Hola chicos, bueno aquí esta el nuevo capítulo y creo que lo encontrarán interesante.

Por cierto quiero que lean mi nueva traducción " Kung Fu Panda 2: Punto de vista de Tigresa" de la autora original wildkratticusfever, me gustaria saber como consideran la historia y la traducción.

Ocelotl.- No podía haberlo dicho mejor, Lord Shen fue un visionario y lo considero un villano completo ya que él creía que hacia lo correcto desde su punto de vista.

little tigress.- Gracias, siento que él tenia una historia que contar y lamento si te resulto un poco trágico.

Venture into the imagination.- No te preocupes, te entiendo. Muy apenas me puse al corriente y lamento no dejar mi comentario pero la universidad no esta de mi lado. Gracias por ponerte al corriente y me alegro que te gustará la frase y el capítulo pasado.

Lia.- No te preocupes, la verdad es que si te haces extrañar. Me alegro que te gustará el capítulo pasado.

phoenix-bird-blu.- Exactamente, a eso me refería. Siento que el jamás se arrepintió de nada ya que según él era justificado.

lobina 16.- Aquí esta el nuevo capitulo.

ErickLsk.- Muchas gracias por ese comentario, la verdad es que es uno de mis villanos favoritos si soy sincera.

Ani Lawliet.- Oh alimentas mi ego. Pues espero que disfrutes este capítulo.

silent23.- Gracias, me alegro que te gusten.

Jack and Alisson.- Sinceramente no me gusta encasillarme en un solo estilo como podrás ver, me alegro que te gusten y los consideres originales; me alegro haberte dejado con un nudo en el estómago, no se porque pero me siento satisfecha. Espero verlos pronto por aquí.

Yako-Tsuki.- Gracias, por cierto soy chica.

Lizz Jiao.- Y a mi me encanta que dejes tus comentarios.

Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks y Jennifer Yuh


Paternidad

Se podía ver una gran figura subía las escaleras para llegar al palacio: su mirada era vacía y distraída, la capa de viaje estaba sucia con barro y tierra, se podía ver sus pasos titubear a causa del cansancio mientras se sobaba distraídamente el brazo izquierdo.

Y como no estarlo después de todo lo que vivió hace dos semanas, aunque para ser más exactos la última semana.

Había iniciado con una pequeña misión en solitario, nada grave en realidad, solo entregar unos rollos a otros maestros sobre sus rendimientos y otras cosas que el maestro Shifu mandaba y requerían una respuesta de los demás maestros de los templos de entrenamientos. Eso fue lo más fácil e incluso un poco aburrido si era sincero, extraño a horrores a los chicos, al menos ellos podían hacer la travesía un poco divertido haciendo tonterías juntos mientras las chicas los veían desaprobatoriamente antes de regañarlos o unirse, aunque la mayoría del tiempo terminaban regañados y con uno que otro golpe por ellas.

Recordó todo lo que vivió la última semana después de dejar el mensaje, con solo hacerlo se le erizaban los pelos de la nuca y empezaba a sudar frío, incluso tenia los gritos grabados a fuego en su mente mientras empezaba a sudar frío.

Se restregó la cara mientras trataba de quitarse esa escena de la cabeza, tan concentrado estaba en sus recuerdos que ni siquiera se dio cuenta que llegó a las puertas del palacio si no fuera por su respiración agitada y porque casi choca con ella. Después de su susto inicial y atacar a su enemigo imaginario a causa de la impresión, soltó una risita nerviosa observando a sus alrededores si nadie había visto esa escena vergonzosa , abrió la puerta observando a los chicos entrenando al aire libre siendo supervisados por su maestro.

Vio las miradas alegres de todos, incluso estaban listos para lanzarse y pedir detalles de lo que vio en el viaje, aunque apenas vio a las chicas soltó un grito dejando caer la pequeña mochila con los rollos y salió corriendo como alma que se lleva el diablo a un rumbo desconocido dejando a todos sorprendidos y sacados de onda por la acción tan rara del panda.

¿Qué diablos le pasaba?

Po solo se encontraba en su cama bajo las mantas mientras temblaba de miedo, con solo ver a las chicas revivió esa escena monstruosa que tuvo que presenciar, no quería estar cerca de ellas, ni siquiera con Tigresa aun siendo su novia. Le tomaría un tiempo verlas como antes.

Esperaba jamás volver a vivir lo mismo.

Bueno, lo volvería a revivir casi 3 años después.

Ahora se encontraban platicando, sin ni siquiera importarles que estuviera bien entrada la noche, sobre todas las memorias divertidas sobre el palacio y las misiones e incluso en la vida diaria pasando un buen momento entre todos ellos, incluso el maestro Shifu tenía una sonrisa adornada en los labios escuchando a sus alumnos e incluso participaba un poco en las pláticas.

