Hola a todos nuevamente, aquí otra vez con un nuevo capítulo de esta historia de Kung Fu Panda, últimamente he estado un poco ocupada (ya saben: universidad, proyectos, exámenes y demás) y porque no, he estado bloqueada…no sé por qué pero no se me ocurría nada con esta letra; cada vez que trataba de utilizar una letra que me sugerían o tenía en mente solo podía tener a lo mucho 1 frase de 10 palabras sin pies ni cabeza y no sabía cómo conectarlos, al menos darle una forma antes que se convirtiera en humo.

También quiero agradecerles a todos los lectores, a los que me han agregado a favoritos y siguen esta historia, enserio ¡muchas gracias chicos!

Lizz Jiao.- me alegro que te gustara el capítulo pasado y que lo consideres original y hermoso (aun no me la puedo creer), soy partidaria de dejar un final abierto para utilizarlo más adelante y dejar al lector ver varias posibilidades sobre los personajes; no te preocupes ya que el pequeño Ryū saldrá en otros capítulos que tengo planeados, solo es cuestión de saber en dónde y cómo o al menos hasta que me lo pidan. Gracias por avisarme, siempre suelo cometer el mismo error a la hora de escribir y siempre tengo que leerlo una y otra vez hasta que encuentre el error y corregirlo o que alguien más lo lea y marque mis errores.

.- siento que aunque Tigresa sea la más ruda, seria y radical de los personajes tiene que explotarse más su lado maternal (o femenino depende de cómo se vea claro está)

Flowerforever355.- ya somos dos, suelo mimarlos un rato pero no soy de esas personas que les encanten tener niños y niños corriendo por ahí y gritando como locos, suelo ser de esas personas que quieren a los bebés que a los niños aunque hay por leerlo y que te gustará, saludos desde mi ¿laptop?

Maaarii.- me siento feliz que te gustara como desarrollo esta pequeña historia en forma de viñetas con la letra del abecedario, espero que los siguientes capítulos te agraden como los pasados y prometo actualizar más o menos seguido (para que estés al pendiente ¿eh?)

Maestra Víbora.- ¿enserio te gusta cómo escribo? Oh enserio estoy tan feliz que te abrazaría si te tuviera enfrente como a los demás, me alegra que te gustara la canción, es una de mis favoritas y más como fue ligeramente modificada aunque si le prestas atención es como un mini resumen de las dos películas y como afectan al personaje. Agradezco que te gusten mis capítulos y te aceptare la suerte (la necesitare urgentemente).

Ahora sin más preámbulos, los dejo con el nuevo capítulo, cualquier crítica constructiva sobre mejorar, cambiar e inclusive una sugerencia para la siguiente letra "E" dejen un review o un mensaje privado y con gusto les contestaré. Si quieren recomendar mi historia o quieren recomendar una díganme y lo promociono.(?)

Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks y dirigida por Jennifer Yuh.


Dificultades

A veces la vida nos pone retos que inclusive a nosotros nos parecerían una broma pesada o tal vez una pesadilla de la que quisieras despertar desesperadamente para ver que todo fue una jugarreta de tu mente. Pero a pesar de esos retos, aunque pienses que todo está perdido, siempre encontraras una pequeña luz entre tanta oscuridad. Al principio te será difícil verla pero conforme la encuentres, aunque sea solo un pequeño punto, te atraerá con su calidez hasta que esa pequeña luz crezca y te envuelva entre sus brazos tal y como una madre lo hace con su pequeño para mostrarle su amor y seguridad.

A veces pensamos que cuando estamos acabados ya no podremos seguir con nuestro camino, pero una cosa es segura y es que el destino pone retos que, aunque sean los más difíciles o cuánto tiempo nos cueste, poderlos superar para recibir nuestra recompensa por todo nuestros temores y sufrimiento que hemos pasado.

