Capitulo 3 "Demonio"

Las oportunidades son pocas

No importa si eres humano o vampiro

Pero que es lo que soy

Me siento como una extraña

No quiero ser un demonio

Ya no…

Anduve por las calles de esa ciudad, vagaba como la alma errante que soy, hacia cinco años que no ponía un pie cerca de este lugar, el cielo estaba repleto de nubes cargadas de lluvia, me di cuenta que de esa forma podía andar por las calles a plena luz del día, tanto soñé con ser libre que nunca me puse a pensar en que era lo que haría cuando pudiera andar sin otros detrás de mi, me sentía sola y vacía, no me acercaba mucho a los humanos por miedo a que ellos me descubriera, no había tenido contacto con ellos desde q me transforme, su sangre era una tentación para mi, la ponzoña me quemaba, provocándome un dolor insoportable, por eso no me les acercaba para no delatarme ante ellos, si algo me quedo claro era que nosotros debíamos permanecer en el anonimato.

Camine por los lugares que solía frecuentar, oculte mi rostro en un paraguas que encontré tirado, aun muchos de los que conocía seguían trabajando y viviendo ahí, mi aspecto solo difería en que mi piel era de un blanco marfileño y mis pupilas eran rojo carmesí, de ahí en fuera mi cuerpo y mis facciones seguían siendo las mismas, 1.68, cabello era caoba claro, ligeramente ondulado, me caía en cascada hasta media espalda, hoy lo traía recogido con una trenza.

Vi que varios de mis amigos ya estaban casados, y tenían a sus primeros hijos, una punzada de celos me recorrió, era muy injusto que me quitaran todo, mi familia, el amor, un futuro, y todo para que, para que…, realmente valió la pena, yo creía que no, camine hasta el panteón donde se encontraba mi lapida, ahí un ramo de azucenas yacía en el pasto, mis flores favoritas, las cogi y aspire su dulce aroma, en esta vida se amplificaban todos los sentidos y el aroma de estas me gustaba aun mas, escuche un par de voces acercase a mi, voltee la mirada y vi a dos hombres caminando en mi dirección, los podía ver a pesar de la extensa distancia en la que se encontraban, uno era un chico de quince años, cabello alborotado, un poco mas oscuro que el mió, sus ojos eran de un bonito color miel, ese era el mismo tono de ojos que yo poseía cuando era humana, un fuerte dolor se abrió paso en mi pecho, lagrimas que jamás caerían las sentí en mis ojos secos, quise correr a los brazos de ese niño, abrazarlo y decirle lo mucho que lo extrañaba, los años lo hicieron cambiar, todo atisbo de ese pequeño habían desaparecido casi por completo ahora era todo un joven, aun tenia un borroso recuerdo de el, no podía verlo por que estos ojos y esta mente trabajan diferentes a la de los humanos pero sabia que era el, mi pequeño Mau, el hombre que lo acompañaba era mayor, a el también lo recordaba, aquel hueco en mi pecho se hizo mas profundo al recordarlo. El era mi mejor amigo, lo conocía desde que era una niña, fuimos inseparables hasta que me ocurrió esto, sabia todo de el, y el todo de mi, unos meses antes de que me convirtiera en este vil demonio, me di cuenta que lo amaba y que el me amaba, recuerdo que era dichosa, la mujer mas dichosa sobre la faz de la tierra, el se quería casar conmigo, queríamos formar una familia juntos, y vivir por siempre hasta que la muerte nos separara, cerré los ojos esperando sentir lagrimas que jamás caerían, el dolor era agudo y dolía incluso mas que la ponzoña de mi garganta, ¿Qué hice mal?, ¿Por qué dios me castigo convirtiéndome en un demonio, un ser maldito?. Deseaba la muerte mas que nada en ese momento, no se por que no deje que aquellas capas me asesinaran como lo hicieron con los otros, ellos se fueron acercando cada vez mas, antes de que ellos se dieran cuenta de mi presencia, escale uno de los árboles que estaba cerca, me escondí en lo mas alto para que ellos no me vieran, las gotas de lluvia dejaron de caer por un momento, supuse que estaba haciendo frió pues los dos se encontraban muy abrigados, se detuvieron enfrente de mi lapida.

-Hola casandra_ dijo Mau_ vine a verte para darte las nuevas, fui aceptado en el equipo de americano y tu que decías que eso sucedería cuando las vacas volaran y febrero tuviera 30 días, pues hermana lo logre,_ en su rostro se mostró una enorme sonrisa, aunque la melancolía se escondía detrás de esta._ Se que estas en algún lugar cuidándome, mama y papa te extrañan, yo también te extraño_ su voz se fue quebrando poco a poco_ no fue justo que murieras_ limpio una lagrima de su rostro_ sigo cumpliendo la promesa que te hice el día de tu entierro, soy un buen hijo como tu lo fuiste con mis padres, seré el gran hombre que siempre deseaste que fuera, te prometo hermana que lo seré por ti._ ese niño rompió en llanto, abrazándose del chico que tenia a su lado, este lo consolaba y le decía que todo estaba bien, que a mi no me gustaría verle llorar de esa manera y me burlaría de el si lo veía así, eso me hizo reír y a mi hermano también.

