¡Aquí un nuevo capítulo! He de esperar que les agrade y comenten :D, además si tienen ideas mándemelas para seguir con esto y mejorarlo 3 gracias a todos los que lo leen –aún que no lo comenten- y sin más les dejo el nuevo capítulo…

¿Anillos de compromiso? –Pregunto por inercia sorprendido.

Sí, por eso nos han echado de casa, Mikuo le dijo a nuestro padre y lo boto de casa.

Pe-pero… ¿Y tú?

Yo… solo lo apoyé, y me fui también, luego de no verlo por tanto tiempo no quería ser separada de él y menos por un comportamiento egoísta como el de ese hombre…

Miku… yo siempre te apoyare –le tomo las manos en las suyas mientras sonreía sonrojándola.

Anillos

Ya había pasado tres meses desde la última charla sobre trabajar, los chicos seguían en la tienda de música sin que nadie supiera, Rin cada vez tenía más dudas que callaba por temor que la dejara, mientras que Len solo guardaba silencio y estudiaba para los exámenes y así no molestar a Miku, pero ya era un nuevo día y la madre de los Kagamine le había pedido ayuda a la menor de las Hatsune que a pesar de ser sábado estaba despierta temprano y el mayor estaba sentado con la vista perdida.

–Mikuo vamos a comprar las cosas que pidió la tía –le llamo la atención al mayor el cual estaba distraído –Mikuo, escúchame –chaqueo los dedos frente a su hermano, a la tercera vez reacciono.

–Perdón… ¿Qué me decías? –Pregunto apenado.

–Que debemos ir por los víveres, ¡Vamos! –Le tomo de la mano como cuando pequeños y lo jalo para que se levantara y así salieron de casa, caminaron hasta el centro que no estaba muy lejos, compraron las verduras llenos de risa con los malos chistes que contaba la menor, hasta que pasaron por las demás cosas; cargados de bolsas pasearon unos minutos por las tiendas hasta que llegaron a una joyería, estaban fascinados viendo todo, bueno realmente Mikuo lo estaba, Miku solo lo observaba con curiosidad, deseaba saber cuál sería el anillo de compromiso que le gustaría regalarle.

–¿Cuál te gusta más? –Pregunto Miku, eran bastantes.

–Creo que este es el ideal para pedírselo –le señalo a su hermana una argolla de oro blanco, tenía una flor del mismo material al centro una piedra naranja.

–Es hermoso –admitió, miro el que sería la pareja, el otro era del mismo material pero en vez de la flor tenía grabado un diseño en color naranja – ¡Se me olvidaba! –Exclamó exaltando a su hermano.

–¿Qué paso? –Pregunto mientras aceptaba las bolsas que su hermana casi le lanzo, levanto una ceja divertido al verla casi estresada.

–Debo ir a recoger unas cosas, nos vemos en casa hermanito –se fue dejándolo solo, al llegar a la esquina respiro tranquila, se acerco al borde viendo como su hermano se alejaba, una sonrisa apareció en sus labios, en el momento que iba a avanzar un brazo la jalo hacía atrás, giro el rostro y ahí vio a Kaito que estaba serio, alzo una ceja y giro el cuerpo para estar frente a él – ¿Sucede algo?

–Hablaste con Kaiko…

–Nop, solo intercambie algunas palabras, creo que no se podría decir hablar como charla –interrumpió.

–Bueno eso –rodo los ojos – ¿Es verdad?

–Sip, es algo que un día tu propia madre me dijo –contestó –pero eso no significa que tienes que estar con ella si ese es el problema –argumento.

–Lo sé –suspiro, abrió la boca pero al escuchar como alguien lo llamaba la cerro, ambos chicos miraron hacía el origen, ahí estaba una chica castaña de cabello corto, facciones delicadas, traía pantalones ajustados con tacones negros, una camiseta de hombros caídos roja.

–¡Kaito! –Grito nuevamente la chica, al llevar miró a Miku y ambas sonrieron –Eres la de la otra vez, ¿Cómo estás? –Pregunto animada.