E incluso las chicas se apartaban un poco mientras hablaban sobre la organización de la boda del Guerrero Dragón y la líder no oficial de los Cinco Furiosos; después de la boda rápida, las misiones, el cuidado de Ryû, la salud anémica de Tigresa, el embarazo y demás no había tenido tiempo de organizar una boda "decente" como habían mencionado en varias ocasiones Víbora y Grulla.

Habían pensado hacer una ceremonia sencilla solo con familiares y amigos, pero tuvieron que recordarles que, al ser personas importantes como defensores, tenían que organizar una gran ceremonia invitando a todos los maestros de kung fu y si a eso le sumamos la ceremonia que tendrían que hacer en la villa de los pandas… Sinceramente era un caos. Dos ceremonias que organizar, se hubieran vuelto locos si no hubieran tenido ayuda de los demás.

Y con la barriga de Tigresa, las ceremonias se habían atrasado un poco. La pobre muy apenas se podía mover con facilidad debido al peso y el tamaño que había tomado, ni se diga su frustración al haber dejado de entrenar o incluso patear unos traseros, lo único que la mantenía cuerda era el pequeño peliblanco Ryû. Sin él tal vez todos hubieran sufrido aún más su mal humor.

Aun riéndose todos al haber contado como Po, el Guerrero Dragón más bárbaro de la historia, había tenido la genial idea de cocinar la sopa cruda en su estómago ganándose no comer cosas calientes durante varias semanas y su frustración al ver a los chicos restregándole los manjares que se perdía a propósito, Tigresa decidió levantarse de la mesa para coger un vaso con agua para calmar su sed y tratar de calmar las patadas del bebé, que últimamente estaba más inquieto de lo normal.

Ryû bostezo sonoramente tallándose los ojos con una de sus manos mientras se levantaba de la cama improvisada de mantas que le habían hecho los adultos para que él y Hikari pudieran dormir a gusto y sin necesidad de irlos a dejar al cuartel de las habitaciones, gracias a tomar demasiada leche de arroz le habían dado ganas de ir al baño y podría haberle dicho a alguien que quería ir de no ser que vio la figura de su madre comportarse realmente extraña.

"Papá." Llamo Ryû, ganándose la atención de Po. "Mamá tuvo un accidente." Comento el pequeño mientras señalaba el charco de agua que había en el piso para un segundo más tarde doblarse levemente por el dolor.

"No tuve un accidente." Le dijo lo más calmada que pudo mientras trataba de no gritar. "El bebé ya viene."

Con solo escuchar esas palabras todos se movieron rápidamente, llevando a la felina al cuarto más cercano, que en este caso era la habitación de la vieja adivina mientras ella trataba de decirle a todos lo que tenían que hacer.

"Necesito mantas, toallas, agua caliente, alcohol, unas tijeras…" Dijo rápidamente la vieja Adivina mientras observaba a la embarazada ahora ubicada en la cama gracias a su hermano. "Mantis, necesito que tomes mi equipo de apicultura y me ayudes en relajarle los músculos para que este un poco más relajada y libre de dolor." Apenas termino de decir eso el insecto decidió ponerse manos en la obra mientras buscaba los puntos exactos. "Chicas, necesito que ustedes me ayuden a esterilizar los instrumentos con el alcohol y me ayuden."

Escuchaban atentamente mientras los demás estaban aun dentro de la habitación observando a la más radical de todos ahí, excepto por una persona.

Po solamente se negaba a entrar ahí, es más se reusaba entrar hasta que todo hubiera terminado. Antes incluso sería el primero en estar al lado de su prometida, amada y madre de sus hijos pero ahora no.

Trataba de no sucumbir a los recuerdos de aquella noche hace ya casi 3 años en la casa de Tai Lung, para ser más exactos el nacimiento de Hikari.

Aún recuerda esa tarde, casi noche, cuando escucho los gritos de su amiga mientras él se encontraba afuera de la casa. Sin pensarlo dos veces decidió entrar pensando lo peor pero jamás estaría preparado de ver lo siguiente: las mantas alguna vez blancas estaban ensangrentadas, varios objetos arrojados al suelo, una cabra ya de edad avanzada entre las piernas abiertas que quedaban ocultas tras una sábana aún más manchada y un Tai Lung de rodillas tratando de no gritar mientras se escuchaba su mano derecha crujir debido a que estaba atrapada entre la mano de su esposa mientras ella gritaba en cada contracción.

"Panda, tienes que entrar." Comento enojado el leopardo de las nieves, cargando a una dormida Hikari entre uno de sus brazos. "Tu embarazaste a mi hermana, ahora te toca entrar ahí."

