Hola, después de 12 días sin actualizar debido a un bloqueo mental y los proyectos de la universidad al fin pude escribir algo y publicarlo ya que he tenido poco tiempo.

Me gustaría saber sus opiniones sobre la historia y sus sugerencias para el próximo, sinceramente este capítulo no era mi idea principal ya que lo iba a poner un poco más "Cursi" pero al final no se logró porque... bueno me inspire por mi dolor de estómago que tengo desde hace unos días... ¡No confíen en las personas con caras lindas que venden comida!

Por cierto, gracias por felicitarme por mi cumpleaños o por los intentos de felicitación... Espero saber sus opiniones, sugerencias sobre la siguiente letra "V" y sin más preámbulos les dejo el siguiente capítulo.


Black Rose -IMZ.- Nadie lo sabe, ni siquiera yo se como aun siguen vivos y eso que soy la escritora... yo se que te encantan mis capítulos... ¡No me subestimes porque no sabes de lo que soy capaz! Mas sabe el diablo por viejo que por diablo.

maricielo717.- Me alegro que te encante mi historia, oh no te preocupes lo importante es que lo leas, te guste y dejes tus opiniones para mejorar. Todos sabemos que Víbora ganara.

Yushi Lucile and Agatha.- Ella sabía lo que le esperaba cuando se fijo en Po, no se porque pero por más que intento no puedo dejar de bromear con los personajes. Yumi... espera ¿como tienes tantos? Gracias por desearme vacaciones aunque solo tuve 1 semana. Veamos, me gustan los vestidos de noche y de verano sin que sean pomposos o de los que no te puedas mover principalmente.

Lizz Jiao.- Yo se que te enamora esa inocencia infantil, me alegro que te caiga bien ya que eso es lo importante.

ErickLsk.- Pobre de Tigresa, ella es la más racional de la familia pero en fin. Créeme ella preferiría ya no tener más aunque Po patalee.

Leonard kenway.- Prometo hacer mi mejor esfuerzo en ponerlos más melosos aunque sea anti parejas empalagosas aunque tendré en cuenta tu sugerencia.

Nirvanax.- Te mandaré un trapeador y unos nuevos pantalones por causarte eso por tanta risa.

Ocelotl.- Me alegro que te gusten las reacciones de los personajes, es demasiado divertido si soy sincera pero prometo ponerlos más adelante con todos los demás


Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks & Jennifer Yuh Nelson


Único

Si en algo era bueno Po después del kung fu era cocinar. Parecía un don que tenía desde muy pequeño y que el Sr. Ping le ayudo a pulir ya que "El caldo corre por sus venas" y en un futuro le heredaría el restaurante cuando él no estuviera o fuera demasiado viejo para llevarlo a cabo.

Cuando llego al palacio, todos agradecieron en silencio cuando Po utilizaba la cocina, al fin el pobre lugar podría utilizarse a su máximo potencial y no solo para reunirse a comer comida precalentada. Y ni se diga del panda, estaba más que encantado, fascinado con el lugar ya que podría cocinar y moverse con facilidad sin la necesidad de agacharse, bajar la cabeza o tener que cuidar sus movimientos.

La cocina era perfecta para él. Aunque él era el único que podía usarla y no dejaba a nadie pasar mientras el cocinaba.

Y no era porque no los quería adentro mientras el cocinaba… Bueno… ¡Bien! En realidad era por eso: no los quería adentro mientras preparaba los alimentos.

Antes había cometido el error de dejarlos a todos en la cocina pero parecía no importarle, al fin y al cabo era un cocinero experto y ellos eran sus amigos, aunque a veces sus amigos eran más infantiles y mal humorados cuando tenían demasiada hambre y que Po digiera eso era mucho.

Ya habían pasado varias anécdotas -aunque ninguna fue con mala intención - para terminar expulsados de la cocina durante 20 minutos, 3 veces al día.

Como la vez que Mantis había confundido el frasco de sal con el de azúcar y había dejado la comida demasiado salada que prácticamente tiraron a la basura ya que nadie era capaz de comerla sin hacer muecas ni que les doliera el estómago.

