¡Hola!

Antes que nada una disculpa por no cumplir mi promesa de actualizar pronto, pero se me vino encima una avalancha de trabajo, la buena noticia es que en un par de semanas tendré mucho más tiempo para escribir, así que espero que las actualizaciones sean más constantes.

El otro punto es que creo que me he estado enfocando demasiado en Rei y Minako en esta historia, supongo que no está mal porque el fic es de ellas :P pero intentaré en próximos capítulos desarrollar más al resto de los personajes.

Una vez más, agradezco a las personas que se han tomado la molestia de dejarme reviews, sé que no todos los que leen dejan comentarios, pero siempre se siente bien recibir alguno de vez en cuando jeje. Gracias a: Nekotachi, lestain, Bethrezen, y hasta yuuki yami que seguramente no está leyendo esto porque está en español jaja.

Sin más preámbulo, los dejo con el capítulo.

Recuerdos.

Minako observó la charola con fruta que les habían llevado y tomó una de las manzanas que con su intenso color rojizo le resultaba irresistible. Tomó otra y luego caminó hasta donde Rei se encontraba sentada, entregándosela con una sonrisa diseñada para no ser rechazada. Rei la observó primero a ella y luego bajó la mirada a la manzana, tomándola y pronunciando un "Gracias" discreto. El resto de las senshis habían optado tan sólo por tomar algunos pastelillos o galletas (Usagi tres variedades diferentes), pero todas se encontraban sentadas en la mesa, expectantes.

"¿Cómo funciona esa habilidad Rei?" le preguntó Minako, que resultó ser la que tomó la iniciativa.

Rei, que tenía la manzana entre las manos y le daba vueltas sin la aparente intención de morderla, pasó saliva y se humedeció los labios, dando la impresión de estar pensando cuidadosamente en sus palabras.

"Me gustaría que entendieran que es algo que generalmente no puedo controlar. Aunque largas horas de meditación pueden propiciarlo… no sucede cuando yo lo deseo."

"Es por eso que no puedes decirme si me voy a casar con Endymion." Le dijo Usagi, mordiendo uno de los pastelillos. Rei asintió.

"¿Muchas personas tienen esa habilidad en Marte?" le preguntó Ami.

"No… quizá sólo uno de cada cien mil." Le respondió Rei, que supuso acertadamente que darle cifras a la chica de Mercurio sería una respuesta satisfactoria para ella.

"En Júpiter la mayoría de las personas tenemos la capacidad de predecir el clima con bastante exactitud." Intervino Makoto "Aunque algunas mejor que otras… recuerdo que cuando era pequeña podía decir al menos si sería un día lluvioso o soleado, con el tiempo vas perfeccionándolo e incluso puedes pronosticar días en las que se van a presentar tormentas o ese tipo de cosas. La diferencia es que la habilidad de predecir el clima depende mucho sólo de la observación y de aprender a identificar ciertas señales que te da el ambiente… y la verdad es que si me preguntaran cómo lo hago, no podría decirlo. Supongo que lo mismo le pasa a Rei."

Rei agradeció el gesto de Makoto, y esperó que no le hicieran más preguntas.

"¿En tu caso también fue algo que perfeccionaste con la edad Rei?" le dijo Usagi, y Rei tuvo que lamentarse por el hecho de que no terminara el interrogatorio.

"No estoy segura de cómo podrías perfeccionar algo que ni siquiera puedes controlar… pero, al menos puedo decir que he aprendido a interpretarlo mejor. Cuando tenía cinco años ni siquiera lo entendía."

Casi de inmediato se dio cuenta del error que había cometido con ese comentario, y empezó a rogar internamente para que nadie quisiera profundizar en el tema.

"¿Tienes visiones desde que tenías cinco años?" le preguntó Minako, y una vez más Rei tuvo que lamentar su suerte.

"Si." respondió sin titubear.

"¿Qué fue lo primero que viste?"

Rei se mordió la lengua, ¿por qué habían tenido que llegar a ese punto? A Rei no le gustaba mentir, pero tampoco estaba dispuesta a hablar de eso de manera tan prematura. No era un tema de conversación que le agradara en lo más mínimo.

"La verdad es que no me gustaría hablar de eso Minako."

Minako se echó hacia atrás en su silla y le dio un trago al contenido de su vaso, observando a Rei detenidamente, pero dando muestras de que la negativa de la chica de Marte no la había sacado del todo de balance.

