Corazón Ardiente
Capítulo 2- Bestias del Desierto
Kamina PDV
Era increíble ver todas estas estrellas. No es que no las haya visto nunca, solo que no las había visto de ésta manera, eran tan libres, tan independientes, igual que nosotros en éste momento. Ya llevábamos cabalgando en las reses unas cuantas horas desde que salimos de la aldea, arrollando al líder quien creyó que sería suficiente con interponerse en el camino de los animales para poder detenernos. Evidentemente se había equivocado y a la mañana siguiente despertaría con todo el cuerpo adolorido, tal vez algunas marcas de cuernos en su panza.
-¡Ehh! Simon, ¿cómo vas? Ya te veo cansado, mejor acampamos, a unos kilómetros por haya hay unas montañas, tal vez podamos encontrar refugio allí-
-No te preocupes Aniki, además seguro esas montañas están siendo ocupadas por los militares… hay que evitar problemas-
-/Suspira\ Está bien, Simon; si dices que puedes aguantar está bien- "Este enano a veces se preocupa demasiado por pequeñeces, si encontramos militares bien podemos derrotarlos… tenemos su coa y unos cuantos palos, solo necesitaríamos una táctica"
-Solo me preocupa el líder, temo que le hayamos golpeado demasiado duro-
Kamina despierta de sus pensamientos con éste comentario.
"Enano, tu siempre preocupándote" –No te preocupes por eso tampoco, ese hombre es fuerte como un buey, seguro mañana lo tendrás persiguiéndonos para darnos algún castigo- /Ambos ríen y voltean al cielo\
-Tienes razón, mejor voy preparando la coa por si llega a pasar-
-Así se habla hermano-
Hablar con éste enano siempre me tranquiliza, fue la mejor elección de hermano que pude hacer. Bien… el cielo sigue oscuro y nos dirigimos no se a donde, nunca habíamos salido de la aldea y no tenemos idea de donde estarán las aldeas vecinas.
Mi padre, un hombre del exterior que vagaba por el mundo y terminó enganchándose en la aldea me platicaba de lugares llamados "ciudades" donde la gente vivía en torres grises, caminaban por un suelo gris o negro, muy duro llamado asfalto y tenían un montón de comodidades, como la televisión, la radio, el carro… nunca comprendí nada de esas comodidades ni porqué son tan cómodas, siempre se me hicieron estorbosas y meramente inexistentes, siempre fui totalmente escéptico ante los relatos de mi padre… pero aún así, cuando él se fue…
-¡Kamina! ¡Unos hombres a caballo nos persiguen y nos están alcanzando!-
-¡¿Qué?! Vamos todos ¡Aceleren esas vacas!
*ruuhmmmmm ruuhmmmm*
Bien, no me importa que tan idiota hayan dicho que soy en el pasado, pero estoy completamente seguro que ese sonido no es de un caballo. Mi compañero Kittan debió haberse equivocado, ha de ser una de las comodidades de las que mi padre me habló. /kamina voltea mientras apura a su vaca\
-¡Maldita sea, Kittan! ¡¿Cómo confundes ESO con un caballo?!-
-¡¿Qué quieres que haga?! ¡De lejos con esta oscuridad parecen caballos!
-¡Cómo que de lejos, si ESO no esta lejos!
-¡Pues lo estaba, Maldita sea!-
No me molesta el error de Kittan, cualquiera pudo pensar que eran caballos, sobre todo en la oscuridad de la noche, con el cansancio, el sueño… ¡Pero nos están alcanzando, maldita sea! Son mas rápidos que los malditos caballos, ¿cómo puede ser eso posible?... eso no debería ser. Simon y su coa son la única esperanza que tenemos… Vamos Simon, se valiente, no temas, yo estoy aquí.
-¡Simon, prepara esa coa!-
-¡Pero Aniki, nos están viendo! ¡Nos ven!-
Volteo hacia atrás nuevamente para ver en cada una de las máquinas de nuestros perseguidores un ojo amarillo y penetrante, ahora es posible contarlos en medio de la oscuridad son 4… son 5… ¡Son 10!... pero está bien, no nos van a derrotar, ¡No todavía!
*rhuuummmmmmmmmm*
Una de las máquinas se cruza entre nosotros y el camino, el jinete es un hombre flaco y su rostro se oculta bajo un casco negro. Viste una chaqueta de cuero negra y unos pantalones muy apretados con botas que le llegan hasta la rodilla *rhuum* Le da vuelta a su mano y su máquina ruge con desesperación.
