Hola a todos, aquí con mi tercer capítulo de este fandom de Kung Fu Panda, les quiero agradecer nuevamente a todos los lectores anónimos que me leen, a los que me siguen, los que han agregado mi historia a favoritos y los que me dejan reviews. Sinceramente me siento feliz que alguien comente y lea esto. ¡Muchas gracias!
Ahora toca contestar los reviews (muchas gracias, se los agradezco infinitamente)
Lizz Jiao.- Yo también estoy a favor de apoyar a los que me apoyan, creo que todos merecemos nuestra oportunidad de que lean nuestras historias, me alegra que te guste mi forma de redactar (es mi peor miedo que no entiendan lo que escribo), me alegro que se te facilite a la hora de leer y no se te haga pesado o demasiado sencillo. Ojala que un baile salga en la última película, enserio quiero un baile con esos dos pero bueno…
Flowerforever355.- me alegro que te guste el capítulo, espero verte más seguido por aquí y dejando tus sugerencias.
.- no seas modesta, porque te sabes explicar y la forma en que lo haces es entretenido, créeme confesión se me hacía demasiado atrayente, inclusive celos pero mira el lado positivo: gano corazonada.
Okay antes que nada, utilice 2 palabras con la misma letra; además me gustaría saber su opinión sobre la letra que les gustaría ver en el siguiente capítulo. Recomienden este fic a quien crea que les pueda interesar, denle review en el cuadrito de abajo y espero verlos pronto. Recuerden los review y las ideas van de la mano(¿)
Kung fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks dirigida y producida por Jennifer Yuh
Corazonada - cachorro
¿Nunca antes has tenido una corazonada de que algo importante va a pasar y cambiara tu vida sin ni siquiera quererlo o al menos siendo consciente de ello? Algunos dicen que una corazonada es la sensación que tienes sobre algo que ocurrirá sin tener pruebas, otros un impulso para hacer cosas que jamás en tu vida harías y otros simplemente lo consideran una forma de expresión sin tomarle verdaderamente importancia; un evento tan trivial que lo ven con tanta naturalidad que, esa simple palabra tan importante, ha perdido su verdadero y completo significado.
Hace 2 semanas aproximadamente habían solicitado ayuda exclusivamente al Guerrero Dragón para que pudiera ayudarlos a parar un posible conflicto en un pueblo antes que se pudieran complicar las cosas. Aunque los 5 furiosos trataron de convencerlo de que alguno de ellos fuera a acompañarlo en su viaje fueron regañados por el maestro Shifu sobre "tener confiar en el panda" y rechazados amablemente con una sonrisa y con un "los veré dentro de algunos días chicos, y no se preocupen que les escribiré y tal vez traer un regalo de este viaje." Antes de tomar su pequeña mochila y ponerse una capa de viaje salió rumbo a su destino.
Pasaron 4 días donde habían llegado dos cartas enviadas por él Guerrero Dragón, una pequeña a su padre y otra a los habitantes del Palacio de Jade donde les contaba cómo le iba en ese pueblo, una que otra anécdota y contando lo mucho que los extrañaba. Pensando que muy pronto lo tendrían de regreso a hacer sus destrozos y payasadas al pueblo y decidieron mandarle una carta contándole resumidamente como estaban pasando su ausencia. Pasaron unos días y no llegaba una respuesta, fue cuando nuestros guerreros del Valle de la Paz se empezaron a preocupar y cuando apenas iban a prepararse para ir a hacer un viaje e irlo a buscar llego una pequeña carta, maltratada a simple vista y con la letra descuidada pero lo suficiente decente para ser leída sin dificultad, decía:
"Chicos mando esta carta para que no se preocupen por mí. Los conozco perfectamente y he de pensar que han de tratar de hacer este viaje y buscarme. Les agradezco mucho pero he de pedirles que no lo hagan, hubo un imprevisto y por eso me he retrasado en mi viaje. Cuando ustedes reciban esta carta lo más seguro que yo ya estaré en camino de regreso al Valle de la Paz, decirle a mi padre que no se preocupe y les prometo que cuando vuelvan contestare todas sus dudas."
