Bueno, es agradable saber que aun hay gente leyendo esto. Eso da algo de motivación para seguir. Entonces, aquí les presento otro capitulo. Por suerte, encontré mis viejos cuadernos. Sí! Sabía que guardar tantos cachivaches sería útil algún día. Por lo tanto he recuperado mis viejas ideas y ya sé como iba esta historia. Espero que sea lo suficientemente buena para satisfacer a los lectores a los cuales hice esperar tanto xD

Y como mi hermanita ya no esta, les debo recordar que Dark Janubis no es dueña de Yugioh! Ni de ninguno de sus personajes

Entonces, disfruten del capítulo.


Las piezas del juego


Fue tan agotador el seguir al faraón y sus amigos alrededor de la ciudad que en determinado momento se puso a pensar que tal vez sería más fácil asesinarlo de una vez por todas antes que seguir las reglas, pero lo único que lo detuvo fue el saber que no obtendría su libertad de esa manera. El joven 'siervo' suspiró mientras se adentraba en un oscuro callejón. Ya tenía lo que quería. Logró averiguar la morada del enemigo.

-Una tienda de juegos… ¿por qué rayos no se me ocurrió?- la ironía volvía a su vida. El "rey de los juegos" vivía en una tienda de juegos- si tuviera un buen sentido del humor me estaría riendo- se dijo mientras pateaba una lata-vamos, en serio, es como si tuvieses un enorme letrero diciendo, HEY! Esta es mi casa!

Se estaba haciendo oscuro y sus ojos se sentían mucho más aliviados. Era el momento del día donde se sentía más seguro. El anochecer, es cuando las criaturas diurnas están en medio de la confusión y frenesí que se genera al final de su día y las nocturnas aún no están completamente despiertas. Era el momento más seguro para andar con libertad y sin la interrupción de nadie a través de los desolados almacenes de Domino City. Pero, lo más importante, es que era el momento perfecto para pensar.

El joven muchacho tomó asiento en una vieja caja de madera en uno de los caminos. Había sido un día básicamente aburrido. El faraón fue con sus amigos a la arcada, luego a una tienda de cartas, después a una tienda de música, de ahí, a comer algo y de ahí, recién, decidió volver a casa. Yugi suspiró amargado, "¿tenía que tardar tanto en volver a casa?" El joven abrió sus ojos al pensar eso. Casa. Casa. Casa…

Por alguna razón que aún no podía comprender, le resultaba imposible quitar la palabra de su cabeza. 'Casa' era algo que no parecía guardar ningún significado, pero a la vez tener demasiado dentro. El chico bajó la mirada y vio el relicario que colgaba de su cuello. Lo tomó entre sus dedos y lo alzó para verlo más de cerca.

Era bastante detallado y si tenía que admitirlo diría que le resultaba agradable. Anubis sostenía con una imparcial calma la balanza del sol y la luna en sus manos. Yugi lo miró con detenimiento. Por alguna razón, detestaba tenerlo atado a su cuello, pero cada vez que lo sujetaba sentía una extraña sensación de calma, como si todo se fuese a arreglar siempre y cuando lo mantuviese a su alcance. El joven muchacho odiaba estar confundido.

Lo único raro sobre la figura grabada en el relicario era que la balanza no estaba nivelada. Yugi no recordaba nada de figuras egipcias o cosas así, pero algo le decía que lo normal sería que estuviese balanceada. Luz y sombra, a un solo nivel; día y noche, pero no era así en este caso. El instrumento estaba inclinado hacia el sol, casi como si la luna no tuviese ningún peso en absoluto. Era algo raro, el sol valía lo mismo que la luna… ¿o no? "Naa!" pensó el chico dejándolo de nuevo en su lugar. Su mente volvió a la palabra 'casa'… casa… casa…

No, él no tenía casa. No, él no tenía a donde volver… él era… nada… nadie… El simple caparazón de algo que alguna vez fue, pero que no sería ya nunca… él era un sirviente y solo tenía la capacidad de sentir básicas emociones. Hasta ahora, solo el odio y el miedo eran lo único seguro en su interior. Pero, el faraón era distinto. El faraón tenía una 'casa'. El faraón tenía a donde volver al final del día. Él era algo, era alguien. Un espíritu que recuperó su forma mortal y una existencia con ello. Y el faraón nunca estaba solo. Siempre tenía algún amigo, compañeros a su lado. Pelear con él… era pelear con tantos a la vez… como esos dos idiotas que…

Entonces una idea apareció en su mente… una idea que lo hizo sonreír.

