Capítulo 2:Mi Mejor Amigo.

Nuevamente el mercado se encontraba abastecido, en cada puesto pedíamos indicaciones de donde se podría encontrar la nueva familia hasta que llegamos a una pequeña cabaña al final de la villa, muy cerca de la playa. Toque timbre y en seguida me abrió nada más y nada menos que Luffy.

Al verme, sonrio gritando mi nombre y abrazandome, mi familia se presentó ante el del mismo modo y nos hizo pasar. Alli adentro conocimos a su familia, su abuelo Monkey D. Garp, su padre Monkey D. Dragon, y sus hermanos Ace y Sabo. Mi padre fue el primero en hablar y darle la bienvenida a la villa, estrechando la mano de ambos hombres, mi madre los saludo con un beso y yo y mi hermana nos presentamos ante los hermanos de Ace.

—Si no es mucha molestia señores, mi esposa, mis hijas y yo quisiéramos invitarlos a un almuerzo en nuestra casa—dijo mi padre.

—Oh vaya, muchas gracias por la invitación, aceptamos encantados—dijo Garp.

—Ace, Sabo, Luffy, cámbiense y vamos—ordeno Dragon.

—Si—exclamaron los tres niños.

En unos veinte minutos todos nos encontrábamos en el patio de nuestra casa, mis padres hablando con el padre y el abuelo de Luffy, y nosotros cinco jugando cerca de un árbol. Lo trepábamos y lo escalábamos, claro que con severos regaños de nuestros padres diciendo que tuviéramos cuidado.

Mi hermana Nojiko se llevaba muy bien con Ace y yo me divertia tanto con Luffy como con Sabo, pero mas que nada con Luffy. Desde aquel entonces, todos los días Nojiko y yo, luego de desayunar y luego de almorzar, íbamos a la casa de los Monkey D. a buscar a los tres hermanos y juntos salíamos a jugar.

Sin embargo, la felicidad no perdura para siempre, pero los momentos felices si, aquello lo descubri unos meses después, cuando nuestra pequeña villa fue atacada por piratas. La aldea fue incendiada, mi madre y mi padre tratando de protegernos fueron asesinados, Garp logro salvarme a mi y a Nojiko ordenando que corriéramos junto con Luffy, Ace y Sabo en dirección a un bote mientras él y Dragon luchaban, lamentablemente, y para mi desgracia, me atraparon.

— ¡Nami!—grito Luffy intentando regresar por mi.

— ¡Luffy vuelve!—ordeno Ace tomándolo y llevándoselo.

— ¡Luffy, Nojiko!—solloze tratando de liberarme de su agarre.

— ¡Nami!—exclamo Nojiko.

— ¡No, Ace, suéltame! ¡Lucha Nami!—vocifero llorando—¡Prometo que te salvare!

A partir de aquel momento todo cambio, me converti en una prisionera, yo junto con varios de los niños que habían secuestrado, ya todo estaba perdido, y asi fueron pasando ocho largos años. No he vuelto a ver ni a mi hermana ni a mis amigos, pero su promesa aun perdura en mi mente, confio en ellos, mientras tanto, tengo que ser fuerte y afrontar en lo que me han convertido: una ladrona de piratas.

Esta es mi historia, ahora soy conocida como Nami, La Gata Ladrona.