Gracias a todos por todos sus comentarios a los lectores anónimos, a lo que siguen y han agregado la historia a favoritos. Sin ustedes tal vez la historia ya no se seguiría publicando.
Hubiera publicado el capitulo ayer pero gracias a varias historias que leí me causaron un bloqueo metal con tantas emociones para mi fanática interior que simple y sencillamente deje el capítulo a la mitad, pero ya aquí lo es prometido es deuda. Capitulo listo para ser leído por ustedes.
Por cierto empecé una nueva historia por si la quieren leer "Una llamada y una nueva vida" y espero que dejen su comentario sobre lo que piensan sobre ella. (No he podido actualizar porque he estado bloqueada) No se preocupen que también seguiré con esta historia ya que es mi primer bebé después de todo.
Between the notes.- Sinceramente la lluvia es un buen tema para sacar tanto lo recuerdos dolorosos como los más felices. Me encantaron las palabras que utilizaste para describir el capítulo pasado.
Little Tigress.- Gracias, quería representar la amistad de ambas de forma original.
Phoenix-bird- blue.- Me alegro que te gustara el capítulo anterior, con la sugerencia que me diste aun lo estoy viendo, me ha llamado la atención pero me gustaría modificar un poc la idea original que me has dado.
Lía.- Prometo hacer capítulos así, gracias por las sugerencias enserio.
Askard.- ¿Enserio te gusta mi historia? Gracias, realmente lo aprecio y mucho. Gracias por las palabras y saludos desde México.
Ani Lawliet.- Por favor no llores, no me gusta saber que lloran por mi culpa. Gracias por las porras.
Linna Hamato.- Espero verte seguido por aquí.
Jr.- Saludos querido extraño y nuevo lector, me alegro que te gustara la historia y de antemano te agradezco que te tomaras la molestia de leer y dejar tu comentario en cada capítulo, mis actualizaciones son cada semana, 10 días a lo mucho para que estés al pendiente.
Dennef-Ronnell.- Creo que ambas merecían un capitulo, me alegro que te guste mis capítulos pasado. Te lo agradezco, espero ver tus comentarios por aquí.
ErickLsK.- Creo que ambas han vivido mucho, por algo de una u otra forma ambas se entienden sin decir mucho.
Kung fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks dirigida y producida por Jennifer Yuh
Malestar
Hace días que se sentía mal pero bien podría atribuirlo a la falta de sueño, a la mala alimentación, estar expuesta al sol y no consumir demasiada agua causándole tal vez una deshidratación en su última misión hace algunos días. Aunque orgullosa como siempre decidía no decir nada ni quejarse en voz alta sobre los malestares que sentía en este momento, solo seguía con su máscara neutral que adornaba en su rostro y era tan característico de ella y continuar con la misión, mientras más rápido terminaran más tiempo tendría ella para descansar y recuperarse.
Se sintió aliviada cuando había concluido la misión y ya estaban de vuelta al Valle de la Paz, casi podría ponerse a correr para llegar al palacio y darle un abrazo al pequeño Ryû, lo había extrañado a horrores a su pequeño durante esos días (aunque ella no lo había traído a este mundo era su cachorro) y tal vez descansar un poco para reponerse de los descuidos que había sufrido durante el viaje.
Aunque sus planes se fueron a la basura: apenas puso un pie en el lugar un olor demasiado fuerte le llego a sus fosas nasales junto con los demás, el olor del barniz recién puesto le calaban a todos, al parecer habían decidido darle mantenimiento a la sala de entrenamientos cuando ellos estaban fuera aunque el olor aún seguía demasiado fuerte. Incluso para Tigresa el olor era demasiado fuerte que hasta una mueca se instaló en su rostro y salió corriendo a respirar aire fresco junto con los demás tomando bocadas de aire para poder respirar con normalidad. Gracias a ese olor a barniz había logrado marear a todos, aunque para la felina su dolor de cabeza se hizo más fuerte de lo que ya estaba.
