Lamento mucho el tiempo que me ha tardado esto. Luego de terminar de ver Yugioh… maso como que se me fueron las ganas de escribir al respecto… y en este momento para ser sincera tengo una nueva obsesión con D gray man … además de todo… he perdí el correo de mi cuenta en fanfic… pero luego de mucho tiempo decidí darle un último esfuerzo a estas historias, para ver si logro terminarlas… no sé si alguien aun lee esto, pero espero que le agrade como se desarrollen.

Por cierto, Nico ha perdido el interés en estas cosas, así que de ahora en adelante, soy solo yo xD Dark, su tardona escritora que no es dueña de Yugioh! Ni de ninguno de sus personajes

Espero que disfruten de esto

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Prisionero de la oscuridad

Los dioses. Qué irónicamente predecible, y eso contando el hecho de que él no podía recordar, aun así era muy predecible. Slifer, Obelisk y Ra. Tan famosos que ni siquiera alguien sin conocimiento de sí mismo sabía qué eran y quién los tenía.

Parecía en sí sencillo, solo tenía que llevarle a su 'amo' las tres cartas de dioses egipcios para que en un descabellado ritual de magia oscura, o como el prefería llamarlo 'loco ritual de Mambo Jambo', el amo y señor recobrase vida corpórea en el mundo real. Sin embargo, no era tan fácil. Las cartas no podían ser robadas, así no funciona la magia. Era un edicto desde hacía cinco mil años que solo aquel que venciese en un duelo recibiría el poder de controlar a los dioses, por lo mismo y consiguiente, esto tenía que ser en un duelo oficial.

"Rayos, que bueno que reparé mi baraja" se repetía a sí mismo mientras esperaba con paciencia escondido tras un edificio frente la escuela Domino. Tenía que planear bien las cosas. Primero que nada, las reglas eran un duelo por dios. Por ello tenía que planear como retar al faraón a un duelo.

Su amo había tomado la iniciativa de al menos darle a conocer cual era su enemigo. Le sorprendió mucho que fuese el mismo chico que le había ordenado detenerse mientras estaba dándole una paliza al par de idiotas que se le habían presentado el día anterior. Era perfecto, la mejor forma de humillarlo y tomar venganza, vencerlo en un duelo. Sí lograba derrotarlo ganaría su libertad y el placer de herir al mismísimo faraón.

Rápidamente se concentró en su primer movimiento cuando vio con sus ojos cubiertos por sus gafas, cómo el faraón y sus amigos salían de la institución educativa a.k.a. prisión estudiantil. Lo primero sería ver donde encontrarlo fuera de su escuela, es decir, donde vivía. Luego, planear bien los movimientos para los duelos. Requería tres cosas: el momento, el lugar y las reglas de la batalla antes de siquiera proponer el duelo. El joven 'siervo' gruñó suavemente mientras empezaba a seguirles desde las sombras.

-Odio el trabajo de espía- se dijo en susurros mientras eludía las miradas de los que lo rodeaban.

Ooo

-Joey, ¿seguro que estas bien?- preguntó Tea de nuevo al verlo frotar su abdomen.

-Sí, seguro- dijo con una voz un tanto forzada.

-Viejo, realmente me preocupa que comieras tan poco en el almuerzo- comentó Tristan, que se veía bien, pero de nuevo, a él solo lo habían arrojado.

-No es nada de qué preocuparse, solo tengo el estómago algo resentido- dijo algo molesto, obviamente su orgullo estaba más magullado que su abdomen.

-No te sientas mal Joey- dijo Yami, rápidamente captando la razón por la cual su amigo estaba de verdad 'resentido'-lo que ocurrió fue muy inesperado, con la suficiente preparación nada de esto hubiese pasado.

Joey suspiró. Eso era verdad, no era que él fuese más débil, era que él había subestimado a su oponente. El joven duelista creyó que porque su contrincante era de débil contextura física sería sencillo luchar contra él. Craso error de su parte. El misterioso y tétrico joven trapeó el piso con el pobre Joey.

-Ahhh!- gimió el muchacho-no importa cuanto lo intente no me lo puedo sacar de la cabeza!

Sus amigos suspiraron al verlo hacer todo un espectáculo enfrente de ellos, al parecer se estaba sintiendo mejor, si tenía energías para hacer el ridículo en medio de la calle, entonces tenía energías para sobrevivir a su última gran humillación.

"Ese muchacho si que hizo todo un número con los dos" pensó Yami mirando a sus dos amigos de reojo "aunque Tristan obviamente sabe ocultarlo mejor… me pregunto…"

Fue entonces que el faraón recordó algo importante.

-Es cierto, lo había olvidado!-dijo en voz alta esperando distraer a Joey de su enfático espectáculo público. Funcionó. Todos voltearon a verle.

-Qué pasa Yami?- preguntó Tea.

-Ayer en la noche, Ryou llamó a la casa- respondió con una sonrisa casual para calmar los ánimos.

-Ryou? Qué no estaba de viaje visitando a su familia?- Joey parecía haberse olvidado por completo de su pataleta.

