Pov Miku
Ya era de día y mi alarma sonó, la apagué, me senté en el borde de la cama para disponerme a levantarme pero algo me lo impedía, detrás de mi espalda se escucha como alguien se movía entre las sabanas, trate de mantenerme tranquila ¿Dormí con alguien? No… yo recuerdo acostarme solita, jamás lleve a alguien a mi casa para pasar la noche. Rápidamente el miedo se apoderaba de mi cuerpo, comencé a temblar, corrí hacía la pared donde estaba la puerta y recién ahí giré mi vista.
–¿Qui-quién eres? –Pregunte tratando de sonar fría y no mostrar que era un manojo de emociones. Yo recuerdo acostarme sola.
–Mmm… –fue lo único que pude escuchar, se revolvió el cabello rubio como si fuera lo más normal del mundo, abrió un ojo… celeste. Mi cuerpo ahora s comenzó a dar señales de mi temor –Miku-chan –canturreo feliz.
–¡Ah! –Grite, a los segundos todos aparecieron en mi puerta y entraron corriendo asustados – ¿¡Quién rayos eres tú?! –Pregunte entre gritos, mi padre coloco una de sus manos en mi hombro tratando de calmarme pero no podía…
–Ella es Rin, Kagamine Rin, mi novia –aquellas palabras me cayeron como si fuera un balde con agua fría, giré mi cabeza encontrándome con unos ojos del mismo color que los míos, su semblante trataba de dar calma ¡La cual perdí por que una extraña se metió a mi cama!
–Así es, mucho gusto Miku-chan –saludo alegremente mientras se levantaba y caminaba hacía mi –perdón por entrar a tu cama así… tus padres dijeron que no había problema de estar acá –se disculpo.
–E-esta bien –trate de sonreírle –No paso nada, todos salgan de mi cuarto ahora –expulse a los tres intrusos que llegaron por mis gritos y cerré la puerta, camine a mi closet sacando el uniforme –Yo… debo irme a la escuela… pero puedes quedarte lo que desees acá –abandoné el lugar, mi corazón estaba acelerado mientras trataba de regularizar mi respiración.
Fin Pov Miku
Camino hacía el baño, se ducho y visto bajando rápidamente para desayunar y salir, aquella chica rubia le había colocado los cabellos de puntas, era muy similar a su mejor amigo, más que similar eran idénticos... giro la cabeza de un lado a otro tratando de sacar aquellas imágenes de su mente y finalmente tomó un vaso con agua y una manzana para salir de su casa.
Las clases comenzaron y los estudiantes se dirigían a sus salones mientras que la inspectora paseaba por los pasillos de manera tranquila, alumno que veía fuera de su salón lo mandaba de vuelta. Finalmente ya estaban en el último receso antes de irse a casa.
–Len… –llamo la chica quien la miro –¿Tienes hermanos?
–… –aquella pregunta lo agarro de sorpresa, sus ojos se encontraban abiertos –S-sí, una hermana.
–Ah~ –soltó en un suspiro, quizás aquella chica si era un familiar de él.
–¡Mamá! –Gritó una chica mientras seguía a la inspectora, cabello castaño en forma de melena que llegaba a los hombros, ojos de color café bastante dulces, el uniforme era distinto, su falda era de color negro pero con tablillas y algo corta, bajo ella se podían notar unas calzas negras que llegaban a medio muslo, suéter negro y zapatillas de deportes blancas, corría detrás de la mujer por el pasillo, la mayor al escucharla giró para verla, sus ojos se abrieron lo más que pudo y trago saliva.
–Ho-hola hijita ¿Qué haces acá? ¿Y la escuela? –Pregunto algo asustada al ver el semblante de la menor, su parentesco era más que obvio, eran como dos gotas de agua.
–Pues cancelaron clases, y no me cambies el tema ¡¿Qué le paso a mi botella de sake!? –Le interrogo molesta, casi bramando, cruzo sus brazos frente a su pecho con fuerza esperando respuesta de la mayor.
–¿Eh? –musitó enojando más a la menor.
–Miku-chan~ ¿Vamos a mi casa después de clases? –Pregunto Kaito incomodando a la pareja de amigos.