"¿Y de qué si te gustaría hablar?" le preguntó Minako, con tono inocente.

Rei entendió que aquello era su salida de emergencia, y aunque no le gustaba ser manipulada, empezaba a darse cuenta de la habilidad de Minako para hacer precisamente eso. Sabía que sus intenciones no eran malas, pero aún así le causaba cierta irritación, así que se sintió relativamente feliz cuando se dio cuenta que era su oportunidad para cambiar de tema.

"Si Makoto puede predecir el clima, y yo el futuro, ¿qué me puedes decir de ti?"

Al contrario de lo que Rei hubiera esperado, la sonrisa del rostro de Minako no se borró, sino más bien se modificó ligeramente, como si tratara de indicar que había estado esperando ese tipo de pregunta.

"La verdad es que no estamos hablando de mí…" le dijo Minako, cruzándose de brazos "Y la otra verdad es que todas me conocen y no guardo ningún secreto… no puedo predecir el clima, el futuro, ni soy extraordinariamente inteligente… pero puedo leer tu mente."

Si Rei se encontraba a punto de sonreír, en aquel momento cualquier vestigio que lo indicara se perdió por completo. ¿Leer la mente de alguien más? Eso era definitivamente imposible… al menos hasta donde ella tenía conocimiento. Pero si Minako podía hacerlo…

"¡Estoy bromeando Rei!" exclamó Minako, dando un ligero golpe con su mano izquierda sobre la mesa, y recargándose despreocupadamente en el respaldo de la silla, mientras sonreía.

Rei suspiró, esperando que nadie notara el alivio que estaba experimentando. La idea de que alguien pudiera hurgar en sus pensamientos sin su permiso, le provocaba cierto escalofrío.

"¿Por qué tienes que hacer bromas de todo?" le preguntó Rei, que tenía un verdadero deseo de conocer las razones por las que Minako se tomaba todo tan a la ligera.

"Sólo para relajarte un poco, y en vista de que no quieres seguir hablando de tu habilidad para ver el futuro, dinos algo acerca de tu planeta."

Rei sabía que por el momento había salido bien librada del tema que no quería abordar, pero por alguna razón se sintió incómoda por el hecho de estar consciente que tarde o temprano tendría que enfrentarlo. Minako, sin embargo, le estaba brindando todas las facilidades para cambiar de tema, y ella no iba a desaprovechar la oportunidad.

"Quizá hablar de mi planeta te resulte un tema bastante rústico Minako."

Minako sonrió y negó con la cabeza.

"Siempre he admirado la capacidad de la gente de Marte para sobrevivir en un ambiente tan hostil como el desierto marciano."

Cuando Rei estaba a punto de responder, un sonido retumbó por el salón, haciendo que los platos y las copas vibraran. Todas levantaron las miradas y observaron a su alrededor, pero fue Rei quien pudo identificarlo.

"Eso se sintió… como una explosión."

Makoto la observó con preocupación, igual que el resto de las senshis. Rei sabía lo que todas estaban pensando, no porque leyera las mentes, sino porque ella estaba pensando lo mismo: Una explosión sin duda era la señal de algún ataque.

"Iré a dar un vistazo…" les dijo Minako. "Usagi… sería bueno que permanecieras aquí con las demás. Sólo por seguridad."

"Pero…" protestó Usagi.

"Tiene razón." La interrumpió Ami. "Quizá no sea nada grave, pero es mejor permanecer aquí hasta que no lo sepamos."

Usagi frunció el ceño, pero se quedó en su lugar, dándose cuenta que no le permitirían hacer otra cosa que no fuera permanecer en el salón comedor.

"Vuelvo enseguida."

Minako les dirigió una sonrisa tranquilizadora y se dio media vuelta para salir del lugar, así que cuando Rei dejó a un lado la manzana, se puso de pie y pronunció su nombre, tuvo que detenerse de manera abrupta.

"Te acompaño."