-¡Simon, ahora!-
-p…pe…pe…. PERO ANIKI-
-¡No es momento de dudar!-
Me abalanzo sobre la persona que bloquea nuestro camino y entonces se dejan escuchar dos estallidos, el mundo se detiene, veo la cara de Simon llena de miedo y desesperación, Kittan tratando de alcanzarme mientras voy cayendo en la arena que cubre el piso. El viento se ha detenido, las estrellas guardan silencio, ahora solo estamos el piso y yo mientras mi vaca cae a mi lado con manchas rojas en su costado… ¿Flechas? No, no hay… ¿qué fue…?
-¡ANIKIIIII!...-
------------------------------
Simon PDV
-¡ANIKIIII!...-
¡Han derribado a Aniki!... ¡DERRIBARON A KAMINA!... Eso no puede ser posible. Las máquinas nos rodean, las vacas tienen miedo y están inquietas, seguro les altera la idea de que una de sus compañeras ha… muerto. Bajo de mi vaca y corro hacia Kamina, Kittan me alcanza en su vaca y nuestros otros dos compañeros, un par de gemelos gigantes, Jougan y Barinbou, nos intentan cubrir ante los perseguidores que parecen todos iguales con sus uniformes negros, cubiertos de oscuridad y con sus extrañas mascotas viéndonos acosántemente.
-¡Kamina! ¿Éstas bien?- Gritamos Kittan y yo al unísono.
Kamina se levanta lentamente, tal vez esté lastimado, intento ayudarlo pero me hace a un lado
"¿En qué piensas Kamina?... estas lastimado"
-¡Por favor, déjame ayudarte Kamina!- /Simon se pone rojo entre el esfuerzo de retar a su hermano, el enojo y el miedo \
-Simon…- Dice Kamina en cuclillas, aún con la cabeza agachada –No necesito ayuda para levantarme, estoy bien-
-Pero Aniki…-
Kamina se levanta, elevando lentamente su cabeza ante los que suponemos son militares, los analiza uno a uno, sus lentes se han caído de sus ojos, están tirados a un lado de la vaca junto al palo que cargaba para defenderse.
-Bien, bien…- Dice Kamina volviéndose a agachar para tomar sus lentes y el palo, una vez de pie nuevamente se pone sus lentes y recarga la supuesta arma en uno de sus hombros; la escena es impactante, la luz de la luna se refleja en sus anteojos naranjas de picos, resaltando su cabello azul, sus facciones masculinas, sus músculos son iluminados por la luz de la luna y se marcan sus tatuajes azules, grabados que tiene en el cuerpo y que lo distinguen de cualquier otra persona, es maravilloso ver a Kamina en medio de toda su grandeza momentos antes de la batalla.
"Aniki…" /Simon, aún en cuclillas se sonroja un poco y sus ojos brillosos ven a Kamina desde abajo, desde donde se ve el cuadro que tanto lo impacta\
Kamina toma impulso con su brazo y señala a los perseguidores con el palo, ahora Kittan está a su derecha, un poco más atrás de él, Jougan y Barinbou hacen guardia detrás de los dos anteriores; yo no puedo hacer otra cosa que estar agachado y observar los eventos que sigan… e intentar ayudar si llega la oportunidad.
-…¡¿QUIÉN SE CREEN QUE SOMOS?!- Kamina se lanza con su palo a atacar al hombre que tiene enfrente, Kittan, Jougan y Barinbou lo imitan atacando a los adversarios más cercanos.
Al principio la pelea parece bastante simple, Kamina nunca necesitó de su palo para derrotar a nadie, pudo vencer a 4 adversarios con puros golpes y patadas, los gemelos derrotaron a otros cuatro y Kittan solo alcanzó a noquear uno. Los perseguidores se intentaron defender como pudieron, hicieron movimientos extraños, bloqueaban ataques, pero nunca pudieron contra la fuerza y astucia de mis compañeros, hasta que…
-Vaya, parece que mi escolta personal no es tan eficiente como suponía- Una voz de mujer habló desde mi espalda.
Todos volteamos para ver detrás de nosotros un último perseguidor sentado cómodamente en su aparato mientras observaba la pelea sin alteración alguna, sin siquiera la molestia de quitarse el casco o intervenir en ayuda de sus compañeros. El misterioso personaje, a quién ya identificábamos como mujer, se levantó tomándose su tiempo.
