Entre fantasía y realidad
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Por milésima vez abría mis ojos esa noche. Me remobía de un lado a otro en mi cama esperando encontrar la forma de poder conciliar el sueño, pero todo intento se había vuelto inútil. El recuerdo de lo que había sucedido horas antes provocaba que una descarga eléctrica envolviera todo mi cuerpo y mariposas se apoderaran de mi estómago... Aún podía sentir cómo su tacto me llevaba a un torbellino de sensaciones, mientras su respiración acariciaba acelerada y acompasadamente mi rostro... Todo había sido como un placentero sueño del cual no estaba dispuesta a despertar. Pero, ¿y si era como Sai?, ¿y si volvía a caer en lo mismo?... después de todo, él también se comportaba como todo un caballero en un comienzo... No, no podia encasillar a todos los hombres por culpa de ese tipo... ¿Y qué pasaría ahora?, inevitablemente debía verlo hoy por mi perro...
Ya completamente resignada a que no podría dormir por culpa de mis pensamientos, tomo una manta y salgo por mi ventana, subiendo al tejado de mi casa. Hace bastante tiempo que no hacía esa locura, ya que la última vez que lo había intentado mis reflejos me habían salvado de una dolorosa caída de más de cinco metros... Tomo asiento en las frías tejas y fijo mi mirada en el estrellado cielo. Al cerrar mis ojos un suspiro escapa de mis labios, el que es llevado por la suave brisa marina... ¿Qué tanto podría haber caído en el juego en tan poco tiempo?, ¿aún podría escapar sin ser lastimada?... Sabía que aún era muy pronto para mí el volver a sentir algo por alguien y no porque aún guardara sentimientos por mi antiguo novio, si no porque claramente las heridas de mi corazón aún no estaban cerradas como para aventurarme nuevamente en esa travesía que se llama amor. Pero entonces, ¿por qué no podía reprimir mis sentimientos?, ¿por qué cada vez que pienso en él mi mundo da un vuelco y ya nada más importa?. Me recuesto sin quitar la vista del cielo, intentando encontrar todas las respuestas que necesitaba en el brillo de cada una de esas hermosas gemas estelares. Luego de pasado un tiempo considerable de tener la vista puesta en la nada, decido detener toda clase de pensamiento. ¿Acaso algo me decía que Sasuke-kun quería ser "algo más"?, es decir, ni siquiera somos amigos... ¡¡¡¡Arg!!!!, debo simplemente dejar que las cosas pasen... Cuidadosamente regreso a mi habitación, con la mente un poco más fría. Estaba decidido, simplemente dejaría que todo siguiera su curso, de lo contrario me volvería loca con tanta interrogante...
Luego de un buen baño de agua tibia para relajar mi agotado cuerpo, me dirijo a la cocina a preparar un poco elaborado desayuno para llenar con algo mi agitado estómago. No había logrado siquiera tomar asiento cuando mi teléfono celular comienza a sonar ensordecedoramente. Corro escaleras arriba, tambaleando y dejando uno de mis zapatos en el camino como buena Cenicienta, hasta llegar al bendito aparato... ¿quién llamaría a las 6 de la mañana?
- ¿Aló? - digo con tono de fastidio
-¡¡¡¡¡SAKURA-CHAAAAAAAAAAAAAAAN!!!!! - un pitito insoportable se cala en mi oído - soy Naruto, el compañero de Sasuke - como por arte de magia, mi cuerpo se estremece al escuchar su nombre - ¿puedes venir al departamento a eso de las 9?
- Eh-... está bien...
- ¡¡MUY BIEN!!, ¡nos vemos a las 9 entonces!. ¡Ja ne! - y se corta la comunicación. Intento salir del extraño trance en el que había caído hace unos segundos, parpadeando repetidas veces y enfocándome en un punto fijo de la pared de mi habitación... Sabía que tenía que verlo el día de hoy, ¡pero nunca pensé que sería tan pronto!
Ya sin ánimos de continuar mi desayuno, ya que nada entraba en mi apretado sistema digestivo, enciendo el televisor y comienzo a pasar por los canales sin ver absolutamente nada. Estaba nerviosa, eso era algo fácil de adivinar con sólo verme... sólo esperaba que no fuera tan notorio en unas horas más...
