Dark: Bueno, sean bienvenidos al capitulo dos!
Nico: Hurra... ¬¬
Dark: Estas de mal humor?
Nico: Tengo derecho a estarlo, y si me lo preguntas tu también deberías!
Dark: Por qué?
Nico: Empezaron las clases!
Dark: No digas eso! No ves que me quitas mis ánimos!
Nico: O.ó, yo ya estoy sin ánimos, quiero que tu también estés sin ellos -!
Dark: Bueno, no lo lograrás, porque yo tengo una historia que contar!
Nico: ¬¬''... Dark Janubis no es dueña de Yugioh! Ni de ninguno de sus personajes...
Dark: Bueno, comencemos con el fic!
Odio y arrepentimiento
Los chicos estaban sentados en la sala de estar de la casa Motou. Ya era de noche y habían estado buscando a Yugi por todas partes. Nadie parecía haberlo visto. El abuelo se había unido a la búsqueda apenas regresó, pero aun así no lo encontraban. Habían pensado en llamar a la policía, pero decidieron no hacer ya que Yugi se había ido voluntariamente, sería un poco difícil explicar porque lo hizo. Nadie estaba dispuesto a explicar la existencia de Yami.
Ahora todos estaban sentados con las caras largas. En especial Yami. Durante varios días había sentido que su Hikari había estado algo perturbado, pero no lo creyó tan importante. Si tan sólo Yami y los demás no le hubieran gritado, quizá Yugi nunca habría huido.
La angustia les oprimía el pecho y todos tenía un nudo en la garganta. Joey, hacía un gran esfuerzo por no llorar. Había estado llorando todo el camino que había corrido para buscar a su pequeño amigo. Se sentía tan mal de haberle gritado, es más, ahora no podía recordar bien que había sido lo que le molestó tanto, por lo cual estaba seguro que le gritó por una tontería, cosa que lo hacía sentir peor.
Tristan estaba mirando al techo confundido. En su mente trataba de recordar desde cuando no le había hablado a Yugi. Le dolía mucho el ver imágenes de sus numerosas salidas juntos y recordar al pequeño duelista en el fondo del grupo, silenciosamente siguiéndolos como un cachorro rogando algo de aprecio.
Tea tenía los ojos rojos por las lágrimas. Estaba física y mentalmente agotada. Había corrido por cuadras y cuadras, había incluso buscado en cada tienda, botica o parque que había en su camino, pero no encontró rastro alguno de su amigo.
El abuelo tenía su cabeza en sus manos. La angustia lo estaba consumiendo. Su apariencia usualmente jovial para su edad ahora remarcaba absolutamente su vejez y cansancio. Su nieto era su única familia, y él mismo no había podido detenerlo.
Todo estaba en silencio, no había ni un solo movimiento, como si todos estuvieran muertos. Pero lentamente, con cada hora que pasaba, se volvía más obvio que Yugi no volvería. Desesperanzados, cada uno de los jóvenes empezaron a retirarse a casa, dispuestos a continuar sus vidas, incluso cargando el peso de la culpa sobre sus hombros.
Pronto, la sala quedó vacía a excepción de Yami. El abuelo se había retirado a cerrar la tienda. Yami solo miraba por la ventana de la sala como el viento movía las hojas de los arbustos afuera. Su mente volvía a caer en la tentación de pensar en la primera semana que obtuvo su cuerpo, esa semana en la que su mundo se concentraba en su pequeño Aibou y en asegurarse de que fuese feliz. Yami sonreía ante el recuerdo de lo feliz que había sido el tercer día, ese día había sido el cumpleaños del pequeño hikari y Yami se había reunido con sus amigos para prepararle algo especial.
(Flash back)
Yugi bajaba rápidamente las escaleras. Era su cumpleaños y sus amigos dijeron que tenían una sorpresa para él.
-Yugi, tenemos algo para ti-dijo Yami acercándose con una gran sonrisa.
Yugi se detuvo frente al faraón con una emocionada sonrisa.
-Qué es Yami?-dijo recobrando el aliento.
Yami miró a los otros chicos que le sonreían a Yugi y volvió a verlo. De pronto sacó la mano que tenía en su espalda y le mostró a Yugi un pequeño paquetito envuelto en papel de regalo con el mago oscuro en frente. Yugi lo tomó con alegría y miro a sus amigos.
-Puedo abrirlo?-preguntó ansioso.
Todos asintieron y Yugi abrió con cuidado el paquete, con una paciencia inusitada para su ansiosa personalidad. Una vez abierto, los ojos de Yugi se iluminaron al ver su contenido. Era un brazalete de plata, tenía varios símbolos, cómo jeroglíficos y también tenía grabado en relieve tres palabras: inocencia, amistad y confianza. Yugi los miró algo confundido por las palabras escritas.
