Okay aquí esta el nuevo capitulo de esta maravillosa y locas historias, perdón por no actualizar pronto pero como podrán haberse dado cuenta ahora tengo otra nueva historia y una traducción (no tan nueva pero en fin) si no las han leído por favor paseen y dejen su comentario, se los agradecía demasiado.
Mi pequeña mujercita; Kung Fu Panda 2: Punto de vista de Tigresa
Bueno ya que muchos lo pidieron esto sería una ¿continuación? del capitulo "Q" que sería "Quebrar" así que espero que les guste y si no... bueno, yo cumplí con dejarles esto despues de mi bloqueo mental.
Lizz Jiao.- ¡Siento haberte incomodado! No era... bueno si lo era, pero no a ese punto.
little tigress.- Siempre quise ver a Víbora poniendo en situaciones incomodas a Tigresa, así que cumplí mi capricho. Me alegro que te gustara.
ErickLsk.- Un poco cruel pero Tigresa tiene que ponerse lista si no quiere que se lo quiten.
Guest.- Me alegro haberte sacado una sonrisa.
Maria H.A.- Pues en si no se como es un buen trasero si soy del todo sincera. Po prácticamente fue violado con aquellas palabras, aunque no creo que Víbora sea la única que lo piensa. No soy la única que piensa que Po es un buen partido... ¡No soy la única! Lo mismo digo, fue genial hablar contigo y espero volver hablar pronto un día de estos.
phoenix-bird-blu.- No, una mujer no revela todas sus sorpresas enfrente de otras así que Tigresa sabe que Víbora volverá al ataque.
Nirvanax.- Me alegro que te guste, luego haré una... espero.
Yushi.- Hola a ti también, detalles... Víbora sabe como hacer reaccionar a Tigresa, a su manera pero lo hace. Cuando lo hagas me avisas, pues no sabría que decirte, depende de la idea y tu estado de animo más que nada escribe con lo que te sientas a gusto. Con lo último es depende del álbum o la canción que me pongas ya que me gustan ambas bandas.
Sal Rosi.- Detalles insignificantes... creo. Me alegro que te gustara, Tigresa tiene suerte de estar casada con él, créeme.
LiaEEG.- Tu misma lo has dicho, se "suponía" todos tenemos nuestro lado pervy adentro, unos más desarrollados que otros pero en fin... Creeme he estado en esas 3 posiciones. Saludos y ¡abrazos para ti otra vez!
Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks & Jennifer Yuh Nelson
Sacrificio
Con todo el esfuerzo del mundo y en contra de las exclamaciones de su cuerpo se levantó de aquel suelo. Sentía su cuerpo más débil si eso era humanamente posible, era un milagro que su cuerpo recordará como respirar aunque eso significara miles de agujas se le insertaran en los pulmones y su garganta ardiera como si una lija le raspara cada vez que el aire bajaba por su garganta.
Aquel lugar, una vez verde, ahora parecía un campo de batalla con turas traicioneras debido a sus caminos montañosos del lugar, donde se podría observar el lugar donde su enemigo cayo dándole fin a su vida.
Al fin de aquel mensaje que había iniciado su viaje hasta aquí.
Volteo su cabeza para observar a sus amigos y a los demás aldeanos, al parecer estaban bien, solo con unas heridas que solo requerían reposo y una que otra venda desde lo que pudo ver desde su lugar. Suspiro de alivio al verlos para poner una ligera sonrisa en sus labios.
Se levantó como pudo del lugar, casi gateando y sosteniéndose de algunas ruinas que había a su alcance. Casi podría imaginar una cama suave donde descansaría al fin de aquella ardura batalla y recuperarse de sus heridas.
Pero un golpe hizo que sus planes se fueran por la borda.
Levanto su cuerpo con dificultad gracias a sus brazos y al levantar su mirada de color jade pudo observar aquella mirada fría y sin alma, si es que alguna vez tuvo una, mientras movía su cuerpo maltratado por aquella batalla momentos atrás.
Al parecer él estaba igual o peor que él por lo que pudo ver rápidamente, movió ligeramente la vista para ver a varios metros atrás a los demás. No quería que varios inocentes pagaran por algo que ellos ni siquiera sus amigos y compañeros de batalla del Palacio de Jade.