Hace algunos días se podrían considerar unos de los días más oscuros que se hubieran vivido en el Valle de la Paz y si preguntaras la razón seria simple pero a lo mismo tiempo complicado: una de las figuras más importantes de kung fu estaba gravemente delicada, a tal grado de no saber si podría sobrevivir. Estando en un limbo donde se debatía entre la vida y la muerte. Si hubieran sabido lo que pasaría en esa misión que habían considerado demasiado simple hubieran tomado precauciones o mejor aún, no haberla aceptado nunca.

Todo había empezado con una misión cerca del Valle, para ser más exactos en las montañas a solo unos minutos: unos rinocerontes bandidos habían estado robando mercancías y un poco de dinero a los pocos valientes que cruzaban por ahí, así que decidieron ir tras los bandidos y entregarlos ante la justicia para que pagaran sus robos. Simple. O eso creían los 5 furiosos y el guerrero dragón, subestimando a los ladrones que no se dieron cuenta que ellos conocían perfectamente la montaña con sus rutas traicioneras y lo usarían eso a su favor en la pelea. Llámese ventaja o juego sucio, pero eso le cuesta la victoria a los guerreros del kung fu aunque a un precio demasiado alto para su gusto.

Aunque la batalla había sido difícil para nuestros guerreros favoritos pudieron sobrellevarlo, llevándose con pequeñas heridas como raspones, golpes, una que otra cortada por aquí y por allá pero nada grave había pasado hasta que el jefe de los bandidos decidió jugar sucio utilizando su última carta poniéndola sobre la mesa. Utilizando como ventaja la distracción de los guerreros contra sus compañeros y la atención del guerrero dragón, decidió desviarse a una de las rutas más traicioneras y engañosas de la montaña separando a Po de los demás para llevar su plan: deshacerse de una vez por todas del estúpido guerrero blanco y negro que interfería en sus planes. Lo que no contaba era que cierta felina se dio cuenta que se habían separado de la zona de pelea dejando a los demás encargarse de amarrar a los demás bandidos.

Todo fue demasiado rápido, en un momento el rinoceronte y el panda estaban peleando antes que el último decidirá golpear una pequeña pared justo antes que la felina decidiera unirse a la fiesta y a la otra, Tigresa se encontraba unos metros debajo de la montaña atrapada debajo de las rocas gritando de dolor antes de perder la conciencia por completo, debido al impulso del golpe que le había dado el rinoceronte a la jefa no oficial del grupo había hecho que cayera en la trampa que era para Po y en consecuencia, quedando en el hoyo donde varias rocas habían dejado su pierna atrapada, rompiéndola en el acto.

Desesperados decidieron dividirse, la mitad llevando a los bandidos a la cárcel y la otra dirigirse al palacio de Jade para que la atendieran rápidamente. Aunque las noticias no eran del todo alegres. Debido a los raspones anteriores en la batalla, habían causado que la pierna fracturada se infectara gracias al polvo y suciedad del lugar causando una grave infección que podría causarle la muerte en cualquier momento a la maestra Tigresa si no bajaba la fiebre, lo último que quedaba era que la infección no avanzara y tuviera una recuperación milagrosa o al menos que sobreviviera la noche.

El primer día fue el más difícil para todos, incluso para Shifu. Pensar que su mejor amiga, compañera de entrenamiento, la mejor estudiante e hija podría morir en cualquier momento era desgarrador. Habían acordado que no entrenarían hasta que ella se recuperara o por lo menos recuperara la conciencia. Todos se turnaban para cuidarla, aunque les rompía el corazón ver a Tigresa en ese estado. Se veía tan frágil, templando como una hoja contra el viento cruel mientras abrazaba sus sabanas ya bañadas de sudor y murmurando pequeñas palabras indescifrables a causa de la fiebre que apenas bajaba unos cuando grados a lo mucho debido a los paños de agua fría.

La noticia había corrido como pólvora por el valle y a sus alrededores. Era insólito y trágico la noticia; una de las mejores guerreras que ha tenido China estaba grave y no sabían si llegará a sobrevivir.