8:57 y mis uñas ya eran prácticamente inexistentes, había tenido que ir más de diez veces al baño y hasta ya me había acostumbrado al temblor de mis piernas. Tomo mi cartera y mi pequeño botiquín con lo necesario para tratar a mi perro y me dirijo hacia el imponente edificio del frente. El conserje me saluda con una cálida sonrisa, mientras yo intento dibujar una que no se note tan forzada. Ya en el ascensor, siento cómo un frío recorre todo mi cuerpo, para luego darle paso a un intenso calor. Las puertas se abren y mi corazón comienza su loca y desbocada carrera, siendo seguido muy de cerca por mi respiración. Casi sin darme cuenta ya estaba frente a su puerta
- 469...- doy tres suaves golpecitos, con la clara intensión de que nadie los oyese...
- ¡¡SAKURA-CHAN!! - una avalancha rubia se lanza sobre mi débil cuerpo, aferrándome potentemente contra su torso y dejándome casi sin respiración - qué bueno que ya llegaste, ¡vamos a ver a tu perro!.
Naruto, durante todo el trayecto hasta la habitación de Sasuke, hablaba cosas que no lograban ser procesadas dentro de mi perturbada mente, lo que acrecentaba con cada paso que daba, llegando al punto de no oir nada más que el latir de mi propio corazón.
- Sasuke no llegará hasta dentro de dos días - su sólo nombre me hace volver a tierra - Dejó esto para tí - me extiende un trozo de papel. Al abrirlo, me topo con una rápida caligrafía
- "Sólo mátalo si se propasa. Nos vemos luego
P.D.: deberías dejar el complejo de gatita
Sasuke"
Una sonrisa se dibuja en mis labios ante el comentario mientras mi alma regresa al cuerpo. Al menos ya tenía más tiempo para enfriar mi mente y ver qué hacía cuando él volviera... sólo esperaba que mi actitud fuera mucho más digna que la de hoy...
Luego de todas esas fuertes emociones, y ya mucho más relajada, pude ser yo misma y conocer un poco más de aquel amigo de Sasuke. Naruto resultó ser una persona muy amigable, que transformaba cualquier instancia en algo divertido... completamente opuesta a la primera impresión que Uchiha Sasuke daba. Aún me resultaba sorprendente que dos personas tan avismalmente distintas fueran amigos desde el jardín de niños, pero al escuchar algunas anécdotas de cuando eran pequeños, todo calzó en su lugar: eran un complemento perfecto.
No sabía con exactitud cómo había llegado a aceptar la invitación de Naruto para almorzar "toneladas de Rammen", pero ahí estaba, esperando a que el rubio terminara de recolectar el arsenal de comida instantánea que sólo Dios sabe cómo pasó por el aeropuerto sin despertar sospechas de que podía ser un contrabando. A paso lento me dirijo hacia la cocina, fijando de forma despreocupada mi mirada en el pequeño calendario que se encontraba colgado de la blanca pared del lugar.
- En dos días será Año Nuevo... - medito en voz alta
- ¡Tienes razón! - un pequeño grito se escapa de mi boca - Jajajajajajaja, ¡debiste ver tu rostro Sakura-chan!
- ¡No es gracioso! - le espeto enfadada mientras hiperventilaba intentando regresar a la calma.
- Sakura-chan... - mirada fulminante a modo de respuesta - ¿cómo celebran Año Nuevo en tu país? - pongo cara de duda - Pregunto porque en mi país se suele hacer un festival, con visita al templo, se pasa en familia, cosas por el estilo... ¿es de la misma forma por estos lados?
- Pues... la verdad es bastante distinto... aquí las cosas tradicionales dependen de cada familia, no es algo que se realice de forma masiva. Se ven los fuegos artificiales, se cena y después cada quien a sus inetreses
- ¿Y no tienen alguna tradición?
- ¿Tradición? - medito unos segundos - pues... se acostumbra a tener cábalas en esta época del año
- ¿Cábalas?
- Sí... por ejemplo, la más famosa entre las mujeres es el llevar ropa interior de color amarilla para tener suerte en el amor el año que comienza
- O.O ¿me hablas en serio?
- ¡Claro!... eso sí, yo tengo una favorita
- ¿Cuál es?
- El ser besada exactamente a las 12 de la noche... se dice que esa persona se transforma en "tu amor eterno"
- ¿Y has recibido ese beso ya?