Vio las miradas cansadas e incrédulas de sus amigos, su maestro e incluso de ambos padres suyos; aquel ganso que lo crío como si fuera su propio hijo y aquel viejo panda, aquel que era su padre biológico, que jamás dejo de buscarlo aferrado a una esperanza que todos creían muerta desde mucho tiempo.
Les sonrió, pero su sonrisa podría verse de dos formas en particular: una despedida y una alegría que no le llego a los ojos pero que al mismo tiempo reflejaba paz.
Inhalando profundamente e ignorando el dolor que le causaba se lanzó contra aquel individuo, tratando de noquearlo y distraerlo para llevar a cabo su plan, haría lo imposible para detenerlo y acabar con ello de una vez.
Los Cinco Furiosos al ver aquella sonrisa de Po supieron que algo estaba mal, sin pensarlo dos veces se lanzaron hacia el lugar, tratando de llegar lo más rápido ignorando a su cuerpo exigiendo a gritos descanso para que el panda no cometiera una locura.
La que más se esforzaba era Tigresa, aunque era la más herida de los cinco, ignoraba lo más que podía los gritos de dolor que sufría cada vez que se movía con rapidez. Sentía que era su culpa al provocar a aquella panda con sus sospechas que resultaron ser ciertas.
Había despertado, el lugar era oscuro y frío, tanto que su pelaje no ayudaba a entrar en calor, parecía que el clima había cambiado drásticamente de un momento a otro, Abrió los ojos tratando de buscar algún indicio de calor mientras su vista se ajustaba poco a poco.
"Vaya, vaya… Al fin la maestra se ha dignado a abrir los ojos." La saludo una voz burlona, escuchaba los pasos acercarse hasta quedar frente a ella.
"¡Tu…!" Gruño entre dientes Tigresa al ver aquella figura.
"¿No te alegras de verme?" Le pregunto aquella panda que traía consigo una lámpara de papel. "Creí que habíamos pasado aquella etapa de incomodidad."
"¿Qué le hiciste a los otros? ¿Qué me hiciste?" Pregunto aun mirándola con enojo en su mirada, intentando levantarse pero sentía su cuerpo realmente adolorido, el abdomen para ser más precisos.
"Solo una probada de lo que te mereces." Le contesto aquella panda mientras la miraba con burla y una ligera mueca en su cara. "No arruinaras nuestros planes ahora."
"Eres una…" Gruño Tigresa para ser interrumpida un segundo más tarde gracias a una patada en su ya adolorido abdomen, sin poder evitarlo se encogió sobre si misma tratando de proteger esa zona.
"No me levantes la voz, solo estas viva porque él me lo pidió. Si fuera por mí ya estuvieras muerta." La miro como si se hubiera ensuciado el pie con algo realmente asqueroso. "Eres indispensable para sus planes, no los míos."
"¿Traicionas a tu gente por alguien a quien apenas conoces?" Le pregunto mientras la miraba con incredulidad. "¿Cómo pudiste hacer eso?"
"Me sorprende que aún no lo sepas ya que tú me lo quitaste." La miro con una falsa tranquilidad.
Tigresa la miro sin saber de qué diablos le estaba hablando, repasaba en su mente una y otra vez desde que llegó junto con los demás y sinceramente nada se le venía a la mente de porque el cambio tan radical de aquella panda que tenía delante de ella. Bien, no le agrado cuando la conoció y mucho menos confió con sus atenciones exageradas (al menos para la felina) pero de ahí a que traicionara a su gente, el lugar donde la vio crecer y le dio todo, dándole la espalda para darle todo su apoyo aquel sujeto que solo quería poder.
"Tú me quitaste lo que más quería y lo peor de todo es que tu ni siquiera tuviste que hacer nada para lograrlo. ¡Y eso es lo que en realidad me enfurece!" La miro con odio brillando en sus ojos. "¡Tú me quitaste la atención de Po y por eso van a pagar ustedes junto con su bola de amigos inadaptados que los acompañaron en este viaje!"
Tigresa abrió ligeramente sorprendida debido a la sorpresa en aquellas palabras pero recupero la compostura un segundo después. "¡No es mi culpa que él jamás te viera de esa forma! ¿De acuerdo? Lo siento."