-Sí, pero llamó para decirme que hoy va a volver para la noche y que mañana vendrá de visita a la tienda para saludar

-Hoy?- dijo Tristan- qué no es un poco pronto para que termine su reunión familiar?

Yami río amargamente –eso es cierto, pero debemos recordar que Ryou tiene que cargar con un factor negativo a donde quiera que vaya.

Ante el comentario los cuatro pensaron al unísono "Maldito Bakura"

-De cualquier forma, él sintió que sería más seguro volver, y la verdad creo que tiene razón-completó Yami- Por eso quería saber si podrían ir mañana a la tienda para que nos den una mano al abuelo y a mí…- su voz disminuyó de tono con cada palabra denotando que no le gustaba mucho la situación.

-Qué pasa Yami?- preguntó Tea.

-Sí, con qué quieres que te ayudemos?-secundó Tristan.

Yami miró un rato el suelo mientras caminaba y luego se decidió a decir.

-Sé que es difícil para todos, pero creo que también todos le debemos una disculpa y una explicación a Ryou- dijo algo desalentado.

Todos sus amigos lo miraron, pero parecían confundidos, solo Tea pareció comprender cuando susurró un 'oh…es cierto…'

-De entre todos nosotros, Ryou es el único que no ignoraba a Yugi- dijo el faraón, explicándoles la situación a sus dos más densos amigos- Sería incluso justo decir que Ryou fue la razón por la cual Yugi toleró tanto…-su voz estaba cargada de pesar- realmente creo que Ryou se va a sentir muy triste y tal vez incluso traicionado cuando sepa que… cuando sepa que Yugi huyó y que no pude detenerlo- terminó de decir, suspiró porque por un instante parecía que su voz no se lo iba a permitir.

Luego sintió una mano en su hombre y volteó para ver el rostro serio pero decidido de Joey.

-Viejo, todos somos responsables, así que no quiero oírte decir que no pudiste detenerlo. Tienes razón, todos debemos hablar con Ryou, después de todo, ninguno hizo nada, solo él lo intentaba y todos debemos tratar de redimirnos con nuestros amigos- Yami le sonrió débilmente mientras continuaban en su camino.

Ooo

Yugi los observaba con una mirada algo extrañada. Estaban conversando sobre algo relacionado con una persona que huyo y extrañamente esa persona tenía el mismo nombre que él. Podría ser que…

-NO! No, no, no y definitivamente no!- refunfuñó el joven- de ninguna manera, además no es como si fuese el único que se llama así!

Yugi simplemente no podía tolerar la idea de haber estado con el faraón. Ese solo pensamiento le daba nauseas. Lo único que se le podía ocurrir, es que si antes andaba con el espíritu, tal vez entonces también era un sirviente, después de todo ellos hablaban de ignorar y de cómo el tal Yugi no lo toleró. Definitivamente, si alguna vez recordaba, no querría que fuese para saber que también fue esclavo de aquel a quien su nuevo 'amo' quería desaparecer, sería demasiado irónico… aunque… tal vez era cierto, últimamente todo sonaba irónicamente cierto. Pero, si fuese cierto… tal vez, Yugi podría usar esto como cebo para convencer al faraón de jugar su juego.

-Quizá no sea tan malo… pero debo confirmarlo…

Y sin más, siguió su pequeño juego del gato y el ratón.

Ooo

En un avión a miles de kilómetros de altura…

-Y por favor señor, no permita a su hermano vagar por entre los pasillos, los pasajeros han reportado la pérdida de objetos personales de sus bolsillos en tan solo la mitad del viaje y no queremos tener que sospechar de un familiar suyo- explico la azafata al nervioso joven.

-No se preocupe señorita, es solo que me quedé dormido y no pude vigilarlo como es debido- explicó Ryou con una nerviosa sonrisa.

-Sinceramente, tal vez debería pedir asistencia médica para su próximo viaje, es un poco incómodo el llevar a un paciente mentalmente inestable, aun si es un primera clase señor- con eso la azafata se retiró dejando al joven en la tranquilidad de la espaciosa cabina de primera clase. El chico suspiró y volteó a ver a su compañero que lo miraba con rabia desde sus ataduras al asiento. Seguro que Bakura habría estado gritando de rabia de no ser por la mordaza en su boca.

-Si mantienes la voz en un tono aceptable, te prometo que te soltaré- Bakura le lanzó una mirada a Ryou que le hizo pensar en el dicho "Si las miradas matasen…" –Es eso un no?

Bakura suspiró y se dejó relajar en su suave asiento, luego volteó a su hikari y asintió suavemente.

-Ves, si te comportas las cosas serían más simples-con rapidez desató la mordaza de la boca del Yami y soltó sus ataduras.

-Ya era hora- gruñó el ex ladrón de tumbas.

-Es tu culpa que esto pasara. No habríamos tenido que atarte si no te hubieses escapado, y hablando de eso-el joven extendió sus manos hacia su Yami-Devuelve lo que te robaste.

-No-dijo molesto- es culpa de esos idiotas si no saben cuidar sus pertenencias.

