Holaaa a mis amados lectores, aquí me reporto con la tercera parte de esta historia, en el primer capítulo dije que la historia no tendría más de cinco capítulos, y…bueno…estaba en lo correcto, este es el último cap, disfrútenlo porque no habrá más! ¬¬'… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … naaa mentira! XD se asustaron! XD jajaja QUE MALA SOY! Jajaja, así como va mi imaginación va para largo el fic, así que descuiden, sin más que agregar…

DISFRUTEN-KORA! XD

Nada es lo que parece…

Luego de terminar de recorrer el primer hotel que fue a visitar, se dirigió a la pensión en la que se quedaba con Tsuna, tenía toda su ropa manchada con pastel y así no podía continuar con su trabajo, una buena presentación era imprescindible para obtener un buen trato.

Al llegar tocó la puerta pero nadie contestó, supuso que el dueño no se encontraba y se dirigió al patio donde había una segunda entrada que siempre estaba abierta. Subió a su habitación, se ducho y vistió apropiadamente para salir de nuevo, luego de dejar sus cosas en orden volvió al baño y lo transformó en un "cuarto obscuro" clandestino.

Una a una fue revelando las fotos que tenía en sus rollos llenos, poniendo especial cuidado en las que aparecía cierto peli-plateado, las dejó secando colgadas, él siempre estaba preparado con los materiales necesarios para hacer esos cuartos obscuros.

Luego de haber terminado su labor prende su laptop y comienza a revisar su correo, cuando de pronto su celular comienza a sonar, mira la pantalla con detenimiento y con alegría en su rostro contesta.

-Aló? Haru-chan! Cómo estás?

-Yamamoto-kun, bien y tú?

-Bien…estaba a punto de llamarte…- dijo bajando la mirada y cambiando su tono de voz a una más serena y de cierta forma melancólica.

-Sucede algo Yamamoto-kun?- La chica notó en su voz el cambio, aunque fue muy sutil, varios años de amistad le habían hecho experta en darse cuenta cuando al otro le pasaba algo.

-No, es solo que…- Yamamoto se sentía algo nervioso, no sabía exactamente qué decir.

-dime…que pasa…

-Haru…¿crees en el amor a primera vista?

-…-Eso le tomó por sorpresa- acaso…te has enamorado?

-Creo que sí, no sé, no estoy seguro…

-Mmm…yo creo que eso es posible, ver a alguien y sentir que esa persona es para ti…

-Ya veo…

-Y me vas a decir quién es?- le preguntó con entusiasmo la chica rompiendo el ambiente serio que había tomado la conversación.

-Yo…no sé su nombre…-Le respondió con algo de vergüenza, para a continuación contarle de manera breve como es que le vio en la playa, el accidente que tuvo y de paso el acoso que vivió hace un par de horas atrás.

-Entonces Yamamoto-kun quiero verlo, dijiste que le tomaste unas fotos.

-Pero no tengo scanner para poder enviártelo a tu correo…

En eso se le ocurre una idea, le dice a Haru que le llamará luego, se acerca rápidamente a su maleta y saca de allí una cámara digital que siempre lleva consigo, aunque muy pocas veces la ha utilizado, nunca la deja en casa. Decidió que iba a sacarle fotos a las fotos, por extraño que suene eso tenía bastante sentido, luego de hacerlo conectó la cámara a su laptop y descargó las imágenes, para finalmente mandarlas al correo de la chica.

Unos minutos más tarde cuando ya tenía su bolso listo para volver a las calles a hacer su trabajo sonó su móvil. No alcanzó a decir palabra alguna cuando sintió el puro chillido de la voz de su amiga por la línea.

-Hahi! Es…Gokudera Hayato!

-Ah?- Yamamoto no sabía exactamente que responderle, así que aguardó unos segundos para que su amiga se relajara un poco.

-Las fotos que me mandaste, ahí sale Gokudera Hayato, es un modelo Italiano…

-Modelo, dices…- Yamamoto abrió los ojos de par en par por la sorpresa, estaba claro que ese joven no era alguien común y corriente, solo con ver su apariencia se podía sacar esa conclusión, pero ¿un modelo? Eso sí estaba fuera de lo común.

