^w^Bien finalmente el tercer capítulo, he tenido algunos problemas escribiendo ToT pero al fin lo hice XD espero seguir pronto, solo tengo que tener inspiración y dejar a un lado algunas otra obsesiones que tengo (rayos los dias son muy cortos) bien espero que lo disfruten n_n
Capítulo 3- La Huída
Simon PDV
Llovía, mejor dicho, el cielo caía a pedazos grandes y húmedos; Kamina y yo escapábamos en las motos de Kiyoh-san, alejándonos de la pequeña villa que nos tuvo presos por menos de un día. La arena del desierto se compactaba con la lluvia, pero a la vez se hacía resbaladiza y convertía a las motos en bestias tremendamente difíciles de domar. El cielo a lo lejos dejaba ver el resplandor de un sol pereciente bajo las rojizas nubes de lluvia que se extendían hasta los cuarteles tornándose de un color gris oscuro, luego negro… luego solo se veían las luces lejanas de otras motos siguiéndonos, la guardia de Kiyoh.
Con nosotros llevamos a una niña pequeña, rubia con destellos azules en su cabeza; sus ojos, tan azules como los de Kiyoh, muestran una extraña cruz roja, ella asegura son sus pupilentes aunque me he detenido a pensar muchas veces si no será un feroz monstruo deborador de hombres o un aparato de localización, en fin… nos largamos de este lugar.
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Era bastante de mañana cuando llegamos a los cuarteles de Kiyoh-san y, como dijo antes, me encerró junto a mis compañeros.
Los cuarteles no eran la gran cosa como me imaginaba que sería, lleno de máquinas, gente en ropas raras… mucho gris. No, a diferencia de todo esto, el lugar era más bien una pequeña aldea, eran varias casas ordenadas en círculo, todas iguales: de madera con techos de dos aguas y una chimenea. En todas las casas había una "moto", como les había llamado Kiyoh antes, u otro aparato más grande que parecía tener la capacidad para cuatro personas… o más si se encimaban.
Kiyoh nos llevó a la casa central, que al igual que las demás era de madera, pero inmensamente más grande, tenía una entrada principal, que en realidad era una pequeña muralla que daba la vuelta a la casa y en cuya puerta se podía leer –Cuarteles generales, Zona Jeeha-; pasando de ésta entrada se podía ver una parte de la casa que en realidad era comparable con la casa de algún señor de aldea. Tenía un gran jardín; desde donde pasamos alcancé a ver un lago rodeado de piedras al lado de muchos árboles que se perdían en la esquina de la casa, todo alrededor del lado de la casa por donde llegamos tenía un pasillo bajo el techo en el que fácilmente podrías sentarte a disfrutar un rato del paisaje, y éste pasillo tenía varias puertas que daban a misteriosos cuartos que seguramente nunca llegaríamos a conocer.
Kiyoh nos metió por donde estacionaban las motos, solo había unas cuantas así que supuse que las faltantes estarían estacionadas en sus respectivas casas esperando el momento de ser llamadas a servicio.
-Bien, finalmente llegamos- Dice Kiyoh con una sonrisa bajando de la moto y quitándose el casco, es impresionante pero aún me causa un raro cosquilleo el ver como su cabello rubio ondea con el aire de un lado al otro, mientras con sus hermosos ojos azules me ve y dice dulcemente…
-Vamos enanín, que estos flojos no se van a bajar solos, ayúdame a llevarlos adentro-
-Sí… Boota, no estés inquieto por lo menos por éste rato… por favor T-T- Boota no suele ser un cerdo-topo inquieto pero cuando le da hambre se vuelve una gacela loca perseguida por un león desesperado… Sí, creo que corre más o menos así.
En fin, bajé de la moto e intente cargar a unos de los compañeros de Kiyoh-san, son inmensamente más delgados que los míos y mucho más fáciles de cargar… o arrastrar más bien, odio admitirlo pero no tengo la fuerza suficiente para cargar a una persona de mi mismo tamaño ni tan siquiera.