-Vamos!-se quejó Ryou- de por sí tenemos suerte de que Kaiba, en un esfuerzo de evitar algún tipo de queja dentro de su aerolínea ejecutiva, nos permitiera tener esta cabina de primera clase con el único favor de que no le dejemos en ridículo! Y tu te tomas el lujo de andar vagando y robando por ahí!

-Bueno, por si no lo recuerdas, ahora soy 'mentalmente inestable' y hago cosas que no puedo controlar- respondió el ladrón en un intento de usar las palabras de su hikari en su contra.

-Tu siempre has sido mentalmente inestable- contraatacó Ryou.

-Tch!-fue lo único que el Yami pudo responder… a veces… y solo a veces!... Ryou era demasiado listo para él –Estoy aburrido, ¿qué más puedo hacer? Creí que te alegraría que no haya matado a nadie aún…

El pobre hikari se llevó una mano a la frente. Su Yami era completamente incorregible. Pero tenía razón, al menos no había dañado físicamente a nadie…o mandado algún pobre alma al reino de las sombras… pero se tenía que tener presente el 'aún' que Bakura agregó al final.

-Ni modo…me quedaré despierto hasta llegar a casa…-Bakura solo maldijo en susurros a su otra mitad-Hey Bakura…-dijo Ryou, tratando de cambiar de tema y mantener al Yami ocupado con algo, al menos una conversación-¿Qué crees que Yami quiso decir con que Yugi no estará ahí?

El joven volteó a ver a su Yami y lo encontró mirando por la ventanilla del avión.

-¿Me oíste?-preguntó algo irritado de que lo ignorasen luego de todo el escándalo.

-Sí- respondió con extraña calma el ladrón. Luego volteó con seriedad a ver cara a cara a su hikari con una expresión pensativa-Sabes que Hikari y Yami son luz y sombra, no?

Ryou asintió con cuidado.

-Por esa razón, a veces te llamó Hikari. Por esa razón, Yugi llama al faraón Yami- Ryou empezaba a sentirse algo incomodo con la seriedad de Bakura-mi existencia depende de tu luz para que mi sombra sea generada y la tuya, para tu desgracia, depende de mi sombra para que controle tu luz.

Ryou asimilaba cada palabra de su Yami, porque pocas veces, el ex ladrón hablaba en serio, y cuando lo hacía, era mejor escuchar con cuidado.

-Algo raro esta pasando con el faraón y con su otra mitad-declaró el espíritu.

-¿Qué?- preguntó Ryou.

-No estoy seguro, solo sé que antes de partir era obvio que algo iba a pasar- el Yami bajó la mirada antes de continuar- recuerdas que el faraón y tus otros amigos habían estado ignorando a Yugi?-Bakura no necesitaba ver para saber que Ryou asentía-Eso es fuera de lo normal. El faraón no debería poder ignorar a su hikari, la necesidad de estar completo es más grande que cualquier obsesión temporal con un cuerpo nuevo. Yugi por ser luz debería de haber atraído a su sombra de regreso-Bakura se detuvo un momento para pensar en como explicarlo bien- sus amigos deberían de haberse quedado con él más que con Yami… Yami es oscuridad, es atrayente, tentadora, pero al final, hikari es luz y debería de ser mucho más agradable y reconfortante… pero todo el peso fue hacia la oscuridad… en tanta tiniebla, la luz no puede quedar sin mancha-Bakura miró directamente a los ojos de Ryou y el joven hikari empezó a sentir el temor ingresando en su mente.

-¿Qu…que… qué quieres decir?- logró preguntar.

-Es solo una idea… por alguna razón, la última vez que Yugi vino a despedirse de ti antes de salir de viaje… sentí, una pequeña sensación familiar… era casi imperceptible, pero se sentía, sabía, olía a oscuridad derramándose desde la parte más interna del alma del pequeño Yugi-la sonrisa de placer en el rostro de Bakura le puso los pelos de punta a Ryou- pero-dijo el Yami calmándose y volviendo a su serio temple- eso era imposible, ya que en teoría, solo Yami es oscuridad y al estar juntos se complementan… estuve pensando y pensando… pero no parecía tener sentido, no hasta que el faraón te dijo por teléfono ayer que Yugi no iba a estar.

-¿Qué es lo que tuvo sentido?

El yami rió con energía-el pequeño Yugi se estaba tiñendo de negro ante nuestros ojos y no nos dimos cuenta de esto! Oh, pequeña alma de luz que ha caído en las tinieblas y se ha convertido en un prisionero de la oscuridad! Muahahaha!

Ryou temblaba ante las palabras de su Yami, confundido y asustado de lo que podría haberle pasado a su amigo.

-Claro que son más que nada suposiciones, pero podrían ser verdad

Y no se habló más en todo el viaje, cada quien con algo que pensar.

"Yugi… tienes que estar bien… por favor…" fue el pensar de Ryou todo el tiempo.

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Dark:

Espero que les gustase… tengo algunos problemas aquí… hace tiempo que no he pensado en esta historia… así que me cuesta recordar como seguía, pero revisaré mis memorias para ver que puedo hacer… también veré para avanzar las otras… sé que es algo injusto, pero ténganme una ultima paciencia u.u