-Si! Un súper-modelo, él se ha hecho muy famoso este último año, su carrera salió disparada desde que representó una de las marcas de ropa más importantes de Europa. Actualmente es el rostro de varias marcas, y no solo de vestimentas.

"Gokudera…Hayato" pensó con detenimiento, y una sonrisa se formó en sus labios, una inmensa felicidad lo invadió, por fin sabía su nombre.

-Amm…Yamamoto? Estas ahí?

-Ah! Si…-Salió de su ensoñación, aún no podía terminar de creérselo, ese ser tan especial era mundialmente conocido. Inmediatamente volvió a prender su laptop y buscó en internet más información y encontró muchas fotos de campañas con él como rostro principal. Las miró, una y otra vez, completamente embobado con la imagen tan altiva de aquella hermosa persona, luego de obligarse a dejar de mirarlo abre otras páginas para leer algunos datos.

-Haru, te llamo más tarde…

-Está bien, cuídate y mucha suerte!

Luego de eso colgaron y el moreno se dedicó un rato más a leer sobre él, tenía casi su misma edad, el moreno le ganaba por un año más o menos, leyó que participo en desfiles importantísimos de Europa, y desfiló por prestigiosas pasarelas.

Se sentía tan alegre por conocer un poco más sobre este joven, pero aún le molestaba el hecho de no tener ni la más mínima idea de dónde encontrarlo.


Llegó al lugar indicado, y esperó con nerviosismo a su "nuevo amigo" el tal "Dionisio" –sí, claro…- dijo por lo bajo riendo un poco por la poca imaginación que tuvo el rubio, viendo ese nombre no es difícil pensar en decirle Dino como abreviación, y eso lo pondría en evidencia, cosa que seguramente el rubio intentó, en vano, evitar.

A los pocos minutos llegó sin que el castaño advirtiera su presencia cercana, le abrazo por detrás haciendo que Tsuna saltara un poco en su lugar, el rubio rió divertido por la reacción del menor.

-Dino-san! Acaso me quieres matar de un infarto?- El castaño intentó poner una cara de enojo, pero no le resultó, Dino se dio cuenta, como actor que es sabe cuándo alguien está disimulando, o eso es lo que cree él.

El rubio vio como Tsuna se sonrojaba un poco y se ponía muy nervioso por la cercanía, aún no le soltaba. Y realmente no quería soltarle, se sentía como un hermano protector, le había tomado mucho aprecio al pequeño castaño que tenía entre sus brazos.

Luego de un par de segundos le soltó para recién saludarle.

-Hola Tsuna! Ven, vamos por un helado y conversamos…

Ambos entraron al local y compraron helado de pistacho, un cono para cada uno y se fueron a pasear por la costa.


Tomó sus cosas y salió de la residencia para dirigirse a su nuevo destino, quería acabar con los hoteles para luego dedicarse únicamente a fotografiar paisajes.

Esta vez fue directo al hotel más importante y lujoso de la ciudad, había escuchado que era el más grande de la región y se encontraba junto a una bella playa.

Cuando llegó al frontis del lugar la palabra "Enorme" se quedó corta ante lo que veía, la construcción se levantaba imponente ante un boquiabierto moreno, es cierto que había viajado a muchos países del mundo, es cierto que conocía casi todas las ciudades de Japón, y esa ciudad no era excepción, pero jamás había visto un lugar tan magnifico como ese hotel, habían por lo menos veinte banderas flameando de diferentes países en el frente.

Se dio cuenta que habían pasado ya varios minutos desde que llegó que había malgastado apreciando demasiado la estructura del lugar, estaba ansioso por conocerlo por dentro.

Entró a la recepción y lo recibió un hombre alto de traje azul marino con un color de cabello muy particular, el moreno no sabría decir si era verde claro o verde azulado claro, era un tono muy diferente a lo que estaba acostumbrado, lo traía amarrado en una coleta, y era bastante larga, le llegaba bajo la cintura.

-Buenas tardes, mi nombre es Kikyou, en que puedo servirle?- dijo amablemente el hombre.

-Buenas tardes soy Yamamoto Takeshi…

-El fotógrafo no? – le interrumpió- esperábamos su llegada, por favor, siéntase libre de recorrer el hotel a gusto, si necesita ayuda solo consulte a cualquier empleado, me temo que no podré acompañarlo hoy.