Espero verlos pronto, con cariño Po.
Llenos de dudas decidieron respetar su decisión, se podría decir que estaban desesperados por saber de Po, en especial cierta felina, que después de sus entrenamientos acostumbrados y una pequeña ducha, iba sentarse discretamente en la entrada mientras simulaba leer uno de los mil rollo (aunque en realidad estaba viendo la puerta a ver si podía identificar alguna figura) mientras su cola se balanceaba distraídamente durante una hora antes de levantarse y dirigirse a su habitación. Podían entenderla, inclusive ellos habían tratado de captar la figura escandalosa de Po; Grulla había vigilado desde los cielos con la excusa que necesitaba relajar sus alas entumecidas, Mantis había tratado de ver a los alrededores del palacio, Víbora había preguntado a los ayudantes del palacio y uno que otro aldeano, Mono había mandado cartas a sus conocidos preguntando por el e incluso el Maestro Shifu que había preguntado discretamente al padre de Po.
Poco a poco dejaron de preguntar por Po cada 5 minutos e ir a correr a la entrada del palacio apenas escuchaban un ruido para más tarde llevarse una desilusión. La única que mantenía el mismo ritmo desde el principio era Tigresa, que se mantenía aferrada a la rutina e inclusive se empezaba a saltar la cena y alargar su tiempo esperándolo antes de que sus parpados le pesaran y anunciaran su hora de irse a su cama.
Se podía escuchar la lluvia chocando con fuerza contra los techos y la tierra, mientras que uno que otro rayo alumbraba al Valle de la paz. Se podría ver las calles desiertas con uno que otro charco, mientras los aldeanos yacían refugiados en sus casas dormidos tranquilamente sin que nada pudiera perturbar su sueño más que el eco de la lluvia al chocar contra la superficie y uno que otro trueno mientras un rayo iluminaba el pueblo. Si alguien hubiera puesto atención a lo que pasaba afuera se podría ver una figura encapuchada mientras subía las mil escaleras para llegar a su destino: el Palacio de Jade.
Un trueno retumbo en el palacio logrando perturbar el sueño de la felina, estaba dispuesta a volverse a dormir cuando un ruido la hizo despertar completamente; eran unos pasos y un ¿llanto? Sin perder más tiempo tomo una pequeña bata y salió sutilmente de su habitación, tratando de evitar perturbar el sueño de sus compañeros y para pasar desapercibida por el posible intruso. "Si esta era una broma de los chicos, se las pagarían en el entrenamiento que ni siquiera respirarían a gusto sin sentir dolor". Tratando de ignorar a los truenos se dejó guiar por los sonidos que se escuchaban discretamente en el palacio, llevándola inconscientemente a la cocina, bien eso era raro e increíblemente fácil, ella se esperaba que los ruidos se dirigieran a la sala de los héroes o donde se encontraban el tanque de las lágrimas sagradas pero ¿la cocina? ¿Enserio? Estaba a punto de darse media vuelta y tratar de conseguir un poco de sueño cuando unos sonidos de una olla y trastes le confirmaron que el intruso se encontraba dentro, sin perder más el tiempo abrió la puerta de par en par, dejando ver la cara del intruso.
"Po" comento sorprendida, después de tanto tiempo sin verlo que tenía unas intensas ganas de abrazarlo para después darle un sermón por preocuparlos (en especial a ella) y ahora ni siquiera se podía mover de la impresión.
"Hey Ti" comento nervioso Po al ser descubierto con un pan de frijol en la boca a medio comer y enfrente de él una pequeña olla de metal sobre el fuego. Oh no cuando Po le decía su sobrenombre algo importante pasaba "¿Qué haces aquí?"
