ACLARACION: Esto es una adaptacion del libro
-En brazos de la tentacion de Heidi Raice
No quiero que piensen que es un plagio ni mucho menos y como saben los personajes de Naruto no me pertenecen son propiedad de Masashi Kishimoto
Advertencia: *" LEMON"*
Sakura observó cómo Sasuke pasaba su tarjeta por delante del panel de control del ascensor, se la volvía a meter en el bolsillo y luego se giraba hacia ella.
—Vamos al grano —le dijo.
Sakura se apoyó contra la pared y él se le acercó más. «Era lo que querías, así que ahora no te desmayes». Él apoyó una mano sobre su cabeza y se echó hacia delante. Lo tenía tan cerca, que Sakura podía ver las arrugas que tenía en los ojos, el pequeño bulto que estropeaba su perfecta nariz. Aspiró su olor, una potente mezcla de jabón, aftershave y feromonas.
—¿Qué tienes en mente? —le preguntó ella, que ya se estaba derritiendo a pesar de que Sasuke ni siquiera la había tocado.
Él inclinó la cabeza y la miró a los ojos. Sakura oyó cómo se sacaba la otra mano del bolsillo del pantalón. Le rozó la pierna desnuda e hizo que se estremeciera.
—¿Te parece bien hacer eso? -
-¿Y si entra alguien más en el ascensor? —inquirió ella.
—Éste es mi ascensor privado —le susurró Sasuke al oído—. Sólo entro yo.
Luego le mordisqueó el lóbulo, haciéndole sentir un escalofrío.
Sakura dejó caer el bolso. Ni siquiera oyó cómo chocaba contra el suelo, se apretó contra él y pasó la mano por su nuca. Luego giró un poco la cabeza para dejar que la besase en los labios. Sasuke le metió la lengua en la boca y ella se estremeció. Sabía a hombre y a chocolate, a pura lujuria.
Sasuke subió la mano por su pierna y al no tocar las braguitas se apartó, luego siguió subiendo y encontró un pequeño trozo de satén.
—¿Llevas puesto el tanga? —le preguntó.
—¿Con este vestido? Por supuesto, no quería que se me notase nada.
Él pasó la mano por su sexo y gimió.
—Soy hombre muerto.- Sakura le recorrió la mandíbula a besos.
—Si te mueres ahora, Sasuke, te mataré.- Él se rió.
—Me parece justo —murmuró, apretándola contra la pared del ascensor, cubriéndola con todo su cuerpo.
Luego puso ambas manos en su espalda desnuda y le pidió que enrollase las piernas alrededor de su cintura.
Sakura lo hizo y salieron así del ascensor. Llegaron a un lugar increíblemente lujoso, pero ella no vio casi nada, estaba concentrada en lo que estaba sintiendo, hasta que distinguió el reflejo de ambos en el espejo del pasillo. Estaba agarrada a él como una desvergonzada, llevaba el vestido subido hasta la cintura y él la estaba sujetando por el trasero.
Notó cómo se ruborizaba antes de que Sasuke entrase en el dormitorio. Una cama enorme dominaba la estancia, en la que había muy pocos muebles. Las cortinas estaban abiertas, proporcionando las mismas vistas románticas de la noche en Las Vegas . Sasuke respiraba con dificultad y ella tenía el cuerpo tan caliente que casi no podía ni respirar.
Él la dejó en el suelo muy despacio y Sakura tocó la gruesa moqueta de lana con los pies descalzos. Debía de haber perdido las sandalias por el camino.
Sasuke la hizo girar y se quedó detrás de ella, que oyó cómo se bajaba la cremallera del pantalón mientras le mordisqueaba el hombro. Luego le quitó el vestido con impaciencia y le desabrochó el sujetador, dejando en libertad sus pechos hinchados.
Sakura levantó la vista y tomó aire. El reflejo de ambos en la noche era una imagen tremendamente erótica. Ella, desnuda y temblorosa, con el tanga rojo delimitando su sexo. Él, alto, moreno y dominante a su espalda, pero todavía vestido. Le acarició los pechos, tomó sus pezones y los apretó. Sakura gimió, le temblaron las piernas y sintió más calor.
Sus miradas se encontraron en el cristal de la ventana.
—Eres exquisita —murmuró Sasuke.
Y ella se sintió exquisita por primera vez en toda su vida.
Se giró, desesperada por verlo, por sentirlo también. Le quitó la chaqueta con torpeza.
—Espera, ya lo hago yo —le dijo él, quitándose la chaqueta y luego la camisa por la cabeza, haciendo saltar los botones.
Sakura devoró con la mirada su pecho musculoso, cubierto por una fina capa de vello que descendía hacia el vientre en forma de flecha.
—Tú tampoco estás mal —murmuró.
Sus pantalones no podían ocultar la fuerza de su erección.
—Quiero tenerte dentro de mí —añadió. Y después se preguntó si de verdad había dicho aquello en voz alta. Volvió a ruborizarse.
Él la abrazó para apretarse contra su cuerpo. Enterró la mano en su pelo, haciendo que se le cayese el pañuelo.