-No se preocupe…-Yamamoto le sonrió, la verdad se sentía feliz de poder recorrer a gusto y tomarse el tiempo que fuera necesario, quería conocer el lugar y poder apreciarlo en paz sin tener a nadie que lo ande apresurando.

Quedó maravillado con la estructura interna, definitivamente habían contratado al mejor arquitecto para esa construcción y al mejor decorador, era una combinación sublime entre lo moderno y lo elegante.

Luego de dedicarse varios minutos al interior, decide que ya es hora de ver lo que más le gustaba "Los jardines" para llegar a ese sector le habían indicado que debía salir hacia la piscina.

Desde adentro del hotel se podía ver la piscina a través de unas puertas de vidrio y mientras se dirigía allí de un segundo a otro quedó completamente paralizado al observar una figura conocida, un estilo tan único y esos cabellos color plata, no podía estar equivocado, era él.

Por fin le había encontrado y no iba a desperdiciar una oportunidad como esa, con todo su valor salió de ese estado de suspensión y se dirigió con decisión hacía allá con más prisa, pero paró en seco estando a unos pasos de esa puerta de vidrio, ya que vio al acompañante del modelo sentado junto a este tomándose un jugo y conversando amenamente.

Los celos le carcomían por dentro y le molestaba en demasía la presencia del albino. Decide no volver a perder otra oportunidad de conocer al joven de ojos verdes y está decidido en que va a hablar con él, pero aún le faltaba hacer algún plan para poder acercársele.


Prácticamente ya estaba el ocaso en todo su esplendor, habían pasado toda la tarde juntos hablando de diferentes temas, el joven castaño se sentía muy a gusto en compañía del rubio; había quedado en completo olvido su misión principal.

Luego de mucho andar y darse cuenta que tenían varias cosas en común, como que suelen ser torpes casi todo el tiempo; ven que hay una especie de feria en la calle muy extensa donde vendían de todo, desde ropa hasta bisutería, comida de todo tipo, recuerdos de la ciudad, etc.

Deciden ir a mirar.

Pasaron junto a un carrito donde vendían Hot-dog, a Tsuna le empezaron a sonar sus tripas.

-Amm, Tsuna tienes hambre?- le preguntó divertido el mayor.

-Sí, debe ser porque hemos caminado mucho, quieres? Yo invito…-le dijo sonriente el castaño para luego acercarse al puesto y comprar dos hot-dogs.

Dino tomó el suyo y lo devoró de inmediato, en un par de mascadas ya había desaparecido por completo de sus manos, mientras que Tsuna lo comía de a poco, con pequeños mordiscos mientras caminaban mirando los diversos objetos que se vendían por allí.

-Tsuna, hay algo que ha estado molestándome…

-Uh? Que es Dino-san? – El castaño le miró atentamente.

-Sabes? Me encanta esta ciudad, especialmente porque pareciera que a nadie le importa quién viene y quien va, todos son amables, sin importar nada, no como en mi tierra natal…y recién me di cuenta…que me has estado llamando "Dino-san"…

Tsuna tragó saliva y por dentro se recriminaba su torpeza, se supone que él era su nuevo amigo "Dionisio-san" sabía bien por donde iba a ir la conversación, y tenía que responder con astucia sino estaba perdido, pero si iba a mentir otra vez debía tener muchísimo cuidado, bastaba un pequeño detalle que no encajara y seguramente el actor se daría cuenta de todo, tal vez decir la verdad no sea tan malo, lo dejó como último recurso.

Dino no dejó de caminar pero esta vez ya no miraba a Tsuna, sino que observaba el cielo rojizo.

-Quiero saber…si tú sabes quién soy en realidad…

Al castaño se le pusieron los pelos de punta, ¿que se supone que podía responder? Si iba a negarlo debía ser ahora, ya que si no decía nada en los siguientes segundos se podría interpretar como "si lo sé, pero no quiero decirlo".

Cuando de pronto solo se escuchó un sonido fuerte, y Tsuna se alarmó por lo potente que había sido, miró a su acompañante y vio que este había chocado de frente con un perchero de ropa para a continuación perder completamente el equilibrio y caer sobre los demás percheros que estaban cerca.

-Din…Dionisio-san! Te encuentras bien?...

-Ouch…- El rubio se sobaba su cabeza que había sufrido un leve golpe- Estoy bien…creo…-dijo para luego sonreírle al menor.