Eso era. Esa era la ventaja que él podía usar.

Necesitaba hablar con su 'amo' ahora, porque esta idea no podía esperar.

Ooo

En un departamento…

-Muy bien, ahora solo hay que desempacar las cosas y todo estará listo- murmuró el joven mientras dejaba un grupo de maletas en el suelo.

-¡¿Desempacar?!-gruñó el otro- ¡demonios! ¿No podrías dejarlo todo ahí por un rato? No es como si de verdad necesitaras usar precisamente la ropa que esta ahí adentro. Puede esperar hasta mañana.

-No seas flojo, ¿cómo dices eso? ¿que tal si necesitas algo en especial de ahí dentro? –pregunto el joven hikari.

-¿De hoy hasta mañana?- preguntó sarcásticamente el ex espíritu- oh, lo lamento Ryou, había olvidado que no puedes dormir ¡sin tus calzoncillos de la suerte!

El joven se sonrojó completamente ante las palabras de su Yami.

-¡AH?-gritó- ¿YO?- gruñó –¡YO no soy el que se niega a dormir sin su lindo peluche de cocodrilo!- fue el turno de Bakura para sonrojarse.

-¡OYE! ¡En mis tiempos era un animal sagrado! ¡Es el equivalente de tu época de dormir con una cruz!-reprochó el antiguo ladrón.

-Por supuesto, ¡porque yo duermo con una crucecita de felpa abrazada a mi pecho mientras me chupo el dedo!

-¡YO NO ME CHUPO EL DEDO!

-¿Ah si?- dijo amenazante el joven- Y se puede saber, ¡OH! Gran señor de las sombras, ¿cómo rayos lo sabes si estas dormido?!

Bakura estuvo a punto de decir algo, pero se dio cuenta, de que en realidad… no sabía la respuesta a eso.

-¡CON UN DEMONIO RYOU!- definitivamente, a veces, Y SOLO A VECES, su hikari podía ser demasiado listo para él.

-Sí, si, si. Soy más listo que tu y sabes que es algo de todo los días- el joven hikari empezó a empujar a su Yami hasta la puerta- Y ¿sabes por qué?- el joven abrió la puerta-porque yo no contamino mi cabeza con malignas energías del reino de las sombras, ¡por eso!- y le dio un empujón botándolo del departamento-Ahora, ve a pasear, perderte o a hacer algo. Si no quieres ayudar, por mi no hay problema. ¡Pero al menos déjame terminar por mi cuenta! Estoy cansado y quiero ir a la cama lo más pronto posible a.k.a. no tengo tiempo para tus berrinches infantiles - y con eso le cerró la puerta en las narices.

Bakura sintió como si su último pedazo de dignidad saltara del edificio. Realmente había caído muy bajo. Si su propio hikari era capaz de gritarle, entonces realmente estaba perdiendo su toque…

Ooo

"Veo que eres bastante perceptivo para ser tan simple emocionalmente hablando" comentó el 'amo' mientras observaba a su siervo que continuaba arrodillado. Yugi podía ser tan histérico como quisiese pero aprendía rápido. Sabía que le convenía actuar sumiso para evitar la fuerte corriente de dolor que le sería ocasionada de portarse mal. Era cuestión de prioridades, nada más. Era menos odioso poder moverse que estar temblando de dolor "tu idea parece buena. Ciertamente, tiene un buen fundamento. Ese tonto iluso siempre ha sido de esa clase de sujeto"

-Eso mismo creí- murmuró el siervo… aunque sabía que eso no era cierto- entonces, lo único que necesitamos es un poco de ayuda-dijo con algo de incertidumbre- si mi 'amo' me permite… ¿cómo conseguirá eso?

La criatura lo miró sorprendido. Era casi increíble. El día anterior, su esclavo ni siquiera le permitiría acercarse sin gritarle, pero hoy actuaba de una forma muy educada y controlada. El tiempo estaba empezando a caminar, era mejor apurarse.

"No comas ansias. Yo no conseguiré las piezas, sino que lo harás tú"

"Como si no lo supiera" pensó el sirviente.