O esa vez cuando Mono olvido cuidar el té por andar platicando sobre sus conquistas, habían quitado la tetera a tiempo pero ambos se habían quemado las manos y dejado una marca a la mesa de madera por tan caliente que estaba.

También cuando Tigresa confundió unas hiervas para darle sabor a la comida, Po le había dado indicaciones sobre el frasco que las contenía y tomo la primera que vio más cerca antes de vaciarlas a la sopa, causando que todos los habitantes cayeran dormidos ya que esas eran para efectos medicinales.

Ni se diga cuándo Grulla le intento ayudar a avivar el fuego, había lanzado una gran ráfaga con sus alas mientras que Víbora cuidaba la tetera y Po limpiaba los vegetales, gracias a eso avivo el fuego pero la llamarada era tan grande que era un milagro que no se quemara la cocina si no fuera porque Víbora había lanzado el té y Po había golpeado el poco fuego que quedaba con un trapo de cocina.

Y así todos se habían ganado su expulsión con honores y una anécdota vergonzosa de parte de los maestros más disciplinados y bárbaros de China. En pocas palabras Po era el único que podía entrar.

Lavaba las verduras, ponía agua en las ollas y cortaba los vegetales con agilidad mientras el agua estaba hirviendo para más tarde vaciarlas y dejarlas cocer mientras cocinaba los panes de frijol antes de topar la tetera con agua para ponerles la hierbabuena a calentar a un lado de la olla.

Suspiro cuando tomo los platos y un chucharon para servir, sinceramente era un poco aburrido estar cocinando sin nadie con quien hablar o al menos que le hiciera compañía para pasar un rato, le encantaba cocinar pero ahora sentía el lugar un poco solo.

Se sentó en una silla cercana mientras vigilaba que la comida no se quemara y empezó a recordar aquellos accidentes que sinceramente con solo recordar las expresiones de sus amigos eran para reírse inconscientemente. Aun alegre con esos recuerdos se levantó para servir la comida y poner la mesa.

"¡La comida esta lista!" Grito una vez que todo estuvo listo.

Nadie lo sacaría ni entraría a la cocina mientras él viviera en el palacio… Tenía que haber una buena razón para que él no estuviera en Su cocina… Bueno pues una enfermedad que lo tiene pegado a la cama le haría tragarse sus palabras.

"Malditos fideos extraños." Murmuro Po abrazando su almohada con una mano mientras que con la otra se tapaba hasta el cuello con una manta. "Y yo que pensaba que mi padre exageraba…"

"¿Po, como sigues?" Pregunto Víbora entrando a la habitación seguida por los demás chicos.

"Además de que siento mis tripas destrozadas y no me puedo levantar… bien, estoy de maravilla." Contesto con voz rasposa.

"Wow, te ves horrible viejo." Lo saludo Mono.

"Parece que subiste y bajaste las escaleras 10 veces." Le comentó Mantis. "Podrías verte mejor."

"¿No querrás decir peor?" Preguntó Grulla viéndolo extrañado.

"No, con lo que le paso podría verse mejor." Contesto Mantis mientras Mono apoyaba a su amigo afirmando con la cabeza.

"Ustedes si saben cómo alimentar el ego de un hombre." Les contesto Po con su voz rasposa viéndolos con el ceño fruncido.

"No tenías que haber comido esos fideos." Agrego Tigresa mientras ponía ambas manos en su cadera. "Te dije que no los comieras pero 'alguien' tenía demasiada hambre como para escucharme y hacerme caso. Y he aquí el resultado."

"Lo siento mamá." Gruño Po al sentir su garganta adolorida al volverse a aclarar la voz con más fuerza de la necesaria. "¿Cómo iba a saber que esos fideos me iban a poner así? Además me estaba muriendo de hambre ya que no habíamos comido nada desde el desayuno porque 'alguien' no quiso hacer una parada para comprar unas manzanas."

"¿Qué te parece si duermes un poco? Te hablaremos a la hora de la comida." Agrego rápidamente Víbora al ver que su amiga le iba a decir algo a Po y por su cara al parecer no era algo lindo.

"De acuerdo." Contesto Po aun con una mueca a causa de su dolor de garganta y sus tripas que parecían estar en plena guerra. "Hasta luego chicos."