-Hiiiiiiiiiiiiiiiii!

Ahora era Dino el que se había alarmado por el chillido del menor, se fijó que este retrocedía lentamente siendo intimidado por un perro de raza pequeña pero que poseía ojos demasiado intimidantes que le gruñía al castaño sobrecogido.

-Ese…es un poodle?- dijo el rubio prácticamente en un susurro.

Cuando de pronto muy asustado Tsuna sale corriendo con el perro detrás ladrándole.

-Tsuna! – le gritó Dino tratando torpemente de pararse y alcanzar al castaño, cuando tras pasar una cuadra corriendo tras de un veloz chico perseguido por un perro no advierte la presencia de una pareja que justo se cruzaron en su camino y choca con la señora cayendo de bruces al suelo sobre ella.

-Lo siento! Lo siento mucho! – Se disculpaba tratando de levantarse, la mujer estaba en shock, no le dijo nada, pero el señor que la acompañaba estaba completamente rojo de furia.

-Pervertido! Como te tiras sobre mi mujer! Que te has creído! – tomó al rubio de la polera y con un fuerte tirón lo levanta del suelo para lanzarlo a un lado.

-Lo siento! Fue un accidente, yo no quise hacerlo!- dijo como suplica mientras recordaba que estaba persiguiendo a Tsuna para ayudarle, se levanta rápidamente para seguir corriendo.

-A donde crees que vas? No te vas a salvar de una buena tunda! – Y lo salió persiguiendo.

Para quien estuviese mirando hubiera sido una escena muy divertida, un castaño lloriqueando siendo perseguido por un perrito y un rubio detrás de ellos siendo perseguido por un hombre con un palo en la mano.

Para Sawada Tsunayoshi este definitivamente no era su mejor día.


Mientras tomaban sus exóticos jugos y conversaban amenamente, cosa que no era algo que ocurriera muy seguido, al alvino le llama la atención un moreno que no había visto en el hotel, observa como entra por la puerta de vidrio y enseguida recuerda donde había visto su rostro.

-Uh? Mira a quien tenemos por aquí Haya-chan…-Decía con un tono divertido el de ojos lila mirando disimuladamente al moreno para que su amigo viera a quien se refería.

-Ah? El idiota del beisbol…- El peli-plata se sorprendió, no se imaginaba que el pobre desdichado ese si quiera se pudiera parar después del golpazo que sufrió ayer.- Hay que ignorarlo…- susurró.

Pero Byakuran como rey de la indiscreción que era, tuvo que abrir su boca para llamar la atención solo porque se le pegaba la gana, y para hacer enojar al de ojos verdes.

-Oye! Acaso no eres tú el que fue noqueado ayer en el juego?- Le gritó el alvino de forma infantil al moreno, quien puso cara sorprendida para luego cambiar a una radiante al ver que el peli-plata también le miraba.

El de ojos lila había gritado eso con una sonrisa inocente, tal y como si fuera cosa de todos los días decir algo así.

Yamamoto se acercó a ellos feliz de no haber tenido que dar el primer paso, y maravillado que la suerte una vez más le sonreía al ser tan fácil poder acercarse al de ojos color esmeralda.

-Ja ja, sí soy yo, mi nombre es Yamamoto Takeshi, mucho gusto…- dijo para luego darle la mano al alvino.

-Me llamo Gesso Byakuran, encantado…- y posteriormente darle la mano al peli-plata.

-Gokudera Hayato.

Se estremeció por completo al sentir la suave piel del italiano, y apreciarlo de cerca era un sueño hecho realidad, se sonrojo ligeramente, cosa que pasó desapercibida por el modelo pero no por el alvino, quien no dijo nada pero ese gesto le había llamado la atención.

-Y…te alojas aquí?…- le preguntó Byakuran mientras lo miraba de pies a cabeza de manera subrepticia para darse una idea de quien era, no parecía un turista, en los días que llevaban ahí jamás lo había visto –dentro del hotel-, además el tipo de cámara que llevaba consigo no era algo normal ni común de ver entre las personas que llegaban por ahí.

-No, solo estoy de paso… y ustedes llevan muchos días aquí?- esta vez se dirigía Gokudera, quien en realidad no quería participar de la conversación.

