Primero que nada quiero agradecerles a todos los lectores anónimos, a los que me han agregado a favoritos y seguidores en esta historia, estoy realmente agradecida. Segundo es que les deseo lo mejor para este año, un nuevo día es una nueva oportunidad así que aprovéchenlo.
Por cierto empecé una nueva historia por si la quieren leer "Una llamada y una nueva vida" y dejarme su comentario sobre lo que piensan sobre ella. No se preocupen que también seguiré con esta ya que es mi primer bebé después de todo.
Recuerden comentar en el pequeño recuadro de abajo dejando su opinión sobre este capítulo y una sugerencia con la siguiente letra que será "M" cualquier sugerencia será bien recibida.
Venture Into The imagination.- Entonces me retracto, ve y dale con la pala unos buenos golpes. De nada, es más yo te agradezco que tengas tiempo de leer mi historia.
Phoenix-bird- blue.- La adivina es un personaje que me gusta mucho, ni modo ella sabe cómo intimidar a los demás, prometo traer al pequeño pronto.
Black rose –IMZ.- A ti ya te conteste, pero como quiera afirmo que las amigas son las peores enemigas cuando las contradices.
Askard.- Me alegro que te gustará el capítulo pasado, oh ¿Por qué me das tantas sugerencias buenas y mi mente no quiere cooperar?
Little Tigress.- Si, Víbora tiene doble personalidad y créeme que todos tenemos uno adentro igual como me lo has sugerido. Me alegro que te gustara la amenaza de la adivina y el regalo de Po, y créeme que varias a veces ni siquiera queremos salir de la cama aun en un evento importante.
Between the notes.- El karma siempre es demasiado divertido a la hora de escribir, te da demasiado material aunque no es tan gracioso cuando te pasa en la vida real, creeme.
Maestro de ceremonias.- Primero que nada bienvenido a mi historia y segundo aun no me puedo creer que mi historia te encante, enserio. Realmente me sorprendió tu comentario sobre que es una de las mejores historias que has leído en español y que valga la pena, me alagas pero creo que exageras. Siento que el reto de un escritor es explotar correctamente las personalidades y ver más allá para saber sus reacciones en vez de caer en lo monótono a la hora de leer si soy del todo sincera. Créeme me encantaría verte más seguido por aquí, esperare con ansias tus comentarios. Y si, es mi primera historia después de 3 años.
Ani Lawliet.- Víbora esta igual de loca así cuando involucramos a un amigo en algo que nos gusta.
ErickLsK.- El karma tarde o temprano llega a nosotros, sea bueno o no.
Kung fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks dirigida y producida por Jennifer Yuh
Lluvia
Sentía la lluvia golpear contra su cuerpo con el agua helada que descargaban las nubes grises en el lugar. Para cualquier otra persona tal vez le molestaría y se refugiaría en un techo o abrirían sus sombrillas pero a ella sinceramente no le importaba.
Levanto la vista mientras la lluvia empapaba su ropa, su pelaje y lavaba sus errores cometidos a su parecer desde la última vez que estuvo bajo la lluvia. Sentía las gotas golpeando cada vez más fuerte mientras los segundos pasaban pero para ella eso no la incomodaban en lo más mínimo, al contrario, se alegraba que la lluvia empezara a ganar confianza y se uniera a ella, que la lluvia alimentara a la tierra y se uniera a su compañía como lo había hecho desde pequeña.
Se restregó ligeramente la cara con ambas manos mientras la lluvia la empapaba más de ser posible y gracias al lodo y el golpeteo de una superficie que estaba acercándose se dio la vuelta para ver quien la venia a acompañar. Víbora se acercaba mientras traía consigo una sombrilla mientras la observaba a su amiga con una pequeña sonrisa aunque su mirada mostraba complicidad, algo muy extraño viendo detenidamente la escena.
Cuando estuvo a solo unos pasos de la felina, Víbora decidió cerrar su sombrilla y dejarla a un lado, sacando del mango un listón viejo y rojo a simple vista, aunque si se le prestaba la derribada atención era una vieja cinta de baile. Regalándole una sonrisa cómplice empezó a mover la cinta roja para segundos más tarde empezar a bailar.
Empezó con movimientos lentos, no con timidez como se pensaría la mayoría, sino con tranquilidad mientras poco a poco empezaba a subir el ritmo y la dificultad de sus pasos mientras Tigresa se unía a esa extraña danza acompañando a Víbora y su fiel cinta roja.
La lluvia una vez que había sido tímida y débil al principio, se convertía poco a poco en un pequeño diluvio sin truenos ni relámpagos, era ahora un escenario para las únicas guerreras del Palacio de Jade. Parecía que no les importaba la lluvia helada, el barro que se formaba bajo sus pies dificultando sus movimientos ni que el cielo prácticamente se partía en dos.