La chica de Venus se quedó observándola un poco sorprendida, pero sólo se limitó a asentir y luego siguió su camino, con Rei detrás de ella. La heredera de Marte no pudo dejar de notar el semblante de preocupación de Minako, un rostro totalmente diferente al que había observado hasta hace unos cuantos minutos. Su alegría se había esfumado, tenía los labios apretados, formando una fina línea recta, los ojos ligeramente encogidos, como cuando se observa algo poco agradable a la vista. Quizá Minako estaba pensando lo mismo que ella: ninguna de las cuatro estaba preparada para enfrentar el ataque de alguna fuerza enemiga, no tenían entrenamiento, ni plan de acción, y aunque Rei se consideraba capaz en algunos aspectos que tuvieran que ver con la lucha… nunca los había puesto en práctica del todo.

"Quizá no es nada grave..." le dijo Minako, cuando salieron hacia uno de los jardines y observaron una columna de humo que intentaba derrumbar el optimismo de Minako.

Minako se detuvo y se quedó observando el humo, luego bajó la mirada y observó a Rei como si hubiera recordado algo muy importante.

"¿Crees que hubiera sido mejor que llevaran a Usagi al refugio?" le preguntó a Rei, y entonces la chica de Marte pudo detectar el miedo en el tono de voz de Minako, miedo a una decisión mal tomada.

"Minako, tranquilízate… primero tenemos que saber que fue lo que pasó. Si esto fuera un ataque mayor, te aseguro que estarías viendo muchas columnas de humo y fuego por todos lados, no una sóla."

La chica de Venus dejó escapar el aire que había estado conteniendo y esbozó una leve sonrisa.

"Corre, será mejor apresurarnos." Dijo Minako, y luego echó a correr con Rei siguiéndola por los pasillos del Palacio.

En el camino, además de encontrarse con gente confundida y atemorizada, hallaron al soldado lunar que minutos antes se había sonrojado, sólo que ahora estaba algo pálido y sudoroso. Minako se acercó a él, y quizá como muestra del estado en el que se encontraba, el hombre ni siquiera recuperó un poco de color cuando la senshi se dirigió a él.

"¿Sabes qué fue lo que pasó?"

El joven negó con la cabeza, apretando la lanza que llevaba en la mano derecha.

"Sólo recibí órdenes de permanecer en mi puesto, después de la explosión."

"¿En dónde fue?" le preguntó Rei.

"Fuera del Palacio, creo que cerca de las tiendas de los mercaderes."

Rei sabía que en la Luna, como en los demás planetas, existía un lugar en donde los mercaderes de distintos productos se reunían para comerciar con ellos. En aquel momento sólo pudo pensar en una cosa: tiendas de los mercaderes significaba mucha gente reunida en un mismo lugar, y eso no era bueno dadas las circunstancias… En el camino, y a pocos pasos de llegar a la segunda entrada en orden de importancia del Palacio Lunar, se encontraron con Artemis. El traje blanco que hace apenas un momento lucía impecable, estaba manchado de polvo y sudor.

"¿Qué fue lo que pasó?" le preguntó Minako.

"Aún no lo sabemos con exactitud… pero ustedes dos no deberían estar aquí…"

"Artemis… ¿Cómo es posible que no lo sepan?"

Su instructor suspiró, algo irritado, caminando hacia la salida.

"Fue una explosión cerca de las tiendas de los mercaderes de madera, se desencadenó un incendio que ya estamos controlando… afortunadamente sólo tuvimos un herido… todo indica que alguien la provocó, con algún tipo de material. Pero no hemos podido identificar al responsable."

"¿Estás diciendo que hay alguien por ahí urdiendo estos ataques? Tenemos que encontrarlo Artemis. Al menos debemos tener una referencia."

"Estamos preguntando a las personas que estuvieron más cerca, pero no tienen mayores referencias. No vieron a nadie sospechoso."

Minako apretó los labios y observó a su alrededor. Rei hizo lo mismo, aunque sabía que sería inútil albergar la esperanza de que el responsable se encontrara cerca del lugar.

"Será mejor que regresen al Palacio, por su propia seguridad. Todo está en orden por ahora."

Artemis les dirigió una mirada que no dejaba lugar para protestar, sin embargo Rei se atrevió a contradecirlo.

"Quizá podamos ayudar buscando en los alrededores al responsable."

Artemis la miró y le sonrió de manera compasiva.

"No Rei, agradezco el interés, pero sería demasiado arriesgado para las dos. Estoy organizando a algunos guardias para que realicen esa búsqueda… lo mejor ahora es que regresen con Usagi y las otras dos chicas…" Artemis bajó la mirada y se quedó pensativo. "Será necesario reunirme con ustedes el día de mañana. Por favor infórmale a tus compañeras Minako."

