Holaaaa! he resucitadoooo XD jajaja. Perdón por todo este tiempo que les he dejado sin actualización, me han pasado tantas cosas que quisiera contarles pero sé que desean continuar con el fic XD.
Antes de que comienzen les sugiero que lean el capitulo anterior si no recuerdan bien la historia, ya que ha pasado demasiado tiempo desde mi última actualización.
Capitulo dedicado a mi super amiga Cari!, si ella no hubiese estado presionándome "diariamente" XD por este fic probablemente no lo habría continuado. Gomen...
Floriografía:
-Anemonas: expectativas.
No les quito más tiempo, espero QUE LO DISFRUTEN-KORA!
Caras vemos, corazones no sabemos
En esa oscura sala del cine los sonidos tétricos y gritos de miedo no eran suficientes para distraer la atención del castaño que se encontraba inmerso en una sensación de inseguridad cálida, su aliento estaba siendo robado y él mismo no oponía resistencia a ello; al contrario, lo disfrutaba y se dejaba llevar ante tal provocación.
Tras unos segundos de probar profundamente esos finos labios Hibari se aparta un poco y le mira a los ojos de una forma tan distinta a la habitual, no era su mirada fría de siempre, Tsuna pudo distinguir algo especial en el brillo de sus ojos azules, brillo que de un segundo a otro desapareció.
-Parece que ya se fueron -le susurró al menor quien no entendió claramente el significado de sus palabras, aún no conseguía recuperarse del éxtasis que le provocó ese contacto tan íntimo.
Tsuna sin poder controlar sus reacciones bajó la mirada avergonzado, Hibari, por el contrario, no le prestó atención y tras soltarlo miró la película como si nada hubiera ocurrido.
Pasaron alrededor de 30 minutos en silencio, mientras fingían ver las imágenes de la pantalla gigante el castaño apenas y podía mantener su corazón dentro del pecho. Justo cuando la protagonista de la película lanzaba un grito ensordecedor Kyoya se levantaba para marcharse, Tsuna fue detrás de él intentando seguirle el paso. Ya estando fuera del cine caminaban con exagerada precaución, observando todo a su alrededor, estaban atentos ante cualquier movimiento sospechoso.
El castaño miró de reojo a su guardián, sus mejillas toman un tono carmesí y posó su mano sobre su corazón que no dejaba de latir velozmente, su agitación era incontrolable cuando contemplaba la faz de su acompañante.
-"Definitivamente, Hibari-san...me gusta"-pensó muy nervioso pero seguro de sus palabras.
Caminaron a paso veloz hacia su destino, no podían tomar ningún vehículo porque eso significaría revelar la ubicación de su nuevo escondite.
Cada vez era menos frecuente ver a alguna persona andar por las calles mientras más recorrían hacia las afueras de la ciudad. La cantidad de locales era cada vez más escasa, hasta llegar a ser prácticamente inexistentes a medida que avanzaban.
Tras llegar a los límites de la urbanización Hibari toma un camino sin asfalto, que estaba escondido disimuladamente entre algunas ramas de frondosos árboles y arbustos.
Tsuna se sorprende por lo ingenioso que había sido Dino al escoger un lugar así. Tras caminar unos 30 metros llegaron frente a una bella cabaña, bastante amplia, de dos pisos, que se encontraba estratégicamente protegida por todo el perímetro del terreno por grandes árboles y enredaderas que no permitían que nadie pudiese ver lo que sucedía o quienes se encontraban allí.
El fotógrafo encubierto vio una cabellera rubia asomándose por una de las ventanas, y solo esa característica bastó para que pudiese descifrar la identidad de quién se escabullía por las cortinas observándolos.
Dino salió corriendo de la cabaña muy contento y con los brazos abiertos fue a recibir a su "hermanito" con gran entusiasmo.
-Tsuna, me alegra que estés bien.- le dijo mientras le abrazaba y le conducía al interior de su nuevo escondite. -Este lugar te va a encantar!-.
Al toparse con los ojos esmeraldas sintió un estremecimiento por todo su cuerpo. Yamamoto apenas podía creer que quien estaba junto a él no era una ilusión, deseaba tanto hablar con él que por un momento creyó que era una broma de su mente.
El moreno sólo atinó a quedarse estático, no sabía cómo reaccionar, ese encuentro fue tan sorpresivo e inesperado, y le tomó con la guardia baja.
El de cabellos plateados se demoró un par de segundos en reconocer a quien tenía en frente, como respuesta frunció el ceño y se volteó proponiéndose marcharse de ahí cuanto antes.
Yamamoto tenía que pensar rápido o esta oportunidad se le escaparía de las manos, y no estaba dispuesto a que eso ocurriera, así que fue detrás de él intentando iniciar una improvisada conversación.
-Hola!-le saludaba dirigiéndole una de sus más radiantes sonrisas- tu eres el chico del hotel no?-trató de fingir ingenuidad, no quería que el otro lo tachara de psicópata acosador.
Gokudera le dio una mirada rápida dándole a entender que sí le había oído, sin embargo continuó caminando como si nada, mientras que el moreno trastabillaba siguiéndole el paso.