—Ahí pretendo estar, muy pronto —le dijo antes de darle otro apasionado beso.
Sakura acarició la piel de su abdomen y bajó a su erección a través de la tela de los pantalones. Él gimió y se apartó.
—Vamos a la cama antes de que me pongas en una situación embarazosa —le dijo Sasuke.
Se quitó los pantalones y los calzoncillos y ella se lo comió con los ojos. Luego, volvió a mirarlo a la cara.
—Espero que tengas preservativos de tu talla —comentó, sólo medio en broma.
Él se echó a reír, la apretó contra su cuerpo e hizo que ambos cayesen sobre la cama.
—No te preocupes —le susurró al oído—. Soy como un explorador, siempre voy preparado.
La besó, entrelazó la lengua con la de ella y la acarició al mismo tiempo. Luego se apartó un instante para quitarle el tanga y volvió a besarla mientras metía la mano entre sus muslos.
Sakura tembló al notar uno de sus dedos dentro, y otro acariciándole el clítoris con fuerza. Arqueó la espalda y gritó al llegar al clímax poco después.
—Eso ha sido increíble —le dijo Sasuke excitado
— Tú eres increíble. Se echó hacia atrás, buscó en el cajón de la mesita de noche y sacó una caja de preservativos.
—¿Quieres hacerme los honores? —le preguntó.
Ella tomó el preservativo con manos temblorosas.
—Será un placer —le dijo, poniéndoselo, y volviendo a activarse al hacerlo. Nunca se había sentido tan excitada, tan deseada ni tan descarada en toda su vida.
Sasuke tomó su rostro con ambas manos y sonrió, le salía fuego por los ojos.
—Gracias —murmuró, apartándole las piernas con la rodilla.
—De nada —respondió ella, dejando escapar un tembloroso suspiro.
Él la agarró por las caderas y la obligó a separar todavía más las piernas, luego empujó con la punta del pene hasta penetrarla de un solo empellón. Sakura gimió al notar una sensación de placer tan sobrecogedora que casi le hizo daño.
Sasuke empezó a moverse, llegando cada vez más dentro.
Ella gimió, gritó, incapaz de controlar las olas de placer que iban creciendo en su interior cuando Sasuke llegó a un lugar que ni siquiera había sabido que existiera.
—¿Estás bien? —le preguntó él, parando un momento, con voz tensa, pero tierna.
—Sí, es que es una sensación increíble —contestó Sakura, que nunca había llegado al clímax tan pronto ni con tanta intensidad.
—Estoy de acuerdo —le dijo él, gimiendo—. Aunque todavía no ha llegado lo mejor.
Sakura no creyó que aquello pudiese superarse, pero Sasuke empezó a moverse a un ritmo exquisito, imparable, y ella se dio cuenta de que estaba equivocada.
Él se quedó inmóvil unos segundos y gritó su nombre justo cuando Sakura llegaba también al borde del abismo.
—Sakura , ¿estás bien? —le preguntó Sasuke, aliviado al ver que por fin abría los ojos.
Había estado desmayada casi un minuto. Aunque a él había estado a punto de ocurrirle lo mismo. Nunca antes había sentido algo así. Le tocó la mejilla húmeda.
—Lo siento —le dijo. Y era cierto, le había hecho el amor como si fuese un hombre poseído. Ella puso la mano encima de la de él y sonrió de tal manera que a Sasuke se le encogió el corazón.
—¿Por qué te estás disculpando, tonto?
Sasuke apoyó la frente en la de ella.
—Porque ha sido muy rápido y violento —admitió, levantando la cabeza para mirarla mejor. Era la primera vez que le hacía el amor a una mujer de forma tan rudimentaria. Y se sentía avergonzado—. No ha habido muchos juegos preliminares.
Sakura le puso un dedo en los labios para que se callase.
—Bueno, Uchiha—le dijo, sonriendo más—. Te diré que me gustan los juegos preliminares como a todas, pero un hombre jamás debería disculparse después de haber conseguido que una mujer tenga su primer orgasmo múltiple.
Él se echó a reír, aliviado.
—¿Cuántos has tenido?
—¿Quieres que te diga la verdad?
Él asintió, orgulloso.
—He perdido la cuenta —le dijo Sakura , sentándose de repente y tapándose los pechos con la sábana—. Sasuke , creo que has encontrado mi punto G —añadió emocionada—. Y pensar que siempre había creído que era sólo un mito urbano.
—¿De verdad? —preguntó él, metiendo la mano entre las sábanas para acariciarle el trasero—. Pues yo casi me desmayo, y habría sido la primera vez, así que creo que estamos iguales.
—De eso nada, yo me he desmayado de verdad. ¿Quiere decir eso que te debo uno? —inquirió en tono cómico.
—Bueno, si has perdido la cuenta, creo que me debes más de uno —le dijo él, apartando la sábana y sacándola de la cama—. Y sé cómo puedes compensarme.
La llevó al cuarto de baño y pensó que la caza había sido emocionante, pero disfrutar de su presa iba a ser mucho mejor.
Cerezoo
