¡Lamento tardarme tanto! Después de 20 días al fin actualizo, oh diablos me siento fatal. Se supone que actualizo cada siete a lo mucho 10 días y ahora debería de llevar 3 capítulos en este momento.

Por favor perdonadme por mi falta de actualización y abandono por mi historia, he tenido varios problemas en mi vida personal y sinceramente no podía escribir por más que quisiera.

Black Rose -IMZ.- ¡Hikari ataca para cuidar su salud mental! Oh, cualquiera puede cometer un error pero eso si, en esta ocasión te daré la razón. Po jamás debió haber pronunciado eso, eso le afectará mucho y tu solo sabes el porque; además Tai Lung dijo palabras desde el corazón, llegan al alma.

Phoenix- bird-blue.- Aunque no lo creas si la vi, pero hace muchos años. Me alegro que te gustará la escena, ese era el fin. Por cierto use la sugerencia que me dijiste hace tiempo. Ellos serán los nuevos furiosos... creo.

LOBINA16.- Me alegra que te gustara y de paso divertirte con esa pareja de leopardos.

Linna Hamato.- Me alegro que te gustara la viñeta pasada.

Ani Lawliet.- Ellos son dignos de sus padres en lo escurridizos; creo que después de 20 años de abstinencia tiene sus consecuencias y él es un ejemplo.

Nirvanax.- Po los soborno con galletas para que sea su adulto favorito...creo. Tai Lung quiere una segunda de miel, esa es la razón de que rapto a su esposa.

Wildfenix.- Eres el primero que me dice que parezco de universidad y eso es gratificante,trato de evitar los errores gramaticales para facilitar la lectura aunque creo que necesito mejorar. Me alegro que te guste mi forma de escribir y el orden cronológico, espero verte pronto por aquí.

Sal Rosi.- Lastima que el pobre ni sepa la razón de porque es la niñera oficial; se le ocurrió que después de miles de interrupciones, 20 años de abstinencia y una iluminación de donde dejar a su princesita.

Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks y dirigida por Jennifer Yuh.

Oscuridad


"La oscuridad no puede deshacer la oscuridad; únicamente la luz puede hacerlo. El odio nunca puede terminar el odio; únicamente el amor puede hacerlo." - Martin Luther King


Hace varios años, 30 años para ser más exactos, había descubierto una utilidad en los fuegos artificiales que sus padres inventaron con el fin de entretener a los demás con aquellas luces tontas, solo él pudo ver el verdadero potencial de aquellas tontas e infantiles luces: podría ver el verdadero poder que nadie más pudo descifrar, pudo ver la destrucción, la fuerza, la victoria ante sus enemigos.

Un arma con el mismo poder que los dioses.

Fascinado por su descubrimiento decidió mejorarlo, estudiarlo y perfeccionarlo para conquistar nuevas tierras, ganar poder y si eso no detenía a los que se opusieran… bueno, probarían de antemano el sabor dulce del miedo y muerte mientras su sangre alimentaba la tierra.

Aunque sus planes se vieron frustrados cuando sus padres se dieron cuenta que el corazón de su único y amado hijo se había envuelto en la ambición de poder mientras su mente se había llenado con aspiraciones que con lo que se podía comparar eran con las de los dioses. Su alma una vez iluminada con el amor del conocimiento era ahora convertida oscura gracias a la avaricia y sed de poder, no conforme de satisfacer sus conocimientos que tanto lo había caracterizado.

Su alma fue solamente tragada por la oscuridad, incluso sus ojos que alguna vez fueron amables ahora mostraban la locura que tenía dentro de su ser.

Aunque todo se tuvo que arruinar con la tonta predicción de la Adivina, una vieja cabra que era reconocida por sus predicciones era mayoritariamente acertadas, al menos que quisieran cambiar su destino; ella tuvo que decir que solo un guerrero de blanco y negro lo derrotaría si seguía así, lástima que el pavorreal no hubiera entendido muy bien sus palabras.

Cegado por el odio y por la posible derrota de sus planes de poder sobre su futuro reinado, decidió que lo mejor que podía hacer era quitar esa tonta piedra de su camino que lo llevaría a su recompensa.

Saliendo del palacio llamó a los seguidores que compartían sus mismos ideales, una manada de lobos, ordenándoles que tomaran sus armas y sus ganas de pelear para poder derrotar a los que ponían en peligro su victoria.

Esa noche fue la masacre en la aldea de los pandas.

Orgulloso y sin importarle su aspecto se fue a reunir con sus padres para decirles que ya no había ningún impedimento, que había desafiado su destino. Aunque solo pudo ver en sus caras reflejada el horror al ver a su único hijo: su ropa ensangrentada por la sangre derramada de inocentes y sus ojos rubíes brillando con locura.

Aun con el dolor en su alma por lo que había hecho, decidieron perdonarle la vida aunque eso no lo libro de la justicia; su castigo era el exilio y sin derecho de gobernar el trono. Enojado por la decisión de sus padres, Lord Shen juro venganza y que algún día regresaría para recuperar lo que le pertenecía por derecho sin que nadie se atreviera a desafiarlo, el que alguna vez pudo haberlo hecho ahora se encontraba muerto.