–No, tengo que ir a estudiar –le corto molesta por interrumpir su charla amena.
–Vamos hace mucho que no estamos juntos –susurro lo último. Len por su lado rodó los ojos y se alejó para darles privacidad.
–¿No te enseñaron lo que es no? –comenzaba a irritarse por la insistencias del chico, últimamente ya no deseaba nada de esos temas con nadie, pero el seguía insistiendo junto con Haruto. Los demás chicos solo asintieron cuando ellas les negó.
–¿¡Qué te pasa últimamente?! –Exclamo el muchacho asustando a la de cabellos turquesa, el jamás había actuado así… –Deja de hacerte rogar –le tomó del brazo con brusquedad zarandeándola. Antes de que Len se pudiera acercar para ayudar, Miku reaccionar un fuerte ruido sonó en el pasillo y kaito estaba en el suelo de cara, al lado de estaba la chica que regañaba a su mamá, los demás estudiantes estaban atónitos por aquella escena de violencia sobre todo viniendo de una chica tan delgada.
–Ella te dijo que no, y no es no –le dio una patada al chico –¡Respeta a las mujeres maldito! –Le gruño, la inspectora camino hacía su hija entre orgullosa y molesta.
–¡Meiko! –Le llamó, la chica solo bufó mirando a Miku quien estaba sin habla.
–Gra-gracias –fue lo único que pude decir.
–Es un placer; a idiotas como estos –señalo al de cabellos azules que estaba inconsciente en el suelo –se les debe golpear para que entren en razón.
–Chicos lleven a este alumno a la enfermería –les habló a unos de los que miraban detrás –Meiko vete a casa, hablaremos cuando vuelva…
Todos asintieron y el pasillo quedo vació.
Las clases acabaron y todos se disponían para ir a sus casas, con aquel alboroto los murmullos e chismes volaban como nunca, las teorías eran diversas "Kaito engaño a Meiko con Miku", "Kaito mantenía una relación con Miku a espaldas de Meiko" y así sucesivamente, todos llegaron a sus casas, un cierto rubio al entrar escucho a su madre hablar con alguien así que decidió caminar al comedor, al entrar ahí pudo observar una figura que tanto había anhelado hace años. Su hermana estaba de vuelta, tiro su mochila y corrió donde ambas mujeres, realmente era ella. Un sentimiento entre felicidad e ira inundaba su cuerpo, mientras la chica solo le sonrió.
–Hola Len –le saludó de lo más tranquila mientras el golpeo la mesa con una de sus manos tratando de encontrar las palabras que siempre le quiso decir.
–¿Rin? ¿Qué haces acá?
–Pues vine a ver a la familia de mi novio… y por cosas del destino viven acá cerca, así que decidí visitarlos –respondió tratando de mantenerse tranquila.
–¿Qué novio? –Pregunto su madre con ojos brillantes por la noticia…
–Pues les contare…. –Y así fue como les conto todo, como conoció al chico de sus sueños en Estados Unidos, también que allá participaba en un grupo de apoyo por su poco manejo de las emociones, incluso habló de su papá –Y así fue… él quería presentarme a sus padres así que acepte a viajar con él y así es como estoy acá con ustedes.
–Todo este tiempo… y no nos visitaste –murmuro el rubio mientras su hermana lo miraba con ojos llenos de tristeza –¡Mejor no hubieras venido! –Le grito para irse a su cuarto dejando a ambas sorprendidas.
–Creo que… quizás no debí visitarlo –susurro melancólica mientras que su madre le colocaba una mano en el cabello calmándola.
Mientras tanto en la casa de los Shion, la menor de la familia estaba molesta, más que molesta al enterarse que su hermano había sido golpeado por culpa de la turquesa, caminaba de un lado a otro mientras su hermano dormía frente a ella.
–Me vengare –susurro mientras se detenía a ver al mayor, quien comenzaba a abrir los ojos.
–Oh… Kaiko –sonrió a ver a su hermanita, ella simplemente se acostó a su lado y lo abrazó.