Salieron de la habitación al ver a su amigo abrazar las mantas y acomodarse de lado dándoles la espalda, cuando salieron del cuartel de las habitaciones empezó la conversación.

"Nunca creí vivir y ver el día en que Po se comportará como un gruñón." Comento al aire Mantis en el hombro de Mono.

"Debe sentirse horrible para que se comporte así." Respondió Grulla tratando de defenderlo.

"Ni que lo digas, incluso da más miedo que Tigresa enojada." Susurró Mono. Los tres vieron disimuladamente a la felina que iba a unos metros adelante con su amiga, inconscientemente les recorrió un escalofrío por la espalda. "Espero que se recupere pronto."

"¿Pero qué haremos?" Preguntó Grulla al aire ganándose que todos voltearán a verlo. "El Sr. Ping no está en el valle ya que fue a una convención de cocineros."

"Demonios, tienes razón." Murmuro Víbora.

"No podemos dejar al grandulón muriéndose de hambre." Comentó Mantis.

"Seh." Afirmó Mono. "Tiene que tomar su medicamento después de comer."

"Entonces tendremos que entrar a la cocina y cocinar algo." Comento Tigresa viendo al resto con gesto serio. Las reacciones no se hicieron esperar.

"¡¿Estás loca mujer?! Por si no lo recuerdas fuimos prácticamente expulsados de ahí." Le refresco la memoria Mantis.

"¿No recuerdas cuando intentamos cocinar algo?" Preguntó Mono.

"Incluso teniendo a Po a un lado casi destruimos la cocina." Agrego Grulla uniéndose a sus compañeros y amigos. "Es un milagro que tengamos una."

"Tigresa tiene razón chicos." Salió Víbora a la defensa de su amiga. "Tenemos que cocinar algo para él y para nosotros. No podemos matarnos de hambre."

"Además Po tiene un cuaderno con sus recetas más comunes, excepto la del ingrediente secreto." Lo último lo murmuró Tigresa más para ella que para los demás. "Solo seguiremos las instrucciones al pie de la letra."

"Ehmm…" Murmuraron los chicos mientras se veían nerviosos.

"¡Oh vamos!" Alentó Víbora. "Solo seguiremos las instrucciones al pie de la letra sin tratar de destruir la cocina."

"Solo imaginen que es una misión." Tigresa trato de tranquilizarlos mientras quedaban a solo unos metros de la puerta de la cocina. "Solo concéntrense y todo saldrá bien."

Y sin más vieron la puerta antes de inhalar todo el aire que eran capaces de llenar sus pulmones y entrar al lugar donde Po los había expulsado sin miramientos. Podían haberse relajado pero en lugar de eso estaban nerviosos, veían el lugar como si fuera un lugar de tortura en lugar de una cocina: Las ollas como contenedores, los frascos con hierbas para los alimentos como si contuviera los peores venenos del mundo, la mesa como una cama de tortura, la estufa como si fuera para quemar la evidencia de los crímenes y ni se diga sobre los cuchillos.

"Yo me voy de aquí." Levanto Mantis sus tenazas en son de paz para un segundo más tarde tratar de salir de aquí si no fuera porque alguien le impidió el paso.

"¿A dónde crees que vas?" Pregunto dulcemente Víbora aunque se podía notar un toque de reproche en su voz. "Nadie saldrá de aquí o se ganaran un latigazo. ¿Entendido?"

Los chicos solo afirmaron frenéticamente con la cabeza mientras balbuceaban afirmaciones, mientras tanto Tigresa había estado observando el lugar hasta encontrar una pequeña libreta escondida entre las repisas y tomarla entre sus manos.

"Lo encontré." Anunció la felina mostrando aquella libreta en una de sus manos antes de abrirla. "Ahora solo tenemos que escoger una receta y seguirla al pie de la letra."

"Hay que escoger la más fácil." Murmuraron todos casi sincronizados.

"¿Qué les parece una sopa de rábanos?" Sugirió Grulla después de analizar todas las recetas, por más que buscaban esta era la más fácil.

