Pov Len
Llegamos a mi casa, nos sacamos los zapatos en la entrada quedando con nuestros calcetines, al pasar frente a la cocina, mi mamá carraspeo su garganta llamándome la atención ¡Nunca esta y justo ahora sí! La miré sin saber que decir.
–Ho-hola mamá –trate de saludar como si no pasará nada.
–Buenas tardes Señora Kagamine –saludó cortésmente, con una leve reverencia –mi nombre es Miku Hatsune, compañera de su hijo –se presentó sorprendiendo a mi mamá.
– ¡Que buenos modales! –Soltó sorprendida –Mucho gusto Miku ¿Se puede saber a dónde ibas tan rápido Len? –Alzó una ceja colocándome nervioso.
–Pu-pues nada, solo íbamos a subir para poder hablar tranquilos –trate de pensar claramente, pero ella tenía esa mirada de "¿Qué crees que haces llevando a una chica a tu cuarto?" la cual solo me intimidaba un poco.
– ¿Hablar? –Preguntó usando un tono de burla.
–Es que a Len no le esta yendo nada bien en matemáticas señora Kagamine, y yo me ofrecí para que en el examen que viene le vaya bien –agrego Miku tranquila, serena y con una gran sonrisa al final, mi mamá la miró suavizando su gesto, asintió creyendo cada palabra dicha por Miku.
–Entonces, muchas gracias Miku por ayudarle a mi hijo –agradeció –les haré algún aperitivo para que no estudien con el estomagó vació –sonrió, dio media vuelta y en una bandeja comenzó a colocar dos vasos con jugo de naranja, una puntada me dio en el pecho al ver el sabor, la naranja era su fruta favorita… colocó unos pasteles y dos sándwich, giró para vernos y me entrego la bandeja –Ahora vayan y estudien, ¿Te quedarás a cenar cierto? –preguntó con un extraño brillo en los ojos.
–Claro –sonrió, y me empujo para que caminara, sin que mi querida mamá no lo notara.
–Vamos a estar arriba –hablé mientras subía las escaleras hacía mi cuarto, al entrar deje pasar a Miku, coloque la bandeja en la mesa de mi cuarto, de esas bajas para poder sentarse en el suelo, la mochila quedo sobre mi cama –bienvenida a mi cuarto, vamos siéntate donde gustes –agregué, todo estaba ordenado, claramente mi mamá había entrado a limpiar.
–Que acogedor, bueno –se lanzó prácticamente al suelo, se acomodó y me miró – ¿De qué querías hablar?
Pov Miku
Su pieza estaba completamente ordenada, era de color celeste y amarillo, un computador portátil descansaba en su velador, una televisión gigante en la pared frente a la cama, y bajo ella un mueble lleno de juegos y consolas, toda una habitación de un otaku adicto a los videos juegos. Lo miré esperando respuesta pero se veía claramente nervioso… que adorable.
–Bu-bueno yo… esto, arg, quiero saber porque estabas tan aislada hoy, digo… ni a Kaito lo viste, a ningún chico en general, en clases tan poco estabas concentrada –susurró casi todo, no sabía que más responder, miré los vasos y me vi reflejada en el líquido naranja.
–No era nada, solo quería estar un rato sola, ya sabes, pensar –le hablaba moviendo las manos –solo eso.
– ¿Segura? –volvió a preguntarme para nada convencido.
–Claro, ahora estudiemos –saque mis cuadernos de mi mochila y comencé a abrirlos, pero algo me detuvo la mano. Len estaba casi encima de mí muy serio, trague saliva tratando de controlarme.
–Miku, no me mientas, ¿No éramos los mejores amigos? –Me recriminó, me sentí desprotegida, mi corazón palpitaba rápidamente mientras trataba de pensar en algo.
–Len, claro que somos amigos, los mejores… yo juré protegerte de los lobos feroces que se hacen llamar estudiantes, de las malas chicas, de todo –argumente tratando de alejarme.
