Capítulo 6: Libertad.
Despues de aquel grito no recuerdo nada más, caí inconsciente, pero mis otros sentidos estaban activos, podía sentir los brazos de dos jóvenes y después de uno, luego de eso, no sé qué más paso. Desperté en una especie de recamara muy diferente a la de Arlong, mi cuerpo estaba vendado y sobre una mesa había un un plato de comida y un vaso.
Con algo de desconfianza empecé a comer, al terminar recorrí la habitación encontrando un armario lleno de ropa, busque y probe varios conjuntos hasta que me decidí por una falda color cielo y una remera sin mangas color lila. Más tarde me dispuse a salir de la habitación dándome cuenta que me encontraba en un barco, y para peor, era un barco pirata.
Aproveche para escapar y buscar ayuda, encontré una pequeña villa a la cual intente advertir sobre los piratas, pero los aldeanos me dijeron que me tranquilizaran, que esos piratas protegían la villa nombrándola como suya y que nadie podía acercarse. Eso me extraño, pero olvide todo eso cuando una mujer de cabellos verdes me acompaño a un bar en donde me ofreció un poco de comida y beber la cual rechace puesto que ya había comido.
Los piratas que protegían la villa habían salido junto con una aldeana en busca de provisiones, según aquella mujer, ellos habían sido los que me salvaron y que ellos querían hablar conmigo en cuanto regresaran. Algo no muy confiada decidí aceptar y mientras esperaba, decidí recorrer el pueblo, admito, que se sentía extraño recorrer las calles sin la necesidad de robar.
Senti una opresión en mi pecho, no era dolor, era felicidad, corrí por todas partes, incluso me adentre al bosque, por fin, luego de ocho años de esclavitud, dolor y sufrimiento, libre soy. Comence a reír y a llorar, no se cuál de las dos hice primero, solo comencé a disfrutar de aquella cálida sensación de libertad.
— ¡Soy tan feliz!—exclame a los cuatro vientos—Finalmente…finalmente…soy libre…y lo primero que hare es…
En eso una imagen de un chico apareció en mi mente.
—Luffy…—susurre al borde del llanto.
—Disculpa…¿Eres Nami?—inquirio una voz masculina a mis espaldas.
Me voltee para encontrarme con tres jóvenes, dos de tez morena, uno con el cabello verde y el otro negro, mientras que el tercero era rubio, se presentaron ante mi como la tripulación pirata que custodiaba esta isla, el de cabello verde se llamaba Zoro, Roronoa Zoro, el de cabello negro Usopp y el rubio Sanji. Con amabilidad me pidieron que los siguiera, puesto que su capitán quería hablar conmigo.
No confiaba mucho en los piratas, sin embargo, debía mostrarles mi agradecimiento por haberme salvado, asi que los segui sin replicar hasta una pequeña casa de madera en un árbol de la cual colgaba una escalera. Los mire extrañada y ellos me indicaron con la cabeza que tenia que subir, asi que lo hice con sumo cuidado.
—¡Nami!—grito una chica corriendo hacia a mi llorando y abrazandome.
—No…no…¿Nojiko?—tartamude asombrada.
