Secreto

Ya era viernes, y los estudiantes salían del instituto para ir a sus casas. Miku se dirigía a la salida o más bien la arrastraban hacía allí Luka seguidas por Len y Rin.

– Luka-san ¿Qué sucede? Necesito irme a hacer cosas…

–¿Cómo es eso de que irás a hablar con Kaiko? –Pregunto molesta deteniéndose justo en la salida mientras otros alumnos pasaban por sus costados, y Len se detenía detrás de Miku.

–¿Quién es Kaiko?

–Es una chica que le hizo esto a Miku –señalo su cabello corto –además de que si no hubiera llegado a interrumpirlas estaría aún fracturada en su cama –respondió la mayor irradiando enojo.

–Cuando la vi estaba toda golpeada –susurro Len a su gemela quien abrió los ojos de par en par.

–¡Entonces no irás! Miku-chan, es peligroso –argumento la rubia asustada.

–Iré aún que ustedes no quieran, quiero solucionar el problema y además ya estoy mejor, y si me vuelve a pegar yo se lo devolveré, me pudo golpear pero jamás pedí clemencia o lloré frente a ellas y sus golpes –contra ataco –y lo que debo decirle es algo que necesita saber…

–Pues entonces yo igual iré –agrego Luka mientras que Miku negaba con la cabeza – ¿Por qué no?

–Me acompañara Len-kun, no te preocupes no sucederá nada Luka-san, Rin-chan –las tranquilizo con una sonrisa.

–Bueno esta bien… –acepto a las malas Rin, suspiró –bueno me iré a la casa, por lo visto tengo muchas cosas con las cuales colocarme al día, nos vemos en casa chicos, adiós Luka-san –se despidió mientras se iba.

–Yo igual me iré entonces, me quedo algo más tranquila –nos vemos chicos, se alejo corriendo hacía Gakupo.

–Pues vamos –comenzó a caminar hacía el instituto femenino seguida por Len.

–¿Esa no es la chica a la que golpeaste? –Pregunto en un susurro una chica a Kaiko, quien llevo la vista hacía la entrada.

–S-sí, es ella, ahora que quiere –hablo al aire mientras se dirigía hacia ella –Miku-san ¿Qué haces por estos lares?

–Hola Kaiko-chan –saludo la muchacha, mientras que Len solo las observaba con un rostro muy molesto –solo te he traído algo que te volverá feliz –abrió su mochila y le golpeo el pecho con una carpeta.

–¿A qué te refieres con eso? –Alzó una ceja tomando la carpeta a regañadientes, la abrió y comenzó a leer hasta que bajo las manos y miró a la chica incrédula.

–Pensé que eras más inteligente Kaiko –respondió burlona –esta es la verdad que no te han dicho nunca tus padres.

–¿Por qué piensas que te creeré? Esto podría ser una clase de venganza por lo que te hice.

–No me interesa si crees o no, ahí está todo… solo piensa que si fuera mentira yo no ganaría nada –alzó los hombros restándole importancia mientras se iba del lugar seguida por Len, ya un poco más allá se detuvo.

–¿Sucede algo Miku-chii?

–No… o sea sí, debo irme a ver a Mikuo, nos vemos después nos vemos Len-kun, gracias por acompañarme –alzó la mano en forma de despedida y se fue corriendo dejando a un Len muy confuso.

Por otro lado se encontraba Mikuo detrás de una vitrina de la tienda de instrumentos musicales atendiendo a un señor que deseaba un saxofón.

–Es uno de los mejores que tenemos señor.

–Entonces lo llevo jovencito –respondió el cliente mientras Mikuo sonreía, eso significa que obtendría más dinero en su sueldo base.

–Buenas tardes, perdón por la demora –se disculpo Hatsune mientras entraba a la tienda y caminaba hacía los vestidores.

–No te preocupes Miku-chan –habló un joven de cabellos cafés y de gafas.

–Gracias Kiyoteru-san –hizo una leve reverencia y fue a guardar su mochila a su casillero, y volvía a la vitrina para atender como s hermano.

