La sensación de unidad desapareció cuando me vi sola en el turbio amanecer del mes de diciembre. Me sentía sola y lo estaba. De toda la violencia que viví con él, solo quedó el miedo dentro de mí, un miedo profundo y totalmente mío. Me volverían a dañar, mil veces más y de mil formas distintas; y no estaba preparada para ninguna. Me sentía sola en el tibio atardecer del mes de mayo dentro del cálido aire que llenaba mis pulmones. Me sentía sola y por cada golpe que mi cuerpo recibió, solo podía contar que tenía miedo a que me escucharán con demasiada rigidez. Tenía miedo a ser juzgada, tenía miedo a ser tomada en serio, tenía miedo a no ser tomada en serio, tenía miedo a mí misma; y por sobre todo le tenía miedo a la vida. Había sido una mujer ilusa y en inconclusiones me había ido con el viento a terrenos menos seguros. Le había entregado mi cuerpo torpe y por sobre todo le había entregado el tiempo que mi vida tenía. Guerra, guerra, eso fue lo que viví. Él era un mal alma, golpeó mis sueños, golpeó mi cabeza, golpeó mi vientre y salí, con suerte, a sanarme en un agua que estaba algo estancada. Y una vez afuera, una vez afuera me dedique a ser lo que más amé en esta vida: me dediqué a vivirla.
Peeta me quedó mirando, tomó mi mano y la arrastró sobre las sábanas, se tiró encima de mí y presionó su cuerpo contra el mío. Nuestras miradas se encontraron por más tiempo del que hubiese querido, quise correrme pero él me tenía sujeta casi con fuerza. Sonrió de manera juguetona y me besó en el cuello. Su cabello estaba en todo mi hombro, alcancé a olerlo y sonreí. Agarré su boca con la mía y lo mordí. Él seguía sosteniendo mis manos por encima de mi nuca. Con una de mis piernas me encaramé a su cadera. Él me miró con un brillo intenso. Me encaramé más y presioné su cadera en contra de la mía. Como reacción, él me aplastó a la cama con una de sus piernas y me empezó a morder los pechos. Me obligó a darme vuelta y empezó a besar mi espalda, tocó mi columna vertebrar mientras que pasaba su lengua con una lentitud algo tortuosa. Me di vuelta con brusquedad y empecé a hacer cardenales por su estómago hasta que llegué a un pene erecto y liso. Lo metí todo en mi boca y empecé a succionar. Peeta me tomó bruscamente y me apretó los hombros. Metió su pene dentro de mí y empezó a moverse. Lo miré con algo de inseguridad, no sabía mucho qué estaba haciendo pero, sin embargo, lo quería seguir haciendo. Pensé, por un millar de veces, que estaba arriesgándome, de nuevo, a un mal amor. Pensé que me tomaría como alguien tonta, como alguien ilusa, como alguien fría; o que me tomaría como algo para pasar el rato. Decidí que no me importaba, podía pasar el rato sin que nadie supiese que el miedo me estaba invadiendo.
A las horas más tarde desperté con un cuerpo tirado al lado mío. Me levanté con cuidado, me coloqué una blusa suelta y caminé por mi departamento. La cocina estaba a unos pocos pasos, fui hasta ella y tomé un vaso de agua. Observé mi departamento, era un lugar pequeño y casi no tenía muebles, desde la cocina se podía ver mi cama y algunos trapos tirados alrededor. Miré a Peeta y suspiré levemente. Me fui a duchar y salí a la calle.
Desde un costado de la panadería se podía ver un poster que tenía la imagen de Peeta en toda su magnitud, la gente pasaba sin verlo demasiado pero la mayoría sabía quién era y qué hacía. Una parte de mí decía que no podía competir con tanta alma maraca por las calles. No las juzgaba, yo también era una puta y no me molestaba serlo. Compré toda la comida que no había adquirido desde hace un mes y me devolví a mi casa. Cuando entré Peeta seguía tirado en mi cama. Dejé las bolsas en el suelo y saqué un poco de pan. Volví a la cama y me abracé a él. Cerré los ojos y me imaginé qué sería de mi vida sin tanta contradicción
Holas a todas/todos, ¡espero que les haya gustado lo que llevo de historia! En realidad ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí un fic y se siente un poco extraño volver, (extraño porque la última vez tenía 16 años y ahora ya estoy por egresar de mi carrera). Espero actualizar más tarde y también espero (y deseo) que la historia les vaya gustando. También les quería decir que mi primer capítulo tiene algunos errores de tipeo, me emocioné mucho y no lo revisé bien al subirlo, así que perdón por eso. Gracias a Lola y a Ady Mellark87 por sus comentarios, me animaron mucho a continuar actualizando y también me dieron una cuota enorme de felicidad.
Besos y abrazos apretados.
