–Ella te hizo más daño –murmuro amargado sentado en su cama, le acaricio la cabeza tratando de calmarse –lo lamento Miku-chii, y lamento que tengamos que compartir habitación, menos mal que mi cama es nido…
–No te preocupes, gracias por aceptarme en tu cuarto, debe ser incomodo compartir con una chica –sonrió sinceramente sonrojándolo.
–Para nada –contrarresto –no… que he dicho, ahora creerá que siempre traigo chicas a mi cuarto… ¿Pero eso importa? Solo somos amigos… En que estoy pensando –pensó, gruño por lo bajo, odiaba no saber que sentía, y mucho más sentirse tan confundido por alguien.
–Gracias, bueno, ¡Es hora de dormir! Mañana tenemos que ir a clases –se recostó en su cama mientras que Len trataba de mantener la calma dentro de él –buenas noches pequeño Len…
–Buenas noches Miku-chii…
La noche paso tranquilamente dando paso a la mañana, donde dos jóvenes se encontraban levantándose perezosamente, ambos estaban sentados en sus camas mientras trataban de quitarse toda la flojera. Pasaron unos segundos y la puerta se abrió estruendosamente asustando a ambos hermanos menores, sus ojos se posaron sobre la puerta donde estaba, ahí parada estaba la silueta de la mayor, su rostro estaba lleno de energía y algo de molestia se apodero de su rostro al verlos acostados aún.
–¡Levántense! –Les ordeno estremeciendo a ambos por la fuerte voz, se levantaron rápidamente sin poder procesar la información aún, una leve sonrisa apareció en el rosto de la rubia –Miku-chan, tú te duchas primero –le entrego una toalla y comenzó a empujarla hacia el baño, mientras que la aludida aún parpadeaba sin comprender nada.
–Rin-chan… ¿Qué hora es? –Pregunto con voz suave, por un segundo creyó que era tarde, razón por la cual fueron despojados de esa manera de las sabanas.
–Hmp… son las 5:45 –respondió mirando su reloj de pulsera, el cuerpo de la agua marina se tensó. ¿Tan temprano era? Y sobre todo… ¿Qué rayos hacía levantada a era hora?
–Rin-chan… entramos a clases a las ocho –le recordó con un dejo de molestia en la voz –¿Por qué tan temprano?
–Pues, necesito que me lleves temprano al instituto, me trataré de inscribir, si no volveremos a Estados Unidos juntos, terminaré mis estudios acá –concluyo la chica muy segura de sí misma, se detuvieron a medio pasillo frente a una puerta –ve y dúchate tranquila, nadie te apurara –una cálida sonrisa se posó contagiando a la estudiante quien entraba al baño y cerro tras ella. Rin dio media vuelta y camino su cuarto, Mikuo estaba sentado, ya vestido con jeans oscuros, una camiseta de mangas cortas azul, su cara estaba cubierta por ambas manos, los codos apoyados en sus piernas, se veía frustrado. Suspiro tratando de animarse y se encamino hacía él, sentándose a su lado –ne Mikuo-kun –lo llamo arrastrando las palabras, él giro un poco el rostro para verla y una sonrisa apareció en sus labios.
–Rin, buscare trabajo –relató sorprendiendo a la menor por unos instantes –no quiero que seamos una carga... –continuo al ver que le iba a interrumpir –debo buscar como solventar los gastos y no todo dependa de la bondad de tus padres, además estudiare algo, por mis notas muchas universidades me ofrecieron becas acá, no creo que deba rechazar alguna, después de todo si quiero un futuro contigo debo comenzar ahora a solucionar cosas –concluyó mientras le acariciaba una mejilla a su novia quien tenía los ojos acuosos por tal confesión.
–Deberías de dedicarte a estudiar, mi padre solventa todo lo que necesitamos ya que se siente culpable de cosas que hizo en el pasado, así que ustedes no son problemas. Ayer hablé con él y le plantee lo sucedido a lo cual le pareció bien, tú sabes el cariño que te tiene, incluso se enfadó muchísimo al saber que incluso te hecho de casa junto con tú hermana –afirmo Rin para luego lanzarse para abrazarlo, ambos quedaron acostados. Ella sobre él.
–No deberías de haberle contado eso…
–Yo no sé los detalles, por lo que no pude decirle mucho más delo que yo sé –le calló –pero él quiere que tú le cuentes, Mikuo-kun déjanos apoyarte en todo esto, nosotros podemos y no los dejaremos solos.