- La verdad es que no... - digo sonrojada - pero sería como un cuento de hadas si sucediera... - una sonrisa un tanto melancólica se posa en mis labios
- Uhm... me encantaría poder hacerlo con Hinata...
- ¿Hinata?
- Sí... es una chica que me gusta desde hace algún tiempo...
- ¿Es tu novia?
- Me gustaría... pero no me he armado de valor para confesárselo...
- ¿Es en serio?. Tú, el señor personalidad ¿no puede declararse?
- ¬¬ hablo bastante en serio
- Pues... sería una muy linda oportunidad el año nuevo, ¿no lo crees así?
- Sí... lástima que esté tan lejos...
- Es cierto... en ese caso... ¿qué te parece si practicamos?
- ¿Practicar?... ¿qué cosa? . pregunta dudoso y algo asustado el rubio
- ¡Tu declaración de amor! - Naruto se sonroja de pies a cabeza - Así la próxima vez que la veas no perderás oportunidad
- ¡Está bien!... - minuto de silencio... - ¿por dónde comienzo?
- Dios mío... tú sí que no sabes nada...
El resto del día transcurrió entre discusiones, risas y ensayos de declaración. Quién iba a pensar que alguien como yo, que se muere de vergüenza con el sólo hecho de pensar en declararse a alguien, fuera tan buena entrenadora en el ámbito...
- Ya se está haciendo algo tarde Naruto... será mejor que me vaya...
- Está bien Sakura-chan. Muchas gracias por tu apoyo
- ¡No tienes por qué agradecerlo!, mañana continuaremos practicando, ¿está bien?
- De acuerdo... ¿a las 10 de la mañana?
- A las 10 nos vemos
Después de asegurarme que nada le faltara a Kero-chan me dirijo hacia mi casa, repleta de aquella energía que el rubio irradiaba por montones
El día se había hecho tan extenuantemente largo... No sé por qué razón a mi padre se le había ocurrido la brillante idea de reunir a toda la familia para una cena corporativa, donde estarían los más grandes exponentes del país en el ámbito empresarial. Había viajado miles de kilómetros para evitar estas situaciones y tuve que regresar a la fuerza para volver a lo mismo... Lo único que me animaba era que, mientras más pronto terminara todo, más rápido podría regresar donde estaba Sakura...
Durante las 18 horas de viaje hacia Japón había caído en la cuenta de lo que hace días ya era muy evidente: estaba prendado de Haruno Sakura. No podía explicar bien el motivo ni en qué preciso segundo fue que ocurrió, pero para ella no había sido necesario mucho tiempo para cambiarme en un abrir y cerrar de ojos... poder que muchas mujeres hubieran anhelado tener... A pesar de eso, ella seguía siendo indiferente ante lo que en mí ejercía, lo sumiso que me volvía en su presencia y lo loco que me traía el imaginarme a qué sabrían sus besos... Todo era muy nuevo para mí, pero estaba dispuesto a experimentar hasta en el último rincón de este maravilloso sentimiento... por ella lo haría...
Ya llevaba más de tres horas paseándome por entre la gente, dando saludos de cortesía y escuchando las maravillas que cada hombre con hija soltera esparcía delante de mí a ver si mordía el ansuelo... Decido escabullirme a paso rápido en dirección hacia el balcón. Necesitaba con urgencia un poco de aire si es que mi padre pretendía continuar con la tortura... Sólo un poco de brisa nocturna hizo falta para que mi interior regresara a la calma. Fijo mi mirada en el estrellado cielo y recuerdo la última vez que vi a Sakura, allí sobre su tejado, completamente absorta en sus pensamientos, haciendo graciosos gestos de vez en cuando... en verdad que parecía estar pasándola un poco mal con algún tema...
- Sasuke-sama...
Una dulce voz me saca de mis cavilaciones, teniendo plena seguridad de con quién me encontraría al momento de voltear. Una elegante joven de largos y negros cabellos, enfundada delicadamente en un vestido plateado ténue. Aquella mirada perlada y ese cierto semblante de nerviosismo eran inconfundibles: Hinata Hyuuga. Ella es la hija mayor de Hiashi Hyuuga, un empresario muy exitoso y aliado a nuestra compañía. Desde muy pequeña se ha encontrado enamorada de Naruto, pero el muy dobe no se ha dado cuenta y ella es demasiado tímida para confesárselo. Con paso temeroso se acerca hacia mí y me dedica una cálida sonrisa.