-Eso es lo que vemos en ti, Yugi-dijo Tristan.
-Sí, esas son tus más grandes cualidades viejo-dijo Joey.
-Lo de los jeroglíficos fue idea de Yami-dijo Tea.
-EN serio Yami?-preguntó Yugi mirándolo.
-Sï...bueno, Marik me ayudó con ellos por teléfono...significan "por siempre y para siempre", lo que quiere decir que todos nosotros esperamos que tu siempre sigas siendo tu, verdad?-todos asintieron felices.
-GRACIAS CHICOS...este es el mejor regalo que he recibido...desde el rompecabezas claro...
-Si, que bueno que te gustara...oye, mejor nos vamos ya o no alcanzaremos la película-dijo Tristan.
-Qué?...o no! Corramos, o nos perderemos los avances de cine!-grito Joey.
Y con eso todos salieron corriendo tras de él.
(fin del flash back)
La lágrimas caían de su rostro. La culpa estaba rompiendo su espíritu. Él había dicho eso una vez, pero había causado que su propio hikari, su luz, se alejara de él. Yami no podría disculparse si algo malo le pasaba a Yugi.
Ooo
Fuera, lejos de la tienda. Yugi caminaba confundido por el lugar. Nada era familiar a sus ojos. Pero no le importaba. Lo único que le importaba era encontrar donde dormir hasta que pudiera planear sus planes. El odio dentro de sí había crecido y con él un gran deseo de poder, poder para destruir la vida de todas esas personas que lo pasaban de largo sonriéndose unas a otras. El poder para volver a esta ciudad iluminada en un mar de sombras, pero si quería lograrlo, primero tenía que descansar. Ahora, para otros quizá recuperar sus recuerdos habría sido importante, pero el odio dentro de Yugi hacía que recordar fuera algo que no mereciese su atención.
De pronto llego hasta un lugar que parecía estar algo derruido, pero vio a una joven entrar. Él la siguió rápidamente. Cuando entró vio que el edificio tenía iluminación, no muy buena pero tenía. Ahí, la joven había tomado asiento en una mesa y estaba leyendo una revista. A su lado, el pudo leer un pequeño cartel que decía, "hotel temporal" y otro que decía "recepcionista". Yugi se le acercó y gruño cuando la joven no le presto atención, por ello dio un golpe en la mesa para llamarla.
La muchacha levantó sus ojos verdes para encontrarse con los intensos ojos rojos de Yugi. Lentamente su rostro se puso rojo, ahí en frente de ella, estaba el chico más atractivo que había visto. (Dark: Yugi atractivo? Pueden imaginárselo? Yo siempre lo veo lindo pero...Nico: no te metas, él tiene su lado atractivo!...igual que Yami! ¬ )
-Desea una habitación?-dijo mientras se derretía en su asiento.
-No, que va, deseo comprar un perro! Claro que deseo una habitación!-grito lleno de ira. Su odio le estaba comandado asesinar a la chica, pero eso no sería buena idea, al menos no aun.
-Si, claro-Ella volteo y tomó una llave, luego volteó con una sonrisa pícara y se la entrego, pero cuando él trato de tomarla, ella no la soltó.
-Qué quieres?-dijo furiosamente.
-Un besito?-dijo acercando su rostro al de él. Ahora, otro chico se habría vuelto loco ante la oferta, pero Yugi? Que va, Yugi solo sentía que la repulsión crecía dentro de su alma.
-Besarte? Ja! Primero besaría el trasero de un puerco antes que besar tu asquerosa boca!-con eso le arrebató la llave de la mano, le dio un empujón haciéndola caer en su silla. Luego sacó su dinero y lo dejó en la mesa. Pero justo cuando se estaba yendo, volteó un poco y vio la expresión herida en el rostro de la joven. Repentinamente Yugi sintió algo en su pecho, pero no era culpa, era satisfacción, satisfacción por verla sufrir y se vio queriendo ver más dolor y sufrimiento en su rostro, pero estaba muy cansado y tenía que dormir.
Su habitación no era muy grande, pero a él no podía importarle menos dormir en una cama o en el suelo. Sólo no quería dormir afuera porque no quería tener que ver la cara de la gente que pasaba frente a él. Pronto se recostó y quedó dormido, descansando en un sueño sin emociones ni sueños.
Ooo
Dark: Bueno eso fue todo por ahora!
Nico: Si, bueno terminemos de una vez, tengo que practicar matemáticas ¬¬"
Dark: Bueno...
Nico/Dark: Hasta la Próxima!
R&R