–Pues bien, ahora los dejo tengo cosas que hacer –se disculpo.

–No te preocupes –sonrió, la pareja la despidió y se alejo.

–Ahora sí –entro a la joyería y camino hacía el vendedor, un hombre de estatura media y cabello rojo, ojos celestes, se acerco y el hombre le dio la bienvenida –Buenas días, señor necesito esas argollas, la de oro blanco con una flor, y la pareja de esa –el hombre abrió los ojos como plato.

–¿Está segura señorita? –Pregunto, ella asintió y el hombre busco unas cajas, tomo dos y se las acerco, las abrió –Tengo para elegir, esta con la piedra naranja, calipso, rosa, y la otra argolla esta con grabado calipso, roja y naranja.

–Mejor aún, deseo una con la piedra naranja y la otra argolla con grabado calipso –pidió, sus ojos brillaban intensamente.

–De acuerdo –tomo un anillo de aquellos colores y los guardo en dos cajas, Miku le entrego una tarjeta y el hombre la paso por un aparato, coloco el valor y le entrego la maquina –confirme el monto y coloque la clave.

–Pe-pero el valor que puso…

–Es un descuento que le hice, no se preocupe por esas cosas –hablo sinceramente.

–Gracias… –coloco la clave, a los segundo apareció un papel, el señor tomo la maquina y saco la boleta, guardo las cajitas en una bolsa, le paso la boleta con la bolsa.

–Gracias a usted por comprar acá si no fuera molestia me gustaría saber para quien…

–Mi hermano le quiere pedir matrimonio a su novia, cuando le dijo a nuestro padre lo hecho de la casa y yo lo seguí… nos acogió la familia de ella y comenzamos a trabajar, yo lo veo con muchas ganas, pero este detalle lo tenía pensado desde que supe que quería casarse –sonrió al recordar aquel día, había sido horrible pero a la vez fue lindo –así que con mi sueldo estos meses se lo he comprado –sonrió al señor quien estaba conmovido.

–Gracias por confiar en mí –hizo una pausa para volver a la tranquilidad –cuando desee casarse no dude en venir donde este viejo, le entregaré las mejores y más hermosas argollas –sonrió.

–jejeje –rió nerviosa al imaginarse ese día –muchas gracias, nos vemos señor –se despidió y comenzó a caminar hacía la casa, al llegar vio como Rin estaba sentada en un sofá mirando hacia la ventana, Len al verla alzo una mano como saludo a lo cual ella respondió de la misma manera, camino por el pasillo pero su hermano no estaba abajo, por ende debía estar en la pieza, subió casi saltando los escalones, se detuvo frente a la puerta de Rin y entro, ahí estaba su hermano tirado en la cama, sonrió –Toc, toc –dijo sacándole una sonrisa al mayor, se acerco a él y se lanzo a su lado –te tengo una sorpresa hermanito –canturreo, el mayor la observo con curiosidad.

–En que andas enana –exigió saber, una carcajada salió de su garganta al ver el puchero de su hermana, le acaricio el cabello desordenándolo –me gusta que este más corto, se ve adorable, es como cuando eras pequeña y yo lo peinaba y llenaba de horquillas para poder peinarlo.

–Gracias –lo abrazo, se separo de él y le entregó la bolsa, al ver de qué se trataba se negó, a lo cual ella le empujo la bolsa –son mi regalo, ve y pídeselo ahora mismo, quiero grabarlo –saco su celular.

–Eres la mejor –se levantaron ambos y la apretó casi ahogándola –ahora estoy nervioso –la soltó mientras sus manos temblaban.

–Nada de nervios, espera llamaré a Len –salió del cuarto y bajo silenciosamente, cuando lo vio le hizo gestos para que la siguiera y así fue, entraron al cuarto y vieron a Mikuo con los ojos cerrados.

–¿Qué sucede? –Pregunto preocupado.