–Len… me preocupan los chicos…

–No deberían ¿Por qué lo dices?

–Pues llevan una semana llegando tarde, y ninguno nos dice porqué –argumento.

–Quizás tienen cosas que hacer…

–Mikuo me dijo que buscaría un trabajo –soltó la mayor mientras se lanzaba a la cama de su hermano y dejaba sus cuadernos tirados.

–No te preocupes por ellos Rin, y comienza a pasar la materia para que estés al día –respondió el menor, quien comenzaba a dudar sobre que hacían los hermanos al igual que la mayor.

–¡Que aburrido eres!

–¿Sabes algo de los chicos? –Pregunto.

–Nada –respondió su mujer –desde que los echaste que no sé nada de ellos –suspiró preocupada, si bien le había estado depositando lo suficiente para que pudieran vivir tranquilos no los había podido ver ni llamar.

–¡Legamos! –Anunciaron ambos hermanos entrando a la casa, agotados.

–Bienvenidos –los recibió la matriarca de la casa con una gran sonrisa –Deben tener hambre, siéntense les serviré algo de cenar.

–No se preocupe –negó la menor avergonzada por tantas atenciones.

–Chicos deben comer algo, no deseo que se enfermen –ataco la mujer asiéndoles asentir completamente rojos, se sentaron en la mesa de la sala y ambos suspiraron cansados.

–Creo que me desmoronare…

–Y yo hermanita –susurro –no deberías de ir más…

–Te deseo ayudar, y no me lo puedes prohibir –gruño escondiendo su rostro entre sus brazos descansando.

–Vale, pero no te esfuerces –pidió mientras le acariciaba la cabeza y escuchaba algo como un "sí".

–Aquí tienen chicos –apareció la mujer, Miku se sentó derecha para recibir un plato, el cual tenía puré de papas y carne, al igual que su hermano comenzaron a comer.

–Está muy rico –dijeron al unisonó ambos mientras sus ojos brillaban y miraban a la señora –muchas gracias.

–Me alegro mucho chicos –sonrió la mujer mientras volvía a la cocina, y ambos gemelos bajaban tranquilos, hasta que Rin vio al mayor de los Hatsune y corrió hacia él.

–¡Llegaste y no me avisaste! –Reclamo molesta.

–Lo lamento amor –se disculpo cansado.

–Ya no te preocupes, no quiero que trabajes, ¡Mira llegas todo cansado!

–Debo hacerlo –reprocho como si fuera un padre a su hija mientras que Len se sentaba al lado de Miku, y ella revisaba su celular, hasta que abrió los ojos casi desorbitando.

–¿Qué sucede Miku? –Susurro el rubio preocupado.

–Mi-mira –le mostro la pantalla de su celular, el rubio leyó sorprendiéndose igual a ella –Mikuo revisa tu cuenta…

–A ver… –tomó su celular mientras era abrazado por su novia, y entro a su cuenta bancaria –¡Oh! –Apago el celular –por dios…

–No necesitas trabajar…

–Seguiré Miku, deseo pagar todo con mi trabajo –respondió feliz, mientras su hermana suspiraba.

–Vale, vale –tomo su plato vació y fue a la cocina para lavarlo seguida por Len.

–Miku ¿Qué estás haciendo todos estos días?

–Yo… –suspiro –le pagare los anillos de compromiso a Mikuo –le susurro– pero es un secreto, él no lo sabe –sonrió y comenzó a lavar la vajilla para subir.

–¿Anillos de compromiso? –Pregunto por inercia sorprendido.

–Sí, por eso nos han echado de casa, Mikuo le dijo a nuestro padre y lo boto de casa.

–Pe-pero… ¿Y tú?

–Yo… solo lo apoyé, y me fui también, luego de no verlo por tanto tiempo no quería ser separada de él y menos por un comportamiento egoísta como el de ese hombre…

–Miku… yo siempre te apoyare –le tomo las manos en las suyas mientras sonreía sonrojándola.