–Miku, los amigos se cuentan cosas, cuando uno está mal se lo dice al mejor amigo, no siempre se cuenta lo bueno…
Pov Len
Comenzaba cada vez a molestarme un poco más, sabía que algo me ocultaba y no deseaba decir pero yo lo quería saber, yo quería que confiara en mí… Comencé a acercarme sin darme cuenta. ¿Y qué era eso de protegerme? Yo estaba lo suficientemente grande como para poder hacerlo solo.
–Len –me llamó mientras me acerco para abrazarme, me quede inmóvil sin saber qué hacer –lo lamento, trato de hacer lo mejor para ti, para todos, pero no puedo cambiar…
–Miku ¿A qué te refieres? Todos podemos…
–No, no puedo, yo soy así, amo que todos me miren, que todos hablen de mí ya sea por algo bueno, porque estuve con tal persona o quizás solo por odio. Yo necesito que me miren, que se fijen que estoy ahí…
–Para mí, desde el primer día siempre has estado ahí, Miku ¿Estas llorando? –Pregunto atónico, ahora no sabía qué hacer y creo que preguntarle algo tan obvio solo era peor… Soy un competo idiota.
–Cla-claro que no lloró, solo me entro algo en mis ojos –trato de engañarme.
–¿En ambos? –Pregunte burlón, haciéndola reír, se seco las lágrimas y nos separamos.
–¿Mejor?
–Mejor… Ahora estudiemos, tus matemáticas apestan –me recrimino, suspiré y tome mi cuaderno, me senté a su lado y comenzamos a estudiar.
Paso más de dos horas, y el reloj marcaban las 20:30, se estaba haciendo tarde; el tiempo paso como nunca, jamás había pasado tantas horas estudiando de una manera tan gratificante, horas que no las sentí, todo gracias a mi excelente profesora Miku Hatsune.
–Niños, la cena esta lista, bajen para que no se les enfríe –grito desde la cocina mi mamá, nos miramos unos segundos con Miku, y guardamos los cuadernos, tomo la bandeja y bajo primero dejándome atrás.
La cena paso con tranquilidad, mamá hablaba mucho con Miku, preguntándole sobre sus padres, que hacían, donde vivían, descubrimos que vivía a cinco casas de acá y que su hermano mayor vivía en el extranjero hace bastante años. Al término de la cena Miku dijo que debía marcharse a su casa o sus papás se preocuparían, subí por mochila a mi cuarto y al tomarla sus cosas se cayeron, las tome rápidamente y las guarde, pero quede algo sorprendido al ver que poseía dos celulares ¿Para qué tener dos? Guarde ambos y baje velozmente las escaleras y llegue al su lado.
–Mamá, la iré a dejar y vuelvo –anuncie para que no se preocupara.
–Vale, pero no tardes, Miku fue un placer conocerte, espero verte pronto –sonrió, de esas sonrisas que no se ven a menudo… las que son reales.
–Claro, muchas gracias por todo, estaba muy rico, adiós –se despidió y salió de la casa seguida de mí.
–Me alegro que me enseñaras matemáticas Miku, gracias –le agradecí mirando hacia el cielo –¿A qué te referías con protegerme?
–Len… En el instituto muchas chicas hacen lo mismo que yo, y no deseo que eso te suceda, quiero que te salves de eso –nos detuvimos fuera de su casa, me coloco una mano en la mejilla acariciándola –quiero que te salves de ello, y seas feliz con alguien a quien ames, nos vemos mañana pequeño Len, mira que si no entro se preocuparan por mí –se despidió y entro a su casa.
Pov Miku
Preocupados, mis padres van a estar preocupados, já… al entrar estaban todas las luces apagadas, me saque los zapatos y subí a mi cuarto, cerré la puerta y quite el uniforme lanzándome a la cama, en el pasillo pude escuchar como comenzaban a discutir nuevamente, ya era algo insoportable, tomé mi celular y note que tenía un mensaje perdido, presione sobre él, era de Mikuo avisando que vendrían la próxima semana, el miércoles para ser más exacto, salí del cuarto con audífonos y camine al baño a paso acelerado, me cepille los dientes y volví a mi refugio para finalmente dormir…