Mientras yo arrastraba al tercer hombre desde la moto hasta el pasillo de la casa, Kiyoh salió de una de las últimas puertas del pasillo antes de doblar la esquina junto con otra chica, ella tenía el cabello castaño y muy corto, lo más largo en su cabello eran las orillas del fleco que llegaban hasta donde terminaba el rostro; tenía un vestido negro hasta las rodillas, de manga larga; las mangas un poco esponjadas en los hombros y con holanes blancos en los puños, y un delantal blanco con encaje muy sobresaliente a su alrededor. En su cabeza llevaba una pequeña diadema con holanes blancos y en sus pies unos zapatos de charol negros con calcetas blancas que acababan en más holanes un poco antes de llegar a la rodilla.
La chica enserio parecía un pastel de chocolate oscuro con grandes ojos azules y muy adornado de crema pastelera.
-Bien, Kinon ellos son con los que quiero que me ayudes…- Kiyoh le dice tranquilamente a su ayudante que desde el principio traía las manos juntas en el delantal haciéndola ver impresionantemente indefensa, claro sin mencionar que era una cabeza más pequeña que la capitana.
-Sí señorita- Responde la pequeña viendo a los hombres en las motos sin prestar atención a nada más.
-Y ya que seguro mi escolta no tratará de escapar entonces solo quiero que lleves a los forasteros a una celda-
-Sí señorita-
Ante esta última orden, Kiyoh le dirigió una sonrisa muy amable a Kinon, pero ella pareció ignorarla completamente y avanzó en silencio hasta las motos, observó cuidadosamente a cada una de las personas restantes y cómo si nada cargó a los enormes gemelos Jougan y Barinbou, como si sólo fuera sacos de papas o arroz, cada uno en un brazo y como si no pesaran nada. Finalmente solo volteó a ver la puerta por la que había salido con esos grandes ojos azules que no habían parpadeado ni un momento desde que salió de la casa, caminó lentamente a la puerta y entró; sin darme cuenta interrumpí mi labor de arrastrar gente para observar la curiosa escena… muy curiosa a decir verdad y no volví a la realidad hasta que Kiyoh me gritó desde donde estaba.
-¡Hey, enanín! A trabajar o no te daré desayuno-
-¿Eh?... ¡Ehhhhh! S... sí- No esperaba volver a la realidad con una amenaza tan cruel como esa… realmente tengo hambre…
-¡kuigg kuigg!- Y Boota también está hambriento… pero bien en medio de esta tarea de arrastrar gente es imposible no suspirar pensando en qué será de nosotros después, en cómo será nuestro final… no quiero conocer la parte más cruel de Kiyoh… o de Kinon tal vez… no quiero ver el final todavía.
Ya iba en el quinto hombre arrastrado cuando Kinon volvió a salir de la casa a cargar a Kamina y a Kittan de la misma forma que había hecho con los gemelos, Kiyoh ya se había puesto cómoda a la sombra del techo viendo el cielo a un lado de su escolta desmayada, y yo, con grandes esfuerzos, arrastraba al sexto hombre desde la moto hasta el pasillo. Tardaba fácil entre 10 y 15 minutos en cada hombre, y pensar que Kinon tardaba 20 minutos en llevar a mis compañeros a la celda era un tanto tétrico; me hacía creer que la celda en realidad era un horrible calabozo en el sótano de una casa tan bonita, un lugar húmedo y bastante demolido con barras de acero oxidadas y que se abren con dificultad haciendo un chirrido horrible cada vez que se les llega a mover; un lugar donde las ratas y otras alimañas terribles abundan… no puedo evitar los escalofríos que causan esa idea, ¿enserio la amable Kiyoh-san que he visto nos llevaría a un lugar tan terrible?... quiero correr, quiero huir pero… Aniki está aquí, siendo llevado a una sala de torturas sin precedentes y no quiero abandonarlo.
-Oye ¿Estás bien pequeño? Te comienzo a ver algo azul, ¿no quieres que Kinon te traiga algo de comer?- Me dice Kiyoh en un tono algo preocupado… la verdad es que eso me hace temblar aún más.