Resignada por el hecho de no poder hacer algo más en ese lugar para capturar al responsable de lo que acababa de suceder, Minako asintió levemente, y luego dio media vuelta, una vez más, con Rei detrás de ella.

Cuando estuvieron en el interior del Palacio, todo parecía indicar que la calma había vuelto de manera relativa a sus ocupantes. La gente solo se limitaba a hablar acerca de lo ocurrido, pero el pánico inicial se había diluido gradualmente hasta el punto de que todo estaba a punto de pasar al grado anecdótico en poco tiempo.

Minako, sin embargo, no se había podido sacudir ese aire cabizbajo y pensativo desde que habían entrado nuevamente. Y la verdad era que Rei no tenía idea de cómo sacarla de ese estado, así que probó suerte con lo primero que se le ocurrió.

"Supongo que esta fue una celebración de bienvenida bastante atípica para mí."

Minako levantó la cabeza y le sonrió a Rei, algo que la hizo experimentar una sensación de satisfacción por ser capaz de lograrlo.

"La próxima vez ordenaré menos fuegos pirotécnicos." Agregó Minako, para rematar el comentario de Rei.

Rei sonrió discretamente y enseguida se llevó una mano a la frente cuando sintió una leve punzada de dolor en la cabeza. Después, Minako dijo algo que Rei no pudo entender, porque sus palabras se perdieron en una especie de eco ininteligible para la heredera de Marte. Intentó enfocar su mirada pero le resultó imposible. Las columnas alrededor se movieron y el piso pareció hundirse bajo sus pies, de manera que cuando Rei intentó mantenerse de pie, no pudo conseguirlo, porque de repente dejó de identificar lo que era arriba o abajo, la izquierda o la derecha. Apenas fue consciente de que se desplomó sobre el suelo, y mientras alguien pronunciaba su nombre, ella empezó a dilucidar una serie de imágenes que al principio le parecieron confusas, que no eran más que siluetas casi sin forma, envueltas en una espesa bruma. Pronto adivinó que se trataba de personas corriendo de un lado a otro, y aunque no podía apreciar con exactitud qué era lo que estaba sucediendo, si entendió que de alguna manera, ella se encontraba en ese mismo lugar, estaba arrodillada en el piso, como si estuviera a punto de incorporarse, sentía una especie de opresión en el pecho que pronto identificó como angustia, y cuando bajó la mirada y observó sus manos, se dio cuenta de que estaban manchadas de sangre.

"¡Rei!"

Rei abrió los ojos, o al menos eso le pareció, porque la sensación que experimentó fue parecida a cuando alguien la interrumpía bruscamente en una de sus sesiones de meditación. Era como despertar violentamente cuando se estaba en la fase más profunda del sueño. Lo primero que pudo observar fue el rostro confundido, y preocupado de Minako.

"¿Estás bien?"

Rei asintió, pronto entendió que lo que acaba de sucederle no había sido otra cosa más que una especie de visión acerca del futuro… y eso no le agradaba.

"Si…" le dijo a Minako, poniéndose de pie, ignorando la ayuda que Minako trataba de brindarle.

"Estás muy pálida… de pronto te desplomaste, tenías los ojos cerrados, y aunque te estaba hablando parecía que no me escuchabas… ¿Cómo te sientes?"

"Bien… sólo me sentí mareada… debe ser consecuencia del viaje." Mintió Rei, y supo que Minako no le había creído cuando la heredera de Venus la observó con desconfianza.

"Está bien… lo que tú digas…"

Rei guardó silencio y se pasó una mano por la frente para secarse el sudor. Todavía se sentía un poco mareada, pero estaba todavía más intrigada por lo que acababa de ver. Hacía mucho tiempo que no experimentaba esa sensación de angustia y opresión como la que acababa de sentir, y podía arriesgarse a decir que sólo la podía comparar con aquella ocasión en que tuvo una visión acerca de la muerte de su madre.

"Deberías comer algo... y dormir." Le dijo Minako, que caminaba a su lado, un poco más seria que de costumbre.

Rei le dirigió una mirada fugaz, pero no dio muestras de aceptar su sugerencia.