"¿Qué hago? Vine a revisar ya que se escuchaban ruidos y vine a ver si no era un intruso que quiera robar algo, agradece que no te he atacado de sorpresa" contesto Tigresa mientras se recuperaba del shock inicial, iba agregar algo más cuando vio que algo se movía debajo de la capa húmeda del panda. "Po ¿Qué es lo que tienes en el brazo debajo de la capa? ¿Y que estas calentando en esa olla?"
Apenas iba a contestar cuando un pequeño llanto lo interrumpió, tragándose completamente el pan de frijol, acomodo el pequeño bulto entre sus brazos tratando de tranquilizarlo. Acercándose sigilosamente como la felina que era pudo observar que era en si el pequeño bulto antes de voltear tan rápido la cabeza que era un milagro que no se diera una buena torcedura, para observar al panda con sorpresa mientras mil preguntas se le formaban en la cabeza y amenazaban con salir de su garganta.
"Pero ¿Qué…?"
"Juro que te explicare todo, pero es necesario que despiertes a los demás ya que a ellos también les afecta"
Y ahora se encontraban todos reunidos, los 4 furiosos restantes y el maestro Shifu esperaban pacientemente mientras Po, tomaba asiento al lado de Tigresa con el pequeño bulto en brazos y empezó a contar la razón por la que su viaje de a lo mucho 7 días se había alargado tanto.
Después de haber llegado a un pequeño acuerdo con el pueblo sobre la venta y cambio de las mercancías con las demás, estaba listo para ir de vuelta al valle y contar como su barbarosidad ayudo al pueblo a no estar más en conflicto y tal vez invitar a Tigresa a pasear por el pueblo, ya saben lo normal cuando se tiene pareja, cuando le pidieron ayuda a recoger unos materiales para poder hacer papel, debido a que la mayoría no tenía la fuerza ni estatura necesaria para mover el material sin ayuda. Aceptando amablemente acompaño a un par de conejos mientras llevaban una carreta cuando se dieron cuenta que algo estaba mal apenas visualizaron la casa donde estaban dichos materiales. Dejando atrás a los aldeanos fue corriendo a ver si alguien se encontraba adentro de la casa; mesas y sillas volteadas, platos rotos, tinta tirada en el piso… dejando de ver la escena donde se mostraba que una lucha se llevó a cabo empezó a buscar al culpable hasta que una pequeña corazonada le dijo que volteara. Apenas volteo la cabeza, vio una figura a lo lejos dentro del bosque. Se dirigió corriendo mientras observaba una vieja Tigresa, tal vez alrededor de los 50 o 60 años aproximadamente, pero lo que más le llamo la atención al panda fue el pequeño bulto que tenía fuertemente agarrado entre sus brazos mientras lo protegía con su cuerpo. Apenas la vieja felina poso sus ojos en la mirada jade del guerrero, aferro fuertemente una de sus patas en el brazo de su acompañante mientras que con el otro acercaba más el bulto a su pecho si eso fuera posible.
"Por favor Guerrero Dragón, cuide a mi nieto por favor" En la mirada de la felina se podía ver una alma cansada, consumida con por el dolor y más vieja que alguna vez Po pudo ver, ni siquiera con el maestro Oogway que era una de las personas más vieja que él tuvo el placer de conocer, había tenido un rastro así en su mirada. Se veía que estaba cansada, se había rendido ante la vida consumida con sus temores y le estaba abriendo prácticamente los brazos a la muerte.
"No diga eso señora, usted estará bien ya vera. Además el cachorro necesitara a su abuela." Tato de mantenerse alegre, manteniendo las esperanzas dándole ánimos tanto en el cómo a la señora. "Ya vera, la llevaremos al médico y…"
"No te mientas a ti mismo joven guerrero, hace tiempo que he aceptado mi destino. Con la muerte de mi esposo, mi hijo y mi nuera lo único que me mantenía con vida era mi nieto, peleando contra mí ya debilitada salud. Pero eso ya no es posible Guerrero Dragón, hace tiempo que buscaba una señal para que cuidaran de mi nieto cuando yo no estuviera y al estar tú frente a mí, tomo como respuesta a la señal que yo tanto tiempo anhelaba."