"¿Qué les parece si comemos algo? Me muero de hambre." Comento Po para tratar de distraer a los demás para que un segundo después asistieran con la cabeza mientras trataban de alejar ese olor tan molesto de su nariz y enfocarse en el apetito que tenían.
Avanzaron platicando sobre cosas triviales, Po estaba a la cabeza hablando con Mono tratando de convencerlo que le digiera la receta para hacer sus famosas galletas de almendra, Mantis y Grulla platicando sobre lo que les había sucedido en el viaje mientras que Víbora se una de vez en cuando a la conversación y Tigresa estaba seria y al parecer sin ganas de platicar, aunque se había tropezado dos veces con sus pies a causa del mareo y dolor de cabeza que había ganado gracias al olor penetrante del barniz, se pudo estabilizar a tiempo y no llamar la atención de los demás aprovechando que todos estaban adelante aunque Víbora se había dado cuenta y empezaba a preocuparse por su amiga.
Llegaron a la cocina para después acomodarse mientras dejaban a Po trabajar en su sopa, Grulla sacaba los platos, Mantis sacaba los palillos, Mono sacaba la jarra con agua, Víbora sacaba los panes de frijol y Tigresa sacaba las tazas y un poco de tofu para quitarse el mal sabor de boca que se le había instalado momentos atrás para unos segundos antes que llegara el maestro Shifu explicando lo que había pasado en el palacio mientras estaban ausentes.
Y podría seguir con sus explicaciones si no fuera porque Tigresa salió corriendo del lugar alejando bruscamente el plato con tofu para irse al jardín, lo suficiente lejos de la cocina pero lo suficientemente cerca para escuchar sus arcadas expulsando el poco alimento que tenía en el estómago.
Respiro entrecortadamente después de terminar de expulsar lo poco que había en su estómago, sentía el sudor frío perlando su frente, sentía un sabor amargo en su boca y el dolor de cabeza había amortiguado solo un poco. Vio el vaso con agua que le ofrecía Víbora para enjuagarse la boca y quitarse el mal sabor de boca, la reptil la veía preocupada mientras la felina se enjuagaba la boca y trataba de limpiar un poco el jardín con el agua restante, y como no estarlo jamás la había visto así primero los tropezones momentos atrás y ahora esto, sinceramente era para preocuparse realmente.
"Tigresa, creo que tienes que ir a recostarte un poco."
"No Víbora estoy bien." Contesto la felina con la voz un poco ronca.
"Estoy de acuerdo con Víbora." Comento con gesto serio el maestro Shifu aunque se podía ver la preocupación y una muestra era su seño ligeramente fruncido. "Necesitas ir a descansar, llamare a que te revisen."
"Pero…"
"No te estoy preguntando si quieres o no." Contesto el panda rojo mientras daba un golpe con su bastón. "Ve a tu habitación ahora." Termino de decir con voz firme y autoritaria mientras señalaba con el bastón de Oogway el camino que debería tomar.
Con un suspiro de resignación y una afirmación con la cabeza se fue al cuartel de los estudiantes acompañada de Víbora. La reptil ya conocía a su amiga y no la perdería de vista hasta que la doctora la revisara como se manda, a veces Víbora se preguntaba si la felina no era una mula por lo terca que era.
"Alguien que llame al doctor, llamen a alguien que termine de limpiar el desastre tanto aquí como en la cocina y otro llévele a Tigresa algo ligero para comer ya que al parecer no resiste las comidas sólidas. Mientras tanto iré a revisar a ver si tenemos completo el inventario de medicinas por si el medico las necesita."
"Si maestro Shifu." Contestaron los chicos mientras hacían una reverencia.
Decidieron repartirse las tareas: Grulla iría por el doctor, Mantis y Mono se separarían para buscar a alguien que les ayudara con los dos desastres mencionados y Po se encargaría de hacer un poco de sopa y té para el estómago delicado de Tigresa. Aunque el último era el más preocupado por el estado de la felina, jamás la había visto tan enferma y por las reacciones de los demás ellos tampoco.