"Tus disculpas no bastan, espero que te arrepientas cuando veas todos pagar por tus errores." Y sin más le golpeo con fuerza la cabeza antes que se la tragará la oscuridad por un corto de tiempo.
Mientras tanto Po hacia grandes esfuerzos por llevar a cabo su plan, era arriesgado y solo tendría una oportunidad para realizarla. Incluso con ayuda de la paz interior y la aceptación de lo que en realidad era junto con su pasado y su presente solo tenía una ligera ventaja sobre su enemigo que atacaba sin piedad aunque no con el mismo ritmo, era ahora uno cansado y un poco más lentos pero no por esos poderosos y mortales.
"Veo que te subestime Guerrero Dragón. "Dijo aquel ser mientras respiraba agitadamente, con un toque de burla al pronunciar aquel título. "He de decir que no había tenido una buena pelea desde hace mucho tiempo que incluso ya había olvidado como era. Lástima que esta por acabarse."
"Me alegro saber que te he dado pelea, tú también has sido bárbaro." Le sonrió ligeramente, tratando de respirar y mantenerse de pie. "Pero es triste saber que lo usas para la maldad."
"Mis deseos para ser más precisos, pero no negaré que me encanta jugar antes de obtener mi recompensa." Levanto la cabeza, aun mirándolo con esos ojos inyectados de maldad. "Pero como he dicho anteriormente, es una lástima que este por acabarse."
Sin darle tiempo de contestar o hacer algo más, lo volvió a golpear a Po, quedando a pocos metros de la orilla de la montaña donde podría obtener una muerte segura. Miro por encima del hombro, ver a las figuras los Cinco Furiosos para tratar de llegar hasta ellos y detenerlo.
"Espero que no te moleste que mate también a tus amigos, me gustaría jugar un poco con ellos para más tarde jugar con todos lo que quieran detenerme." Le dijo mientras se ponía al nivel de Po, como si eso fuera confidencial.
Po solo lo miro con enojo y concentración que reflejaban sus ojos jades ahora oscurecidos. Trataba de no escucharlo, sabía que haría lo imposible por distraerlo.
"Aunque pensándolo bien, creo que dejaría a esa felina para el gran final. ¿Tigresa no es así?" Continuo mientras se levantaba y veía a los demás cada vez más cerca. "Quisiera jugar un poco con ella, darle una lección, y si se porta bien podría engendrar a mis descendientes. ¿Qué mayor privilegio podría tener? Aunque… si se opone, bueno… espero que no te moleste escucharla gritar de verdadero dolor y escucharla pedir clemencia por una muerte rápida."
"Eres un monstruo." Dijo Po tajante, sintiendo el sabor metálico en la boca. Trato de que la rabia no lo controlará, necesitaba llevar a cabo su plan y para eso tenía que pensar con la cabeza fría no con los sentimientos e impulsos que comúnmente lo llevaban a tomar decisiones y formaban parte indispensables de su vida.
Vio como aquella figura se sacudía un poco la tierra mientras lanzaba una mirada lardina a sus compañeros que solo quedaban a 20 metros de distancia, no más.
"Espero que no te moleste esperar, necesito divertirme un rato y tus amigos vienen en el momento justo. He de advertirte que si no te gusta el color rojo es mejor que cierres los ojos aunque te perderías de una buena vista."
Vio que le dio la espalda para enfocarse en los otros guerreros del Palacio de Jade, cerró los ojos y revivió todo lo que había pasado para abrirlos un segundo después… Solo para llevar a cabo el plan, este era el momento justo.
Los Cinco Furiosos vieron que aquel sujeto volteaba para quedar frente a ellos, viéndolos con una sonrisa lardina adornando su rostro, burlándose de ellos aun cuando estaba en mal estado. Pero antes de que cualquiera reaccionar alguien le lanzo un golpe causando el sonido parecido a dos rocas chocar para ver una mancha bicolor lanzarse contra el villano de la historia hasta el borde inestable de aquel precipicio.