Tratando de hacer el panda entrara al cuarto, Mono y Grulla traían las mantas y el agua caliente mientras Song y Víbora terminaban de esterilizar las cosas con alcohol, Shifu trataba de ayudar a la Adivina y Mantis trataba te ayudar un poco con los puntos de presión.

Ryû soltó un grito de frustración mientras brincaba en su lugar llamando la atención de todos. "¡Tengo que ir al baño!" Ganándose una mirada de incredulidad por parte de todos, incluso Po y Tai Lung habían dejado su pelea a un lado.

"¡¿Tu madre está muriendo tratando de dar a luz y tú quieres ir al baño?!" Grito Mantis incrédulo al ver al pequeño felino albino, ganándose una mirada desaprobatoria de todos pero poco le importo.

"¡Quiero hacer pipí!" Contesto Ryû mientras saltaba en su lugar cruzándose de piernas, parecía que el pobre estaba realizando un extraño baile. "¡Mamá se hizo pipí en la cocina y nadie le dijo nada! ¡Yo quiero ir al baño!"

Mono suspiro mientras cargaba al pobre tomándolo rápidamente desde las axilas, el pequeño solamente se cruzó de piernas mientras su cola se movía con frustración. "¡Ya no aguanto tío!"

"¡Pues aunque sea haces pipí en el jardín, ni creas que me harás encima!" Y con esa contestación del primate desaparecieron por la puerta.

Tigresa estaba molesta, había demasiadas personas en la habitación y sinceramente se sentía abrumada y muriéndose de la pena. Sinceramente no quería que nadie la viera dando a luz y no lo haría con toda la bola de su familia ahí.

"¡Salgan todos de la maldita habitación de una vez!" Grito Tigresa enojada para un segundo más tarde quejarse por una contradicción. Sin esperar nada más todos salieron de la habitación dejando solamente a la Adivina con ella. Incluso Po pensó en cantar victoria ya que él no tendría que entrar hasta que escucho algo que le erizo los cabellos de la nuca. "¡Po ni creas que tú también te iras! ¡Estarás aquí porque tú me hiciste esto!"

Con el sudor frío bajando por su espalda decidió entrar a la habitación, solo volteo la mirada al ver a los chicos dándole ánimos con la mirada por excepción de Tai Lung que abrazaba posesivamente a Hikari (aun dormida) mientras su mirada se llenaba de miedo, ganándose una mirada extraña por parte de Shifu y una divertida y avergonzada de Song.

Juntando todo el coraje que aun pertenecía milagrosamente en su cuerpo decidió entrar. Sinceramente quería dar media vuelta y salir de ahí, pero no podría hacerlo ya que sus pies se habían pegado al suelo y la puerta se había cerrado detrás de él.

La habitación estaba iluminada solo con velas y una pequeña lámpara dándole un toque tétrico al lugar, se podía escuchar una pequeña llovizna leve chocando contra el techo y haciendo la habitación un poco más fría, podía ver las toallas ensangrentadas mientras que había otras pulcramente dobladas que correrían el mismo destino mientras Tigresa estaba levemente sentada gracias a unas almohadas que habían acomodado las chicas con anterioridad, sus piernas abiertas cubiertas con una manta alguna vez blanca y entre ellas la vieja Adivina revisando cuanto faltaba para dar a luz.

Sinceramente era demasiado tétrico, solo faltaban que salieran fantasmas o cuerpos en estado de putrefacción y esto sería una escena completa de terror.

"Po." Gimió la felina mientras hacía varios esfuerzos para no gritar de dolor y mantener la compostura. "Es tu culpa." Y le arrojo una de las toallas dobladas dándole en el brazo antes de volver a gritar entre dientes.

Sin importarle nada más, decidió darle un masaje en la espalda que le habían enseñado anteriormente aunque fue su turno de gritar cuando sintió las garras de su amada encajarse en su hombro con tanta fuerza que estaba sangrando y sentía sus músculos contraerse para sacar las garras de su sistema.

Mientras tanto, los demás esperaban a unos metros de la habitación; podía verse a los chicos sentados haciendo apuestas sobre lo que sería el bebé ya sea un niño o una niña, a quien se parecía más de los dos o sería una combinación rara de ambos, Ryû estaba en los brazos de Song observando la puerta para recargar su cabeza en el hombro de su tía, Shifu trataba de meditar aun escuchando los gritos de su hija menor y una que otra queja de Po y Tai Lung estaba sentado en posición de loto mientras abrazaba a una Hikari casi despierta para un segundo más tarde enterrar su cabeza y oler el olor de bebé de su cachorra mientras murmuraba "la noche, esa noche…" una y otra vez.