¿Qué era lo que realmente tenia Tigresa para que se pusiera así?
Con un suspiro al no tener respuesta a su pregunta silenciosa decidió enfocarse en la sopa y cuidar el té, no quería que por andar distraído hiciera mal las cosas y en lugar de ayudar empeoraría la salud de la felina, de por sí ya un poco delicada por lo que pudo presenciar.
Unos pasos apresurados a su dirección le hicieron levantar la vista mientras ponía la tetera en la mesa, el pequeño Ryû y la pequeña Hikari entraban corriendo a cuatro patas antes de arrojarse a los brazos del panda para más tarde saludarlo y Ryû buscara con sus ojos aguamarinas a su madre en la cocina.
"Papá ¿Dónde está mamá?" Pregunto dándose cuenta que no tenía ni idea del paradero de Tigresa. "¿Dónde están mis tíos? ¿Y el abuelo Shifu?" Pregunto la pequeña dándose cuenta de la ausencia de los demás mientras lo miraba con sus ojos tan parecidos a su padre Tai Lung, pero al mismo tiempo diferente.
"Bueno los chicos están haciendo algunas cosas que les pidió el maestro Shifu, Víbora esta con Tigresa y yo estoy cocinando para llevárselo a su habitación." Contesto Po mientras ponía a Ryû y a Hikari en una silla lo suficientemente lejos de la tetera para evitar accidentes pero visible antes de voltear y enfocarse en la sopa antes de poner la olla en el fuego.
"¿Mamá está enferma?"
"Si, al parecer está enferma." Contesto Po. "Pero por eso el doctor la va a venir a ver y la curará para que este bien." Termino de decir el panda para tranquilizar al pequeño.
"¡Y será igual de radical como siempre!" Respondió feliz el pequeño felino mientras su prima asentía con la cabeza antes de voltear a ver a su primo. "Le haremos un dibujo para que se mejore." Y salieron corriendo para un segundo más tarde traer entre sus manos papel, pinceles, lápices y demás antes se sentarse en la mesa y acompañar a su padre y tío mientras él partía las verduras.
Ahora Tigresa bufaba nuevamente mientras se cruzaba de brazos, Víbora estaba cuidándola para que no cometiera una locura como había dicho. Su amiga se había tomado a demasiado serio cuidarla, por más que le decía que fue una simple reacción por el olor a barniz había provocado su dolor de cabeza aun mayor causado sus nauseas, nada más. Pero no, Víbora no se iba hasta escuchar el veredicto del doctor como bien le había dicho.
Y pensando en la doctora al fin había llegado. Una vieja oveja alrededor de los cuarenta y algo, vestida con un traje verde pastel cargando una pequeña mochila donde traía sus materiales para hacer su trabajo.
"Muy bien maestras ¿Quién de ustedes es la enferma?"
Víbora señalo a Tigresa antes de que la doctor terminara la pregunta, sabía que si dejaba contestar a la felina haría lo imposible para dar a entender que estaba bien… a su criterio claro.
"Muy bien maestra Tigresa, ahora dígame sus síntomas para basarnos antes de revisarla." Y con un suspiro resignado decidió decirle sus síntomas sin omitir nada. ¿Qué podía perder? Le conto a la doctora sobre sus malestares desde hace días y lo que le había pasado hoy mientras Víbora solamente escuchaba para que la doctora hiciera su trabajo.
Los minutos pasaban y los chicos estaban desesperados y mucho, habían dejado a la doctora hacer su trabajo pero sentían que se estaba tardando mucho, ni siquiera el Maestro Shifu estaba tranquilo y eso que trataba buscar la paz interior por alguna parte. La única que estaba tranquila era la Adivina mientras escuchaba a los pequeños Ryû y Hikari hablar sobre el dibujo que le tenían a Tigresa y sobre las aventuras en el restaurante del señor Ping. Los pequeños sinceramente la amaban.