- ¿Qué tal ha estado la velada? - me pregunta, teniendo más que claro que claro que sólo es una forma sutil de acercarse al tema que le interesa: Naruto.
- Como siempre... ya sabes como es mi padre, siempre intentando comprometerme
- Sí... tiene razón...
Un silencio casi sepulcral se hizo presente. Hinata miraba hacia el suelo y movía sus manos una junto a la otra... eso siempre lo hacía cuando los nervios se la estaban comiendo por dentro. A lo lejos, diviso cómo una de esas tantas mujercitas ofrecidas se asomaba por el gran ventanal que dejaba ver el balcón, por lo que sin pensarlo dos veces tomo a Hinata por la cintura y la apego a mi pecho. Siento como su diminuto cuerpo da un respingo y su rostro se vuelve rojo furioso. Lentamente bajo hasta el oído de la chica...
- Si tú me ayudas a salir de ésta, prometo que no sólo te diré dónde y qué está haciendo Naruto, si no que te llevaré hacia donde está él...
Dibujo una sonrisa de medio lado para terminar mi propuesta, mientras a ella pareciera que desde el cielo venía una luz que le iluminaba el rostro... Así siempre había sido Hinata, fácil de entender... eso, claro, para el normal de las personas, en esto no entra el dobe de mi amigo... Tomo por la cintura a Hinata mientras ella pasa su brazo por detrás de mi espalda y, de esta forma, salimos de la gran mansión en dirección a la mansión Hyuuga. Al llegar, siento cómo Hinata no logra comprender lo que está a punto de suceder...
- Vamos a realizar un viaje... Naruto se encuentra en mi departamento, pero en la ciudad donde decidí establecerme. No queda dentro del país, a si que te recomiendo que lleves ropa casual - ante la aterrada mirada de Hinata no pude evitar soltar una pequeña risa - Vamos Hinata, no me digas que ahora no quieres ver a Naruto...
- Deme cinco minutos, por favor - y dicho esto, salió corriendo a todo lo que sus piernas le daban.
- Ya falta muy poco Sakura... no queda absolutamente nada...
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En menos de cinco minutos Hinata estuvo lista y dispuesta para partir, ante la desconfiada mirada de su padre. Luego de pasar por mis cosas a la mansión Uchiha, y dándole el mínimo de explicaciones a mi padre de por qué me marchaba ahora y a dónde demonios me pensaba llevar a Hinata, nos subimos al primer avión que nos llevaría al tan ansiado destino... Las 18 horas se hicieron mucho más extenuantes que cuando me fui, asociándolo al hecho de que las ansias me comían por dentro.
Lo primero que veo al llegar a nuestro barrio es la imponente casa amarilla de Sakura. Era la única casa de dos pisos del sector y, lo único que le hacía peso en altura, era el edificio donde yo recidía. Quedo por unos segundos perdido mirando hacia aquel sitio, con una leve sonrisa en los labios, quizás en espera de que aparezcas por la puerta y la sorpresa se apodere de tu rostro al verme antes de lo acordado. Quito aquella imágen de mi mente ya que, lo más probable, es que te encuentres en mi apartamento por tu perro. Un destello de lucidez me hace moverme de forma rápida hacia el eleveador, recordando que mi departamento no está tan solo como siempre, si no que un rubio hiperactivo podía estar molestando a Sakura. Rápidamente llego hasta la puerta de mi apartamento, giro la llave para abrir y...
- ¡¡¡ME GUSTAS MUCHO!!!
Una imágen que en mi vida hubiera querído apreciar. Naruto tenía un tanto acorralada a Sakura contra la pared, mientras una de sus manos se encontraba en contacto con su rostro al momento de la declaración. Sakura no despegaba sus sorprendidos ojos verdes de los de Naruto y, lentamente, veo cómo su mano asciende hacia la mano que se encontraba en su rostro. Nada encajaba en ese momento... ¿qué demonios se suponía que había ocurrido en mi ausencia?. El sonido de la matela de Hinata, que se encontraba a mis espaldas, hace que todos volvamos a la realidad. Naruto y Sakura se voltean hacia nosotros, notando claramente su sorpresa ante nuestra presencia.