- Non capisco quello che dici, io parlo italiano ... idiota. (No entiendo nada de lo que dices, hablo italiano...idiota.)

-Dice que no te entiende Yama-kun…-Le dijo Byakuran muy divertido por la respuesta del italiano, nunca se imaginó que este diría algo así para no hablar.

El moreno pareció entristecer un poco, no pensó antes que siendo italiano tal vez no entendía su idioma, ese sería un serio problema para comunicarse con él pero no se iba a rendir.

Yamamoto iba a volver a hablar cuando de improviso Hayato se levanta, dice otras palabras en italiano dirigidas al alvino, quien no respondió solo asintió con la cabeza y se marchó, atrás quedó el moreno con el corazón en la mano viéndolo marcharse, quería detenerlo, pero no podía simplemente correr y tomarle la mano.

-No te preocupes él siempre es así, y…que estás haciendo por aquí?- Takeshi salió de esa concentración que tenía sobre la figura del peli-plata marchándose y se giró para mirar al alvino, quien le miraba con ojos juguetones.

-Yo…soy fotógrafo… y vine a fotografiar el hotel…

-En serio? – le preguntó feliz Byakuran pero con algo de suspicacia en sus ojos.

-Si…amm…ustedes son italianos?...- Yamamoto sabía perfectamente que sí lo era el modelo, pero debía averiguar la relación que había entre esos dos, y esa era una buena forma de comenzar.

-Sí, estamos de vacaciones, Japón es hermoso.

-Noté que tienen cierto parecido, ¿acaso son hermanos?

-Uh? Dices que nos parecemos? Jajaja…no, no somos hermanos, yo pienso que somos totalmente diferentes… y tal vez es eso lo que nos une…

Lo último no le gustó para nada al moreno, sonó tan sospechoso que le llegó a doler, le rogaba al cielo que ellos no estuvieran juntos, porque si fuera así Takeshi por sus principios no interferiría en su relación, aunque eso significara el dolor inmenso de pensar que tal vez hubiera sido el hombre más feliz a su lado. Takeshi se armó de valor, tenía que ser directo.

-Entonces…ustedes…son pareja?

Preguntó con mucho miedo pero no se arrepentía, Byakuran primero le miró sorprendido, pero luego se relajó y sonrió seductoramente, con malicia en sus ojos.


Resistió corriendo a toda velocidad por varias cuadras, cuadras eternamente largas, hasta que Tsuna siente que ya no puede seguir tan rápido y decide doblar en la esquina siguiente que estaba a tan solo tres metros frente a él, cuando de la nada aparece por aquella esquina el joven de cabello negro y ojos azul metálico.

-Kyoya!- gritó Dino unos metros detrás de Tsuna sin detenerse.

El castaño no tuvo tiempo de frenar y chocó de frente con Hibari, pero el impacto, aunque fue con fuerza, no logró hacerlo caer. Todos los que venían detrás pararon de golpe perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo frente al castaño y al peli-negro.

Bastó una mirada asesina para que el perro y el hombre con el palo salieran corriendo al sentir peligrar sus vidas.

Tsuna por su parte había quedado prácticamente recostado en el pecho de Kyoya y sus brazos por la inercia del impacto habían rodeado su cintura de este sujetándose con fuerza a él.

Solo el rubio quedó en el suelo, el de cabellos negros solo miro serio al castaño que estaba aferrado a él, no hizo nada por soltarse. Tsuna tenía el agarre firme alrededor del de ojos azul metálico, mientras trataba de tranquilizar su respiración sintió una gran calidez proveniente de ese joven, se sentía seguro y protegido, de pronto levantó su rostro y sus ojos se encontraron con los del que tenía abrazado, por solo un segundo el castaño pudo ver en esos ojos cierta ternura, lo que provocó un sonrojo notorio en el menor, pero ese efecto mágico que tenían ese ojos azules desapareció cuando este levantó la vista para hablarle al rubio.

-Vámonos a casa…-Sentenció el peli-negro en forma seca.

Tsuna sintió un pesar en su interior, era como si apretaran su pecho y su estómago desde dentro, soltó a Hibari y ocultó su mirada, se sentía abatido, esas palabras lograron hacerlo sentir tan fuera de lugar, no lo entendía, pero sintió como si estuviera sobrando allí.