O eso creía.

Cuál fue su sorpresa al enterarse que un panda estaba vivo; el enojo que sintió invadir su cuerpo y su corazón oscureciéndose aún más si eso era posible. Bien, si el destino quería jugar él podría hacerlo.

¡Oh como disfrutó ver a ese estúpido panda ante él! Ni siquiera valía la preocupación al saber de su presencia, el supuesto guerrero que había predicho esa vieja cabra solo era pura patrañas, ni siquiera sabía lo que le había pasado a su pueblo, a su gente.

Incluso destruyó una maqueta de su verdadera arma y él muy idiota lo festejaba.

¿Acaso era tan idiota que ni siquiera sabía que era el último de su especia? Al parecer lo era.

Podría darle un poco de crédito, al menos el muy idiota era un poco difícil de deshacerse de él, aunque con lo que pudo observar él tenía varias dudas o momentos de lucidez donde recordaba lo que había pasado esa noche; oh que hermoso era ver la mirada de jade opacarse, perder brillo antes los recuerdos que aparecían repentinamente en su mente, ver las dudas invadirle y estar desesperado por obtener respuestas sobre su origen.

Congelarse ante él, mientras lo observaba como el miedo a saber de su pasado lo dejaban indefenso.

Gracias a esos momentos pudo alimentarse de sus miedo, sentía su corazón regocijarse al saber que él era el verdadero causante de sus pesadillas y echaba a perder el trabajo de sus compañeros hasta convertirse el panda en solo una carga y gracias a ello escapar.

No le importo deshacerse de su casa ancestral, que más daban los reclamos de esa vieja adivina, su antiguo hogar no eran nada a comparación que le esperaba: gobernar a China.

Pero por más que trataba de ignorar las palabras de la Adivina, no podía sentir una punzada de dolor al escuchar que sus padres habían muerto de dolor a perderle, quería creer que era cierto, pero la oscuridad de su corazón evitaba escucharla y esa pequeña luz se extinguió tan pronto como apareció.

La única evidencia era dejar libre a la vieja Adivina que alguna vez considero importante en su vida. Su único recuerdo del antiguo Shen.

Llamo al jefe de los lobos, ordenándole que adelantaran los planes y prepararán los barcos esta noche e incluso amenazándolo con rebanarle el cuello con una de sus dagas por decir tantas tonterías y dudar sobre sus decisiones.

¿Qué más daba sacrificar otra vida que podía ser reemplazada?

Al menos el jefe de la manada de los lobos decidió obedecer sus órdenes y aceleró la producción de los barcos para poder llevar a cabo la invasión. Veía como los demás lobos y gorilas movían con lentitud los cañones e incluso les gritó y ordeno su rapidez más de una vez.

Con los maestros Cocodrilos y Buey Tormenta fuera de su camino era prácticamente imparable, y si a eso le sumaba la huida de esos guerreros y el panda, él podría reclamarse como ganador.

Revisaba la producción y que sus órdenes fueran cumplidas desde las alturas, observando la producción de sus preciosos cañones y el equipamiento que sería necesario para su funcionamiento: bolas de metal y pólvora.

¡Oh, como saboreo el momento al ver a ese panda atemorizado ante él!

Por más que ese panda trataba de mostrarse firme, su lenguaje corporal lo delataba, su mirada ligeramente grande a causa del miedo, sus movimientos se volvían torpes y su desesperación al saber sobre sus padres. Incluso ni siquiera vio venir la olla con de metal fundido que le había lanzado.

Las palabras dulces cargadas de cinismo y burla en su voz al hablar sobre los padres del panda y de cómo lo abandonaron en medio del crudo invierno, dejando a un pequeño a su suerte diciéndole lo terrible que era ese escenario incluso para él.

Ignorando la pelea que se desarrollaba abajo, solo se enfocó en el panda que tenía ante él, milagrosamente había logrado un movimiento para no caer al vacío y toparse con el duro suelo que hubiera provocado irremediablemente la muerte.

"¿Morirías para saber la verdad?" le preguntó con burla, saboreando el momento donde él tenía todo el control.

"Si, aunque la verdad prefiero no hacerlo." Oh la dulce respuesta que esperaba inundaron sus oídos. Bien si el panda quería respuestas él generosamente se las daría.

Con unos cuantos movimientos decidió dejarlo caer ante la banda donde caían todos los metales para ser fundidos, mientras veía con atención y una mirada siniestra y elegante la muerte del guerrero blanco y negro a pocos metros de él.

Oh pero cuando pensó que al fin había muerto en esa olla escucho su molesta voz, había salido de uno de los engranes que movían a la maldita máquina para los cañones con una tranquilidad realmente frustrante.

Po se arrojó contra Lord Shen, usando una olla como arma aunque tuvo que cambiarla como un escudo, al parecer el pavorreal me había fastidiado y decidió sacar sus fieles dagas de metal arrojándolas contra él. Lanzo un graznido y varios lobos le ayudaron a ganar un poco de tiempo para atraer al panda hasta donde quería.