Solo estaban ellas dos con su cinta de baile roja. Lo único que destacaba en la lluvia era la vieja cinta de baile, que con el rojo opacado por los años aun resaltaban entre la lluvia creando un bello espectáculo quien lo viera.
Se podría distinguir la figura de la maestra Tigresa danzando con sus leves conocimientos en este arte acompañado con maniobras de kung fu, haciendo sus movimientos agraciados y si alguien la viera podría decir que estaba bailando con una pareja de baile inexistente. Sus movimientos acompañados de esa cinta creaban un efecto mágico, casi se podría decir que estaba relatando una pequeña historia o incluso una representación sobre los bailes sobre princesas inexistentes en sus palacios en la luna y las estrellas.
La pequeña y esbelta figura de Víbora no se quedaba atrás, aunque a comparación de su compañera ella si tenía conocimientos sobre el baile desde muy corta edad; nueve años para ser más exactos ya era una bailarina profesional con la cinta de baile, siendo una de las jóvenes en manejar dicha técnica. Se movía con tanta gracia que la caracterizaba, incluso más si era posible mientras movía con tanta facilidad y gracia la cinta que parecía que tenía vida propia, envolviéndola a ambas y resaltando sus diferencias que las hacían únicas y hermosas a los ojos del mundo.
Bailaron hasta que sus pulmones les dolían y quemaban el oxígeno demasiado rápido haciendo su respiración trabajosa e incómoda para ambas, las piernas entumidas gracias al lodo formado por la lluvia la chocar contra la tierra, el cuerpo adolorido gracias a las gotas frías que chocaban cada más fuerte contra sus cuerpos hasta que decidía darles tregua y volverse dócil como al principio pero constante como lo había estado haciendo durante bastante tiempo indefinido y el frio empezara a calarles en los huesos.
Sin importarles nada, se dejaron caer de espaldas mientras trataban de darle a su cuerpo un merecido descanso mientras la cinta roja apenas caía un momento después a ambos lados de las maestras de kung fu. Mientras cogían un poco de aire aun sabiendo el dolor que les causaba se miraron a los ojos antes de soltar una pequeña risa, un poco ronca debido a que el aire le raspaba los pulmones y la garganta pero genuina, que duro varios minutos retumbando en el lugar.
Para la mayoría les resultaría extraño este comportamiento. ¿Maestras respetadas y experimentadas del kung fu jugando en la lluvia? ¿Dónde estaba su sentido común? ¿No sabían que debían mantener la compostura y dejar esas chiquilladas a un lado? ¿No se suponía que ellas eran una de las figuras más respetadas y serias después del emperador?
Claro que lo sabían. Sabían que eran maestras respetadas y experimentadas del kung fu, claro que tenían sentido común, sabían de antemano que ellas debían mantener la compostura ante los ojos de los demás y eran una de las figuras más importantes después del emperador debido a su talento sobre el kung fu usándolo para el bien de los demás y no usarlo egoístamente para sus fines.
Pero en estos momentos decidían revivir lo que las había unido aún más desde la llegada de Víbora antes de volverlas inseparables a su modo.
La llegada de Víbora había sido cuando ella tenía 10 años, un año después de haber vencido con su fiel cinta de baile al villano que había atemorizado a su aldea y burlo los colmillos venenosos de su padre. Después del que el padre de Víbora se había comunicado con Oogway su situación y explicar el por qué quería que la recibieran en el palacio, logrando la aceptación de la vieja tortuga y del maestro Shifu, fue enviada de inmediato para su formación para que en un futuro ella llevara la tradición familiar de defender la aldea que la vio nacer.
Al principio fue difícil para ella, nunca se había separado de su familia y mucho menos irse a vivir en otro lugar. Por todos los dioses, ni siquiera bajaba al pueblo porque le daba demasiado miedo antes de ayudar a su padre. Incluso cuando trato de acercarse a Tigresa, una niña más o menos de su edad, la evadía como si la peste se tratara.
Lo único que tenía para alegrarse era su fiel cinta de baile color rojo. Su única compañera desde que tenía memoria y le ayudaba a sobrellevar su estancia en el palacio.
Después de los entrenamientos diarios, Víbora solía bailar un poco con su fiel cinta roja en su habitación antes de apagar la vela e irse a dormir. Cada día, sin falta hacia esa pequeña rutina; tal vez para recordar a sus padres, recordar su aldea o para sobrellevar su soledad. No sabía la razón de porque lo hacía aunque le recordaba su propósito en el Palacio de Jade: estar preparada para defender la aldea como dictaba la tradición en su familia, ya sea el primogénito o alguno de sus hermanos asumiera el cargo si tuviera alguno.
Había pasado cinco semanas desde su llegada y aunque había avanzado al entrenamiento exhaustivo del maestro Shifu, aún no lograba avanzar ni un poco con Tigresa que la evadía a como fuera lugar. Parecía que la misión de su compañera era evitarla lo más que pueda.