El más afectado por la condición era Po. Sentía que era su culpa. Si él no se hubiera dejado engañar esto nada hubiera pasado. El debería estar en su lugar, no ella. Nunca se separaba de su lado. A veces tomaba doble turnos por la noche para cuidarla o desaparecía por momentos, pero todos podían ver restos de lágrimas en sus mejillas regordetas. El brillo se esos ojos esmeraldas y esa sonrisa traviesa habían desaparecido por completo y había sido sustituido por una pequeña sombra que opacaban sus ojos y una sonrisa forzada, vacía que incluso un desconocido podría notar a kilómetros.

Estaba oscuro, no sabía dónde estaba pero era agradable. No había dolor, preocupaciones ni sufrimiento. ¿De qué se debía de preocupar? De nada, aquí había solamente tranquilidad, no sabía cuánto tiempo llevaba aquí pero no le importaba, se sentía tan bien, tan relajada pero una pequeña punzada en el pecho la molestaba que no la dejaba estar completamente tranquila. Algo hacía falta, pero por más que se esforzaba en recordar no podía, no tenía recuerdos fijos, parecía que eran de humo ya que no podría darles forma por más que lo intentara.

Un pequeño sonido retumbo por todo el lugar, repetitivo, lento y constante. Era una gota caer al suelo, una y otra vez. Ese sonido tal vez podría haberla considerado relajante de no ser porque una pequeña punzada en su pecho la hacía sentir culpable pero al escuchar que esas pequeñas gotas eran acompañados de unos sollozos sofocados fue cuando empezó a desesperarse. Esos sollozos le dolían por alguna razón, era tanto el dolor que puso sus oídos con ambas manos. No quería que esa persona llorara ¿no sabía que a ella también le hacía daño?

Por favor no llores, por favor… para. Me duele. Ya no llores, basta de llorar ¿no vez que me duele a mí también?

Como contestación a sus suplicas eran esas lagrimas chocando contra el suelo haciendo eco en el lugar acompañado con tímidos sollozos que empezaban a extinguirse.

La oscuridad, una vez agradable y cómoda, se volvió un lugar frío y asfixiante. Necesitaba salir urgente mente de ese lugar. Empezó a correr sin rumbo fijo, tal vez para encontrar una salida o alejarse del sonido de las lágrimas chocando contra el suelo que tanto le hacían daño. O tal vez ambas cosas, no sabía a ciencia cierta, pero lo único que sabía era que tenía que encontrar una salida.

No sabía cuánto tiempo corrió sin rumbo fijo entre la oscuridad ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? No lo sabía, pero por más que corría no había nada ni nadie, solo era ella. No había puertas, ventanas o edificios o personas con quien hablar y eso la empezó a desesperar. Corrió hasta que perdió el equilibrio. Abrazo sus piernas con ambas manos mientras ponía su cabeza entre las piernas, mientras el goteo de las lágrimas chocar contra el suelo eran su única compañía. Su respiración empezó a acelerarse avisando las próximas lágrimas que querían caer. Tenía miedo. Quería regresar y recuperar sus memorias. Saber quién era.

Una calidez tan suave, que pensó que era su imaginación, empezó a rodearla tímidamente tal y como una madre abraza a su pequeño por primera vez. Era tan reconfortante, tan cálido y agradable que se dejó envolver por esa extraña calidez que le trasmitía seguridad.

Vuelve a ellos. No tengas miedo Tigresa, vuelve con ellos. Aun eres joven, tienes tanto que vivir cariño. Aun no es tu momento.

Esa voz era tan familiar y al mismo tiempo extraña. Sabia a quien permanecía esa voz que transmitía tanto cariño y la hacía sentirse tan bien y segura. Esa voz que permaneció enterrada en sus memorias durante años y que por alguna extraña razón logro recordar.

¿Mamá? ¿Eres tú mamá?