"De acuerdo." Afirmo Tigresa después que todos apoyaron la sugerencia del ave. "Necesitaremos una gran olla, unos rábanos, patatas, cebolla, sal, pimienta, pimienta, agua…"

Mientras nombraba lo que necesitarían los chicos empezaban a sacar las cosas y las ponían sobre la mesa, escuchaban atentamente los pasos de la receta e incluso tuvo que ser repetida dos veces su procedimiento mientras trataban de grabarla en sus mentes para evitar así cualquier error de su parte y en lugar de ayudar a mejorar a su amigo lo mataran por envenenamiento de un alimento de dudosa procedencia.

Ya se podían imaginar la noticia:

"Los Cinco Furiosos, alumnos distinguidos del Gran Maestro del Palacio de Jade y uno de los más distinguidos defensores y maestros en el arte del kung fu de China, envenenan al legendario Guerrero Dragón con un alimento de dudosa procedencia alegando que era para que se recuperara de un dolor de estómago, ahora siguen las investigaciones por la verdadera razón del envenenamiento aunque ellos siguen defendiendo su versión original y se niegan a revelar sus verdaderos planes…"

"Muy bien, ahora que hemos leído los pasos hay que empezar a prepararlo." Anunció la líder no oficial de los cinco. "Así que tenemos que empezar a lavar las verduras…"

Y sin más, cada quien se enfocó en una tarea haciéndolo con la tranquilidad del mundo y a conciencia, repitiendo los pasos en sus mentes e incluso revisaban los apuntes para ver si sus pasos iban por el buen camino para ser comestible.

"Bueno, al fin está terminado." Exclamó Mono al ver la sopa ya hecha y servida, hermosa a la vista y atractiva por medio del olfato, lista para ser probada.

"Bueno, alguien tiene que llevárselo a Po mientras que los demás limpiamos el lugar." Dijo quien no quiere la cosa Mantis. "Yo no puedo porque se me puede caer." Se quitó la responsabilidad viendo a los demás.

"Sin manos." Dijo Víbora mientras levantaba su cola para recalcar su punto.

"Tengo alas y si se la llevo podría enfriarlo." Se defendió Grulla.

"Mis manos están quemadas por quitar la olla hirviendo antes de que se pasara el tiempo." Levanto las manos Mono mostrando las palmas rojizas y levemente hinchadas.

"Bien, ya que todos se lavaron las manos creo que iré yo." Dijo con ligero sarcasmo Tigresa mientras veía a los demás desviando las miradas e incluso Mantis silbaba por debajo. Tomo la bandeja donde se encontraba la comida y volteo a ver a los demás. "Espero que la cocina quede limpia y por favor no la destruyan."

"Pff… claro que no la vamos a quemar." Dijeron Mono y Mantis una vez que la felina salió del lugar.

"Emmm… Mono…" Trato de avisarle Grulla.

"Tu cola se está quemando." Termino de decir Víbora mientras señalaba su punto y ayudaba a terminar la oración de su amigo.

"¡Apáguenla, apáguenla!" Grito el primate antes de sentir varios cubetazos de agua de diferentes direcciones empapándolo de pies a cabeza. "Gracias chicos."

Suspiro mientras trataba de calmarse, tenía que tener su cabeza fría si no quería matar a su amigo como hace unos momentos atrás por andar de gruñón a causa de sus tripas, no quería que luego le reclamaran por dejar invalido al Guerrero Dragón. Acomodo la bandeja en una mano mientras que con la otra tocaba suave pero con fuerza la puerta para anunciar su llegada.

"Adelante." Contesto una voz rasposa de su ocupante.

Abrió la puerta para pasar y cerrarla detrás de ella, pudo observar a Po con mejor aspecto y se había acomodado hasta quedar sentado gracias a sus almohadas aunque aún seguía tapado con sus mantas y una vieja frazada que según tenía entendido le pertenecía desde que Po tenía desde cachorro.

"Hola." Saludo quedamente Tigresa. "Te traje un poco de sopa, espero que te guste."

"Gracias." Dijo Po antes de aclararse la garganta y verla apenado. "Eh… yo… no se… la verdad… Lamento haberte gruñido hace rato."

"Descuida, siento haberte regañado en frente de los chicos… de nuevo." Se sentía rara disculpándose, había disculpándose más en este último año que en todos sus 20 años. "Bueno, dejando a un lado eso, tienes que comer para que tomes tu medicina."