-Está bien Kyoya…- le respondió con una sonrisa para luego dirigirse al menor – Tsuna, quieres ir a mi casa a comer pizza?

-Uh? Amm…claro- Se sorprendió un poco, pero no dudó demasiado en aceptar.

Ya estaba obscuro, se podían apreciar las primeras estrellas en el firmamento y aún no se encendían las luces de la calle.

Decidieron ir caminando a la casa del rubio, quedaba a tan solo unas cuadras de donde se encontraban, Hibari iba delante, Tsuna y Dino detrás de él tratando de seguirle el paso, de tanto en tanto Kyoya volteaba y miraba de reojo al castaño quien se estremecía completamente al sentirse observado.

Cuando llegaron Tsuna no hizo nada por disimular su asombro. Era una cabaña muy hermosa, a tan solo un par de cuadras de la playa. Entraron y Dino se acomodó en el sillón que estaba en el centro de la sala, prendió el televisor inmediatamente.

Con cariño llamó a Tsuna para que se sentara junto a él, mientras que el de cabellos negros estaba parado, afirmado en la pared mirándolos fijamente, Tsuna estaba muy nervioso, sentía la mirada de Hibari sobre sí y no podía actuar con naturalidad.

Dino extrajo su celular de su bolsillo y llamó a una pizzería para que le fueran a llevar algunas. Tsuna volteo ligeramente y su mirada se encontró inevitablemente con la del joven de ojos azules, se miraron por un par de segundos, segundos en los cuales el castaño contuvo el aliento.

-Hmp…-Y Hibari se retiró del lugar sin decir más. Cuando ya se había marchado Tsuna sintió un gran alivio y respiró con normalidad.

-Siempre es tan serio?

-Uh?...aaa si, bueno es así casi todo el tiempo, pero también tiene sus momentos de arrebato…

Tsuna le miró incrédulo, era difícil imaginarse al chico de ojos azul metálico alterado.

Dino sonrió divertido – Si lo hubieras visto anoche, como gritaba cuando me subí encima de él…

-Dino!...- Tsuna se sonrojo por completo, lo que dijo el caballo salvaje era demasiado explícito, y no quería quedar traumado con lo que pudiera seguir diciéndole.

-Jajajaja, encima de el sillón de cuero que tiene en la casa, el odia que alguien, sea quien sea, se siente en su preciado sillón.

Tsuna trato de calmarse, sin duda se había pasado un poco con su imaginación, ahora que les conocía comenzaba a dudar si estarían juntos.

-Hace calor no crees?- dijo el castaño mirando el techo.

-Si…-Ahora recién notaba que aunque fuera de noche el ambiente estaba bastante caluroso.

-Psssp…Tsuna…-Habló Dino en susurros acercándose mucho al castaño – Vamos a hacerlo quieres?

-Eehh?- Tsuna volvió a enrojecer por completo, sintió recorrer un escalofrío por todo su cuerpo, y se hizo un poco hacia atrás porque Dino cada vez se acercaba más, hasta que sus labios estaban junto al oído del pequeño castaño.

-Anda, no tengas miedo, hagámoslo, antes de que Kyoya regrese…

CONTINUARÁ…


O.O! XD ese Dino pervertido jajaja, ¿qué le responderá Byakuran a Yamamoto? ¿Podrá el moreno conquistar a su ángel? ¿Cómo se acercará Tsuna a Hibari?

Se vienen excelentes escenas así que NO SE LO PIERDAN!

Acepto críticas constructivas, ovaciones, amenazas, monumentos a mi grandeza XD todo tipo de pago, dinero en efectivo, tarjeta, cheques todo sirve XD jajajaj.

Agradecimientos especiales a Nyanko 1827, Lizy, Bianchixgokudera25, Vy-chan, Dametsuna, MikeXD7, Kurotsuki-tania 1827 (x2 XD el doble agradecimiento), Kandy238 y Kuromi-xan. Sus reviews me inspiraron para este cap!

Espero su opinión con ansias mi queridísimo lector/a !(^.^).

Esta vez pondré una meta XD si consigo 10 reviews más actualizaré antes de año nuevo, y si por algún milagro se consiguen 20 reviews más actualizo antes de noche buena! Ahora depende de ustedes!, que tengan un lindo día, cuídense, chaitooo.