Al notar el insistente acto de presencia el de ojos color esmeralda comenzaba a cabrearse, así que decidió responderle con pesadez mientras le dirigía una sonrisa burlona.
-Sí, y tú eres...ah ya lo recuerdo! el idiota del beisbol. Me sorprende que estés vivo aún.
Sus palabras tan llenas de sarcasmo serían suficientes para que cualquiera se sintiera incómodo, pero Takeshi no era cualquiera. El fotógrafo soltó una risita divertida, como si aquello hubiese sido una anécdota de hace muchos años.
-Me alegra que me recuerdes- El moreno demostraba falsa seguridad, pero era lo suficientemente creíble para que Gokudera se sintiera desconcertado.
-Si, como sea ya tengo que irme, hasta nunca- Hayato sin parar de caminar en ningún momento se marchaba mientras Yamamoto no sabía con certeza como actuar, si insistía podía espantarlo, si lo dejaba ir podría no volver a tener una oportunidad como esa.
Dejó de pensar un momento en su dilema para observar al que se iba, lo vio abordar un taxi y mientras este comenzaba a andar sus miradas volvieron a cruzarse causando instantáneamente una sensación eléctrica por todo el cuerpo del moreno.
-Lo único que puedo hacer por ahora es...confiar en que él cumpla su promesa- Dijo para sí pensando en aquel peculiar albino que recientemente conoció.
Sólo los dejó unos minutos para ir en busca de un poco de paz, la tan apreciada tranquilidad que le faltaba desde hace varios días; pero al volver, al estar a unos pocos pasos de la puerta que daba con la sala Hibari escuchó una extraña conversación.
-Dino-san...no...
-Tsuna, no seas así...déjame mostrártela, cuando la veas te vas a convencer- se escuchó el sonido que hace un cierre al abrirse.
-es muy...-
-Descuida, te la voy a poner con cuidado...
-Es muy grande!- dijo Tsuna-Y si Hibari-san nos ve?
-Él no volverá pronto, no te preocupes.
-No estoy muy seguro de esto...-dijo con mucha duda el menor.
-Sólo será un momento, lo disfrutarás tanto como yo, lo prometo.
Se escuchó un corto forcejeo que culminó con el sonido que hacen dos cuerpos al desplomarse sobre un sofá.
-Dino-san, me lastimas...
-Lo siento Tsuna. Bien, ahora quédate quieto... déjame meterla bien, hasta el fondo...descuida, te la sacaré rápido…
De pronto se escuchó un gemido de verdadero y profundo dolor.
En ese momento Hibari no aguanta más, esos herbívoros degenerados serian mordidos hasta la muerte.
Rápidamente abrió la puerta que separaba ambas habitaciones y se encontró con una escena algo particular: Dino había acorralado al pequeño castaño en un sillón intentando ponerle una peluca con enormes y largos rizos dorados.
Se quedó perplejo unos instantes intercambiando miradas con los avergonzados protagonistas de esa cómica escena; por instinto dio una vista rápida por toda la habitación y notó que tirado en el piso había un bolso negro abierto, probablemente ahí estaba guardada la peluca y eso justificaba el sonido del cierre.
Se sintió decepcionado de sí mismo por dejarse llevar y sacar conclusiones apresuradas. Dio media vuelta y se marchó en silencio, mientras que el castaño deseaba con todas sus fuerzas que se lo tragara la tierra.
Luego de haber sido testigo de aquel acto de justicia ciudadana Irie Shoushi entró a paso apresurado al salón de té "Melone", lugar donde se concertó la cita a ciegas.
Se sentía algo exaltado e inquieto por lo que presenció antes de ingresar al salón, necesitó respirar despacio para volver a centrarse en lo que estaba haciendo.
Después de mirar y analizar la apariencia de todos los presentes notó que ninguno poseía las características físicas que su amigo previamente le había descrito sobre el tipo con el que estaría esa tarde, se tomó su tiempo para elegir la mesa más adecuada para la ocasión.
Pensó en que esa cita era solo un favor que estaba cumpliendo, no era como si él quisiera conocer a alguien, así que el puesto más discreto que pudiese encontrar sería ideal, lamentablemente las mesas del fondo estaban llenas, sólo quedaban las más cercanas a la puerta y una en la esquina junto al ventanal principal, este último fue el que escogió.
Hasta ese momento pensó en ese encuentro como algo superficial, pero al estar sentado y analizar más detenidamente lo que estaba haciendo pudo tomarle el peso a la situación y mil preguntas se le vinieron a la mente.
La inseguridad trastornó su cuerpo y especialmente su estómago, éste comenzó a retorcerse de dolor por el nerviosismo y sus piernas empezaron a tiritar, sentía a su ser completo desvanecerse lentamente, en cualquier momento caería desmayado preso de los ataque de pánico que sufría habitualmente. De pronto sintió una mano en su hombro que lo devolvió abruptamente a la realidad.
-Tú debes ser Shou-Chan! Encantado!
Irie vio un rostro sonriente observándolo demasiado cerca lo que lo asustó un poco. Quién le había hablado tomó un poco de distancia y le acercó una hermosa flor blanca.
