¿Que pensaron? ¿Que había abandonado la historia? Pues piénselo dos veces porque no lo haré.
Después de 14 días de no publicar absolutamente nada porque... Sinceramente no se me ocurría nada por tener un sentimiento de pos-trauma al ver "The Amazing Spider-Man" y tener que ir a las convenciones donde no tenía acceso a una computadora, poco tiempo y el internet del asco... Bueno al fin me digno a publicar.
Leonard kenway.- Muchas gracias y me alegro que te guste mi historia, es... gratificante saberlo y enserio prometo de poner momentos más... ¿Cursis? pero a mi modo, así que no garantizo miel ni capítulos que causen caries con solo leerlo pero créeme que hago el intento.
Yushi Lucile and Agatha.- Todos hemos estado exiliados de la cocina una vez y quien diga que no: miente. Okay, me perdí con el láser y el gato. Bitch please: Andrew Garfield.
little tigress.- Me alegro haberte sacado una sonrisa, me doy por bien servida.
Lizz Jiao.- La cocina es el reinado donde solo Po puede gobernar. Muchas gracias por tus palabras y por desearme mucha inspiración.
phoenix-bird-blu.- Aun es un misterio como es que sobrevivió la cocina tantos años antes de la llegada de Po.
Nirvanax.- No eres el único que necesitas un recetario, créeme.
Black Rose -IMZ.- Esto esta inspirado en una historia real hahaha. ¿Que te puedo decir? Nadie es perfecto y si hay alguien díganme quien y me caso de inmediato.
Guest.- Bienvenido al club de todos los exiliados de la cocina por el encargado de la cocina.
Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks & Jennifer Yuh Nelson
Visita
Podía sentir su respiración acelerada, el olor a pólvora invadiendo sus fosas nasales, exigiendo a su cuerpo ir cada vez más rápido e incluso ponerle más empeño a los golpes para detener a quien se le interpusiera en el camino tratando de evitar que llegara a su destino.
Por más que corría, pasaba obstáculos y noqueaba a un contrincante parecía que aumentaba el doble de obstáculos por cada uno que dejaba atrás en su camino. Parecía que no tenía un final, volteaba a ver a ambos lados: izquierda a derecha y derecha a izquierda, pero por más que analizaba rápidamente aquel lugar no veía rastro del resto de los Cinco Furiosos.
En su mente gritaba por ellos ya que su boca se negaba a abrirse y realizar algún sonido.
Sentía la garganta desgarrada mientras sentía el aire caliente bajando para llegar desesperadamente a sus pulmones y quemará el poco aire que lograba llegar, causándole miles de pinchazos en lugar de causarle alivio.
Observo a lo lejos a aquella figura, a donde quería llegar, pero por más que corría y le exigía a su cuerpo sacar energía donde prácticamente no había, pudo ver aquella figura de aquel pavorreal acercándose a ese artefacto que le causaría daño.
Sabía lo que venía después, lo sabía perfectamente y como si eso fuera el impulso que necesitaba acelero aún más si era posible, sin importarle las quejas de su cuerpo, ni siquiera sentía el dolor que le causaba el aire desgarrando cada vez su garganta que no le sorprendería toser y ver un poco de sangre en sus manos.
'Po, aléjate de él.' Gritaba su mente pero al parecer el panda ignoraba sus peticiones no pronunciadas por sus labios. Con solo mirarla podías observar aquella suplica grabada en sus ojos de color rubí.
Sintió dos brazos grandes y fuertes aprisionándola por detrás. Inconscientemente se sujetó de los brazos de aquella figura y lanzo patadas al aire tratando de liberarse.
'¡No! ¡Basta!' Grito su mente mientras trataba de liberarse de aquella prisión, sintiendo el miedo inundar su cuerpo y sus ojos empezando a picarle. '¡Aléjense de mí! ¡Déjenme!'
Sin saber cómo y sin ser consiente, logro liberarse de aquel sujeto, al mismo tiempo que Lord Shen encendía aquella mecha. Corrió hacía Po, tratar de empujarlo y salvarlo pero parecía que el destino se burlaba de ella una vez más; sintió unos brazos más fuertes aprisionándola igual que la primera vez, pero antes de que ella tuviera tiempo de patalear o hacer cualquier otra cosa sintió alguien ponía una cuerda sobre su cuello para un segundo después jalarla y tratar de ahorcarla, sacando el poco aire que tenía en sus pulmones y destrozándole más la garganta si era posible.