"Eres un maldito bastardo, igual que tu estúpida e ingenua madre." Murmuró aquel tipo con enojo, sus ojos brillando por la rabia. "Ella se sacrificó para comprarte tiempo, no para darte una vida." Le restregó en la cara, escupiendo un poco se sangre mientras se levantaba del suelo aun estando a dos pasos del borde.
Po lo miro con seriedad, a simple vista se veía tranquilo y sereno aunque su mirada estaba clavada en aquel ser.
"¿Qué piensas hacer panda?" Abrió los brazos con burla. "Necesitas algo mejor para deshacerte de mí."
"Y eso es lo que haré." Y sin más se lanzó contra él. "Shadooshi." Y le lanzó un ataque parecido a la Llave Dactilar Wuxi sin dejar se soltarlo causando una gran explosión y el suelo ya débil se rompiera bajo sus pies.
"¡Po, no!" Gritó Tigresa corriendo lo más rápido que su cuerpo lastimado le permitía, pero al parecer era en vano ya cuando llego solo pudo ver el polvo impidiendo ver más de su nariz. "¡Po!" Rugió Tigresa con tanto dolor que cualquiera que la escuchará sentiría un dolor punzando en el corazón.
Llego hasta el borde, tratando de ver alguna figura escandalosa e incluso que le hablara, una queja o algo pero nada pasaba. Cuando llegaron los demás se miraron con los semblantes tristes, incluso trataron de alejar a Tigresa de ahí, necesitaban tranquilizarse y realizar una búsqueda exhaustiva sin importar cuanto tiempo se tardaran.
Necesitaban encontrarlo, tal vez estaba vivo o al menos para darle una digna sepultura.
Sentía que alguien le acariciaba la mejilla mientras estaba recostado en algo suave y extrañamente familiar, movió ligeramente la cabeza mientras trataba de abrir los ojos soltando uno que otro quejido inconscientemente.
"Despierta, vamos despierta."
Abrió los ojos y trato de enfocar algo pero por más que su vista se movía no podría diferenciar algo más que no fuera oscuridad. Se levantó y trato de buscar una salida o al menos alguien que le digiera donde estaba, camino por un tiempo indefinido pero pareciera que no llegaba a ningún lado ya que por más que avanzara era el mismo paisaje.
Bufo ligeramente molesto, era frustrante para él estar solo y más no poder recordar cómo había llegado hasta aquí si era completamente sincero. Se tocó ligeramente la cabeza, sabía que había algo que tenía que hacer, algo realmente importante pero ¿Cómo podría saberlo si no recordaba nada? ¿Cómo saber lo que te falta si no sabes quién eres?
Escucho una risa, casi infantil, resonando por el lugar haciendo eco para un segundo más tarde escuchar otras dos tratando de callar a la primera. Corrió tratando de encontrar la fuente del sonido.
"¿Quién eres?" Grito al aire, sujetando con ambas manos sus piernas. 'Correr es una pésima idea.' Pensó Po mientras trataba de tranquilizar su respiración. "¿Podrías decirme en dónde estoy? Hola… Panda perdido pidiendo ayuda."
"Haz crecido mucho." Contestó una voz dulce y amable detrás de él. Sorprendido Po volteo para quedar frente aquella figura de una mujer que no había visto desde hace mucho tiempo.
"Mamá." Contesto sorprendido al ver aquella panda que le había heredado los mismos ojos de color jade con un aire inocente y expresivo, alta para los demás pero unos centímetros más baja que él.
Sin pensarlo dos veces se lanzó para darle un abrazo de oso que era igual de correspondido, la abrazo con fuerza sintiendo su calor y oliendo aquel olor a bambú que su memoria tenia de ella.
"Te extraño ma´."
"Yo también te extraño mi cielo, mi pequeño panda." Murmuro su madre aun abrazándolo. "Haz crecido mucho y aunque no estuve ahí para verte crecer he estado orgullosa de ti, desde que me entere que existías y cuando te tuve entre mis brazos de ame más si es posible."
Se separaron para verse cara a cara, la panda le sonrió a su hijo. "Se supone que la madre llora al ver a sus hijos crecer, no al revés."
"No estoy llorando… solo… ya sabes, el lugar y todo." Murmuro Po mientras se restregaba la cara, su madre solo rio ante las acciones de su hijo.