"Pero…"
"Por favor, prométeme que lo cuidaras, que cuidaras a Ryû como si fuera tuyo" Comento la tigresa ya con voz ronca. "Prométeme que no lo dejarás en un orfanato ni que le digan monstruo por favor"
"Prometo criar al pequeño como si fuera mío, pero por favor haga el esfuerzo por luchar por el pequeño."
La vieja tigresa murió unas horas más tarde, según le comentaron al panda, ella desde joven había sido muy enfermiza, pero todo se le complico cuando ella quedo viuda debido a una epidemia y su hijo y nuera murieron en un pequeño accidente en las montañas, dejándola solamente su nieto de tan solo unas semanas de nacido. Al parecer estaba haciendo esfuerzos para recuperarse y criar a su nieto sola, pero su viejo corazón ya no resistía debido a todas las emociones que sufrió. Un mal de amores al perder a todos lo que alguna vez quiso, fácil y sencillo pero no por si dejaba de ser doloroso.
Se realizó una pequeña ceremonia y un entierro sencillo por todos los habitantes del pueblo, más tarde se arreglaron los papeles para tener la custodia del pequeño cachorro albino de tigre, el pequeño Ryû, para poder llevarlo a su nuevo hogar para conocer a su nueva familia.
Apenas termino la triste historia fue cuando pudo observar la expresión de todos, pasaba desde la tristeza hasta uno que otro pequeño llanto sofocado (cortesía de Mono, Grulla y Mantis aunque este último parecía que se iba a soltar el llanto de telenovela en cualquier momento).
"¿Sabes en lo que te estas metiendo Guerrero Dragón? Un cachorro no es un juguete, es un ser vivo que necesita muchos cuidados." Comento el panda rojo dándole una mirada seria al panda blanco y negro.
"Lo se maestro, pero se lo prometí a esa señora y al pequeño, y cuando un panda promete algo se tiene que cumplir sin importar que" Contesto Po mientras acercaba más el cachorro con un brazo mientras que con el otro sostenía un pequeño biberón con leche que había calentado anteriormente en la olla.
"Po ¿podemos verlo? Quisiéramos conocer a nuestro pequeño sobrino consentido de ahora en adelante" Comento suavemente Víbora en nombre de todos mientras que los chicos se acercaron rápidamente sin importarles la aprobación del nuevo papá.
Entre las mantas se podía ver un pequeño cachorro de tigre, tan blanco como la nieve mientras observaba con sus ojos azules que solo se podían comparar con el cielo o inclusive con dos pequeñas piedras valiosas como las aguamarinas.
"Oh, es tan hermoso" comento el primate mientras el ave asentía aprobatoriamente "Hola querido sobrino, yo soy tu tío Mono, el más guapo he de aclarar y aquí a mi lado está tu tío Grulla y el pequeñín es tu tío Mantis"
"Aww es tan lindo, con solo mirarlo me lo quiero comer a besos, hola pequeño Ryû, yo soy tu tía Víbora y seré la mejor tía que puedas tener y aquí está el maestro Shifu y sé que cuando seas grande y fuerte te enseñara kung fu como nosotros" termino de presentarse la reptil y como si supiera quienes eran esas personas les regalo una linda sonrisa acompañada con una pequeña risa que provoco que todos presentes se derritieran y pusieran sonrisas bobas en sus caras.
Po pudo observar que Tigresa era la más alejada del grupo, aprovecho que Mono quería cargar al pequeño para ir a buscarla y hablar con ella. Tenían muchas de que hablar y que mejor momento que este. Con un pequeño movimiento de cabeza salieron de la habitación mientras se alejaban por el pasillo, cuando estuvieron a una distancia donde podrían hablar tranquilamente sin ser descubiertos empezó el interrogatorio por así decirlo.