- Hi... Hinata.... - murmura Naruto mientras, evidentemente, intenta que su cuerpo le responda, no consiguiendo resultados positivos hasta que Hinata decide salir corriendo escaleras abajo... - ¡¡HINATA ESPERA, NO ES LO QUE PARECE!!
Así, Sakura y yo nos quedammos completamente solos. Yo no podía mover un sólo músculo, mientras esperaba inútilmente una expliación por parte de Sakura... Después de todo, ¿qué somos nosotros como para que ella me de una explicación?. Tomo la maleta de Hinata y la mía y la llevo hasta mi habitación, pasando olímpicamente por su lado y sin reparar en sus reacciones. Al llegar, noto cómo su perro comienza a mover su cola en señal de que está alegre de verme... al menos alguien se preocupa de lo que podría llegar a sentir...
- Sasuke-kun... - siento casi en un susuro a mis espaldas
- Tu perro ya se encuentra lo suficientemente estable como para marcharse - tomo su correa y la ato a su cuello, tirándolo con firmeza para que éste se levantara. Sakura, de forma brusca, me arrebata la correa de las manos, mientras paulatinamente su mirada se tornaba cristalina.
- Si quieres tratarme con frialdad, por mí no hay problema... - hace una pausa intentando estabilizarse - pero no te atrevas a tratar mal a quienes quiero... - Toma su botiquín que se encontraba en el suelo y se dispone a salir de mi apartamento con parcimonía, inetnatndo no caminar demasiado rápido para no sobreexigir a su mascota.
- Procura no volver a aparecerte en mi camino, Haruno... - dije con rencor en la voz... En verdad que saber que ella y Naruto estaban... mejor dejaba de pensarlo, si no iniciaría una masacre.... Ella detiene su andar y se voltea a verme con una triste sonrisa surcando sus labios.
- Pareciera que a los hombres los entrenan para ser tan idiotas... - y dicho esto retoma su camino y cierra la puerta de salida de un fuerte golpe...
Han pasado ya dos días desde aquel mal entendido y ni siquiera por las calles lo he encontrado, lo cual es bastante "gratificante" porque no sabría cómo reaccionar al verlo... Mentalmente había creado la misión de olvidar todo aquello que había pasado a su lado, con la firme convicción de que, si fallaba en mi misión, iba a caer en un pozo de desesperación, lo cual no era muy recomendable ya que hoy celebraríamos Año Nuevo y no era de muy buen augurio recibir el nuevo año con lágrimas en los ojos...
Esa mañana me había levantado muy temprano para iniciar con los preparativos de la noche, como la cena y el vestido que llevaría. Como todos los años, con mi familia iríamos a ver los fuegos artificiales a la playa, que queda sólo a algunos pasos de mi casa, para luego disfrutar de una exquisita cena. Luego de eso, quedaba en libertad de acción, pero siempre resultaba ser la primera en irse a dormir a pesar de que hace ya bastante tiempo que tenía la mayoría de edad como para salir a fiestas a celebrar con amigos.
Lo primero del día fue realizar las compras: gaseosas, carnes, aderesos, y todo lo que hacía falta para el gran banquete de la noche. Si bien era bastante poco probable encontrarse con alguien parecido a Sasuke en cualquier rincón de mi país, ya que sus rasgos orientales y su bien esculpido cuerpo era algo que definitivamente no abundaba por estos lados, cada vez que volteaba me parecía verlo pasar. ¿Tan desesperado estaba mi ser por verlo que lo encontraba en todos lados?. Sólo por culpa de eso es que la estadía en el supermercado se hizo más larga y tediosa de lo que normalmente era, algo raro en mí ya que me encantaba realizar las compras, razón principal por la que a mí con mi hermana nos había sido encomendada la tarea... Lo que continuaba era dejar completamente aseada la casa para recibir el nuevo año. Se dice que debe dejarse todo bien ordenado a la hora de recibir el nuevo año, para que todo lo que venga no esté rodeado por el caos... eso y porque es tan común recibir visitas durante toda aquella semana y no hay mucho tiempo para encargarse de las cosas de la casa. Cuando por fin había terminado de limpiar las partes de la casa que me correspondían, mientras de vez en cuando iba a la cocina ayudar con los preparativos, habían dado las 10 de la noche.
- Será mejor que me de un buen baño... - y dicho esto, alistsé todo para poder darme una gran ducha de relajación.
