.. Título: Ojos Pardos ..
.. Capítulo III ..
.. Autora: Annie-chan Diethel ..
.. Notas de Autora (importante): Primero que nada, quiero dejar el mensajito de rigor: "Si no te gusta el contenido, ignora el fic. Es fácil, cierra la ventana, dale hacia atrás, pero ni pierdas el tiempo dejando una crítica sin fundamento ni haciendo una denuncia de propiedades idénticas. Se te agradecerá." Este fic se compone de 12 capítulos (ni uno más ni uno menos) bastante largos. No va a haber lemon, pero sí shonen-ai muy mono y esas cosas. Parte típica de mí (drama), parte atípica (rosita y florecitas). Si dejan review (cosa que se agradecería) ruego dejen críticas constructivas para mejorar, y no comentarios degradantes, insultos y etceteras (vamos, que los flames, por el ce u ele o). Si alguno de ustedes desea una respuesta, por favor indíquelo junto con algún medio de contacto (direccion de mail), ya que aquí a la mínima te escupen y ahora tb está prohibido responder a los reviews. Disfruten de la lectura y gracias por leer :) Dedicado a Nao, quien me animó a escribirlo, lo siguió mientras lo escribía y me lo beteó.

-----------------------------------------------------

Una semana después, Edo se encontraba en el coche con sus padres, con los refunfuños de su padre acerca de la gente de la calle como música de fondo. Mantenía la nariz pegada al cristal, mirando con curiosidad la calle. Si al menos por una casualidad pudiese verlo...

El automóvil se detuvo frente a la tienda de la otra vez y a Edward se le iluminó el rostro, rezando por la ocasión de verlo de nuevo en el mismo lugar. Esta vez su madre insistió en que los acompañara dentro, pero ante las efusivas negativas del pequeño no tuvo más remedio que ceder de nuevo, ya que Hohenheim definitivamente no decidía tomar parte en la discusión.

Cuando los adultos se perdieron tras la puerta del lujoso establecimiento, Edo corrió al callejón de la otra vez, emocionado. Pero al llegar allí, no encontró nada. Lo buscó por todos los rincones del lugar, pero Aru no aparecía. Decepcionado deshizo el camino hasta la tienda, esperando desilusionado a sus padres pegando la espalda en la pared. Y entonces se sintió estúpido por creer que él le estaría esperando en aquel lugar si apenas lo conocía. Comenzó a juguetear con una piedrecilla que había en el suelo, distrayéndose de su propia amargura. ¿Por qué se sentía tan triste de no poder verlo? ¿Qué tenía de especial sino aquellos ojos pardos tan brillantes, esa imagen tan amable aunque pobre, esa alegría aún estando herido?

¿Por qué quería verlo a cualquier precio?

Cuando quiso darse cuenta, había perdido la pequeña piedra de vista. Sintió una presencia a su lado, y se giró para verla con vagancia. Sus ojos se abrieron tanto como pudieron con una gran sorpresa y alegría.

- ¡Aru!

El pequeño de cabello castaño le sonrió, apoyado en la pared a su lado. Le saludó con alegría, antes de abalanzarse sobre él en un efusivo abrazo que Edo correspondió sin pensarlo demasiado.

- ¡Me has tenido esperando muchos días, tonto!- dijo entonces Aru, mostrando un enojo fingido- La próxima vez avisa cuando vayas a tardar tanto.

- De acuerdo...

- ¡Quiero jugar contigo! Pero creo que tu mamá te llamará en un ratito... ¿quieres que vayamos al parque por la tarde? Te enseñaré mis juguetes, son poquitos pero... ¡te los dejaré!

- ¡Claro! Estaré allí sin falta después de la hora de comer, ¿vale?

- ¡Vale!- se inclinó para hablarle al oído- Me voy antes de traerte problemas con tu mamá y tu papá... ¡No faltes! Te estaré esperando.- y corrió para alejarse de allí.

- ¡No tendrás la suerte de que no vaya!

- ¡Eso espero!- desapareció tras una esquina, despidiéndose con la mano del niño rubio.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Nos leemos en el siguiente capi!

Annie-chan Diethel