"Mi niño, tienes que volver." Le dijo su madre con seriedad viéndolo a los ojos. "Ellos te necesitan, además aun no es tu tiempo. Tienes tantas cosas que hacer."
"Pero… quiero estar contigo." Contesto ligeramente sorprendido por la petición. "Tengo tantas cosas que contarte, tantas por preguntarte…"
"Po." Le sonrió aquella panda, tal vez no fue el nombre que le dio pero lo dijo con tanto amor que solo una madre le refleja a su hijo. "Siempre he estado contigo, cuando naciste me prometí a mí misma protegerte y aunque estuvimos juntos tan poco tiempo no me arrepiento, lo volvería hacer sin dudarlo. Jamás te deje solo, aunque tú no me veas yo siempre he estado a tu lado y lo estaré hasta el día de tu muerte pero ese día no es hoy."
"De acuerdo." Suspiro para más tarde regalarle una sonrisa.
"Pero primero demos un paseo, aún tenemos tiempo de sobra antes de que te vayas. Al parecer tienes muchas que contarme."
Sin ponerle verdadera atención a las palabras de su madre le conto de principio a fin sobre su vida, sus gustos, lo que había hecho y demás mientras aquella mujer lo escuchaba atentamente viendo los gestos exagerados de su hijo e interrumpiendo solamente cuando soltaba risitas o uno que otro comentario que lograba avergonzar a Po.
La búsqueda se había alargado, gracias a Grulla se pudo acortar parte de la búsqueda pero no por eso con buenos resultados, habían encontrado el cadáver de aquel que inicio todo, sus ojos vacíos y muertos pero ningún rastro de Po.
Todos habían salido con lámparas buscando entre la montaña alguna señal del Guerrero Dragón, sin importarles sus heridas o el clima que se esforzaba por congelarlos y la lluvia que inicio media hora después de aquella batalla.
Pareciera que la lluvia lavaba todo lo malo de aquella pelea e incluso lloraba la desaparición de aquel valiente guerrero de blanco y negro que defendió una vez más a la gente inocente.
"Tigresa, este clima se nos está dificultando la búsqueda…" Grito Grulla en medio del aire sosteniendo una lámpara para iluminar un poco el lugar. "Tenemos que detenernos."
"¡No!" Le grito Tigresa desesperada. "¡Tenemos que encontrarlo! Puede estar mal herido, puede necesitar ayuda urgente, puede…"
"Tigresa." Susurró Víbora preocupada mientras sus compañeros, maestro y los padres de Po la veían con el mismo gesto. "No puedes hacer mucho, recuerda que estas mal herida…"
"No me importa, yo estoy bien." Contesto mordazmente Tigresa. "Iré a buscarlo yo sola si es necesario pero no dejare de buscar."
Y sin más se fue corriendo por otro camino sin que nadie se atreviera a detenerla, se sentían igual o peor que ella en estos momentos pero al menos se abrían a varias posibilidades por más dolorosas que sean.
No querían hacerse ilusiones que podían ser rotas con facilidad.
"Sigan buscando." Murmuro Shifu con voz monótona. "Necesitamos avanzar lo más que podamos a la búsqueda."
Tigresa se adentró aún más en el bosque de las montañas, solo con una capa para protegerse de la lluvia y el frío, sin importarle sus heridas o su cuerpo cansado, buscando desesperadamente a Po con la mirada y gritando su nombre ahora con la voz rasposa.
"¡Po!"
Movió la cabeza, se le hacía familiar esa voz pero no sabía de quien era, con solo forzar a su mente a darle un nombre o un rostro a la dueña de esa voz hacía que le doliera a horrores la cabeza a tal punto que se tenía que llevar una mano la frente.
"Al parecer ya es hora." Comento distraídamente su madre después de ver a su hijo que había dejado de reír y ahora se sobaba adolorido la frente.
"¿La hora? ¿Qué hora?" Respondió Po mientras veía la figura de su madre. "¿Tienen hora para comer o hacer otra cosa…?"
"No, me refiero a que es la hora de que te vayas." Contesto tranquilamente aquella panda mientras se alisaba la falda y quitaba arrugas inexistentes.