-Bueno, es mi turno-
El personaje corrió ágilmente por la oscuridad con una luna que iba bajando lentamente en el firmamento. Saltó hacia donde se encontraba Kittan atónito y preparó una patada en el aire. Mi compañero fue totalmente capaz de detener una patada tan simplona con solo alzar su brazo, pero eso fue solo una distracción, momentos después de bloquear la patada, el aire de Kittan fue arrebatado cruelmente con otro golpe mucho más impredecible; su rostro lleno de desesperación y furia bajó rápidamente con la desesperación de su cuerpo por conseguir aire, cayendo de cuclillas al suelo y jadeando desesperadamente. En ése preciso instante otra patada cayó en su cabeza dejándolo totalmente inconciente.
-¿Qué pasa?, ¿no vendrán a ayudar a su compañero?- dijo el enemigo riendo bajo su casco que reflejaba lo último de la luna en esa madrugada.
-C… Como… ¡Kittan!- Grito Aniki totalmente alterado
-Bueno, ya que no haces nada, seguiré con éstos dos grandotes- Dijo la mujer saltando nuevamente, tirándolos con sólo dos patadas, Aniki se puso enfrente mío para defenderme. En ese momento me sentí inútil, pequeño, temeroso.
-A… Aniki… vamos a rendirnos, dejemos esto por favor, no quiero que te lastimen-
Mis ojos llorosos nuevamente lo veían mientras los primeros rayos de sol iluminaban su espalda, dispuesta siempre a protegerme. En ese momento mi voz se cortaba entre el llanto y la desesperación, sentía que era el fin de una tontería y el comienzo de un infierno… en ese momento perdí la fe en Aniki.
-Vamos Simon, no es momento de rendirnos… no se dónde quede la siguiente aldea, no sé si haya otra aldea… pero sí sé que tenemos que continuar, ¡No llegamos hasta aquí solo para rendirnos!-
-Aniki…- Lo acepto, en ese momento mi fe en el volvió como un rayo, Kamina era de ese tipo de personas que de alguna manera te hacen creer en él.
-Uhhhhhh… que lindo momento, mala suerte que tenga que terminar ya, me espera un rico desayuno- Otra risa salió de su misteriosa boca.
-¡Mujer!, ¡Lamentaras el día en que te metiste con nosotros!- Gritó Aniki en un último arranque contra la misteriosa enemiga.
En medio de su emoción Kamina no se fijó en una pieza redonda de una de las máquinas que habían golpeado, y que por azares del destino había tirado un pedazo de maquinaria en el camino de Aniki. La mujer ya había alzado vuelo para tirar una patada en la cabeza de mi hermano cuando él tropezó y fue a dar de bruces contra el suelo, obviamente la atacante no pudo golpearlo como quería y mas bien fue a caer en la máquina que se encontraba atrás de él, haciéndola tropezar también.
La diferencia entre la caída de Aniki y la de ella fue que Aniki se noqueó a sí mismo al pegarse en la cabeza con una piedra, ahora se encontraba con el trasero alzado al aire y balbuceando tonterías mientras nuestra atacante se levantaba con dificultad de entre la maquinaria rota.
-ohhh… ¿pero qué…?... ¡SI! ¡Victoria!, nada de ya verás mujer JAJAJAJA- La mujer entre su gloria colocó su mano frente a lo que supongo sería su boca y comenzó a reír frenética festejando su gloria… o mas bien, la gloria de la máquina de uno de sus compañeros, mientras yo tomaba el palo que Aniki había dejado tirado a un lado de mí al momento de venir a defenderme de la mujer.
"Listo, no se ha percatado de mi presencia, ¡es hora de…!" Pero cuando intente asestarle el golpe ella tomo el palo con tranquilidad volteándose como si nada pasara.