-Eh? -la miró un poco dubitativo- una anémona? es para mí?- dijo instintivamente mientras la tomaba. Al sostenerla se dio cuenta, y miró a su cita con sorpresa. - tu...? - la flor que le había dado era una de las tantas que estaban regadas en el piso de la calle, y quien estaba en frente suyo era la personas que minutos atrás estaba peleando con alguien afuera. Se notaba por su ropa, que tenía algo de polvo. Tomó asiento frente al pelirrojo y cruzó los dedos de sus manos.
-Soy Byakuran...espero no haberte hecho esperar demasiado...- se expresaba muy sereno, como si nada hubiese ocurrido, como si lo recién pasado no le hubiera perturbado en lo más mínimo, y eso Irie lo notó y en ese momento supo que debía tener cuidado con la persona con quien estaba sentado.
-No, de hecho acabo de llegar...¿por qué no ordenamos algo primero? hay algún dulce en especial que le guste Byakuran-san? -trató de mostrar confianza, estaba tan asustado que sabía que no podría ocultarlo si daba aunque sea una pequeña señal de ello.
Por otro lado Byakuran tomó el menú con elegancia, quería hacerse el interesante e impresionar a su acompañante. Pero al ver todo lo que había en el menú sus ojos brillaron como los de un niño en navidad y apenas podía contenerse de mostrar su entusiasmo por probar todo, pero decidió abstenerse de esa "costumbre" que tenía, el pedir todo lo del menú no era apropiado en ese momento, no quería ser tachado de glotón e infantil.
Mientras ambos miraban en la carta lo que se ofrecía, se acercó una amable garzona - Buenas tardes, mi nombre es I-pin, ¿que desean servirse?
Byakuran sintió una tentación muy grande de decirle "-Lo quiero a él con un poco de crema y fresas encima-", pero pensó que aún no era el momento para ese tipo de bromas.
-Quiero un Café Danés con una porción de pastel de piña, gracias - la joven anotó el pedido del comensal que llevaba los lentes, luego miró expectante al albino esperando su pedido.
Byakuran se sentía en otro universo visualizando la imagen mental que se había hecho con el chico que tenía en frente y los dulces con los que podría cubrirlo.
-Ejem...- Carraspeó su garganta el de lentes para llamar la atención de Byakuran, quién reaccionó ante esto.
-Em...por favor tráigame lo mismo que él pidió.- dijo apresuradamente para que la chica se marchara.
En ese momento la atmósfera se volvió un poco incómoda, no se les ocurría nada de qué hablar, así que Shoushi tomó la iniciativa.
-Mientras esperamos por qué no hablamos de algo...- tenía la esperanza de hacer despertar algún tema de interés en su mente.
-Quieres hablar de algo interesante? Hablemos de mi...- dijo sonriendo, de pronto ambos rieron a carcajadas, para Irie eso había sido lo más egocéntrico que había escuchado en su vida. Sin duda alguna se estaba relajando, ya no tenía tanto miedo ni una gran preocupación.
Sin embargo, el momento grato que pasaron fue efímero, ya que de un segundo a otro Byakuran se puso completamente serio, su sexto sentido le decía que algo no iba bien, por instinto miró hacia la calle y grande fue su sorpresa cuando vio al enclenque al que le había dado una paliza hace poco. Estaba parado en la calle de en frente mirándolo con profundo odio junto a una persona muy sospechosa, la cual de improviso sacó una pistola de debajo de su chaqueta y apuntó en dirección al albino con la clara intención de apretar el gatillo.
CONTINUARÁ...
(o.o)! OHHHHH NOOOOO! Byakuran está en problemas! Quien podrá defenderlo?! Ahora es cuando necesitamos la intervención del chapulin colorado en la historia XD.
Acepto críticas constructivas, ovaciones, amenazas, monumentos a mi grandeza, todo tipo de pago, dinero en efectivo, tarjetas, cheques, todo sirve XD.
Agradecimientos especiales a estas personitas especiales (^.^) : Nyanko 1827, Alexokami, Psychedelic Masquerade, dametsuna, Katekyo 1827R27X27, Kurotsuki-tania1827, Lacrimosa Azuk , Viany Pasty, Bianchixgokudera25, Maria Shimizu, KiyamaNikki16, Nanita Kuchiki , Mochi So, Moonlight0904, Kiia zacarra, Shagotte, Micaela y 1827
Gracias a todos por seguir esta historia, y recuerden que lo mejor se viene en el siguiente capítulo.
PD: No pierdan la fe XD, seguiré escribiendo este fic, pero a un paso más lento, les prometo (y esto si que lo voy a cumplir) que antes del 15 de diciembre va a estar el próximo capitulo. La verdad es que suena ridículo XD porque hasta yo pienso que eso es mucho tiempo, pero mejor no me engaño a mi misma y me comprometo con algo que si puedo cumplir, una fecha límite que me dé espacio para la U y para imaginar que pasará con el rumbo de esta historia.
PD2: El siguiente cap será muucho más largo, así que prepárense!.
Chaitoooo, que tengan un lindo día.
