegas temprano hoy." Saludo afablemente. James parecio electrocutarce por un segundo antes de enredar los dedos en su cabellera. "Si, ya sabes, no hay mucho que hacer en el departamento de transporte."

Remus ladeo la cabeza curioso. James trago en seco y torcio lo ojos.

"Sino te conociera diria que andas pegandole los tarros a Lily." James parecio ofendido, a lo que Remus sonrio. "Bueno, aun asi me alegra que tengas esa chispa de regreso. Ultimamente pareces un zombie."

James se rasco la cabeza en busca de algo inteligente y sensible que decir. Sabia que hablar de Sirius en presencia de Remus era equivalente a ofrecer un filete de cerdo a un vegetariano. Si le contaba a Remus de que habia sacado a Sirius de la carcel bajo fianza, y que tenia planes de prestarle el sofa de la sala hasta que encontrara trabajo, corria el peligro de ser fileteado y servido en salsa de soya.

Dio gracias a Merlin de que Remus no sabia leer mentes.

"Ya encontraron alguien quien cuidara de los niños mientras yo este de viaje?" Interrumpio Remus.

Le tomo a James un minuto completo para procesar la pregunta. Por si las moscas habia estado pensando fervientemente en un snitch, en caso de que Remus leyera mentes. "Ah, si, ya encontramos a una persona." No tenia la menor idea de que tan bueno Sirius era con niños, pero si se iba a quedar en la casa, lo mejor que podia hacer era cuidar de su ahijado y las nenas cuando James y Lily estuviesen trabajando. Se dio una palmadita por su madurez, y lo anoto en la lista mental de argumentos que tendria que usar para convencer a Lily. Fue entonces que dio retroceso a la conversacion de un tiro. "Viajar? Viajar a donde?"

"Rio de Janeiro, por supuesto." Tiro Remus por encima del hombro mientras caminaba hacia la casa. James levanto un dedo indignado.

"Señor Lupin! Las leyes estipulan que licantropos tienen un sumo de tres salidas anuales fuera del pais, y que estan limitadas a Francia, Italia y España!" Remus sonrio cerrando la puerta tras de si. James la abrio de un zarpazo. "Lupin!" Pero Remus ya se despedia de los niños con abrazos y besos.

James se interpuso entre Remus y la chimenea estrechando los brazos.

Remus le sonrio. "Tambien quieres un beso?"

"No me jodas Lupin. Quieres que pierda mi trabajo? Que sera de Lily sin un esposo proveedor?"

"Es por ese motivo, por el cual no voy a usar una llave de portales." Aclaro Remus haciendo a James a un lado. "No te preocupes, que el ministerio no se enterara de mi salida, y acerca de la clausula que dice que no puedo viajar en dias cerca del cambio, ya espere hasta pasada la luna llena para hacer mi viaje. Como ves estoy cumpliendo con el ministerio. Regresare justo antes del mes entrante." Y con un ademan de la cabeza se esfumo entre el polvo verdoso.

James tosio un par de veces, batiendo el exceso de polvo lejos de si. Desde la cocina podia escuchar las risas de los niños. Sabia que habia sacrificado todo por el bienestar de su familia, y tal como Remus le habia dicho, hasta ese momento habia caminado esos ocho años como un zombie.

Convencer a Lily de dejar a Sirius entrar en la casa iba a ser un acto de titanes. James se apreto el cinturon, y con pasos gigantes se planto ante los niños en la cocina. "Quien me va ayudar a cocinar hoy!"

"Te peleaste con mami de nuevo?"

"Se te olvido transfigurar la basura?"

"No le mandaste la postal de cumpleaños al hijo de Petunia?"

James cayo de rodillas al suelo y lloro como un hombre.

0_0_0_0

Harry desperto sediento en el medio de la noche. Su reloj marcaba las dos de la mañana. A tientas busco sus espejuelos en la mesita de noche y luego de desenredarce de las sabanas, abrio la puerta del cuarto sutilmente para no despertar a las gemelas o a sus padres.

Cuando Lily regreso del hospital se encerro en el cuarto con James por varias horas. Harry y las gemelas se mantuvieron en la retaguardia para brindar primeros auxilios al instante. Por suerte James , fuera de un color verdoso, parecia entero.

Lily mastico la pasta que los cuatro hicieron con algo de recelo. Pero Harry sonrio divertido cuando pidio un segundo plato.

Harry aun le temia a la oscuridad, por lo que decidio tomar agua del grifo del baño, pero al abrir la puerta del mismo un ronquido espeluznante le erizo los pelos de la espalda al instante.

Agazapado contra el suelo, y controlando lo mas valiente que pudo el temblor de sus piernas, Harry gateo hacia la escalera, bajando un par de escalones hasta discernir entre la oscuridad un bulto pardusco y humanoide de donde provenia el ruido blasfemo.

"Creo que es un troll." Harry volteo la cabeza al instante para encontrarce con Gissell a su derecha y a Carmen a su izquierda.

"No sean tontas, un troll no cabe en la sala."

"A lo mejor es un troll malnutrido." Razono Carmen. Harry meneo la cabeza.

"Es una persona." Comento una cuarta voz. Los tres niños levantaron la vista a su padre cruzado de brazos y desaliñado. "No solo eso, sino que tambien es mi amigo de la infancia, y tu padrino Harry." James parecia orgulloso del hecho, pero a Harry la idea no le estaba gustando.

De un santiamen, Carmen y Gissell bajaron la escalera sigilosa, acechando al intruso dormido en la sala. Harry las siguio para estudiar a ese padrino del que su padre hablaba.

Gissell encontro una media fetida en el suelo y la levanto para que Carmen la oliera. Ambas nenas hicieron muecas de asco y la lanzaron lejos de si. Silenciosas, se acercaron para estudiar al nuevo especimen. No alcanzaron a ver su rostro debajo de la melena negra, pero tenia una pierna encima del espaldar y hedia alcohol.

"Crees que heche llamas si le acercamos un fosforo?" Pregunto Carmen. Harry se adelanto para detenerlas arrastrando la sabana del padrino consigo por error y descubriendo unas nalgas desnudas con un tatuaje en la punta.

Ambas nenas pegaron un grito ensordecedor y volaron escaleras arriba. Harry quedo petrificado ante la mirada ebria del hombre que levanto la cabeza del sofa en busca del causante del estruendo.

"Jamsie? Que chupao te tiene Lily?" Rio el tipo. "Ven aca, ven aca..." Acarreo hacia el, pero Harry se levanto del suelo en panico, saltando las escaleras de tres en tres. James trato de agarrarlo por la camisa, pero Harry se escabullo atrincherandose en el cuarto de las gemelas.

"Les doy parte de mi remesa, mis juguetes, y mi porcion de los dulces que papa traiga en el futuro si me cambian de padrino." Propuso al instante.

Gissell saco un inventario de los juguetes de Harry y los estudio detalladamente, mientras Carmen pensaba la respuesta.

"Por el telescopio, y la mitad de tu remesa te lo rentamos por tres meses." Propuso Carmen.

"Cinco." Negocio Harry.

"Cuatro y tres semanas." Termino Gissell.

"Trato." Finalizo Harry con un apreton de manos.

Un poco mas satisfecho y seguro de que su vida no iba a terminar en manos del troll pervertido, Harry se fue a dormir bajo una galaxia de estrellas que Remus habia encantado en el techo de su cuarto para que memorizara el nombre de las constelaciones para su clase de astronomia. Adormilado rezo porque al amanecer todo fuese un sueño y Remus aun fuese su padrino.