-¡Kuiiigg!-
-N.. No… estoy bien…- Le intento dar la mejor sonrisa que tengo por el momento. Obviamente no es muy convincente porque Kiyoh aún me mira con sospecha, rápidamente me doy la vuelta y sigo con mi tarea de arrastre. -¡Kuig kuig!- oigo decir a Boota dentro de mi capa, seguro que no está contento, él sí que ha de tener hambre.
-Esta bien…- Dice finalmente Kiyoh, volteo para asegurarme y otra vez está viendo fijamente al cielo, es un alivio sentirse ignorado esta vez… y éste era mi séptimo hombre, solo me faltan dos… y me llevarán a la terrible masmorra... Rayos, no puedo evitar temblar.
-He terminado señorita, ¿desea algo más?- oigo decir la suave voz de la chica de pelo castaño a mis espaldas cuando casi llego al pasillo, mientras voy pasando alcanzo a ver que ella está parada detrás de Kiyoh viéndola fijamente, yo vuelvo a la moto por mi octavo hombre.
-Ummmm… Sí, veme preparando el desayuno, quiero… ¿Qué quiero?...- Se pone un dedo en la boca pensativa mientras Kinon espera pacientemente a sus espaldas… yo apenas voy terminando de bajar al octavo de la moto y Boota decidió correr a las piernas de Kiyoh esperando que le comparta un poco de comida -Quiero unos huevos con jamón, ¡mucho jamón!, una concha de chocolate y café-
-Extra azúcar en el café, ¿cierto señorita?-
-Así es, tu sí sabes como me gusta- La voltea a ver riendo nuevamente y Kinon otra vez la ignora retirándose tranquila al interior de la casa, Boota está a un lado de Kiyoh, parece que a ella ya no le molesta tanto su presencia y yo… yo apenas estoy a medio camino.
"¡Que frustración! ¡Odio ser débil!"
Bien, ya voy con mi último hombre; Kinon vuelve con una charola y todo lo pedido por Kiyoh, ¡vaya que es rápida!
Ahora la chica rubia le comparte la concha a Boota y él por primera vez en el día es feliz… yo sigo batallando… rayos.
-¿Alguna cosa más señorita?-
-Mmmm… no… ¿Ya despertó Kiyal?- Pregunta Kiyoh con la boca llena de huevo.
-No señorita, ¿desea que la despierte?-
-No, está bien mmmmm… ¿y Nia? –
-Sí señorita, en éste momento la joven Nia está alimentando a los peces del lago-
-Comprendo, entonces es todo, ya puedes descansar Kinon-
-Gracias señorita-
Kiyoh sigue comiendo su huevo, Boota su concha y yo sigo a medio camino del noveno cuerpo. En un segundo que volteo, por primera vez veo a Kinon parpadear volteando a verme también, se acerca lentamente y pregunta.
-Señorito, ¿Desea algo de ayuda?- Me ve hacia abajo con esos grandes ojos azules, no había notado lo tanto que me estaba agachando solo para arrastrar gente desmayada ¿Cómo no se habrán despertado?
-Vamos enanín, puedes dejarle el último a ella, realmente has tenido un mal rato arrastrándolos…- su boca sigue llena de huevo y jamón… mucho jamón –y sus uniformes también- -kuigg-
"¡Hasta Boota se da la libertad de quejarse!… Rayos."
Con un suspiro profundo me hago a un lado y veo como Kinon nuevamente haciendo uso de su extraordinaria fuerza carga al hombre y lo deja delicadamente en el pasillo atrás de Kiyoh, todo esto en un segundo o menos… ahora sí me siento mal.
Terminado esto Kinon voltea a todos lados buscando algo más que hacer y al no encontrarlo solo se sienta a ver el paisaje junto a Kiyoh, callada, inmóvil, con las manos juntas sobre el delantal.
Pasa un rato hasta que Kiyoh termina el desayuno.
-Por favor Kinon, lleva a nuestro invitado a la celda con los demás-
-Si señorita, señorito, por favor acompáñeme, le mostrare el camino-
Kiyoh, con todo esto, siguió sentada observando el paisaje y solo dejando la charola a un lado, Boota me siguió y se volvió a trepar en mi hombro, es un alivio saber que mi compañero aún no me abandona.