Con la mano libre trato de quitarse aquella cuerda mientras observaba a su amigo con desesperación, pero lo único que sus ojos vieron antes de ponerse vidriosos fue verlo cruzar aquella pared y perderse en la noche, estirando su mano antes de soltar un grito desgarrador mostrando una parte de su dolor y frustración al dejar a su amigo morir una vez más.
Se levantó de golpe mientras ponía sus manos encima de su boca como un intento de sofocar aquellos sollozos que amenazaban con convertirse en gritos desgarradores - si es que no lo había hecho ya – mientras repetía en su mente una y otra vez aquel sueño que la venía atormentando desde aquella misión en Gongmen.
'Fue solo un mal sueño, no es real.' Repitió en su mente, tratando de darse consuelo mientras cerraba sus ojos y se abrazaba a sí misma para evitar que las lágrimas resbalaran por sus mejillas y empezar a temblar. 'Solo fue un mal sueño, nada más.'
Escucho la puerta de su habitación deslizarse para unos segundos más tarde cerrarse quedamente antes de que el lugar volviera a quedar en silencio, acompañada con la respiración pausada del nuevo acompañante.
Sintió una parte de su cama sumergirse, muy cerca de ella, mientras aún mantenía sus ojos cerrados y recargaba su cabeza entre sus piernas aun abrazándose a sí misma para darse un poco de consuelo, evitando abrir sus ojos y mostrarle su debilidad a su acompañante.
"Tigresa." Escucho la voz suave y susurrante, como si temiera alterar la calma de la noche o a ella misma. "¿Estas bien?"
Ella solo afirmo levemente con su cabeza, sin decir nada con miedo a que su voz se rompiera y la delatara.
"Estas temblando." Exclamo preocupado aquella voz, aunque se podía notar un ligero toque de reproche y tristeza al no ser completamente sincera con él.
Ella no contesto, continuo con aquella posición que había adoptado y con la que había sido encontrada para evitar descuidar aquella fachada de falsa tranquilidad como le dictaba su orgullo y terquedad.
Escucho un suspiro y su cama crujir al no tener aquel peso extra, pensó que su acompañante se había ido tal y como había llegado.
'Bien… mejor que se vaya en lugar que me vea así.' Pensó y expulsó todo el aire que retenían sus pulmones, pensando que se encontraba una vez sola en la oscuridad de su habitación pero en lugar de eso sintió una frazada cubriendo sus hombros, causando que ella abriera sus ojos y levantara la vista sorprendida.
Lo que vio Po sinceramente hizo que su corazón le diera un vuelco y se le encogiera una milésima de segundo después; la maestra del estilo de tigre, la más radical y disciplinada que había conocido jamás, ahora parecía demasiado vulnerable ante sus ojos: Su cuerpo temblaba de miedo, se abrazaba a si misma como si temiera derrumbarse ahí mismo si no lo hacía y sus ojos reflejaban no miedo… sino… terror.
Por más veces que la viera así jamás se acostumbraría. Siempre sería como la primera vez: doloroso e impotente para él al saber que no podía hacer nada.
Se volvió a sentar cerca de ella mientras la veía preocupado, lo suficientemente cerca de ella para estirar su brazo y tocarla pero lo suficientemente lejos para darle su espacio.
"¿Quieres contarme?" Pregunto aun viéndola con los rayos de luna que amablemente regalaba e iluminaba tenuemente la habitación. "¿Me contarás la pesadilla que te viene atormentando noches atrás?"
"Po." Susurro suavemente, ignorando la pregunta suplicante. "¿Me podrías abrazar?"
Apenas esas palabras salieron de sus labios sintió un brazo pasando sobre sus hombros antes de ser atraída a ese cuerpo suave que ella conocía. Se acomodó recargando su cabeza en el hombro de su amigo mientras acomodaba aquella frazada que la cubría e inhalaba sutilmente el aroma de Po para tranquilizarse.
Jabón, especias que utilizaba comúnmente en la cocina, hierba húmeda, hierbabuena y bambú. Más que nada bambú.
Después de unos momentos abrazados, Tigresa decidió volver a hablar sobre algo que venía pensando desde que llegaron de Gongmen. "Po ¿Cómo sobreviviste?"
"¿Eh?" Preguntó ligeramente sorprendido con la pregunta, pensó que la felina se había quedado dormida como las veces anteriores.
"Que como sobreviviste." Repitió aun en un murmullo suave, aun sin levantar la vista. "A aquel cañonazo ¿Cómo sobreviviste? ¿Valió la pena arriesgar tu vida?"