Incluso habían mandado a Zeng a llamar al Sr. Ping para el nacimiento de su nieto y cuál fue la sorpresa de ver que no venía solo, oh no, también había llegado el padre biológico de Po mientras cargaba una mochila con algunos obsequios para los pequeños y una que otra cosa para los habitantes del palacio.

Duraron así aproximadamente una hora y pudieron continuar así de no ser porque se escuchó un llanto resonando por todo el lugar haciendo que todos dejarán de hacer lo que hacían a un lado.

Al parecer ya había nacido el bebé.

Y la sonrisa de la Adivina, ahora cansada, se los confirmaba.

Entraron a la habitación despacio, tratando de no perturbar a los nuevos padres ni al pequeño miembro de la familia.

Pudieron ver la habitación ahora iluminada con los primeros rayos del sol, las mantas sucias ahora estaban en una canasta para ser lavadas, las veladoras estaban ahora apagadas y encima de una mesita de noche mientras que en la otra aún estaba la lámpara encendida.

Se podía observar a la felina ligeramente despeinada y exhausta, pero se podía ver la felicidad y paz adornando su rostro mientras cargaba un pequeño bulto envuelto en una manta de color verde que había pertenecido a Po cuando nació. Incluso el panda se veía realmente feliz mientras cargaba a Ryû, aunque se podía ver la mejilla derecha un poco inflamada y ni se diga de la mano izquierda ya que estaba con un feo moretón casi hematoma y una marca de las garras en su hombro.

"Te fue bien." Contesto Tai Lung y el padre biológico del panda. "Hubieras visto como quede después de tu nacimiento, parecía que he habían golpeado una manada de rinocerontes." Se rió entre dientes el viejo panda mientras recordaba lo que había sufrido en el nacimiento de su primogénito.

"Mira Ryû, queremos que conozcas a una personita especial." Le dijo Po, tratando de ignorar las risas de sus amigos y la de sus padres. Aun trayendo en brazos a su pequeño, se puso a un lado de Tigresa mientras revelaba al nuevo integrante de la familia.

Era una pequeña felina idéntico a su madre en toda la extensión de la palabra: su pelaje era de una tonalidad anaranjada, tenía las mismas líneas adornando sus mejillas y sus brazos, sus bigotes eran demasiados pequeños, incluso sus ojos tenían esa tonalidad rubí que solo se podían comparar con pequeños soles adornando su rostro… Lo único diferente era su cola, tenía un poco más de blanco que su madre.

La pequeña levanto la vista aun con uno de sus puñitos en la boca, apenas vio a su padre y a su hermano mayor dejo caer su puño y levanto las manitas para tratar de jalar los bigotes de Ryû mientras soltaba una pequeña risita tratando de atraer la atención de los demás.

"¿Quién es ella?" Pregunto el pequeño mientras se alejaba del bebé que trataba de jalarle los bigotes y se acomodó en los brazos de su padre para verla mejor.

"Ella es tu nueva hermanita." Contesto Tigresa acomodando a la pequeña entre sus brazos mientras se sentaba recta en la cama. "Ahora tu eres un hermano mayor y tienes que cuidarla."

"¿Y cómo se va a llamar?" Preguntó Víbora en nombre de todos, la familia respingo sorprendida, se habían olvidado que los demás se encontraban con ellos.

"Decidimos llamarla Naomi." Respondieron los dos nuevos padres mientras veían a la pequeña mientras ella veía a todas las caras nuevas que eran su familia, incluso Hikari saludo a su nueva prima con su manita aun en los brazos de Tai Lung.

"Paguen." Contestaron las chicas mientras levantaban sus manos reclamando las monedas que a regañadientes les dieron el resto de los furiosos hombres, incluso el viejo panda rojo recibió unas monedas de parte de los padres de Po.

"Hola Naomi." Contesto feliz Ryû al ver a su pequeña hermana. "Espero que crezcas muy rápido para que nos ayudes a Hikari y a mí a conseguir las galletas del tío Mono y puedas jugar con nosotros ya que él tío Grulla y tía Víbora no quieren tener bebés aun y a Hikari no le quieren dar otro hermanito."

Todos soltaron una carcajada mientras las parejitas no sabían dónde esconderse y Tai Lung murmuraba "ya sabrás lo que te espera cuando seas padre pequeño hijo de ese panda idiota" ganándose un zape cortesía de su esposa con las mejillas con un leve sonrojo.

Después de controlar un poco la risa, decidieron turnarse para tomar a la pequeña en brazos mientras le decían: "Bienvenida a la familia Naomi."


Naomi- Significa bella y recta; en si podría significar Que será crecerá alta y bella.