Como si supiera que sus conclusiones formuladas en su mente eran acertadas, esa calidez la envolvió fuertemente entre sus brazos. Pero ese abrazo se sintió diferente, parecía una despedida. Y antes que se diera cuenta sentía que alguien la jalaba contra el suelo imaginario, siendo absorbida rápidamente. ¡No! tenía tantas preguntas y ninguna respuesta. Quería estar más tiempo con ella y como si supiera lo que pensaba Tigresa lo único que obtuvo era un: 'Pronto cariño, pronto tendrás las respuestas que tanto buscas y yo estaré ahí pacientemente para contestarlas'

Y cayó. Siendo tragada por la oscuridad.

Sentía los parpados pesados y algo frio en la frente. Estaba respirando agitadamente, parecido como hubiera pasado la carrera de obstáculos o cuando quería alcanzar a los chicos después de hacerle una broma de mal gusto. Pasaron unos segundos mientras trataba de tranquilizar su respiración, moviendo un poco en su cabeza tratando de aclarar su vista pudo darse cuenta que estaba en su habitación.

Trato de levantarse cuando vio algo se lo impedía, retirando un poco la sabana pudo darse cuenta que su pierna derecha estaba vendada. Entonces los recuerdos empezaron a inundar su mente. Una misión en las montañas, una pelea contra los bandidos rinocerontes bandidos, seguir al líder y a Po, caer por un agujero, un dolor indescriptible en la pierna, un grito que reconoció como suyo y después oscuridad.

Soltando el aire que inconscientemente retuvo dejo caer su cabeza en la almohada, tenía tantas dudas rondando en su cabeza. Levanto sus manos y pudo observar que estaban vendadas, al parecer alguien le había curado las pequeñas heridas en sus palmas, casi pudo asegurar que Víbora se había encargado de esa tarea tal y como lo llevaba haciendo desde que eran unas niñas. Ese recuerdo la hizo sonreír ligeramente, aun podría recordar los regaños y sermones que siempre le da su amiga.

Una luz y un ruido detrás de la puerta le llamo la atención, unas figuras que ella conocía demasiado bien entraron en la habitación. Al parecer ambas figuras estaban hablando en susurros para no alterar el silencio que caracterizaba esta noche.

"Po, necesitas descansar. Por el amor de Buda, no has dormido en días y esto se está viendo reflejado."

"Víbora, estoy perfectamente bien. Puedo durar sin dormir un poco más" Pudo escuchar un bufido por parte de su amiga.

"Si claro y yo puedo volar. Por favor no me hagas reír, hoy casi quemas la cocina por estar cabeceando tratando de preparar la cena. Agradece que Grulla y Mono estaban ahí mientras Mantis y yo estábamos haciendo guardia sino quien sabe qué habría pasado."

Podrían haber continuado con su discusión de no ser porque vieron a cierta felina despierta atenta a su conversación con una pequeña sonrisa en los labios. Estuvo a punto de soltar una pequeña carcajada al ver las caras de sorpresa que pusieron sus amigos de no ser porque sintió un abrazo asfixiante de Víbora.

"Oh Tigresa, estaba tan preocupada. ¡No vuelvas a hacerlo de nuevo! ¡Dioses no sabes el susto que nos llevamos al saber si no despertabas nunca!"

"Hey tranquila, solo fue una pierna rota y unos cuantos rasguños, ya verás que me pondré bien…aunque no pueda hacer kung fu por una buena temporada." Lo último lo dijo con un ligero tono de molestia.

"¿Tranquila? ¡¿Tranquila?!" Oh no ese tono de voz en Víbora significaba problemas. "¡No sabíamos si sobrevivirías a esta! ¿Sabes que tuviste una gran infección que casi te cuesta? Nos has tenido mortificados durante los últimos 5 días y tu bien campante de 'Oh no pasa nada' "

Lo último la había tomado por sorpresa. "Espera ¿Has dicho que además de romperme una pierna y no poder hacer kung fu durante una temporada estuve a punto de morir?"