Cálidas gotas comienzan a recorrer lenta y delicadamente cada porción de mi cuerpo, brindándome una grata sensación. Sin embargo, mi corazón se encontraba envuelto por el más frío de los mantos, estando al punto del quiebre... situación que se hizo presente inmediatamente después de cerrar mis ojos. ¿Es que acaso todos los 31 de Diciembre serían igual?... Sí, desde hace algún tiempo eran de la misma forma... La verdad es que nunca había tenido muy clara la razón de mi angustia siempre en esta fecha y siempre en el momento en que me prestaba a alistarme con un lindo vestido. ¿Sentiría acaso que es una farsa?, o simplemente había algo que faltaba dentro de aquella ocasión. Nunca había sido conciente de que todo aquello podría haber tenido a una persona como motivo, hasta el día de hoy, en el que claramente el rostro de Uchicha Sasuke se presentaba como un fantasma que atormentaba mi tranquilidad. No sabía por qué, no sabía desde cuando... pero era más que obvio que lo había estado esperando. Quería verlo una vez más, comenzar el año viendo aquellos afilados ojos negros que sólo transmiten frialdad para todos pero que, si los miras detenidamente, en ellos encontrarás un destello de algo inexplicable que te llena el corazón... Había sido muy poco tiempo el que había compratido con él, pero sentía que había sido desde siemrpe. Y todo había acabado por un maldito mal entendido... muchas veces intenté ir hasta su departamento, pero apenas llegaba a la puerta todo mi ser temblaba y mi subconciente preguntaba "¿de verdad quieres sentir el rechazo por parte de él?, ¿de verdad quieres tener la seguridad de que te odia?"... es verdad, yo no había hecho nada malo... pero tenía tanto miedo de que todo aquello se hiciera realdiad que prefería siempre dar media vuelta y regresar a mi casa sin mediar palabra. Luego de cinco minutos más bajo el chorro de agua, decido salir a dar un paseo con mi mascota en busca de la tan ansiada tranquilidad que necesitaba. Moviéndome por inercia, intentaba dejar en el camino cada una de mis preocupaciones, esperando encontrar la traquilidad tras cada acompasado paso que daba. Sólo levantar la vista bastó para que toda aquella sensación albergada en mi corazón se desbordara. Allí, a unos cuantos pasos, se encontraba Sasuke Uchiha, exactamente en la misma esquina donde por azares del destino nos habíamos conocido. Aquel cruce de miradas que había deseado, ahora se transformaba en mi peor pesadilla... ¿es que acaso no comprendía lo que en mí ejercía?, ¿es que no veía que si continuaba con aquella actitud, cada vez que lo viera una parte de mí moriría?. Decido, una vez más, no mediar palabra, y continuar mi indefinido camino para que él no fuera testigo del mar de lágrimas que estaba próximo a salir. Él, por su parte, no hizo ademán de detenerme y, mucho menos, dijo algo para que esto sucediera... Decido avanzar sólo un poco más para desaparecer de su vista y, luego de unos minutos, regersar a mi casa... después de todo, no había sido tan buena idea salir para despejar la mente...
Un hermoso vestido rosa con pequeños detalles de tul era la gran creación de mi madre para ese día. Sin duda alguna había quedado precioso, y yo parecía una pequeña hada enfundada en él. Unas sandalias plateadas teminaron por darle el toque de fantasía que faltaba y ya estaba lista para la ocación. Luego de maquillarse un poco con sombras color pastel y un brillo labial, con mi familia nos encaminamos hacia la playa con todo lo necesario para el primer brindis del año. En el lugar habían ya muchas personas, vestidas con elegantes y brillosos trajes, dánadole un ambiente de fiesta. Después de encontrar una ubicación favorable para ver los fuegos artificiales, mis ojos se perdieron en la inmensidad del mar. Siempre me había resultado relajante ver el movimiento de las olas y escuchar su sonido al estallar... me sentía transportada a un lugar lleno de completa paz, justo lo que en ese preciso momento necesitaba...
- ¡¡Sakura, Kero-chan se ha escapado!! - grandioso... una vez más mi mascota haciendo de las suyas...
A paso rápido comienzo a moverme entre la gente, sólo para encontrarme con un hiperactivo rubio agitando su mano y a mi atlético can a su lado.
- Muchas gracias Naruto - digo apenas logro llegar a su lado
- ¿Otra vez se te ha escapado Kero-chan?
