Capítulo 3: Esclava.
Me han convertido en una esclava durante ocho largos años, los piratas que nos controlan nos han convertido no solo a mí, sino también a varios de nosotros, en ladrones. El capitán de aquella banda, Arlong, nos amenaza de muerte y nos castiga dándonos latigazos sino obedecemos sus órdenes, yo ya estoy llena de muchos de ellos, no por desobedecerlo, sino por intentar escapar de él en varias ocasiones, pero siempre, terminan atrapándome y castigándome.
No he sabido nada, absolutamente nada de mi hermana o de Luffy y sus hermanos, eso quería decir que han podido escapar y ahora seguramente vienen por mí. Muchos de los que ya llevan aquí conmigo piensan que no, que jamás van a volver por mí, pero yo no los escucho, sé que vendrán por mí.
Aún recuerdo el dia en que todo ocurrió, las casa incendiándose, los adultos siendo asesinados y los gritos de Luffy y mi hermana al ser capturada.
"¡Lucha Nami! ¡Prometo que te salvare!"
Como ya era costumbre, nuevamente intente escapar, y nuevamente me atraparon, llevándome ante Arlong para que primero me sermonee y después me de mi castigo.
—Nami, Nami, Nami, mi queridísima Nami, se ve que te gusta sufrir si constantemente intentas huir de mi—musito Arlong— En verdad me decepcionas, pues eres mi mejor ladrona e ibas a tener la suerte de ser mi esposa.
—Prefiero morir que ser tu esposa—masculle entre dientes.
—Pues vete olvidando ya de eso, puesto que mañana, tu y yo nos casaremos, y hoy, será tu ultimo dia de castigo—sonrio tronando los dedos.
Los subordinados de Arlong me colocaron en el suelo, e inmediatamente Arlong comenzó con los latigazos, con cada vez que yo intentaba escaparme, se le sumana un latigazo extra, ya ni se exactamente cuantos fueron los que me tocaron. Aprendi a controlar mi llanto ya hace años pues no quería verme débil ante nadie, una vez recibido mi castigo, me dejaron en una habitación la cual no era mia, parecía una…matrimonial…
—No…no…—solloce asustada al ver como Arlong entraba a la habitación.
—Si—sonrio el tirándome a la cama y desvistiéndome.
— ¡Capitan Arlong!—chillo uno de sus subordinados— ¡Nos atacan!
—Tks, luego volveré contigo—bufo yéndose.
Queria morir, realmente quería morir, mi ropa estaba tirada en el suelo desgarrada, gracias a Dios que aun conservaba mi sostén y mi parte de abajo, pero aun asi no pude controlar el llanto y llore. Despues de media hora vi como la cama estaba llena de sangre, y mi vista poco a poco se nublaba, antes de caer inconsciente, escuche un grito.
—¡Arlong!—escuche gritar una voz masculina—¡¿Dónde esta ella maldito?!