"Gracias a una olla que tenía Lord Shen en su fábrica, la utilice como un escudo para aquel cañonazo…" Contesto después de unos segundos de silencio, sumergido en aquellos recuerdos mientras sus ojos color jade perdían aquel brillo inocente e infantil para ser sustituidos con una opacidad nublando sus ojos debido a aquellos recuerdos. "Logre sobrevivir gracias aquella adivina que me encontró en aquel río… De no ser por ella… Bueno, tal vez no…"
"¿Po…?" Preguntó preocupada, levantando la mirada y toparse con los ojos apagados de su mejor amigo y confidente. Al verlo así, tan indefenso y desarmado, se odio a sí misma. "Po, no tienes que…"
"Pero quiero hacerlo." La interrumpió de golpe antes de mirarla y regalarle una sonrisa triste, como disculpa por haberle hablado duramente. "Necesito hacerlo…"
"Bien." Dijo quedamente la felina, sabía que Po lo necesitaba enserio debido a que él pedía confesárselo sin que nadie lo forzara. Los problemas y pesadillas de ella podían esperar.
"Todo empezó aquel día en que nos llamaron por ayuda en la aldea de los músicos por aquellos lobos, después de conversar con Shifu sobre la paz interior…" Empezó Po a relatar con voz baja y suave, dándole inconscientemente un toque de fantasía a su relato.
Tigresa solo escucho atenta a Po, viendo sus expresiones conforme avanzaba la historia sin perder ni un solo detalle, grabando a fuego en su mente el relato que escuchaba atentamente. Vio las expresiones tratando de descifrarlas más a fondo, tratando de leerlo.
Al escucharlo hablar sobre sus dudas en aquella misión, los miedos y la incertidumbre de no saber quién era, sintió que una parte de ella se desgarraba y se sintió tonta – por no decir estúpida – al tener esas pesadillas en las noches mientras que él tenía que lidiar con aquellos recuerdos desgarradores que su mente se había encargado de bloquear.
"…Sobre tu última pregunta…" Titubeó un poco, sintiendo un nudo en la garganta. "No sé si valió la pena… ¿Sabes?" Le regalo una sonrisa amarga, ella solo lo vio con culpabilidad por hacerle recordar momentos tan dolorosos, casi se pateaba ella misma por hacerle eso. "Todo… yo… sinceramente no se…"
Ella solamente lo abrazo con fuerza, tratando de darle un poco de tranquilidad y ¿Por qué no? Un modo de disculpa al hacerlo sentir mal. "Lo siento, no fue mi intención hacerte recordar."
"Se supone que yo tenía que ayudarte pero parece que tú me ayudas a mi… como siempre." Le sonrió Po viéndola después de restregarse la cara con su brazo libre. "Siendo la más radical… como siempre lo has sido."
"No soy tan radical como piensas." Murmuro recordando sus pesadillas.
"Oh no digas eso…"
"Pero es verdad, yo solo…"
"Tigresa." Le interrumpió Po antes que iniciara su monólogo. "Eres la más radical que he conocido y ni te atrevas a decirme lo contrario. ¿De acuerdo? Sin importar lo que pase siempre serás mi amiga y estaré para ti cuando me necesites y me tendrás a tu lado quieras o no."
Po le regalo una sonrisa mientras sus ojos color jade brillaban, iluminando la habitación con aquel brillo tan característico de él, es más parecía que el evento de hace rato jamás había pasado y eso alivio un poco a Tigresa dejándola respirar un poco más tranquila.
Tigresa le sonrió levemente causando que Po sonriera con más ganas y mostrara sus dientes tan blancos como la luna que adornaba la noche. A veces olvidaba que Po se conformaba con las cosas tan sencillas de la vida, como un niño pequeño… un gran niño pequeño en cuerpo de un adulto.
"Así que…." Empezó la felina a decir casualmente. "Soy tu mejor amiga ¿Eh? Pensé que Mono era tu mejor amigo. Imagínate cuando se enteré sobre lo que me has dicho esta noche…"
"Eso no es…Eh… Tú sabes, él es mi mejor amigo ¡Pero eso no quiere decir que tú no seas mi mejor amiga! Es solo… Emmm… Ya ni se lo que digo." Balbuceó Po por aquellas palabras de la felina sin notar el tono burlón y podría seguir balbuceando de no ser porque escucho unas risitas por parte de ella antes de unirse.
Rieron quedamente hasta que el sonido se perdió en el aire, las últimas notas bailando en el aire antes que la habitación quedara en silencio una vez más. Cada uno se quedó sumido en sus pensamientos, cada quien navegando en los recuerdos de sus mentes.