La puerta se abrió mientras la felina aún se encontraba sentada en la cama, al parecer la doctora ya había terminado de revisarla y hacerle las preguntas rutinarias y otras más después de escuchar el relato de la maestra.
"Bien, mi diagnostico se debe a que sufrió esta caída gracias a las horas faltantes de sueño, la mala alimentación y deshidratación. Le recomendaría que durmiera 8 horas seguidas, me gustaría que tomara al menos tres alimentos fuertes al día para evitar los mareos, evite los olores fuertes por el momento he de ahí sus nauseas e incremento de dolor en la cabeza y trate de consumir mucha agua y llevar ropa ligera. Si sigue estos pasos bien podría mejorar su rendimiento y no tendría estos episodios."
"Seguro." Contesto quedamente Tigresa, ya se imaginaba al maestro Shifu regañándola por descuidarse tanto y causarles un buen susto. Aunque no se lo tenía que imaginar mucho que digamos, el semblante serio de su maestro y padre adoptivo bien le confirmaban darle una regañada apenas se fuera el doctor.
"Yo me encargare de que ella siga todas sus recomendaciones doctora." Contesto suavemente Víbora, quería estar al pendiente de su amiga ya que la conocía demasiado bien y sabía que solo seguiría esas recomendaciones hasta que se sintiera bien.
"Espero que las lleve a cabo maestra Tigresa, en su estado no es muy recomendable tener esos descuidos." Comento la doctora seriamente a la felina mientras terminaba de guardar sus cosas en la mochila.
"¿Estado?" pregunto Po observando a los demás chicos y ellos solo se encogieron de hombros.
"¿De qué está hablando?" Pregunto la felina con duda destilando en su voz, sinceramente no sabía que estaba hablando la vieja oveja frente a ella. "¿Cuál estado doctora?"
"Aún no lo sabe." Respondió sorprendida la doctora.
"¿Por qué no me sorprende?" Fue lo único que dijo la Adivina mientras rodaba los ojos para negar con la cabeza, después de tanto tiempo vivir en el palacio y aun no se acostumbraba a que sus habitantes fueran tan despistados.
"Claro, la maestra Tigresa tiene un estado de anemia realmente severa y si sigue con esos descuidos afectaran su condición a la hora de pelear, se enfermaría fácil y continuamente, no tendría tanta condición física a la que está acostumbrada, sus mareos serán más frecuentes, su vista se volverá borrosa, sus dolores de cabeza serian continuos hasta desarrollar una migraña y si sigue así podría perder al bebé."
"Espere ¡¿Qué?!" Preguntaron todos de sorpresa. ¿Cómo diablos que Tigresa estaba embarazada?
Las reacciones de todos variaban y mucho: Grulla había abierto su pico a más no poder, Mantis dejaba su expresión sorprendida mientras colgaban sus tenazas a ambos lados, Mono tenía una mirada de incredulidad y los ojos abiertos a mas no poder, Víbora miraba a su amiga estupefacta, el maestro Shifu había dejado caer su bastón, Song se había quedado quieta junto con los pequeños pareciendo estatuas vivientes, la Adivina había impulsado levemente su cabeza hacia atrás, Tai Lung no sabía si matar al panda y esconder su cuerpo por tocar a su hermana o buscar la forma de respirar.
Aunque las expresiones de los futuros padres no tenían precio ni comparación: Tigresa no sabía dónde esconderse al sentir que todos la miraban como si le hubiera salido dos cabezas, sentía sus mejillas calentarse a más no poder y lo único que hizo fue abochornarse aún más si era posible llevándose ambas manos a la cara tratando de ocultarla y que la tierra se abriera y se la tragara en ese instante. Y ni se diga de pobre Po, so dejaba de ver a la felina mientras trataba de formar palabras coherentes y entendibles.