En poco tiempo se hallaron nuevamente reunidas con el resto de las senshis, Minako les dio los detalles de lo que había sucedido, pero trató de tranquilizarlas, argumentando que sólo había un herido y que pronto encontrarían al culpable del ataque. Cómo es que Minako estaba tan segura de eso, era un misterio para Rei, aunque quizá era una de las características de un líder el guardar la calma durante la tormenta.

De pronto se sintió agotada y confundida. En ese momento hubiera querido hablar con su padre, quizá él podría darle una interpretación de lo que acababa de ver… o quizá sólo se limitaría a decirle que no tenía de que preocuparse, aunque la experiencia le dijera lo contrario. Recordaba con la claridad de una memoria dolorosa la primera vez que tuvo una de sus visiones acerca del futuro, tenía cinco años y era lo suficientemente pequeña e inexperta como para no saber interpretarla, y vivió durante semanas asustada y angustiada, sin saber explicarle a nadie la razón. Sus padres la intentaron tranquilizar diciéndole que las primeras visiones en una persona que tenía esa habilidad, en algunos casos solían manifestarse de manera un tanto violenta, pero que eso no necesariamente significaba el augurio de alguna desgracia. Pronto entendió que no era su caso. En aquella ocasión, en su visión sólo pudo distinguir una silueta alejándose en la penumbra, una semioscuridad que por alguna razón la perturbaba y la dejaba desolada, algo le decía que la persona alejándose no volvería, y eso tan sólo conseguía ponerla inmensamente triste. Su madre la consoló en todas y cada una de las noches que Rei tuvo pesadillas, hasta que un día excepcionalmente nublado de invierno sobrevino la desgracia: Un grupo de opositores al gobierno de su padre logró interceptar la caravana en la que viajaba su madre, que se dirigía a visitar un pueblo cercano, y la asesinaron. Rei recordaba vagamente haber estado jugando con algunos niños cuando vio a un grupo de soldados marcianos entrar apresuradamente, transportando en una camilla el cuerpo ensangrentado de su madre. En aquel momento ella no entendió la gravedad del asunto, sino más bien se dirigió detrás del grupo de personas, para saber lo que estaba sucediendo, ¿quizá su madre había tenido algún tipo de accidente y la llevaban al hospital?, pero ciertamente no podía estar tan mal, y en un par de horas estarían riendo del asunto. En el camino fue interceptada por un hombre, que se la llevó a su habitación sin que ella opusiera la más mínima resistencia, más por confusión que por voluntad propia. La dejaron sola por varias horas, y aunque durante los primeros minutos ella intentó salir en repetidas ocasiones argumentado que quería ver a mamá, un guardia colocado en la entrada de su habitación se lo impidió. Se sentó junto a la puerta y comenzó a llorar desconsoladamente, sin entender lo que estaba sucediendo, hasta que su padre entró con la ropa manchada de sangre y el rostro congestionado de dolor, para decirle que su madre había muerto, que no volvería a verla más, al menos no en el mundo físico. Lo que siguió fue como un sueño, o más bien como una pesadilla, Rei apenas recordaba el funeral, las flores rojas que su padre colocó sobre el ataúd de su madre, o la frialdad con la que él se dirigía a Rei cuando todo lo que ella quería era ser abrazada y consolada. Con cinco años de vida tuvo que lidiar sola con sus pesadillas y tristezas, y aunque ya habían pasado quince años de ese acontecimiento, no creía que ahora hubiera razones para que las cosas fueran diferentes.

"Te ves un poco pálida Rei." Le dijo Usagi, acercándole la manzana y sonriéndole cálidamente.

"Sólo estoy un poco cansada." Respondió, tomando la manzana y mordiéndola finalmente.

"Artemis quiere vernos, así que nos veremos aquí al medio día de mañana." Les dijo Minako. "Claro que primero voy a tomar un poco de esto… y de esto también…" sonrió Minako, tomando entre sus manos varios alimentos entre los que había pescado, arroz, y otros más que Rei no pudo identificar.

Makoto y Ami se despidieron de manera provisional, una argumentando que iría a verificar el estado del invernadero que tenía a su cargo y la otra diciendo que si la necesitaban estaría en la biblioteca.

"Siempre que busques a Ami puedes encontrarla en la biblioteca." Sonrió Usagi, tomando una cereza de la charola de frutas que estaba sobre la mesa.

"Y siempre que Usagi desaparezca puedes encontrarla en la cocina." Intervino Minako, dejando frente a Rei un plato con arroz y vegetales, sin por lo menos preguntarle si lo quería. Rei permaneció en silencio, pero comenzó a comer.