En cambio Miku estaba encerrada en su cuarto escuchando como sus padres peleaban con su hermano mayor, el mejor les había dicho que planeaba pedirle matrimonio a su novia, lo cual no les agrado nada. Suspiro agotada, muchas cosas pasaban por su mente y el día claramente no iba a mejorar…
Al día siguiente nada parecía haber cambiado, Kaito tenía justificativo médico. Nadie quería sacar el tema en voz alta como solía suceder luego de esas peleas. Para Miku el día paso rápido, sin darse cuenta ya era hora de irse, mientras que para Len todo era distinto, lo que menos deseaba era querer volver a su casa, su hermana estaba ahí por unos días y no deseaba verla… Ya en la entrada del instituto unas chicas estaban esperando a alguien, una de ellas era Kaiko Shion la cual se veía bastante molesta.
–Miku-chan~ –grito Kaiko llamándola, una sonrisa apareció en sus labios cuando la vio sola y que caminaba hacía ella.
–Hola kaiko… ¿Qué deseas? –Pregunto mientras miraba a las amigas de la chica y alzo una ceja… la de ojos azules le tomo la mano y se la llevo de ahí con sus amigas. Nada bueno pasaría…
–Pues ahora que lo dices –la sonrisa desapareció –solo vengo a saldar cuentas –concluyo con una sonrisa torcida la cual provoco un escalofrío en el cuerpo de la otra chica. Llegaron a una sitio vació y la soltó para luego darle un golpe en la cara, al golpearla se toco el puño con una mueca de dolor mientras Miku estaba en el piso con una mano en su mejilla.
–¿Eh?
–Como dije alguna vez, no me importa con quien este mi hermano… pero no permitiré que lo lastimen –vociferó amargada, dos de sus amigas afirmado a la aterrada chica para levantarla y que no se moviera.
–… –una sonrisa se formo en la cara de Miku, levanto el rostro con una sonrisa burlona y los ojos entre cerrados –¿Hermano? Vaya, este amor de hermanos es algo odioso, sabes… enamorarte de su hermano no es una buena idea –soltó una risa y mientras ahogaba los quejidos –¿Qué se siente amar a alguien que jamás te vera así? –Volvió a burlarse, cerrando los ojos al ver que la golpearían –¡Ah!...
–Claro que no lo amo –se llevo una mano al pecho mientras tomaba su blusa escolar, por cada palabra dicha y escuchada el pecho le dolía, ella sabía que sus propias palabras eran mentira, mientras que las escuchadas solo eran verdad –él es solo mi hermano –le volvió a pegar en la costillas haciendo que soltara un quejido.
Por otro lado se encontraba Luka caminando hacía su casa cuando su celular sonó, era un mensaje. Suspiro y se dispuso a leerlo, sus ojos comenzaban a agrandarse mientras sus cuerpo temblaba, lo guardo nuevamente y corrió hacía otro lugar.
Pov Luka
Mi corazón no para de latir rápidamente, lágrimas amenazaban con salir mientras yo solo trataba de mantenerlas dentro, mi respiración se agitaba por cada paso que daba. Esto no puede estar pasando. Nunca debí dejarla sola. Nunca debí enojarme por estupideces cuando sabía que ella era así por culpa de otros –¡Miku! –comencé a aumentar la velocidad, empujando gente por todos lados… llegue y algo en mi pecho se quebró.
Fin Pov Luka
–¿Qué crees que haces? –Grito una chica de cabellos rosa corriendo donde estaba la menor siendo agredida.
–¿Eh? No sabía que esta tenía amigos –se burlo la chica acomodando sus cabellos azules detrás de sus orejas, con tranquilidad.
–Luka-san no te metas –trato de evitar que todo empeore, pero la chica no escuchaba a nadie, ella solo caminaba hacía ella con los puños cerrados.
–¡Claro que no! –Grito nuevamente corriendo donde estaban las otras chicas –¡Suéltenla! –Exigió asustando un poco a las menores que afirmaban a la turquesa que al final cayó al suelo como si fuera plomo.
–Vete de acá Luka, esto no te incumbe, además ustedes no son amigas…
–Callate kaiko –le dio una cachetada girándole el rostro –Ella siempre ha sido mi amiga –defendió.