Triste y cabizbaja había salido al jardín con su fiel cinta de baile para ponerse a bailar y traerse un poco de felicidad en este día libre que les había dado el maestro Shifu debido a una misión a un pueblo vecino encomendado por el viejo maestro Oogway. Que más daba si adelantaba unas horas su pequeña rutina, al fin y al cabo no le afectaba a nadie.
Se situó en medio del jardín antes de empezar a bailar como lo hacía con su padre para verlo sonreír y hacerlo feliz al llegar a casa después de defender la aldea.
Izquierda, derecha. Un salto y una vuelta antes de repetir la misma acción. Y hubiera seguido así de no ser porque cierta felina la estaba viendo.
No sabía porque se le había quedado observando a su nueva compañera de entrenamientos. Solamente estaba pasando para dirigirse a la cocina para tomar una pequeña merienda cuando observo a Víbora bailando con su cinta. Se veía increíble como con una cinta común (al menos para ella) podría crear una bonita escena para sus ojos sin que la reptil se diera cuenta de ello, combinando las pequeñas acrobacias que había aprendido a lo largo de su estancia y unos pasos de baile que bien podría afirmar había mejorado para logar un equilibrio y agilidad envidiable para cualquier bailarina profesional.
Se sintió tonta cuando fue descubierta por Víbora, sentía como sus mejillas se calentaban por haber sido descubierta por su compañera. Estaba a punto de disculparse y darse media vuelta para que ella continuara bailando de no ser porque la voz de Víbora se lo impidió.
"¿Quieres acompañarme a jugar?"
Sorprendida era una palabra que no podría describir lo que sentía realmente pero se acercaba. Nadie desde que ella podría recordar le había pedido que se uniera a jugar ya que todos la consideraban un monstruo en el orfanato y evitaban su presencia a toda costa. Por eso la evitaba, ya que Tigresa pensaba que su compañía le podría resultar molesta e incómoda para Víbora debido a su apariencia.
"¿Quieres que juegue contigo?" Pregunto sorprendida Tigresa aunque conservando aun un poco su seriedad para no dejar revelar su entusiasmo.
"Si no quieres jugar, no importa lo entiendo." Contesto rápidamente Víbora con miedo a que la pregunta que se uniera a jugar la hiciera enojar, al fin y al cabo estaba acostumbrada a estar sola aunque eso no significaba que no le doliera seguir estando sola.
"No, no es eso solo que me tomaste por sorpresa." Contesto Tigresa al ver la mirada triste de la reptil. "Me gustaría jugar contigo pero ¿no te molestarías? No estoy acostumbrada a jugar con alguien al menos que sea con las fichas de domino."
"No, que va. Me encantaría que jugaras conmigo." Le regalo una sonrisa que la felina le correspondió. "Sera divertido si te unes a jugar."
"Pero tendrás que enseñarme, ya que no sé cómo."
Y empezaron a jugar con el listón, al principio Tigresa estuvo temerosa ya que era la primera vez que jugaba con alguien de su edad y que no le tenía miedo. ¡No le tenía miedo, a ella que anteriormente la consideraban un monstruo!
Ni se diga de Víbora, estaba tan feliz que le empezó con paciencia y alegría a Tigresa, después de tantos años al fin tenía a alguien con que jugar sin que se burlara de ella por no tener colmillos ni juzgarla solo porque era la hija del defensor de la aldea. ¡Tenía al fin una amiga que la quería por quien era!
Pero conforme pasaba el tiempo empezaban a tomar confianza, hasta tal punto en que no paraban de reír al jugar ambas con el listón. No supieron cuando tiempo estuvieron jugando, aunque si hubieran puesto atención hubiera sabido que el clima empezaba a cambiar.
Ni siquiera sintieron las pequeñas gotas de lluvia que empezaba a caer, es más ni siquiera les importo cuando la lluvia empezó a caer más fuerte, al contrario empezaron a reír por primera vez con verdadera alegría a carcajada limpia que no les importaba nada más.
Brincaban, corrían, se correteaban, jugaban y reían sin parar con el listón rojo que lo empezó todo. No les importaba la regañada que recibirían de Zeng cuando entraran al palacio, el resfriado que las tendría en cama a la mañana siguiente ni siquiera el regaño por carta de la madre de Víbora y el maestro Shifu a ambas por jugar en la lluvia que era más fría en las montañas.
Después de tantos años siguieron con la misma rutina cuando empezaba a llover, cambiaban de ser unas maestras serias y respetadas en el arte del kung fu unas niñas que solo buscaban jugar y ser aceptadas por ser ellas mismas.
Solo querían revivir su hermosa amistad con el viejo listón rojo de baile que lo empezó todo.
Solo querían revivir el inicio de su hermosa inquebrantable amistad.