"Si lo pones de esa manera, si, estuviste a punto de morir" dijo tranquilamente, al menos su amiga se había calmado, en otras palabras no moriría en sus manos. "Te dejare un momento, tengo que avisarles a los demás que has despertado ¿Okay? Trata de no moverte mucho." Y con un ligero apretón de manos dándole ánimos salió de la habitación.

Apenas la vio salir, dejo escapar un pequeño suspiro antes de moverse ligeramente tratando de sentarse cuando una figura se acercó a ella.

"Déjame ayudarte." Comento casualmente Po, de no haber sido porque se dirijo a ayudarla podría haber asegurado que se encontraba sola en la habitación. Le puso un par de almohadas para usarlo de respaldo para que estuviera más cómoda. Pero mientras hacia esa tarea los rodeaba un silencio que viniendo de cierto panda era una tarea prácticamente imposible.

"Po…"

"Lo siento" Comento Po en un susurro interrumpiendo a la felina. "Si no hubiera sido por mi culpa tal vez no hubieras estado a punto de morir a causa de esa tota infección."

"No fue tu culpa, yo te seguí, yo tome una decisión al ir y tratar de ayudarte. Que no salió como lo planeado es otra cosa." Termino de decir tranquilamente. Po esperaba una regañada, una mirada de odio o algo, no su tranquilidad y eso lo estaba matando.

"¿No lo entiendes? Si tal vez hubiera puesto más atención esto no habría pasado, tal vez hubiera…" ya no pudo terminar la frase ya que Tigresa lo interrumpió abruptamente.

"Tú mismo has dicho 'hubiera' ¿y sabes algo Po? Él hubiera no existe igual que las casualidades ¿entiendes? Solo fue una dificultad, algo que ya estaba 'por pasar' al tomar mi decisión. Eres mi amigo Po, y si tuviera que volverlo a hacer lo haría sin dudarlo ¿de acuerdo?"

Con un asentimiento cerraron por finalizada la conversación. "Pero ¿sabes? Aun me siento un poco culpable por tu pierna rota, ya que vas a durar casi 3 meses sin poder hacer kung fu ni ir a misiones ni…"

"Ya entendí Po ¿Y tú punto es…?"

"¿Crees que podría ayudarte durante ese tiempo? No sería cuidarte ni nada de eso, solo ayudarte cuando quieras ir a un lugar o bajar al valle." Termino de decir Po con la mirada baja mientras jugaba con sus dedos. Soltando un pequeño bufido pero con una chispa alegre en sus ojos de rubí decidió darle una oportunidad a su amigo para que el pobre no se sintiera culpable de su estado.

"De acuerdo, dejare que me lleves a cualquier lado cuando yo quiera y diga. Y también quiero que pongas un poco de pescado en mis comidas y mantengas alejado a Mono y Mantis de las posibles bromas que me quieran hacer. ¿Trato?"

Sonriendo como no lo había hecho en semanas le tendió la mano contra la de Tigresa "Trato"

Tigresa tomo aire, ya podría escuchar corriendo a sus amigos y las pisadas rápidas de su padre. Y si bien le iba no la dejarían sola hasta que el cansancio les ganara. La puerta se abrió de par en par dejando ver a sus amigos y a Shifu entrar apresuradamente antes de bombardearla con preguntas y abrazos. Tal vez ellos eran un poco exagerados con sus reacciones y los posibles cuidados exagerados por los demás durante los próximos 3 meses. No podría asegurar que en las próximas misiones terminaran bien para todos, sufrirían dificultades que tal vez le cuesten las vida. Pero no dudaría en sacrificarse por alguno de sus amigos y maestro. Ellos eran lo más importante para ella, más que los títulos o las riquezas del mundo, no cambiaría a ninguno de ellos por nada del mundo. Ellos eran su familia y aunque hubiera una y mil dificultades siempre los tendría a ellos.