Fingiendo que había sido atrapado, decidió jugar con el panda una vez más. "¿Crees que la verdad te sanará? Pues aquí tienes tu respuesta: tus padres no te amaban."

Oh como amo la expresión de dolor, casi podía ver su corazón sangrar y solo con ese pensamiento en la mente le hizo sonreír mientras sus ojos reflejaban locura.

"Déjame sanarte." Y sin darle tiempo de reaccionar a los presentes y mucho menos al que tenía enfrente decidió mostrar uno de sus cañones y lanzar fuego. Vio la figura del panda irse, pasando las paredes hasta perderse entre la noche, incluso escucho un grito de parte de la felina. No le importo nada más, el panda estaba muerto y nada ni nadie le impedirá su destino, lo que el merecía por derecho.

"Sométanlos." Señalo a los maestros que estaban siendo superados por el número de lobos y gorilas. "Quiero hacer esto muy especial y ellos me servirán de mucho." Pudo ver como se resistían ante sus hombres, en especial la maestra del estilo del tigre, aun con tres gorilas sujetándola trataba de salir de su agarre. "Y que alguien se encargue de a la felina, la quiero viva eso es fundamental."

Mientras salía a paso lento y elegante pudo escuchar un puño estrellarse contra algo, sonrió ligeramente, al parecer ya se habían encargado de la líder de esos maestros de kung fu.

"Mi lord ¿Qué es lo que quiere hacer con ellos?"

"Quiero que los encadenen, los sometan para que les sea imposible su escape." Soltó un suspiro mientras levantaba ligeramente el mentón mientras observaba al jefe de la manada. "Ellos serán el símbolo perfecto de algo hermoso y anunciarán que el kung fu está muerto." Y escuchando solamente la afirmación del canino salió de la fábrica y se dirigió a observar sus barcos con sus preciadas armas.

Los recuerdos de aquella noche se le hicieron presentes: la primera nevada del año, podía ver las casas de esos pandas, las personas corriendo mientras trataban de escapar y solo algunos se quedaban para darle tiempo a los demás sin importarles morir en el intento. El suelo alguna vez verde ahora estaba tenida de rojo con algunos cuerpos sin vida, reflejando el miedo en esos ojos ahora opacos, mientras que la nieve hacia una manta sobre el escenario.

Recuerda que una le había llamado la atención, una panda corría tratando de huir cargando algo y al parecer varios de sus hombres la estaban siguiendo a través de los bosques, decidió unirse a la búsqueda solo por diversión. Vio la figura a lo lejos, a casi unos cuantos metros antes de que ella perdiera el equilibrio a causa del cansancio sobre la nieve. Observo sus ojos color verdes cargadas de miedo… aunque había un brillo extraño en sus ojos que no pudo descifrar.

Sin importarle nada, levanto su lanza de plata y le dio fin a su vida, manchando la blanca nieve un color carmín e inundando el aire del perfume de la muerte.

Esa panda se había sacrificado por su hijo para que él viviera por ambos… lástima que solo había ganado un poco de tiempo para que fuera asesinado por uno de sus cañones.

Regreso al presente cuando se topó con sus prisioneros, los barcos desfilando por las aguas que darían paso al mar abierto y completar la segunda fase de su plan. Los observo detenidamente, habían dejado de luchar y tenían una mirada desoladora en su rostro, incluso la felina estaba demasiado tranquila, al parecer habían aprendido que él había ganado.

Podría haber continuado disfrutando y saboreando su victoria de no ser porque una figura tosca le llamo la atención, conocía perfectamente esa figura y eso le enfureció. "¿Cuantas veces tengo que matar al mismo panda?"

¡Ese estúpido panda estaba arruinando sus planes!

No le importaba como diablos había sobrevivido, quería matarlo, ni siquiera le importa sacrificar a sus hombres; lo único que tenía era matar a ese panda, haría hasta lo imposible para acabar con él. Y una prueba de ello era que asesinó al jefe de los lobos junto con alguno de sus hombres e incluso le lanzo un cañonazo para acabar con el panda.

Incluso cuando había derrotado sus barcos, el muy idiota aún se encontraba tranquilo tratando de ayudarle.

¿Cómo puso superarlo? Él le quito todo: sus padres, su gente, su aldea, su origen… Ya entregado a la oscuridad por completo, convertido ahora en una locura, trato de deshacerse del panda. Deshacerse del guerrero blanco y negro que lo destruiría, le daría pelea sin importarle ensuciarse las manos por segunda vez después de tantos años.

Vio que las sogas que sostenían uno de sus cañones, ya no le importaba nada más. No quería vivir con la vergüenza de ser derrotado y que la premonición que tanto había evitado se cumpliera aun cuando trato de evitarlo hace tantos años, ahora entendía las palabras de su vieja amiga pronunciada hace tiempo atrás. Levantando el mentón con orgullo y la dignidad que pudo reunir, cerro os ojos y dejó que la oscuridad se lo tragara.

La oscuridad se lo llevaría, pero lo único que pensó segundos antes de su muerte fue en los buenos momentos que vivió; no le importó si con eso llevaba el sufrimiento de otros, si él era feliz entonces lo valía. Nada más.