- Sí... la calle parece llamarlo - y le dedico una sonrisa
- ¿Con quién estás Sakura-chan? - dice mirándo a mi al rededor
- ¡Ah!, con mis padres y hermanos... pero, creo que acabo de perderlos... - sí... definitivamente Kero-chan había hecho una vez más una de las suyas...
Toda mi vida había sido un completo idiota con las mujeres... y la verdad no me importaba, porque ninguna tenía una relevancia en mi vida como para que así fuera. No me importaban sus sentimientos hacia mí, sus ambiciones, sus sueños, sus metas... nada que las rodeara para mí resultaba interesante y mucho menos algo de lo que debía preocuparme. Todas las mujeres que habían pasado por mi vida eran sólo de una noche, no buscaba nada más en ellas, aunque estas me ofrecieran hasta sus vidas... Hasta que la conocí... Me había puesto tan furioso al momento que ví a Naruto "declarándose", que me había cegado a cualquier posibilidad de mal entendido.
* Flash Back *
- ¡¡En verdad no es lo que parece!! - no necesitaba escucharlo... no iba a darle el privilegio de verme mal... - ¡Sasuke por Dios!, ¡Sakura-chan sólo me estaba ayudando! - me volteo con cara de sarcasmo... ¿es que acaso él pensaba que era idiota?
- Sasuke-sama... por favor, escuche lo que tiene que decirle Naruto-kun - y reprimo un grito... no merecía que descargara mi ira sobre ella
- Sasuke, Sakura-chan sólo me estaba ayudando a... ayudando a...
- Ya es suficiente... no tengo por qué soportar todo esto - y cierro la puerta de mi habitación de un golpe, dejando al rubio con las palabras en la boca.
- ¡¡Sí que eres idiota maldito teme!! - escucho del otro lado, mientras un incesante golpeteo de lo que puedo distinguir son pies y puños estaban a punto de sacarme de mis casillas - ¡¡Estaba ayudando a declararme a Hinata!!, ¿¡está bien!?... ¡¡¡y si estaba con esa cara de idiota es porque le dije que hiciera de cuenta que eras tú para que dejara de reírse de mí!!! - y siento cómo la puerta de salida es cerrada con furia.
* Fin Flash Back *
Sí, había sido un idiota... pero eso era algo que no reconocería en público por amor a mi orgullo... Sin duda necesitaba hacer algo para que las cosas con Sakura regresaran hasta donde estaban, pero... ¿cómo demonios haría aquello?. Ya me había quedado más que claro todo el dolor que había creado en ella cuando nos encontramos en el mismo lugar que nos conocimos... sus ojos estaban completamente cristalizados con el simple contacto con los míos...
Me encontraba dando vueltas de un lado a otro en el salón, esperando a que Naruto y Hinata terminaran de alistarse para ir a la playa a ver los fuegos artificiales de Año Nuevo... malditas cosas que se le ocurren al dobe justo en este momento...
- Tranquilízate Teme... - le envío una mirada fulminante en forma de respuesta - Vamos, cambia ese ánimo... ¿quieres que te cuente una historia? - miro a Naruto con cara de pocos amigos - Muy bien... aquí va... Una noche de Año Nuevo, hace mucho tiempo atrás, una princesa llamada... ehm... ¡¡Sakumo!!, había decidido ir a la orilla de la playa a orar para que el nuevo año que comenzaba fuera próspero tanto para su pueblo como para su familia y, perdida en el oleaje, rogó que también le fuera traído un príncipe que pudiera llenar el vacío en su corazón. Unos quejidos detuvieron el rezo de la princesa, dándose cuenta que un malherido joven se encontraba un poco más allá de donde estaba ella, intentando moverse para llevar a tierra firme. Sin pensarlo dos veces, la princesa toma al joven entre sus brazos y lo lleva hasta la orilla, mientras que con sus caras prendas intenta brindarle abrigo. El joven, embelezado con la belleza de aquella mujer, toma el rostro de ella entre sus manos y la besa, justo a las 12 de la noche. La princesa queda consternada por aquel acto y sólo atina a salir corriendo del lugar dejando sólo a aquel joven. Pasado unos cuantos meses, la princesa no podía quitarse a aquel joven de la cabezay deseaba de todo corazón volver a verlo. Justo ese mismo día, una delegación de un lejano país se hizo presente en su palacio, donde un príncipe exigía la mano de la princesa, aludiendo que estaban destinados a estar juntos. La princesa, llena de temor, sale a hacerle frente a aquel príncipe, llevándose una gran sorpresa al ver que era aquel joven que había conocido hace algún tiempo en la playa. Tiempo después contrajeron matrimonio y ambos estuvieron juntos hasta el final de sus días - finaliza con una sonrisa en sus labios...