–Lu-Luka-san… –murmuro Miku tratando de levantarse, una de las chicas la volvió a sujetar con fuerza, lastimándola.
–Hahaha –rio casi como si tuviera un ataque de histeria, se alejó de Luka caminando hacía la agredida, saco unas tijeras de su mochila asustando a ambas chicas –Pues eso es algo sorprendente… –jalo el cabello de la chica y le acerco las tijeras –oni-san siempre me dijo que no le gustaban las chicas de cabello corto –sonrió, en cosas de segundos las tijeras habían cortado aquel cabello turquesa de una de sus coletas, lanzo el cabello frente a la dueña y de Luka, ambas impactadas.
–… –Miku miraba como caía su cabello frente a ella, una angustia la llenaba, odio, pena, rencor, pero sobre todo sentía tristeza, aquel cabello que tanto cuidaba, aquel cabello que su mamá amaba tanto, estaba en el suelo siento pisado por una chica cegada por odio –¿Es lo mejor que le puedes hacer? –Pregunto mientras lágrimas salían de sus ojos.
–¡Que hiciste! –Luka corrió para lanzarse sobre la menor y golpearla.
Así comenzó una pelea entre las chicas de cabello azul y rosa pálido, mientras que las amigas de Kaiko trataban de defenderla y las otras sujetaban a Miku quien se soltó sin dificultades y golpeo a una llena de enojo. Al final las amigas de Kaiko lograron sacarla de ahí y de las manos de una muy furiosa Luka y al final corrió donde estaba Miku tirada en el suelo, se arrodillo para abrazarla mientras lágrimas salían del rostro de ambas.
–Lo lamento, jamás debí dejarte sola; perdóname, mi estupidez solo hizo que no pudiera protegerte como lo prometí años atrás –levanto el rostro de su amiga limpiándole las lágrimas mientras Miku la abrazo y comenzó a llorar más fuerte.
–Lu-Luka-san, perdón, fue una estúpida que no agradeció tu amistad, que no supo valorar nada –hablaba entre ahogos por las aguas saladas.
–Vamos… debes arreglarte para llegar a casa ¿No? –Sonrió dulcemente a lo cual su amiga asintió, la cargo detrás de su espalda y la llevo lejos de ahí.
Paso una hora desde la "discusión" en donde la mayor vendaba partes del cuerpo de la mejor, desinfectaba otras lesiones y colocaba una gasa en la mejilla de la chica para evitar el golpe –solo diles que te caíste, eres torpe así que no creo que se preocupen –molestó a cual solo recibió una mirada de enojo de la menor –además el corte no me quedo tan mal… te ves linda –trato de animarla logrando obtener una leve sonrisa.
–Gracias Luka-san –la abrazo de nuevo. Hablaron unos minutos y Miku se fue a su casa, se cubrió el cabello con la capucha de su poleron y entro a casa de la misma manera, corrió a su cuarto y se encerró. Solo deseaba olvidar…
Tomo su portátil y entro a Facebook, en el chat trato de buscar aquel nombre… presiono el nombre y comenzó a escribirle.
–Len… Podemos hablar?
–ahora? –le respondió a los segundos.
–por favor…
–claro, donde?
–en el pasaje
–ya, saldré ahora, nos vemos en un minuto
–gracias…
Se levanto adolorida y coloco unos pantalones, cambio su blusa escolar por una más holgada, después de todo no quería nada ajustado, se sentía realmente mal, todo le dolía mientras se vestía, pero no solo físicamente, su pecho se sentía apretado y las lágrimas amenazaban a cada instante con salir; tomo un poleron negro y salió.
–Miku –alzo la mano para correr donde ella estaba, se veía feliz pero al llegar la sonrisa iba desvaneciendo mientras su rostro daba paso a uno asustado –¿Qué te sucedió? –Pregunto asustado al ver el rostro dela risa algo hinchado y con una gasa, mechones caían por sus mejillas.
–Len… –susurro para abrazarlo y comenzar a llorar, Dolía. Todo dolía, abrazarlo, tratar de hablar, suspirar y hasta respirar, el dolor en su pecho iba desapareciendo mientras el chico lo abrazaba.