"¡¿Qué?!" Respondió sorprendido. "Pero… ¡Pero solo he estado unos minutos!"
"¡Po! ¡¿Dónde estás?!... ¡Por favor contesta!"
"Aunque no lo creas ha pasado más tiempo de lo que tú crees, además… necesitas seguir tu camino y cumplir tu sueño." Le regalo una sonrisa que decía: Se algo que tú no.
"¿Mi sueño? Pero mi sueño era conocer a mis ídolos que ahora son mis mejores amigos, vivir aventuras, saber de ti y de papá, no me malinterpretes amo a mi otro pa' pero bueno…" jugo con sus dedos al no saber explicar lo último.
La panda solo se rio, pareciera que su hijo en lugar de tener 30 años pareciera tener 3. "Recuerda tu primer sueño."
"¿Mi primer sueño?" Pregunto curioso dejando a un lado la manía de jugar con sus dedos. "¿Qué tiene de importante mi primer sueño?"
"Recuerda tu primer sueño, el primero que nació desde lo más profundo de tu corazón." Le tomo ambas manos apretándolas suavemente.
"¡Po! ¡Por favor contéstame!"
"Ese sueño será una de tus grandes aventuras y si quieres mi opinión una de las más difíciles." Le sobo la mejilla. "Pero no por eso deja de ser especial y bárbara." Le guiño el ojo.
Observo la gran figura de su amigo a las orillas de un pequeño río, al parecer había caído en el agua y había sido arrastrado por la corriente cuenta abajo alejándolo demasiado. Corrió lo más rápido que pudo hasta la orilla mientras exclamaba "¡Po!".
Con la fuerza que aún le quedaba en el cuerpo cansado y lastimado lo arrastro fuera del agua sin importarle mojarse y llenarse de barro, lo vio inconsciente e inmediatamente se quitó su capa para darle un poco de calor a Po mientras trataba de despertarlo y como no lo lograba puso una oreja en su pecho tratando de escuchar su corazón.
"No me hagas esto." Murmuro frenética Tigresa mientras ponía ambas manos, una encima de otra, con fuerza en el pecho del panda y comprimía rápido y con fuerza. Tratando de que volviera a latir el corazón.
"Po, por favor no me hagas esto. Por favor, abre los ojos."
"¿Crees que ese sueño, que por cierto no recuerdo, podrá cumplirse?" Pregunto Po con curiosidad y con un poco de miedo en su respuesta.
"Haz cumplido tantos sueños que parecían imposibles, no creo que esta sea la excepción." Le sonrió con alegría aun con su mano acariciando la mejilla de Po. "Solo te queda ir y descubrirlo."
Paró por un momento solo para escuchar si su corazón volvía a latir pero simplemente parecía que se negaba a cumplir sus suplicas, sentía la desesperación creciendo cada vez más rápido tragándose el alivio que sintió al encontrarlo. Temía que fuera demasiado tarde y su búsqueda por salvarlo fuera en vano.
"Por favor, Po." Susurró con voz rota mientras lágrimas amenazaban con desbordarse en cualquier momento. "Por favor abre los ojos, no me dejes… Por favor… No quiero volver a estar sola."
Recargo su frente encima de la de él, acariciando con su mano izquierda la mejilla derecha de su amigo mientras cerraba los ojos. Su respiración se volvía cada vez más errática a causa del llanto que tenía en la garganta amenazando salir en cualquier momento acompañado con las lágrimas que pedían salir y resbalarse por sus mejillas.
No quería llorar, tenía miedo que si lloraba era acepta que Po jamás volvería y ella no quería aceptarlo.
Se separó ligeramente, sus ojos brillando de tristeza mientras veía la cara impasible de su mejor amigo y salvavidas. Quería que abriera los ojos y dejara ver esas dos jemas de jade y la animara como muchas veces hizo, verlo sonreír, aunque solo fuera una pequeña sonrisa o incluso un gesto de molestia.
Cualquier cosa, cualquier gesto… Si eso significaba que estaba vivo y a salvo.
"Gracias Ma', por todo." Le dijo sinceramente Po abrazándola nuevamente con fuerza mientras le regalaba un beso en la mejilla.