Kinon y yo entramos a la casa, ella delante de mí. La casa es bastante amplia; la entrada parece una oficina, pasamos por una puerta y llegamos a un gran pasillo con muchas más puertas y unos cuantos cuadros de flores, pingüinos, playas y todo lo anterior combinado, entramos por la puerta que estaba al final del pasillo, hacia un cuarto grande y cuadrado con una mesa baja en medio y muchos cojines alrededor, en una esquina hay una caja negra con un lado de cristal apuntando hacia el centro de la habitación. Finalmente salimos otra vez de la casa pero del otro lado; al llegar se ve una reja de madera cuyo interior se puede observar por los relativamente grandes cuadros que se hacen en los cruces de la madera, adentro están mis compañeros que impresionantemente aún no se despiertan… y eso que ha pasado mucho tiempo.
-Señorito, he de pedirle que entre por favor-
-S… Sí- Entro de buena gana… no sé porqué lo hago de buena gana, es meramente estúpido; ya adentro ella cierra la puerta detrás de mí y me siento enfrente de Kamina que aún está dormido y en una posición muy extraña he de decir.
-Seguramente las capitanas vendrán a presentarse cuando la señorita Kiyal despierte, no tendrán que esperar mucho, si necesitan algo estoy a su disposición-
-Sí, muchas gracias Kinon-
Kinon desaparece por la puerta por la que entramos y yo me quedo solo con la compañía de Boota; Kamina y los demás siguen babeando, Kittan ya parece hacer esfuerzos por despertar… o tal vez así duerme él; en fin, no fue pronto cuando Kiyoh volvió a presentarse con las demás, y mientras tanto yo estoy aquí, luchando por salir de los brazos de Kamina, Jougan y Barinbou que de repente me toman por su oso de peluche.
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"Soy patético ¿Verdad compañero?" Y me encuentro viendo a Boota, el me regresa la mirada con sus lentes oscuros enfocados en mi –¡¡kuig!!- "Rayos… eso sonó como un sí"
Ha pasado un rato desde que entré a la celda, ya es cerca de medio día y se empiezan a ver las nubes que se juntan en el horizonte y Kiyoh-san no se ha asomado para nada… que aburrición.
-Namm nammm nam… ¿Eh?... ¡Ehhhh! S… ¡Simon! ¿¡Dónde estámos!?- Dice Kamina tomándome de la cabeza un tanto brusco.
-En los cuarteles de Kiyoh-san… la chica que nos atacó ¿Sabes? Es buena persona y…-
-¡Todos! ¡Despierten! Tenemos que irnos de aquí-
-Espera ¡Aniki!, Kiyoh dijo que vendría pronto a decirnos algo importante- "Rayos… seguro ahora me tomarán de traidor"
Todos me ven pasmados, aunque tal vez solo extremadamente dormidos, Kamina se me acerca cuidadosamente y me examina como si dudara que realmente fuera yo, eso me pone nervioso y no puedo evitar que lo noten, tal vez por eso aniki se calma y solo responde –bien… si confías en ella supongo que no puede ser tan mala-.
Se sienta en la banca con las piernas cruzadas y ve el cielo tranquilamente mientras los demás, que apenas van despertando, intentan asimilar la escena, yo por mi parte no se que hacer y tengo mis dudas respecto a Kiyoh… no quiero defraudar a Kamina.
Pasa un rato, tal vez una hora o algo así; el tiempo se siente diferente en este lugar, tal vez solo sea que estoy aburrido, aniki no se ha movido, sigue viendo el cielo, me pregunto si se habrá dormido con los ojos abiertos; Kittan, Jougan y Barimbou se han vuelto a dormir tirados en el suelo bajo el rayo de luz que alcanza a atravesar el techo por pequeños agujeros, no me gustaría estar aquí en tiempo de lluvias. Pero al fin se oyen ruidos, pasos y risas escandalosas se acercan rápidamente, y al fin se presentan ante nosotros cuatro chicas, dos de las cuales yo ya había conocido, Kiyoh y Kinon; y otras dos que no, la chica rubia de destellos azules y extraños ojos azules con cruces rojas, la más pequeña de todas, flaquita, simpática y sonriente; con una playera blanca, un vestido rosa claro encima y shorts negros brillantes, cortos y pegados, con sus tenis de muchos colores; la otra, del mismo tamaño que Kinon y los mismos ojos azules, pero ésta tenía un largo cabello negro que le llegaba fácil hasta la cintura, muy delgada y en realidad parecía que la habían llevado a estirar a las fabricas de chiclosos. Tenia una mirada retadora y un colmillo que sobresalía por un lado de su boca, llevaba una playera pequeña, de tirantes, negra de tirantes naranjas y unos pantalones abolsados café claro.