Bueno aunque no deberían de estar tan sorprendidos, hace dos meses se habían casado pero lo raro es que ni siquiera tuvieron una "boda" como se manda con todas esas cosas como la fiesta, la ceremonia, trajes, invitados, banquete y una luna de miel. No que va, la boda prácticamente fue la bendición que les dio un maestro de kung fu en medio de una pelea después de que les gritaran ambos de que los casara ahora o nunca donde no sabían si saldrían vivos.
"Vas a tener un bebé…" Comento Shifu en voz baja. "Vas a tener un bebé." Lo último lo dijo hasta que fue lo suficientemente fuerte y entendible para todos en el cuartel. Se sentía feliz por saber que su pequeña tendría un bebé y se sentía con ganas de matar a alguien ya que ese alguien había embarazado a su niña.
"Panda te daré 6 segundos para que salgas corriendo de aquí." Dijo el maestro Shifu con voz contenida, enserio quería matar al panda o la menos darle una lección por tocar a su niñita. Y al ver la mirada del maestro, Po salió corriendo de ahí antes de que le dieran caza.
"¡Ahora si te voy a matar por tocar a mi hermana maldito panda!" Grito Tai Lung cuando vio al panda salir por la puerta con todo lo que le daban sus piernas. "¡Desearas jamás haberme conocido!" Y salió corriendo detrás de él seguido por el maestro Shifu para darle el merecido que se merecía Po según el criterio de ambos.
"Chicos aunque no lo crean necesitamos ayudar a Po." Comento Grulla levemente mientras veía a Mono y Mantis. "Aunque sea darle tiempo para que siga viviendo unos segundos más." Y salieron para salvar o al menos intentar ayudar al panda.
"Si me necesitan estaré en la cocina para preparar un poco de medicamento para el guerrero dragón." Y así sin más salió la doctora del lugar para empezar a preparar el medicamento que seguramente necesitaría.
"Entonces necesitaremos volver a dibujar." Comento Hikari mientras sacaba entre las mangas de su ropa color azul cielo viendo el dibujo que habían hecho ella y su primo.
"Pero ¿El bebé va nacer de un huevo?" Pregunto Ryû frunciendo el ceño mientras sacaba los lápices de las mangas de su ropa color mostaza para pasárselos a su prima. "¿O te vas a poner tan gorda como papá para tener al bebé?"
Las mujeres solo se empezaron a reír por la curiosidad de los pequeños de tan solo dos años y pudieron seguir riendo así de no ser porque escucharon gritar al leopardo "¡Te voy a castrar panda, para que jamás vuelvas a tocar a mi hermana!"
"Mamá ¿Qué es castrar?" Pregunto Hikari mientras observaba a su madre con curiosidad en las palabras de su padre. Conociendo a su hija no la dejaría en paz hasta que su curiosidad estuviera satisfecha. Oh ahora si Song iba a matar a su esposo igual que cuando ella quería matarlo cuando estaba dando a luz.
"¡Ven aquí Tai Lung que le voy a mostrar a nuestra hija el significado de castrar!" Y así salió la leopardo de las nieves para irse a desquitar con su esposo. ¿Cómo se le ocurría gritar esas palabras con niños presentes?
"¿Le ayudamos a los chicos?" Pregunto casualmente Víbora, viendo la figura de Song salir para alcanzar a su amado esposo.
"No, creo que a mi hermano le serviría que alguien lo pusiera en su lugar y que mejor que ella." Contesto en el mismo tono Tigresa. "Tai Lung podrá ser uno de los guerreros más fuerte de China, incluso derrotar a un ejército, pero si de algo de lo que no se salva es de la regañadas de su esposa. Creo que le servirá de lección y pensara dos veces en gritar esas palabras enfrente de los niños."
Y sin agregar nada más se sentaron Víbora y la Adivina a tomar un poco de té y Tigresa probaba la sopa que le había llevado Po, mientras Ryû y Hikari se ponían a dibujar en el piso. Más tarde bajarían al pueblo y le darían las nuevas noticias al señor Ping.