"Qué asco, esa medicina sabe horrible." Se quejó Po mientras arrugaba la nariz.

"No seas llorón y come un poco." Lo regañó la felina mientras ponía la bandeja en la mesita de noche y le ponía el plato en el regazo de su amigo y le pasaba la cuchara. "Espero que te guste."

Vio que su amigo probaba aquella sopa con lentitud mientras que ella prácticamente se moría de los nervios por dentro aunque en su cara trataba de poner una mirada neutral aunque prácticamente estaba fallando en ello. Patético, podía enfrentarse a un ejército completo, cañones, arqueros, asesinos experimentados a sueldos ella sola pero le temía la reacción del panda que tenía enfrente.

"Wow, esta sopa esta bárbara." Exclamó Po con alegría y sorpresa para tomar otra cucharada y llevársela rápidamente a la boca. "¡Esta deliciosa!"

"¿Enserio?" Pregunto quedamente Tigresa buscando la mentira en su rostro pero no lo encontraba.

"Claro, esta increíble." Afirmo el panda. "¿Quién la hizo?"

"Bueno la hicimos nosotros."

"¿Me estás diciendo que tu hiciste la sopa?" Pregunto incrédulo. "¿Tu y los demás la hicieron?"

"¡Oye! ¡Aunque no lo creas también podemos cocinar!" Exclamó mientras se cruzaba de brazos mientras lo desafiaba con la mirada.

"¿Usaron la pequeña libreta que tengo como recetario?" Pregunto mientras levantaba las cejas.

"Sí." Exclamó quedamente mientras pegaba las orejas a su cabeza avergonzada. "Pero eso no importa, ahora come todo para poder darte la medicina."

Po solo hizo una mueca al escuchar la palabra medicina pero decidió enfocarse en terminarse todo lo del plato y no hacer arcadas cuando se tomó la medicina espesa y con sabor a rayos.

"No seas quejumbroso." Lo regaño la felina al ver las caras exageradas del panda.

"Estarías igual si tuvieras que probarlo durante 3 veces al día." Se levantó de la cama, haciendo unos estiramientos leves y restregarse la cara. "Creo que podré hacer la cena esta noche."

"¿Estás seguro?" Preguntó Tigresa siguiendo a Po por el pasillo hasta quedar frente a la cocina.

"Pff, si ustedes pudieron cocinar sin quemar la cocina creo que soy muy capaz de cocinar aun con los ojos cerrados. Es más creo que ya no los dejaría desterrados de… ¡¿Qué paso aquí?!"

Lo que pudieron ver fue la cocina mojada, las ollas sucias, la mesa con algunos platos sucios, unos trapos de cocina salvados de ser quemados y sus cuatro amigos totalmente sucios.

"Eh… Hola Po…" Saludaron el resto de los Cinco Furiosos con sonrisitas nerviosas. "Veo que ya te encuentras mejor."

"Mi cocina…" Se lamentó Po como un niño pequeño. "Mi pobre cocina…"

"Oh vamos amigo, podría haber terminado peor." Trato de consolarlo Mantis, aunque lo único que gano fue una mala mirada del resto y un latigazo de Víbora.

"Iré a tomar un baño y cuando vuelva espero tener mi cocina como lo deje." Anuncio Po antes de dirigirse a la salida. "Cuando volvamos tendremos una seria charla sobre mi cocina y sobre su exilio en mi cocina aunque les daré puntos por no dejarla calcinada… ¡Oh! Por cierto, yo soy el único que puede gobernar aquí y ustedes estarán aprueba."

Y sin más salió rumbo a los baños dejando a los demás estupefactos al ver con tal seriedad que había hablado.

"Bueno al menos nos va a dar una oportunidad." Festejo Mantis. "Ya no vamos a estar exiliados de la cocina."

"Bueno, técnicamente estamos a prueba." Lo corrigió Grulla.

"Aprobados o a prueba es igual, el punto es que nos da una oportunidad." Aclaró Mono feliz.

"No importa, lo importante es limpiar la cocina." Víbora miro a los chicos seriamente. "Así que si no quieren que nos vuelva a exiliar es mejor empezar a limpiar."

"Así que mientras más rápido mejor." Dijo Tigresa y sin más empezaron a limpiar murmurando entre dientes.