"Estas son las piezas que buscarás. He elegido aquello que estará bajo tu control. Mirad sus formas" Yugi levantó la vista y vio dos remolinos de oscuridad frente a él. Sobre ellos, aparecieron dos rostros "buscarás a estas almas y les darás esto-la mano del amo dejo caer dos objetos al suelo. El joven duelista se acercó a ellos y vio un par de relicarios. Ambos se parecían al suyo, pero no tenían a Anubis, solo al sol y la luna- una vez les hayas colocado estos objetos, ellos se volverán tus leales sirvientes. Pero para ello, debes activarlos apropiadamente"

El joven estuvo a punto de preguntar cómo rayos activaría esas cosas, pero apenas tocó esos objetos, un rayo de energía atravesó todo su cuerpo. Sintió como su cabeza era sacudida, su alma misma tembló de temor. El muchacho cayó al suelo respirando con gran dificultad mientras su mano sujetaba los relicarios con fuerza.

-Esto… esto… ah….-trató de hablar pero había perdido mucho aire, casi como si hubiese sido pateado en el estómago.

"El procedimiento esta escrito en tu corazón y en tu mente. Supongo que no hay muchos secretos que necesite ocultarte" el amo rió cruelmente mientras veía a su sirviente luchar por levantarse del suelo.

-Esto…-dijo el joven mientras presionaba los dientes con fuerza- ¿Esto es lo que me hiciste?- Yugi tomó asiento con gran dificultad-Eres un bastardo… de verás que lo eres… un maldito desgraciado…

El amo dejó de reír y solo lo miró divertido.

"¿Y sabes la mejor parte?" dijo con gracia "que lo sepas no cambia nada. Pero ahora, tú podrás hacerlo también, así que alégrate"

-Lo haría…-respondió el joven mordiendo su labio inferior con tanta ira que empezó a sangrar "Lo haría, pero no me dejaste alegría"

"Bueno, es hora de trabajar. Ve y cumple mis ordenes si no deseas volverte un montículo de carne temblorosa y sangrante" el amo desapareció con un giro que lo envolvió en sombras, dejando nada tras de él.

-Verte… si que le da al odio un nuevo sentido- el joven muchacho se puso de pie de forma temblorosa y empezó a retirarse-necesito algo que me cubra más que esto… necesito desaparecer entre la oscuridad de la noche…

Ooo

Unas dos horas después…

Bakura estaba aun paseándose por las calles de Domino, tratando de entretenerse con algo… si tan solo pudiera arrojar a alguien al reino de las sombras… pero desafortunadamente, la sortija se quedó dentro de una maleta…

-¡CONDENADO HIKARI! ¿POR QUÉ RAYOS TIENE QUE TENER SIEMPRE RAZÓN?! ¡AHORA TENDRÉ QUE REGRESAR!

El ex ladrón de tumbas hubiese seguido con su rabieta de no ser que una presencia oscura hizo acto de presencia tras de él.

-Si tratas de ser cauteloso- amenazó el ladrón- no te servirá de nada. Puedo oler la oscuridad a gran distancia. Y la tuya, es tan fuerte que hasta se puede saborear- el antiguo espíritu volteó y para su sorpresa, de tras de él, una figura cubierta por una larga túnica negra lo esperaba con calma- esto si que es una agradable sorpresa- dijo en su clásica voz ronca llena de malicia- ¿en qué podría, me pregunto, ayudar a esta pobre alma perdida en la oscuridad?

La figura no se inmuto por los alardes del ladrón, cosa que lo puso de mal humor.

-¿Quién eres y qué deseas?-demandó el espíritu.

-Bakura, ex ladrón de tumbas de la era del gran farón sin nombre. Propietario a la fuerza de la sagrada sortija del milenio, construida con las almas de tu propia gente-el ladrón se sobresalto ante esas palabras, pero luego rió.

-Sé quien soy muchacho, la pregunta es quien eres tú.

-Ladrón de tumbas, soy un mensajero de aquel que tomará al mundo en sus manos. Condenado espíritu de la oscuridad, mi amo solicita tu servicio.

Bakura solo quedó mirándole. Tendría que dejar a Ryou sólo un rato más, esto se acababa de poner interesante.


Bueno, espero que sea de su agrado.

Por cierto, he tomado la decisión de darle una oportunidad a "El gran pesar de ser espíritu" pero siento que con el tiempo que ha pasado he mejorado un poquito en mi escritura. Por lo tanto decidí que voy a corregir los errores que pueda y a reponer los capítulos. Luego lo seguiré, espero que les agraden.

Cuídense y ya saben

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