-¿Qué pasa enanín?, ¿ahora tu quieres ser el héroe?- Mientras sujeta el palo se quita el casco lentamente. Ahora con los rayos del sol iluminando más el paisaje puedo ver su rostro, una hermosa chica de cabellos rubios partidos en la parte derecha de su cabeza y ojos azules, sonriéndome pícaramente; sosteniendo el casco con la mano derecha a un lado de su cintura y mi palo con la izquierda justo enfrente de su cabeza, una hermosa chica que me hace sonrojar… nunca había visto a alguien tan hermosa, y que de una manera tan delicada y elocuente me diga…
-Lo lamento enanín, tu pareces inofensivo, pero tendré que arrestarte por estar con éstos brabucones-
-Ehhh… etto… -
-Je je ^w^, eres un chico lindo, tal vez a ti te reeduquemos para estar en una ciudad… o en un campo de producción agrícola, buscaremos lo mejor para ti- Me dice guiñándome un ojo y aventando el palo que le cae en la cabeza a Jougan, haciéndolo moverse levemente y balbucear por el desayuno.
-Bien, tendrás que ayudarme a amarrar todas estas motos juntas y montar a tus amigos y los míos… por cierto ¿Qué le pasa a tus compañeros? Nunca había visto babear a nadie tanto justo después de que los noqueas-
-Eh…. Bueno… yo nunca los había visto noqueados… ni dormidos… pero supongo que lo hacen normalmente-
-¡¿Qué te crees?! ¿A esto le llamas servicio al cliente? Por eso ya no vengo a ésta fondita, ¡Quiero mi jugo!- Grita Kamina entre sueños aún con el trasero al aire, usando la roca que lo noqueó como almohada. La chica lo ve y se pone en cuclillas junto a él.
-Tu lo llamaste Aniki ¿cierto?- Ríe un poco mientras ve a Kamina agitar sus brazos en el suelo –Tienes amigos muy raros…, Bien, ven a ayudarme-
-S…si- yo aún estoy rojo entre la sorpresa en la hermosura de la chica y la pena de ver cómo mis compañeros actúan mientras duermen. La chica saca una soga de un compartimiento de su "Moto" y me la lanza, yo comienzo a alinear las motos restantes y que no están rotas (cómo la que rompieron la chica y Kamina a golpes).
-Chico, ya que por algunas horas seremos compañeros… Me llamo Kiyoh, Comandante primera del escuadrón de protección del desierto Oeste, zona Jeeha, Kiyoh Bachika- "=_= ¿Cómo se aprendió todo eso?... en fin, creo que el nombre le queda"
-M…me llamo Simon, de la aldea betabelera Jeeha-
-ohhh, ¿y siempre tartamudeas? Jaja-
-¡No!, solo estoy algo… nervioso… lo lamento-
-No tienes que disculparte- Dice sonriéndome mientras comienza a montar a las personas en las motos ya amarradas – Bueno de hecho sí tienes que disculparte /pensativa\ pero supongo que eso será cuando lleguemos a los cuarteles, por ahora está bien /vuelve a sonreír\-
Ya vamos montados en las motos, ella me está llevando a un lugar que llama "Cuarteles de Protección del Desierto Oeste, zona Jeeha", estoy montado en la misma moto que ella, ella detrás de mí la conduce muy bien, nunca había estado en algo tan rápido, ni los toros azorados son tan rápidos como ésta cosa. Aniki, Kittan, Jougan y Biranbou están en las motos de atrás amarradas a forma de cama para transportar al escuadrón de Kiyoh y a mis amigos.
Ahora me pregunto cómo no pudimos definir la silueta femenina de Kiyoh, que a pesar de sus ropas extrañas se puede ver fácilmente lo muy voluptuosa que es /sonrojándose \
"Muy… muy voluptuosa… ¡¿Qué estoy pensando?!" /Agita su cabeza \
-¿Qué pasa enanín?-
-¡N…nn… NADA!- /sonrojándose más \
-¡Kuiiggggg!-
-¡Ahh! ¡Animal! ¡¿Qué es eso?!-
-Jaja es Boota, es mi compañero, no había aparecido en toda la noche, ¿dormiste bien?-
-kuiig kuiig-
- =_= esta bien… veremos que hacemos contigo y tu animal cuando lleguemos al cuartel-
-Muchas gracias Kiyoh-san… por no deshacerte de Boota como lo hiciste con las vacas-
-Es un animal chiquito, como un ratón /pone cara de fastidio \... mientras lo tengas controlado no me importa… bien, vamos al cuartel, tenemos que ver que hacer con ustedes-
Y así fuimos a conocer los cuarteles de Kiyoh-san, una mujer amable a quien le disgustan los ratones y la altera Boota, ¿qué pasara después?, bien tendremos que esperar a que Kamina despierte.