Recordando cosas que había dicho Kiyoh hace un rato supuse que las dos nuevas debían ser Kiyal y Nia, las dos capitanas restantes.
-Veo que al fin han despertado ¡Vaya que son flojos!- dice Kiyoh feliz de vernos a todos en lo que cabe de despiertos. –Déjenos presentarnos, mi nombre es Bachika Kiyoh y soy la capitana primera del escuadrón de protección del desierto zona Jeeha, y soy la que los trajo hasta aquí…- me voltea a ver y me guiña un ojo, esto causa que los demás me miren, seguro pensando "maldito casanova" – y el chiquitín de ahí me ayudo jiji-
-Yo soy Bachika Kiyal, capitana segunda del escuadrón… blablabla- Le sigue la chica de pelo negro con las manos en las bolsas y evidentemente aburrida, no la culpo, si tuviera que aprenderme todo eso seguro mi cerebro se apagaría como inconformidad –A diferencia de mi hermana Kiyoh, yo no hago vigilancia para ver que todo esté bien, yo dirijo las fuerzas especializadas en ataque y destrucción… es mas emocionante y no pierdo tanto el tiempo que podría usar en otras cosas-
-¿Cómo el Nintendo?- pregunta Kiyoh acercándose acosadoramente a ella, Nia ríe discretamente y Kiyoh después rompe en una carcajada, Kiyal solo se pone roja y hace pucheros ante el comentario. –Sii… eso- responde después de un rato haciendo que las dos hermanas rían más. Mis compañeros que habían puesto atención a la presentación ahora se veían algo desilusionados ante la falta de seriedad, excepto por Kamina, que aún las veía fijamente, esperando a que continuaran.
-Mucho gusto, mi nombre en Bachika Nia y soy la capitana tercera, y me suelo ocupar de las estrategias tanto de vigilancia como de ataque y defensa- Dice la pequeña chica rubia cuando ya ha parado de reírse, Kiyal ahora solo ve enojada a Kiyoh y cruza sus brazos en señal de enojo.
-Y nosotras somos las hermanas Bachika- Finaliza Kiyoh con una sonrisa y su muy obvia felicidad al haber hecho enojar a su hermana.
-¿Y ella?- pregunta Aniki señalando a Kinon que había permanecido callada e inexpresiva durante toda la presentación, siempre quieta a un lado de Kiyoh, ni siquiera había reído con el circo que armaron las hermanas momentos atrás.
-Es nuestra SiMOM- responde Kiyoh- Sistema Multifunción de Operaciones Militares, pero como no hay mucha emoción por aquí le dimos el papel de ama de casa, su nombre clave es Kinon; ¡Vamos no seas tímida!, preséntate ante los invitados-
-Mucho gusto, mi nombre es Kinon y estoy para servirles- Dice agachándose un poco. Kittan, Jougan y Barimbou se ponen rojos con esto, en realidad se ve linda… y tierna… y apapachable… pero Kamina solo se ve algo incómodo.
-Eso no es una persona…- Dice aniki
-No, es una máquina, como las motos que vieron, pero ella sirve para otra cosa- responde Kiyoh dándole a Kinon unas palmaditas en la cabeza. De cierta forma si se ve cruel.
-Entiendo… Simon dijo que querían hablar de algo ¿Y bien?-
-Ohh si… Kinon, trae las motos y el equipaje de Nia-dice Kiyoh y se sienta en una piedra cercana, Nia acompaña a Kinon y Kiyal se sienta en el piso junto a su hermana.