–¿Qué haría yo sin una novia tan linda como tú? –Pregunto avergonzando a la chica, deposito un tierno y casto beso en la frente y se levantó dejándola sentada –bien, pues aun así buscaré un trabajo, tengo planes y para eso necesito dinero –agregó feliz desconcertando un poco a su novia por el misterio.
–¿Qué planes? –Alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos.
–Ya lo sabrás más adelante –le trato de calmar –por ahora ve y arréglate, necesitaras estar lo más presentable posible para el director…
–¿Cómo que más presentable? Yo siempre lo estoy –discutió, el silencio reino por unos segundos y luego continuo –¿Acaso me visto mal? –Pregunto al aire con molestia, a lo cual el agua marino solo trago algo asustado.
–Tan temprano y ya están peleando –interrumpió Len ya vestido, su cabello húmedo pegado, y a su lado Miku quien observaba con curiosidad, su melena estaba mojada y apegada a su cuello, ambos traían el uniforme del instituto.
–Dicen que no es bueno pelear por las mañana –agregó Miku con una sonrisa algo burlona –ya parecen esposos –agregó evitando reír, aquel comentario sonrojo a los mayores, hasta un tomate podría sentir celos.
–¡Miku!
–¡Len!
–¿Qué? –Preguntaron inocente ambos, con ojitos de cachorrito mientras hacían un pequeño puchero, ambos se miraron y sonrieron –los dejaremos solos tortolos –habló el rubio mientras se iba seguido por su amiga.
–¡Hermanos menores! ¿Quién dijo que eran una bendición? –Exclamaron al unisonó ambos sonrojados aún, para luego salir y desayunar junto a sus pequeños y traviesos hermanos, quien comían y hablaban de examen de ciencias que tendrían la otra semana.
La mañana fue amena, ambos se llevaron su obento, se colocaron zapatillas ambos, tomaron sus mochilas y partieron a la escuela con Rin quien llevaba un vestido celeste hasta las rodillas, era corte princesa, suelto desde la cintura para abajo, zapatos blancos bajos y un bolso a juego. Cuando llegaron eran las 7:30 am y el lugar parecía desierto si no fuera por algunos alumnos que llegaban poco a poco, le enseñaron el lugar a Rin calmadamente, ya que no había prisa; finalmente cuando ya era la hora de clases la dejaron con la secretaria, una mujer alta de cabello negro, vestía de manera prolija, miro a la rubia quien estaba nerviosa.
–Rin-chan ahora te dejaremos acá, debemos ir a clases –trato de calmar a la hiperventilada.
–Además el director no es alguien… –trato de pensar bien las palabras –molesto, bueno nos vemos hermanita –se despidió Len llevándose a Miku, ya un poco más lejos la soltó –¿Crees que lo lograra?
–Espero, sí es así quizás hasta seamos los tres compañeros de clases…
–No gracias. Sí es así prefiero que quede en el otro curso.
–No seas malo pequeño Len.
– ¡Pequeña Miku! –Gritaba Luka corriendo donde ella, al llegar la abrazo y la miro a los ojos –hay rumores que dicen que te vieron salir de la casa del pequeño Len –miró al chico molesta – ¿Es verdad?
–Pues sí…
– ¡Qué!
–Luka-san déjame explicarte –suspiro la chica, Luka la miró nerviosa y comenzó a calmarse –el viernes mi padre me hecho de la casa, bueno en realidad a Mikuo, pero yo lo defendí y preferí irme con él. No lo iba a dejar solo después de todo… entonces la familia Kagamine nos acogió en su hogar y por eso me vieron salir hoy de ahí –explico omitiendo hechos, la de cabellos rosas sabía cuánto amaba la menor a su hermano y sobre todo lo mal que se llevaba con su padre, soltó un bufido, se sentía impotente por no poder ayudarla.
–Está bien –suspiro, mirando a ambos chicos –pequeño Len cuida a esta pequeña –le sonrió tiernamente –ahora si me disculpan, ya que todo está solucionada debo irme –se despidió con la mano mientras caminaba hacía un chico alta con cabello morado quien la esperaba con una leve sonrisa.
–Wow… creo que al fin están juntos –susurro Miku al ver la escena, en cosas de segundos la campana sonó anunciando que las clases comenzarían. Así fue como empezó agitada la mañana.
Era hora del almuerzo, y ambos salieron corriendo al jardín donde se encontrarían con la rubia, pero al llegar ella no estaba, miraron a todos lados sin respuesta. Extrañas sensaciones comenzaron a inundarlos: nerviosismo, intranquilidad entre otros, además de pensamiento como: ¿Le habrá ido mal? ¿Qué le dijo el director? ¿Dónde está? Todo se esfumó cuando escucharon como los llamaban, ahí estaba la rubia corriendo donde ellos y una paz se apodero de sus cuerpos.