–Que mi hermanita es la mejor –respondió orgulloso, le mostro la caja que tenía en sus manos, Len sonrió mientras se apoyaba en los hombros de la chica –si se quedan juntos, ella te hará el hombres más feliz del mundo, después de mi –alagó sonrojándolos a ambos.

–No digas esas cosas –pidió nerviosa –ahora ve… no mejor espera le diremos a la tía para que las cosas sean más románticas, será un almuerzo afuera –comenzó a hablar mientras se alejaba del cuarto y baja hacía la cocina, cuando entro la vio sentada mirando televisión –Tía –llamo a la mujer quien al verla sonrió –saldremos a almorzar afuera –susurro sorprendiéndola –Mikuo le pedirá matrimonio a Rin –aplaudió bajo –le he comprado las argollas –sonrió ilusionada.

–Pe-pero Miku ¿Cuánto te salió eso? –La menor negó con la cabeza –Miku… –suspiro rendida –vale, saldremos a almorzar afuera –sonrió a lo que la chica salió corriendo de la cocina y subió a zancadas, entro de manera estrepitosa al cuarto asustando a ambos chicos que estaba tranquilos –cámbiense de ropa, saldremos afuera –sonrió, salió de ese cuarto y entro al de Len cerrando con llave.

–Pero… ese es mi cuarto –susurro, se apoyo en la pared del frente y espero a que saliera.

Mientras que Rin suspiraba, ya iban cien suspiros en un día, en una sola mañana y por el mismo motivo… sentía que su relación estaba estancada, casi no tenían tiempo de salir, compartir más que en la noche, se levanto del sofá y camino hacía las escaleras, al subir vio a su gemelo.

–¿Qué haces ahí?

–Miku se está cambiando, deberías de hacer lo mismo, saldremos a comer afuera todo y no creo que quieras ir con tu pijama de conejitos rosados –se rió entre dientes, Rin frunció el ceño y lo golpeo para luego entrar a su cuarto.

Al rato estaban todos abajo, la madre de los chicos tenía unos jens oscuro con una blusa blanca y chaqueta rosa pálido, su cabello estaba trenzado y usaba tacones, Rin usaba un lindo vestido hasta la mitad del muslo, de color naranja claro, zapatos blancos, su flequillo estaba tomado por completo dejándole la frente libre, Miku tenía puesto unos short cortos de color negro, zapatillas blancas con una camiseta de tirantes del mismo color sobre ellos un suéter azul, su cabello estaba suelto con algunas trenzas, ambos chicos traían pantalones, el mayor de color oscuro mientras que el menor traía unos de color verde agua, una blusa naranja para Mikuo junto con una chaqueta negra, Len usaba una camiseta de manga corta blanca con estampados y un suéter del mismo color que Miku, se miraron entre todos y salieron de la casa, la verde agua llevaba una mochila guardando todo lo necesario junto con los anillos.

El restaurante era bastante elegante, paredes blancas con detalles en negros, al igual que los manteles, cinco copas en la mesa con sus respectivos platos y servilletas, se sentaron y una joven fue a preguntar que deseaban, luego de pedir el almuerzo comerlo junto con bebestibles –vino y jugos- llegaron al postre, Rin pidió una copa de helado, Mikuo un pie de limón, Len y Miku un trozo de torta de chocolate y banana, mientras que la mayor de todos pidió una tarta y champan para todos, la menor de los Hatsune le entrego debajo de la mesa la caja del anillo a su hermano quien la recibió.

Se levanto de la mesa nervioso y se ubico al lado de su novia, la cual lo miró sin comprender nada.

–Rin, llevamos juntos toda la adolescencia y ahora juventud –hablo nervioso –y se que contigo es con quien deseo estar toda mi vida –agrego temblando –deseo saber, deseo pedirte que compartas tu vida conmigo, Rin Kagamine ¿Deseas unir tu vida para siempre conmigo? –Pregunto cuando le abrió la cajita de terciopelo, ella tenía los ojos como plato sin reaccionar…

¿Le dirá que si o que no?

¿Qué podría suceder ahora?

¿Cómo se imaginan la boda?