"Tigresa, algo te pasa. Desde que te supiste sobre Ryû has estado más callada de lo usual."
"Tengo miedo Po." Dijo la felina tan bajo que el pobre panda pensó que lo había imaginado de no haber sido porque vio sus labios moverse.
"¿Miedo? ¿Por qué Tigresa? ¿A que le tienes miedo?" comento interesado el panda, por no decir sorprendido, que Tigresa aceptara que tenía miedo era que simplemente tenía un gran temor y necesitaba saber el porqué.
"Po, apenas hemos formalizado nuestra relación hace unas semanas, me tenías preocupada por ti porque no sabía nada de ti durante días y lo único que tenía para consolarme era tu promesa que volverías pronto ¿recuerdas? Y ahora llegas con un pequeño cachorro que no tiene ni siquiera un año y no sé cómo manejarlo." Comento la felina mientras la mirada jade y el rubí se veían reflejado uno contra el otro. "Tengo miedo Po, ese cachorro me recuerda tanto a mí, no quiero que sufra lo que yo sufrí ¿vale? Me gustaría ser lo que el pequeño necesita, pero tengo miedo si no funciona ¿me entiendes?" termino de decir antes de bajar lentamente la mirada y voltear la cabeza hacia un lado.
La entendía, claro que sí. Él ya sabía que Tigresa tenía miedo de lo que pasaría con ellos y con el pequeño, entendía que si las cosas no funcionaban el pequeño resultara el más afectado y su miedo estaba bien fundamentado –por no decir que justificado- o si las cosas funcionaban entre ellos y lo llevaban a otro nivel ¿Quién garantizaba que en todas las misiones regresarán victoriosos? Si no era sí Ryû volvería a quedar solo, y con solo pensarlo se le rompe el corazón.
La felina sintió unos brazos familiares envolverla antes de atraerla hacia él, dejo que el la abrazara mientras el panda apoyaba su barbilla en la cabeza de la felina mientras afirmaba su abrazo.
"Sé que tienes miedo, yo también lo tengo pero ¿sabes una cosa?" Susurro el panda mientras la felina mecía la cola suavemente cuando estaba tranquila.
"¿Qué?" Contesto también en un susurro mientras se apartaba levemente, lo suficiente para verlo pero sin romper el abrazo.
"Yo también tengo miedo, pero haremos lo imposible para que los tres lo hagamos funcionar ¿vale?" Apenas vio como la felina asentía levemente, le regalo un beso en la coronilla. "Ahora es hora de conocer formalmente a nuestro pequeño, no queremos que nuestros amigos ya no lo regresen ¿verdad? Vamos Ti, eres la única que falta y creo que el pequeño tiene ganas de conocer a su nueva mamá.
Apenas termino de decir esa frase le paso al pequeño cachorro de tigre a la maestra. 'Es tan pequeño' Pensó la felina, con cuidado lo tomo en brazos ya que jamás había tomado a una criatura tan pequeña y delicada, antes del que el pequeño la volteara a ver con sus pequeños ojos adornados con piedras aguamarinas brillando con curiosidad.
"Hola querido Ryû, yo soy Tigresa y espero que nos llevemos bien de ahora en adelante. Te advierto que puedo ser gruñona, estricta y con pésimo sentido del humor, me gusta mucho entrenar y casi siempre suelo perder la paciencia. Pero te prometo que siempre estaré ahí para cuidarte y protegerte de los malos e inclusive te apoyare en algo cuando los demás duden de ti. Prometo cuidarte como si fueras mi cachorro junto con tu padre. Bienvenido a la familia mi querido Ryû."
Y como si supiera el significado de esas palabras se acurruco perezosamente antes de soltar un pequeño ronroneo. ¿Quién dice que las corazonadas son un cambio en tu vida? Esta corazonada puede ser imprevista, pero no por siempre la menos deseada y los habitantes del palacio de Jade lo sabían.