-Ustedes, los que trabajan en los campos de producción son educados para trabajar y producir y nada más, no se les enseña nada del mundo exterior, ni de las ciudades ni el ejército, mucho menos del gobierno, solo saben de su aldea y los asesinos militares… y uno que otro mito que oyen y lo sabemos; pero bien no les repetiré cosas que ya saben y vamos al asunto importante, les daremos libertad, dinero y la localización de la ciudad más cercana de por aquí- Todos nos sorprendemos ante éstas palabras, sobre todo con la cara de las dos chicas que parecen muy serias y decididas por alguna razón, es de hecho más una amenaza que una oferta –A cambio de que nos ayuden a derrocar al dictador de Irlian… al principió su gobierno fue bueno pero después la avaricia lo consumió… y ahora todos viven como pueden, ya no ayuda ni a ciudades ni a pueblos, solo se interesa por volverse más y más rico cada vez… no es lo que se espera del todo de un gobernador. Por eso quiero que nos ayuden, y a cambio les daremos su libertad-
-¿Cómo esperas que ayudemos? Ni siquiera te podemos ganar en una pelea limpia- Dice Kamina interesado, pero a la vez cuidándose del terreno que quiere pisar.
-En la ciudad a la que los mandaremos hay un doyo, ahí entrenamos las tres y ahí los queremos mandar, por eso la joven Nias será quien los acompañe, a ella la reconocerán de inmediato- se pone las manos en la cara y se empieza a agitar, es obvio que su hermana menor le causa una ternura tremenda… a todos nos causa una ternura tremenda –Nia vivirá con ustedes un rato hasta que juzgue que están listos para unirse al movimiento-
-¿Quién más está?- Pregunta otra vez Kamina
-Lo sabrán cuando estén listos- responde Kiyal ahora –Si quieren libertad esto es lo más conveniente para ustedes, no solo libertad temporal, si no libertad total y para todo el mundo, piensen que no serán los únicos ganadores, todos ganaremos con esto-
-Esta bien, aceptamos…-
Kamina se para de la banca y se acerca a las rejas apoyándose con una mano.
-Para demostrarles a esos tontos que en la vida hay cosas más grandes que los betabeles- Se sonríe para sus adentros y ve fijamente a Kiyoh y a Kiyal, las dos lo miran y sonríen, Kiyoh se para y se acerca a la puerta abriéndola con cuidado; Kittan, Jougan y Barimbou observan la escena desde el suelo y comienzan a pararse, en sus ojos se ve la emoción de la aventura que estamos a punto de tomar. Kamina me toma del hombro y me acerca hacia él mientras salimos de la celda y vemos salir de la casa a Kinon con varias motos y a Nia con una mochila azul enorme en su espalda, el cielo comienza a oscurecerse y unos cuantos relámpagos se dejan oír desde lo lejos.
-Es hora de que se vayan, Kinon los llevara hasta la salida trasera por donde casi no hay vigilancia. Tienen una hora para alejarse todo lo que puedan, en una hora avisaremos que escaparon y que secuestraron a la joven Nia, así que tendrán que apurarse y tan pronto lleguen a una ciudad busquen donde ocultarse, Nia los ayudará, ella va a la ciudad seguido. Si algo sale mal y los ven huyendo los perseguirán antes de lo esperado, así que mejor dense prisa.-
Dicho esto Kiyoh y Kiyal entran a la casa y cierran la puerta, las primeras gotas de lluvia comienzan a caer y todos se montan en sus motos, yo con Aniki; Nia con Kittan. Kinon nos guía hasta la salida y emprendemos la huida intentando no hacer mucho ruido, hasta que finalmente salimos del pueblo-cuartel.
Es un viaje tranquilo excepto por la lluvia que cae a cántaros y de ahora en adelante tenemos una hora de calma en lo que comienza la persecución. Dice Nia que no habrá problema y que la ciudad se encuentra a solo 40 minutos, en cualquier caso tendremos mucho tiempo para buscar refugio.
Pero después de los primeros 20 minutos de viaje se me ocurre voltear atrás, intentando ver a través de la lluvia y veo los faros de motos acercándose, esto va mal…