Tigresa suspiro, bien… Si Po podía mostrarle su lado más vulnerable y ¿Por qué no? Oscuro, ella también podría abrirse un poco.
"¿Es cierto lo que dicen?" Pregunto suavemente captando la atención de su acompañante. "Sobre si cuentas tus pesadillas ¿Ya no te atormentan más?"
"Ayudan a desahogarte, sí es cierto." Afirmo Po viendo a la felina. "Mi padre dice que si cuentas tus pesadillas a alguien sientes que te quitas un peso extra de tu cuerpo que no sabías que tenías y eso te hace sentir bien, respirar con más facilidad… sentirte más libre."
Tigresa solo se quedó ahí, analizando las palabras de su amigo mientras se acomodaba aquella frazada, sin ser consciente de las tímidas gotas empezaban a caer del cielo y la naturaleza las recibía alegremente, chocando con el techo haciendo un pequeño sonido que solo se podía comparar con un murmullo.
"Corría…" Empezó a relatar. "En el sueño… estoy corriendo, pero mi cuerpo es demasiado lento y débil… Por más que… por más que trato de llegar simplemente… No puedo ¿Sabes? No puedo llegar hasta que es demasiado tarde."
Po entendió de lo que estaba hablando después de su primer desconcierto a aquellas palabras, estaba contestado su pregunta después de varias noches sin recibir respuesta. Pensó que nuevamente se quedaría sin respuesta, dejando la pregunta desvanecerse en el aire una vez más.
"¿A dónde quieres llegar? ¿Por qué es tan importante llegar a tu objetivo?" Preguntó suavemente.
"Porque no puedo… No… No quiero ver a mi amigo morir una vez más." Dijo con voz rota, tratando de controlar su respiración mientras sentía sus ojos picarle a cauda de las lágrimas que pedían bajar rebeldes por sus mejillas. "No creo poder soportarlo Po, no creo ser capaz de verte morir una vez más… No puedo…"
Po la abrazo con firmeza pero al mismo tiempo con delicadeza, dejando que Tigresa se desahogara sobre su pecho sin importarle lo más mínimo que sus lágrimas mojaran su pelaje, sus sollozos sofocado por su cuerpo y sus temblores mientras la abrazaba mientras bajaba sutilmente su mano de arriba abajo sobre su cabeza, como una niña pequeña que necesitaba consuelo.
Recargo su cabeza encima de la de su amiga, dejando que se desahogara por completo.
Una vez que se calmó, inhaló todo el aire que le permitían sus pulmones antes de exhalar tranquilamente por la boca tratado de tranquilizarse, repitió la misma acción unas cuantas veces más hasta que su respiración se volvió más o menos regular y tranquila.
"¿Ya te sientes mejor?" Pregunto suavemente Po.
Tigresa solo afirmo con la cabeza antes de aclararse sutilmente la garganta. "Mejor, gracias… y lamento que tuvieras que ver esto."
"Hey ¿Para qué están los amigos?" Le sonrió Po para más tarde ver sobre su hombro y murmurar en voz baja, como si fuera a contar un secreto de gran importancia. "Pero aquí, entre tú y yo… Mantis es el peor que llora de todos."
Tigresa solo lo miro con diversión reflejada en sus ojos. "¿Qué?"
"¡Pero es cierto!" Cuchicheo el panda mientras ponía una expresión graciosa en su rostro. "Nunca había visto a alguien de su tamaño acabarse varias servilletas de papel en tan poco tiempo, es más, ni siquiera había visto a alguien que utilizara tantos."
"Estas loco ¿Lo sabes?" Contestó divertida Tigresa, olvidándose de su tristeza de hace unos momentos.
"¡Oh vamos! Solo porque no lo has escuchado dices eso. Pero pregúntale a Mono si no me crees…"
Y así empezaron a platicar durante el resto de la noche, ignorando la tenue lluvia que había fuera o incluso que poco a poco sus parpados empezaban a cerrarse antes de acomodarse y rendirse a los brazos de Morfeo.
Po al verla así, verla dormir tan tranquila y sin ninguna preocupación reflejada en su rostro, simplemente sonrió. Por primera vez desde aquella noche mantenía una expresión tranquila, no neutra, sino una más alegre… una más feliz.
"Buenas noches Tigresa." Le beso la frente después de arroparla antes de salir e ir a su habitación.
Tigresa abrió perezosamente sus ojos, viendo la puerta de su habitación cerrarse por completo antes de posar una pequeña sonrisa en sus labios y volver a cerrar sus ojos para volver al mundo de los sueños. "Buenas noches Po y gracias."