Usagi decidió ignorar el comentario, y se dirigió hacia Rei con esa sonrisa cálida que la empezaba a poner nerviosa.

"Cuéntame acerca de tus padres Rei, me gustaría saber más acerca de ellos."

Reí apretó la cuchara que tenía en la mano y la comida en su boca de repente se volvió pastosa e imposible de tragar. Minako la observó con gesto neutral desde el otro lado de la mesa, comiendo tranquilamente.

"¿Qué puedo decirte?" le dijo Rei. "Mi madre murió cuando yo era pequeña… y mi padre… es un hombre bastante respetado como gobernante."

"Lamento lo de tu madre… en serio." Le dijo Usagi, y Rei se quedó un poco sorprendida por la sinceridad de sus palabras.

"Está bien… fue hace mucho tiempo."

"Mi padre murió antes de que yo naciera… me hubiera gustado tener algún recuerdo de él, sin embargo todo lo que tengo son las historias que mi madre me ha contado, no puedo asociar su memoria con algo doloroso, simplemente… es como un hueco que permanece ahí y que no puede ser llenado, aunque sé que era un buen hombre, eso me hace feliz… ¿algo complicado no?" le dijo Usagi, sonriendo y tomando un fruto de color rojizo brillante que Rei no conocía.

Minako continuaba comiendo con gesto neutral, observando a Usagi y a Rei alternativamente, sin decir una palabra.

"Supongo que… sí, es complicado."

Rei empezó a sentirse un poco tonta. La verdad era que en muy pocas ocasiones hablaba con alguien de temas tan personales… o casi nunca. En Marte no tenía muchos amigos, y ahora que lo pensaba bien, prácticamente nunca había hablado con nadie acerca de lo de su madre.

"Aunque tu madre se haya ido cuando tú eras pequeña, seguramente tienes buenos recuerdos de ella… ¿puedo preguntar si estaba enferma?"

Rei dejó caer la cuchara sobre el plato, dispuesta a dar una respuesta poco agradable, quizá algo que le dejara claro a Usagi que ese no era un asunto que tuviera que importarle, sin embargo al mismo tiempo Minako se puso de pie rápidamente y habló en voz alta.

"¡Vaya Usagi! Creo que hemos interrogado a Rei lo suficiente por el día de hoy, ¿qué te parece si la dejamos descansar un poco?"

Usagi observó a Minako y sonrió enseguida, dando la impresión de haber olvidado el tema de conversación.

"Supongo que tienes razón. Ahora que lo recuerdo, tengo una reunión con el Consejo… aunque más bien podría decir que sólo tengo que ir a sentarme y aburrirme durante la próxima hora, porque mi madre es la que dirige todo. Tengo que irme antes de que se me haga tarde, nos veremos después, ¡adiós!"

Usagi se levantó y salió del salón velozmente, dejando detrás a una Rei y Minako silenciosas.

"¿Tú no tienes alguna reunión con algún Consejo?" preguntó Rei, comiendo lo que sería el último bocado de su comida. De pronto había perdido el apetito.

"Hoy no." Respondió Minako.

"Que mal…"

"Sabes Rei… resulta curioso que no lo sepas, pero mi madre era amiga de la tuya."

Rei levantó la mirada y observó a Minako con sorpresa.

"¿Tu padre nunca te lo dijo?"

Rei negó con la cabeza.

"Él… no habla mucho de ella." Respondió, posando nuevamente la mirada en el contenido de su plato.

"Ya veo… debe ser un tema doloroso… Rei… sé que tu madre no estaba enferma."

Rei se puso de pie, dejando sobre la mesa el plato a medio terminar.

"Lo que sea que sepas Minako, será mejor que lo dejes así."

"Lo lamento, no es que quiera-"

"Dije que lo dejes así, ¿de acuerdo?"

Minako observó a Rei compasivamente, sabía que intentar en aquel momento profundizar en el tema, sería contraproducente, así que muy a su pesar y en contra de su naturaleza llena de curiosidad le dijo:

"De acuerdo Mars."

Rei salió de la habitación sin decir una palabra, dejando a Minako sola, observando su plato casi vacío.

"Sin duda un tema doloroso…" susurró, llevándose a la boca lo que sería la última cucharada de alimento de ese día.