-Tu hermana esta en un mejor lugar, Dios así lo quiso, su alma descansa en paz y ahora es nuestro ángel de la guarda._ como deseaba ser en verdad un ángel en vez de demonio.

- Gracias Alex, eres como un hermano para mi, aunque tu y Casi nunca se casaron.

- Bueno muchacho, ya hablaste con tu hermana, veámonos antes que a tu madre le de un ataque.

- No vas hablar con ella.

- No, ayer hable un largo rato con ella, por eso hay azucenas en su tumba

- Bueno, Adiós Casi, nos vemos luego hermanita

Los dos hombres se dieron la vuelta y se marcharon.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos baje del árbol, quería seguirles y ver a mis padres una vez mas, pero no sabia si soportaría ese dolor.

Me hospede un hotel del otro lado de la cuidad, robe algo de ropa de una tienda, así como efectivo y unos lentes de sol, era una estupidez andar con ese tipo de lentes en plena lluvia pero mis ojos eran escarlata y escandalizaría a las personas del hotel. Me di cuenta que les parecía hermosa a las personas, aunque instintivamente se alejaban de mi, me hospede en aquel sitio por cinco días, ese había sido el plazo que me di para ver a mi familia a escondidas, despedirme de ellos y no volver a verlos jamás.

Los primeros días estuve escondida en el hotel pues el sol estaba a todo lo que daba, en las noches salía a vagar por las calles pues no estaba segura si ir a mi casa.

El miércoles por la tarde decidí ir a mi casa, el día estaba nublado y no había nadie por los alrededores, entre a hurtadillas por el patio trasero y entre por la puerta de servicio, la casa era exactamente igual a como la recordaba, subí por las escaleras y entre a la que era mi habitación, todo estaba intacto a como lo deje el día que morí, los papeles sobre el escritora, mi cama desecha, abrí la puerta del armario y toda mi ropa se encontraba en su lugar, cogi algunas de mis prendas y las guarde en una maleta, tenia una foto con mi toda mi familia, y la guarde ese seria el único recuerdo que me llevaría de ellos, escuche la puerta de la entrada abrir, estaban llegando mis padres con mi hermano acompañado de Alejandro, se estaban despidiendo de el por que se iría al extranjero a trabajar, me daba gusto por el, todos sus sueños se estaban cumpliendo.

Salí por mi ventana de un salto y me asome a la ventana, vi a mis padres mucho mas viejos a como los recordaba, sus caras eran de felicidad aunque su semblante era demacrado, no ha de haber sido fácil para ellos perder a su hija mayor, mi madre sujetaba una de las fotos que tenia de mi con las mano y la veía, estaban platicando de mi y lo que yo hubiera hecho si aun continuara con vida, me dolía saber que jamás podría estar con ellos, no podía hacerles saber que su hija era un demonio.

Los observe todo el rato que estuvo Alejandro en la casa, ya era de noche cuando el se fue, me oculte entre los arbustos para que no me viera, mi madre y mi hermano lo despidieron desde la entrada, ya no llovía, pero un fuerte aire corría, lo vi andando por la cera, mis padres entraron a la casa y me despedí de ellos en un suave susurro, seguí a Alex con bastante distancia, se detuvo en la esquina y yo hice una cuadra antes, dio la vuelta y lo seguí sin que los humanos me vieran, estaba en un cruce, no había autos a los alrededores, parecía algo tenso lo supe por la rigidez de su cuerpo y el irregular latido de su corazón, de pronto el aire golpeo en su dirección y me llego su esencia, su sangre era dulce, mas dulce que ninguna otra, el volteo y me vio, sus ojos se abrieron de par en par al verme, su corazón latía rápidamente, su respiraciones era entre cortada, distinguí todas sus reacciones pero mi cabeza no reaccionaba, la sed me estaba quemando, tenia mas de 4 días sin alimentarme y el fuego se extendía por todo mi cuerpo, deje de pensar y me abalance sobre el.

-Casandra_ me pareció escuchar, no preste mucha atención pues mis dientes ya se encontraban en su yugular y lo estaba mordiendo, sentí ese liquido caliente por mi garganta, disfrute su olor y su sabor, no existía mangar mas delicioso, seguí succionando hasta que no quedo nada, cuando mi mente dejo por mi reacciono me di cuenta de lo que había hecho, deje caer el cuerpo que se escucho como un cascaron vacío, sus ojos estaban desorbitados y unas cuantas lagrimas caían de sus ojos, comencé a respirar rápidamente, ¿Qué había hecho?, lo mate…

-NO, NO, NO…_ grite desesperada_ Alejandro. Alejandro_ pero su cuerpo inerte yacía en mis pies, ni un alma se cruzo por ese cruce, me sentía fatal, era una asesina, no tenia perdón de Dios, mi cuerpo estaba como en shock, sentí como venia alguien detrás de mi, debía hacer algo, pero no sabia que, jamás me vi en la necesidad de desaparecer un cuerpo, de todas maneras no sabría que hacer con el cuerpo de él, había matado a mi mejor amigo.

-Calma_ escuche una cantarina voz de varón, el era como yo_ no te voy hacer daño_ me gire y vi a un hombre acercarse a mi y cargar el cadáver inerte

FIN Capitulo 3 "Demonio"