Pov Len
Me coloqué una playera negra y short azul marino, zapatillas, aún era "temprano" cuando al entrar a facebook a los minutos Miku me hablo, con solo esa corta conversación supe que algo pasaba, baje corriendo ignorando lo que me quería decir mi hermana, me coloqué a las malas las zapatillas y salí, ella estaba ahí, corría hacía ella y en cosas de segundos me abrazo llorando.
Fin Pov Len
– ¿Qué te sucedió? –susurro mientras ella solo lloraba en su pecho, llevo una mano en la espalda de ella para acercarla mientras que con la otra le tocaba el rostro –Miku-chii, ¿Qué te paso en el rostro? –Pregunto mientras ella escondía más su cara en el pecho.
Ambos corazones parecían el aletear de un colibrí, rápido, intenso al punto de escuchar el del otro, ella lloraba tratando de desahogarse mientras que él estaba en un estado de preocupación. La alejo suavemente de su pecho para mirarla a los ojos, se encontraban rojos e hinchados, sus mejillas coloradas y los labios apretados; una leve sonrisa apareció en los labios del chico, se veía hermosa. La abrazo escondiendo su rostro en el cuello de Miku, abrió los ojos como plato, su largo cabello ya no estaba, no lo sentía, se alejo nuevamente y con la mano libre le saco la capucha... una melena danzaba un poco con el viento, ambos abrieron los ojos como plato, aquellos ojos turquesa comenzaron a aguarse mientras que el seguía sorprendido.
–N-no me veas –se volvió a cubrir mientras pequeñas lágrimas resbalaban –debo... verme horrible
– ¿Pero qué dices? –Le quito nuevamente el gorro y las manos de la cara para verla a los ojos –te ves linda, hermosa, el corte te queda muy bien Miku...
–Pe-pero a ti te gustan las chicas de cabello largo, ya no querrás estar cerca de mi –susurro mientras miraba el suelo y apretaba sus manos.
–¿De cabello largo? –Pregunto más para él que para ella, pensó unos segundos y un sonrojo apareció en sus mejillas –Mi-Miku... solo ignora eso, me gusta tú nuevo corte
–le acarició el cabello –pero ahora dime... ¿Qué te sucedió?
–Yo... tuve una pelea...
– ¿Una pelea? –Alzo la voz interrumpiéndola. Ella asintió.
–Y... bueno si no fuera por Luka-san yo no estaría... acá –termino murmurando, subió la vista y la bajo rápidamente.
–Miku, como se te ocurre –regaño –¿Qué más te hicieron?
–Yo estoy bien...
– ¡Claro que no lo estas! –Grito para luego alzar el rostro de la chica –Miku-chii no vuelvas a pelear por favor... se que soy irresistible y por eso discutes con otras, pero no pelees por mi amor.
–¡Len! –Exclamo ella mas roja que un tomate –claro que no fue por ti –respondió cruzándose de brazos, mientras el hacia un fingido puchero.
–¿Eh~? En cambio yo peleo siempre con otros chicos por ti –infló las mejillas y fruncio el ceño.
–No mientas, mentir es malo –rió llevándose las manos al estomago.
–Pero si yo... –trato de argumentar.
–Gracias... –susurro en su oído sonrojandolo más aún –eres el mejor.
Ya había pasado dos meses desde el incidente, Luka comenzó a juntarse durante los recreos con Miku haciéndola reír como antes, almorzaban con Len. Mientras que todo parecía volver como antes, Miku empezó a desistir por completo a salir con otros chicos; al tiempo todos comenzaron a desistir en tratar de obtener algo de ella y solo le hablaban como compañeros. Kaito de alguna extraña manera volvió a ser amigo de Gakupo quien ahora era novio de la chica rosa, pero era mas raro aún... comenzó una amistad con la turquesa.
Ya quedaba solo la última ronda de exámenes, la última semana para estudiar y pasar los ramos para poder tener vacaciones, al menos de tener clases en ellas.
–Len, vamos al parque –le arrastro Miku con una gran sonrisa.