- Con esto ya tengo una razón más para odiarte... idiota...
- ¿Acaso no entiendes?
- ¿Hay algo que entender en tu estúpida historia?
- Es una leyenda de Año Nuevo de este país... me la contó Sakura-chan hace algunos días - ya había logrado captar mi atención... - se dice que las parejas que se besan justo a las 12 de la noche en Vísperas de Año Nuevo, gozarán de un amor eterno... ¿no es eso lindo? - dudo algunos segundo sobre el relato del rubio
- Tienes razón Naruto-kun, esa historia también me la relataron unos vecinos... debe ser muy lindo que un chico te bese justo a las 12 de la noche conociendo la historia. Esa es una clara señal de que desea ser tu amor eterno... - Naruto queda embobado mirando a Hinata mientras esta se sonroja completa.
- Los espero abajo... - y decido salir a la entrada del edificio.
No sabía por qué Naruto había contado aquella estúpida historia justo ahora, pero algo me decía que era para solucionar las cosas con Sakura. Maldito dobe... aunque no fuera cierta su historia, lo del beso no estaba para nada descartado...
Ya nos encontrábamos en la playa. Pareciera que mucha gente sigue la tradición de ir a la playa a ver los fuegos artificiales, porque el lugar se encontraba repleto. Había pensado que el ir con smocking a aquel lugar era un verdadero chiste, pero al llegar noté que estaban todos vestidos de gala. Decido alejarme un poco de Hinata y Naruto para darles su espacio, cuando siento que algo me lanza brutalmente hacia el suelo.
- ¡Kero-chan! - siento que grita Naruto - Otra vez te has escapado de Sakura-chan, ¿verdad?... Oh!, ¡allí está! - y comienza a agitar enérgicamente su brazo. Un extraño calor empieza a apoderarse de mi rostro, mientras me escabullo de rodillas entre la gente para levantarme pasos más allá.
- Muchas gracias Naruto - dice apenas logra llegar a su lado. Se veía realmente hermosa en aquel vestido rosa que combinaba a la perfección con su cabello.
- ¿Otra vez se te ha escapado Kero-chan?
- Sí... la calle parece llamarlo - y le dedica una sonrisa
- ¿Con quién estás Sakura-chan?
- ¡Ah!, con mis padres y hermanos... pero, creo que acabo de perderlos... - dice mirando a su al rededor... hasta que sus ojos se posan sobre los míos... - Sa... Sasuke-k-kun... - pronuncia mi nombre en un susurro. Lentamente me voy acercando, mientras la gente a nuestro al rededor parece inquieta por algo.
- ¡¡¡CINCOOO!!!
Aquel temblor en su labio inferior se acrecentaba a cada segundo, como si intentara articular algo sin obtener resultados
- ¡¡¡CUATROOOOO!!!
Logro poner un mínimo de atención a lo que gritaba la gente. ¿Era acaso la cuenta regresiva?. Mis ojos se abren con sorpresa
- ¡¡¡TREEEEES!!!
Hasta esta hora, aún no sabía si la maldita historia que había contado Naruto era cierta, pero estaba a menos de tres pasos de averiguarlo
- ¡¡¡UNOOOOOO!!!
Tomo delicadamente el rostro de Sakura entre mis manos y, lentamente, inicio el recorrido hasta sus rosados labios. Siento su pequeño cuerpo temblar muy cerca del mío, quizás conciente de lo que está pronto a ocurrir...
- ¡¡¡CEROOOOOO!!! ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVOOOOOOO!!!
Y allí, entre un escándalo de proporciones y luces de colores iluminando el cielo, había concretado lo que por días había estado dando vueltas por mi cabeza: había besado a Haruno Sakura... y aunque la historia no fuera cierta, el momento había sido realmente eterno...
Terminado el quinto!!!
Enseguida empiezo el sexto :D
¿Me dejas un review? ;D
