-¿Que opina el rey al respecto?- pregunto conmocionado el sacerdote Paragus
- que debe manejarse la discreción y que por ello su asamblea será breve – contesto Napa
- me refiero a que lo conoces más allá de lo que le conoce un diplomático- arremetió el sacerdote, en busca de una respuesta más apropiada.
-pues como podría estar, enojado, se siente burlado , no debes olvidar que al que a matado frezer a sido a su tío, no a cualquier emperador- contesto el consejero real , ingresando en la sala de reunión.
A los pocos minuto ingreso el rey Vegeta y sin mayores rodeos, encaro a su asamblea, compuesta por representantes electos por el como consejeros, los miembro del clero y ciertos miembros que por linaje adquirían el derecho.
Lo que ha sucedido con el embajador en el imperio de lord frezer, no es más que un ataque directo contra nuestra raza, es el motivo de alerta para todos los reinos y para nuestro imperio, de un emperador que se cree superior a nosotros. Les pregunto ¿es verdad esto?, son superiores a la poderosa raza Saijayin . PUES LA RESPUESTA ES UN TAJANTE NO Y POR ELLO CONSIDERO QUE DEBEMOS IR A LA GUERRA, EN DEFENSA DE NUESTRO HONOR Y NUESTRA SUPREMACÍA.- exclamo el rey entre la ovación de sus súbditos- Sin más es momento para prepararnos, Napa inicia los preparativos para que iniciemos la guerra más importante de nuestros tiempos.- tras estas palabras el mandatario abandono el recinto, mientras sus consejeros se debatían entre el placer de una guerra y el temor al enemigo.
Napa creé usted que el rey esta en lo correcto- pregunto Raditz
El rey no se equivoca- contesto cortante
Pero tal vez el rey no se ha dado cuenta de los por menores del asunto- cuestiono
Entonces es nuestro deber como consejeros persuadir lo del mismo, sin que sienta una imposición, tan solo confiando en su inteligencia- finalizo Napa, preocupado por ir a una guerra para la que su imperio no estaba preparado.
Sentir sus besos sobre mi cuello debía ser ilegal, el precio que tuviera que pagar por merecer si piel y su olor, tan masculinos y salvajes sobre mi era poco; la sensación de estar plenamente viva de ser sumamente importante y poderosa solo por ser el objeto de su deseo debería ser un don.
Era como si cada vez que me tocará, mis principios, el amor por mi esposo y mi hijo, por mi hermana y los dioses desaparecieran, era ese segundo en que sus propuestas indecentes desconectaban a mi ser de la realidad y podía entregarme a los placeres que jamás imagine.
Aun cuando debía compartirlo con la reina en momentos como este, él era mío, no necesitábamos de palabras, me miraba como de costumbre, desvistiéndome con sus pupilas, y sin más me arrinconaba, quería sentir que yo era su presa a la que debía devorar aun cuando yo deseara ser devorada.
Me arranco la blusa, y me empujo contra la pared, con su mano libre sujeto mi cuello como si fuese a asfixiarme sin hacerlo, introdujo su mano en mi pantalón para comprobar cuan excitada me encontraba y al parecer mi medida le resultó satisfactoria, sin pensárselo dos veces me lanzo de espaldas a la cama, me quito de un tirón el pantalón y sin tomarse unos minutos para retirar mi ropa íntima la hizo a un lado y me penetro. El dolor hacia a la experiencia más placentera aun, lo prohibido la hacía simplemente irresistible.
Adoraba penetrarla sin previo aviso ser su dueño, era un espécimen tan curioso de esas mujeres que no acrecientas la pasión sino la calma, era como la solución a mis problemas, la tocaba y todo parecía tan sencillo y rustico como ella.
Quería que sufriera mis encuentros, que en su piel estuvieran las marcas de mi ser, que su esposo y cualquiera supieran que nada me intimida, que la inocencia suya era mía, que el rey lo que quería simplemente lo tenia.
Y allí estaba ella suplicándome que no abandonara su cuerpo, que entre humanos y saiyajin yo era el mejor, que como yo lo hacia no había comparación y cuando terminaba dentro de ella, era como si se fuera la perfección del momento y todo retornara a la frivolidad de siembre, era tan solo mi amante, una mujer casada, que ya había sido tocada, sin mucha inteligencia e incapaz de generar más que libido en mi.
Que dice tu esposo- pregunte intrigado,¿ estaría el enterado? Desde que la poseo no siento su olor en ella.
Esta tremendamente celoso, amenaza con formar un escándalo, dice que me encerrara en un convento- contesto entre risas, con su cinismo, que no estaba seguro de ser inocencia o estupidez.
Eso sería un desperdicio- conteste besándola- mejor te aprovecho antes de que pase-
-princesa no se trata de asentir, de ser complaciente, se trata de ser inteligente descifrando que clase de adversario tienes enfrente.- comento la emperatriz Enrriqueta, esa mujer era como una madam, en su casa estaba aprendiendo de todo menos cosas dignas de la realeza.
Me enseño los libros prohibidos de política y a construir mi propia opinión sobre ellos, de está forma podría expandir mi reino, protegiéndolo estratégicamente de las amenazas; pero no solo me enseño de este tipo de capitales a su lado había aprendido a ejercitar mi cuerpo tanto como mi mente, en medida de mis posibilidades y finalmente la lección más importante había sido, dominar al enemigo, los hombres.
Aprendía como desbordarlos, enloquecerlos, consumirlos y manipularlos, sin importar quien fuese yo era la que mandaba aun cuando el cetro no reposara directamente en mis manos.
-pero sobre todo aprovecha lo que tienes y ellos quieren, tu castidad ellos pondrían cualquier reino a tu merced solo por tocarla, no se los permitas hasta que el reino sea tuyo.
-esposa mía , que sandeces dices- comente divertido, ciertamente enojar a semejante mojigata debía ser digno de un récord .
- la quiero fuera de mi corte Vegeta, como te atreves a obligarme a verla, cada mañana tiene tu olor impregnado en su cuerpo- gritaba colérica- quiero a Milk Brief fuera de este planeta o la matare con mis propias manos lo juro.
- El homicidio es castigado, con la horca, no me digas que me lo pondrás tan fácil- conteste, sabiendo que odiaba mis intentos por sacarla del palacio. María era en estos momentos mi conexión con los sacerdotes, si la sacaba perdería su apoyo en mi guerra, pero me aburría a mares.
- la quiero fuera y punto- odiaba que me amenazara, así que la arrincone contra la pared, la tome por el cuello y casi antes de matarla le pregunte.- sino que-
-los sacerdotes no aprobaran tu guerra, el imperio flaqueara y terminaras asesinado por algún detractor- declaro a sabiendas de mi condición política, precaria dada la repentina muerte de mi hermano y de mi padre, que me permitieron hacerme al trono.
- soy mas fuerte que cualquiera, necesitan volver a nacer para vencerme- conteste para que supiera, quien mandaba
- no se necesita la fuerza, la conspiración será suficiente, te envenenaran y morirías mientras duermes- sentencio la bruja.
- esta bien tu ganas, la mujer se va- conteste.
Nunca me lo dijo en persona , me envió una carta y un ayudante para empacar mis pertenencias, debía volver a mi planeta, sin mayor explicación entendí que sus intenciones no eran otras que alejarme de su reina, me odiaba y ambos lo sabíamos.
Tan solo esperaba que el me protegiera un poco más, con medios sutiles pero no lo hizo, volvería con mi esposo y con mi hijo, manchada, avergonzada y abandonada. Tal vez Goku me mataría, era un Saiyajin después de todo.