–¿Dónde estabas? –Gruño su hermano molesto.
–¿Eh? Oye no le hables así enano –se defendió, y continuo – pues recién salí de la oficina del director…
–¿Y qué te ha dicho? –Interrumpió ansiosa.
–Pues…
–¡Dilo ya! –Exclamaron ambos por el nerviosismo y las pausas de la rubia.
–Ya, ya… ustedes son tal para cual –murmuro sonrojando a ambos, cosa que no pasó desapercibido por ella quien sonrió triunfante –Pues desde hoy soy alumna del instituto, pero comienzo mañana –anunció emocionada dando pequeño saltito mientras aplaudía, en segundos los dos la apoyaban con gritos de felicidad –solo que me han colocado en el otro curso, para evitar problemas con este tonto –señalo a su hermano quien paso por algo el insulto.
–Eso es bueno, yo no quería que estuvieras con nosotros todo el día –acotó el rubio.
–¿Tienes miedo de que te quite a Miku-chan? –molestó a su hermano mientras abrazaba a la chica que no sabía qué hacer.
–¡Claro que no!
–¿Entonces por qué te enojas y sonrojas?
–Deberíamos de comer mejor…
–¡Yo no estoy ni enojado ni sonrojado!
–Sí como no –se burló, soltó a Miku para luego caminar hacía su hermano el cual retrocedió instintivamente.
–¿Debería estarlo? –Pregunto nervioso, mientras su hermana se acercaba con una sonrisa tan grande que nada bueno pasaría… por otro lado Miku se sentó y comenzó a comer mientras veía el show.
–¡Claro que sí! Es linda, tierna, inoce… bueno eso no, pero es responsable, y muchos chicos la persiguen…
Y así pasaron unos minutos, Rin tratando de molestar a su hermano el cual solo quería comenzar a comer tranquilo, Miku solo escuchaba tratando de no participar para no salir sonrojada o acosada por la mayor. Las clases comenzarían así que Rin procedió a volver a casa despidiéndose de los chicos quienes caminaron a sus salas.
Sin darse cuenta el día había acabado, los estudiantes rápidamente guardaban sus cosas mientras salían de las aulas y corrían a la salida y poder irse. Por otro lado ambos amigos caminaban tranquilamente hacía la salida. Miku se despidió diciendo que debía hacer algo antes de irse a casa pero que no se preocupara y él se adelantara a lo cual Len accedió sin mucha confianza. Pasaron las horas y ambos Kagamine se encontraban en la sala algo preocupados, la mayor caminaba de un lado a otro mientras que su hermano solo estaba sentado mientras trataba de mantenerse en calma. Ya eran las 21:15pm y ni pista de los Hatsune, hasta que el timbre los levanto como si se tratase de un resorte, la rubia corrió hacia la puerta, en cosas de segundos salto hacia afuera para caer sobre su novio, todo el enojo, preocupación y hasta ira se habían esfumado al verlo ahí ileso, Miku tenía los ojos abiertos de par en par por la actitud de su chica, rápidamente se encamino y entro a la casa, donde estaba Len, ambos sonrieron y la tranquilidad volvió. La madre de los gemelos salió de la cocina para ver la escenas, su pequeño sonriendo dulcemente a igual que su amiga, ellos palabras no necesitaban mientras que afuera su hija parecía un koala sobre el mayor que trabaja de mantener el equilibrio, dejo la cena por unos segundos y camino hacía los chicos y se aclaró la garganta para que todos la vieran.
–Chicos tomen –le entrego un llavero con forma de tortuga color azul a Miku, este tenía tres llaves –la de la puerta principal y la de la habitación de Len y esta es la de Rin –le mostro a la chica quien solo asintió, y luego hizo lo mismo con Mikuo.
–¿Por qué tienen llaves de nuestras piezas? –Pregunto Rin algo descolocada por la acción de su mamá.
–Pues, en casi de alguna emergencia o si escuchan cosas "raras" –molesto la mujer mayor al ver como los rostros se sonrojaban– pueden ir a ver, o en caso de emergencia…
–¿A qué te refieres con eso?
–Pensé que eras más inteligente Kaiko –respondió burlona –esta es la verdad que no te han dicho nunca tuspadres…
–¿Por qué piensas que te creeré? Esto podría ser una clase de venganza…
–No me interesa si crees o no, solo ten –le dio una carpeta azul –ahí esta todo…