"Solo hice lo que tenía que hacer." Lo miro a los ojos, dándole una mirada dulce. "Ahora es tiempo que vuelvas, ellos te estarán esperando para conocerte."
Con ambas manos tomo la cabeza de su hijo y le beso el tope de la cabeza mientras se separaba de él antes de irse donde se empezaban a escuchar unas risitas infantiles seguidos por un "Shh" y más risas sofocadas.
"Espera, no se supone que tengo que ir porque los demás me están esperando en lugar de… tú sabes, conocerme…" Comento quien no quiere la cosa Po mientras movía los brazos distraídamente viendo raro a su madre.
"No, estoy segura que no me equivoque. Lo entenderás dentro de algún tiempo." Le guiño el ojo. "Por cierto agradécele al Sr. Ping por haberte criado como si fueras su verdadero hijo, gracias a él eres quien eres y dile a tu padre que lo amo."
Y sin más lo dejo nuevamente solo rodeado solamente con aquella oscuridad que lo había recibido.
"Por favor, abre tus ojos… No quiero estar sola."
Vio la mirada neutral de Po, sin ningún cambio en realidad, solo el viento y la lluvia moviendo su pelaje pero nada más. Cerro los ojos con fuerza, sentía dolor al verlo así, tan tranquilo.
Acaricio su mejilla, sabía que tenía que levantarse y llamar a los demás para que vinieran a buscarlo pero con solo pensarlo se le rompía aún más el corazón.
No quería dejarlo solo, sentía que estaba en una pesadilla y quería despertar desesperadamente, quería estar en el palacio y regañar a Po por sus tonterías mientras que los chicos se le unían, quería escuchar sus bromas, verlo en el pueblo, jugar con las cosas sagradas o experimentar en los entrenamientos.
Recargo nuevamente su frente contra la de él, abrió la boca para decir algo pero de sus labios solo salieron llantos sofocados esperando salir en cualquier momento, abrió lentamente los ojos y en contra de todo pronóstico poso sus labios en la frente de Po y le regalo un beso cuando la consoló cuando la escucho llorar por primera vez antes de cerrar los ojos y dejar caer las lágrimas que tenía tiempo reteniendo.
"Te quiero."
Cerró los ojos mientras lo abrazaba ligeramente por los hombros y sofocaba su llanto mordiéndose el labio.
Sintió que alguien puso una mano sobre la suya – su mano izquierda para ser más exacta- causado que abriera poco a poco los ojos con miedo a que solo sea una jugarreta de su mente y al voltear solo sea la lluvia que la acompañaba en su dolor.
"Yo también te quiero. Eres mi favorita ¿recuerdas? Solo, no me aprietes tanto."
Se separó ligeramente para verlo, se veía cansado, adolorido pero aun así le estaba regalando una sonrisa muy Po mientras la veía con esas piedras de jade que tenía por ojos.
"Po…" Susurro sorprendida para un segundo más tarde sonreírle y abrazarlo con fuerza a causa del alivio. "Estas vivo."
Sorprendido por la acción tan abierta de la felina soltó un ligero quejigo pero al verla así, tan emotiva, recordó los sucesos antes de despertar y ahora verla así… Sin pensarlo dos veces le regreso el abrazo dejándola desahogarse por todas las emociones que había sufrido desde su desaparición.
Después de desahogarse, se restregó la cara con ambas manos antes de ver a Po sano y salvo ahora. Le sonrió ligeramente y le ayudo a levantarse para buscar a los demás para finalizar la búsqueda y curar las heridas de ambos.
"Lamento haberlos preocupado."
"Solo recuerda que somos un equipo, tus problemas son nuestros problemas. Somos una familia. Además eres mi amigo, solo no lo vuelvas a hacer."
"Lo prometo."
"Gracias por abrir tus ojos, gracias por contestarme… Gracias por no dejarme sola."
Después de unos años comprendió la aventura que le había dicho su madre, una que la mayoría pasa pero que ella no tuvo tanto tiempo para disfrutarla.
Un sueño que creía olvidado por haber cumplido sus otros sueños imposibles pero que el tiempo le demostró que no era imposible tal y como se lo había demostrado su madre.
Y con solo ver a sus hijos es una prueba suficiente.