–No, no puedo Miku-chii, debo estudiar para matemáticas... recuerda que no me fue bien en el anterior.
–Pero... –susurro con un puchero mirando el suelo –esta bien –suspiro molesta.
–No te enojes...
– ¡Pequeños! –Grito una chica, una voz que ambos conocían a la perfección, giraron y ahí estaba ella corriendo hacía ellos con los brazos abiertos.
– ¡Luka-san! –Gritaron ambos, se miraron a los ojos y antes de que Len pudiera correr hacía la mayor, Miku lo empujo y corrió hacía su amiga abrazándola.
– ¡Oye! Tramposa –susurro lo último sonrojado.
–Mi pequeña Miku~ –la abrazo para luego separarse –¿Qué hacían?
–Yo quería ir al parque pero Len me rechazo por completo –le acuso.
– ¿Le negaste una cita? –Miro asombrada al menor.
–Y-yo tengo que estudiar, no deseo perder mis vacaciones de invierno –se defendió.
–Vale, vale, pues yo llevaré a mi pequeña –abrazo a la turquesa sonrojandola.
–¿Eh? ¡No! –Se nego el rubio haciendo que a Luka solo le apareciera una sonrisa.
–Pues y quien sabe... quizás después podamos hacer algo –insinuó dejando tensa a su amiga.
–Pu-pues, no, no, no, y no, y iré con Miku-chii –le arrebato la menor abrazandola posesivamente –vamos Miku-chii, te quitare de las garras de esta pervertida –miro a Luka molesto.
–Bu-bueno, después te enseño matemáticas como recompensa –le dio un beso en la mejilla y salió corriendo.
El día paso y solo quedaba esa noche, era la última noche en que estaría Mikuo y Rin, por ende la familia Hatsune invito a Rin y su familia a la cual nombro en una de las charlas, para cenar. La casa estaba reluciente y todos ayudaban en algo -obligados por la mujer mayor-. Miku colocaba la mesa, Mikuo ordenaba la sala de estar en donde hablarían al final de la cena, su mamá cocinaba algo nerviosa y el padre solo movía algunas cosas para finalmente sentarse en un sillon.
Los minutos pasaron y el timbre sonó erizando a todos en la casa, Miku corrió hacía la puerta y se detuvo, su melena bien cepillada, un vestido -otra obligación- hasta las rodillas de color negro con detalles blancos, aretes, collar, y maquillaje en su lugar, suspiro agobiada al sentir la mirada de su hermano, abrió la puerta. Rin estaba deslumbrante, un vestido hasta las rodillas igual, pero de color turquesa, con capas de distintas telas , un gran lazo en la espalda de color negro y lazos en el cabello, aretes y pulsera de corazones, un leve maquillaje el cual estaba algo corrido por los nervios de la cena, al entrar abrazo a Miku como si fueran viejas amigas y entro para encontrarse con un apuesto Mikuo de traje; a los segundos una mujer empujaba a su atónito hijo a la entrada, cabellos rubios peinados, ojos cielo, con un traje negro, ambos menores estaba sin hablar, no podían creerlo, sus hermanos eran pareja y ellos nunca lo supieron a pesar de ir a sus casas... Una mujer de cabellos rubios y ojos verdes empujo levemente para que su hijo saludara, ella traía un traje de dos piezas color gris muy elegante, al entrar se sorprendió un poco.
– ¿Miku? –Llamo la mayor –Pero mírate, estas hermosa –abrazo la mujer a la muy sorprendida menor quien con el tacto salió del trance sonriendo le a la mayor.
–Pasen, pasen, no se enfríen; esto me tomo de sorpresa... no sabía que ahora seriamos familia –los hizo pasar hasta la sala en donde estaban sus papás.
La charla era amena, todos se llevaban bien o eso hacían parecer al menos, en cosas de minutos la dueña de casa los invito a pasar al comedor, el padre de Miku estaba en la cabecera y su madre frente a él. Mikuo prefirio sentarse con Rin a su lado y la madre de ella al lado de la hija. finalmente frente a ellos estaban ambos menores charlando como siempre...
